¿Con qué mano te hacés la revolución?

1. Una que sepamos todos: Facebook tiene 600 millones de usuarios. Si fuera un país, tendría la tercera población mundial, después de China e India. Twitter tiene 190, con lo que sería el sexto.

2. Por suerte o por desgracia, Twitter y Facebook son empresas y redes sociales por las cuales circula información. Para ser un país, vayamos al diccionario, tendrían que contar con un grupo humano (nación), un territorio sobre el que ejercer soberanía, y una organización social y política soberana reconocida internacionalmente, un concepto también conocido como Estado.

3. No ser un país, no ser un Estado, tiene grandes ventajas. Si sos una empresa, sólo necesitás, a grandes rasgos, guita. No te hace falta ni, por citar algunos, accountability ni democracia. ¿Quién votó a Larry Page – Sergei Brin presidente y vice, por un Google en serio? Facebook está en todos los países del mundo, pero es imposible hacerles un reclamo fuera del Estados Unidos. No son responsables de lo que pasa dentro de su “jardín amurallado”, su territorio soberano. Ni Google, ni Twitter ni Facebook merecen un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Como dice un amigo, Sierra Leona es más Estado que Google.

4. Exageremos: la historia del siglo XX fue, en buena parte, el relato de las disputas, las tensiones y choques de intereses, primero entre países y luego entre Estados y Empresas (o corporaciones internacionales). El siglo XXI será una historia parecida, pero los actores serán los Estados y las Redes Sociales.

5. ¿O no es una exageración? Google proclama “Don’t be evil” pero no hace mucho censuraba todos los contenidos que le ordenaba el gobierno chino para su país (aunque la mayoría de los chinos usan Baidu), hasta que hubo un pequeño escándalo que derivó en bloqueo. Google sigue censurando contenidos en otros países.

6. Hablamos de la misma empresa que emplea a un directivo sindicado como el presunto responsable de iniciar la difusión de protestas en la web en Egipto. Google y Twitter empujaban los searches de las protestas y generaron el famoso efecto “bola de nieve”. Durante la llamada “Revolución Verde” (Irán 2009), el Departamento de Estado le pidió a Twitter que demorara un trabajo de mantenimiento en sus servidores, para no frenar los tweets de los supuestos cientos de miles revolucionarios iraníes.

7. Digo “supuestos” porque después se supo que los miles de mensajes en Twitter que supuestamente habían causado la revolución, en realidad habían sido enviados por iraníes residentes en otros países. Que fueron los que levantaron la mayoría de los medios. Los mensajes de iraníes en Irán, escritos en un árabe incomprensible para el resto del mundo, no tuvieron tanta difusión. Lo que terminó provocando las revueltas fue el viejo, querido y peronista boca a boca. Lo mismo que impulsa las protestas en Túnez, Egipto y todo Medio Oriente. En resumen: ¿Las redes sociales pueden ayudar a este tipo de manifestaciones? Sí. ¿Alcanza eso para hacer la revolución (sea lo que eso sea)? No.

8. Apagar Internet. La idea es seductora, trágica, dispara una galaxia de hipótesis. Apagar internet es, para un gobierno en declive, un último intento desesperado por apagar el fuego con petróleo. Apagar internet es como cortar la luz o el suministro de agua, nos llevaría un siglo para atrás con solo apretar un botón. Una vida sin internet, para muchos, para mí, no sería vida. La presencia física y todas las funciones biológicas seguirían ahí, pero vida es otra cosa.

9. Republicanos y demócratas impulsan el proyecto del “Kill-Switch”, la posibilidad de que el gobierno estadounidense, con un proverbial botón rojo, suspenda Internet, con la excusa de proteger las redes de un ciber-ataque. Australia propone lo mismo. España acaba de aprobar la famosa y polémica Ley Sinde, que en esencia criminializa a todos los considerados “piratas” -definición amplísima-, y otorga al Estado superpoderes para perseguirlos. Canadá ya tiene topes de descarga en cada ISP. Ni hablar de las orwellianas violaciones a la privacidad, en internet y en la “vida real” que progresivamente instalaron en el Reino Unido. Si metés a una rana en agua hirviendo, salta; pero si la metés en agua fría y la vas calentando, el agua hierve y la rana se muere.

10. La otra gran historia del siglo XXI, o al menos de sus primeras décadas, es la historia de cómo Internet cambia la forma en que socializamos. Vida real y vida virtual ya no son planos separados de existencia, o no lo serán por mucho tiempo. Como los animales anfibios de la cadena evolutiva, salimos del agua para aprender a respirar. ¿A qué temperatura hierve el agua?

Autor de la frase del título.

: Facundo Falduto nació en Lanús durante la presidencia de Alfonsín. El destino lo llevó de chiquito a otra vida en otro lugar. Es redactor, escribiente, algo parecido a un periodista, y editor de blogs (?). Miente mucho y a veces habla en tercera persona, como ahora.