Bastante y muy bueno se ha escrito en estos dÃas sobre los acuartelamientos policiales en Córdoba y en otras provincias; por ejemplo, el antropólogo Pablo Semán en su blog, este post de un bloguero cordobés o esta entrevista a Tomás Méndez, el periodista cordobés que develó los vÃnculos entre la polÃtica provincial y el narcotráfico.
Cada uno de los casos provinciales tienen caracterÃsticas únicas, aunque varios factores se repiten: la falta de sindicalización de las policÃas, el hecho de que en algunos casos el detonante fue provisto por investigaciones que revelaron profundas colusiones entre las cúpulas policiales y el narcotráfico, la violencia (para muchos sorprendente) tanto de los saqueos como de los mecanismos de protección que utilizaron los vecinos.
No agregaré a la discusión de estos factores. Me gustarÃa dirigir la mirada en otra dirección, a un tema estructural que subyace a estos tristes eventos.
Los hechos gravÃsimos de los cuáles hemos sido testigos en estos últimos dÃas no refieren sólo a una crisis de la institución policial o la penetración del narcotráfico. Tampoco son solamente emergentes de situaciones de pobreza; después de todo, un patrón que se advierte es que el par sublevación policial/saqueo ocurrió primero en ciudades relativamente “ricas†como Córdoba Capital, Rosario, San Juan o Catamarca.
Estos eventos nos hablan también de hasta qué punto habitamos ahora ciudades y provincias en las cuales no existen más ámbitos para la presencia compartida de distintos grupos y clases sociales. Vivimos, tristemente, en un paÃs en donde los iguales se encuentran sólo con los iguales, y en donde el otro es una figura puramente imaginaria, alguien que sólo puede dar miedo.
En otro momento, la Argentina supo tener cuatro fundamentales instituciones policlasistas: la escuela pública, el hospital público, la conscripción obligatoria y el centro de la ciudad. En la escuela pública y el hospital era posible que convivieran al menos por un momento los hijos del gobernador con los del policÃa; en la colimba los muchachos del Norte podÃan conocer Las Lajas en Neuquén o viceversa, y en el centro de la ciudad coincidÃan el domingo a la tarde la alta sociedad que salÃa de Misa en la Catedral con las familias que iban a tomar un helado con lo que habÃan ahorrado en la semana. Si a esto le sumamos el efecto integrador de algunos consumos compartidos entre las clases sociales, sobre todo el fútbol, vemos que existÃan al menos algunas instancias en donde podÃan coincidir, al menos por un momento, personas que nunca se encontrarÃan de otra manera. Que estos encuentros se dieran en instituciones y espacios públicos era central: se trataba de lugares que no pertenecÃan a nadie, y en donde (al menos idealmente) todos tenÃan derecho a estar.
Por supuesto, no hay que abusar de la nostalgia. El multiclasismo argentino nunca fue total, ni mucho menos. Es bien sabido que la madres hacÃan cola toda la noche para que sus hijos fueran a las escuelas “del centro†donde iba la elite, y que los hijos de clase media tenÃan a su disposición todo tipo de certificados médicos para evitar hacer la conscripción; la colimba, además, se vació progresivamente de todo sentido democrático hasta transformarse en una institución puramente represiva. Sin embargo, esas instituciones, con todas sus fallas, cumplÃan un rol: definÃan una serie de espacios que, al menos ideal o fugazmente, invitaban al encuentro con lo distinto y obligaban a quienes estaban dentro de ellos a aprender un difÃcil arte democrático: el respeto, aun la comprensión, de la alteridad.
Ninguna de esos espacios en donde se daba una cierta experiencia de la alteridad existe más. La conscripción fue eliminada (por excelentes razones, aclaro) por el gobierno de Carlos Menem. La escuela pública primaria y secundaria ha sido repudiada (también, con entendibles causas) por todas aquellas familias que puedan pagar una escuela privada, aun las más humildes, y el hospital público lo mismo. La multiplicación de countries y barrios cerrados en las capitales del interior genera un nuevo tipo de ciudad, “sin centroâ€, en donde la vida transcurre, por un lado, en espacios delimitados (el country, la escuela privada, el shopping) y, por el otro, en barrios segregados, ubicados cada vez más lejos del centro.
Sin embargo, ninguna comunidad polÃtica puede existir sin espacios comunes; ninguna comunidad puede ser sólo la agregación de grupos diversos que viven sin encontrarse. La nueva ciudad, la nueva escuela, la nueva salud: instituciones cuya existencia se predica en el valor social de la identidad con uno mismo: lo igual a mà me tranquiliza; lo distinto a mà me causa pánico. El peligro es que, de ser asÃ, el otro pasa a ser sólo un imagen fantasmática, sin existencia real, alguien que es siempre y sólo amenazante. O, peor, aún, el único encuentro entre las clases se da en ocasión de la violencia: o el delito,o la represión. AsÃ, se fortalecen los fantasmas: todos los pobres vienen a robarnos, el Estado sólo existe para reprimirnos.
La escuela pública, el hospital, el centro: estas tres instituciones no existen más. Tal vez no puedan recuperarse; de ser asÃ, es urgente inventar nuevas. Tal vez la pregunta más central de la época es ¿quién podrá reunirnos? ¿Dónde nos encontraremos para refundar las cosas que no son de nadie porque son de todos? ¿Quién inventará los nuevos mitos de la época, para explicarnos, una vez más, que somos todos hermanos?
(Publicado en Infobae el 9 de diciembre pasado.)
hay que superar la queja y la nostalgia.La union(y reunion)tendra que producirse desde dentro de la gente.No viene de lugares,sino de reflexiones,y sabemos que el vertigo actual no ayuda para que se den.O paramos o quedaremos pocos.
Más que quién podrá reunirnos o dónde se producirá ese encuentro, me animo a proponer que la pregunta es ¿Cuáles deberÃan ser las condiciones para que el encuentro (la reunión me gusta más) se produjera naturalmente? Porque la escuela, el hospital, y el centro (la colimba es un poco diferente) tuvieron lugar en una sociedad relativamente igualitaria en lo económico. La extinción de esosámbitos se relaciona con la desaparición de aquella base (más o menos) igualitaria.
Hace cinco minutos un amigo sociólogo me decÃa lo mismo: es la economÃa, estúpido.
El tema es que esa economÃa, con solo 4% de trabajo informal y baja pobreza, tampoco va a volver más. Hay que pensar formas innovadoras y nuevas, porque volver a lo anteior no va a ser posible.
No tengo la respuesta, lamentablemente.
Ta complicado, che. Encima, este blog está lleno de agnósticos. ¿No habrÃa que poner a la(s) Iglesia(s) en la lista?
El punteo de ausencias es correcto. Pero hay un detalle: la educación pública no desapareció porque fue vencida por una oferta mejor, sino porque previamente un gobierno democrático reelecto la destruyó a conciencia.
La agenda pendiente es tan grande (reforma policial, salud, educación) que es difÃcil pensar que el gobierno actual pueda afrontar esos desafÃos con relativo éxito. Ya intentó hacer una tibia reforma judicial y no logró superar las resistencias de las corporaciones (Tribunales, Iglesia). Quizás ahora Cristina, dada las necesidades inmediatas de la gobernabilidad, apueste a una reforma de las fuerzas de seguridad. Hay que ver hasta dónde puede llegar, y que otras fuerzas polÃticas y sociales van a estar a dispuestos a acompañar al oficialismo en esa patriada.
En fin, seguridad, salud, educación. Si fuera por mi, yo avanzarÃa por esta última, pero las necesidades polÃticas y económicas del momento parecen imponer otras cuestiones.
Perdón… ¿¿Cuándo fue que la colimba operó como institución democrática??
Me parece que estás confundiendo las caracterÃsticas de lo que era una sociedad con fuertes caracterÃsticas corporativas con lo que serÃa una sociedad que presenta espacios comunes para que los distintos se conozcan y se igualen.
Estás muy atada al concepto de clases sociales propio del marxismo, por eso es que estas te parecen previas a la sociedad que aparece en tanto tal, con sus caracterÃsticas particulares en cada momento. Antes el hijo del policÃa jugaba a la pelota en el barrio con el hijo del dueño del bar de la esquina y con el del médico porque todas estas profesiones no aparecÃan como notablemente distintas afuera del horario laboral. HabÃa una cultura en común, con todas las falencias y los autoritarismos que tanto sabemos y que por suerte no paran de ser reformados. Nacionalismo estatal corporativo en el que nacieron nuestros padres y abuelos.
Nunca dije que la colimba fuera democrática, dije que fue «policlasista» que no es lo mismo.
Justamente, a veces las instituciones policlasistas requieren algún grado de coerción, es decir, para decirlo rápido, obligar a la gente a juntarse con los que no son como ellos.
De onda, dejás entrever que alguna vez tuvo «sentido democrático» y que luego eso se perdió.
Lo que la colimba remachaba era el sentido de autoridad, respeto a las jerarquÃas y sentido de nación. Se escucha en el barrio: «En esa época no le tocabas el culo a un milico ni con un palo».
Me parece que la gente «ya venÃa juntada de antes», en todo caso la escuela primaria y obligatoria con guardapolvos blancos y maestra «segunda mamá» era el ámbito emparejamiento definitivo.
Saludos
yo no»siento»(porque en parte la vivi)que la sociedad de antes fuera mas igualitaria que la actual.La vida barrial mas libre no significa que todos se consideraran iguales.Habia si mas «respeto»,menos apuro y aturdimiento,pero las instituciones que se mencionan encerraban y escondian las desigualdades.Eran tan hipocritas como las familias,que tenian temas tabus y autoritarismo.Hoy vemos mucha «clase media»economica,con una»igualdad»cultural un tanto forzada.En las decadas anteriores la inmigracion europea condiciono el modo de vivir y tratarse,con una esperanza en el ascenso social basado en el trabjo o el estudio,»valores»hoy poco reconocidos.Creo que en definitva lo que puede unir a la gente son las necesidades,y estas seran reconocidas como comunes si se da una verdadera comunicacion,hoy relativa y con muchos ruidos sobre los mensajes(estamos mas conectados,pero no tan comunicados).
Tras décadas de correr la coneja los docentes mejoraron significativamente sus ingresos, en esta década ganada. Lo que está faltando es una educación pública de calidad. Y creo que este es uno de los grandes desafÃos pendientes.
MarÃa:
Dado que en general no suelo coincidir con tus análisis debo hacer honor a la verdad y decirte que coincido practicamente con todo lo que decÃs.
Afirmás:
«En otro momento, la Argentina supo tener cuatro fundamentales instituciones policlasistas: la escuela pública, el hospital público, la conscripción obligatoria y el centro de la ciudad.»
Esto es absolutamente cierto pero además le falta mencionar un hecho integrador insoslayable que es el «tener trabajo útil» y razonablemente remunerado.
Tengo los suficientes años y memoria para recordar el tiempo en que el trabajo era trabajo y no trabajo basura, y también tengo claro que los trabajadores del estado eran «servidores públicos» y no micro pymes al servicio de sà mismos.
El servicio militar sin la menor duda funcionaba como integrador social, recordemos que entre otras cosas, además de su función especÃfica, se lo utilizaba para alfabetizar.
Siempre hubo racismo pero actualmente hay odio racial.
¿Que cambió para que una discriminación elemental se convirtiera en odio?
¿El odio es a la raza o la cultura del otro? ¡ojo que no es lo mismo!
¿Hemos llegado a un punto en que las diversas formas culturales se han vuelto incompatibles e in-integrables reciprocamente?
Y la última pregunta que me quema:
¿Es posible tener una sociedad económica y socialmente estable sin que haya una cultura que predomine hegemónicamente sobre las restantes?
Las teorÃas de sociedades multiculturales son muy queribles pero la experiencia historica indica que las épocas en que predominaron los imperios fueron «»»»»»mas pacÃficas»»»»»» y costaron menos vidas humanas que los tiempos de luchas entre facciones.
Se recuerdan los años 60´como una de las décadas mas prolÃficas y creativas de la Argentina,…. el peronismo estaba proscripto y la mitad de esos años hubo gobiernos militares……..
Paradojas, causalidades y consecuencias??????
La producción de riqueza abomina de la inestabilidad……….
La producción de ciencia y artes de calidad requieren de ámbitos protegidos.
Como se reconcilia esto con las luchas por la igualdad o por la resolución del odio….
¿?……
De ninguna manera la colimba funcionaba como un «integrador social» y me gustarÃa saber en donde «alfabetizaba»
Tampoco obligaba y, menos aún, propiciaba «a la gente a juntarse con los que no son como ellos» como dice MarÃa.
NUNCA se juntaban los negros y los blancos a pesar de la «coerción». La coerción tenia otros fines
Y aquellos » muchachos del Norte [que] podÃan conocer Las Lajas en Neuquén o viceversa» no podÃan volver a ver a sus padres hasta que les dieran de baja entre otras penurias en el medio de la nada.
Si me apurás, la colimba era una mezcla entre una «rusifikátsiya» y servidumbre feudal.
Silenoz:
Tenés asociado el concepto «integración» con igualación o dignificación, el imperio romano «integraba» a los pueblos conquistados.
El concepto no habla de placer o de consentimiento.
Me consta lo de la alfabetización forzada a que eran sometidos los analfabetos, al punto que no se les daba la baja hasta que no supieran leer y escribir basicamente.
No puedo afirmar que haya sido una polÃtica uniforme, pero sà que era frecuente.
Ja…
No, el imperio romano no integraba sino que sometÃa….. ¿estás practicando el «haragei»?
‘Jate de jode’
No seas vago y pensá.
ZXC: la época que se señala estaba hegemonizada culturalmente por el estado (asi como las instituciones que se indican, el centro era territorio de disputa no de integracion), estado cambiante pero permanente.
El trabajo era dependiente de ese estado, en numero y condiciones, y ese estado estaba «tocado» por la intervencion peronista anterior.
El estado moldeaba la cultura hegemonica, por alli pensaria el factor integrador. El estado era lo permanente.
Que a su vez estaba influenciado por estructuras economicas mayores, sin duda, pero no por ello perdia su lugar de garantizador del orden de las cosas, en lo publico y lo privado (incipiente)
Desmantelarlo y transformar la sociedad en micro pymes ocasiono la fragmentacion que habitamos, la primacia de las bandas autonomas.
Jorge:
No coincido, hay en tu punto de vista una «impregnación de voluntad y deseo» de que la sociedad de los años 60´ fuese mas peronista de lo que realmente fué.
La resistencia peronista no fué un movimiento de masas y la actividad privada era tan importante como la estatal.
ZXC
Jorge no habla de peronismo, de hecho el «estatismo» fue un proceso mundial que comenzó para mediados del SXIX y se terminó de consolidar para la crisis del ’30. Precisamente cuando a los liberalotes se les terminó la cuerda y no tuvieron otra que recurrir a la acción del estado.
Sà se puede observar, como bien dice don Jorge, que ante una mayor retirada o desmantelamiento del Estado se correspondió una mayor fragmentación de la sociedad, lo cual es lógico por que el «Estado de Bienestar» suponÃa un piso para los menos favorecidos.
ZXC: como bien me interpreta Silenoz solo apunto al estatalismo, el peronismo lo pienso como una fase de ese proceso. Si tengo que generalizar sin mucho detalle creo que su ocaso comenzo con el gope del 76, lo previo (mas alla del color politico-ideologico) me parecen variaciones de la misma melodia.
ZXC, en los 60 habÃa grupos de adolescentes con plata que salÃan a golpear judÃos, e incluso mataron alguno que otro. Me parece que eso se parece bastante al odio racial. También eran mayores (por más incuestionadas) otras prácticas sociales racistas tales como la violación de empleadas domésticas en grupo por jóvenes ricos (lo que se suele llamar «clase media» nunca entendà por qué) y cosas asÃ.
guidoc:
No se que edad tendrás, pero eran facciones muy minoritarias y socialmente irrelevantes las que hacÃan eso.
Lo segundo es incomprobable en términos cuantitativos, me atrevo a decir que las sociedades feudales provincianas actuales son mucho mas salvajes que las de los 60´ que a diferencia de ellos cuidaban a sus esclavos.
Ok, ZXC, cuantificame que «Siempre hubo racismo pero actualmente hay odio racial.»
«Se recuerdan los años 60´como una de las décadas mas prolÃficas y creativas de la Argentina,…. el peronismo estaba proscripto y la mitad de esos años hubo gobiernos militares…….»
Dejando de lado la cuestion politica, lo grave que es para un sistema democratico que el partido mayoritario este proscripto (independientemente de que nos guste o no ese partido), no podes obviar que esa proscripcion tambien es un acto racista. ¿o acaso las masas peronistas eran todos rubios y de ojos claros?
Por otro lado, lo de la «cultura dominante» eran paradigmas del siglo 19. Unificar y homogeneizar, que solo se pudo hacer a partir de la represion fisica y cultural de grandes sectores sociales. Hoy existen modos mucho mas inclusivos de ver las diferencias y gobernar en consecuencia. Obviamente no es facil y queda mucho por hacer.
La proscripción del peronismo como movimiento/partido no significó la proscripción de los individuos peronistas salvo uno.
Que yo recuerde, los peronistas de esos tiempos no tenÃan una reactividad virulenta hacia la prohibición.
Por cierto recordaban no solo las barbaridades de la Revolución Libertadora sino también las propias de Perón.
La percepción del pasado cambió radicalmente después del 73´, una de las tantas reescrituras de la historia a que los argentinis nos hemos acostumbrado.
No es una idea mÃa, toda sociedad para mantenerse integrada y unificad requiere de grados de coacción que variarán según las circunstancias.
La idea de la inclusión sin lÃmites es una utopÃa que no existe en ningún lado por la simple razón de que cuanto mayor es la heterogeneidad mayor es la posibilidad de desintegración y de violencia interna.
Demasiado Foucault intoxica y hace perder de vista la relación siempre tensa entre lo deseable y lo posible.
«La idea de la inclusión sin lÃmites es una utopÃa que no existe en ningún lado por la simple razón de que cuanto mayor es la heterogeneidad mayor es la posibilidad de desintegración y de violencia interna»
ZXC creo que demasiado Darwin «intoxica y hace perder de vista la relación siempre tensa entre lo deseable y lo posible»
Luciano, no conviene homologar la esfera polÃtica, de la cual estaba proscripto el peronismo en los 60’s, con la esfera social. Mientras la primera tenÃa esa exclusión tajante, la otra aparecÃa de un modo mucho más homogéneo que ahora.
Silenoz:
Mhh…..tal vez tengas razón desde el lado de la voluntad……no se si desde el lado de la realidad….
Desde ya que el exceso de Darwin intoxica, el problema que el muy guacho nos desnudo hasta el hueso y encima después vino ese otro tipo Freud que nos mostró (y fundamentó) que el instinto de muerte es la espada del instinto de conservación.
Somos menos buenos de lo que nos creemos, y saberlo aunque sea ayuda a que hagamos menos cagadas.
Recordá que en otro post fundamenté que la polÃtica es un acto de fé.
ZXC no hace falta traer a Foucault tampoco. De verdad no entiendo esto:
«Que yo recuerde, los peronistas de esos tiempos no tenÃan una reactividad virulenta hacia la prohibición.»
Claramente no me da la edad para hablar de vivencias, pero para algo esta la historia. La resistencia peronista a partir del 55 no cuenta como una «reactividad virulenta hacia la prohibicion»? La huelga del Lisandro de la torre, la CGTA, la JP. Me resultan distintas expresioens de resistencia y reactividad (mas o menos virulenta depende el caso) hacia la prohibicion.
Por otro lado, la idea de que la unica forma de gobernar es homogeneizando es peligrosa tambien. Solo se logra gracias a la represion. No digo que gobernar desde o a partir de la diversidad sea facil, todo lo contrario, es un desafio que todo gobierno debe aceptar.
Diego, perdon pero no se separar la esfera politica de la esfera social.
Luciano:
Claramente no te da la edad y ves en episodios que fueron de poca tracendencia intentos de toma del palacio de invierno.
Idéntica situción les pasa a los muy jovenes con los desaparecidos: los guerrilleros (conocà personalmente a muchos) sabÃan con claridad que se jugaban a matar o morir, y que morir era una posibilidad palpable y factible.
Era una posibilidad no la búsqueda de la crusifixión…..
Los hijos, nietos o simplemente terceros jóvenes se rasgan las vestiduras horrorizados por situaciones que los protagonistas habÃan aceptado y naturalizado como parte de su lucha.
Cuanto mas lejos se ha estado de los acontecimientos, pareciera que hay una necesidad de asignarle significados simbólicos heroicos o trágicos que para los protagonistas en su momento no existieron.
La resistencia peronista fue muy minoritaria y mas allá de lo repudiable de los fusilamientos no movió el amperÃmetro durante los 60´.
Los 60´no fueron años de añoranza por Perón, eso pertenece al relato que se construyo en la decada siguiente.
Los 60´son tan significativos porque fueron una década «sin añoranza de nada».
Por otro lado muchos de los adultos que vivieron la década siguiente, la del 70´, con pasividad o indiferencia, de pronto descubren hoy, ya mayores, que se perdieron una parte importante de su juventud en pavadas y cobardÃas.
Entonces se alzan y vociferan con la fé de los conversos, que en realidad no es otra cosa que la culpa de los cobardes, a defender furiosamente acciones o ideas que en su tiempo ignoraron o denostaron.
MarÃa:
Lamentablemente, un muy buen ejemplo de lo que decÃs es la realización del festejo de los 30 años de democracia en el medio del dolor por los muertos.
Saludos
politico aficionado:los docentes tradicionalmente fueron mal pagos.Su sindicalizacion mejoro en algo su salario,porque los unio y se hicieron varios paros.Pero el magisterio fue en otro tiempo inclusion de una clase media que por el adquirio cierta jerarquia social o prestigio,afianzando ese nivel o status.Hoy hacen falta maestros y cualquiera ingresa en ese menester cuando no le queda otra y asi vemos las consecuencias culturales que se producen.Y cuando se reclaman mejoras no solo salariales sino laborales no falta quienes los acusen de parasitos.
Buena reflexión, Isabel. En otras épocas, ser el maestro era ser alguien respetado, muy respetado. Cobraban poco pero existÃa un prestigio. Es cierto que junto con eso venÃa la idea del apostolado, del martirologio en nombre de la vocación; luego eso fue cambiando.
En estos momentos esa situación ha variado; como decÃs, se ve bastante (no siempre, por supuesto) que el magisterio o el profesorado es seguido por personas a las que no les queda otra; no porque lo eligan por vocación sino por no tener otra. Incluso se ve a jóvenes que ingresan a la carrera «mientras esperan que les salga otro trabajo». Si les sale, abandonan.
Aquà hay una cuestión para reflexionar desde lo social y desde lo polÃtico. Regenerar el respeto a la docencia serÃa un gran avance para el paÃs.
Saludos.
Esther
MarÃa, me parece muy interesante tu enfoque. Es cierto que se requieren lugares donde sea posible que coexistan diferentes «otros». En caso contrario la sociedad se atomiza, se desvirtúa como tal.
Me gustarÃa acercar algunas reflexiones personales.
Coincido con Fabián Prol: las instituciones religiosas (no sólo la católica) son espacios comunes.
También coincido con ZXC: el trabajo. El trabajo no es únicamente una forma de tener el puchero en la mesa todos los dÃas. En las sociedades occidentales (no sé en otras) el trabajo forma parte central en la construcción de la subjetividad del individuo (psicólogos y sociólogos lo explicarán mejor que yo). El desgarramiento de la cultura laboral que tenÃamos antes (y fijo el momento: antes de 1976) fragmentó todo el tejido social. Después vino el menemismo…
La escuela: aquà no estoy tan segura de lo que se viene diciendo. Por dos motivos. Uno, que si bien es cierto que la escuela pública ofrecÃa un espacio común, también es cierto que no todos los chicos iban a la escuela. Y de los que iban, una fracción abandonaba en los primeros grados de la primaria. Y de los que egresaban de la primaria, una pequeña fracción seguÃa la secundaria. Y de estos, apenas una fracción continuaba más allá del primero o segundo año.
HabÃa casos particulares a tener en cuenta, pero, básicamente, los ausentes, los que no estaban en la escuela o la abandonaban eran los chicos pertenecientes a los sectores más vulnerables.
El otro es que la situación ha sido y es distinta en diferentes lugares del paÃs. Una cosa son las grandes ciudades y otras las pequeñas. En la provincia de Buenos Aires se daban sistemas de exclusión internos al sistema de escuelas primarias públicas: los del centro iban a la Escuela Normal Nacional y los chicos de la periferia a las escuelas primarias provinciales. No porque hubiera, necesariamente, falta de «bancos». Y eso ya marcaba una diferencia sustancial. Hoy todavÃa hay muchos lugares donde no existen escuelas privadas, o hay alguna (generalmente católica), y continúa dándose esta «separación».
Mejorar la educación es tarea ardua y compleja. ¿Se ha avanzado? En la provincia de Buenos Aires, que es lo que conozco, sà se ha avanzado. Pero los avances son lentos, justamente por la complejidad del problema.
AportarÃa otro dato importante en educación: ahora, que existe mucho más inclusión en el nivel escolar, hay que pensar a las instituciones de nivel terciario (universitario o no) como espacios «para encontrarnos». Quiero decir, operan de verdad como esos espacios «para encontrarnos».
No podemos dejar de lado, tampoco, los espacios de militancia polÃtica. Son claves. Bienvenida toda la militancia, sea cual sea el signo partidario.
Siguen existiendo las organizaciones más barriales: centros deportivos, culturales, sociedades de fomento, etc. Ojalá los distintos estados (nacional, provincial y municipal) apuesten fuerte a darles apoyo.
Los hospitales siguen siendo lugar de encuentro. En las ciudades pequeñas quizás no haya instituciones de salud privadas. En las grandes, se ve otra cosa: los hospitales de referencia, de derivación. No importa cuál sea tu nivel económico: el Roffo o el Garraham, en la CABA, son de elección por su nivel profesional. En la ciudad de La Plata se da lo mismo. Supongo que en otras grandes ciudades pasará lo mismo.
Por último, sospecho que la propia dinámica social va abriendo espacios comunes. ¿Cómo, para qué, de qué forma? Ahà hay interrogantes para los que no tengo respuesta.
Por ejemplo, los recitales de música. Hace cuarenta o cincuenta años eran escasos. Fueron creciendo en importancia en las últimas décadas. Los pibes de diferente clase socioeconómica se encuentran allÃ.
O La Salada.
E Internet. Ese es un espacio de encuentros de alto dinamismo, y al que hoy acceden personas de diferente edad y situación socioeconómica.
Acuerdo con ZXC en que siempre hubo discriminación. Queremos vernos como una sociedad justa, pero la verdad es que la discriminación, la xenofobia y el racismo nos impregnan. Pero no creo que haya habido una variación importante a lo largo del tiempo ni que ahora se haya convertido en odio. O, si es odio ahora, lo fue antes. Si repasamos nuestra historia, siglo 19 y siglo 20 completos, veremos todo eso exhibiéndose sin pudor. Por dar algunos ejemplos, nada más: la campaña del desierto; la posición de Sarmiento con respecto a los gauchos; el 17 de octubre del 45 y «el aluvión zoológico». Los bolitas, los perucas, los indios: términos comunes, habituales, utilizados despectivamente desde hace mucho tiempo y que siguen siendo utilizados (inclusive por docentes).
También serÃa bueno reflexionar, cuando se habla de «educación», de qué se está hablando. ¿Educar cómo, para qué, por qué, para quiénes? El tema es larguÃsimo de desarrollar, pero en función del artÃculo de MarÃa me gustarÃa centrarme en un punto: cuando hablamos de que hace falta más y mejor educación, ¿tenemos presente si se trata de más y mejor educación para todas las clases socioeconómicas o pensamos que la falta radica en que no se educa lo suficiente a los sectores más vulnerables de la sociedad?
Hay un mundo de diferencia entre ambas posiciones. Lo segundo (que temo es lo que está más en el imaginario colectivo) obtura un análisis fundamental: ¿qué clase de educación poseen aquellos que, habiendo ido a la escuela primaria, secundaria e inclusive universitaria no aprendieron a no ser discriminatorios, xenófobos o racistas? ¿Hasta dónde las instituciones educativas pueden y hasta dónde es responsabilidad de todos nosotros cambiar estas cosas? Al fin y al cabo, es la familia y el entorno social lo que más nos marca…
Saludos.
Esther
educar no es dar una carrera para vivir
sino templar el alma para las dificultades de la vida
pitágoras
Ah, rib, estás dando una idea de educación de naturaleza más bien filosófica. No es exactamente la mÃa, pero también creo que educar no es simplemente dar una carrera para vivir.
Hoy, en las aulas del secundario es difÃcil lograr transmitir estas cuestiones. Es habitual que los alumnos interpelen al profesor diciéndole: «Â¿Y para qué me dan esto? ¿De qué me va a servir?». Ese «de qué me va a servir» tiene una connotación totalmente utilitaria, de qué me va a servir para una carrera, un trabajo, tener un auto, ganar dinero. Es una dolorosa expresión de la sociedad en la que vivimos y que les «enseña» que lo importante es la cosa que se compra con dinero. Intentar cambiar esa idea, dar una concepción más humanista de la educación es, te aseguro, tarea compleja.
Saludos.
Esther
Muy bueno, creo que esa es exactamente la clave. De algún modo, la descripción que hacÃa Pablo Semán de Córdoba mostraba eso mismo que vos planteás a partir de la descripción de un «caso». Escribà allà que dos hombres de 50 años, de la villa uno, del barrio el otro, hablan mucho más parecido entre si que dos pibes de 14 idem. En ausencia creciente de interacciones sociales entre «diferentes» el conocimiento del otro se opera con estereotipos cada vez más pobres.
Y, paradojicamente, en un contexto de crecimiento económico la cuestión podrÃa haber acentuado. De algún modo, el estado (los estados, en todos los niveles) parecieran tender a la convalidación de las demandas de compartimentación. La matrÃcula de educación privada crece, por la demanda de padres que quieren enviar allà a sus hijos, el estado convalida esa demanda, los subsidios crecen, los recursos para la gestión estatal son menores, ceba aún más la demanda de gestión privada y ambos subsistemas tienden a ser más homogéneos internamente y más diferentes entre si.
Y el mismo esquema puede trasladarse a otras cuestiones: la demanda de barrios privados genera competencia entre municipios, necesitados de inversiones y puestos laborales, se los seduce con beneficios fiscales que retraen recursos de los espacios públicos que son abandonados por los beneficiarios de la retracción de esos recursos.
Hay plazas privadas en CABA para que los chicos jueguen al pelotero sin los «peligros» de las plazas públicas porteñas (que deben estar entre las más lindas y seguras del paÃs).
Me pregunto si tiene solución. Sucede que una vez modificadas determinadas prácticas sociales son muy difÃciles de revertir. Una ONG, bastante candorosa, llamó hace un tiempo a un «veredazo» contra la inseguridad. Aunque inocente (medio pavote, bah), el planteo surgÃa de un diagnóstico compartible: las calles son más inseguras porque están vacÃas. Hace apenas 25 años (quizás más en la capital), después del almuerzo las veredas de los barrios estaban llenas de pibes. Como otros vecinos también salÃan a la vereda (o estaban, simplemente, allÃ), el espacio público era un espacio seguro. Nuestros padres se asomaban de a ratos y con eso alcanzaba, cualquier cosa alguien les avisarÃa. Y no es que no hubiera chorros, que no pasaran cosas. Hoy, si dejáramos salir a la vereda a nuestros hijos a jugar lo harÃan solos, en un espacio vacÃo, de tránsito. Y eso si es peligroso. ¿Es posible revertir eso? Yo creo que no ¿Quien empezarÃa?¿Quien serÃa el primero que pasarÃa a sus hijos al colegio público para romper la homogeneidad de clase enfermiza que va copando todas las aulas?
El kirchnerismo fue, o es, de algún modo, un proyecto polÃtico «moderno» en el sentido, digamos, «decimonómico», sus lÃmites y su eventual ocaso, me parece configuran el entierro definitivo de un proyecto de paÃs desigual y complejo, imaginado hace 140 años, donde la oligarquÃa construÃa plazas públicas lujosas y abiertas, donde los Señores compartÃa los bancos de mármolo con los mendigos. Y que me linchen, pero es exactamente por eso no es lo mismo Puerto Madero que un barrio privado.
Animandome a ser ingenuo asociaba algunas cosas:
Si en las 4 ó 5 megaciudades esta concentrado el 60% de la poblacion, es alli donde tenemos que pensar el problema porque seguiran creciendo y porque probablemente la ciudades menores no nos den el marco.
Coincidiendo con Guido, barrio cerrado no es lo mismo que Puerto Madero, con limitaciones y prejuicios es «para todos» (tesis central del planteo de P. Seman)
Los infinitos y tambien fallidos (algunos) «…Para Todos» mas alla del consignismo, creo apuntan a eso.
Miraba la otra punta de la educacion (sumando al excelente desglose que hizo Esther en algun post anterior), digo la creacion de Universidades, considerar el enorme avance que significa en el plano individual y social. Las consecuencias en el conurbano son evidentes. Decenas de miles de «nuevos» alumnos, apuestas al futuro, etc, etc.
Guido, Jorge, muy interesantes las reflexiones que hacen.
La pérdida del espacio público «para todos» es notoria en las grandes ciudades. Y ahà apuntan fuerte los shopping: te dan un paseo de compras, el café con medialunas, el cine, el lugar de juegos para los niños… Son lugares cerrados que ofrecen lo que antes ofrecÃa el espacio público, pero todo a mano y en forma segura. Podés reemplazar las habituales salidas en familia de los domingos con «un dÃa de shopping». No sé, me da un cierto escalofrÃo el mundo que nos presentan.
Puerto Madero no es lo mismo que un barrio privado, ¡acuerdo!
No sé, uno podrÃa pensar que son tendencias mundiales, casi irreversibles. Pero sigo creyendo que también son el resultado de las polÃticas gubernamentales. Lo que dice Guido, ¿a qué se apoya desde lo polÃtico y económico?
Jorge, quizás, soñando un poco (soñando mucho) uno podrÃa imaginar la posibilidad de desarmar un poco los grandes conglomerados, las grandes megaciudades. ¿Qué se necesitarÃa? Generar las condiciones para que las personas tuvieran oportunidades laborales fuera de ellas. Claro, es soñar mucho, porque implicarÃa un proyecto pensado y llevado a cabo en el mediano y largo plazo. También dinero, pero lo más importante serÃa lo primero, la capacidad de proyectar en serio esas oportunidades, porque no sirve hacerlo al boleo. Qué sé yo, pienso en un escenario que seguramente muchos conocemos: la destrucción del ferrocarril en los noventa llevó a clausurar ramales o dejarlos con servicios mÃnimos, con el consecuente efecto sobre las pequeñas localidades que dependÃan del tren para su subsistencia y comunicación. Un programa que simultáneamente recupere el ferrocarril como forma de transporte de personas y de cargas y de apertura de fuentes de trabajo y de construcción de viviendas en esas pequeñas localidades, pensando todo esto en simultáneo, permitirÃa reducir el flujo inmigratorio a las grandes ciudades e incluso revertirlo. En las ciudades pequeñas y en los pueblos «la integración de todos» es más natural, más sencilla.
Saludos.
Esther
Estoy de acuerdo en que son procesos globales. Pasa que la igualdad nunca es un resultado «normal» de dejar hacer al mercado, sino el resultado de polÃticas concretas, sostenidas.
De acuerdo, guidoc: el dejar hacer al mercado no lleva ni llevará a una sociedad con igualdad.
Saludos.
Esther
Personalmente acuerdo Esther, o me ilusiono como vos, hablar con mi hija arquitecta me hace ser pesimista (costos, tendencias en LA, dificultades ciclicas de planeamiento, las permanentes urgencias, etc, etc)
Yo creo que la escuela sigue siendo ese lugar. A ello apuesto y por eso mis hijas van a instituciones públicas. Y justamente una de las principales razones por las que me gusta que asà sea es porque ellas conviven con chicos de distintas clases sociales, con chicos con problemas cognitivos, con sÃndrome de down, con papás discapacitados, papás con autos caros, etc etc. Me da impresión ver salir a los chicos de los colegios privados más caros del barrio: todos blancos, con la misma ropa, con los padres todos iguales, también blancos, flacos y lindos… Los miro y pienso, claro, después de estar quince años conviviendo con toda gente exactamente igual es lógico que los chicos tengan miedo de lo distinto, y atrás de ese miedo viene la dicriminación, y ahà nomás la violencia (real o simbólica). Y no quiero eso para mis hijas y por eso van a la escuela pública. Para mÃ, sigue siendo una opción.
Adriana, un placer leerte. Ojalá hubiera muchos más como vos. Comparto tu impresión acerca de la uniformidad que se ve en muchos colegios privados; asusta un poco. En esos primeros quince años de vida la vida te marca con marcas indelebles.
Un saludo.
Esther
Gracias Esther, me sentà un poco sola al leer el post y los comentarios. Trabajo como docente en escuelas públicas y también me sorprenden mis compañeros y autoridades de la escuela pública que confÃan tan poco en ella (y en su labor, quizás?) que en su gran mayorÃa mandan a sus hijos a escuelas privadas…
Quiero pensar que no es una lucha terminada, que todavÃa podemos seguir defendiendo a la escuela pública, que sobran los motivos para hacerlo. Saludos.
Comparto tus dudas, Adriana; también estoy en el ámbito educativo. También comparto tu esperanza; no hay una lucha terminada, ¡claro que no!
Esther
Me parece brillante el análisis. Sin embargo me permito el pesimismo, creo que ya nada ni nadie podrá reunirnos. Vamos en camino de una sociedad cada vez más fragmentada, donde el único espacio compartido será mental: en el emergente de una pantalla de televisión o en el desglose de una web.
SÃ, por desgracia lo que Lanata llama «la grieta» no es algo que exista únicamente en su cabeza. Es una realidad que amenaza nuestro futuro como nación y como bloque continental. Creo que se trata de lo que Evita llamaba «el espÃritu maldito del capitalismo«.
es un problema de epoca y del mundo entero,no solo de nosotros,con algunos aspectos regionales y locales.El fundamentalismo islamico sigue dando cohesion,por lo menos cultural a paises que lo practican.Aca el catolicismo predominante significa un encuentro ritual que desaparece cuando al rato la gente sale del templo.Si alli se besaron,luego siguen diferenciandose y discriminando.La cuestion de base sigue siendo el reconocimiento del OTRO.El trabjo genera sitios y situaciones altamente competitivas porque estamos monetizados.La escuela de hoy recibe mas alumnos que la de tiempos anteriores,para contenerlos mas que para educarlos en el sentido informativo y de preperacio vital.Pongamos como ejemplo que todavia se discute la educacion sexual…La militancia politica es noble pero suele ser corrupta:se buscan objetivos que son de beneficio personal.Ayer se constituyo aca el Consejo Deliberante y dentro del mismo partido votaron diferente…La escuela privda es por naturaleza discriminatoria(felicitaciones a Adriana)pero muchos docentes que actuan en la publica envian sus hijos a las pagas por considerarlas mejores y asu asegurar una preparacion mas apta para estudios posteriores.La educacion es un proceso social mucho mas amplio que el escolar,que resulta una isla condicionada por el resto.Mas que la escuela y que la familia,influten los medios de comunicacion…El dolor «une»momentaneamente,como los festivales y los viajes.Las ciudades chicas tenemos un deficit cuantitativo y cualitativo de atencion sanitaria y se termina en los grandes centro y pagando servicios privados en los casos graves.Los barrios solidarios no existen ya.Si Eva dijo eso acerto,pero no creo que fuera socialista.
expliquen lo que entienden por GRIETA,ya que resulta una metafora y creo que el gordo apunta como siempre contra el gobierno.
Si, no hay duda que el gordo apunta a eso, para eso le pagan. Pero a lo que apunta MarÃa es que de algún modo hay dos Argentinas con rumbos divergentes, que debemos suturar si queremos tener destino como nación.
Politico lee grieta como descosida o herida…
Me encantó el contenido de la nota. De rompebolas dirÃa que le falta una revisión/mirada de editor para la redacción, por ejemplo en un párrafo se repite «al menos» cuatro veces.
MarÃa
Creo que decir que la escuela pública ya no existe es tener una visión reducida del «otro», o al menos, reduccionista.
En Argentina entera sólo el 20,3% de los chico/as concurre a escuelas privadas.
Saludos y muy interesante tu artÃculo.