Dando consejos sin que los pidan: FPV Capital

(Seguimos la serie que habíamos comenzado acá y acá.)

El  jueves ví por la televisión a Julio Aurelio en el canal 26 y a una gerente muy elegante de Management and Fit tirar números de Provincia y Capital.

En el caso de la CABA los dos, si bien no coincidían en los números, coincidían en el orden de los candidatos y ambos definián unas bandas de intención de voto bastante concordantes:  Michetti está en una banda de entre 32 y 35%, Prat Gay entre el 20 y 25%, Pino Solanas parece estar alrededor del 15%, Heller fluctúan entre el 8 y 14% e Ibarra un poco atrás, pero hundiéndose como zeppelin de plomo.

Todo bien, en principio: más o menos un 60% para el PRO y la CC-UCR  que replican el 60% que sacó Macri en 2007, y un 40% para repartir entre el resto. Solanas bien instalado como la opción del “voto útil de izquierda” que tanto gusta en Capital, y fagocitándose los votos que viene perdiendo Ibarra.

Pero lo que más me llamó la atención son los bajos números del FPV y su candidato Heller.

Sí, no estoy demente. Ya sé que en Buenos Aires no hay un exceso de amor hacia la experiencia kirchnerista, que este electorado es infinitamente antidictatorial, sofisticado y antioficialista, y que acá se prepara una paliza sobredeterminada por errores del armado político kirchnerista, el humor social y la acción de los medios masivos de comunicación, pero aún así, hay dos interrogantes que rondan la cabeza.

Hoy parece increíble, pero no hace mucho, el kirchnerismo tenía buena imagen y votos en la ciudad. ¿Recuerdan ustedes cuando nos explicaban en el 2003 y 2004 que Macri no podía ganar nunca en esta ciudad porque acá el electorado era fuertemente de centro-izquierda? ¿Recuerdan que en 2003 el apoyo de Kirchner fue definitorio para la victoria de Ibarra?

Sin ir más lejos, en el 2005 el FPV sacó el 20% y en 2007, sacó 23% para jefe de gobierno (luego juntó el 40% de los votos en el ballotage) y 23% en la elección presidencial. en  O sea, desde el 2005 hasta acá estamos hablando de nicho de alrededor del 20% de voto kirchnerista en la ciudad. Voto que, supongo, es bastante puro y duro, ya que se mantuvo invariable en una elección en la cual competía con otra oferta bastante similar (Telerman) y más tarde en una elección presidencial en el que ya se había producido un desencanto importante  con la gestión nacional.

Esto es compatible con un dato que escuché por ahí: la pregunta genérica “¿apoya usted al gobierno nacional?” tiene una respuesta afirmativa del 20% en la ciudad. ¿Cómo puede ser entonces que Heller tenga menos de la mitad de intención de voto que esta cifra? Supongamos que un 25% de los que votaron al FPV en octubre de 2007 se pasen a Solanas, esto debería dejar al FPV más cerca del 18% que del 8%.

Respuesta: porque Carlos Heller no está haciendo campaña como el candidato kirchnerista sino como Carlos Heller.

Mi opinión (dada por lo que vale) es que la campaña del FPV no está siendo suficientemente clara en el posicionamiento kirchnerista/peronista del candidato. Los afiches, spots y publicidades en la web que he visto hasta ahora hacen énfasis absoluto en la figura solitaria de Heller y de su “partido”, el Pasol, con una retórica muy clásicamente “progreporteña”. No he visto ningún afiche con Néstor Kirchner, o Cristina Fernández, o Hugo Moyano, con Piumato y Rial, e inclusive Daniel Filmus. (Algo que me sorprende, considerando que el dato positivo aparente del cierre de listas fue la unidad política del sector detrás de esta candidatura, y la aparición de un liderazgo claro en la figura de Daniel Filmus.)

Considero que esta inorganicidad de la comunicación política del FPV en Capital es un error, por partida doble.

Primero porque, Heller tiene un grado de conocimiento personal demasiado bajo para plantear una estrategia que traccione votos del candidato al partido. No es Solanas, ni tampoco es Ibarra, quien en su momento de auge y en menor medida aún hoy tiene un caudal de votos atado a su figura, más allá del sello partidiario que los cobije. Sean cuáles sean sus méritos (no es esto un juicio sobre el candidato) Heller no es suficientemente conocido entre el común de la gente, y ya no hay tiempo para instalarlo.

Pero, además, y de manera más profunda, porque si la esperanza es poder ocupar una posición más ambigua, del tipo progresista no kirchnerista, “sí pero no” o “apoyo crítico,” como la que está intentando llevar adelante Sabattella en la PBA (que fue también la estrategia del Ibarra exitoso del pasado, sin ir más lejos), esto tampoco será posible dada la sobreoferta de este perfil existente en la ciudad. El votante porteño puede optar no por uno sino por cuatro candidatos progresistas no peronistas: Solanas, Ibarra, el socialismo, y Heller mismo (en un apuro, algún despistado puede inclusive confundir a Prat Gay con un independiente “sí pero no”.) Otra vez, aquellos más instalados y conocidos se van a comer al resto. Además, Heller es de última el candidato kirchnerista, por lo cual intentar un posicionamiento independiente es por demás difícil.

Es síntesis, hay en la CABA hoy una verdadera sobreoferta opositora y/o independiente del gobierno nacional, mientras que el espacio de apoyo claro al gobierno, pequeño tal vez pero no despreciable, no está ocupado con claridad por nadie. Debería facilitarse la identificación rápida y clara del candidato para que el votante que quiera dar un voto claro de apoyo al gobierno kirchnerista sepa a quien votar. Para esto es necesario enfatizar comunicacionalmente la pertenencia de Heller al FPV, con Néstor Kirchner, con Cristina Fernández, con miembros del gabinete, con la CGT, y otros actores en esa línea.

: Politóloga. Me interesa la teoría de la democracia y el estudio del populismo.