hache

¿Apreciación o devaluación? Es el control, estúpido.

¿Qué tienen en común los deseos de Sanz de que al país le vaya mal y el mensaje de que estamos condenados a la devaluación, que realizan las Fundaciones/ Consultoras neoliberales?

En realidad estas consultoras son las mismas que apoyaron el neoliberalismo salvaje durante los 90s, fueron los think tanks de la aplicación de la versión local del Consenso de Washington en el país.Cuando el peso estaba absolutamente apreciado y no decían nada por la devaluación. Son las mismas consultoras que ocuparon cargos determinantes en el Estado durante la historia del dolor argentino, y están acompañadas, muy bien acompañdas: los invito a mirar la fiesta de apellidosque hay en el IERAL de la Fundación Mediterránea y los sponsors de FIEL. Para contextualizar nomás.

En la década neoliberal la apuesta era por la valorización financiera y los no transables. Ahora, los grupos económicos locales se encuentran en actividades más productivas, lo cual suena mejor, pero sin la presencia del Estado la diferencia sería menor.

Entonces, lo que hay en común entre los deseos de unos y otros es la clara intención de dominar las variables y los resortes de poder, que el gobierno mantiene luego de 10 años. Situación inédita en la Argentina. Devaluar puede ser necesario, y se hará (se seguirá haciendo, en rigor) en mayor o menor medida, pero lo hará el Estado, estipulando ganadores y perdedores.

Todos estos apellidos y marcas defienden intereses, y verían con buenos ojos una devaluación en el poder del gobierno, no sólo para devaluar la moneda, sino también para corregir un modelo que no les es amigable porque no tienen el control (aunque les siga siendo materialmente favorable).

Estas discusiones no son nuevas, fijate…

“Una de las mentiras más frecuentes es que estamos internacionalmente en altos costos de producción, mentira difundida por la Sociedad Rural  y todos los órganos de la prensa cipaya, que ponen en primer término el alto salario”, Arturo Jauretche, Política y Economía, 1962.

Movimiento de Trabajadores Excluidos

El MTE y el Papa

Estaba viendo que el Papa Francisco invitó a un referente cartonero a la asunción. Me gusta que rompa el protocolo, ¿qué sé yo? Me hace bien. Pero.

Fotos al paso (click para agrandar)

El símbolo de invitar a un cartonero me pareció brillante, como contraste a la opulencia de la Iglesia. Pero me llamaron la atención algunas cosas:

  • MTE significa Movimiento de Trabajadores Excluidos, ¿no sería lógico que se llamen MTI, Movimiento de Trabajadores por la Inclusión? ¿No reproducen una situación negativa desde el mismo nombre?
  • Pienso que hay que pelear por la inclusión, no por la ausencia de diferencias entre excluidos e incluidos .
  • Me llamó la atención de la web del MTE que no se haga mención (o no la encontré) a la explotación de precios por parte de los compradores (a veces muy grandes) de los productos a reciclar.
  • La Iglesia, que tiene que dejar de ser “una ONG”, ¿qué rol cumple frente a este tipo de movimientos? ¿Debe llevar la palabra de Dios o darles alguna ayuda terrenal?
  • El Estado, sin lugar a dudas tiene el propósito de consolidar la inclusión social. Para eso es que se fortalece, en un contexto de agonal puja distributiva, el mercado interno, el consumo, el trabajo nacional, el tejido productivo, se trabaja en una nueva ISI, etc. La opción por los ricos neoliberal obviamente no ayudó a la mayoría de la poblñación entre 1976 y 2003.
  • El debate entonces es conocido: focalizar sobre los excluidos con ayuda social que les cubra alguna necesidad básica (esto lo puede hacer tanto el Estado como una ONG) o universalizar sobre la macro estructura productiva para incluir realmente a la población (esto sólo lo puede hacer el Estado). Ahora bien, ¿cómo posicionar a la Iglesia en la segunda opción, la de la inclusión real? ¿Puede ser ésta una opción? Debe serlo para no quedar sólo en oraciones.
  • Otra cosa que me llamó la atención es que en la web del MTE haya una publicación (con el link erróneo, eso sí) del CEMOP de la Fundación de la Madres, abiertamente vinculada al gobierno nacional. Esto me parece un buen indicador de convivencia, muy lejos a lo que grandes medios de comunicación pretenden instalar.
  • Existe un cruce de distintas organizaciones preocupadas y ocupadas en la dignidad humana que se acercan a las personas que mayores necesidades tienen. La Iglesia a la que representaba Bergoglio puede formar parte de estas organizaciones (gracias a, o a pesar de Bergoglio, ¿cómo saber?).
Sin perjuicio de lo anterior, y más allá de que por ahora no tenemos actos concretos para medir la labor del nuevo Papa, cabe celebrar que estos sectores de la sociedad sean visibilizados por la Iglesia (o por cualquier otra organización). Porque es una forma más de promover la reflexión sobre la mejor manera de alcanzar, con democracia, la inclusión social y la justicia social reales. Nuestra Iglesia.

Inflación, viñetas para su explicación

Algunas viñetas para enmarcar un debate que no puede tener una conclusión sino un camino de abordaje.

  • ¿Cuánto aumenta la pobreza si no hay crecimiento económico, y cuánto aumenta ante cada punto de inflación? ¿Cuánto aumenta la inflación por cada punto de crecimiento económico y por qué? ¿Tiene sentido enfriar la economía o eso sólo puede generar expulsión de mano de obra y mayor pobreza? ¿Hasta qué punto tiene sentido recalentar la economía desde el gasto público si los empresarios sólo van a responder con aumentos de precios? ¿Cómo debe conducir el crecimiento el Estado, sólo a través del gasto público y la inversión pública, o además produciendo desde empresas públicas y estableciendo controles en todas las cadenas verticales de producción? ¿Alcanzan las políticas anticíclicas desde el Estado para sustentabilizar el crecimiento o se precisa una participación activa a través de empresas públicas en sectores estratégicos?
  • Por tanto la inflación es un problema, pero ¿para quiénes? ¿Quiénes la generan? ¿Existe una puja exportadores – mercado internistas que alimenta además esa inflación? ¿Tiene sentido devaluar para atender las ganancias de los exportadores y afectar el poder adquisitivo de los trabajadores, en función de mayores aumentos de precios que generaría esa devaluación? ¿Es posible industrializar un país, recuperar el consumo de los sectores vulnerables y crecer a un mismo tiempo, sin inflación?
Es posible que todas estas viñetas entren en juego en la discusión. Sin embargo, el punto flaco de todo este sistema parece ser la puja distributiva y el comportamiento empresario a favor de aumentar precios en vez de invertir para ganar más por mayores niveles de producción.

¿Por qué defendemos la democracia? ¿Qué queremos? ¿Para qué?

Si algo cabe defender en democracia es la diversidad de opiniones.

Si algo nos gusta a muchos es opinar, plantear lo que pensamos. Suelo decir que sólo estar en el espacio correcto para tomar una decisión socialmente loable es más interesante que opinar sobre cómo tiene que ser esa decisión.Nos gusta eso. Escribir, opinar. Y por suerte en este tiempo se puede hacer. Hace 30 años era difícil, incluso arriesgado. O imposible. Opinar en estos tiempos también trae problemas con quienes piensan distinto, incluso con nuestros propios amigos o compañeros. Pero se resuelve debatiendo, argumentando. Sin represión. Se resuelve cruzando ideas. Más o menos apasionadamente según cada uno.Un (neo)liberal como Robert Dahl decía que uno de los requisitos de la poliarquía (una forma cool de llamar a la democracia) es la diversidad de información. Además de elegir libremente, otro requisito que recuerdo, entre tantos, es que las acciones del gobierno, y las concreciones institucionales, dependan del voto. En estos últimos casi 10 años como nunca en la historia de la Argentina, el gobierno atendió a la mayoría, enfrentando muchas veces intereses corporativos. Por eso cabe defender a la política, porque a través de ella el Estado puede materializarse en instituciones populares que protegen al conjunto de la sociedad y especialmente a quienes más lo precisan, los sectores vulnerables. Quiero más de esta democracia, mucho más.

Y en este marco es que cabe entender que democratizar los medios de comunicación en la Argentina no es tarea fácil. La justicia, no es independiente de los intereses económicos fácticos, está estrechamente vinculada con ellos y sirve de ancla a un pasado que es difícil de corregir. Las instituciones, como la justicia son construcciones sociales, aceptadas socialmente en un período determinado. Pero cuando la voluntad social acompaña o promueve un cambio se ve ante el desafío de transformar lo que la misma sociedad creó. A todo esto le vamos a llamar política, ¿sí?

Los grupos económicos locales, Soldati, Macri, Pescarmona, Bulgheroni, Rocca, Pagani, Pérez Companc y algunos etcéteras, tienen una suerte de colonización sobre la justicia y sobre una gran parte de los partidos políticos de la Argentina. De esa forma fue que durante los años 1991 a 2003 (y quizá un poco más también) los intereses corporativos encontraron espacios de poder en el mismo Estado colocando a sus lobbystas, controlantes o gerentes. Podemos pensar en Rapanelli, en Tizado, en Rapanelli, en Cavallo (!), en Oscar Vicente, en Daniel Marx, en Montamat, y en una larga y dolorosa lista.

La Argentina de los Kirchner, posiblemente con contradicciones propias de gobernar un país con estas características, con el tiempo fue alejando a estas personas que poco pensaban en las necesidades del conjunto, dado que primero que nada atendían los intereses que representaban, dejando a la democracia en segundo plano (tal como lo demostró la dictadura, y los alejamientos tempranos de Alfonsín y De La Rúa, más allá de cada contexto).

Entiendo a los que dicen que hay grupos de comunicación muy fuertes en la Argentina además de Clarín. Entiendo a los que dicen que la Ley de Medios es coyuntural por las disputas entre Clarín y el gobierno. Entiendo también a los que señalan que hay que ir por todo al mismo tiempo, y no ir tejiendo alianzas entre crápulas para poder enfrentar otros crápulas. También entiendo a aquellos preocupados por el cambio de condiciones del mercado de los medios de comunicación audiovisual. Y entiendo a los que quieren pautas parejas del Estado para todos.

Los entiendo a todos pero no coincido, ni mucho menos los justifico. Entiendo sus argumentos. Y me gusten o no, los comparta o no (en realidad no) lo que no comprendo es cómo algunas personas son capaces de no defender el achicamiento de un monopolio de medios como Clarín, en el marco de cumplir una Ley de la democracia que convocó a tantos grupos sociales interesados.

Existe una relación entre enfrentar corporaciones, para hacer una democracia que atienda a porciones cada vez más numerosas de la población, y esa (esta) democracia. A esta relación le vamos a llamar soberanía, ¿vale? Tiene que ver con quién toma las decisiones en la Argentina, el pueblo a través de las instituciones emergentes de la democracia reciente o las corporaciones a través de las instituciones que ellos crearon para anclarse a un estado de cosas favorable.

Creo que todo es debatible, pero lo que aparece como bastante evidente es que una democracia mejor, con instituciones inclusivas, se construye apoyando. Acompañando esta democracia. Porque nunca es poco lo que nos jugamos.

Así que, un poco por todo esto, pero también por todo lo que falta, este domingo 9 de diciembre nos vemos en la Plaza. Hasta entonces.

Post publicado en hache.

Elasticidad empleo – producto en la Argentina

La estructura industrial de la actualidad enfrenta varios desafíos, que forman parte de la agenda de debates y políticas pendientes. Tal como ya dijimos varias veces en este blog.

Como petición de principios, cabe precisar que la búsqueda de una estructura productiva con énfasis en una industria fuerte es coherente con el objetivo de una equitativa distribución del ingreso, basada en empleos mejor remunerados, con el fortalecimiento del mercado interno y con una economía menos expuesta a los vaivenes del exterior, y por ende más sustentable en el tiempo.

  • En el cuadro 1, se observa que entre el primer semestre de 1991 y el primer semestre de 1995, la elasticidad fue de 0,04, esto indica que un incremento de 1% en el producto generaba un aumento de 0,04% en el empleo. Lo cual refleja que durante la primera parte de la convertibilidad se consolidó un verdadero modelo de crecimiento sin desarrollo económico, por cuanto el crecimiento del producto no fue acompañado por el crecimiento en el empleo.
  • Esto verifica la hipótesis que señala que el modelo de los noventa buscaba una conjunción entre el crecimiento y el disciplinamiento social por el camino de la exclusión, el desempleo, la desmovilización social, la privatización de empresas de servicios públicos y la focalización de políticas. Favoreciendo así la concentración de los actores vinculados con las privatizaciones (bancos acreedores, empresas transnacionales y grandes grupos económicos locales).
  • Llama la atención la interesante absorción de empleo que existió entre 1996 y 2001. Entre las puntas del modelo neoliberal (91-01) la elasticidad se ubicó en 0,25. Mientras que entre las puntas de la etapa actual ese indicador aumenta a 0,33. Con una salvedad: en el caso del modelo de los noventas se realizó la lectura con anterioridad a la crisis, mientras que en la etapa actual no se vislumbra ninguna crisis, ni de aquellas ni de otras características.
  • Es muy posible que los servicios y el comercio, en los cuales se hacía hincapié en esa época sean más elásticos para absorber empleo en el corto plazo que la industria. Pero de la misma forma, la expulsión de empleo de estos sectores, vinculados con la debilidad del mercado interno asociada, también es más elástica a las caídas. Cabe recordar es que la tasa estructural de desocupación en los noventas mostraba un piso del 13% mientras que en la etapa actual se mantiene cercana al 7%.

Cuadro 1: elasticidad empleo – producto

Fuente: Mecon y EPH.

  • En el cuadro 2, puede observarse que entre 1996 y 2001 se destruyó empleo industrial (empleo industrial registrado, en este caso), que fue compensado por los sectores de servicios y comercio. Lo cual remarca el sesgo hacia una economía basada en bienes no transables, en el contexto de una estructura de precios relativos orientada a los servicios (no transables). El sector comercio también acompañó el crecimiento de la economía.
  • En el período reciente ocurre una curiosidad. La creación de empleo industrial es menos elástica al crecimiento, y al mismo tiempo toda la estructura productiva nacional genera menos trabajo por punto de crecimiento. Sin embargo, y cabe resaltarlo, la etapa actual no está expulsando empleo industrial, como la anterior, en la que se cerraron numerosas industrias y en la que el déficit de cuenta corriente fue una de las causas de la crisis.
Cuadro 2: elasticidad empleo registrado, por sector – producto

Fuente: Mecon y MTEySS.
Puede concluirse anticipadamente que una estructura productiva constituida en dirección de crear empleos industriales es menos dinámica y menos elástica al crecimiento. No obstante lo anterior después de 9 años se siguen creando empleos registrados industriales. Por tanto, la estructura económica nacional presenta un gran desafío para lograr una industrialización sustentable, sin embargo las políticas estatales de los últimos años están consiguiendo algo inédito: la generación permanente de empleo industrial por un largo período de tiempo.
  • Es notable la fuerza que cobraron los servicios y el comercio durante los noventa, de manera tal que la elasticidad empleo producto en estos casos fue mayor que la evidenciada por el sector industrial. De tal modo que en la última parte de la década la industria expulsó mano de obra mientras que dichos sectores marcaron récords de ocupación por cada punto de crecimiento. Los años actuales muestran una mayor paridad entre industria y los demás sectores, lo cual habla de la mayor inclusión, bienestar social y sustentabilidad de largo plazo de la macro actual -vinculada con más ocupación industrial absoluta-, respecto de la neoliberal.
Gráfico2: elasticidad empleo registrado, por sector – producto
  • Respecto de la revisión por tamaño de empresa el período más equilibrado entre las grandes y las mipymes fue el corte 2003-2007. Este cuadro es polémico por cuanto en él no se refleja el comentado mayor  dinamismo de las mipymes en la toma de ocupados. Puede suponerse que el sesgo de tratarse de trabajo registrado está generando un desvío de la realidad. Sin embargo, para comparar entre períodos es funcional y arroja información interesante.

A modo de cierre, se puede decir que cabe seguir profundizando las herramientas vigentes en poder del Estado, de la misma forma que es correcto seguir fortaleciendo el rol del Estado en la conducción de la economía. Es imprescindible seguir utilizando las nuevas tecnologías administrativas para generar políticas integrales desde el Estado que simulen en las industrias y en las mipymes, las ventajas que tienen en riesgo y velocidad de negocios, las grandes y las empresas de servicios y comerciales.

 

La Argentina heterodoxa

Este año es clave para la Argentina. El desafío es fundamental para la legitimación de una forma de hacer política, recordando lo acontecido en el año 2009 pero profundizando las políticas estatales a favor de la estabilidad del mercado interno.

La Argentina atraviesa la actual crisis internacional con un objetivo central: no afectar los niveles de inclusión, igualdad y bienestar social alcanzados en estos 9 años y pico. O sea, que la crisis no la paguen los trabajadores. Que los empresarios que ganaron tanto durante estos años acompañen al Estado en la red de contención social. Ése es el gran desafío. Y por ahora se está logrando, aunque no sin conflictos internos.Si el gobierno tiene éxito en este gran objetivo estaríamos frente a algo nuevo: la sociedad aprendería que un Estado estratégico (en la Argentina) para la inclusión es posible incluso en épocas de crisis. Ya no se le creerá nunca más a las versiones intencionadas de disminución salarial, ni de flexibilización laboral ni de mayores desregulaciones para salir de la crisis, como se intentó en otras ocasiones.Se está andando un camino, que en democracia puede no tener retorno: un Estado sincero a favor del conjunto es posible incluso en épocas de crisis. En el futuro este año puede ser recordado cada vez que un gobierno intente esconder intenciones regresivas detrás de la necesidad basada en las crisis.

Recetario:
  1. Política cambiaria. Se administra el tipo de cambio para lograr un equilibrio entre la competitividad, el poder adquisitivo de los salarios y la factibilidad de mayor inclusión.
  2. Se mantuvieron los niveles de reservas en el BCRA para poder hacer frente a la autonomía necesaria para afrontar la política cambiaria según la estrategia de desarrollo y no según la necesidad o la imposición externa.
  3. En este sentido cabe contemplar la importancia del desendeudamiento del Estado argentino.
  4. Régimen de comercio exterior administrado con muchos controles del Estado, en función de cuidar el mercado interno y el tejido productivo nacional.
  5. El Estado mantiene interesantes niveles de gasto e inversión pública. Además la política fiscal es interesante. Si bien no se reformó el sistema tributario tal como sería deseable (pasando a uno más progresivo) siguen existiendo sucesivos ajustes para fortalecer la recaudación sobre los grandes agentes de la economía.
  6. Se generó un plan de construcción de viviendas, Pro. Cre.Ar., para dinamizar la economía a partir de un sector que se eslabona con varios otros sectores productivos de distinto peso, como es la construcción.
  7. El Estado se hizo más fuerte en sectores estratégicos para el desarrollo. De esta inteligencia se modificó la Carta Orgánica del BCRA para tener un Banco Central en sintonía con la equidad y el desarrollo interno. Se busca favorecer el crédito productivo a través de la conducción del sistema financiero.
  8. Se re-estatizó YPF para controlar una empresa central del sector hidrocarburífero, abocada a coordinar una política energética funcional para la producción nacional.
  9. El Estado promueve que los salarios sigan acompañando el crecimiento del mercado interno, el consumo y la demanda agregada, convalidando negociaciones paritarias que mejoran el poder adquisitivo del salario, y por ende la calidad de vida de la gente. En este sentido se mantienen las políticas de aumento de jubilaciones y Asignaciones Universal por Hijo (y embarazo).
  10. El rol del Estado en la economía es intenso, tomando partido por la armonía de clases y por los sectores populares.
El Estado argentino está demostrando que las crisis no deben ser la esperanza blanca para destruir el Estado, sino todo lo contrario: si las crisis les duele más a los sectores más dinámicos y preponderantes del capitalismo argentino, se espera que estos aprendan a actuar para evitar que haya crisis. Un modelo sustentable implica atender la mejora en la distribución del ingreso y cuidar que no haya volatibilidad macroeconómica.
No es fácil, hay conflicto. Pero es natural. Son tiempos en los que la sociedad aprende y los empresarios se disciplinan. Apostemos por un Estado ejemplar y ejemplificador.

Estructura productiva: la industria en el PBI

La estructura productiva de la Argentina todavía tiene una deuda pendiente con los cambios de fondo.

  • Los establecimientos industriales (que registran empleo) crecieron entre 1996 y 2011 un 17,6%, los comercios un 72,9% y las empresas de servicios un 58,3% en ese período. La inversión industrial es claramente más costosa y conlleva más riesgos. Por eso se requiere del Estado para asumir parte de los costos y riesgos de esa inversión, apoyándose sobre la recaudación que se obtiene sobre sectores más dinámicos, por un lado, y consolidando una real industrialización por sustitución de importaciones, que en el contexto actual sólo es posible de manera compulsiva para no afectar aún más variables de la economía.
  • El BCRA informa que la proporción de financiamiento a la industria manufacturera, sobre el total de préstamos, era de casi 30% en 1990, del 20% en 1997, 8% en 2003, 16% en 2008 y 17% en 2011 (alimentos e industria química entre los que mayor proporción se financiaron). Claramente, un camino que acompañó la performance industrial y que cabe seguir profundizando. Por eso haber modificado la Carta Orgánica del BCRA abre una oportunidad sin igual para presionar a los bancos de manera tal que otorguen más créditos a la producción.
  • En el primer trimestre de 1996 había más de 17 empleados registrados por empresa industrial, en el pico de empleados industriales de los 90s: el segundo trimestre de 1998, se contaban casi 19 empleados por industria. En el pico de empleados industriales de la etapa actual (cuarto trimestre de 2011, que además es el último dato disponible), existen alrededor de 21 empleados por industria. Dato que habla de la ampliación de las empresas existentes antes que de la proliferación de nuevas empresas. Actualmente, por otro lado, el comercio tiene casi 7 empleados registrados por comercio y los servicios poco más de 10 empleos por empresa del sector. Ambos muy lejos de los 21 empleos industriales.
A modo de conclusión, se puede decir que este diagnóstico no afecta el buen criterio de las medidas del gobierno, por el contrario, genera una base más fuerte para avanzar sin miramientos en una estructura productiva que incorpore mayor volumen de producción industrial. El tipo de cambio competitivo dinamizó el tejido productivo desde 2002, pero no modificó la estructura económica. Por eso aumentar el control sobre el comercio exterior y sobre el comportamiento empresario (fundamentalmente inversión) es una buena estrategia, heterodoxa, que como toda política sólo se confirma con la practica.
Y, en este sentido, favorecer el mercado interno es estrictamente eso: voluntad de control para consolidar un modelo de país. Por eso administrar el comercio exterior, y controlar el tipo de cambio son pilares fundamentales para avanzar hacia una modificación real de la estructura productiva argentina. Aunque de ninguna manera se puede pensar que eso sólo alcanzará. La inversión industrial debe ser consolidada desde el Estado, favoreciendo la creación de nuevas empresas, y la ampliación de las existentes. Ese es el desafío de esta inédita época, construir un sistema financiero orientado al desarrollo y no a la usura, para alcanzar la apuesta por la profundización de una estructura productiva sustentable en tiempos de crisis externa y menor crecimiento interno.
El resto de los gráficos se pueden ver acá.

Salarios, empleo registrado y todo lo demás

Los salarios le ganaron a la inflación durante los últimos nueve años.

En las mediciones más controvertidas, y contrarias al oficialismo, esa inflación es de 220%.

En el siguiente gráfico se aprecia cómo el promedio de los salarios de empleos registrados le han ganado a la inflación.

Gráfico: salario promedio por actividad económica.

Fuente: elaboración propia en base a MTEySS.

Click para ver gráfico completo, desagregado por rama de actividad económica.

Por eso la presidenta reclama que haya solidaridad para trabajar por los que no tienen empleo registrado (35% de los trabajadores) y por los que no tienen empleos de calidad. Especialmente en esta etapa de crisis internacional.

 

¿Cómo evitar que el modelo atente contra el modelo en tiempos de crisis externa?

 El gobierno se propone utilizar el eje de las negociaciones paritarias como rector del equilibrio social. Existe una cierta vinculación entre la sintonía fina y la heterodoxia, veamos.
En un contexto donde existe una presión sobre la devaluación del tipo de cambio, el gobierno, sin embargo, estableció un set de medidas orientadas a sostener el valor de la moneda estable, sin saltos abruptos, pero sin afectar el nivel de reservas. Y sin afectar tampoco el saldo positivo de cuenta corriente. ¿Por qué? Porque es un camino para sostener el poder adquisitivo del salario (evitando una presión al alza de precios, en este sentido), para que el mismo modelo no atente contra el modelo.Es por esto que se implementaron políticas de administración comercial heterodoxas para que la cuenta corriente de la balanza de pagos se mantenga superavitaria, en un escenario con una moneda doméstica estable -sin devaluar-, como fundamento de la independecia económica que conquistó la Argentina.En este mismo sentido se trabaja en la quita de subsidios universales para, progresivamente, convertirlos en integrales (bueno che, me gusta jugar con los conceptos, total es gratis o bien: sigue subsidiado). Lo cual es posible gracias al avance de las tecnologías de administración de lo público. Esta nueva concepción de subsidios integrales para el conjunto de los sectores sociales que los precisen se relaciona con el superávit fiscal, y por supuesto con la soberanía política que resulta de no depender de nadie.

Asimismo, esto último se enlaza con la lógica de un Estado al servicio de los sectores vulnerables,  propiciando su recuperación y el aumento de su bienestar; dado que un Estado que se endeuda reasigna negativamente recursos en los sectores relegados (digamos que este razonamiento sigue la misma lógica que la de los impuestos indirectos), es pertinente agotar las herramientas políticas y económicas en función de sostener el equilibrio fiscal.

¿Cómo se vincula todo lo anterior con las discusiones salariales? La Argentina alcanzó, luego de ocho años de gobierno del proyecto nacional, popular y democrático, un clima social donde los trabajadores sindicalizados lograron conquistar cierto bienestar y donde las empresas funcionan con niveles de ganancias récord. En esta coyuntura la prioridad pasa a la inclusión de los sectores aún excluídos (desocupados o trabajadores no registrados), para lo cual es pertinente disminuir al mínimo posible las presiones sobre el alza de los precios (o de algunos precios), para allanar el camino de la intervención del Estado en la inclusión social de los que aún no se benefician notablemente con el modelo.

Es por ello que no se devaluó con fuerza y es por ello que se está discutiendo a la baja las pretensiones de aumento salarial, para que los trabajadores no aumenten su poder adquisitivo tanto como en otros años vis-á-vis lograr una menor presión sobre los precios y equilibrar todo el sistema de precios hacia abajo. Es natural -y en cierto punto bienvenido- que esto genere algunos conflictos. Al mismo tiempo el gobierno le exige a los sectores empresarios que como respuesta a la intervención del Estado en función del equilibrio, inviertan todavía más de lo que venían haciéndolo, y que estas inversiones generen empleo, productividad y competitividad.

La sintonía fina entonces, tiene que ver con la inclusión y la igualdad social. Tiene que ver con la inédita voluntad política de profundizar la distribución equitativa del ingreso en tiempos que no son de auge (en el contexto de una impresionante crisis internacional). El éxito de esta iniciativa puede marcar la refundación de un cierto equilibrio social en la Argentina.

El escenario que se busca construir tiene que ver con un tablero que permita pensar una redistribución del ingreso que levante (aún más) el piso social al tiempo que el techo se sostiene más o menos estable. A esto último le llamamos “búsqueda de igualdad social” y ejercicio de gobierno para el conjunto de la sociedad argentina y no para un sólo sector, ni mucho menos alguna corporación de intereses.

Estos párrafos encierran algunas polémicas. Por ejemplo, ¿cuál es la fuerza de la relación entre salarios y precios? (¿Más guita en la calle o mayores costos empresarios presionan efectivamente los precios? ¿Cuánto?).

La idea es que cuanto más desarmemos todos los temas más cerca de una democracia madura vamos a estar, profundizando -y conociendo mejor- los canales de solidaridad necesarios para construir una sociedad igualitaria. No le tengamos miedo a ningún debate, pero aprendamos a darlos con seriedad y conocimiento.

Récord de inversión en la Argentina

Distintos elementos confirman que la Argentina sigue siendo un país que crece, en varios sentidos. A todas las variables positivas que venimos conociendo, se suma el récord de inversión que se verificó en el tercer trimestre de 2011.
Es un dato más que relevante porque nos dice mucho respecto de una cuestión que nos tiene en vilo permanentemente: los aumentos de precios. Si el nivel de inversión es correcto, entonces los aumentos de precios provienen de estrategias empresariales microeconómicas que se aprovechan del crecimiento de la economía y la demanda. Es decir, lo anterior daría una pauta de que, como hay más guita en la calle, algunos pillos que quieren ganar más aumentan sus precios aunque sus costos se mantengan inalterables. Y claro, eso da inicio a una rueda, que otros pillos le ponen el nombre de “inflación”, así: sin sujeto ni predicado; lo cual es muy útil para echarle la culpa del aumento de precios a la forma como se miden los mismos y no a quienes remarcan.
En otro post, mostramos que es posible que: “no haya un patrón en el conjunto de la economía que dispare los precios en función de la oferta (en niveles de utilización de las instalaciones en torno del 80%). Abriendo de este modo una nueva puerta a la hipótesis de que la inflación se genera a partir de las conductas de los agentes individuales concentrados de la economía -”con nombre y apellido”- por encima de las presiones del conjunto del sector productivo”.
En la prensa concentrada se habla mucho de los problemas de la Argentina, pero curiosamente 2010 tuvo niveles impresionantes de inversión y en 2011 se está batiendo el récord histórico. Y en este escenario el Estado jugó un rol clave porque consolidó un modelo, unívoco, de inclusión social, fortalecimiento de la demanda agregada y desarrollo productivo, que favoreció la inversión pública y privada, que, me gusta creer, se disparó después del 14 de agosto, ante la certidumbre de la continuidad del modelo de acumulación (otro día discutimos si corresponde llamarle “modelo de acumulación”).
En el siguiente gráfico (click para agrandar) se puede ver que la inversión promedió poco más de 20% durante los mejores años de los noventa, y más de 22% durante los años 2006 y 2008, de sana expansión. Cabe destacar que el promedio de los primeros tres trimestres de 2011, la inversión como parte del PBI, promedió 24,4%. La hipótesis que sería interesante confirmar en los próximos años, es que un modelo basado en el mercado interno y la demanda agregada es mucho más sólido y estable, en términos de inclusión social, que un modelo basado en la desregulación comercial, laboral y financiera.
Por estos días, se cumple el aniversario del final del modelo de valorización financiera, tras 10 u 11 años (1991-2001) de contínuas derrotas sociales y productivas, como parte de una puja iniciada (con terror y desaparecidos) en 1976. No hay dudas de que la Argentina tiene la misma capacidad de recuperarse, gracias a su riqueza social y productiva, como de autodestruirse cuando el egoísmo y el odio llegan al poder. Esperamos que la etapa actual sea una muestra de superación definitiva. Aunque, el modelo del crecimiento con inclusión en el acceso al bienestar, que transcurre en la Argentina desde 2003, todavía no cumplió sus 10 años.
Digresión: sería interesante que alguien señale algún pueblo con más épicas políticas que el argentino.
Elaboración propia en base a datos del MECON e Industria.
Para ver esta nota ampliada, integrando datos de EMI y UCI, click acá.
La prensa concentrada pendula entre darle un tratamiento objetivo al tema o uno crítico, pero es también cierto que cuando las noticias son buenas, las esconden o las ensucian. Este récord de inversión es un tema de tapa para cualquier diario, y sólo apareció en la tapa de Tiempo Argentino el sábado.
Si uno recorre los diarios, en especial La Nación y sobretodo Clarín, se habla mucho de la inversión, pero en términos microeconómicos, como si se tratara de una decisión interesante de un empresario, y sin conjeturas sobre el ambiente de inversión. Claro, los diarios tienen que cuidar a los anunciantes, incluso cuando estos hacen cosas que le conviene de verdad al país, como invertir.

Creación de empleo sectorial, antes y ahora

A partir del siguiente gráfico, construído en base a información de Mecon y MTEySS, se pueden hacer algunas reflexiones interesantes.

En post anteriores hemos demostrado la importancia del sector industrial en la evolución del bienestar social en la Argentina.

La idea del gráfico es aproximarnos a una mínima mirada sobre qué ocurre con la evolución de la tasa de cambio de empleo registrado, con hincapié en la tasa de cambio neto del empleo registrado industrial. Sobre esta última nos surge la siguiente pregunta ¿Cuál es la diferencia con el resto de los sectores y cuál la relación con la evolución del EMI y el PBI? ¿Cómo deberían proceder los sindicatos, si asumieran esta descripción de la realidad?

La tasa de cambio neto nos muestra la mejora (o disminución) absoluta de un período al otro sobre el empleo registrado. En el gráfico pueden verse las tasas de cambio de empleo registrado sobre el tercer trimestre de cada año en comparación con el 3er trimestre del año anterior.

Al respecto, se puede elaborar una hipótesis: el empleo industrial es el más rígido para el crecimiento y el más elástico en épocas de crisis, lo cual puede variar en un scenario de auge acompañado de baja utilización de la capacidad instalada de la industria en el instante anterior.

En el gráfico anterior, queda claro como en los noventa el sistema productivo, en épocas de recesión, expulsaba principalmente mano de obra industrial, en un escenario de cuenta corriente absolutamente negativa y con gran parte de la economía, por tanto, orientada al comercio y los servicios.

En el gráfico la hipótesis se verifica, y nos señala las dificultades que tiene la estructura de la economía argentina para promover este tipo de empleo. En efecto, de acuerdo con la hipótesis, el empleo industrial es el que menos crece en épocas de auge y el que más disminuye durante las depresiones. Esto se rompe, en los años 2002, 2003 y 2004 ya que la baja utilización de la capacidad instalada en el período anterior y el cambio de modelo tuvieron un impacto fuerte en la variación del empleo de este sector.

Lo anterior se condice ciertamente con la evolución del EMI. El empleo industrial, naturalmente tiene una relación fuerte con el EMI, sin embargo a medida que el desempleo desciende es lógico que la absorción de empleo sea más rígida y lenta. De manera tal que cuanto más baje el desempleo, menos fuerte va a ser la toma de empleo con baja importancia de la intensidad de crecimiento del EMI.

La estructura argentina, entonces presenta una articulación productiva que muestra cierta debilidad sobre la sustentabilidad del empleo industrial. El Plan Estratégico Industrial es, en este sentido, un camino posible para la consolidación del empleo de este sector (además, claro está, de la estrategia de Estado de fomentar la industria en su
conjunto).

Cabe destacar que consolidar una estructura productiva industrial nacional, fuerte, estrechamente vinculada con el mercado interno, funciona como un seguro de consolidación del modelo basado en el trabajo y la industria. Orientar la producción a la exportación es un camino de desarrollo, siempre y cuando esté consolidada desde cierta fortaleza del mercado interno, que lo haga dinámico. Por eso promover el consumo interno, la demanda agregada, es una política perfectamente concomitante con la generación de mayor bienestar social, empleo y desarrollo.

Entre 1996 y 1998 el empleo industrial creció en términos netos (creación de empleo menos destrucción de empleo) alrededor del 11%, entre 2004 y 2006 más del 30%. Lo cual permite ver un importante contraste entre modelos en etapas de auge.

Entre 1999 y 2002 el cambio neto del empleo industrial fue superior al -20% (implica destrucción absoluta de empleo industrial en una quinta parte del existente), lo cual alcanza un promedio bastante superior a -5% por año. En 2009 el descenso del empleo industrial registrado no llegó al -4% (con un escenario de alta utilización de la capacidad instalada, dado especialmente en el primer trimestre de 2009).

Cabe realizar una reflexión: el empleo, su creación o destrucción neta, depende primero que nada del modelo de acumulación consolidado desde el Estado.

Por tanto, si se permite la digresión, es posible apuntar que los sindicatos (especialmente de las ramas vinculadas a la industria) deberían defender fuertemente un modelo que les beneficia, antes que confundirse en disputas microeconómicas o puntuales aplicando metodologías, que en el largo plazo podrían debilitar al mismo modelo (que les favorece).

Asimismo el Estado, no puede perder de vista que promover la inversión no puede ser un fenómeno abierto. Es preciso que esa inversión esté orientada hacia los sectores más favorables para la consolidación de un desarrollo vinculado al mercado interno y al bienestar social (cosa que naturalmente, se vincula con el aumento de las exportaciones). El perfil de inversiones y el perfil de consumo de la sociedad son dos fenómenos vinculados en función del desarrollo.

 

¿Una relación entre exportaciones y calidad de vida?

Nos interesa revisar la performance de las remuneraciones y el empleo registrado por sector, en comparación con la evolución de las exportaciones por sector, para lo cual armamos este gráfico que resume la información, revisada en detalle acá (donde también se puede ver la metodología utilizada).

Gráfico: crecimiento de exportaciones, de empleo registrado y de remuneraciones.

Nota: el total incluye a todas las ramas, en cambio el resto de los sectores obedece a la performance ramas seleccionadas, según metodología.

¿Qué nos permite ver este gráfico? Algo que realmente nos obsesiona: cómo crece el empleo registrado y las remuneraciones por sector. Y qué relación tiene ese crecimiento con las exportaciones por sector.

Esta información resulta muy interesante por cuanto ayuda al Estado a entender cómo le conviene participar, intervenir en la economía.

Así las cosas, el promedio de aumento de las remuneraciones no parece tener una relación directa con el aumento de las exportaciones, lo cual se vislumbra mirando la variación en el mercado interno, cuyo peso en el total del mercado argentino es sobresaliente.

Sin embargo, la mirada particular da cuenta de algunos fenómenos:

Estas variables ayudan a entender cómo debe comportarse el Estado. Está claro que la economía no puede aislarse del mundo, por cuanto el superávit de cuenta corriente cumple un rol fundamental en el crecimiento de un país, de manera sana (con desarrollo económico y social).

Pero por otro lado, lo anterior debe equilibrarse con un mercado interno fuerte que no sólo apunte a la mejoras salariales y la igualdad social, sino también a mejorar la escala industrial para la mejora de la competitividad de los productos cuya exportaciones más aportan a la calidad de vida de los trabajadores argentinos, o sea aquellos de mayor valor agregado.

¿Qué se quiere decir con esto? Que el Estado debe apuntar a subsidiar, fortalecer, otorgar crédito para inversión a aquellos sectores productivos que mejor fortalezcan la distribución equitativa del ingreso en la Argentina. Claro que sin descuidar la diversificación productiva. Nadie dice que sea simple, che.

Ver el detalle pormenorizado de esta entrada acá.

Es la economía real, estúpido. Una mirada comparada.

Los Estados del mundo desarrollado están viviendo momentos de zozobra. Aquí algunas conclusiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para seguir leyendo esta entrada, y ver los gráficos que le dan sustento, pinche aquí.

Los desafíos de la industria en la Argentina actual

La industria argentina aún presenta un par de serios desafíos. Por cuanto su participación en el PBI no logra crecer y la concentración del sector no detiene su agravamiento.

Los datos, como se puede ver a continuación, muestran un escenario que todavía está lejos del ideal, con una industria que no consigue crecer en el porcentaje de participación en el PBI. Sumado a lo anterior,  este sector no detuvo su proceso de concentración. Modificar estas dos situaciones es el gran desafío de los próximos cuatro años.

El cuadro 1 refleja que el sector que más creció en terminos reales entre el promedio de 2003 y el promedio de 2010 es el de la construcción (falta el último trimestre de 2010 que suele ser el más fuerte, o sea que el crecimiento fue mayor al mostrado aquí). Es éste uno de los sectores más flexibles respecto de la mano de obra ocupada. No es menor para recuperar el empleo en la Argentina el desarrollo de este sector. Pero no es suficiente: sabemos de la importancia que sector industrial tiene para la generación de empleo y la inclusión. 

Dentro de algunos intelectuales oficialistas existe una dificultad para aceptar algunas situaciones. Para presentarlas como desafíos. Cuesta decir “esto no está tan bien como quisieramos, pero se resuelve con más kirchnerismo, profundizando el modelo actual”. Esta última, sin ser intelectual, es mi posición: los desafíos de estos días se resuelven profundizando el modelo que transitamos desde 2003 a este tiempo, no cambiándolo. No tengo dudas.

En el cuadro 1 cabe destacar la performance de la industria frente al agro durante los últimos 8 años. En un mundo donde los países exportadores de alimentos se re-primarizaron, la Argentina muestra una industria que creció más que el sector primario (en comparación consigo mismo). Detrás de esto hubo -hay- política. La libertad de mercado nos hubiera situado en otro punto: en una posición menos inclusiva, dado que el trabajo que incorpora la industria es mayor (en la ecuación calidad y cantidad) al del resto de los sectores. Pero lo visto hasta aquí no es suficiente.

Seguir leyendo esta entrada.

 

 

Trabajo registrado: industria contra agro

A continuación se observan los datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, para busar una aproximación a un tema que no es fácil: cuál es la diferencia entre el empleo industrial y agropecuario. En este acercamiento usamos datos de empleo registrado, con la aclaración de que se trata sólo de la punta del iceberg que emerge (la metáfora me pareció muy correcta).

Hacia el segundo trimestre de 2010 el sector agropecuario alcanzaba los 350.000 empleos registrados declarados mientras el sector industrial ascendía a más de 1.200.000 puestos registrados y declarados.

Quizá se puede mencionar que el empleo con pésimas condiciones de vida (“trabajo esclavo”) para el trabajador que se detecta en varios campos del país, no suele aparecer como trabajo registrado, quizás.

En este sentido desde 2003, el sector industrial creció un 54%, y el agropecuario un 32,7%, en su volumen de empleo registrado a fines del segundo trimestre de 2010.

Dentro del sector industrial el mayor crecimiento de personal registrado se encuentra en las grandes empresas (60% para el período 2003, II trim 2010), lo cual abre otra serie de reflexiones que no se harán aquí, alguito sobre esto figura en otro lado.

Se puede seguir leyendo aquí.

Comparación entre las provincias argentinas de 2001 a 2009/2010.

A partir de datos del censo 2010 y de las tablas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, armé un pequeño excel para sacar algunas conclusiones sobre la dinámica provincial de la relación entre la población y las empresas.

Cuadro 1 (click para agrandar): Comparación general de crecimiento de población, cantidad de empresas que registran empleo y empleo registrado, por provincia.

Click para ver cuadro.

Es pertinente hacer algunos comentarios metodológicos. Cuando se habla de empresas, se trata de aquellas empresas que registran empleo (recordemos que son datos del MTEySS). Además es posible que una empresa registre empleo en más de una provincia, por tanto la suma de empresas, necesariamente, será mayor al total de esta población de empresas.

Aquí se trata de comparar la evolución provincial en la última década. Algunas de las reflexiones que surgen del análisis son:

Seguir leyendo en hache.



Educación para la inclusión social

La XX Cumbre Iberomaricana trabajó bajo el lema de “Educación para la inclusión social”.

¿Acaso no es una de las frases más poderosas que se han escuchado en estas tierras por su contenido político-ideológico? En un solo lema se tocan un montón de variables que son centrales para el desarrollo de un país. Hoy es una promesa creíble. Veamos.

La política hoy lamenta la pérdida de un amigo

La política argentina hace treinta y cinco  años sufría porque se encontraba como nunca desplazada del escenario de transformación de la realidad. Hace 34 años era confinada al ostracismo (es una metáfora, un juego, todo es política:  lo sabemos). No se fue sola, un montón de amigos la acompañaron. Pero otros muchos, muchísimos, murieron por no acompañarla y quedarse a luchar en su nombre. Fue el peor momento para la política argentina.

Hace casi exactamente veintisiete años la política volvió de su ostracismo. Y empezo a crecer entre nosotros. A ganar lugar como la forma por excelencia de transformación de la realidad. No era fácil: el poder de los enemigos siempre era (es) asimétrico respecto del de sus amigos. Siempre era difícil encontrar  alguien que le de lugar. Alfonsín coqueteó con ella, se llevó bien. Pero este hombre no supo aprovechar el afecto de la política y se dejó vencer por sus enemigos ¿de ambos o de ella? No sé.

El gobierno de Menem, la conquistó pero la engaño y ejerció el poder representando a los enemigos de la política; pero esta vez sin enviarla al ostracismo. Tras muchos años muchas personas nos fuimos acercando cada vez más a ella. La ayudamos a ser fuerte de vuelta, nos multiplicamos en torno a ella. La acompañamos cuanto pudimos cada uno desde su lugar. Y muchos nos equivocamos creyendo que De La Rúa sería un gran amigo de ella. El poder de ciertos intereses reaccionarios lograban cooptar voluntades y la comunidad de la política se veía debilitada. Tanto que la misma política se equivocó y confió en personas que en 2001 y 2002 llegaron aprovechándose nuevamente de ella. El retroceso parecía no tener un piso.

Debilitada y sin saber en quién confiar, le puso una ficha a Nestor Kirchner en 2003. No sé ustedes, quien escribe no tenía idea de qué relación iba a tener este hombre con ella. En junio de 2003, a 10 días de haber asumido, Kirchner le hizo el primer regalo a la política y la conquistó para siempre, al pelearse utilizando armas políticas con una Corte Suprema de Justicia que atrasaba. En ese momento, los que amamos la política levantamos una ceja. También conquistó a muchos de nosotros. Desde ese instante soñamos con que Kirchner le daría mucho a la política argentina. Y por suerte no nos equivocamos.

Fueron siete años de un romance pasional. Sí, a veces cabe pensar que discutieron, no importa (menos ahora). Fue de esos romances que mejoran la esencia de las cosas. La política se hizo cada vez más fuerte. El amor de su vida, quizá. Se puede discutir (y seguro que se discutirá bastante) las características de este amor, pero no lo fuerte que fue y lo bien que le hizo a nuestra querida política.

Esa política golpeada que encontró Kirchner al asumir en 2003, despide a un gran compañero, que la deja, pero la deja fuerte. Mucho más fuerte que cuando la encontró. Quizá más fuerte que nunca en la historia de la Argentina. Sólo por esto Kirchner merece nuestro ferviente saludo: porque queremos a la política. Porque Kirchner se va pero la política queda. Y no es joda que sea así; la Argentina vivió muchas cosas. Subjetivamente: ojalá siga siendo su política.

Ahora que no está Kirchner los que sostenemos que la transformación social se debe dar a través de la política ya no podemos descansar en él. Ahora depende un poquito más de todos y cada uno de los que queremos este país. Puede no estar ese hombre que nos representaba a muchos de nosotros y hacía feliz a la política. Pero las ideas que alimentaron todos estos años su crecimiento van a seguir viviendo. Ahora tenemos que poner más cada uno. Cuidarla el primer tiempo porque lógicamente la política va a estar golpeada por la pérdida, pero con la consciencia de una política que ahora es fuerte en la Argentina. Cuidemosla un rato, vayamos a mimarla a la plaza (y a saludarlo a él) pero no nos olvidemos que la política se acerca apasionadamente a quienes se muestran más fuertes, más activos. La política no es para los cobardes, pechos fríos o traidores. Ayudemosla a encontrar esas personas de fuerte actividad que están dispuestas a sostener las mismas ideas que crecieron este tiempo.

Si sabemos acompañarla, si nos movilizamos para acompañarla, podemos estar tranquilos que ella va a elegir bien. Depende un poco de nosotros. Y esto, por fin, esto es una tranquilidad. Como siempre, pero por suerte como nunca.

¿El mismo cinismo en Grecia que en la Argentina de 2001?

La verdad que hay cosas que no entiendo. O entiendo pero me fastidian.

¿Qué está pasando en Grecia? ¿Hay crisis en el Olimpo -la crisis del Olimpo-? ¿Hay puntos en común con la Argentina de diciembre de 2001?

Clarín, rey del cinismo, dice que la canciller alemana Angela Merkel sostuvo que los problemas de la eurozona se ven agravados por las especulaciones de los mercados sobre la crisis griega.  “Los especuladores son nuestros adversarios”, dijo la mandataria y añadió que “se trata en cierta medida de una batalla política con los mercados”.

Dejar entrar a Grecia en la Eurozona fue otra cuota de cinismo por parte de Europa. ¿Cuál fue el propósito de algo así, si ahora reaccionan como reaccionan?

No sea cosa que uno vaya a creer que con tal de pelearle al dólar Alemania (por lo menos) apuró la zona Euro sin medir la viabilidad de largo plazo. Yo me acuerdo que España (por lo menos) no la pasó bien al principio (por lo menos).

Yo no me acuerdo si Grecia peleó por entrar en la Euro zona o la persuadieron de ello. Hoy parece que lo segundo se redimensiona. Esto de que un país pelee por algo nos lleva a pensar en sus gobernantes.

Los gobernantes suelen estar más influenciados por grupos de interés (ponele que el resto de la sociedad haga algún contrapeso; esto varía en cada país) con capacidad de generar conflicto, por fracciones de clase que mueven el capital centralizado o concentran los recursos de la economía.

En Grecia hay una deuda en aumento que supera el 110% del PBI. Hay déficit fiscal de más de 13% que quieren bajar a cerca del 8% a costa de un ajuste estructural sobre, principalmente la clase trabajadora. En Grecia perderan poder adquisitivo, directa y especialmente quienes dependen del Estado como los empleados públicos y los jubilados (cualquier parecido con la Argentina de 2001 no tiene en absoluto nada de coincidencia).

En Grecia el plan de ajuste incluye subir el IVA, desregular el trabajo facilitando los despidos  (!), apurar más privatizaciones, aplicar reducciones desordenadas y terribles en el aparato del Estado a todo nivel, y, aunque aún se discute bastante, a cambio de la medicina del ajuste propuesto por el FMI y la Unión Europea van a inyectar como premio varios miles de millones de dólares en el sistema financiero de Grecia. A todo esto el gobierno socialdemócrata de Grecia, a cargo de Karolos Papoulias, dice que el ajuste es la “única salida”. Un cínico.

¿Quién paga la crisis griega? ¿Quién se salva con el paquete financiero?

Es de un cinismo muy grande. La crisis del Olimpo (bueno che, dejenme divertirme poniéndole nombre) fue consecuencia, como cualquier crisis, de malas decisiones tomadas por el gobierno que, como cualquier gobierno, tiene relaciones con los principales agentes económicos concentrados de la economía y con el sector financiero centralizado.  Estos últimos actores influyen con cierto peso en las (malas) decisiones del gobierno. (Capaz que estoy describiendo más la crisis de la Argentina que la griega, pido disculpas.)

El cinismo está dado porque el paquete de ayuda no es para salvar a los griegos que naturalmente poco tuvieron que ver con las consecuencias de las decisiones de Grecia, sino para salvar a los grandes agentes o jugadores del sistema que paradójicamente más influyeron para llegar al contexto actual. Claro que también se busca salvar a los demás países que tienen acreencias sobre Grecia. De este modo a las grandes potencias involucradas le importa poco el destino de Grecia, sino el suyo propio y de su sector financiero en particular, y por su parte al gobierno de Grecia y a los principales jugadores del mercado griego les importa aún menos lo que le pasa  a los trabajadores y a la población en general.

Y con todo esto, ¿no cabe volver a preguntarnos si la Argentina ha hecho algo bien desde 2003 hasta ahora en materia de deuda? ¿Que la Argentina se desendeude no trae aparejado mayor independencia económica, mira Grecia? ¿Los que no quieren que la Argentina se desendeude con reservas, el fruto de años de crecimiento (etc.), tienen lazos con el sector financiero vinculado con negocios especulativos en contra de la Argentina? ¿Si hubieramos hecho algo de lo que decía el neoliberalismo ultraortodoxo en 2002 ahora -o mucho antes en realidad- no estaríamos lamentando una nueva crisis inmensamente peor que la griega?

Cuanto cinismo.

políticas de estado

Me interesa hacer una breve reflexión sobre las “políticas de estado”.  Se entiende por política de estado, aquellas políticas que forman parte de las estrategias centrales de un país.  Son políticas que no varían a pesar del color político-ideológico de cada gobierno.

Encontrar consenso para el establecimiento de políticas de largo plazo no es tarea fácil. A algunos nos gustaría que la re-distribución equitativa de la riqueza, la justicia social, el combate sobre el hambre y la pobreza, la promoción de las economías regionales, el crédito accesible para las unidades productivas pequeñas y medianas, el fortalecimiento de las cadenas de valor en industrias estrategias en función del desarrollo económico y social, la educación pública, la salud, entre tantas otras, sean políticas de estado.

El problema es que otros no coinciden: sostienen que las políticas de desregulación (encubiertas o explícitas) de distintos mercados tienen que ser políticas de estado.

Desde mi punto de vista, coincido con el arco de políticas de estado que sostiene el gobierno actual en su web: http://www.casarosada.gov.ar/index.php?Itemid=34&id=24&option=com_content&task=view

Sin embargo, se me ocurren un par de reflexiones. Por una parte, el gobierno no ha logrado establecer la construcción institucional que consolide el largo aliento de varias de estas medidas por lo cual aún es difícil clasificar estas estrategias como políticas de estado. Por otro, la volatibilidad del consenso político argentino hace altamente probable que futuros gobiernos no acuerden con esta recopilación (ya sea en todo o en parte). Por tanto, no parecen estar dadas las condiciones para sostener que las citadas sean políticas de estado.

A veces da la impresión de que el Estado argentino es tratado como un ente sobrepoderoso que se puede conducir sin política. Por lo menos así lo tratan gran parte de la derecha (política y mediática), criticando al gobierno por no establecer políticas de estado (más allá del contenido de ellas revisado más arriba), en la suposición de que los burócratas administrativos del estado no tienen vinculación política alguna, y una vez echada a rodar la “política de estado” el problema para la implementación pasa a ser meramente administrativo.

Este tipo de manifestaciones no son objetivas, por supuesto. Tienden a separar (idealmente) política y administración pública, política y economía. Como si fueran esferas que pudieran trabajar independientemente. Este tipo de postulados provienen del neoliberalismo, cuyos ideólogos -noventistas argentinos- esperaban que los modelos económicos no sufrieran desvíos políticos. Se trata de la falacia de no contemplar la importancia de la política en el establecimiento de medidas “desregulacionistas”.

Los postulados neoliberales parecen repetir las necesidades del poder económico, y, por el contrario, no dimensionan correctamente el peso del consenso, la inclusión social -y política- y el conflicto en general, en la construcción institucional que lleve al país a niveles menos volátiles sobre el rumbo de sus políticas. Cabe suponer que por su falta de atención a estas grandes cuestiones se derivó en el fracaso de 2001. Por tanto la reconstrucción institucional actual no puede darse sin tenerlas en cuenta.