Desde hace algún tiempo estoy rumiando sobre un tema que me preocupa. Vamos a ver si ahora puedo dejar algunas notas, a manera preliminar.
El tema son las tendencias autoritarias del pensamiento liberal. ¿Cómo–me dirán–va a ser autoritario el liberalismo, el pensamiento esclarecedor de John Stuart Mill, de Locke y de Hannah Arendt? Paso a explicarme.
Me gustarÃa circunscribirme a variantes del liberalismo más racionalista y abstracto, como la encarnada, justamente, por Hannah Arendt. Más precisamente, voy a circunscribirme a las variantes del liberalismo que presuponen que las decisiones polÃticas deben estar orientadas por una orientación puramente virtuosa del hombre polÃtico, o, para ser más clara, que la polÃtica debe estar basada en el supuesto de quien decide (ya sea legislador o votante) deberÃa tomar su decisión orientado pura y exclusivamente en consideraciones sobre el bien común, la virtud, y el interés general, entendidos de la manera más asbtracta posible.
Hannah Arendt dice, en La Condición Humana, que hay que separar la polÃtica de la necesidad, es decir, de la discusión de aquellas cosas que nacen del orden de lo económico. Las discusiones sobre temas nacidos de la esfera de la necesidad (cuestiones de justicia distributiva, de dinero, de recursos, de guita, digamos) pertenecen a la administración, no a la polÃtica. La polÃtica debe ocuparse de la libertad, no de la necesidad. Y quienes hacen polÃtica deben también orientarse exclusivamente hacia su propia libertad. (Otros pensamientos liberales, como la de Tocqueville, son menos abstractas y tienen más empatÃa con el carácter encarnado de la acción polÃtica.)
Dejando de lado las preguntas que siempre se me aparece cuando leo esta formulación (¿de qué tratará la polÃtica si no trata cuestiones de justicia distributiva? ¿cuál es el campo de cuestiones que no tienen que ver con la necesidad? ¿es ésta una formulación adecuada a un paÃs y un mundo en donde la necesidad no está, por asà decirlo, ni remotamente solucionada?), me parece que en esta idea, aparentemente tan atractiva, hay un peligro: el peligro de un desencantamiento con la polÃtica que lleve necesariamente a una tecnocracia autoritaria.
Es decir, encuentro que muchos liberales racionalistas (no, hay que decirlo, en Hannah Arendt) se enojan y se desencantan muy rápidamente con el carácter poco virtuoso, ramplón, calculador, interesado y particularista de la polÃtica realmente existente (y ni que decir de los polÃticos realmente existentes). Al fin y al cabo, dicen, los polÃticos no operan orientados al bien común, no buscan la libertad, se guÃan por consideraciones que tienen que ver con la búsqueda de poder, están dispuestos a negociar, y de hecho negocian.
Entonces, los mismos liberales que presentan ofrendas al altar de la libertad y el respeto más elevados se desencantan con la polÃtica y pasan a pedir su reemplazo por la administración tecnocrática.
Piden reemplazar al polÃtico por el cientÃfico social, el constitucionalista o el economista, piden (como leà hace poco en un diario) reemplazar las elecciones por pruebas de oposición para elegir a los representantes según sus «méritos intelectuales», piden que se reemplace la lucha polÃtica por el consenso de las razones; en definitiva, piden que se elimine la polÃtica.
Lo interesante es que este autoritarismo, que ya no es militar sino tecnocrático, no aparece en oposición a un pensamiento liberal, sino como su conclusión y corolario necesario. Un liberalismo que suponga que la polÃtica será virtuosa o no será, es un liberalismo que va a terminar necesariamente (aunque tal vez no intencionadamente) en una justificación del autoritarismo. Autoritarismo bien intencionado y platónico, pero autoritarismo al fin.
Si la polÃtica la hacen los hombres, y no los filósofos, entonces la pregunta no puede ser cómo lograr una polÃtica perfecta, sino, apenas, como lograr una polÃtica un poco mejor.
Es tal cual. Zizek decÃa algo parecido acerca de Badiou, representante contemporáneo de la «polÃtica pura», según la cual el Acontecimiento polÃtico se define negativamente, por su diferencia respecto del «servicio de los bienes», o sea, la economÃa. Para Zizek, el déficit de los planteos filosóficos que quieren ver la polÃtica como una esfera separada (distinta del derecho, la moral, la economÃa), es que, obligadas a custodiar su perfeccionismo ontológico, dejan subrepticiamente a la economÃa en manos de la tecnocracia, que es, a no dudarlo, la tecnocracia burguesa. La hiperpolitización de la polÃtica (su purismo carente de fines) es el correlato de la despolitización de la economÃa. Por esa razón, dice Zizek, debemos ser marxistas: sólo el marxismo puede, con idéntica fuerza, reenviar la polÃtica a la economÃa, y la economÃa a la polÃtica. En efecto, para Marx la polÃtica es un teatro superestructural de una base económica que la determina, pero al mismo tiempo en el seno mismo de la economÃa se encuentra la enteramente polÃtica «lucha de clases». La idea de Marx, generalmente malentendida, no es que la polÃtica es apariencia; su planteo es que la economÃa tiene en su núcleo mismo a esta apariencia; la economÃa es una esencia atravesada «desde siempre» por esa apariencia (que es una apariencia esencial). Por eso la lucha de clases es el motor de la historia, es decir, el motor de la economÃa. Por eso no se trata de preferir a la economÃa sobre la polÃtica (como piensa el tecnoliberalismo con sus «leyes del mercado»), ni a la polÃtica sobre la economÃa (como piensa Arednt o Badiou, con su irresponsable desprecio de la «administración de las cosas»), sino la economÃa polÃtica, es decir, Das Kapital. He dicho.
MarÃa Esperanza,
Es interesante lo que planteás, pero sólo si lo vemos como la expresión en polÃtica de las virtue ethics o posiciones aretaicas. El problema en tu argumento es que creás la impresión de que el liberalismo polÃtico viste este sayo, el que sabés que le queda bastante deforme. Una buena parte del espectro -principalmente el centrista y el izquierdista- no quieren saber nada con analogÃas o proyecciones a lo público de virtudes privadas.
Buen post, y saludos.
Empezamos con todo
Mec, tu concepción de la “la polÃtica†cuando decÃs “¿de qué tratará la polÃtica si no trata cuestiones de justicia distributiva?†Pues bien la polÃtica es la realización de la democracia en la esfera pública y la realización de la democracia es la realización de la paz.
Si bien el concepto de Arendt es abstracto, y en eso la critico, especialmente, cuando la toma Habermas y arma todo el discurso normativo sobre la democracia deliberativa. En esto tenés razón, cómo se puede deliberar con una persona que no habla tu mismo idioma.
Pero “¿cuál es el campo de cuestiones que no tienen que ver con la necesidad?â€. Allà veo un falloo en tu razón populista que parte de la demanda. El fallo es concebirse dentro de la escasez, dentro de las reglas del mercados, sujeto a ellas, sin escapatorias. En el dilema del prisionero que crea su propias reglas y enjaula sus presos.
Hace un tiempo publique post que titulé
La organización en favor de los procomunes donde se explica una posible resolución de lo que se conoce como la “tragedia de los comunes†ensayada por la investigadora de economÃa polÃtica Elinor Ostrom donde propone crear, como de hecho existe en muchas comunidades en el mundo, un marco institucional lo mas representativo posible a fin de regular los bienes comunes, llámese riqueza. La acción colectiva tiene que ver con esto.
Otra cosa, de ninguna forma Arendt sugiere reemplazar la polÃtica por un gerenciamiento, en todo caso es el neoliberalismo que plantea eso. Arendt va por el consenso y no por la individución de la polÃtica. No queda claro la unión que haces de lo polÃtico con lo administrativo. En realidad esta es tu justificación para conducir el discurso hasta el autoritarismo.
Arendt es republicana, y como tal propietarista, pero eso no quiere decir que se desentienda ni de la polÃtica ni de los polÃticos cuando habla de que â€el poder brota de la capacidad humana, no de actuar o hacer algo, sino de concertarse con los demás para actuar de común acuerdo con ellos.â€
Referente a lo vos planteas, es un proceso que surge en el mundo a partir de la globalización y con la emergencia del neoliberalismo en donde ocurre un proceso que Beck llama “indidulizierung†que se basa en el agente individual, el hombre empresa, para la realización de la polÃtica (entendida como el medio para alcanzar sus objetivos). En este caso necesita cada vez menos de las instituciones, él se erige en institución, de allà puede ser lo que vos decÃs que puede devenir un autoritarismo. Con las TIC el agente individual se las puede rebuscar solito, sin intermediarios, de allà se erige en poderoso y no necesita mas del Estado, la iglesia, el supermercado, solo requiere una computadora. De allÃ, en el proceso de decisión individual, las instituciones no son conducentes. Nada que ver con Hanna.
La dejo con esto que escribe el brasileño Augusto de Franco “Como ella escribió: “soy de la opinión que… la reducción de todas las relaciones polÃticas a la relación de dominio no sólo no puede ser justificada históricamente, sino que también deformó y pervirtió, de manera funesta, el espacio de la cosa pública y las posibilidades del hombre como ser dotado para la polÃtica†(Arendt, c. 1950). Para Arendt, el sentido de la polÃtica es la libertad y no la dominación.â€
Un Beso
de qué hablan en un dÃa como hoy. ustedes viven en un frasco de perfume mareados por la evanescencia.
Esta entrada de MarÃa Esperanza estaba programada desde hace un par de dÃas Mary.
Además antes que el monotema cualquier cosa viene bien
«Evanescencia», lindo nombre para un perfume. Es como dice Julián.
En un dÃa como hoy, hay que seguir pensando. De lo que hablamos es de lo que pasa: las fisuras de un régimen polÃtico. Y la entrada es muy buena, especialmente, en un dÃa como hoy. Yo iba a tirar la mÃa: Era, y espero que sea, sobre las mediaciones polÃticas en el régimen polÃtico argentino, en este caso, la preeminencia de la mediación corporativa, que expresa la ausencia de un partido para los sectores de derecha, o dicho de otra forma, el hecho de que el partido de la burguesÃa argentina sigue siendo el propio Estado. Democratizar el Estado, etc.
Pero si llamamos autoritarismo a la tecnocracia no estamos desvirtuando un poco ambos conceptos? Es decir, me parece interesante señalar aspectos abstractos del liberalismo, por donde se cuelan sus falencias, se sabe. Pero no parece tan interesante que el liberalismo es aquello mismo que denuncia. Resulta una estrategia discursiva repetida hasta el hartazgo en todo ámbito de discusiones. El concurso por oposición es otro criterio, de consecuencias peligrosas, pero no sé si es exactamente autoritario.
¿Cual es el significado de «The L Word»?
Muy buen post!
El que crea que no se está debatiendo liberalismo en lo que pasó anoche se está perdiendo algo. Ayer se coartó, se puso un lÃmite entre agenda y non agenda del Gobierno. Ahora a aguantar lo que venga, pasar a otra cosa rápido y hacerles sentir las palabras que dijeron ayer los senadores, pincharlos para ver hasta qué punto están tan dispuestos a redistribuir.
O algo de eso, dormà tres horas.
MEC: el post es muy bueno. Y es perfectamente aplicable a la actualidad. Por supuesto, vincular conceptos abstractos con la realidad es una tarea muy complicada para gente que piensa más en perfume que en polÃtica, sobre todo porque no se dan el tiempo necesario para trazar los vÃnculos.
El primer comentario, el de Reverso, es muy atinado, también.
Una futura historia de las ideas podrÃa considerar al Siglo XX como una seguidilla de piruetas para eludir a Marx.
Es llamativo, en este sentido, el abuso del término «concenso». Eufemismo que significa, en realidad, que ciertas ideas se sometan a la preponderancia de otras. Palabra neutra que intenta ocultar el conflicto, la lucha, la ideologÃa. Y que es, como todo, ideológica.
Un saludo
Donde dice «concenso» debe decir «consenso». Perdón por la burrada
MEC:
Estoy muy en desacuerdo con tu lectura de Arendt. Arendt es una critica severisima tanto del racionalismo como del liberalismo.
Sobre el racionalismo. Ser racionalista, ser abstracto, ser liberal y estar en contra de la justicia distributiva no son la misma cosa. Rawls es un liberal, bastante racionalista, «abstracto» en favor de la justicia distributiva.
Arendt denuncia al racionalismo desde el concepto de homo faber, que piensa a la historia a partir del paradigma de la fabricacion. El homo-faber piensa en como adecuar los medios para conseguir un determinado fin (el producto final). Esto es pura racionalidad instrumental (no politica) que Arendt critica desde su nocion de accion politica como performance. Arendt tambien critica al racionalismo en sus conferencias sobre la Tercera Critica de Kant donde se basa en el juicio estetico (que es desinteresado) para pensar el significado de un juicio politico.
Desde Arendt (aunque ella no lo formula tan claramente) el liberalismo puede ser pensado como un pensamiento «no politico» basado en la mera lucha de intereses –el liberalismo es exactamente la expresion mas cabal de la no politicidad de «lo social». Y si, Arendt se preocupa por la libertad pero su libertad es positiva, no negativa como la libertad liberal de Berlin.
Por ultimo, la politica la hacen los hombres y mujeres, no solo los hombres. Arendt hizo mucha politica con los refugiados en la Segunda Guerra y ademas escribio filosofia politica que todavia hoy nos ayuda a entender la realidad –y a criticar a los autoritarismos de todo tipo. Me parece que vas muy lejos en tu critica de la dimension «abstracta» de la filosofia politica y el riesgo es convertirse en un intelectual anti-intelectual. Hasta don Ernesto Laclau tiene ser volar muy alto (ser muy abstracto) para explicar al populismo. Esa abstraccion no te molesta tanto? :)
Saludos,
Reverso:
Zizek es siempre sugerente pero… su propio pensamiento es un mal ejemplo de un marxismo que une economia y politica.
Habria que preguntale a Wallerstein que opina del lacanianismo de Zizek y de la economia (libidinal) politica de este ultimo. Intuyo que no le agrada nada. Me parece que Zizek dice lo que hay que hacer, pensar en terminos de economia-politica, pero no parece poder hacerlo el mismo. Su marxismo sigue siendo bastante «cultural», pero es para discutirlo largo.
Mec, pensemos por un momento que no es asÃ, que la polÃtica es el ámbito donde una sociedad se pone a si mismo en discusión. ¿Sobre la base de qué criterio puede hacerlo? Que el racionalismo es autoritarismo es una tesis muy vieja. La desarrolla muy bien Platón en el Gorgias donde, por primera vez se anima a criticar muy fuerte a los más grandes polÃticos helenos y donde propone en reemplazo la administración tecnocrática como vos la llamas.
Pero más interesante es la tesis contraria que intenta rebatir, la de Callicles y que el ejercicio del poder le corresponde al superior. Dos derivaciones contrarias a los autoritarismos de elite. Primero, el pesimismo basado en que la superioridad es usualmente del número (democracia). Segundo, la defensa del relativismo a ultranza. Si estoy por el poder para el poder, tengo que renunciar a toda vergüenza, pues todo cambio de postura es valido, inclusive con relación a la condena de la pederastia (y alguien podrÃa decir del incesto) como le dice Sócrates.
Este es el punto que Platón sabe explotar. Por más dispuestos que estemos a confrontar y arreglar en polÃtica utilizando los medios de la persuasión y la fuerza (punto 1º) hay un lÃmite y este es que por más sinvergüenza que sea uno, tiene incorporado un criterio del bien y del mal. Dicho de otra manera, hay un lÃmite a la polÃtica. Cuanto más arraigados están los criterios de lo bueno y malo menos es lo que una sociedad se pone a discusión y menor es el ámbito de la polÃtica.
«Cuanto más arraigados están los criterios de lo bueno y malo menos es lo que una sociedad se pone a discusión y menor es el ámbito de la polÃtica.»
HabrÃa que discutir entonces esa valoración, es decir, qué cosas consideramos los argentinos en términos de ‘bueno’ y ‘malo’. Sospecho que esta sociedad tiende a condenar prácticas que a mi modo de ver son altamente encomiables (militancia polÃtica, ejercicio democrático) y a sobreestimar otras (trabajo, educación) que si bien son muy saludables y altamente ‘necesarias’ para un funcionamiento social medianamiente ‘ordenado’ y ‘pacÃfico’, refuerzan un horizonte que acota el espacio de la polÃtica (que es el ámbito del ‘desacuerdo’ por excelencia, para decirlo con un Rancière)
Saludos
La liberal es una de las maneras de neutralizar o despolitizar la propia polÃtica. Pero cualquier posición polÃtica que no acepte su particularidad, la imposibilidad de fundamentar objetivamente sus valores, y que en cambio presente sus fines como universales, apolÃticos, técnicos o humanos, acaba finalmente en un autoritarismo, pues impone –incluso con buenas intenciones– lo que no puede sino ser una opción entre otras.
La tradición occidental está dominada por esta visión, por «el uno»; es decir, siempre se presenta una fuente de saber objetivo y cierto para la polÃtica: Dios, la Razón, los Derechos Naturales, la Nación, el Socialismo cientÃfico, etc.
Cobos no aceptó la irremisible particularidad de los fines de la polÃtica. Creyó que existe algo neutral, intermedio, eso que se llama «bien común». No se dio cuenta que ese supuesto «punto medio», presuntamente hecho de la misma cantidad de fines diversos, en verdad está compuesto de unos valores más que de otros. Pasa que no los ve porque esos valores hegemónicos lo son por tener la capacidad de volverse invisibles, universales, sentido común: sin el campo no hay paÃs.
Vidrioso lÃmite el que va del consenso a la hegemonÃa de unos valores.
MEC,
Pense que iba a rumbear para otro lado. Para mi hay un claro sesgo autoritario en el racionalismo al suponer que hay una sola racionalidad, que todos los hombres en el mismo lugar actuarian de la misma manera. Poniéndolo un poco más en teórico, que el sujeto del racionalismo es un individuo que puede ocupar el espacio de universalidad y los intereses de un individuo y de un colectivo son los mismos.
Esa negación de lo diferente es autoritaria. Niega la diferencia de clase y, por lo tanto, la ideologÃa. De ahi a la tecnocracia de Mauri, dos pasitos.
Saludos!
Contador Geiger lo dijo mucho mejor…
Que les pasa loco? Saben que perdieron la votacion en el Senado? Vayan a llorar manga de fachos!!!!!!
Ey, Daniel Nuñez:
Yo no estoy triste por el resultado de la votación en el Senado, pero leer una idiotez tal después de semejante discusión, hace que me den ganas de estar triste.
(Esta es justo mi sensacion hoy: me gustarÃa ser kirchnerista, pero no puedo)
En un dÃa como hoy…Es cierto que nunca hay que dejar de pensar.En todo caso en un dÃa cxomo hoy yo preferiria una discusión sobre la democracia=voluntad popùlar=sufragio, que sobre el liberalismo, ya que son cosas bien diferentes. Distinción que mas allá de H. Arendt, Carrió y Maffia, está en el eje de la historia polÃtica argentina; y sabemos que los grandes repúblicos defensores de la libertad siempre han defendido la propia, a costa de las necesidades insatisfechas de la mayorÃa y de su libertad.
Un apunte que me olvidé de hacer sobre la idea de que la polÃtica la hacen los hombres y no los filósofos. Varios sedicentes filósofos están actuando en polÃtica.Quien más cantidad reúne es la CC: Diana Maffia, Samuel Cabanchik, Santiago Kovadloff; haciendo la suya con generosa presencia televisiva el fantoche de Tomás Abraham.Y a propósito de estos hombres filósofos recuerdo la sentencia de Fichte: la clase de filosofÃa (y de polÃtica) que se elige depende de la clase de hombre que se es, aquel que se ha dejado ganar por la vida muelle y el sistema está incapacitado para el pensamiento y la acción transformadoras.
Frontispiece: es cierto que Zizek dice lo que hay que hacer, sin hacerlo. Y es cierto que su marxismo peca de cultural, cuando él es el mejor crÃtico del culturalismo. De todas maneras, me sigue pareciendo el único tipo contemporáneo más o menos legible. Si procedemos a desbrozar sus inconsecuencias es porque tiene, en la base o en alguna parte, algo para decir. Por ejemplo, nos permite sacudirnos la caspa de la «crÃtica de la razón instrumental» de la que Arednt ha sabido extraer temas para el solaz de su amante friburgués.
Al margen: a los que putean porque ven que yo y otros escribimos sobre estas abstracciones politicosas, les digo que, por mi parte, estoy tan deprimido que de Cobos no quiero ni hablar. En un par de dÃas recobraremos todos nuestra voluntad de cambiar la matriz productiva del paÃs y que se agarre el campesinado hirsuto.
Reverso:
coincidimos en que Zizek es siempre sugerente aunque todavia inadecuado para proponer un analisis superador de la relacion entre economia y politica.
Yo no se si «la razon instrumental» es igual a un ataque de Pityrosporum ovale. En todo caso, parece que la Escuela de Frankfurt habria sufrido el mismo ataque sin haber noviado con el autor de Sein und Zeit. En todo caso, Arendt es una filosofa por derecho propio, mas alla de su historia afectiva que es de poco caballero traer a colacion para juzgar su pericia como pensadora. No te parece?
MEC, tu post es lindo como crÃtica literaria, en la que todo vale, pero empÃricamente irrelevante. históricamente el liberalismo polÃtico, mill, tocqueville, los federalistas, etc etc han defendido e inspirado a la democracia, la igualdad ante la ley, los derechos humanos, etc más que cualquier otra corriente de pensamiento. Y los paÃses que abrazaron el liberalismo han alcanzado el mayor grado de prosperidad, justicia social y respecto a los derechos humanos del mundo. (si, ya se, perfectos no son, ni santos, pero son mejores que el resto).
me parece que vas mejor pegándole a martinez de hoz y los supuestos liberales que nos han tocado acá, que en realidad son conservadores y autoritarios.
Lindahl, claro que no. Las socialdemocracias, que entre «libertad» e «igualdad» como oposición (oposición creada por el liberalismo, hasta entonces se consideraba como requisito para la libertad la comunidad) se quedan con «la igualdad» son quienes tienen mejores desdempeños en los rubros que usted señala.
Agarre el Ãndice de Desarrollo Humano y vea sino…
Lindahl:
El problema es que acá a 25 años de democracia, las voces «liberales» siguen siendo las de los mismos dinosaurios de siempre. Algo aggionardos tal vez (J.J. Llach) pero ni de lejos un liberalismo gargarelliano.
Frontispiece: acordamos en la ambivalencia de Zizek. Coincidiremos también en que ese «análisis superador de la relación entre polÃtica y economÃa» Zizek no lo hace, pero esto no importa, porque ya tenemos ese análisis y lo ha hecho Marx.
No coincidimos, pero tampoco es algo a lamentar, en la valoración de Arednt. Para mà es un epÃgono femenino de Heidegger y su luz propia está lejos de insolarme. De ella nos ha quedado su anticomunismo y alguna palabrita sobre el Mal. Como legado de una pensadora de su ranking parece realmente poco. Y otra cosa: ciertamente nos equivocarÃamos, Frontispiece, si consideráramos que es sólo por la vÃa heideggeriana que se pueden expedir libelos paupérrimos acerca de «la crisis de la razón instrumental». El tema pertenece, incluso, a la tradición del romanticismo, fuente de la que Adorno y sus amigos beben y bastante.
Si no eludo la conversación sobre el «lo instrumental» es porque me parece que a algo de este orden apunta ME con su post. ME es una politóloga que, movida por un muy honrable sentido común, se da cuenta de que el fantaseo polÃtico-metafÃsico que ha ocupado al siglo xx y que todavÃa domina por la vÃa de teóricos polÃticos de renombre es improcedente a la hora de considerar los problemas reales. El horror, la mojigaterÃa de Arednt cuando habla de «la mera lucha intereses» me hace acordar a los temblores de Victoria Ocampo frente al peronismo. Las luchas de intereses no son meras, y el pensamiento polÃtico que pretenda estar por encima de ellas devendrá mero bodrio filosófico, acaso válido para entretener a una aristocracia ociosa en tren de gastar los últimos cartuchos de lujo y frivolidad antes de que la burguesÃa termine de hacerla desaparecer. Saludos.
Reverso: exijo que esa frase sea mi epitafio: «Una politóloga con sentido común». Si llego a ser eso, estoy contenta.
Me parece que el análisis parte de una concepción equivocada de lo que es el «liberalismo». Quizás lo confundÃs con el «liberalismo argentino», que en realidad es cualquier cosa menos liberalismo (entendido en términos filosóficos).
Por el contrario, las tecnocracias y las dictaduras viene de la mano de los regÃmenes anti-liberales (la Alemania nazi, el fascismo italiano, la Cuba castrista, Irán, Corea del Norte, China y un largo y diverso etcétera).
Saludos!
reverso:
bueno, coincidimos en algo, Zizek no puede hacer ese análisis superador. Yo no dirÃa que Marx “ya ha hecho†ese análisis, sino que lo ha intentado tal vez como ningún otro. Ese análisis superador de la distincion entre economÃa y polÃtica, sin embargo, todavÃa no alcanza para explicar al peronismo, ya que lo traes a la discusión. Hasta donde se, un marxista ortodoxo siente los mismos temblores que Victoria Ocampo frente a este fenómeno de la polÃtica argentina. Tu reivindicación de Marx te lleva a una posición temblorosa, o al menos predispuesta a tiritar un poco, frente al populismo vernaculo. Dicho sea de paso me gusta mas como escribe Silvina, pero será un juicio estético burgués el mio –lo cual es raro, porque no soy dueño de los medios de producción, pero en fin.
Sobre la racionalidad instrumental seria muy largo discutir si se trata de libelos paupérrimos o no. Al menos ya los elevaste a la categorÃa de libelos, antes eran un ataque de caspa. Dejemos la ratio para otro dia.
Lo que no dejo pasar es lo del sentido común. Si nos gusta Marx para el análisis superador entre economÃa y polÃtica nos tendrÃa que gustar también su teorÃa de la ideologÃa. El sentido común puede ser muy conservador, reverso, Marx lo deja bien clarito. Ademas de unas “palabritas sobre el mal†Arendt dejo unas buenas conferencias sobre la nocion de sensus communis en Kant en las que propone una teorÃa del juicio polÃtico basada, justamente, en la nocion de sentido común. De este modo, vos y MEC se vuelven mucho mas arendtianos de lo que parecen. Como ves, además de ser anti-peronista (!) Arendt también estaba interesada en el sentido común.
Saludos
primo, entonces tenemos una diferencia semántica, porque a mi entender, en los primeros 20 paÃses del IDH prima el liberalismo polÃtico: igualdad ante la ley, libertad de culto, derechos de propiedad, elecciones libres, etc, etc.
A mi también me gusta más la socialdemocracia que el liberalismo económico puro, pero con el liberalismo polÃtico no se jode.
PD: igual ojo porque en el top 5 del IDH 2007 hay tres socialdemocracias y dos liberales, Australia e Irlanda…
Islandia 0,968 (? 1)
Noruega 0,968 (? 1)
Australia 0,962 (=)
Canadá 0,961 (? 2)
Irlanda 0,959 (? 1)
Lindahl,
Simplificándolo, el liberalismo opone la libertad individual a la igualdad. En los estados socialdemocratas no se considera a la igualdad lo contrario a la libertad sino un requisito para la misma. Ahi adentro tiene todos los paises escandinavos, que no anquean nada mal…
saludos
Frontispiece: me sorprenden tus inducciones. Empezás tomándome por un marxista ortodoxo, luego das por sentado que todos ellos temblarÃan ante el «populismo vernáculo», y finalmente yo, que he hablado de Marx ortodoxamente, deberÃa también tiritar ante un tal populismo, aunque haya aludido despectivamente a la revista Sur y su gorilismo. «Hasta donde sabés» eso les pasa a los marxistas. Confieso no tener defensa ante esta catarata de adivinanzas y prestidigitaciones. Dejo también al margen el lugar común que me asestás de que el marxismo no servirÃa para entender el peronismo (los que no han servido nunca son los marxistas argentinos, y siguen sin servir). Sobrevuelo, incluso, el prejuicio de que Marx tiene una «teorÃa de la ideologÃa» (y mala), porque Althusser, ese prehegeliano, no me interesa.
Releo tu comment y noto que, inverosÃmilmente, te has emperrado en igualarme a Chipi Castillo o a cualquier trosco capaz de inquietarse ante la declaración de que te gusta cómo escribe Silvina Ocampo. Pero tu policialismo es más desordenado, incluso. Escribo «ME tiene sentido común» y vos me impartÃs la teorÃa del sentido común de Arednt, que yo no deberÃa desconocer… Es muy misterioso. Me corrés con gran chiquitaje, cuando se trata de la inanidad de Arednt y de -es mi propuesta- su disolución en el horizonte de la «crÃtica de la razón instrumental», que es, pavorosamente, lo único que no te interesa charlar. En cambio te parece pertinente destacar que Arednt ha teorizado la polÃtica sobre la base de Kant. Yo la felicito si lo hizo, como felicito también a los 11.000 filósofos que hicieron o harán lo mismo.
Atribuyo tu oblicuo comment a los dramáticos acontecimientos nacionales, que también me crispan, y a la tendencia más persistente de confundir a Marx con la parodia indecente que las universidades argentinas difunden con su nombre. Saludos.
reverso:
en tu primer comment reivindicas a Das Kapital, luego argumentas que Marx ya ha hecho un analisis superador entre economia y politica, despachas a la Escuela de Frankfurt por beber del romanticismo y calificas a Althusser de «pre-hegeliano». Luego te ofuscas porque asumo que sos un marxista ortodoxo. No hace falta ser el acertijo para seguir tu linea de razonamiento. Aunque el narcisismo de la pequena diferencia es despiadado tu postura se asemeja a la de 11000 marxistas (cuasi?) ortodoxos que andan o andaran por el mundo. Dejemos al Chipi de lado por un rato (junto a la ratio).
Y no confundamos pasion (romantica!) con crispacion ni con policia. En este intercambio he intentado defender la posicion de Arendt (asi se escribe) frente a una posicion muy prejuiciosa y bastante policial. Los calificativos de «mojigateria», «epigono femenino de Heidegger», «ataque de caspa», «inanidad», «palabritas sobre el mal», «libelo pauperrimo» marcan una crispacion que, en todo caso, sera mutua. Poco hay en estos calificativos de critica refinada a la cuestion de la racionalidad instrumental, de la que en realidad has hablado mucho, pero sin decir demasiado.
En una cosa coincidimos (tal vez). En no confundir a Marx con una parodia indecente. Saludos.
MarÃa Esperanza: te regalo ese epitafio. El sentido común es la cosa más importante, pero la peor repartida, contra lo que dijera Descartes. Hay que redistribuir el sentido común.
Lo que plantea Hannah Arendt con respecto a politica y administracion es perfectamente valido en sociedades politica y economicamente desarrolladas, que no es el caso argentino. No escribio para la Argentina, y que la Argentina no sea un ejemplo de su teoria no la invalida.