Canción Urgente para Sudáfrica


Hay que apurarse y decirlo. Porque el domingo puede ser tarde. Hay que escribir ahora, con urgencia, pensando en lo que viene mañana. Y la urgencia no permite las largas introducciones ni circunloquios innecesarios (como todo tipo de circunloquio, por cierto). Por eso hay que animarse a decir lo que hace falta decir e ir al punto. O a los puntos, para ser más precisos.
Alguien tiene que hacerlo y acá hay un pecho gaucho dispuesto a bancar la parada.
Hace poco más de un año, luego de las eliminatorias, ya casi nadie daba un peso por el equipo. Los que siempre habían apostado a la caída del cuerpo técnico se solazaban con un rendimiento desparejo, a veces contradictorio e inestable. Tenían como aliados, cuando no como inspiradores, a la enorme mayoría de los periodistas especializados y de sus patrones, los dueños de los medios: sabemos que el éxito vende bien un día, pero el fracaso y la polémica dan para una semana. Algunos desembozadamente, otros por lo bajo, apostaban decididamente a un recambio antes de tiempo.  Incluso los que siempre habían bancado el ciclo actual mascullaban por lo bajo sus resquemores: no alcanza con el resultado, se trata de jugar bien y recuperar una línea clara de juego.
A pesar de este panorama desalentador, en silencio, sin comunicar bien ciertas decisiones o planes para el futuro, apelando siempre a la sorpresa e incluso a la desorientación, la cosa empezó –tibiamente, incipientemente- a darse vuelta. Primero se acomodaron ciertos melones sobre el funcionamiento del cuerpo técnico: tal es manager, tal es DT, estos son los ayudantes. Luego se jugaron algunos partidos que eran mucho más que preparación para el futuro. Esos partidos eran el futuro, puesto que el resultado  de los mismos pasó a ser tan importante como el esquema de juego que se avizoraba.
Justo es recalcar aquí dos factores importantes: la hinchada empezó a identificarse con la propuesta nuevamente, una propuesta que apelaba a la mejor tradición histórica de nuestro país, y empezó a manifestarlo explícitamente.  Y todos sabemos que no hay mejor forma de construir una identidad colectiva que el contagio. También –quien sabe si causa o efecto de lo antedicho- ciertas voces a favor empezaron a escucharse entre la monotonía mediática.
Así fue, sintetizando, como llegamos a este presente diferente. Un presente por el momento venturoso y esperanzador luego de estas últimas victorias y sus correspondientes y justos festejos populares. Carajo: a veces nos merecemos festejar antes de seguir pensando en la próxima ronda. Pero, que siempre hay un pero, esa borrachera momentánea nunca debe impedir que pasada la resaca, a la mañana siguiente, tengamos la suficiente autocrítica para alejarnos un poco de las pasiones desatadas y veamos los riesgos que corremos. Porque hay que decirlo: corremos riesgos.
Corremos el riesgo de los que ahora se suben al carro y les parece todo maravilloso, perfecto, incriticable. Y esos pueden ser muy peligrosos: no hay nada más nocivo, digo diego,  que los chupamedias y los alcahuetes. Más que la necesaria confianza, sus alabanzas desmedidas pueden ocasionar en el plantel una tendencia al autobombo y al aislamiento. Porque una cosa es estar concentrado y otra muy diferente el encierro.
Y dejo por un momento los factores externos y puntualizo en el equipo, que, como todos sabemos, son los que salen a la cancha. Insisto: los riesgos, como las brujas, señoras y señores, existen. Hay momentos del partido  en que se cae en baches de funcionamiento, que las líneas no coordinan bien entre sí, que vuelve a extraviarse el verdadero objetivo: salir campeón, trascender históricamente. Claro que valoramos los jugadores que, huevo, huevo, van al choque, muerden, raspan. Pero qué maravilla cuando hay juego asociado, pelota bajo el pie, cambios de frente, triangulación, buena comunicación. Confieso que en esos reducidos instantes en que hay sutileza en la cancha he llegado a emocionarme. Quizá la emoción esté dada por lo inhabitual de la sutileza: un caño, un taco, la magia de los elegidos. Y sí, parecerá pretencioso lo mío y me dirán: los goles valen siempre uno, se haga de chilena o atropellando y metiéndola con un muslazo. Es verdad, diré. Pero también  vale decir que a la carga Barracas podrás ganar un partido, pero difícilmente un campeonato.
Podría profundizar, puesto que el tema da para mucho más, pero hay códigos en esto. Hay cosas que sólo se hablan en el vestuario, con los muchachos.
Además, francamente, seguir hablando del kirchnerismo y de política cuando en unas horas juega la Selección de Diego los octavos de final en Sudáfrica es un poco desubicado.

16 Comments on “Canción Urgente para Sudáfrica”

  1. Pero seguro funcionario, para seguir chupandole las medias al Kirschnerismo podemos esperar a mañana o pasado.

    1. Pregunta, compañero, usté que de esto entiende más que yo, ¿Alemania o Inglaterra? ¿Con quién preferimos jugar, suponiendo que le ganamos a México? Más allá de que den más ganas de ganarle a Inglaterra, porque tenemos ese temita de las Malvinas en el medio, ¿qué nos conviene, futbolísticamente hablando?
      Y, si jugamos con Inglaterra, ¿es otro de los famosos paralelos con el ’86? ¿Cábala?
      Bueno, lo dejo acá y espero mañana muchos goles, todos nuestros, claro. Nunca le di demasiada pelota al fútbol, pero esto de vivir un mundial en Brasil le da otro gustito y me sorpendo a mí mismo levantándome temprano para ver los partidos.

      1. Bruna, despues de verlos a los dos prefiero a Inglaterra. Por otra parte los Alemanes, con todo respeto, me dan un poco de cagazo, que quiere que le diga.

  2. De acuerdo Mendieta. Lo veo de esta manera: la selección es una cosa cuando la tiene Messi (y si se asocia con Pastore, mejor, un sinverguenza del futbol); los demás acompañan, a veces bien y otras no. Otra cosa es cuando nos atacan (muy pocas veces)allí casi somos aficionados, pero no sería un riesgo si por cada dos o tres ataques metemenso uno; Verón, tuvo instantes, pero no parece, a mi juicio imprescindible. Lo que me preocupa es otra cosa: a) si la Seleción siguiera avanzando y llegara a la final y aún allí ganara, quienes salen bien parados: Grondona, Maradona, Ruggieri que parece ser parte del cuerpo técnico, o sea, unos tipos que representan un conjuntos de cosas que a mi, digo a mi, no me gustan. Hay algo detrás de ellos que no me despiertan entusiasmo ni admiración. Tengo algo personal con ellos. Ya mostró la hilacha Maradona después de las dos clasifcaciones, al Mundial con esas estupideces que dijo, y en el pase a octavos, hablando de la falta de confianza que se había tenido en el equipo. Con esos jugadores al que no le confiamos era a él. Tampoco hoy le confío nada. Me parece que se viene la soberbia, la petulancia y el endiosamiento. Endiosamiento como el que hace Victor Hugo Morales todo el tiempo. O el duo de Telefe, Niembro-Vignolo, al que Maradona le otorga reportajes exclusivos antes del empezar los partidos (cobrará por ello?). A todo eso, le temo. Alguna vez las cosas serán “nuestras” porque más que la Selección Argentina, todo el tiempo es la selección de Diego. Es como las propagandas gubernamentales se se pusieron de moda en los noventa: en cualquier publicidad (cartel, pauta radial, televisiva o impresa): intendencia fulano, gobernación mengano, presidencia zutano. Me gustaría más, no se, prudencia?, modestia?, humildad?, lugar?, como Del Bosque, Tavares, Bielsa. Por último: me gustaron, el que juega en Alemania, Mesut Oezil, Iniesta, Xavi, Honda,Forlan, Suarez, un par de coreanos, algunos de Ghana,Roben, Pastore y por supuesto Messi. O sea, no hay arqueros y no hay defensores. Asi perdería? por goleada ( si le quitan la pelota a estos monstruos)

  3. Te sigo el juego Mendieta. Yo soy fanática de esta Selección, creo que ya te habrás dado cuenta hace rato. Además del DT me quedo maravillada por las figuras que la integran. Hay unos cuantos valores de oro que juegan en equipo y por la camiseta. Y tenemos dos capitanes de lujo. Yo con eso solo, estoy contenta. Pero desgraciadamente en el fútbol igual que en la política, sólo vale el resultado. Nadie se va a resignar haber perdido porque “hubo buen juego”. Será por eso que el fútbol es tan interesante, para mí que es una metáfora de la política. Porque fijate, todo el tiempo estás tratando de tener la pelota y de llevarla al arco, y todo el tiempo el contrario está tratando de que la pierdas y tirarla para el otro arco. Por suerte no existe la posibilidad de judicializar los goles. Imaginate si mañana después de metido un gol de la Argentina, un juez de Mendoza le hace lugar a un recurso de amparo del equipo de México que dice que el goleador estaba en posición adelantada. Y hay que parar el partido, y después va a cámara, y luego a Corte Suprema. Así no se podría jugar ¿no? Y sin embargo el equipo soporta jugar así, y vuelve a conseguir la pelota, y sigue corriendo en la cancha porque muestra que tiene para más. Yo, qué querés que te diga, el partido de un año a ahora se puso tan emocionante que si al final no ganamos, voy a sentir rabia y tal vez miedo, pero habré pasado emocionada todo el año, el año que más goles metió mi Selección.
    Y que mañana ganemos.
    Hermoso artículo Mendieta.

  4. Un tip, Guillermo Patricio: meter el primer comment es como muy forzado. Esperá al tercero o al cuarto para hacer lo tuyo. “Guillermo Patricio Rosa”, qué cosa, eh.

  5. Me gustó el post…y me lo quedé pensando….y en eso me dí una vuelta por Facebook y me encontré con una amiga que había compartido una entrevista con Fernando Signorini, en el Diario El País, de España…y me pareció que podía sumar…acá dejo el link ( que espero que esté bien copiado)
    http://www.elpais.com/articulo/deportes/Messi/misterio/elpepidep/20100610elpepidep_7/Tes
    sino, pueden buscar la nota por el título “Messi es un misterio”
    saludos

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