De septiembre a octubre

Julio los preparó, agosto se los llevó. Y llegó septiembre. Y resulta que de repente faltan dos años para 2011. Después de un junio fatal, la mesa se dio vuelta. En este punto es interesante preguntar cómo y dónde estamos, hacia dónde vamos y si el kilo de tomates sigue a 20 pesos.

En la madrugada del nefasto 29 de junio, mientras muchos hacían un Rodríguez Sáa Revival esperando las mesas de La Matanza, nadie daba ni dos pesos por el kirchnerismo. Pero una vez más, contra todos los pronósticos, gracias a la larga siesta de la oposición vedettizada, el gobierno se levantó. Y andó. La jugó calladito, sin estridencias. Primero la convocatoria al diálogo, para demostrar otra vez que los de enfrente son una bolsa de gatos que se arañan entre ellos. Y el clímax llegó la semana pasada, con el combo de: despenalización de la tenencia de drogas + Ley de medios + estatización del fútbol, además de otra (más o menos) exitosa cumbre de Unasur y la adopción de la norma japonesa-brasileña de TV digital.

Todo en menos de 5 días, y de repente el Gobierno parece tener aire, como si las últimas elecciones fueran sólo un mal recuerdo. Y parece que todos empezaron a pensar en 2011. El PJ disidente, para reemplazar al kirchnerismo. Y el kirchnerismo, para llegar entero a diciembre e imponer un candidato propio, o al menos ser una facción de peso para dirimir la interna peronista.

Por eso, cabe comenzar a preguntarse qué pasará de acá a dos años para ver cómo se resuelve el escenario, en materia económica, social y política.

Economía

La crisis final y fatal del capitalismo comienza dar tregua. Parece que los capitalistas no se coparon con la propuesta de Altamira y no pagaron ellos mismos la crisis, pero todo indica que el sistema se irá acomodando, como hizo en el último par de siglos, y que la actividad volverá, más temprano que tarde, a niveles aceptables, aunque menores a los anteriores.

Los precios de las commodities ya encontraron su piso y rebotaron. Durante los próximos años volveremos a tener exportaciones con altos precios en dólares. Si el llamado “viento de cola” se mantiene, no será muy difícil para el kirchnerismo volver a impulsar el consumo interno como en el período 2005 – 2007, y regresar a los superávits fiscal y comercial.

Evitar la fuga masiva de capitales, no asfixiar el consumo interno, mantener la inflación a raya y el dólar controlado serán las principales tareas del equipo económico. Descontando una catástrofe, no es muy difícil de cumplir. La señal que se hizo hacia el FMI anticipa la posibilidad de una normalización -de verdad- del INDEC y de un nuevo canje de deuda o pago al Club de París.

Social

Las consecuencias sociales de la crisis en otros países del mundo pueden ser terribles. Al menos esa es la tésis de Manolo. Con el desempleo aumentando dramáticamente en países como España y Estados Unidos, algunos anticipan un aluvión de excluídos hacia países como Argentina.

Ante ese panorama, las redes de contención de nuestro país deberán estar preparadas al 100% para aguantar a los que lleguen. Pero para eso, el kirchnerismo debería saldar su deuda más grave y postergada, el de los sectores más bajos. En fin, aplicar aunque sea alguna de las medidas sociales que viene reclamando el sector nacional y popular. Si lo hará o no, sólo El Calafate lo sabe.

Política

Y acá llegamos al meollo del asunto. El punto que está modelado en los otros dos. ¿Qué pasará con la política en los próximos dos años? ¿Quién ganará, quién perderá? Sólo podemos esbozar algunos puntos. Veamos:

El “tema del campo” no será un obstáculo mayor para la gobernabilidad. La efervescencia de mediados de 2008 ya pasó. El poder de convocatoria, “la bronca” de la Mesa de Enlace ya no son los mismos. Con la recuperación de los precios de las commodities, ya no se puede plantear un todo o nada, y menos apostar por el nada. Con el desgaste, deberán sentarse a negociar. En ese sentido, la designación de María del Carmen Alarcón al frente de la Secretaría de Asuntos de Estado, apunta a buscar la negociación, la conciliación, para desarticular el tema más temprano que tarde.

“El campo”, además, se ha convertido en una suerte de “padre eterno”, a lo Perón, pero al revés. Está con todos pero con nadie. No se referencia en ningún partido de forma unilateral, sino que apela a cualquiera que pueda resolver su problema. En definitiva, no se casa con nadie. Si el Gobierno desarticula el reclamo, le quitará a toda la oposición el mérito de alzarse con una valiosa victoria política.

Mientras tanto, el Peronismo se muere por reemplazar al kirchnerismo. Pero sabe que si el Gobierno no llega más o menos entero a 2011, pueden perder las elecciones. Por eso, el justicialismo disidente se debate entre la oposición abierta, el apoyo crítico y el respaldo simbiótico. La pata peronista de la gobernabilidad está casi garantizada. Si el gobierno termina con mala imágen, los disidentes podrán imponer a sus candidatos. La lista es interminable, pero los de mayores chances son Reutemann y Solá, que aún no tiene suficiente fuerza. Todo dependerá de cómo se juegue a partir del nuevo Congreso. Si el gobierno llega fortalecido, tiene esperanzas de forzar una continuidad.

En la vereda de enfrente, la situación no es muy distinta. El panradicalismo (CC + socialismp + ACyS) debería ser una opción de cambio fuerte, ya que en 2011 se cumplirían 10 años ininterrumpidos de gestión peronista. Pero aún no encuentran la forma de lograr acuerdos mínimos para coordinar, por ejemplo, posiciones parlamentarias comunes. Si consideramos, además, que están divididos en varias fracciones, la cosa se les viene difícil. Imposible es, por ahora, preveer un candidato consensuado entre todos ellos. Sus opciones comenzarán a definirse también a partir de diciembre, en el edificio de Entre Ríos y Rivadavia.

En fin, eso es todo lo que puede preveerse a dos años de distancia, dada la situación actual. La tarea es más o menos clara, y no queda mucho más que seguir tirando para adelante. Por eso, mis queridos chichipíos, a seguir trabajando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡Good Show!

: Facundo Falduto nació en Lanús durante la presidencia de Alfonsín. El destino lo llevó de chiquito a otra vida en otro lugar. Es redactor, escribiente, algo parecido a un periodista, y editor de blogs (?). Miente mucho y a veces habla en tercera persona, como ahora.