Buenos Aires es una fiesta (21 de mayo de 2010)

Hay gente que agarra todos y cada uno de los folletos que se entregan. No importa si es la explicación del funcionamiento del sistema de voto electrónico en Rio Negro, la gesta de Güemes en el Norte o el proceso de fabricación de la yerba mate. Los nenes no se rinden y se le acercan peligrosamente al dinosaurio neuquino. Parece que el que vive adentro de él tambien resulta ser un provocador y se detiene únicamente cuando la morochaza promotora le para el carro. Los puntanos hacen gala del país mejor que tienen dentro del país real y no soslayan nigun detalle empezando por la foto del gobernardor que todo lo hace posible. Al filo de Belgrano, donde el Paseo se termina y vuelve a ser territorio de los Peugeots que se rajan al “finde”, hay una locomotora que es presentada con honores por el locutor oficial de no se que Organo Estatal que ha lustrado los zapatos de todos sus empleados para que luzcan impecables. Si los viera Max Weber. Una nena sonríe con ganas mientras abraza al motorman de bigote falso. Foto de papi que esta mas contento que ella porque esta noche todo es gratis y aun falta un rato para el ultimo Roca a Lanus.

Habló la Presidenta y al lado mio una mujer que se me emociona. Tiene la escarapela bien visible, como cuando era chica. Hay un orgullo ahí y tambien un recuerdo en el fondo de los ojos. Mejor no le digo nada y seguimos caminando, no vaya ser cosa de que yo afloje tambien. Un ballet de no se que lugar resulta ser un espectaculo algo aburrido y el novio, preocupado, le pregunta a la novia si lo va a ver hasta el final. Mas adelante un conjunto catamarqueño evoca un cerro que no conozco. Son alegres, pero no tanto como la banda militar santiagueña que le hace mover el culo a mas de una cincuentona que pierde los anteojos pero le importa un carajo porque en lo unico que piensa es en bailar un poco. Parece que Tierra del Fuego entrega bolsitas. Vamos a Tierra del Fuego. “Te dije que estoy en Chubut, mi amor” grita uno por celular. Nos acercamos a Corrientes (la avenida) y el escenario del rock se abre gigantesco con el falo argentino de custudio y el Ugis de la derecha al palo. Rock, sexo y muzzarella. Birabent no es Moris y lo deja en claro. Me olvide de Copani. Pobre Copani. Uno sería amigo de un tipo como Copani. Es un tipo amable que hace canciones horribles y se la banca solito ahi con la campera de siempre. Da ganas de darle un abrazo fuerte y decirle, “ya esta Copani, no cantes mas”. Tengo hambre y los stands no dan abasto. Hasta los troskos del MTL ligaron uno y no parecen tan enojados como de costumbre. Son cooperativistas y llegan una remera que dice “Otra economía es posible”. Seguro que sí. La piramide de mayo iluminada y las madres que giran alrededor como en una cajita musical. Como símbolo impacta, pero pienso que se podría haber pensando en otra forma. Y asi y todo esta bien. TOdo lo que ví esta noche estuvo bien. Hasta Copani. La alegría llegó incluso al subte, donde suele viajar la amargura de los 9 a 5. Me baje en Medrano como siempre, pero un poco mas ligero de como estaba esta mañana cuanto baje por las mismas escaleras. Buenos Aires es una fiesta.