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Seres Fabulosos (I): El Piloto de Tormentas

El Dragón, el Kraken, la Gárgola, el Unicornio, la Hidra, son sólo algunos de los seres fabulosos que la imaginación de los hombres ha creado a lo largo del devenir humano. Quizás para corporizar sus miedos, para interpelar a lo desconocido, para exorcizar sus demonios interiores, o simplemente para incursionar en ámbitos donde todo fuera posible, la fantasía de los hombres hizo posibles a esos seres imposibles.
Una variante menor de estas criaturas imaginarias consiste en aquellas que realmente existen en el mundo real, pero a la que se las dota de cualidades ilusorias para satisfacer necesidades y deseos para los que la limitada naturaleza humana es insuficiente. Así nacieron hombres y mujeres capaces de volar, de hacerse invisibles, de teletransportarse…
Por fin en el último renglón de las criaturas fabulosas están aquellas que lo son por autoproclamación. En realidad nada tienen de especial, pero por ingenuidad, locura o mala fe, deciden asumir calidades de las que carecen. Y aquí llegamos a nuestro ámbito habitual, el de la política, en la cual nuestros seres fabulosos de segunda selección moran y se desarrollan.
A algunos de ellos dedicaremos nuestra atención, si las ganas me acompañan y aparecen lectores para seguirme, en sucesivas entregas..
Dicho lo cual, prestemos atención a nuestro primer espécimen: el fabuloso…
Piloto de Tormentas.
Que los hay, los hay. La historia ha asimilado la presencia de hombres providenciales que surgen en el momento justo en el que los pueblos los requieren, con la del navegante capaz de pilotear su nave por mares embravecidos que hacen huir del timón a mas de uno. Son aquellos capaces de asumir las responsabilidades mas difíciles en los momentos mas críticos y salir adelante.
Que los hay, los hay. Sólo que la autoproclamación que de sí mismo hace Eduardo Alberto Duhalde como piloto de tormentas suena excesiva, y mas aún, si ella es empleada por el susodicho para asumir costosamente el rol del estadista que desde su retiro amaga con verse obligado a volver a corregir desaguisados ajenos.
Un repaso de su gestión de gobierno, un período lleno de enseñanzas y demasiado cercano para el olvido al que la bonanza posterior lo relegó, dará algunas claves para entender a que nos referimos cuando juzgamos excesivo el autobombo e irreal su fundamento.
En el principio, en aquel tronante salto del 2001 al 2002 del que ahora se cumplen 7 años, habrá que recordar que Duhalde, como viejo justicialista, lleva la vocación de poder en el ADN, y que allí donde los militantes de otras fuerzas redactarían renuncias para la historia o inquirirían acerca de la potencia de los motores del helicóptero presidencial, el vió la ocasión de llegar al ámbito que le fuera negado dos años antes por el voto popular y las agachadas del sultán de Anillaco.
Bien, una vez sentado en el sillón de Balcarce 50, la rugiste realidad le ofrecía el “que se vayan todos”, el default, la parálisis económica, el fin de la convertibilidad, la amenaza de la híper. Como siempre los gurúes económicos coautores del desastre seguían admonizando, y en el sálvese quién pueda político, los gobernadores justicialistas empezaban a tratar a su ex “primus inter pares” con poco respeto y menor afecto. Hubo sucesivamente tres momentos claves que caracterizaron su paso por la máxima magistratura: la crisis dentro de la crisis, que en abril se llevó puesto a Remes Lenicov, los asesinatos de junio que pusieron fin a todo intento de quedarse hasta diciembre de 2003 y, por fin, su elección del hombre destinado a impedir el retorno de Menem.
En ninguna de las tres instancias se puede ver la mano del estadista, y no hubo en el timón un piloto de tormentas que supiera adonde iba. Mas parecido al edil lomense que fue en el principio de su trayectoria, se aferró al sillón mientras una combinación de módicos aciertos, errores ajenos, crímenes compartidos y simple fortuna le permitieron colocarle la banda presidencial a un hombre al que ni conocía ni entendía, pero que tenía para Duhalde en mayo de 2003 una virtud fundamental: no era Carlos Menem.
Pero volvamos a los tres momentos decisivos, y analizémoslos brevemente:
a. La Llegada de Lavagna:
El gobierno era una nuez apretada por el FMI (¡Olivos recibía con alivio nuevas exigencias porque ello quería decir que todavía nos tenían en cuenta! (aquí)), por el Secretario del Tesoro usamericano que lo acusaba de falta de liderazgo (aquí) y por sus propios gobernadores y legisladores que finalmente rechazaron el plan Bonex de Remes Lenicov forzando la renuncia del Ministro de Economía.
En esas horas de desconcierto, el Piloto de Tormentas convocaba a los gobernadores justicialistas, muchos de los cuales lo acusaban del pecado nefando de populista, y miraban de reojo otro salida ante la evidente inermia política y económica de la gestión de Duhalde.
Duhalde gestionó la aceptación del ortodoxo Alieto Guadagni para reemplazar a Remes, sin éxito. En medio del caos de Olivos, salió de una reunión en su gabinete de trabajo y sorprendió a los que esperaban afuera preguntando: “¿alguien lo conoce a Melconián?”, tratando de obtener referencias, con ligereza poco recomendable aún para designar a una empleada doméstica, respecto al candidato que le acercaba el siempre coherente gobernador salteño Juan Carlos Romero. Melconián no aceptó, pese a que Duhalde le gustaría creer que no le ofreció el cargo.

 

 

En cuantro meses, el hombre que nos veía “condenados al éxito” en enero, pasaba al que murmuraba “que sea los que Dios quiera” en abril.
Mas tarde, y mientras los candidatos se caían o huían, quedaron en pie Guillermo Calvo, economista jefe del BID, con una receta ultraortodoxa y Roberto Lavagna, embajador ante la Unión Europea. Convocados ambos, llegó primero el avión de Lavagna y ante su aceptación, Duhalde le tiró la papa caliente al que sería, hasta hoy, el último Superministro de Economía.
¿Piloto de tormenta? No. Turco en la neblina. Coherente con sus antecesores, dejaba la política económica en manos del ministro del área, y se hundía o se salvaba con el designado. Se salvó en este caso. Como señala Liascovich en su biografía de Lavagna, no hubo gran titiritero. Solo azar.
b. Kostecki y Santillán.

 

Como todos los lectores de Clarín sabemos, a Kostecki y Santillán los mató “la crisis”. Lamentablemente no quedó detenida.

 

Con ellos murió toda expectativa de Duhalde de terminar el mandato iniciado por el ente que le ganó las elecciones en 1999.

 

Si bien había intentado capear las permanentes movilizaciones y protestas populares, en el marco de una situación económica deletérea, la tentación de la mano dura que los elementos mas ídem de su gabinete sugerían, la realidad marcó claramente a partir del 26 de junio de 2002 que a Duhalde sólo le quedaba la convocatoria a elecciones, la clara renuncia a participar del proceso electoral como candidato y, una vez mas, encomendarse a “que sea los que Dios quiera”.

 

 

c. El delfín.

 

Puesta toda la carne en el asador, a Eduardo Duhalde le quedaba encontrar el candidato para que no se produjera la paradoja de que el padre intelectual de la crisis fuera el favorecido por ella, y ganara las elecciones de 2003.

 

Una vez mas, el recorrido de nuestro Piloto de Tormentas en esta etapa muestra a un hombre conturbado, corriendo detrás de los acontecimientos, y subiéndose finalmente al último bondi antes de la catástrofe. Bondi que venía de Río Gallegos, cargado de sorpresas.

 

Es difícil ver otra cosa en quién primero jugó sus cartas a Carlos Reutemann, ante la negativa de este apostó a José Manuel de la Sota, y cuando se hizo patente que este no despegaba en las encuestas, terminó casándose con Néstor Kirchner, quién había sido durante el mandato del pequeño estadista lomense uno de los gobernadores mas duros con la Rosada. La pesistencia del pingüino en su candidatura presidencial, pensada primero cmo un globo de ensayo con miras a 2007 y luego corporizada ante los derrumbes ajenos, terminó de convencer a Duhalde de apoyar al santacruceño en un matrimonio sin amor y de momentánea conveniencia.

 

De la Sota o Reutemann o Kirchner. Melconián o Calvo o Lavagna. Así de dispares resultaron los términos de las decisiones estratégicas de este aprendiz de mago. Con Lavagna encontró los elementos para llegar a 2003. Con Kirchner se dió el gusto de cerrarle el camino a Menem. Y punto. Su pretención de cogobernar o de dictarle condiciones a la pingüinera desnudó las fallas cognitivas del precario morador de Olivos. La historia lo había usado de trampolín. A la hora de la retirada digna exigió mas de la realidad que lo que esta podía darle y se encontró con un hombre con voluntad de poder, capacidad para llevarlo adelante y con un programa que poco tenía que ver con los manotazos de Duhalde y de sus antecesores. “Chirolita” quedaba para mejor oportunidad y la ruptura era un hecho.

 

 

Vuelve ahora, travestido en Piloto de Tormentas, declamando una capacidad solo pendiente de su propia voluntad para asumir el control de la oposición. Tiene la caradurez y la confianza en la mala memoria colectiva para proclamar la “ineptitud” de este gobierno.

 

Olvida que en el suyo contó con la amable tutela de los grandes medios, brindó genuflexión ante los poderes fácticos que su sucesor decidió combatir, y lamió las cadenas del FMI hasta que Lavagna se puso a ordenarle un poco las cosas.

 

Así no se gobierna. Se dura. Y sus sucesores gobiernan, capeando temporales contra todo el poder real de la Argentina. Cosa que está lejos de lo que él siquiera se atrevió a soñar.

 

 

Así que, Piloto de Tormentas, dejate de joder…
Publicado simultáneamente en Politeia Argentina.

Un Año Ya…

Cuando Mauricio Macri fue electo Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires muchos pensamos que el escenario un año después de su asunción sería distinto al que hoy vivimos.

 

No digo de ninguna manera que sería mejor. Digo distinto.

 

Pensamos que en el proyecto de Macri esta jefatura es una escala técnica hacie el premio mayor, la Presidencia de la Nación, en pos de la cual iría en 2011 si las condiciones le eran favorables. Siendo así, supusimos que procuraría una gestión que disimulara las características mas antipopulares de un proyecto ideológico que supone un regreso aggiornado a los ‘90. Que intentaría una gestión caracterizada por la eficiencia, según entiende la derecha ese concepto y que la idea, fuertemente impulsada durante la campaña electoral, de que en la ciudad no había en juego cuestiones ideológicas, sino que se trataba de administrar bien los recursos fiscales, iba a ser exhibida también como un valor de su gobierno.

 

Claro que, a partir de que la idea de que se puede gobernar sin ideología es falsa, siempre supusimos que Macri y los suyos tendrían que disimular algunas de sus concepciones para que el concepto “cool”, lavado, casi distendido que se propuso en la contienda electoral pudiera sobrevivir a la hora de administrar recursos, elegir entre opciones, y tomar decisiones que inevitablemente traducen en la praxis la concepción del mundo y de la gente que tienen los que gobiernan.

 

Por eso digo que las cosas fueron diferentes. El gobierno municipal de Macri, al fin, se parece tantísimo al que uno podría imaginar de una gestión presidencial del hijo de don Franco. Y si no se parece mas es porque, afortunadamente, las cuestiones macroeconómicas, las relaciones exteriores, la defensa nacional, entre otras, no forman parte de las incumbencias del jefe de gobierno porteño.

 

Conviven en esta gestión una fuerte concepción ideológica para tomar decisiones en materia de política educativa, sanitaria, fiscal, cultural, de seguridad, de obras públicas, como en la cosmovisión que fija categorías de privilegios intocados para los mas poderosos económicamente respecto a los sectores medios y bajos de la población, con una notable ineptitud práctica que en algunos de los renglones antes señalados osciló entre el patetismo y la vergüenza.

 

Creo que lo que mejor define la opción ideológica del jefe de gobierno ha sido su actitud durante el conflicto agropatronal durante el cual, lógicamente alineado junto a la SRA, sus asociados y súbditos, proponía destrabar el conflicto mediante el diálogo, como instrumento de capitulación del gobierno nacional, y su posición ante los reclamos de diversos sectores de la comunidad (docentes, estudiantes, médicos, etc.) en su propia gestión, ante los cuales su vocación “cafetera” y dialoguista desapareció, siendo reemplazada por la absoluta intransigencia. Es decir solidaridad y apoyo al reclamo de los poderosos, desdén y hostilidad cuando los que piden son los sectores populares, los que por otra parte, reclamaban ante decisiones del propio Macri.

 

Desde las ciudadelas ideológicas en las que se encaramó Macri no se ha avanzado a la solución de ningún problema de la ciudad. En el marco de una notable subejecución presupuestaria sólo ha sido visible una compulsiva arremetida contra las calles de la ciudad en una tarea que no parece estar destinada primariamente al bacheo y al asfaltado sino a la recolección de adoquines, al cambio de veredas y a la facturación de metros de pavimento sin criterio visible de utilidad pública.

 

El invierno sin calefacción en las escuelas es una opción ideológica, el desguace de hospitales públicos es una opción ideológica, la suba de impuestos al consumo en medio de una incipiente recesión es una opción ideológica, la criminalización de la protesta es una opción ideológica, la conversión del Teatro Colón en un shopping es una opción ideológica…Así, el primer año de gestión de Macri en la Ciudad se cierra con dudas hacia adelante que su propia acción y la de los demás actores de la realidad porteña irán aclarando. El que viene es un año electoral y pese a lo antedicho no creo que hasta hoy haya razones para creer que el PRO vaya a dejar de ser primera minoría.

 

Entiendo que es el 40% de votos obtenidos en la primera vuelta de 2007 el capital que el macrismo debe aspirar a conservar para no mellar las aspiraciones presidenciales de su propietario. Y esa porción de los votantes se compone de un núcleo de personas con intereses similares a los de Macri y otro, clasemediero fundamentalmente, que sin los mismos intereses de clase que los de Macri, lo acompaña desde lo ideológico: para la concepción que ven en los empleados públicos una caterva de vagos, que cree que los reclamos de los trabajadores de la salud y de la educación se arreglarían mas fácil a garrotazos, que la salud y la educación públicas no son un problema para los que mandan a sus hijos a colegios y universidades privadas, y gozan de los servicios de la prepaga que pueden pagar, el PRO no ha hecho mal su gestión.

 

 

Las aristas preocupantes quizás sean la escasa capacidad de gestión exhibida, que se intentó excusar con victimización y quejas hacia en Gobierno Nacional (De la Rúa en el pasado tuvo éxito haciendo justamente eso) y sus avances en materia fiscal, que concluye el año con imposiciones al consumo. Esas sí pueden impactar a mediano plazo al núcleo duro de apoyos.

 

Claro que para el año que viene queda el recurso de recurrir a Gabriela Michetti, cuyo único desempeño público hasta ahora fue exhibir su rostro lánguido y piadoso en actos públicos y oficiar de traductora y exegéta (”Mauricio quiso decir…”) de los discursos y declaraciones de Macri, cuyo slang “country” lo haría de otro modo inentelegible para el común de sus oyentes. Las encuentes darían a la Vice con capacidades diferentes ( y superiores a las de su jefe) como la figura política con mejor imagen en la Ciudad. Eso y volcar dinero en proyectos efectistas, dado que para los efectivos 2008 demostró que no hay capacidad, o interés en algunos casos, para encontrar soluciones.

 

 

Queda por ver para adelante el desempeño de los demás actores de la realidad política porteña, desempeño que no ha sido especialmente lucido hasta hoy, sobre todo de quienes nos representan a nosotros, a quienes nos reconocemos en las antípodas de la propuesta macriana. Aunque ese tema da para otro análisis, que por ahora quedará elaborándose.
Publicado en Politeia Argentina

Las Manos en el Fuego

La ordalía, o Juicio de Dios, era un método de juzgamiento medieval, utilizado por la Inquisición. Si bien el origen era aún mas antiguo, se lo generalizó por entonces y demostró una eficacia brutal a la hora de encontrar culpables, aunque estos no fueran necesariamente los responsables de los crímenes que se investigaban. En realidad, ni siquiera hacía falta que hubiera un crimen. Pero siempre se obtenía un culpable…

De las diversas ordalías, la mas popular es aquella que ha dado origen a la tan común expresión “poner las manos en el fuego”. Precisamente en sostener con las manos desnudas una barra de hierro calentada al rojo vivo, o bien en introducirlas en un recipiente con brasas ardientes consisitía la ordalía.

Si el acusado era inocente, señalaban los inquisidores, Dios impediría que sufriera daño alguno. Pero si era culpable se quemaría. Como se ve un sistema perfecto, a la medida de tales juzgadores, pues en la práctica se daban dos posibilidades: o que el reo se negara a poner las manos en el fuego, con lo que se interpretaba su negativa como admisión de culpa, o bien que las pusiera, con lo cual se quemaba, y por lo tanto era declarado culpable.

Mucha agua ha pasado debajo del puente desde entonces, pero todavía aparecen seres ingeniosos capaces de inventar sistemas acusatorios tan perfectos, en donde la propia acusación funciona como sentencia.

Entre nosotros surge aplicando similar sistema un personaje con la misma tendencia que tenían los monjes inquisidores a utilizar medios que simplifican el proceso, aún a costa de la verdad.
Si, es ella, Elisa Carrió.

Carrió ha superado el trabajoso sistema judicial y la acumulación probatoria. Ni siquiera tiene que averiguar si lo que imputa es cierto. Su método funciona igual, pues realizada la acusación, quedan dos probabilidades: que la Justicia encuentre culpable a quién ella achaca determinado crimen, por lo que ella tendrá razón, o bien que el acusado resulte inocente, caso en el cual ella acusará a la propia Justicia de corrupta y cooptada por el poder, con lo que la mediática acusadora, por si misma, determinará que su acusado es culpable.

Debemos señalar que la primera de las opciones no se ha dado hasta ahora, así que en la práctica Carrió se ha limitado a revolear imputaciones al ritmo de sus conveniencias políticas, en una práctica mas parecida a la calumnia y a la difamación que a la defensa de las instituciones y el interés público.

La acumulación de imputaciones previas formuladas por ella misma, cuando no recortes de medios tan reputados como Perfil y Urgente24, sustituirán a los elementos probatorios que acompañarán sus libelos, y en el caso en que hasta esto le resulte demasiado oneroso se limitará a copiar denuncias ajenas.

Este es el estilo de quién es “una denunciante, no una opositora” tal como la ninguneara el mismo Raúl Alfonsín al que últimamente ella sometiera al dudoso agasajo de su acercamiento con Gerardo Morales. Estilo que, también hay que decirlo, es funcional a su propio público, siempre dispuesto a creer que “son todos unos ladrones”.

Por fin, creo oportuno rescatar otra similitud que emparente a la moderna Torquemada con sus antecesores medievales: su tendencia a recepcionar mensajes divinos. Y no lo digo en sentido figurado. Así como el Altísimo les explicaba las ventajas de la ordalía a los monjes juzgadores, la propia interesada deja entrever la verdad acerca de “su secreto” en una nota que publicó en el verano pasado su matutino amigo, La Nación, y que en otro contexto debería ser una pieza de gran utilidad en un eventual juicio de insanía.

Publicado hoy en Politeia Argentina.

Ni tan Blanco ni tan Negro

La victoria en la elección presidencial estadounidense alcanzada por el candidato del partido Demócrata Barack Obama no ha resultado indiferente para nadie.
En nuestro país, en términos generales las reacciones se podrían englobar en dos grandes grupos: por un lado están aquellos que consideran que gane quién gane nada cambiará y que el Imperio seguirá siendo, sin fisuras, el mismo que desde el derrumbe de la Unión Soviética ha establecido un mundo unipolar aún mas injusto y mas peligroso que el anterior.
Frente a ellos se alzan los que ven en el triunfo del candidato de color (de color negro, aclaremos, por mas que técnicamente sea un mulato) la puerta de acceso a un mundo nuevo pleno de oportunidades, y de cambios que se presumen favorables, a juzgar por la alegría que exhiben muchachos provistos del espesor intelectual de Ernesto Tenembaum el Nimio (para diferenciarlo de su homónimo, el Groso, que de política internacional sabe en serio).
Haciendo honor a nuestras raíces ideológicas, nos pronunciaremos en esta coyuntura por la Tercera Posición: vamos a descreer tanto de la doctrina pesimista, tan bien explicitada por Atilio Borón, como del incauto optimismo de tantos corazones tiernos.
Quizás la sobrevaloración de los sucesos parta de atribuirle a la persona que ejerza el cargo de Presidente de Estados Unidos la condición de “hombre mas poderoso del mundo” que, para criticarlo o para alabarlo, se le ha dirigido con frecuencia. En realidad, el verdadero poder reside en otro lado y el Presidente será poderoso mientras no se malquiste y sea mas bien un fiel ejecutor de políticas que no afecten a ese “complejo militar-industrial” que incluye a la industria bélica y a la industria petrolera como elementos integrantes, pero no excluyentes.
La celebración de los rituales democráticos no pone en riesgo, a priori, la verdadera estructura de poder, y todo aquel político que vuele lo suficientemente alto como para aspirar a la presidencia, sabe qué puede hacer y qué no.
Básicamente son los lineamientos de la política internacional del “Hegemon” planetario parte de aquello que puede ser matizado pero no cambiado de raíz: seguramente no es imprescindible que Obama tenga un listado de integrantes del “eje del mal”, tal como hicieron las sobreactuadas administraciones republicanas, pero allí donde los que mandan en Estados Unidos, con presidente demócrata o republicano, vean sus intereses comprometidos, la maquinaria de poder se pondrá en marcha.
Yo creo que Barack Obama es un hombre inteligente, culto y con mentalidad abierta. Sospecho que es agnóstico y que sabe que el “sueño americano” engendra monstruos. Podría pertenecer a la comunidad política de cualquier país del mundo desarrollado y eventualmente debe estar capacitado para entender puntos de vistas antagónicos, y de comprender que naciones como las latinoamericanas puedan ver con justificada desconfianza a su país. Todo ello representa una novedad respecto a sus antecesores republicanos, y posiblemente también eso lo diferencie de buena parte de la clase política usamericana.
Si embargo también creo que esos rasgos son los que en general deberá disimular para mantener el favor de sus votantes y la cabeza sobre sus hombros. Suena tranquilizador que el botón del Apocalipsis vaya a dejar de estar al alcance de la mano de un hombre convencido que Dios considera a los Estados Unidos como su brazo ejecutor en la Tierra y que además está dispuesto a susurrarle instrucciones al oído, pero conviene recordar que un delirante como George W. Bush fue electo y reelecto por el pueblo usamericano y que el candidato de su partido acaba de obtener, pese a la derrota, 55 millones de votos. Conviene tener presente también a la hora de hacer conjeturas, que en la campaña electoral recientemente concluida el concepto de “redistribución de la riqueza” no fue mencionado como un valor, sino como una acusación, que McCain formulaba y de la cual Obama se defendía. Con estos bueyes ara el mundo.
En fin: la victoria de un hombre que ha logrado representar las expectativas de minorías históricamente postergadas debe abrir razonables expectativas de cara a la política interna usamericana. Ante sí se alzan las evidencias del saqueo sufrido por el pueblo de ese país por parte de un gobierno que significó que la administración estuviera atendida por sus propios dueños, el 5% mas rico que se bajó los impuestos, hizo negocios obscenos, echó manos de los fondos públicos para su propio beneficio, debilitó el sistema de seguridad social y de salud hasta límites impropios de democracias occidentales, mostró en catástrofes como la de Nueva Orleans su indiferencia por los sectores desprotegidos, siguió usando a negros, latinos y de blancos pobres como carne de cañón en sus aventuras imperialistas alrededor el ancho mundo, se aisló y enajenó la voluntad de antiguos aliados.
Ahora, es en materia de política internacional donde no hay motivos para creer que las cosas cambien salvo en sus aspectos mas absurdos a partir de la pérdida de protagonismo de la derecha religiosa que constituye un ala relevante del partido Republicano. A quienes crean que de pronto Estados Unidos puede convertirse en un gigante amigable es bueno recordarles que aún bajo las administraciones de Kennedy y de Clinton, las dos mas benevolentemente consideradas por la mirada de la progresía, el águila imperial siguió volando. Y también que políticas imperialistas pueden presentarse en envases mas bonitos, como en su momento lo fue la Alianza para el Progreso.
Es falso que durante el ciclo republicano Latinoamérica haya sido indiferente para el gobierno usamericano y que eso hacía deseable un triunfo de McCain. La profundización del Plan Colombia, la grosera intromisión en cuestiones bolivianas, venezolanas y ecuatorianas por decir poco, el hecho de que la 5ta. Flota navega de nuevo aguas territoriales latinoamericanas, la verificable circunstancia de que el ALCA debió ser desmontado en la gesta de Mar del Plata, mediante la inédita unidad de acción de nuestros gobiernos, no hablan de indiferencia sino de una política de relativa baja intensidad pero que motorizada por los Roger Noriega, los Otto Reich y demás depredadores de turno no debe ser vista como una época de reflujo imperial, sino de coyunturas propias y exógenas que han permitido a Latinoamérica resistir con razonable éxito acometidas que en los ‘90 hubieran terminado entre genuflexiones.
Los primeros pasos tras la elección muestran a Obama como un conocedor del teorema de Baglini, y la anunciada decisión de dejar los temas militares en manos de algún “republicanos moderado” como podría ser el actual Secretario de Defensa parecen correr en esa dirección.
La crisis que afecta a los sectores mas modestos, que ven en peligro sus viviendas y las expectativas de jóvenes y negros que por primera vez se inscribieron para votar son elementos que “correrán por izquierda” a Obama. Claro que la historia indica que las crisis del Imperio las pagan los pueblos del resto del mundo.
Veremos ahora si Barack Obama es capaz siquiera de intentar otro camino.

Los Medios Dicen la Verdad…

…sólo que debemos estar atentos para encontrarla, pues la dicen de vez en cuando y por distracción o por soberbia.

 

 

Veamos algunos ejemplos:

 

1. .El primero es de hace dos años (tratándose de La Nación, cuesta encontrar verdades mas cercanas). Aquí encontramos al apólogo de Bussi (sí, también de Buzzi, pero el de la SS en el apellido fue el primer amor allá por 1976) Joaquín Morales Solá dando una clase práctica sobre la función del periodismo. Que, como veremos, no es informarnos sino controlarnos según esta inesperada confesión:

 

 

“El periodismo y los Kirchner son definitivamente incompatibles. Un presidente que desprecia las estructuras partidarias y que busca esquivar el control institucional sólo confía en su relación directa con la sociedad. El problema consiste en que la prensa se le mete en el medio. Innecesariamente, ha decidido competir con el periodismo por el control de la opinión pública. Ese es el conflicto de fondo, que no carece de palabras injustas y de agravios innobles.”

 

Joaquín Morales Solá, La Nación, 9 de julio de 2006 (nota completa aquí).

 

Luego de la orwelliana confesión, el último parrafito a la luz de los que vino después, anticipa de que lado iba a estar la munición gruesa en materia de “palabras injustas y de agravios innobles”.

 

2. Aquí un caso cercano y sobre el que ya hablamos, pero que merece una relectura: el Editor General de Clarín liquida cualquier duda sobre la intencionalidad política del caso Antonini Wilson, explicándonos que el gobierno fue víctima de una bala perdida en el tiroteo yanqui contra Chávez. La venerada justicia del Imperio convertida en una herramienta de un “affaire” y Argentina alcanzado por un daño colateral. Leamos:

 

“Tiene, ya se sabe, toda la confianza del gobierno de Bush -embajador en la ONU, embajador en Irak, director de Inteligencia y luego vicecanciller de EE.UU.- y el viaje buscaba mitigar las heridas producidas por la valija de Antonini Wilson, un affaire que fue pensado para castigar a Hugo Chávez y terminó golpeando fuerte al gobierno de los Kirchner.”Ricardo Kirschbaum, acerca de la programada visita del funcionario usamericano John Negroponte, en Clarín, 2 de octubre de 2008 (nota completa aquí).

 

3. Aquí una retahíla de confesiones de delincuencia común y de voluntad de atentar contra las instituciones, que fueron publicadas en los principales diarios, en todos los casos menos en uno, en forma acrítica:

 

“A partir de mañana a las 20 no pasa ningún camión“. Alfredo de Angelis, salteador de caminos, Diario Perfil, 7 de mayo de 2008 (ver aquí)

 

Si los legisladores ratifican las retenciones hay que disolver el Congreso”. Ricardo Buryaile, vicepresidente 2do. de Confederaciones Rurales Argentinas en varios medios, 20 de junio de 2008 (ver aquí)

 

“Mi maestra de Historia decía que tres instituciones hicieron grande a la Argentina: la Iglesia, el Ejército y el campo.” Néstor Roulet, vicepresidente 1º de Confederaciones Rurales Argentinas, en la inauguración de la Exposición Rural de Venado Tuerto (Sta. Fe), en La Capital de Rosario el 14 de octubre de 1008.

 

“Les digo a todos los legisladores, que aquel que levante la mano para apoyar el presupuesto nacional tiene que ser considerado traidor a la patria.” Néstor Roulet, en el mismo acto que el de la frase anterior (ver ambas declaraciones aquí)

 

“Por eso desde la Comisión de Enlace hay una actitud de ir desgastando y erosionando desde donde se pueda a este gobierno. Eduardo Buzzi, en acto público en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco el 3 de noviembre de 2008 (ver informe aquí).

 

Amenazas a la institucionalidad, apologías del delito, adhesiones a lo mas reaccionario de nuestro pasado, y por fin la explicitación de un plan que excede ampliamente la reivindicación sectorial y avanza sobre un gobierno elegido por el pueblo. Todo está en los diarios. Falta, por supuesto la condena categórica que si merecen temas tales como el mal humor de Néstor Kirchner, los malos modales de Guillermo Moreno, el cholulismo de Cristina (según opina el diario del sucesor de Nélida Roca). Bueno, todo no se puede.

Claro que la última de las frases citadas, la de Buzzi, si tuvo réplica por parte de un paladín de la prensa seria. Veamos:

 

 

 

4. “Al admitir con sus dichos las sospechas que había sembrado el oficialismo durante el conflicto del campo, Buzzi le ha dado a Cristina Kirchner lo que necesitaba para demostrar que el paro había comenzado por las retenciones pero pasó a apuntar contra la continuidad del Gobierno.El resto de la Mesa de Enlace ha tratado de despegarse de las declaraciones de Buzzi, aunque por cierto no han sido todo lo convincente que deberían por la gravedad institucional que tuvo la admisión de la estrategia para minar la base del Gobierno.” Ricardo Kirschbaum, comentando los dichos de Buzzi, Clarín 5 de noviembre de 2008 (nota completa aquí).

 


Aquí sí, por fin, Kirschbaum se decide a criticar a Buzzi. A tal fin da por sentado que toda la movida agrosojera tuvo “gravedad institucional”. Claro que mas que revelar la noticia, parece lamentar que Buzzi se haya ido de boca y termina acusándolo de “amateur”. Calificativo que, si no supiéramos que no cualquier perejil llega a Editor Jefe de Clarín, podríamos suponer que también le cabe a Kirschbaum, a quién hemos leído revelando el mes pasado que la historieta de la valija era un armado político y ahora que el paro agropatronal fue un ataque contra el Gobierno.

 

Faltaría que Kirschbaum establezca la responsabilidad del diario con mayor tirada en el país, al haber sido funcional, y con un papel de relevancia, a ambas movidas desestabilizantes y al no haber revelado jamás a sus lectores la verdadera naturaleza de ambos episodios por ninguno de los integrantes del multimedio, que es la primera voz en el coro de la desinformación que padecemos.

Abanderada de la Tragedia

El tópico de tomar a la chacota las declaraciones de Elisa Carrió, de imaginarla recibiendo instrucciones del duende que parece tener parado en el hombro susurrándole en el oído, de inventar chistes respecto a la identidad de los seres a los que dedica guiños y miradas de costado mientras desgrana tremebundeces, en fin de minimizarla como si fuera una orate que caminara, descalza y zaparrastrosa, por las calles a la espera de quién se apiade de ella y la interne en un hospicio, es no solo inexacta sino que contribuye a trivializar a una auténtica exponente de una tragedia argentina. A la que, sin duda, hay que tomar bien en serio.

Tengo para mi, desde mi posición de lego en psiquiatría, que algunas de las conductas de Elisa Carrió lindan con la insanía. O por lo menos con algún grado de obsesión que exterioriza un trastorno mental, aunque sea incipiente. Pero no creo que su conducta pública esté impulsada por arrestos erráticos, ni que ella no sea capaz de calcular hacia donde procura ir y que medios utilizará a tal fin. Creo que se equivoca de objetivos y de medios, y que el sucesivo cambio que en ella se fue dando desde que surgió a la consideración pública como una radical contestaria de la conducción de su partido, a la que corría por izquierda, dispuesta a sumir un rol que se diría de fiscal de la república, hasta esta versión desmadrada, una caricatura de todo lo que buenamente insinuó y malamente terminó, con un continuo corrimiento a posiciones de derecha, patentiza el carácter oportunista de alguien que buscó su lugar bajo el sol en el escenario político a como de lugar y que hoy no puede ser ubicada, en realidad, ni a la izquierda ni a la derecha, no por buenas razones jauretchianas, sino porque su comportamiento solo puede ser emparentado con la práctica política por vagos lazos de acumulación personal a despecho de la institucionalidad o de la supervivencia del sistema democrático.

Y a ello me refiero cuando hablo de tragedia: esta mujer fue hace menos de un año la segunda candidata presidencial mas votada. Su apocalíptico discurso no la coloca, sin embargo, en un supuesto rol de jefa de la oposición, pues su permanente invocación a la desmesura patentiza su ausencia de vocación para canalizar sus esfuerzos opositores por los carriles institucionales: alguien que tome literalmente sus palabras no debería entender otra cosa que el llamamiento a la insurrección, desde las benévolas formas de la desobediencia civil al estilo gandhiano hasta la revuelta de sangrienta violencia. ¿Que otra cosa debería hacer una persona decente si descubre que es gobernada por Adolfo Hitler (o por Eva Braun, por caso), por Nicola Ceausescu o por algún otro de los personajes del gran guiñol que en la visión carrotiana detentan el poder en Argentina?. Es decir oposición ejercida no como contraposición de ideas distintas a las de los gobernantes, no como exhibición de planes superadores, ni siquiera como expresión de un disenso absoluto con un proyecto que se pretende vencer en las urnas, sino oposición de partisano, de maquis que luchan contra una potencia ocupante, que pone al opuesto en el lugar de la “otredad” absoluta en la que no hay lugar para ninguna expresión de algo en común, de algo que humanice al enemigo.
Y la impresión de tragedia se profundiza con cada nueva declaración que profundiza la brecha, que hace replantearse la duda en torno a si corresponde el análisis desde lo político o desde lo psiquiátrico. Es que probablemente esta expresión desquiciada, que ve en un debate acerca de retenciones agropecuarias una ocasión para anunciar el apocalipsis o en un proyecto previsional una oportunidad para mentar los trenes de la muerte del nazismo, sea también la expresión de un sector de la vida argentina, de determinados sectores sociales capaces de ver la realidad en esos términos. Lo que permite hacer abstracción de la propia Carrió persona, convirtiéndola en emergente, en abanderada de una patología social.
Uno puede calcular que agravia a designio, sabiendo que nadie la querellará para evitarle su deseada victimización. Uno puede pensar que su recurrencia con paralelos hitlerianos revela además de una falta de respeto impresionante por las víctimas de dictaduras y de genocidios reales, un notable desconocimiento de historia o una obsesión malsana con determinado capítulo de la misma. Uno puede entender que su estilo político es claramente autodestructivo porque como Penélope va destejiendo de noche lo que teje de día. Uno puede racionalmente explicarse muchas cosas. Pero no puede sino causar un profundo desasosiego que el escenario político argentino haya parido algo así.
Que lo que debiera encarnar la alternativa institucional al actual gobierno, solo sea un grito de odio profundamente antidemocrático, una propuesta a saltar a un oscuro magma de confusas visiones mesiánicas, denuncias irresponsables y magalomanía.
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La Doctrina Ibarra.

Señores Legisladores de la Ciudad por el PRO:

Sancionada con el voto de los dos tercios de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, podríamos llamarla “la Doctrina Ibarra”.

Quedó plasmada cuando a raíz de la responsabilidad que se le achacó en la tragedia de Cromañón, el hasta entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad fue expulsado de su cargo por la responsabilidad política que le correspondía en la habilitación del local bailable que fue escenario de la tragedia.

El nivel de responsabilidad trepó de los inspectores municipales que hicieron la vista gorda a las condiciones peligrosas del boliche, subió al Director General del área, siguió por la Subsecretaria de Control Comunal, pasó por el Ministro y terminó devorándose al Jefe de Gobierno.

Bien, muchachos del Pro, Uds. hicieron parte de esa decisiva mayoría, tanto en la comisión acusadora como en la juzgadora. Lo dicho es doctrina. Así que a aplicarla.

Lo único que faltaría saber antes de que pongan manos a la obra, es cual es el número de muertos a partir de cual el Jefe de Gobierno tiene que pagar por la ineficiencia o la venalidad de los inspectores municipales.

Pues si 7 les parece un número escaso, dejemos todo como está. Pero si valoramos la vida de cada ser humano como la de cien, y entendemos que hoy habría 3 personas mas entre nosotros si no fuera por la desidia de quienes tenían claras responsabilidades y obligaciones, entonces adelante:

Anoche 3 pibes murieron, y 4 resultaron heridos cuando el automóvil en el que viajaban por la avenida Santa Fe se estrelló contra un enorme volquete que estaba colocado sobre el carril izquierdo, en el tramo entre Anchorena y Laprida.

Como Uds. saben, semejante armatoste no puede estar ahí, menos en una avenida, y hay responsabilidad entonces, además del propietario del mismo, del contratista que lo utiliza y del dueño del inmueble en obra, de estos funcionarios públicos:

a. Del cuerpo de inspectores del Gobierno de la Ciudad.
b. Del titular de la Dirección General respectiva.
c. Del Ministro del área.
d. Del Jefe de Gobierno.

La tarea va a ser mas sencilla, pues la “Doctrina Ibarra” ya ha sido sentada por ese cuerpo legislativo, y los funcionarios no podrán escudarse en argumentos tan falaces como aquel que esgrimió Ibarra señalando que él no podía hacerse cargo en un organismo tan complejo de las fallas de todos sus subordinados.

Así que manos a la obra…

Pronóstico Semanal

Será una semana dura.
Hoy a la mañana se había reinstaurado la “cadena nacional” de medios, cubriendo un asalto a una farmacia en Olivos como si fuera un estallido bélico.
Habrá pues en escena la reinstalación del tema “inseguridad”, ahora sin un Blumberg prometiendo soluciones mágicas, como ariete antiK.
Detrás de los autoconvocados de Olivos o, si cuadra, Plaza de Mayo estarán cruzando los dedos y aportando no solo apoyo moral, el mundo financiero y en especial las AFJP. La muy escasa presentabilidad de sus voceros y de sus argumentos para pretender seguir insuflándole vida al cadáver del sistema de capitalización, hace que la batalla no se pueda dar con el éxito conseguido por el Paro del Campo (Volumen 1).
Allí está entonces el mal llamado tema de la inseguridad. Otra vez, como en el caso del ex ingeniero virtual, se trata de una muerte blanca. Es decir, de un vecino de zona Norte, profesional, dueño de una hermosa casa y de una familia apta para publicidad de AFJP, asesinado en circunstancias aborrecibles frente a sus seres queridos, hecho capaz de generar tanto horror como el secuestro y posterior asesinato del pibe Blumberg, de similar “target” social que la nueva víctima. Como es sabido, zonas mas humildes del conurbano y aún de la ciudad de Buenos Aires, no generan víctimas capaces de indignar a la gente linda.
La convocatoria no estará acompañada de un paquete de medidas con pretensión de solución contra el delito. Ello conlleva para sus promotores la ventaja de no tener que asistir a un deslegitimante fracaso de las mismas, como pasó con el mamarracho engendrado por Blumberg. Dadas las circunstancias, por otra parte la aparición de un adalid propositivo no sirve en este caso: sólo provocaría demoras y debates, cuando la consigna de la hora sólo incluye miedo, hartazgo y si es posible furia. Cualquier cosa que avive el fuego de la gestión urgente que hay que hacer: recuérdese que en los primeros días del mes próximo el Congreso debe votar el nuevo régimen jubilatorio y sin un consenso social como el que tuvo la entente agropatronal para torcerle el brazo al Gobierno, sólo queda recurrir a los viejos métodos destituyentes.
A tal fin, el nivel de análisis periodístico de La Nación pasa a convertirse en un remedo del boletín de la resistencia francesa editado clandestinamente en París horas antes de la liberación. Cualquier argumento que sirva para dar una versión apocalíptica de la realidad será usado. Debo al comentario de Fernando Cassia en mi post anterior, el aporte de esta pequeña muestra (aquí y aquí) en el matutino mitrista. A ellas podemos agregar este aporte de Cachanovsky en la edición de hoy .
Cualquier delito “visible”, como el caso de la farmacia merecerá tratamiento de cuestión de Estado. Y si hay sangre, mas todavía.
Que no se entienda que estoy diciendo que la cuestión del delito en las calles está inventada por los medios. Sí digo que jamás tuvo un tratamiento serio, y que la discusión pública del tema está atravesada por mitos, simplezas e inexactitudes en grado suficiente como para que la cuestión se convierta en un espantajo de la derecha, la misma que es generadora de las condiciones objetivas, cada vez que gobierna para que la exclusión y la miseria fabrique delincuentes a los que ni siquiera una mejora general de las condiciones laborales reconvierte una vez que entraron en una carrera en la que la cárcel constituye el posgrado.
Estoy diciendo que la mayoría de los que sólo salen a la calle cuando las balas les pican cerca, como los indignados vecinos sanisidrenses, han dado con su voto y con su opinión poder a los que generaron en las 3 últimas décadas la condiciones de exclusión, de destrucción del tejido social y de miseria que fabricaron a las bestias que ahora amenazan sus hogares.
Pero el tema de la “inseguridad” como a mi juicio se lo mal llama, merecerá otro post.
Pues en este quiero dejar sentado que la manija que tendrá el tema en los próximos días solo será un sucedáneo argumentativo, y desesperado, de los que son capaces de venir por todo cuando un negocio millonario amenaza con esfumarse.

La furia del mayordomo

Una profunda incomodidad recorre en nuestro medio a los economistas voceros del neoliberalismo, a los opositores políticos, a la prensa “bienpensante” e incluso a algún progre infatuado cuando Cristina Kirchner hace alguna reflexión irónica o simplemente crítica sobre la crisis terminal que hoy corroe a la principal potencia financiera del planeta.

Si por un lado ello puede atribuirse genéricamente a la habitual reacción automática de todos ellos ante todo lo dicho o hecho por la primer mandataria, en el caso de las referencias a las dificultades atravesadas por los Estados Undidos hay algo mas: es que la inversión de los términos habituales, según los cuales el gran coloso da lecciones de democracia, de economía y de derechos humanos al mundo, produce una furia que justo es reconocerlo es similar a la que se les despierta a los propios usamericanos cuando quedan descolocados y fuera de su autoimpuesto rol habitual. Durante el interminable recuento de votos que determinó en 2000 la dudosa victoria de George Walker Bush sobre Al Gore, proceso todo tan latinoamericano en su desarrollo y desenlace, una sugerencia dirigida a las autoridades, ignoro si bienintencionada o irónica, por un diplomático hispanoparlante para que se designaran veedores de la O.E.A. en el recuento en Florida generó una reacción destemplada similar a las que vemos por aquí. Claro que siempre es mas admisible ver reaccionar, cuando se cuestionan sus intereses o los paradigmas sobre los que descansa su superioridad moral o material, al patrón que a su mayordomo. Y no otro nivel que el de mayordomos, auxiliares del Imperio tienen, de facto, buena parte de los quejosos de por aquí que luego de acusarnos de estar fuera del mundo, cuando este se incendia y nosotros quedamos en una situación relativa mejor que si hubieramos seguido las tradicionales recetas neoliberales, no pueden concebir que algo se haya hecho bien, que cuestionar el discurso globalizado, aunque sea desde la relativa autonomía de decisión que tiene un país tan condicionado como el nuestro, pueda ser admisible.

 La vuelta de tuerca es que los que dicen que alegrarse de una crisis mundial es estúpido, cometen una estupidez mayor como es la de anhelar una crisis en su país. No lo admitirán públicamente pero no hay mas que leerlos o aún que conversar con esa clase de opositores para advertir que confunden sus predicciones con sus predilecciones. Y no es sólo una cuestión académica, de una dicusión que se exacerbe al punto de preferir que nos vaya mal a todos para poder decir “teníamos razón” (salvo en el caso de Caparrós, con quién la explicación mas lela deber ser la real), Es la necesidad absoluta de que la relativa rebeldía al modelo de los Noventa acometida por la gestión K tenga consecuencias catastróficas para justificar que el pueblo vuelva a pagar el pato cuando volvamos a los ajustes, a la política antiobrera y al país para pocos que llevarán a cabo en 2011 si ganan las elecciones o antes, si sus afanes destituyentes se vieran coronados por el éxito.

 Para terminar, una opinión sobre el tema de fondo. Es indudable que una crisis financiera mundial tendrá consecuencias en el tráfico comercial y es ahí, principalmente vía descenso del precio de los famosos commodities, donde nuestro país se verá involucrado, en mayor o en menor medida por los acontecimientos mundiales. Pero en el aspecto financiero nuestra supuesta ausencia del mundo, léase nuestro desalineamiento de las recetas del F.M.I. y el abandono de nuestro alienamiento automático con las directivas económicas neoliberales, nos favorecen y no de casualidad. Hoy es mejor Mercosur y Unasur que ALCA y OEA. Con cualquiera de los gobiernos (y sus ministros de economía) que pasaron entre 1983 y 2003 o cualquiera de sus candidatos a remedarlos, estaríamos en el ojo de la tormenta y peor, mucho peor que aquí y ahora.

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Jugando a las Visitas

La tarde primaveral invitó a estas cabecitas frescas a evocar a la infancia y ponerse a jugar a las visitas.

 

Y tal como ocurría en la niñez, en la que las niñas aprovechaban la ausencia de los mayores para imitarlos en su exterioridad, calzándose la cartera y los tacos altos de mamá y reuniéndose alrededor de una mesa para tomar el te , la notable diferencia entre los encuentros de niños y los de los adultos resultó ser que todo lo dicho lo fue de jugando, para satisfacer espíritus lúdicos o deseos que en definitiva no eran lo que aparentaban.

 

Porque si, ya que no son niños, como adultos hubieran pretendido cumplir con sus responsabilidades institucionales, hubieran recorrido otros caminos, quizás menos mediáticos, pero probablemente mas eficaces.

 

Veamos: de un lado de la mesa, y asumiendo el papel de anfitrión, Judas C. Cobos, (a) Cletito, que logró encontrar un lugar en su agenda cargada de responsabilidades tales como ir de shopping, concurrir a la tribuna de la copa Davis, o correr un remedo de maratón por calles porteñas, para aprovechando la auspiciosa ausencia de la Presidenta, ponerse un poco serio y escuchar a sus visitantes.

 

Estos, los huéspedes, Mauricio y Gabriela, empleando uno de los ratos que les deja libres su principal ocupación, consistente en explicar por que no hacen lo que anunciaron en campaña que harían en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, visitan a Cletito, que como todo el mundo sabe es la llave maestra si uno quiere destrabar un problemita con la Rosada.

 

Después de escuchar atentamente los lamentos de Mauricio y Gabriela, Cletito se comprometió en hablar con el Secretario de Hacienda.

 

A esa altura, el objetivo del encuentro estaba cumplido para ambas partes: primero, la foto juntos con Cletito poniendo cara seria y Mauricio y Gabriela mostrándose preocupados porque ” la-na-cion-les-tra-ba-todo”.

 

El encuentro era pura ganancia para Cletito que en su rutina diaria de salir en los diarios, lograba por fin hacerlo en algo parecido a una función de gobierno y también lo era para Mauricio, ocupadísmo siempre en parecer victimizado y encontrar culpables de su inoperancia.

 

A la hora de las flores, Gabriela siempre mas desenvuelta de lengua que su Jefe gutural, señaló que era lícito reunirse con quién como Cobos, goza de la legalidad y legitimidad de su mandato popular. Inoportuna menta a la soga en la casa del ahorcado esta, pues el propio Cobos se ha desvinculado de tal mandato, que por su naturaleza no puede ser distinto al de su compañera de fórmula, salvo que por “mandato” se interpete “carta blanca”.

 

Como broche de oro de una jornada intensa para sus parámetros, Mauricio visitó a la noche a Morales Solá que lo lisonjeó en forma y no planteó, entre las numerosas hipótesis que barajó para las dificultades de la gestión porteña, todas vinculadas a la inquina o la ineficacia de los funcionarios nacionales, ninguna que tuviera que ver con la propia ineptitud de la administración Macri.

 

 

 

 

Terminada la hora de los juegos, intentemos ver lo ocurrido a la luz de la realidad: Primero que nada y en vista de la nula relación existente no solo entre Cobos y Cristina, sino entre Cobos y cualquier miembro del Ejecutivo, resulta evidente que si el verdadero objetivo de Macri y Michetti era destrabar alguna gestión inconclusa con el Gobierno Nacional, la “vía Cobos” clama ineficacia. Es claramente una vía muerta. Adviértase que el compromiso del vice, trasladar la inquietud al Secretario de Hacienda (¿porque no al Ministro de Economía?) parece demasiado poco para tan sonado encuentro.

 

Por el otro lado, este afán de visitar funcionarios nacionales por parte del hijo de Franco, parece estar acompañado siempre por una direccionalidad equivocada. Insisite con el Jefe de Gabinete, dice que pide audiencia a Cristina y no le dan, ahora lo ve a Cobos. Si su inquietud pasa por conseguir la venia del Gobierno Nacional para obtener financiamiento externo, su interlocutor natural debería ser el ministro Carlos Fernández, o el propio Juan Carlos Pezoa, secretario de Hacienda, aunque un encuentro con estos resulte de menor interés mediático para Mauricio. Siempre y cuando, claro, haya cumplido él con todos los requisitos legales para solicitar a la Nación autorización, cuestión sobre la que ya hablamos aquí.

 

Cabría preguntarse por otro lado, si el Jefe de Gobierno porteño ya anunció que las obras no se harán, por lo menos las del subte, pues la crisis financiera internacional barrió con la posibilidad de obtener los créditos que dijo haber negociado ¿que le está requiriendo ahora a la Nación, si según se deduce de sus palabras tal autorización hoy ya no le serviría?.

 

Otro interrogante que subsiste tras las gestiones macrianas es como hará para echarle la culpa a alguien por la feroz subejecución presupuestaria en áreas tales como educación, donde no parece tener a mano el recurso de culpar a la Nación.

 

 

 

 

Jugar, jugar al Vice sensible, ocupado de atender a todo el mundo, enemigo del conflicto y de las obsecaciones kirchnerianas. Un tierno en fin, aquel que como quinceañera enamorada prefiere oír a su corazón antes que a sus responsabilidades a la hora de tomar decisiones.

 

Jugar, jugar al Jefe de Gobierno preocupado, al que la perversa administración nacional le ata las manos, impidiéndole cumplir con sus compromisos electorales.

 

Jugar, en fin, con la buena voluntad de quienes los votaron y que deberán soportar por varios años mas a funcionarios mas preocupados en “hacer como que” que en cumplir con los compromisos que asumieron con liviandad. Mientras Macri examina si los números le darán para tirarse a las presidenciales en 2011, su gestión en la Ciudad apunta a ser solo una puesta en escena.
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Discrimina Discriminador

El señor del gesto iracundo y la mirada sacada se llama Raúl Ulloa, es ingeniero, y preside el club Gimnasia y Esgrima de Jujuy, que juega en la 1ra. división del fútbol argentino.
Acaba de presentar su renuncia a ese cargo y sus compañeros de comisión directiva luchan para disuadirlo, aunque reconocen que “al ser humano lo sacan de sus cabales situaciones así”. Él por su parte anuncia que pondrá en juego 20 años de dirigente para que esto no vuelva a pasar.
¿Que es lo que pasó? Pues que en el partido entre su club y Argentinos Juniors, el árbitro Saúl Laverni sumó a una mala actuación que incluyó un gol aparentemente mal anulado a los jujeños y un tiro libre para Argentinos que derivó en gol, también mal sancionado, un detalle que seguramente sumado a lo previamente dicho, terminó de enfurecer a Ulloa y los suyos: en varios encontronazos del partido se dirigió a los jugadores jujeños llamándolos “bolivianos”. Esto, que en principio debería considerarse un agravio para los naturales de Bolivia, visto el tono despectivo usado por el referí, se convierte vuelta de tuerca mediante en una ocasión propicia para que Ulloa se ponga a la altura de Laverni cuando dice que “de ninguna manera voy a aceptar que este señor trate a los jujeños de bolivianos”. Queda dicho entonces: para el señor Ulloa la palabra boliviano es un insulto que no se debe aceptar. No se enoja con Laverni porque usa un gentilicio como insulto, sino porque lo dirige a sus muchachos que claro está, no han cometido el despropósito de ser bolivianos.
Para extender un poco mas la mancha venenosa de la discriminación, ayer el diario deportivo Olé califica en tapa de “grave acusación” lo dicho por Ulloa, con lo que queda claro que para ese diario o por lo menos para su titulero y su distraído jefe de redacción, también es grave calificar de boliviano a un honesto ciudadano argentino.
Este hecho, quizás marginal, quizás poco importante, demuestra lo profundo del fenómeno discriminatorio. Si Laverni discrimina adrede, está claro que Ulloa y el diario Olé discriminan sin siquiera darse cuenta, como un hecho natural. Ulloa condena la discriminación, está dispuesto a jugarse su carrera de dirigente para enfrentarla pero sucumbe ante mecanismo mentales perversos y termina discriminando de una manera peor que la de aquel a quién acusa.
Una anécdota real, propia del falaz “folklore del fútbol”: era, y aún es bastante común, que en partidos entre equipos salteños y jujeños, los hinchas de los primeros recibieran a sus jugadores al grito de “AR-GEN-TINA, AR-GEN-TI-NA”, una manera de zaherir a sus rivales, ya que está implícito en el uso del cántico reservado para partidos internacionales, que los jujeños no son argentinos: son bolivianos. Y eso debe producir, y de hecho produce el profundo enojo de los jujeños.
Una línea inexistente en la realidad, trazada en los mapas, desmintiendo un pasado histórico común, separa pueblos y culturas hermanas y convierte a la palabra que define una nacionalidad en un agravio. En realidad demuestra una profunda limitación, una tara que afecta la percepción de la realidad y que impide ver en el otro a un igual, convirtiendo su “otredad” en el elemento para el odio y el desprecio.
Los terribles hechos vividos en Bolivia, que llegaron al asesinato genocida son mucho mas graves que esta anécdota futbolera. Pero en estas pequeñeces anida el mismo monstruo que en circunstancias favorables para su desarrollo termina sembrando su camino de muerte y espanto.
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El subte está enterrado

En la imagen de arriba, se observa el total de la ampliación de los subtes de Buenos Aires anunciada ayer por Mauricio Macri
En un rápido encogimiento de perspectivas, Mauricio Macri ha dado por terminada la expansión de los subterráneos porteños. El argumento no es otro que la “falta de colaboración del Gobierno Nacional”, recurso al cual ha recurrido ya en otros temas vitales.
Cabe recordar que durante la campaña electoral anunció un ambicioso plan de expansión que preveía la construcción de 40 km. de líneas subterráneas. Mas adelante en viaje a Madrid anunció que había avanzadas negociaciones con empresas españolas que querían invertir 7 mil millones de pesos en esos emprendimientos.
Sin embargo, luego alegó problemas que acotaban a 27 el número de kilómetros que se habían de construir.
Un funcionario no identificado hace en La Nación una curiosa reflexión, ya que señala que si los recursos estuvieran, hoy ya no habría tiempo para construir los 27 km. Del “plan B”. Ni hablar entonces de los 40 de la alegre caravana electoral. Cabe preguntarse como es posible que a 8 meses de gestión “ya no tenga tiempo”. Esto implica que los números manejados lo fueron con total irresponsabilidad, y con el sólo objeto de endulzar oídos crédulos.
Finalmente, el plan de expansión de los subtes porteños ha dejado de existir. La expansión será igual a 0 (cero) km. Queda por preguntarse si por lo menos durante su mandato logrará inaugurar las estaciones que ya están terminadas debajo de la avenida Rivadavia para extender la línea A, o si acusará del Gobierno Nacional de no proveerlo de la cinta y la tijera para el acto lo que frustrará una vez mas su empuje de empresario joven y exitoso.
Mientras algunos estudios pronostican que Buenos Aires colapsará definitivamente en 12 años si no se hacen obras de infraestructura y profundas modificaciones en materia de transportes, servicios públicos y vivienda, entre otros ítems de gran importancia, una de las claves para enfrentar un ominoso futuro demasiado cercano, como es la extensión de la red de transportes subterráneos ya debe darse por perdida, según la confesión del Jefe de Gobierno porteño.
Si antes de cumplir el primero de los cuatro años de su mandato “tira la esponja” en un tema de semejante importancia, cabe preguntarse si los porteños podrán afrontar la totalidad del período macriano caracterizado por este estilo de niño fastidioso.

Por otra parte, resulta llamativo, y con incuestionable tufillo de verso para la tribuna adicta la manifestación de Macri respecto a las negativas del Gobierno Nacional a sentarse a negociar la autorización para que la Ciudad contraiga los créditos internacionales que harán posible que las multitudes de “brasileños, chinos, alemanes, franceses” (Mauricio dixit) se lanzen a perforar nuestro subsuelo ciudadano. Cabe preguntarse si además proponer jugar a las visitas con Massa, Macri o alguno de sus asesores ha advertido poner en marcha los mecanismos legales para el endeudamiento internacional de los estados provinciales, que incluyen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, por ejemplo, si ha optado por los mecanismos previstos en el Decreto 2263/2002, que lo autoriza a obtener crédito externo, o si ha dado cumplimiento a lo previsto en el art. 6 del Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal (Ley 25.917, a la que la C.A.B.A. adhirió oportunamente) que requiere al gobierno porteño someter a su Legislatura la proyección de Presupuestos Plurianuales que incluya la programación de operaciones de créditos provenientes de organismos multilaterales o al art. 25 de la misma norma, elevando al Ministerio de Economía nacional los antecedentes y documentación correspondientes para que se le autorice endeudarse. Porque supongo que Macri hablará con la Nación en términos mas precisos que con la prensa, y sabrá como y con quién pretende negociar los créditos. Lo contrario sería sarasa para la tribuna e incumplimiento de los requisitos legales que, por una vez, debería cumplir. De todas formas sería bueno que recuerde que ninguna norma le impide sentarse a negociar los créditos que necesite, pero sí tendrá después que someterlos al análisis de la Nación. ¿Cumplió con su parte o no está gileando?

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Hoguera de las Vanidades

Es probable que lo último que veamos de la Banca Morgan ante de que desaparezca en el pantano de miasmas en el que va camino de hundirse, sea su dedito admonitor informando de una nueva alza de nuestro riesgo país.
Irá al mismo lugar al que ya fue a parar el Lehmann Brothers, el banco que auguraba negras perspectivas para la economía argentina, y que lamentablemente ha debido discontinuar sus evaluaciones ante su propia quiebra, eventualidad ominosa que su sagaz gabinete de analistas no logró prever.
Merrill Lynch, Standard and Poors, nombres que si no conoce le recomiendo que conozca rápido, entidades bancarias, calificadoras de riesgo…rápido antes de que se extingan.
La feroz crisis que impacta al sistema financiero estadounidense tendrá como consecuencia secundaria desbaratar el sistema canónico que los gurúes del neoliberalismo tienen (o, a esta hora, tenían…) para lanzar sus invectivas sobre las economías de los países subalternos que se resisten a seguir al pie de la letra sus dictados. Ellos, sin embargo, no se darán por enterados
¿Usted cree que cambieran un ápice su visión y sus recetas? A lo sumo, dejarán de opinar por un rato los que queden desempleados, como Mondino, el servidor de Lehmann Brothers que luego de su exitoso paso por el equipo económico de De la Rúa, se fue a trabajar a la casa matriz del Imperio.
Pero no dejarán de apostrofarnos. Es que su análisis no parte de la realidad sino de una serie de preconceptos a los que la realidad debe adaptarse. Conceptos absolutamente ideologizados, pronunciados por quienes proclamaban la muerte de las ideologías y el fin de la historia para adentrarnos a un tiempo sin cambios y sin matices, un eterno limbo reglado por las leyes del neoliberalismo.
La superstición se derrumba finalmente. La Reserva Federal corre presurosa para hacer todo aquello que habían incluído en el “Index” de las economías sojuzgadas. La intervención estatal reemplaza angustiada a la “mano invisible del mercado” desde que esta apareció inesperadamente incrustada en el tujes del sistema financiero imperial.
Pero no importa que pase, estos muñecos no van a cambiar. Y por aquí los Cavallo, los Broda, los Artana, los Solanet, los Pinedo, los Benegas Lynch, sus fundaciones y coloquios, Ámbito Financiero, el Cronista Comercial y ainda mais, seguirán repitiendo el catecismo aprendido de memoria. Tal cual como hace el F.M.I., cuya responsabilidad innegable en el derrumbe de la economía de mas de una nación emergente no privó a sus autoridades y técnicos a seguir pontificando con la impavidez de Zeus arrojando rayos de destrucción desde su lejanía olímpica.
Los que nos arrastraron al abismo nos recomedarán, ahora que estamos fuera, las recetas para volver a las profundidades, y el derrumbe de la Meca no los conmoverá.
Clarín seguirá generando títulos y comentarios surrealistas e incluso pretenderá hacernos cree que van der Kooy entiende algo de economía., mientras el señor laureado por Bussi y por Francia pronosticará una vez mas el fuego del infierno para el gobierno argentino.
Este incendio en la casa central, sorprende a sus esbirros en Sudamérica en plena tarea destituyente contra las democracias que eligieron un camino distinto. Los coletazos de la crisis afectarán, de un modo u otro a las economías regionales, pero está por verse si esta crisis no es también una oportunidad para terminar de desembarazarnos de estos encantadores de serpientes.
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Escudé canta la justa

Un interesante análisis de los acontecimientos en Europa Oriental publica por el ex gurú menemista en política internacional Carlos Escudé en La Nación del martes 9.
Interesa porque advierte sobre la movida rusa en Georgia, recuperando terreno e injerencia en un espacio geográfico que el Kremlin considera algo mas que su patio trasero. En realidad Georgia fue hasta hace poco mas de 15 años parte integrante de la Unión Soviética, y mediante su mini-invasión y su unilateral reconocimiento de las soberanías de Abjazia y Ossetia del Sur, Putin está devolviendo gentilezas a la Unión Europa por el reconocimiento de Kosovo, y por sus avances en ámbitos por siglos vedados a las naciones occidentales (como pasó en el Báltico, en Ucrania y en la propia Georgia).
El “empantanamiento”, así lo califica Escudé, de Estados Unidos en Irak habría sido el detonante de los nuevos ánimos rusos, no dispuestos a volver a soportar las humillaciones que vivieron en política internacional en los años inmediatamente posteriores al fin del Imperio Soviético.
Quizás convenga notar, y esto no lo dice específicamente Escudé, que mas allá de matices y de justificaciones ideológicas, la política rusa respecto de su área de influencia ha permanecido inmutable a lo largo de los últimos siglos, sea que fuera gobernada por los zares, los bolcheviques o por la actual alianza entre comunistas reciclados, capitalistas salvajes y nacionalistas de toda laya.
Pero lo mas notable, viniendo de quién viene, es como el autor de la nota arrima elementos para demostrar que la potencia mundial dominante puede ser cuestionada a partir de sus contradicciones, de sus puntos flacos, de las contrastes de su política exterior.
Es bueno tener en cuenta que el fundador del “Realismo Periférico” observe esos matices, que no hacen sino cuestionar una teoría legitimadora del papel de Estados Unidos como Gendarme del Mundo . Y sobre todo de la inmutabilidad del Hegemón, ante el que sólo correspodería arrodillarse en defensa del “interés de los ciudadanos”. Teorías de este cuño sirvieron para adornar de disquisiciones académicas lo que mas vulgarmente, pero con mas precisión Guido Di Tella llamó “relaciones carnales”, y que caracterizó el alineamiento acrítico del menemato con las correrías internacionales de Bush padre.
Y sirvieron también para que legiones de jóvenes estudiantes de universidades privadas al estilo de la Di Tella encontraran un término científico para denominar a su entusiasmo antinacional, en lo que no era otra cosa que un refrito de la conducta que en épocas preteritas hubiera permitido llamarlos Cipayos.
Se podrá alegar que Rusia no es precisamente un país débil y que su situación no es comparable con la de nuestra nación. Pero parece como el primer prerrequisito para que un país tenga una política que pueda redundar en el interés de sus ciudadanos, como proclama Escudé, que tenga una política propia, estructurada a partir de sus propios intereses y que sepa establecer, si hace falta, alianzas con estados con intereses similares, y no de acuerdo al puro interés del Hegemón. Como hizo Argentina privilegiando el Mercosur y diciéndole no al Alca.
Mas alla del lamento de algunos cipayos periféricos.

El Vuelo de la Locura

El jefe de la bancada de senadores del Radicalismo realmente existente, Gerardo Morales, se convierte en la voz más tonante de entre las cuales se oponen a la reestatización de Aerolíneas Argentinas.
Aunque el desenlace en el Senado parece ser mas desahogado, lo que privaría a los televidentes nocturnos de ver un nuevo capítulo de “El Corazón de Cletito”, los esfuerzos opositores de Morales y los suyos no dejar de ser empeñosos, aunque como señalé en un post anterior, parecen mas cómodos en el papel de la pura negación que el sostenimiento de la propuesta alternativa, consistente en la quiebra de la empresa aérea de bandera y su substitución por una nueva, todo ello partiendo de cero aviones, cero infraestructura y contra reloj, para no dejar en el suelo a todo el tráfico aéreo nacional.
Morales viene hace rato tronando sus cuestionamientos. Hace un tiempo (30-07-08) publicó con su colega Alfredo Martínez en Clarín un artículo en el que se resume su posición en el tema ( ver aquí ). Quién se tome el trabajo de leerlo verá que los autores plantean numerosos interrogantes, manifestando incertezas sobre el endeudamiento de A.A., sobre las pérdidas de la misma, sobre el desempeño de los representantes del Estado en el Directorio, y sobre “tantos enigmas”, como señalan los autores. Preguntas que es lícito que formulen en el ejercicio de sus cargos y dudas que es razonable que tengan, mas allá de que uno podría preguntarse que han venido haciendo en el transcurrir del tiempo para estar informados sobre un tema que fue siempre trascendente, inclusive durante el gobierno de De la Rúa, del que formaron parte.
Llama la atención que entre tantos interrogantes, Morales y su coequiper se atrevan a hacer una manifestación rotunda, que ellos destacan en negrita en su artículo: “Ha sido el propio Gobierno el que contribuyó al vaciamiento de AA (la tarea de erosión comenzó con el apartamiento de Antonio Mata y siguió con la presión a los demás socios en complicidad con algunos gremios)”. Esta afirmación merece algún análisis, porque de ser dicha con algún grado de responsabilidad, importaría que sus autores manejan alguna información importante, y que no solo de dudas se nutre su intervención en el tema.
Veamos: Hay una afirmación que permite determinar que AA fue erosionada a partir de un momento temporalmente establecido: el apartamiento de Antonio Mata, lo que habría contribuido al vaciamiento de la empresa. Ello debería implicar que hasta ese momento (fines de 2006) la línea aérea no estaba erosionada, que hasta ese momento era una empresa sana en condiciones de cumplir con sus objetivos, que hasta ese momento Aerolíneas Argentinas brindaba eficazmente el servicio aéreo nacional e internacional que es su razón de ser. Pero ¿Cuándo fue ese maldito momento en el que todo cambió?
Porque uno podría pensar que Aerolíneas Argentinas empezó a ser erosionada en julio de 1990, cuando el esfuerzo y el ahorro de por lo menos 3 generaciones de argentinos que dieron como fruto uno de las empresas aéreas mas prestigiosas y seguras del mundo, fueron liquidados a precio vil por el menemato en nombre del fundamentalismo neoliberal, poniendo el 85% del capital de Aerolíneas en manos de un consorcio encabezado por la aerolínea de bandera española, Iberia.
Uno podría pensar que la erosión de Aerolíneas Argentinas continuó con la ineficaz operación del consorcio encabezado por Iberia, que hizo que para 1993 la empresa acumulara perdidas año tras año, las que alcanzaban en ese ejercicio a los 67.444 millones de pesetas.
Uno podría creer que contribuyeron a ese deterioro las ruinosas negociaciones de 1994 entre los controlantes de la compañía y el gobierno argentino, que resignó la acción de oro y permitió que Aerolíneas pasara a estar controlada por Interinvest, una sociedad formalmente argentina, manejada por Iberia que se autoexcluía de las responsabilidades patrimoniales por los eventuales quebrantos de Aerolíneas.
Uno podría entender que los desmanejos que siguieron y que el Estado español no hizo sino profundizar a través de sucesivos “planes de contingencia”, “planes directores” y coprotagónicos a cargo de American Airlines, tuvieron importante significación en la erosión de Aerolíneas.
Uno podría ponerse a pensar que la aparición del Grupo Marsans fue la frutilla en la torta de la ruina, y que la maniobra llevada adelante por este con fondos aportados por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en perjuicio de la masa de los acreedores en el concurso de Aerolíneas (incluyendo al propio Estado argentino) y del Estado español, en cuanto aportante de fondos que se usaron para un fin distinto al previsionado, resulta una clara exposición del nivel de “seriedad empresarial” del grupo elegido.
Uno podría suponer que Morales debiera estar informado de que la SEPI le otorgó a el grupo controlante de Aerolíneas Argentinas 300 millones de dólares para se destinado al pago de deudas de la empresa con diversos acreedores, entre ellos los bancos ABN Amro Bank, BBVA y Citibank, como parte de aportaciones destinadas a mejor la situación de la empresa, ya concursada para la fecha de esta operatoria (octubre de 2001). Y que en lugar de pagar, el grupo controlante se subrogó en las acreencias, con lo cual la situación de Aerolíneas no mejoró un ápice pero la de Mata y sus socios si, capitalizando esas acreencias, obteniendo una situación de privilegio en el concurso, en perjuicio de los demás acreedores y de los demás socios (el Estado Argentino y los trabajadores, estos a través de la Propiedad Participada).
Uno podría pensar que la situación de Aerolíneas Argentinas ya estaba suficientemente deteriorada antes de que empezara la “erosión” de la que dan cuenta Morales y Martínez, pues por algo estaba en trámite su concurso de acreedores, ya había habido varios intentos de “saneamiento” resistidos por los trabajadores, pues todos incluían reducciones de personal, disminuciones de sueldos o ambas cosas a la vez, ya se habían perdido o abandonado destinos, se habían cerrado talleres e instalaciones técnicas otrora orgullo de la Aerolínea cuando era realmente Argentina, se había sufrido una importante disminución de la participación en el mercado internacional y la empresa se dedicaba a canibalizar aviones reales, mientras anunciaba la incorporación de otros imaginarios.
Descubre entonces que es la gestión K la culpable por haber arreglado el apartamiento de Mata. Culpable la única gestión que cuestionó ante la Justicia los balances de Aerolíneas y el desempeño de sus controlantes, y que se puso en la difícil tarea de revertior el proceso que iba a dejar al país sin línea aérea de bandera. No fue erosionante ni la venta a precio vil y el desmanejo posterior de Menem, la indiferencia cómplice de De la Rúa y de Duhalde
Pues parece que nada de esto merecía la calidad de erosionante. Lo que erosionó a Aerolíneas Argentinas, para Morales, fue la partida de Antonio Mata.
¿Quién es Mata, ese hombre imprescindible a juicio de estos dos senadores? Un viejo simpatizante del antiguo régimen franquista, con vínculos con el PP de su patria, empresario turístico previamente a su incursión en la aeronavegación, sus antecedentes en España antes de su desembarco en nuestro país (y después también) lo emparentan mas con los antiguos aventureros que venían a hacer la conquista de Indias que con un empresario moderno.
Asociado con Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz en el Grupo Marsans, y máximo responsable hasta 2006 de Aerolíneas Argentinas y Austral, tiene la distinción de poseer entre sus antecedentes personales y laborales, una notable colección de prontuarios judiciales; solo penalmente, en el año 2002 fue condenado por la justicia española en Primera y Segunda Instancia, sentencia firme, por “Alzamiento de bienes” (equivalente a insolvencia fraudulenta o fraude en nuestro código penal), por haber ampliado fraudulentamente el capital de la empresa española “Arrendamientos Hoteleros del Sur”, en perjuicio de sus acreedores, recibiendo por ello una pena de 6 meses y 1 día de prisión, inhabilitación para sufragar en igual período y pago de las costas procesales. Pena cuyo ejecución fue suspendida por tratarse de su primera condena, lo cual permite mediante solicitud del condenado, el Código Penal español.
A 2005 Mata y las empresas de su propiedad en España (entre otras Planet Hoteles, Royal Romana Playas, Proturín, Royal Al Andalus, Arrendamientos Hoteleros del Sud, etc.) sumaban entre acciones por desahucios, daños y perjuicios, violación de derechos de marca y publicidad ilícita un total de 17 juicios con sentencia firma desfavorable, y otros 5 en diversos estadíos procesales.
Además la maniobra hecha en provecho propio con fondos públicos había dado lugar en España a las acciones penales en trámite en el Juzgado de Instrucción Nº 35 de Madrid, contra Mata y sus asociados.
En nuestro país Mata, junto a otros directivos de Aerolíneas son objeto de investigación penal por vaciamiento de empresa y administración fraudulenta.
Esta es la “Joya de la Corona” que dirigió Aerolíneas Argentinas y Austral, aquel cuyo alejamiento de la conducción de Aerolíneas Argentinas es a juicio de dos senadores radicales, entre ellos Gerardo Morales, líder de esa bancada, la causa de la erosión de la empresa.
Como estos antecedentes están al alcance de quién busque un poco en la materia, uno tiene que preguntarse si lo de Morales va en serio (no diremos que es poco serio, pues no somos Ámbito Financiero). Y a quién o a quienes son funcionales sus berrinches. No olvidemos que Mata vuelve a atacar ahora a través de Air Pampa, empresa con la cual quiere volver a cernirse en los cielos argentinos. Y a la cual la favorecería la extinción de Aerolíneas, es decir la solución propugnada por Morales y la oposición.
¿A quién mas favorecería una Aerolíneas extinta, paralizada o aún más desguazada que hoy? Bueno, quizás no esté de más recordar que los Estados Unidos propugnan desde hace tiempo una política de apertura de cielos que permita libertad absoluta de acceso de sus empresas en los destinos de nuestro país que resulten de su interés. Por supuesto, a la recíproca, ejem…
Y por fin no habría que descartar la última hipótesis, esto es que Gerardo Morales crea realmente lo que dice, y le parezca que es razonable. A no olvidar a Barbara Tuchman, autora de “La Marcha de la Locura”, para quién la estupidez es también una fuerza de la historia.

Adiós a Mauricio Cafetero

Durante el conflicto agropatronal, y mientras el país quedaba paralizado por centenares de cortes de rutas y otras actividades ilícitas llevadas adelante por la mano de obra voluntaria de la oligarquía sojera, Mauricio Macri tuvo un papel secundario. Ello no significó que dejara de acreditar su pertenencia al sector dispuesto a jaquear a la democracia en beneficio de su renta extraordinaria, ni que los legisladores pertenecientes a su partido dejaran de votar de acuerdo a esos intereses.

Pero fuera del foco principal del conflicto, el Jefe de Gobierno porteño tuvo oportunidad, no obstante, de lanzar una frase que apuntalara la imagen cool y descontracturada de la política que le diseñara Durán Barba, al señalar que él estaba dispuesto a servir el café si “las partes” se sentaban a superar diferencias. Desde la mirada de Mauricio, había partes equivalentes, y no por un lado la legitimidad del Gobierno y por otro un grupo económicamente poderosísimo llevando a cabo todo tipo de actos ilegales y en algunos casos delictivos para imponer su interés general al conjunto. Es que el conflicto de intereses no forma parte del menú público PRO, que en todo caso ve la sociedad dividida entre eficientes y no eficientes.

Claro que la versión del cafetero voluntario resultaba avalada por la gran maquinaria mediática, que no sólo consagraba la existencia de esas dos partes, sino que además establecía que era la obcecación de “los Kirchner”, en plena era del doble comando, el gran obstáculo a la superación del diferendo.

Varias lunas han pasado desde esas jornadas, la corporación sojera preservó con éxito sus rentas extraordinarias, para alegría propia y de ingente número de piojos resucitados que seguirán viendo la prosperidad ajena por televisión. La vida y sus conflictos siguen adelante y ahora Mauricio se cruza con el estudiantado porteño a raíz de las restricciones impuestas al otorgamiento de becas por el gobierno que encabeza.

 

Vuelve entonces Macri ha ser hombre del partido del orden, y anuncia a través de su ministro del área, Narodowski, que no negociará mientras se mantengan las medidas de fuerza. No se le ocurre en este caso que “hay que sentarse a conversar”, ni para su fortuna, la prensa bienpensante sugiere que el problema es la obcecación de los gobernantes porteños. Aún más, anuncia la suspensión de clases en establecimientos tomados, restándole días al calendario escolar, cuando los propios reclamantes no incluyen en su medida de fuerza la interrupción de actividades. Una decisión con un cierto “déjà vu” al “ramal que para, ramal que cierra”…

Macri no otorga entidad a los quejosos, toda posibilidad de tomarse un cafecito con Mauricio parece quedar clausurada para siempre, y el reclamo pasa a tener un sospechoso trasfondo político. Justo el tipo de trasfondo que, si se alegaba durante el conflicto agropatronal, sólo servía como certificación de la paranoia oficialista. Pero que, sancionado por los adalides de la antipolítico, pasa a ser una tacha de ilegitimidad para la protesta.

 

Quizás valga preguntarse que cambió entre un conflicto y otro, no solo para que Macri pueda echarle esta mirada, sino para que el sentido común público, si es que tal entelequia existe, no reaccione sorprendido ante el doble rasero aplicado en casos separados por escaso período temporal.

Hay un elemento que no ha sido dicho públicamente, quizás por un resabio de corrección política, quizás porque el mago procura que no se le asomen los conejos por el bolsillo. Este es que “el campo”, otra entelequia exitosa, tiene derechos que el común de los habitantes del país no tiene. Provistos de caracteres fundacionales, anteriores a las instituciones democráticas, los grandes propietarios, agrupados en la Sociedad Rural Argentina y entidades afines, con el invalorable aporte de los medianos y pequeños millonarios de la FAA, tienen un derecho extralegal pero legítimo a reclamar como les plazca, a desconocer la legalidad si esta no va de la mano de sus intereses y a acatar la normativa en vigencia a partir del momento en que esta se ponga en línea con sus deseos.

De esta ventajosa situación estarían excluidos los otros sectores del país que, orgánicamente o a los ponchazos, luchen por sus derechos postergados o por reivindicaciones jamás atendidas. Esta visión macriana del conflicto, en línea con la concebida con los poderes fácticos y la propalada por los medios encargados de sorberle el coco a la población, se podría traducir con “a mas poder, mas derechos”. Y si los 4 Jinetes del Apocalipsis merecían toda la atención de los despachos oficiales a la hora de garantizar su exclusivo goce de las rentas extraordinarias, el reclamo de padres y estudiantes porteños que no podían invocar otro título que su pretensión de no ser excluidos del sistema, debía y debe ser rechazada como una intromisión en un nivel decisorio al que no tienen acceso.

Otra lectura posible sería que, por más que tampoco se lo verbalice,  en el conflicto agropatronal, para el Jefe de Gobierno porteño, a los reclamantes les asistía la razón. Y en este otro entuerto, la razón está de su parte. Como corolario, el que tiene razón en su reclamo puede hacer lo que quiera para llevarlo adelante. Aún actos que sean violatorios de la ley, que afecten profundamente derechos de terceros, que perjudiquen a los bienes y a la economía familiar de las personas. De las otras personas. Es decir, aquello que está objetivamente vedado se puede hacer si subjetivamente un grupo social o económico decide que es admisible en defensa de sus intereses.

La óptica PRO ante el conflicto   se resume en una combinación de ambas hipótesis: Como a más poder hay  más derechos, solo pueden hacer, en defensa de sus intereses, aquello que le está vedado a los demás, los grupos más poderosos. Poderío que pueden residir en lo económico, lo cultural y aún en la detentación del poder más básico: el de la fuerza.

El ejercicio de ese poder, y la legitimación de esa supremacía por sobre los intereses del conjunto de la sociedad, es precisamente lo que desde siempre caracterizó a la oligarquía argentina. De la cual Macri, más allá de toda pretensión de modernidad, no es más que un nuevo rostro emergente.

Es por ello que la aparente bipolaridad en el tratamiento de los dos conflictos, no demuestra una incoherencia en la visión del hijo de don Franco: del descontracturado “Mauricio Cafetero” al adusto “Mauricio Preceptor” existe la distancia entre la defensa del interés propio, valor indoblegable en una visión economicista y egoísta del mundo, y el interés del conjunto, que puesto en manos de este personaje descansará tan seguro como las sardinas custodiadas por el gato.

 

Solos en la Madrugada

Martes 26, noche avanzada en la Taberna Baska de la calle Chile. Una pareja cena allí, luego de asistir a la charla de Norberto Galasso en el ND Ateneo en el marco del curso sobre “América Latina Unida”. La charla pasa sobre la claridad y el compromiso del director del curso, y de los otros expositores, cuando ingresa el Diputado Nacional Miguel Bonasso con acompañantes.
Rato después, nuestro comensal se cruza en el baño con Bonasso. El lugar sagrado es ideal para un breve intercambio entre dos personas que no se conocen personalmente. Y el intercambio se produce…
Comensal: No afloje, diputado…
Bonasso: Vió?. Los hicimos transpirar con la 125, y ahora les hicimos lo mismo con Aerolíneas.
Comensal (sorprendido): No, yo le decía que no afloje en la defensa de la democracia…
Bonasso (también sorprendido e incómodo): Ah, si si, por supuesto…
Telón…

¿Vale preguntarse que pasó? ¿Bonasso se acordó de Moreno y su incidente en el Laurak Bat, y quiso evitarse algo parecido, quizás evaluando que su interlocutor tenía un “physique du rol” campestre?.
¿Bonasso es un militante kirchnerista que además escribe en Crítica? ¿O es un periodista de Lanata, que además trabaja de diputado?

Volver a despegar

Aerolíneas Argentinas vuelve a casa. La media sanción de Diputados parece que, esta vez, va a ser acompañada sin sorpresas por el Senado. Mantengamos el parece por ahora, con los Padres de la Patria nunca se sabe…

De todas maneras, el trámite en Diputados sirvió también para ir orejeando algunas cosas acerca de cómo será, o intentará ser el accionar oficial de aquí para adelante. Pese al castigo recibido, y aprendiendo de la derrota, se le animó a una medida que previsiblemente debía ser peliaguda. Recuperar la aerolínea de bandera es una decisión sólo imaginable en una gestión K, mirando desde los ’90 para aquí y, lamentablemente, también mirando para adelante.

Si de algo sirven los tropiezos es para no volver a patear la misma piedra. Así que si había algo para cambiar del proyecto original, hubo reflejos para que el cambio fuera rápido y sumara. No se hizo ascos ni hubo fundamentalismos a la hora de corregir deficiencias del texto original del proyecto, y mandar el acta Jaime-Marsans al altillo. El texto final, mejorado, sirvió además para que el SI y el solitario pinista abandonaran las malas compañías a las que quedaron pegados en el tema retenciones y sumaran su voto. En realidad estaban tentados para hacerlo, sobre todo la gente de Proyecto Sur, cuya sangría no se detuvo desde el voto agropatronal de Lozano.

Un tema que merece atención es la rotunda diferencia exhibida por la oposición cuando le basta con decir que no, como pasó durante el conflicto agropatronal, y cuando debe mostrarse propositiva. Aquí no bastaba con empacarse en la negativa, había que mostrar ideas y propuestas alternativas. Y si, las mostraron. A contramano del más elemental conocimiento del Código de Comercio, de la Ley de Quiebras y del sentido común, se supuso posible dejar quebrar AA, y “armar” otra aerolínea en un par de días. La necedad también se aprende, y ejercer la función opositora con un martillo en la mano, como se estila en estas pampas, resulta una buena escuela. El problema es que para ser alternativa de gobierno hay que dar la idea de que se puede administrar, dar respuestas, enfrentar problemas. Hay que quererlos mucho a Carrió, Macri, Morales, Pinedo, Bullrich and Co., para imaginarlos jineteando conflictos exitosamente. Aún con el plus para ellos de que ciertamente no confrontarían con ningún factor de poder real. A lo sumo, con el pueblo…

La recuperación de Aerolíneas Argentinas importa seguramente un enorme desafío. En un país en el cual los transportes terrestres colapsan y los ferroviarios han sido exterminados por mano de verdugo, la ausencia de una empresa capaz de comunicar al país no es un lujo, sino una necesidad impostergable. Esta decisión gubernamental importa quizás la última oportunidad para tener una política aeronáutica. El irrealizable proyecto alternativo era tan solo el paso previo a la apertura de los cielos a las compañías extranjeras (viejo y no renunciado anhelo usamericano), lo que en estas circunstancias implicaría un mazazo a nuestra política turística, a las relaciones comerciales, y aún a las comunicaciones personales, que quedarían supeditadas a consideraciones exclusivamente crematísticas del capital extranjero. La ausencia de políticas públicas, la retirada del Estado de ámbitos en los que su presencia se demostró insoslayable es una herida aún no cerrada, abierta en la década anterior. El desafío para el Estado administrador y sin duda también para los gremios aeronáuticos es demostrar que se puede hacer bien lo que nos quieren hacer creer a los argentinos que no podemos hacer bien. La gestión postal y de agua potable, ya recuperadas, demuestran hasta ahora un rumbo que nuestra Aerolíneas Argentinas debe y puede mejorar.

El gobierno de Cristina tiene la obligación de no cometer errores, de elegir bien a los encargados de gestionar la empresa recuperada y de, como no, afilar el lápiz y los saberes jurídicos para no pagar ni una peseta a los que maniobraron ilegalmente en España y en la Argentina para llenarse los bolsillos fraudulentamente a costa de la ruina de Aerolíneas.

Desafío en Bolivia

 Bolivia se acerca a un vórtice definitivo en el que se saldarán las contradicciones y profundas diferencias entre facciones centenariamente en pugna en la nación del norte.
El plebiscito revocatorio instrumentado por el gobierno de Evo Morales ha sido una jugada arriesgada, pero políticamente brillante, para desmadejar la maniobra que venían llevando adelante los prefectos opositores de las provincias orientales.
En efecto al poner su propio cargo, y el de los demás mandatarios surgidos del voto popular, a disposición de la decisión soberana de los bolivianos, Evo dio un fuerte golpe deslegitimatorio al proceso que llevaban adelante los gobiernos provinciales de Tarija, Santa Cruz, Pando y Beni, y que apuntaba a la secesión de esos territorios. El acto electoral del domingo próximo debe dejar en claro, según toda evidencia, que la mayoría absoluta del pueblo boliviano respalda el proceso revolucionario llevado adelante por Evo Morales, y que los plebiscitos efectuados previamente en las provincias rebeldes fueron realizados en condiciones que no permitieron garantizar a todos los electores la posibilidad de expresar su voluntad con garantías suficientes.
Pero esta jugada, que deja sin aire a la pretensión de los secesionistas, encierra el peligro lógico de que estos abandonen todo viso de respeto a la legalidad y se lancen ya sin tapujos al golpe de Estado. El desafío que enfrentan Evo Morales y el pueblo de Bolivia es enorme, pues así lo ha sido también la trascendencia de su victoria y las implicancias que tendrá ese proceso para los sectores tradicionalmente dominantes en nuestro vecino, en caso de confirmarse y profundizarse a partir de la reforma constitucional que se avecina.
Bolivia tiene un historial trágico en golpes de estado que le permite destacarse en tal sentido, aún en el marco de su pertenencia a un subcontinente de escasas credenciales democráticas. La etapa que se vivió desde 1982, con el fin de las dictaduras militares, presentó en principio características similares a la de muchas naciones sudamericanas en las que se ha vivido un relativamente prolongado período de normalidad constitucional, con gobiernos tan obedientes a los dictados de Washington y de los organismos internacionales de “crédito”, que las fuerzas que se valieron históricamente de los golpes militares para imponer sus condiciones, parecieron no necesitar de tales actividades. En el caso de Bolivia, país históricamente esquilmado por sus oligarquías antinacionales y antipopulares, el proceso fue particularmente doloroso y culminó con la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, un boliviano tan transnacionalizado que se expresaba penosamente en castellano, pero pensaba fluidamente en inglés. Durante su segundo mandato, este mimado por la prensa internacional alineada con los intereses de la banca y el gran capital, terminó de granjearse el odio del pueblo boliviano con el proceso de desnacionalización gasífera, vendiendo su producción a Estados Unidos y México, en un escenario en el que la mayoría de la población cocinaba a leña.
2003 fue a los bolivianos lo que 2001 a los argentinos, terminando de revelar a quién aún no quería verlo el verdadero rostro de las recetas neoliberales que el Consenso de Washington tenía para ofrecernos. La reacción hidalga de un pueblo al que siglos de explotación no han despojado de su orgullo y dignidad, inició un proceso que terminó catapultando al Palacio Quemado al primer presidente boliviano perteneciente a sus pueblos originarios. Un indio, en fin, para decirlo con las palabras que sonaron con asco en boca de la Bolivia blanca y aún rubia, que existe y que es la que concentra la riqueza, como socia de los tradicionales esquilmadores de los recursos de ese pueblo.
Evo es parte de un proceso transformador que abarca a Latinoamérica, y que mas allá de los méritos y errores de los líderes que en Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay y Uruguay encabezan esos procesos, demuestra antes que nada la voluntad de los pueblos de cambiar un destino de sumisión, que parecía escrito para siempre. En el caso particular de Bolivia, el desafío es particularmente difícil, tal como va quedando en evidencia en el transcurrir de los días y de las horas últimas.
Todo lo que allí ocurre es trascendente para nuestro país, en más de un sentido, por lo que sin duda no puede adoptar, y no adoptará, la actitud de un observador pasivo del proceso boliviano. Argentina es hoy un socio importante de Bolivia, y su condición, además, de estado limítrofe haría que cualquier desastre político o humanitario que afecte a ese país, sacuda a nuestra frontera norte.
El firme apoyo del Mercosur, y fundamentalmente de Argentina, Brasil y Venezuela es clave para que Evo Morales y los bolivianos resistan el desafío; el golpe a una nación sudamericana es un golpe a todos los procesos transformadores. Chávez siempre en la mira de los Estados Unidos y de sus socios locales, ya recibió y enfrentó exitosamente desafíos como el que ahora afecta a Bolivia. De otra clase, pero con inspiradores parecidos, ha sido el clima destituyente que se pretendió instalar en nuestro país.
El último proceso secesionista exitoso que afectó a Sudamérica fue en 1903, y terminó con la separación de Panamá de la República de Colombia. Como en cada calamidad política sufrida por la América hispana, el accionar de los Estados Unidos fue decisivo para que así ocurriera. Hoy no ya Bolivia, sino todos los americanos al sur del Río Grande afrontamos este desafío.

Publicado en Politeia Argentina, http://politeiaargentina.blogspot.com

Judas en su laberinto

En política hay usos y prácticas que resultan más elocuentes que mil palabras.

Desde que cruzó el Rubicón con su voto no positivo, Judas C. Cobos Daract ha venido emitiendo señales a contramano de sus palabras que grafican con absoluta claridad cual es el rumbo que eligió.

Ha optado, eso sí, seguramente convencido que aparecer como el negativo del estilo K lo favorece, por revestir aún la mas absoluta insolencia hacia su compañera de fórmula, con las formas de la amabilidad y del estilo “no confrontativo” que la prensa biempensante reclama.

Actitud no confrontativa, que en tren de preservar la institucionalidad, impedirle la victimización y, al fin, resistir estoicamente el previo error de haberlo subido a la fórmula, ha optado también por practicar Cristina K., recibiéndolo rápidamente y abortando el paso de comedia de errores que proponía la prensa.

Desde la babosa explicación para su actitud que diera desde el propio sillón de la presidencia del Senado, en el mismo momento en el que aplicaba una puñalada trapera al proyecto que lo llevó a la vicepresidencia, hasta sus actos posteriores, ha oscilado entre el papel de vestal republicana ofendida, al de candidato en ciernes dándose baños de multitudes condescendientes.

Pero queda claro, justamente por aquello de que las prácticas en política expresan mensajes con meridiana claridad, que declamar voluntad de profundizar el compromiso previamente contraído, y asegurar que la concertación sigue, no es compatible con la renuncia, uno tras otro, de los hombres de su sector que se incorporaron el diciembre pasado al Ejecutivo. Y no parece creíble la alegada razón para tal conducta, pues el clima de desconfianza pretextado, solo puede ser generado y alentado por los sucesivos actos del vice y de los suyos.

De movida, no pareció propio de un hombre confrontado con la decisión “mas difícil de su vida”, la gozosa vuelta olímpica que dio apenas veinticuatro horas después, en camino a su hogar cuyano, y menos aún su salida a saludar envuelto en una bandera argentina, adhiriendo ya no solo con su voto, sino con coreografía y vestuario al bando destituyente.

Las explicaciones posteriores, echando el fardo de su decisión a los humores de las niñas de su familia, sólo servirían, de poder ser tomadas en serio, para reducir la imagen del pretendido estadista hasta la minúscula talla del papá sin carácter.

Ha tenido, eso sí, numerosas muestras de aprecio y palmadas en los hombros que superan largamente el nivel de las expresiones públicas de los opositores al gobierno y de los dirigentes agropatronales. Es quizás en las otras, en las recibidas antes y después de su apostasía, en reuniones privadas donde probablemente Judas Cobos haya recibido las más alentadoras manifestaciones. Resulta oportuno recordar, por ejemplo, su encuentro privado con Monseñor Bergoglio, en los días previos a la decisiva votación en el Senado, en la que según trascendidos de prensa, el hombre de la Iglesia lo consultó acerca de su disposición p