Vacíos

Anoche prendí la televisión para dejarla de fondo mientras cocinaba y ante la falta de Los Simpson o el partido de Lanús, terminé sintonizando La Cornisa. Majul había convocado a un autoproclamado “experto en seguridad” cuya perorata agarré empezada, pero pude escuchar muchas cosas interesantes al ritmo del picado de cebolla. Este buen hombre decía entre otras cosas (cito de memoria):

-La “Maldita Policía” no era tan mala porque robaba pero hacía.
-Con la Maldita había menos crimen.
-Estaba bien que la Maldita robara, porque sin presupuesto la policía no puede hacer nada, como ahora.
-Los que salen a asaltar bancos y toman rehenes son “simios drogados” con los que “no se puede negociar ni dialogar” (sic).
-Para prevenir el crimen hay que “salir a reventar villas” con allanamientos.
-Que  “no está mal que caigan en cana cinco peregiles si agarramos a dos chorros”.
-En un arranque místico de Lombrosianismo puro, propuso que los controles policiales en los accesos a Capital Federal paren a la gente por “portación de cara”.

Su discurso sólo era interrumpido por otro periodista, cuyo nombre no recuerdo, que intentaba refutarlo con buenos argumentos pero mal manejo de los códigos televisivos. Majul y un tercer periodista también quisieron iniciar tímidos debates; por toda respuesta, el “experto” esgrimía “a vos te puede gusta o no gustar, yo te digo cómo hay que hacer para bajar la delincuencia”.

Este “experto en seguridad” era un tal Víctor Stinfale, que, según me avisaron minutos después, fue abogado de Telleldín en la causa AMIA, de miembros de la barra de Boca y de Monzer Al Kazar, además de emprendedor nocturno. Pero claro, los tiempos de la TV son tiranos, y Majul no pudo darse el lujo de informarnos el prontuario de este buen hombre (o si lo hizo, yo no lo vi).

Podríamos desechar la opinión de este tipo por sus antecedentes, o por haberlas expresado dentro del aparato mediático, o porque lo dijo en un canal perteneciente a un diputado opositor que tiene un plan contra la inseguridad, ayudame, ayudate, ayudín, incluso podríamos putear a Majul porque… bueno, porque es Majul.

Pero no. Porque el problema acá es que este señor te-dice-cómo-se-soluciona. Y este señor, y tantos otros señores, te dicen cómo se soluciona porque no hay nadie del otro lado para decírtelo. Ubique en este “otro lado” al gobierno, el kirchnerismo, la centroizquierda, el espacio nacional y popular, el progresismo, a Darío Santiago Silva que la está rompiendo, y a quien usted quiera.

“En política, no hay espacios vacíos; el lugar que uno deja lo ocupa otro”, rezaba más o menos el principio de Arquímedes aplicado a la política. Y el gobierno no puede seguir dejando vacío el espacio del discurso sobre la seguridad, que sigue siendo, ay, una de las principales preocupaciones ciudadanas.

No, la seguridad no es oligarca ni de derecha, menos cuando “son los más pobres los que más sufren las amenazas de las pistolas”. Una víctima es una víctima, y eso deberíamos haberlo aprendido hace seis años, cuando el espacio vacío lo ocupó un señor que decía ser ingeniero, y obligó a un kirchnerismo entonces dominante a sancionar un paquete de leyes que sirvió de muy poco.

El espacio vacío lo ocupan señores que te la dicen como es, lo ocupa la oposición, lo ocupa Chiche Duhalde proponiendo menos rutas y más cárceles (y sabemos que los Duhalde no comen vidrio), lo ocupan personas que oponen Seguridad a Derechos Humanos. No es así. No tiene por qué ser así.

Porque Derechos Humanos no se contradice con Seguridad. Al contrario: Derechos Humanos puede (tiene que) ser Juicio y Castigo con Asignación Universal por Hijo, derecho a un juicio justo y menos salideras, protección para la víctima y para el victimario.

¿Por dónde se empieza? ¿Por la Maldita Policía, el Poder Judicial, las leyes actuales, la inclusión social, los noticieros de América TV? No tengo idea. Pero hay que empezar a discutirlo, darle vueltas al tema, reconocer errores, proponer, hablar. Porque la naturaleza aborrece el vacio. Y en este tema, estamos llenos de agujeros negros y balazos.

Autor de la foto.

: Facundo Falduto nació en Lanús durante la presidencia de Alfonsín. El destino lo llevó de chiquito a otra vida en otro lugar. Es redactor, escribiente, algo parecido a un periodista, y editor de blogs (?). Miente mucho y a veces habla en tercera persona, como ahora.