Entrevista a Ricardo Forster

Si algo tiene de positivo el actual clima político es el pase al frente de los intelectuales. En las últimas semanas, se han leído apasionadas opiniones, a favor y en contra de el gobierno, los sectores empresarios y varios etcéteras, de Horacio González, Eduardo Grüner, Marcos Novaro, Beatriz Sarlo, y Nicolás Casullo o entre otros.

Este reverdecer de la polémica es una buena cosa. Que gente que se dedica a pensar para vivir se diga en la cara, de repente, “no estoy de acuerdo con vos y lo que decís me parece una gansada” me parece una buena cosa. Que descubramos que (¡oh!) las diferencias teóricas encubren diferencias ideológicas es una buena cosa.

Venimos de una década y media de insoportable levedad del discurso intelectual. Durante los noventas, la cuestión era fácil: casi todos eran antimenemistas y admiradores de variantes rosáceas de la socialdemocracia, el institucionalismo y la tercera vía (salvo honrosas excepciones, Escudé y algunos más.) Estar en desacuerdo con el gobierno de Carlos Menem era fácil. Admirar al laborismo inglés o a la socialdemocracia francesa. Despotricar contra el desequilibrio de poder en la esfera internacional también.

Ahora, sin embargo, las opciones son más dificíles. ¿Es este de gobierno de izquiera o de espantosa derecha? ¿Es el kirchnerismo conservador y provinciano o totalitario y movilizante? ¿Es Chávez la esperanza latinoamericana o un loco populista? ¿Son los empresarios agrícolas la esperanza de la república o un grupo de exacerbados capitalistas? Las respuestas no son fáciles. Ahora hay que pensar.

Y es, entre otras cosas, gracias a la revalorización de la política que hemos vivido en los últimos años, que los debates académicos se han movido hacia la esfera pública.

Y también marca una redescubierta vocación de los intelectuales de abandonar aunque más no sea por un rato la academica para meterse en el barro. Esto es doblemente bienvenido en el caso de las generaciones más jóvenes, que se suman, y muchas veces polemizan, con el coro de voces ya consagradas.

En este marco, Artepolítica tiene la intención de salir a entrevistar a algunas de las voces más interesantes que están participando de los debates públicos en estos momentos.

Comenzamos con una entrevista que realizamos hace algunas semanas a Ricardo Forster. Ricardo Forster nació en Buenos Aires en 1957. Es investigador y profesor de Historia de las Ideas en la Universidad de Buenos Aires, escritor y ensayista.

A Ricardo Forster lo conocíamos varios de Artepolítica como un buen profesor de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, especialista en Walter Benjamin y en la escuela de Frankfurt, pero no lo teníamos como un pensador interesado en la política argentina actual. Esto cambió cuando vimos su participación en “A Dos Voces”, en la cual arrinconó a Silvestre y Bonelli a puro argumento. Ahí se ns ocurrió entrevistarlo.

Acá va entonces una nueva entrega.

: Politóloga. Me interesa la teoría de la democracia y el estudio del populismo.