¿Apreciación o devaluación? Es el control, estúpido.
¿Qué tienen en común los deseos de Sanz de que al país le vaya mal y el mensaje de que estamos condenados a la devaluación, que realizan las Fundaciones/ Consultoras neoliberales?
En la década neoliberal la apuesta era por la valorización financiera y los no transables. Ahora, los grupos económicos locales se encuentran en actividades más productivas, lo cual suena mejor, pero sin la presencia del Estado la diferencia sería menor.
Entonces, lo que hay en común entre los deseos de unos y otros es la clara intención de dominar las variables y los resortes de poder, que el gobierno mantiene luego de 10 años. Situación inédita en la Argentina. Devaluar puede ser necesario, y se hará (se seguirá haciendo, en rigor) en mayor o menor medida, pero lo hará el Estado, estipulando ganadores y perdedores.
Todos estos apellidos y marcas defienden intereses, y verían con buenos ojos una devaluación en el poder del gobierno, no sólo para devaluar la moneda, sino también para corregir un modelo que no les es amigable porque no tienen el control (aunque les siga siendo materialmente favorable).
Estas discusiones no son nuevas, fijate…
“Una de las mentiras más frecuentes es que estamos internacionalmente en altos costos de producción, mentira difundida por la Sociedad Rural y todos los órganos de la prensa cipaya, que ponen en primer término el alto salario”, Arturo Jauretche, Política y Economía, 1962.
Movimiento de Trabajadores Excluidos
El MTE y el Papa
Fotos al paso (click para agrandar)
El símbolo de invitar a un cartonero me pareció brillante, como contraste a la opulencia de la Iglesia. Pero me llamaron la atención algunas cosas:
- MTE significa Movimiento de Trabajadores Excluidos, ¿no sería lógico que se llamen MTI, Movimiento de Trabajadores por la Inclusión? ¿No reproducen una situación negativa desde el mismo nombre?
- De todos modos, se encargan en señalar en su web que “Peleamos para formalizar nuestro trabajo, para que no haya diferencias entre incluidos y excluidos“.
- Pienso que hay que pelear por la inclusión, no por la ausencia de diferencias entre excluidos e incluidos .
- Me llamó la atención de la web del MTE que no se haga mención (o no la encontré) a la explotación de precios por parte de los compradores (a veces muy grandes) de los productos a reciclar.
- La Iglesia, que tiene que dejar de ser “una ONG”, ¿qué rol cumple frente a este tipo de movimientos? ¿Debe llevar la palabra de Dios o darles alguna ayuda terrenal?
- El Estado, sin lugar a dudas tiene el propósito de consolidar la inclusión social. Para eso es que se fortalece, en un contexto de agonal puja distributiva, el mercado interno, el consumo, el trabajo nacional, el tejido productivo, se trabaja en una nueva ISI, etc. La opción por los ricos neoliberal obviamente no ayudó a la mayoría de la poblñación entre 1976 y 2003.
- El debate entonces es conocido: focalizar sobre los excluidos con ayuda social que les cubra alguna necesidad básica (esto lo puede hacer tanto el Estado como una ONG) o universalizar sobre la macro estructura productiva para incluir realmente a la población (esto sólo lo puede hacer el Estado). Ahora bien, ¿cómo posicionar a la Iglesia en la segunda opción, la de la inclusión real? ¿Puede ser ésta una opción? Debe serlo para no quedar sólo en oraciones.
- Otra cosa que me llamó la atención es que en la web del MTE haya una publicación (con el link erróneo, eso sí) del CEMOP de la Fundación de la Madres, abiertamente vinculada al gobierno nacional. Esto me parece un buen indicador de convivencia, muy lejos a lo que grandes medios de comunicación pretenden instalar.
- Existe un cruce de distintas organizaciones preocupadas y ocupadas en la dignidad humana que se acercan a las personas que mayores necesidades tienen. La Iglesia a la que representaba Bergoglio puede formar parte de estas organizaciones (gracias a, o a pesar de Bergoglio, ¿cómo saber?).
Inflación, viñetas para su explicación
Algunas viñetas para enmarcar un debate que no puede tener una conclusión sino un camino de abordaje.
- El aumento de precios depende de los empresarios que deciden aumentar los precios. No está claro por qué muchos críticos prefieren hacer hincapié en posibles causas antes que la acción definitiva, decidida por los empresarios. Como si la acción definitiva fuera una causa obvia y sin responsabilidad por parte de su ejecutor.
- Un empresario aumenta precios no sólo en función de la expectativas, sino también en función del aumento de los costos. Sin embargo, la única manera de explicar aumentos cuando no aumentan los costos es por las expectativas.
- Otro factor que funciona en la cabeza de los ejecutores de los aumentos tiene que ver los objetivos de ganancias. Ganancias que muchos de estos empresarios (y sus empleados mejor pagos) calculan exclusivamente en dólares o en bienes estrechamente vinculados (por ejemplo inmuebles).
- La inflación depende de la puja distributiva para los heterodoxos (cosa que se abonamos), a lo que cabe sumar, en ese contexto de puja ganancias – salario, los cuellos de oferta, la concentración económica y la baja influencia institucional del Estado en el establecimiento de los precios de los bienes transables (problema más general que de este gobierno).
- Cabe diferenciar aumentos puntuales de precios de aumentos generalizados de precios, esto último es inflación. Es posible que los aumentos puntuales lleven a la inflación. De la misma forma que una cosa es la apropiación de ganancia al interior de una cadena productiva y otra cosa es que el mismo producto sea más caro con el paso del tiempo.
- En este contexto, la toma de precios del exterior, principalmente -pero no exclusivamente- de alimentos y energía, juega en las expectativas de ganancias de los exportadores de manera tal de querer vender en el mercado interno a los precios de afuera (esto se profundiza con la certeza o la sensación de que es el mismo Estado el que impide esas exportaciones). Así habría aumentos puntuales en el mercado interno de los empresarios concentrados de los sectores exportadores.
- Los derechos a la exportación (conocidos como retenciones, donde emerge el caso paradigmático de la resolución 125) permiten descalzar -con la fórmula de progresión correcta- los precios internos de los externos. Es decir, los derechos a la exportación pueden funcionar acortando progresivamente el precio que consiguen los productores afuera y por tanto evitando el establecimiento de un precio en el mercado interno que copie el externo. Un arancel fijo, o alicuota fija, mantiene el precio por debajo del internacional pero no evita los aumentos.
- Los precios pueden no aumentar si se percibe que nadie los aumenta. Un poco porque no es necesario y otro poco porque ningún empresario quiere quedar en off-side. Ni en lo económico ni en la opinión pública.
- La ortodoxia convencional neoliberal sostiene que el aumento de precios depende de la emisión: más dinero en circulación (en el último año hubo un 40% de emisión y un 20% de inflación según las privadas), más dinero por cada bien o servicio de la economía, por tanto los precios se ajustan a esa relación; sin que quede muy claro cómo llega el dinero emitido a manos de los consumidores. Le agregan, con más criterio pero con igual tinte antipopular, que si la emisión es transferida al Estado para cubrir su déficit eso genera más inflación por la inyección de dinero no generado en la misma economía.
- No obstante parece existir una mayor claridad respecto de que la falta de emisión enfría la economía por no contar con el dinero necesario para crecer, antes de la certeza de que aumentar la emisión resulte en inflación directa.
- La inflación en sí misma no genera más pobreza. Lo que sí la genera es si el aumento nominal de ingresos de los sectores más vulnerables es menor que los aumentos de precios.
- El Estado hizo bastante. La Argentina tuvo aumentos de jubilaciones en 2012 del 31%, y ahora en 2013 otro 15% alcanzando los $2.165, del salario mínimo en 2012 de 25%, asimismo el promedio del salario del empleo registrado total superó el 26% de aumento y además se subió el mínimo no imponible un 20%, lo que impactará directamente en el salario neto.
- La aplicación de la modificación del piso de ganancias antes de las paritarias implica una clara intención de parte del gobierno de conducir a las paritarias hacia un terreno de racionalidad, donde jueguen más las razones pasadas que las expectativas futuras. Sin embargo, desde el gobierno se sostiene que sólo el 17% de los empleados pagan ganancias, por tanto este impuesto debe tener una participación menor en la discusión paritaria.
- Estos puntos no son menores, porque los empresarios tienden a resolver la puja distributiva via precios, y el salario forma parte de esa puja.
- Es correcto sumar variables en la discusión de la inflación. Es incorrecto, y en algunos casos intersado, no hacerlo. El crecimiento económico, la pobreza, la indigencia, el desempleo, el empleo, la inversión, el poder adquisitivo del salario, el empleo no registrado, la distribución del ingreso, etc. Es notable, también, que en la Argentina la distribución del ingreso, y por tanto -en este caso- las mejoras en la calidad de vida, siempre estuvo acompañada del crecimiento económico, como se pude ver en el gráfico para los últimos años.
- ¿Cuánto aumenta la pobreza si no hay crecimiento económico, y cuánto aumenta ante cada punto de inflación? ¿Cuánto aumenta la inflación por cada punto de crecimiento económico y por qué? ¿Tiene sentido enfriar la economía o eso sólo puede generar expulsión de mano de obra y mayor pobreza? ¿Hasta qué punto tiene sentido recalentar la economía desde el gasto público si los empresarios sólo van a responder con aumentos de precios? ¿Cómo debe conducir el crecimiento el Estado, sólo a través del gasto público y la inversión pública, o además produciendo desde empresas públicas y estableciendo controles en todas las cadenas verticales de producción? ¿Alcanzan las políticas anticíclicas desde el Estado para sustentabilizar el crecimiento o se precisa una participación activa a través de empresas públicas en sectores estratégicos?
- Por tanto la inflación es un problema, pero ¿para quiénes? ¿Quiénes la generan? ¿Existe una puja exportadores – mercado internistas que alimenta además esa inflación? ¿Tiene sentido devaluar para atender las ganancias de los exportadores y afectar el poder adquisitivo de los trabajadores, en función de mayores aumentos de precios que generaría esa devaluación? ¿Es posible industrializar un país, recuperar el consumo de los sectores vulnerables y crecer a un mismo tiempo, sin inflación?
¿Por qué defendemos la democracia? ¿Qué queremos? ¿Para qué?
Si algo cabe defender en democracia es la diversidad de opiniones.
Y en este marco es que cabe entender que democratizar los medios de comunicación en la Argentina no es tarea fácil. La justicia, no es independiente de los intereses económicos fácticos, está estrechamente vinculada con ellos y sirve de ancla a un pasado que es difícil de corregir. Las instituciones, como la justicia son construcciones sociales, aceptadas socialmente en un período determinado. Pero cuando la voluntad social acompaña o promueve un cambio se ve ante el desafío de transformar lo que la misma sociedad creó. A todo esto le vamos a llamar política, ¿sí?
Los grupos económicos locales, Soldati, Macri, Pescarmona, Bulgheroni, Rocca, Pagani, Pérez Companc y algunos etcéteras, tienen una suerte de colonización sobre la justicia y sobre una gran parte de los partidos políticos de la Argentina. De esa forma fue que durante los años 1991 a 2003 (y quizá un poco más también) los intereses corporativos encontraron espacios de poder en el mismo Estado colocando a sus lobbystas, controlantes o gerentes. Podemos pensar en Rapanelli, en Tizado, en Rapanelli, en Cavallo (!), en Oscar Vicente, en Daniel Marx, en Montamat, y en una larga y dolorosa lista.
La Argentina de los Kirchner, posiblemente con contradicciones propias de gobernar un país con estas características, con el tiempo fue alejando a estas personas que poco pensaban en las necesidades del conjunto, dado que primero que nada atendían los intereses que representaban, dejando a la democracia en segundo plano (tal como lo demostró la dictadura, y los alejamientos tempranos de Alfonsín y De La Rúa, más allá de cada contexto).
Entiendo a los que dicen que hay grupos de comunicación muy fuertes en la Argentina además de Clarín. Entiendo a los que dicen que la Ley de Medios es coyuntural por las disputas entre Clarín y el gobierno. Entiendo también a los que señalan que hay que ir por todo al mismo tiempo, y no ir tejiendo alianzas entre crápulas para poder enfrentar otros crápulas. También entiendo a aquellos preocupados por el cambio de condiciones del mercado de los medios de comunicación audiovisual. Y entiendo a los que quieren pautas parejas del Estado para todos.
Los entiendo a todos pero no coincido, ni mucho menos los justifico. Entiendo sus argumentos. Y me gusten o no, los comparta o no (en realidad no) lo que no comprendo es cómo algunas personas son capaces de no defender el achicamiento de un monopolio de medios como Clarín, en el marco de cumplir una Ley de la democracia que convocó a tantos grupos sociales interesados.
Existe una relación entre enfrentar corporaciones, para hacer una democracia que atienda a porciones cada vez más numerosas de la población, y esa (esta) democracia. A esta relación le vamos a llamar soberanía, ¿vale? Tiene que ver con quién toma las decisiones en la Argentina, el pueblo a través de las instituciones emergentes de la democracia reciente o las corporaciones a través de las instituciones que ellos crearon para anclarse a un estado de cosas favorable.
Creo que todo es debatible, pero lo que aparece como bastante evidente es que una democracia mejor, con instituciones inclusivas, se construye apoyando. Acompañando esta democracia. Porque nunca es poco lo que nos jugamos.
Así que, un poco por todo esto, pero también por todo lo que falta, este domingo 9 de diciembre nos vemos en la Plaza. Hasta entonces.
Elasticidad empleo – producto en la Argentina
La estructura industrial de la actualidad enfrenta varios desafíos, que forman parte de la agenda de debates y políticas pendientes. Tal como ya dijimos varias veces en este blog.
Como petición de principios, cabe precisar que la búsqueda de una estructura productiva con énfasis en una industria fuerte es coherente con el objetivo de una equitativa distribución del ingreso, basada en empleos mejor remunerados, con el fortalecimiento del mercado interno y con una economía menos expuesta a los vaivenes del exterior, y por ende más sustentable en el tiempo.
- En el cuadro 1, se observa que entre el primer semestre de 1991 y el primer semestre de 1995, la elasticidad fue de 0,04, esto indica que un incremento de 1% en el producto generaba un aumento de 0,04% en el empleo. Lo cual refleja que durante la primera parte de la convertibilidad se consolidó un verdadero modelo de crecimiento sin desarrollo económico, por cuanto el crecimiento del producto no fue acompañado por el crecimiento en el empleo.
- Esto verifica la hipótesis que señala que el modelo de los noventa buscaba una conjunción entre el crecimiento y el disciplinamiento social por el camino de la exclusión, el desempleo, la desmovilización social, la privatización de empresas de servicios públicos y la focalización de políticas. Favoreciendo así la concentración de los actores vinculados con las privatizaciones (bancos acreedores, empresas transnacionales y grandes grupos económicos locales).
- Llama la atención la interesante absorción de empleo que existió entre 1996 y 2001. Entre las puntas del modelo neoliberal (91-01) la elasticidad se ubicó en 0,25. Mientras que entre las puntas de la etapa actual ese indicador aumenta a 0,33. Con una salvedad: en el caso del modelo de los noventas se realizó la lectura con anterioridad a la crisis, mientras que en la etapa actual no se vislumbra ninguna crisis, ni de aquellas ni de otras características.
- Es muy posible que los servicios y el comercio, en los cuales se hacía hincapié en esa época sean más elásticos para absorber empleo en el corto plazo que la industria. Pero de la misma forma, la expulsión de empleo de estos sectores, vinculados con la debilidad del mercado interno asociada, también es más elástica a las caídas. Cabe recordar es que la tasa estructural de desocupación en los noventas mostraba un piso del 13% mientras que en la etapa actual se mantiene cercana al 7%.
Cuadro 1: elasticidad empleo – producto

Fuente: Mecon y EPH.
- En el cuadro 2, puede observarse que entre 1996 y 2001 se destruyó empleo industrial (empleo industrial registrado, en este caso), que fue compensado por los sectores de servicios y comercio. Lo cual remarca el sesgo hacia una economía basada en bienes no transables, en el contexto de una estructura de precios relativos orientada a los servicios (no transables). El sector comercio también acompañó el crecimiento de la economía.
- En el período reciente ocurre una curiosidad. La creación de empleo industrial es menos elástica al crecimiento, y al mismo tiempo toda la estructura productiva nacional genera menos trabajo por punto de crecimiento. Sin embargo, y cabe resaltarlo, la etapa actual no está expulsando empleo industrial, como la anterior, en la que se cerraron numerosas industrias y en la que el déficit de cuenta corriente fue una de las causas de la crisis.
- Es notable la fuerza que cobraron los servicios y el comercio durante los noventa, de manera tal que la elasticidad empleo producto en estos casos fue mayor que la evidenciada por el sector industrial. De tal modo que en la última parte de la década la industria expulsó mano de obra mientras que dichos sectores marcaron récords de ocupación por cada punto de crecimiento. Los años actuales muestran una mayor paridad entre industria y los demás sectores, lo cual habla de la mayor inclusión, bienestar social y sustentabilidad de largo plazo de la macro actual -vinculada con más ocupación industrial absoluta-, respecto de la neoliberal.
- Respecto de la revisión por tamaño de empresa el período más equilibrado entre las grandes y las mipymes fue el corte 2003-2007. Este cuadro es polémico por cuanto en él no se refleja el comentado mayor dinamismo de las mipymes en la toma de ocupados. Puede suponerse que el sesgo de tratarse de trabajo registrado está generando un desvío de la realidad. Sin embargo, para comparar entre períodos es funcional y arroja información interesante.
A modo de cierre, se puede decir que cabe seguir profundizando las herramientas vigentes en poder del Estado, de la misma forma que es correcto seguir fortaleciendo el rol del Estado en la conducción de la economía. Es imprescindible seguir utilizando las nuevas tecnologías administrativas para generar políticas integrales desde el Estado que simulen en las industrias y en las mipymes, las ventajas que tienen en riesgo y velocidad de negocios, las grandes y las empresas de servicios y comerciales.
La Argentina heterodoxa
Este año es clave para la Argentina. El desafío es fundamental para la legitimación de una forma de hacer política, recordando lo acontecido en el año 2009 pero profundizando las políticas estatales a favor de la estabilidad del mercado interno.
- Política cambiaria. Se administra el tipo de cambio para lograr un equilibrio entre la competitividad, el poder adquisitivo de los salarios y la factibilidad de mayor inclusión.
- Se mantuvieron los niveles de reservas en el BCRA para poder hacer frente a la autonomía necesaria para afrontar la política cambiaria según la estrategia de desarrollo y no según la necesidad o la imposición externa.
- En este sentido cabe contemplar la importancia del desendeudamiento del Estado argentino.
- Régimen de comercio exterior administrado con muchos controles del Estado, en función de cuidar el mercado interno y el tejido productivo nacional.
- El Estado mantiene interesantes niveles de gasto e inversión pública. Además la política fiscal es interesante. Si bien no se reformó el sistema tributario tal como sería deseable (pasando a uno más progresivo) siguen existiendo sucesivos ajustes para fortalecer la recaudación sobre los grandes agentes de la economía.
- Se generó un plan de construcción de viviendas, Pro. Cre.Ar., para dinamizar la economía a partir de un sector que se eslabona con varios otros sectores productivos de distinto peso, como es la construcción.
- El Estado se hizo más fuerte en sectores estratégicos para el desarrollo. De esta inteligencia se modificó la Carta Orgánica del BCRA para tener un Banco Central en sintonía con la equidad y el desarrollo interno. Se busca favorecer el crédito productivo a través de la conducción del sistema financiero.
- Se re-estatizó YPF para controlar una empresa central del sector hidrocarburífero, abocada a coordinar una política energética funcional para la producción nacional.
- El Estado promueve que los salarios sigan acompañando el crecimiento del mercado interno, el consumo y la demanda agregada, convalidando negociaciones paritarias que mejoran el poder adquisitivo del salario, y por ende la calidad de vida de la gente. En este sentido se mantienen las políticas de aumento de jubilaciones y Asignaciones Universal por Hijo (y embarazo).
- El rol del Estado en la economía es intenso, tomando partido por la armonía de clases y por los sectores populares.
Estructura productiva: la industria en el PBI
La estructura productiva de la Argentina todavía tiene una deuda pendiente con los cambios de fondo.
- Hasta 2009 las proporciones de los sectores productores de bienes, siguieron al PBI. Estos sectores mejoraron su valor absoluto en sintonía con el aumento del PBI total. Pero luego de 2009, los servicios y el comercio mejoraron su performance relativa, ampliándose la brecha entre los sectores productivos y el PBI total.
- En ese sentido, la industria manufacturera creció entre 1993 y 2011 a una tasa de crecimiento anual acumulada de 3,11% mientras que el PBI lo hizo al 3,75%. En el recorte 2003 – 2011, la industria manufacturera creció a una tasa anual acumulada de 7,52% y el PBI a 7,58%, siempre en términos reales. Como puede verse son tasas similares que no modifican la participación de una en la otra.
- El desguace del tejido productivo durante los 90s dañó la proporción industrial, siendo la crisis de 2001 su peor momento. Desde entonces el estado logró mejorar esa proporción pero sin llegar todavía a los niveles previos a la convertibilidad; el proceso de sustitución de importaciones suspendido en 1976, en el contexto de un nuevo y violento disciplinamiento social (en contra del trabajo), y profundizado en los 90s causó una pérdida de tejido productivo y densidad industrial que lleva mucho tiempo recuperar. Tiempo y esfuerzos, dado que por cada punto que se mejora alguna proporción hay otra que lo pierde, y detrás de eso los grandes actores que no logran ese “puntito” extra, juegan fuertemente en contra de cualquier esfuerzo del Estado por mejorar la proporción industrial y generar más y mejor trabajo.
- Los establecimientos industriales (que registran empleo) crecieron entre 1996 y 2011 un 17,6%, los comercios un 72,9% y las empresas de servicios un 58,3% en ese período. La inversión industrial es claramente más costosa y conlleva más riesgos. Por eso se requiere del Estado para asumir parte de los costos y riesgos de esa inversión, apoyándose sobre la recaudación que se obtiene sobre sectores más dinámicos, por un lado, y consolidando una real industrialización por sustitución de importaciones, que en el contexto actual sólo es posible de manera compulsiva para no afectar aún más variables de la economía.
- El BCRA informa que la proporción de financiamiento a la industria manufacturera, sobre el total de préstamos, era de casi 30% en 1990, del 20% en 1997, 8% en 2003, 16% en 2008 y 17% en 2011 (alimentos e industria química entre los que mayor proporción se financiaron). Claramente, un camino que acompañó la performance industrial y que cabe seguir profundizando. Por eso haber modificado la Carta Orgánica del BCRA abre una oportunidad sin igual para presionar a los bancos de manera tal que otorguen más créditos a la producción.
- En el primer trimestre de 1996 había más de 17 empleados registrados por empresa industrial, en el pico de empleados industriales de los 90s: el segundo trimestre de 1998, se contaban casi 19 empleados por industria. En el pico de empleados industriales de la etapa actual (cuarto trimestre de 2011, que además es el último dato disponible), existen alrededor de 21 empleados por industria. Dato que habla de la ampliación de las empresas existentes antes que de la proliferación de nuevas empresas. Actualmente, por otro lado, el comercio tiene casi 7 empleados registrados por comercio y los servicios poco más de 10 empleos por empresa del sector. Ambos muy lejos de los 21 empleos industriales.
Salarios, empleo registrado y todo lo demás
Los salarios le ganaron a la inflación durante los últimos nueve años.
En las mediciones más controvertidas, y contrarias al oficialismo, esa inflación es de 220%.
En el siguiente gráfico se aprecia cómo el promedio de los salarios de empleos registrados le han ganado a la inflación.
Gráfico: salario promedio por actividad económica.

Fuente: elaboración propia en base a MTEySS.
Click para ver gráfico completo, desagregado por rama de actividad económica.
Por eso la presidenta reclama que haya solidaridad para trabajar por los que no tienen empleo registrado (35% de los trabajadores) y por los que no tienen empleos de calidad. Especialmente en esta etapa de crisis internacional.
¿Cómo evitar que el modelo atente contra el modelo en tiempos de crisis externa?
Asimismo, esto último se enlaza con la lógica de un Estado al servicio de los sectores vulnerables, propiciando su recuperación y el aumento de su bienestar; dado que un Estado que se endeuda reasigna negativamente recursos en los sectores relegados (digamos que este razonamiento sigue la misma lógica que la de los impuestos indirectos), es pertinente agotar las herramientas políticas y económicas en función de sostener el equilibrio fiscal.
¿Cómo se vincula todo lo anterior con las discusiones salariales? La Argentina alcanzó, luego de ocho años de gobierno del proyecto nacional, popular y democrático, un clima social donde los trabajadores sindicalizados lograron conquistar cierto bienestar y donde las empresas funcionan con niveles de ganancias récord. En esta coyuntura la prioridad pasa a la inclusión de los sectores aún excluídos (desocupados o trabajadores no registrados), para lo cual es pertinente disminuir al mínimo posible las presiones sobre el alza de los precios (o de algunos precios), para allanar el camino de la intervención del Estado en la inclusión social de los que aún no se benefician notablemente con el modelo.
Es por ello que no se devaluó con fuerza y es por ello que se está discutiendo a la baja las pretensiones de aumento salarial, para que los trabajadores no aumenten su poder adquisitivo tanto como en otros años vis-á-vis lograr una menor presión sobre los precios y equilibrar todo el sistema de precios hacia abajo. Es natural -y en cierto punto bienvenido- que esto genere algunos conflictos. Al mismo tiempo el gobierno le exige a los sectores empresarios que como respuesta a la intervención del Estado en función del equilibrio, inviertan todavía más de lo que venían haciéndolo, y que estas inversiones generen empleo, productividad y competitividad.
La sintonía fina entonces, tiene que ver con la inclusión y la igualdad social. Tiene que ver con la inédita voluntad política de profundizar la distribución equitativa del ingreso en tiempos que no son de auge (en el contexto de una impresionante crisis internacional). El éxito de esta iniciativa puede marcar la refundación de un cierto equilibrio social en la Argentina.
El escenario que se busca construir tiene que ver con un tablero que permita pensar una redistribución del ingreso que levante (aún más) el piso social al tiempo que el techo se sostiene más o menos estable. A esto último le llamamos “búsqueda de igualdad social” y ejercicio de gobierno para el conjunto de la sociedad argentina y no para un sólo sector, ni mucho menos alguna corporación de intereses.
Estos párrafos encierran algunas polémicas. Por ejemplo, ¿cuál es la fuerza de la relación entre salarios y precios? (¿Más guita en la calle o mayores costos empresarios presionan efectivamente los precios? ¿Cuánto?).
La idea es que cuanto más desarmemos todos los temas más cerca de una democracia madura vamos a estar, profundizando -y conociendo mejor- los canales de solidaridad necesarios para construir una sociedad igualitaria. No le tengamos miedo a ningún debate, pero aprendamos a darlos con seriedad y conocimiento.
Récord de inversión en la Argentina
Creación de empleo sectorial, antes y ahora
A partir del siguiente gráfico, construído en base a información de Mecon y MTEySS, se pueden hacer algunas reflexiones interesantes.
En post anteriores hemos demostrado la importancia del sector industrial en la evolución del bienestar social en la Argentina.
La idea del gráfico es aproximarnos a una mínima mirada sobre qué ocurre con la evolución de la tasa de cambio de empleo registrado, con hincapié en la tasa de cambio neto del empleo registrado industrial. Sobre esta última nos surge la siguiente pregunta ¿Cuál es la diferencia con el resto de los sectores y cuál la relación con la evolución del EMI y el PBI? ¿Cómo deberían proceder los sindicatos, si asumieran esta descripción de la realidad?
La tasa de cambio neto nos muestra la mejora (o disminución) absoluta de un período al otro sobre el empleo registrado. En el gráfico pueden verse las tasas de cambio de empleo registrado sobre el tercer trimestre de cada año en comparación con el 3er trimestre del año anterior.
Al respecto, se puede elaborar una hipótesis: el empleo industrial es el más rígido para el crecimiento y el más elástico en épocas de crisis, lo cual puede variar en un scenario de auge acompañado de baja utilización de la capacidad instalada de la industria en el instante anterior.

En el gráfico anterior, queda claro como en los noventa el sistema productivo, en épocas de recesión, expulsaba principalmente mano de obra industrial, en un escenario de cuenta corriente absolutamente negativa y con gran parte de la economía, por tanto, orientada al comercio y los servicios.
En el gráfico la hipótesis se verifica, y nos señala las dificultades que tiene la estructura de la economía argentina para promover este tipo de empleo. En efecto, de acuerdo con la hipótesis, el empleo industrial es el que menos crece en épocas de auge y el que más disminuye durante las depresiones. Esto se rompe, en los años 2002, 2003 y 2004 ya que la baja utilización de la capacidad instalada en el período anterior y el cambio de modelo tuvieron un impacto fuerte en la variación del empleo de este sector.
Lo anterior se condice ciertamente con la evolución del EMI. El empleo industrial, naturalmente tiene una relación fuerte con el EMI, sin embargo a medida que el desempleo desciende es lógico que la absorción de empleo sea más rígida y lenta. De manera tal que cuanto más baje el desempleo, menos fuerte va a ser la toma de empleo con baja importancia de la intensidad de crecimiento del EMI.
La estructura argentina, entonces presenta una articulación productiva que muestra cierta debilidad sobre la sustentabilidad del empleo industrial. El Plan Estratégico Industrial es, en este sentido, un camino posible para la consolidación del empleo de este sector (además, claro está, de la estrategia de Estado de fomentar la industria en su
conjunto).
Cabe destacar que consolidar una estructura productiva industrial nacional, fuerte, estrechamente vinculada con el mercado interno, funciona como un seguro de consolidación del modelo basado en el trabajo y la industria. Orientar la producción a la exportación es un camino de desarrollo, siempre y cuando esté consolidada desde cierta fortaleza del mercado interno, que lo haga dinámico. Por eso promover el consumo interno, la demanda agregada, es una política perfectamente concomitante con la generación de mayor bienestar social, empleo y desarrollo.
Entre 1996 y 1998 el empleo industrial creció en términos netos (creación de empleo menos destrucción de empleo) alrededor del 11%, entre 2004 y 2006 más del 30%. Lo cual permite ver un importante contraste entre modelos en etapas de auge.
Entre 1999 y 2002 el cambio neto del empleo industrial fue superior al -20% (implica destrucción absoluta de empleo industrial en una quinta parte del existente), lo cual alcanza un promedio bastante superior a -5% por año. En 2009 el descenso del empleo industrial registrado no llegó al -4% (con un escenario de alta utilización de la capacidad instalada, dado especialmente en el primer trimestre de 2009).
Cabe realizar una reflexión: el empleo, su creación o destrucción neta, depende primero que nada del modelo de acumulación consolidado desde el Estado.
Por tanto, si se permite la digresión, es posible apuntar que los sindicatos (especialmente de las ramas vinculadas a la industria) deberían defender fuertemente un modelo que les beneficia, antes que confundirse en disputas microeconómicas o puntuales aplicando metodologías, que en el largo plazo podrían debilitar al mismo modelo (que les favorece).
Asimismo el Estado, no puede perder de vista que promover la inversión no puede ser un fenómeno abierto. Es preciso que esa inversión esté orientada hacia los sectores más favorables para la consolidación de un desarrollo vinculado al mercado interno y al bienestar social (cosa que naturalmente, se vincula con el aumento de las exportaciones). El perfil de inversiones y el perfil de consumo de la sociedad son dos fenómenos vinculados en función del desarrollo.
¿Una relación entre exportaciones y calidad de vida?
Nos interesa revisar la performance de las remuneraciones y el empleo registrado por sector, en comparación con la evolución de las exportaciones por sector, para lo cual armamos este gráfico que resume la información, revisada en detalle acá (donde también se puede ver la metodología utilizada).
Gráfico: crecimiento de exportaciones, de empleo registrado y de remuneraciones.
Nota: el total incluye a todas las ramas, en cambio el resto de los sectores obedece a la performance ramas seleccionadas, según metodología.
¿Qué nos permite ver este gráfico? Algo que realmente nos obsesiona: cómo crece el empleo registrado y las remuneraciones por sector. Y qué relación tiene ese crecimiento con las exportaciones por sector.
Esta información resulta muy interesante por cuanto ayuda al Estado a entender cómo le conviene participar, intervenir en la economía.
Así las cosas, el promedio de aumento de las remuneraciones no parece tener una relación directa con el aumento de las exportaciones, lo cual se vislumbra mirando la variación en el mercado interno, cuyo peso en el total del mercado argentino es sobresaliente.
Sin embargo, la mirada particular da cuenta de algunos fenómenos:
- En 8 años un crecimiento del empleo registrado de un 58% es realmente muy significativo.
- Que las remuneraciones se hayan casi cuatriplicado (casi +300%) es notoriamente un paso fuerte en función del aumento de la calidad de vida.
- La promoción de la organización laboral, las negociaciones colectivas, las paritarias, son un éxito, y eje fundamental de un Estado dispuesto a intervenir en la puja distributiva.
- El aumento de las exportaciones tiene, naturalmente, un impacto más fuerte en la cantidad de empleo que se registra que en el aumento de los salarios.
- Lo anterior se contrasta cuando se comparan los aumentos salariales del sector primario (+195%) con el de elaboración de MOI (+321%).
- Las exportaciones parecen tener una relación más fuerte con la innovación tecnológica y la productividad que con el aumento lineal de empleo.
- Los sectores primarios de la economía y de elaboración de manufacturas de origen agropecuario, muestran un crecimiento del empleo registrado por debajo de la media del conjunto de la economía.
- Los sectores que fabrican productos industriales (en el ejemplo sector automotriz), que extraen petróleo y las actividades propiamente mercado internista, registran un aumento del empleo superior a las demás.
- El sector primario y de combustibles, muestran un crecimiento de las remuneraciones por debajo de la media. Con la salvedad de que el sector de combustibles es uno de los que mejores salarios paga de todo el mercado.
- Los mejores aumentos de remuneraciones están dados en el sector manufacturero, más allá del nivel de exportaciones. Cabe suponer que cuanto mejores son los salarios menor es la competitividad internacional de esa producción, por eso el mercado interno cumple un rol fundamental en la igualdad social.
Estas variables ayudan a entender cómo debe comportarse el Estado. Está claro que la economía no puede aislarse del mundo, por cuanto el superávit de cuenta corriente cumple un rol fundamental en el crecimiento de un país, de manera sana (con desarrollo económico y social).
Pero por otro lado, lo anterior debe equilibrarse con un mercado interno fuerte que no sólo apunte a la mejoras salariales y la igualdad social, sino también a mejorar la escala industrial para la mejora de la competitividad de los productos cuya exportaciones más aportan a la calidad de vida de los trabajadores argentinos, o sea aquellos de mayor valor agregado.
¿Qué se quiere decir con esto? Que el Estado debe apuntar a subsidiar, fortalecer, otorgar crédito para inversión a aquellos sectores productivos que mejor fortalezcan la distribución equitativa del ingreso en la Argentina. Claro que sin descuidar la diversificación productiva. Nadie dice que sea simple, che.
Ver el detalle pormenorizado de esta entrada acá.
Es la economía real, estúpido. Una mirada comparada.
Los Estados del mundo desarrollado están viviendo momentos de zozobra. Aquí algunas conclusiones.
- Alemania: tiene su deuda controlada aunque el resultado fiscal se está haciendo cada vez más deficitario. Es la economía fuerte de Europa y hacia 2010 todavía no había recibido el impacto por el lado del desempleo. Esto es fundamental para entender la política de
financiamiento para sostener la integración del Euro, aunque el resto de Europa no esté llevando la misma suerte. Alemania aún parecería tener el frente interno bajo control.
- Argentina: este país, nuestro querido país, ha logrado que la competitividad de la economía, la promoción del mercado interno mediante la inyección permanente sobre la demanda agregada y la política de desendeudamiento tengan un reflejo poderoso en el entramado productivo de manera que la reducción del desempleo se encuentra en mínimos históricos para las últimas décadas. Lo cual genera nuevos desafíos al gobierno, en el frente interno para sostener la armonía de clases. Y en el frente externo sostener la cuenta corriente superavitaria se presenta como un problema dada la menor demanda exterior de bienes y servicios producidos localmente.
- Brasil: es la locomotora latinoamericana. Tiene un resultado fiscal saludable y ha logrado que su deuda descienda, en tanto enumerador de un denominador que crece (su PBI). El desempleo está bajando y concomitantemente con todo lo anterior cabe suponer que finalmente empiecen a mejorar los números de distribución del ingreso (el gran problema de Brasil).
- Chile: el país más ordenado de latinoamérica en términos macroecómicos. Su gran desafío, similar al caso brasilero, es lograr que esta salud en las cuentas se refleje en el bienestar social e igualdad de su población. Los conflictos actuales por la educación pública son un
espejo negativo de esta aparente salud económica.
- España: muestra uno de los casos más notables de descenso del resultado fiscal, claramente compensado por un aumento de la deuda en el marco de una economía que tiene los peores números de desempleo de la zona del Euro. Las movilizaciones y los conflictos son la medida de la temperatura social que vive el país. El deterioro de la economía real es evidente y el malestar social existente sólo va a detenerse cuando el gobierno asuma que el camino a seguir no puede ser la integración absoluta con -y conducida por- Alemania.
- Estados Unidos: la principal economía del mundo está pagando los platos rotos de la gestión de Bush y de la burbuja hipotecaria. Su deuda está sobrepasando el valor del PBI y esto trajo aparejado varios problemas, especialmente de liderazgo y de rol del Estado. La lógica del “ajuste recesivo” sólo se puede explicar si se tiene en cuenta el inmenso poder de los bancos. Dicho de otro modo, el problema es político porque no encuentran la forma de hacer frente al poder financiero. Hablar de crisis de la deuda estadounidense es forzado.
Nunca fue un problema para este país. Pero un desempleo que toca el 10% da una pauta de que el sistema de ordenamiento global está viviendo horas de cambio, a partir de conflictos sociales que van a seguir creciendo.
- Grecia: es el caso emblemático de una Europa que se encolumnó detrás de Alemania. Es un caso similar al de España con las diferencias propias de sus distintas sociedades.
- Reino Unido: este país no muestra un paralelo con Europa, sino con Estados Unidos. Más allá de que en este momento Estados Unidos y Europa tienen recorridos similares, en las variables investigadas estos dos países tienen comportamientos similares. Recordemos que el Reino Unido no forma parte de la Eurozona. Pero asimismo, al formar parte de la Unión Europea, lógicamente recibe un impacto particular.
Para seguir leyendo esta entrada, y ver los gráficos que le dan sustento, pinche aquí.
Los desafíos de la industria en la Argentina actual
La industria argentina aún presenta un par de serios desafíos. Por cuanto su participación en el PBI no logra crecer y la concentración del sector no detiene su agravamiento.
Los datos, como se puede ver a continuación, muestran un escenario que todavía está lejos del ideal, con una industria que no consigue crecer en el porcentaje de participación en el PBI. Sumado a lo anterior, este sector no detuvo su proceso de concentración. Modificar estas dos situaciones es el gran desafío de los próximos cuatro años.
Dentro de algunos intelectuales oficialistas existe una dificultad para aceptar algunas situaciones. Para presentarlas como desafíos. Cuesta decir “esto no está tan bien como quisieramos, pero se resuelve con más kirchnerismo, profundizando el modelo actual”. Esta última, sin ser intelectual, es mi posición: los desafíos de estos días se resuelven profundizando el modelo que transitamos desde 2003 a este tiempo, no cambiándolo. No tengo dudas.
En el cuadro 1 cabe destacar la performance de la industria frente al agro durante los últimos 8 años. En un mundo donde los países exportadores de alimentos se re-primarizaron, la Argentina muestra una industria que creció más que el sector primario (en comparación consigo mismo). Detrás de esto hubo -hay- política. La libertad de mercado nos hubiera situado en otro punto: en una posición menos inclusiva, dado que el trabajo que incorpora la industria es mayor (en la ecuación calidad y cantidad) al del resto de los sectores. Pero lo visto hasta aquí no es suficiente.
Trabajo registrado: industria contra agro
A continuación se observan los datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, para busar una aproximación a un tema que no es fácil: cuál es la diferencia entre el empleo industrial y agropecuario. En este acercamiento usamos datos de empleo registrado, con la aclaración de que se trata sólo de la punta del iceberg que emerge (la metáfora me pareció muy correcta).
Hacia el segundo trimestre de 2010 el sector agropecuario alcanzaba los 350.000 empleos registrados declarados mientras el sector industrial ascendía a más de 1.200.000 puestos registrados y declarados.
Quizá se puede mencionar que el empleo con pésimas condiciones de vida (“trabajo esclavo”) para el trabajador que se detecta en varios campos del país, no suele aparecer como trabajo registrado, quizás.
En este sentido desde 2003, el sector industrial creció un 54%, y el agropecuario un 32,7%, en su volumen de empleo registrado a fines del segundo trimestre de 2010.
Dentro del sector industrial el mayor crecimiento de personal registrado se encuentra en las grandes empresas (60% para el período 2003, II trim 2010), lo cual abre otra serie de reflexiones que no se harán aquí, alguito sobre esto figura en otro lado.
Se puede seguir leyendo aquí.
Comparación entre las provincias argentinas de 2001 a 2009/2010.
A partir de datos del censo 2010 y de las tablas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, armé un pequeño excel para sacar algunas conclusiones sobre la dinámica provincial de la relación entre la población y las empresas.
Cuadro 1 (click para agrandar): Comparación general de crecimiento de población, cantidad de empresas que registran empleo y empleo registrado, por provincia.
Es pertinente hacer algunos comentarios metodológicos. Cuando se habla de empresas, se trata de aquellas empresas que registran empleo (recordemos que son datos del MTEySS). Además es posible que una empresa registre empleo en más de una provincia, por tanto la suma de empresas, necesariamente, será mayor al total de esta población de empresas.
Aquí se trata de comparar la evolución provincial en la última década. Algunas de las reflexiones que surgen del análisis son:
Seguir leyendo en hache.
Educación para la inclusión social
La XX Cumbre Iberomaricana trabajó bajo el lema de “Educación para la inclusión social”.
¿Acaso no es una de las frases más poderosas que se han escuchado en estas tierras por su contenido político-ideológico? En un solo lema se tocan un montón de variables que son centrales para el desarrollo de un país. Hoy es una promesa creíble. Veamos.
- Hablar de educación es hablar de los chicos. Un chico que no está incluído en la educación es muy posiblemente un adulto que va a estar excluído de un trabajo que le permita llevar adelente una vida digna.
- Es hablar de los adultos, de la capacitación para el trabajo.
- Es hablar del sistema universitario y de su polémica articulación con el entramado productivo.
- Una persona incluída es una persona con otra calidad de vida, mejor que sino. Porque resueltas las necesidades primarias (la inclusión es un derecho, no un lujo) el ser humano tiene tiempo para ser feliz. Una persona incluida tiene más chances de realizarse.
- El trabajo es el principal vector de inclusión social e integración. Afecta la solidaridad de cualquier sociedad. Su cuantía y calidad son aspectos claves.
- Desde la educación, la salud, y desde los servicios públicos en general se incluye.
- Es tal el poder de este lema que Latinoamérica debería levantar está bandera como política regional permanente (“política de estado”) y cada país hacerse eco de ella de una manera progresivamente articulada.
- Es cierto que asumir estas banderas genera una fuerte responsabilidad porque hay mucho por hacer: el ejemplo de la Asignación Universal por Hijo en la Argentina es central para empezar a trabajar universal e integralmente la cuestión, especialmente para promover la escolarización de los más perjudicados. Pero es sólo un punto entre muchos que todavía no se han desarrollado.
- La integralidad de esta cuestión : en ésta las políticas se cruzan horizontalmente tocando materias de distintas disciplinas y cruzando aspectos de distintas instituciones y/ o ministerios. Un trabajo planificado se hace imprescindible.
- El gobierno argentino, a través de su presupuesto, cosa que se puede ver también en sus mensajes del presupuesto, ha dado un lugar preponderante a la educación. Sileoni en su participación en la cumbre relató la evolución del presupuesto en educación y su relación con la deuda: en 2003 el presupuesto en educación era del 3,4% del PBI y el porcentaje destinado al pago de la deuda externa rondaba el 5%, actualmente se invirtió, ya que es de 6,48%, y 2%, respectivamente. Latinoamérica entera debe seguir ese mismo camino.
- La movilidad social es parte de este tema. Hoy sigue siendo muy difícil que el que nace en una villa muera sin necesidades básicas insatisfechas.
- La cumbre estableció “Promover la universalización de la educación de calidad como un derecho humano fundamental e inalienable a ser protegido y garantizado por todos los Estados iberoamericanos”.
- Ninguna fuerza política puede cuestionar la bondad del lema, lo interesante es que hace 10 años sonaba a eufemismo o a slogan de campaña y hoy tanto en Latinoamérica, pero especialmente en la Argentina, existe un relato, acompañado por una evolución social y económica que le otorga credibilidad a la promesa política de la inclusión.
- La credibilidad actual de la promesa, genera un espiral de crispación en los adversarios políticos, por muchas causas.
- No hay dudas de que la principal variable de inclusión o exclusión es el el modelo de acumulación vigente, por encima de las políticas, pero tampoco hay dudas de que un modelo se profundiza con políticas.
- La inclusión social es un aspecto crítico de nuestras sociedades. Es perfectamente posible que los gobiernos en el ejercicio adopten como propio el trabajo de una situación planteada como crítica, no debería existir ningún miedo comunicacional para ello.
La política hoy lamenta la pérdida de un amigo
La política argentina hace treinta y cinco años sufría porque se encontraba como nunca desplazada del escenario de transformación de la realidad. Hace 34 años era confinada al ostracismo (es una metáfora, un juego, todo es política: lo sabemos). No se fue sola, un montón de amigos la acompañaron. Pero otros muchos, muchísimos, murieron por no acompañarla y quedarse a luchar en su nombre. Fue el peor momento para la política argentina.
Hace casi exactamente veintisiete años la política volvió de su ostracismo. Y empezo a crecer entre nosotros. A ganar lugar como la forma por excelencia de transformación de la realidad. No era fácil: el poder de los enemigos siempre era (es) asimétrico respecto del de sus amigos. Siempre era difícil encontrar alguien que le de lugar. Alfonsín coqueteó con ella, se llevó bien. Pero este hombre no supo aprovechar el afecto de la política y se dejó vencer por sus enemigos ¿de ambos o de ella? No sé.
El gobierno de Menem, la conquistó pero la engaño y ejerció el poder representando a los enemigos de la política; pero esta vez sin enviarla al ostracismo. Tras muchos años muchas personas nos fuimos acercando cada vez más a ella. La ayudamos a ser fuerte de vuelta, nos multiplicamos en torno a ella. La acompañamos cuanto pudimos cada uno desde su lugar. Y muchos nos equivocamos creyendo que De La Rúa sería un gran amigo de ella. El poder de ciertos intereses reaccionarios lograban cooptar voluntades y la comunidad de la política se veía debilitada. Tanto que la misma política se equivocó y confió en personas que en 2001 y 2002 llegaron aprovechándose nuevamente de ella. El retroceso parecía no tener un piso.
Debilitada y sin saber en quién confiar, le puso una ficha a Nestor Kirchner en 2003. No sé ustedes, quien escribe no tenía idea de qué relación iba a tener este hombre con ella. En junio de 2003, a 10 días de haber asumido, Kirchner le hizo el primer regalo a la política y la conquistó para siempre, al pelearse utilizando armas políticas con una Corte Suprema de Justicia que atrasaba. En ese momento, los que amamos la política levantamos una ceja. También conquistó a muchos de nosotros. Desde ese instante soñamos con que Kirchner le daría mucho a la política argentina. Y por suerte no nos equivocamos.
Fueron siete años de un romance pasional. Sí, a veces cabe pensar que discutieron, no importa (menos ahora). Fue de esos romances que mejoran la esencia de las cosas. La política se hizo cada vez más fuerte. El amor de su vida, quizá. Se puede discutir (y seguro que se discutirá bastante) las características de este amor, pero no lo fuerte que fue y lo bien que le hizo a nuestra querida política.
Esa política golpeada que encontró Kirchner al asumir en 2003, despide a un gran compañero, que la deja, pero la deja fuerte. Mucho más fuerte que cuando la encontró. Quizá más fuerte que nunca en la historia de la Argentina. Sólo por esto Kirchner merece nuestro ferviente saludo: porque queremos a la política. Porque Kirchner se va pero la política queda. Y no es joda que sea así; la Argentina vivió muchas cosas. Subjetivamente: ojalá siga siendo su política.
Ahora que no está Kirchner los que sostenemos que la transformación social se debe dar a través de la política ya no podemos descansar en él. Ahora depende un poquito más de todos y cada uno de los que queremos este país. Puede no estar ese hombre que nos representaba a muchos de nosotros y hacía feliz a la política. Pero las ideas que alimentaron todos estos años su crecimiento van a seguir viviendo. Ahora tenemos que poner más cada uno. Cuidarla el primer tiempo porque lógicamente la política va a estar golpeada por la pérdida, pero con la consciencia de una política que ahora es fuerte en la Argentina. Cuidemosla un rato, vayamos a mimarla a la plaza (y a saludarlo a él) pero no nos olvidemos que la política se acerca apasionadamente a quienes se muestran más fuertes, más activos. La política no es para los cobardes, pechos fríos o traidores. Ayudemosla a encontrar esas personas de fuerte actividad que están dispuestas a sostener las mismas ideas que crecieron este tiempo.
Si sabemos acompañarla, si nos movilizamos para acompañarla, podemos estar tranquilos que ella va a elegir bien. Depende un poco de nosotros. Y esto, por fin, esto es una tranquilidad. Como siempre, pero por suerte como nunca.
¿El mismo cinismo en Grecia que en la Argentina de 2001?
La verdad que hay cosas que no entiendo. O entiendo pero me fastidian.
¿Qué está pasando en Grecia? ¿Hay crisis en el Olimpo -la crisis del Olimpo-? ¿Hay puntos en común con la Argentina de diciembre de 2001?
Clarín, rey del cinismo, dice que la canciller alemana Angela Merkel sostuvo que los problemas de la eurozona se ven agravados por las especulaciones de los mercados sobre la crisis griega. “Los especuladores son nuestros adversarios”, dijo la mandataria y añadió que “se trata en cierta medida de una batalla política con los mercados”.
Dejar entrar a Grecia en la Eurozona fue otra cuota de cinismo por parte de Europa. ¿Cuál fue el propósito de algo así, si ahora reaccionan como reaccionan?
No sea cosa que uno vaya a creer que con tal de pelearle al dólar Alemania (por lo menos) apuró la zona Euro sin medir la viabilidad de largo plazo. Yo me acuerdo que España (por lo menos) no la pasó bien al principio (por lo menos).
Yo no me acuerdo si Grecia peleó por entrar en la Euro zona o la persuadieron de ello. Hoy parece que lo segundo se redimensiona. Esto de que un país pelee por algo nos lleva a pensar en sus gobernantes.
Los gobernantes suelen estar más influenciados por grupos de interés (ponele que el resto de la sociedad haga algún contrapeso; esto varía en cada país) con capacidad de generar conflicto, por fracciones de clase que mueven el capital centralizado o concentran los recursos de la economía.
En Grecia hay una deuda en aumento que supera el 110% del PBI. Hay déficit fiscal de más de 13% que quieren bajar a cerca del 8% a costa de un ajuste estructural sobre, principalmente la clase trabajadora. En Grecia perderan poder adquisitivo, directa y especialmente quienes dependen del Estado como los empleados públicos y los jubilados (cualquier parecido con la Argentina de 2001 no tiene en absoluto nada de coincidencia).
En Grecia el plan de ajuste incluye subir el IVA, desregular el trabajo facilitando los despidos (!), apurar más privatizaciones, aplicar reducciones desordenadas y terribles en el aparato del Estado a todo nivel, y, aunque aún se discute bastante, a cambio de la medicina del ajuste propuesto por el FMI y la Unión Europea van a inyectar como premio varios miles de millones de dólares en el sistema financiero de Grecia. A todo esto el gobierno socialdemócrata de Grecia, a cargo de Karolos Papoulias, dice que el ajuste es la “única salida”. Un cínico.
¿Quién paga la crisis griega? ¿Quién se salva con el paquete financiero?
Es de un cinismo muy grande. La crisis del Olimpo (bueno che, dejenme divertirme poniéndole nombre) fue consecuencia, como cualquier crisis, de malas decisiones tomadas por el gobierno que, como cualquier gobierno, tiene relaciones con los principales agentes económicos concentrados de la economía y con el sector financiero centralizado. Estos últimos actores influyen con cierto peso en las (malas) decisiones del gobierno. (Capaz que estoy describiendo más la crisis de la Argentina que la griega, pido disculpas.)
El cinismo está dado porque el paquete de ayuda no es para salvar a los griegos que naturalmente poco tuvieron que ver con las consecuencias de las decisiones de Grecia, sino para salvar a los grandes agentes o jugadores del sistema que paradójicamente más influyeron para llegar al contexto actual. Claro que también se busca salvar a los demás países que tienen acreencias sobre Grecia. De este modo a las grandes potencias involucradas le importa poco el destino de Grecia, sino el suyo propio y de su sector financiero en particular, y por su parte al gobierno de Grecia y a los principales jugadores del mercado griego les importa aún menos lo que le pasa a los trabajadores y a la población en general.
Y con todo esto, ¿no cabe volver a preguntarnos si la Argentina ha hecho algo bien desde 2003 hasta ahora en materia de deuda? ¿Que la Argentina se desendeude no trae aparejado mayor independencia económica, mira Grecia? ¿Los que no quieren que la Argentina se desendeude con reservas, el fruto de años de crecimiento (etc.), tienen lazos con el sector financiero vinculado con negocios especulativos en contra de la Argentina? ¿Si hubieramos hecho algo de lo que decía el neoliberalismo ultraortodoxo en 2002 ahora -o mucho antes en realidad- no estaríamos lamentando una nueva crisis inmensamente peor que la griega?
Cuanto cinismo.
políticas de estado
Me interesa hacer una breve reflexión sobre las “políticas de estado”. Se entiende por política de estado, aquellas políticas que forman parte de las estrategias centrales de un país. Son políticas que no varían a pesar del color político-ideológico de cada gobierno.
Encontrar consenso para el establecimiento de políticas de largo plazo no es tarea fácil. A algunos nos gustaría que la re-distribución equitativa de la riqueza, la justicia social, el combate sobre el hambre y la pobreza, la promoción de las economías regionales, el crédito accesible para las unidades productivas pequeñas y medianas, el fortalecimiento de las cadenas de valor en industrias estrategias en función del desarrollo económico y social, la educación pública, la salud, entre tantas otras, sean políticas de estado.
El problema es que otros no coinciden: sostienen que las políticas de desregulación (encubiertas o explícitas) de distintos mercados tienen que ser políticas de estado.
Desde mi punto de vista, coincido con el arco de políticas de estado que sostiene el gobierno actual en su web: http://www.casarosada.gov.ar/index.php?Itemid=34&id=24&option=com_content&task=view
Sin embargo, se me ocurren un par de reflexiones. Por una parte, el gobierno no ha logrado establecer la construcción institucional que consolide el largo aliento de varias de estas medidas por lo cual aún es difícil clasificar estas estrategias como políticas de estado. Por otro, la volatibilidad del consenso político argentino hace altamente probable que futuros gobiernos no acuerden con esta recopilación (ya sea en todo o en parte). Por tanto, no parecen estar dadas las condiciones para sostener que las citadas sean políticas de estado.
A veces da la impresión de que el Estado argentino es tratado como un ente sobrepoderoso que se puede conducir sin política. Por lo menos así lo tratan gran parte de la derecha (política y mediática), criticando al gobierno por no establecer políticas de estado (más allá del contenido de ellas revisado más arriba), en la suposición de que los burócratas administrativos del estado no tienen vinculación política alguna, y una vez echada a rodar la “política de estado” el problema para la implementación pasa a ser meramente administrativo.
Este tipo de manifestaciones no son objetivas, por supuesto. Tienden a separar (idealmente) política y administración pública, política y economía. Como si fueran esferas que pudieran trabajar independientemente. Este tipo de postulados provienen del neoliberalismo, cuyos ideólogos -noventistas argentinos- esperaban que los modelos económicos no sufrieran desvíos políticos. Se trata de la falacia de no contemplar la importancia de la política en el establecimiento de medidas “desregulacionistas”.
Los postulados neoliberales parecen repetir las necesidades del poder económico, y, por el contrario, no dimensionan correctamente el peso del consenso, la inclusión social -y política- y el conflicto en general, en la construcción institucional que lleve al país a niveles menos volátiles sobre el rumbo de sus políticas. Cabe suponer que por su falta de atención a estas grandes cuestiones se derivó en el fracaso de 2001. Por tanto la reconstrucción institucional actual no puede darse sin tenerlas en cuenta.
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