Cambiando un rato de chiquero

Pasada la panzada mediática festejando el resultado de las elecciones, los medios, TODOS LOS MEDIOS, se han dedicado entusiastamente a difundir el pánico entre el pueblo. No hay otro tema en las audiciones radiales, en los noticieros televisivos, en las primera planas de los «grandes» diarios.

Encima de las dificultades económicas que atravesamos, los medios están auspiciando una puta recesión consecuencia del miedo de la gente a salir, comprar, meterse en un cine, ir a comer algo a un boliche.

Las actividades comerciales cotidianas están cayendo alarmantemente.

Las clases se han suspendido sin que a nadie se le haya ocurrido dar clases por la televisión pública.

El Poder Judicial cierra sus puertas.

Todo por una gripe que será todo lo porcina que quieras, y que está bien descripta en este párrafo que me envía un eminente médico y que copio aquí:

Terminada la campaña electoral, la noticia del día es la pandemia. Se bate el parche cada minuto y los opinólogos agregan conclusiones de su propio coleto que en muchas ocasiones no tienen la más mínima lógica. Salvo contribuir a la confusión de la gente y alimentar el miedo.

Los virus pueden mutar. Se podrán llegar a “escapar” de los laboratorios pero la lógica apunta a que pueden darse recombinaciones espontáneas entre estas proteínas “autónomas” capaces de crear nuevas formas de vida. Siempre habrá alguna película o serie de TV donde un grupo de malvados (hoy día están de moda los árabes y en grado menor los chinos, coreanos o cualquiera con ojos rasgados) crea un agente patógeno para el cual no hay tratamiento salvo la ampolleta con líquido verde flúo que los conjurados guardan en cartera. Pero eso es el cine y no la realidad.


A pesar de todo el ruido y a pesar de que no puedo (y hasta ahora creo que nadie puede) saber la evolución final de la pandemia, este virus parece tener una alta morbilidad (capacidad de enfermar) pero baja mortalidad (capacidad de matar). Si hoy hay en Argentina 50.000 presuntos enfermos de esta influenza y 100 muertos ( doy una cifra por encima de la que oficialmente se ha comunicado para ponerme en las peores condiciones epidemiológicas) la mortalidad  sería de 1 cada 500 afectados, es decir 0,2%. Es una cifra de mortalidad baja. La gripe estacionaria común, la de todos los inviernos, mata 3000 personas por año (TRES MIL). Nunca he escuchado ni leído ninguna campaña batiendo el parche acerca de la letalidad de esta enfermedad común.

9 comentarios en «Cambiando un rato de chiquero»

  1. Coincido en la actitud alarmista de los muertos. El tema es que el argumento que planteas de la mortalidad se cae por si mismo, es decir: si esta gripe es tan contagiosa como supuestamente es, pese a que su tasa de mortalidad sea mucho mas baja que la de la gripe en cuestion a la relacion con los infectados, la mortalidad en efecto sera mucho mas alta de no lograr una correcta prevencion y contenimiento. Esto lo digo porque me parece que la politica de prevencion (sea de Macri, Cristina o de quien sea) es en este momento cualquiera. O cerras todo o seguimos igual, este cerrar de a poco genera panico pero no ayuda, no es como en Mexico que digamos clausuraron practicamente TODO hasta lograr una parcial contencion de la enfermedad. Saludos.

  2. Le paso una inquietud SCHUSSHEIM.

    Un rumor que comenzò a circular durante la tarde es que el mayor vehìculo de transmisiòn es el dinero cuando se cuenta y està muy usado, pasando de mano en mano sin mucha velocidad, ya que el receptor lo registra con cuidado y no siempre tiene donde lavarse las manos en el lugar donde lo recibe.
    No habrìa que pensar en cerrar por unas semanas los bancos y manejarse con tarjetas o cheques, que es algo que por lo menos siete de cada diez argentinos poseen a juzgar por los ùltimos resultados electorales.

  3. de acuerdo, luisk. Cerremos los bancos y, ya que estamos, los hospitales, que es adonde va la mayoría de los pobres a curarse y es justo ahí adonde se contagian. Así terminamos con la negrada y le dejamos el pais a los que saben y pueden gastar a lo grande.

  4. Schussheim: Te cuento que estuve en México cuando se desató la influenza H1N1 (y permanecí por un mes y medio más)y un hecho a resaltar es, además de la actitud del gobierno mexicano que es de publico conocimiento, la actitud ciudadana. A pesar que el sector privado no fue afectado por medidas concretas (salvo cines y teatros) la sociedad civil se abstuvo de concurrir a espacios de concentración pública, el paro relativo al ocio era total, las calles desérticas.
    Los Estados (provincias) establecían su propio cerco sanitario con escaners de temperatura he impedían el ingreso en caso desfavorable, pero nunca escuché a ningún mexicano decir: «esto es una tiranía», «yo por el país voy donde quiero», «no me pueden prohibir ir al teatro», «que hago con mi pibe 30 días en casa, yo lo saco igual». Y eso que las medidas se decretaron de manera inmediata y cuando ni los mexicanos ni el mundo sabia que joraca pasaba.
    Digo porque hay muchos que se quejan del «desmanejo de la gripeA» pero que si esto hubiese sido México desde el día 2 hubiesen agitado la cantinela de la «Diktadura» o Tiranía K.

  5. Coincido, los medios se asemejan cada vez más a su propia parodia. El programa de Capu (un groso) ha sido más que premonitorio.

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