Volver al 45

 

 

cristina_scioli

La candidatura de Scioli tiene un desafío bastante complejo. Si bien los 38,4 puntos que alcanzó en las PASO, más la importante diferencia que le sacó a Macri (que además debe contemplar mantener el porcentaje de votos que lograron sus adversarios Sanz y Carrió en la interna de Cambiemos), son una importante base hacia las elecciones de octubre, no queda demasiado claro que el solo impulso de haber salido primero le garantice llegar a la Presidencia.

Veamos un punteo rapidito de cosas a favor y cosas en contra que afronta su campaña.

Fortalezas:

– El resultado de las PASO es su piso, sobre todo teniendo en cuenta que salió primero. Ya sabemos que siempre hay un porcentaje de votantes, menor, pero porcentaje al fin, que se inclina votar a ganador ante la duda.

– El domingo aquel tan lejano donde se hicieron las PASO llovió copiosamente en el Gran Buenos Aires, donde si bien el caudal de participación de la PBA estuvo sobre el promedio nacional (76,76 contra 73,96) e incluso el de las secciones 1ra y 3ra más arriba (77,15 y 77,66 respectivamente), haciendo una rápida revisión de las mesas de algunos circuitos del 3 cordón pareciera indicar que ahí hay todavía un par de puntitos a crecer en asistencia a las urnas.

Amenazas:

– Restaurar las heridas de las internas distritales del FpV, especialmente en la PBA, donde el resultado debe mejorar. Y esa es la etapa que atraviesa la política en estos días: pasar la ambulancia, contener, prometer futuro a los que perdieron.

– La correcta estrategia de Massa en estos días para contener a De la Sota, tratando de obturar cualquier tipo de acuerdo entre el cordobesismo y los otros candidatos presidenciales. Más allá de que esto vale como tapón también para Macri, Scioli deberá encontrar la vuelta para disputar un par de esos puntos.

Oportunidad:

– Scioli es capaz de enojarse. Lo cual es una novedad. Sabedor de que cometió un yerro al viajar a Europa, volvió, puso la cara y después se enojó con las operaciones de prensa del macrismo. Ese enojo es, quizás, el inicio de una etapa que deberá afrontar sí o sí si quiere ganar. Porque hasta aquí cumplió a rajatabla la estrategia de mostrarse como el candidato del Frente para la Victoria. Ahora le resta mostrar un poco más su propia impronta personal. Recordemos: a los argentinos nos gusta votar candidatos con personalidad propia.

Debilidad:

– La clave de un triunfo en primera vuelta está en el modo de conseguir unos 3 puntos que lo lleven a Scioli de un 42 a un 45%. Porque un crecimiento del 38,4 al 41, 42 no parece demasiado complicado. Pero el saltito de 42 a 45 es escalar el Aconcagua ¿De dónde sacar esos votos? Deberá trazar una estrategia que le permita acercar votantes independientes y hasta críticos del gobierno sin espantar a un núcleo duro kirchnerista (e incluso sumando a algunos de ellos que no lo votaron en agosto). Porque si la pregunta es saber si los que faltan son votos de Scioli o votos de Cristina, la respuesta es que faltan votos de los dos.

Como siempre, el éxito de una campaña estriba en hacer de las debilidades un desafío capaz de ser superado. Se verá, con el correr de los días, si Scioli puede volver al 45.

 

 

 

: De chiquito, Mendieta no quería ser bombero ni policía. Soñaba con ser basurero. Ir colgado, como un superhéroe, del camión. Despúes se las ingenió para ser y hacer muchas cosas, todas más interesantes que lo que terminó siendo: un Licenciado en Comunicación, algunas veces como periodista, otras como funcionario público. Sus únicas certezas son su sufrimiento racinguista, la pasión por el mar y cierta terquedad militante. Todo el resto puede cambiar mañana. O pasado.