Kirchneristas por un día

Voy a plantear unas pocas preguntas desordenadas a partir del triunfo de Carlos Soria en Río Negro, pero que pueden unirse a hechos como la autocrítica de Felipe Solá (“nosotros a la gente que llenó Tecnópolis no la vimos”). Incluso, estirando un poco los conceptos, hasta las últimas declaraciones de Alberto Fernández. Creo que sirven a futuro.

Recuerdo unas notas de Horacio Verbitsky antes de la muerte de Néstor Kirchner que hablaban de la posibilidad de que Daniel Scioli fuera candidato a presidente con la venia del propio Kirchner si es que su candidatura no remontaba vuelo. Recuerdo nuestras reacciones, etcétera. A los pocos días murió Kirchner, la cosa cambió. Vaya si cambió.

Ahora leo las notas de Verbitsky sobre Soria. Todos sabemos quién es Soria.

Y esto me hace pensar sobre algunos actos reflejo del progresismo. ¿Por qué tendemos a la “prontuarización”? Y, sobre todo en el actual contexto. ¿Por qué tendemos a pensar que algunos dirigentes son el “límite del kirchnerismo” y no llegamos a valorar que esos dirigentes, para ganar, se tienen que hacer “kirchneristas” en algún grado? ¿Por qué no valoramos que quieran ser “kirchneristas por un día”?

Me acuerdo de Hadad y Moneta apretujándose en la Basílica de Luján. Humillándose para tratar de tocar a Néstor Kirchner. Me acuerdo de Aldo Rico bajando un poco sus banderas (después volvió a subirlas). ¿La política es como la mancha? ¿Quién se mancha? ¿Se mancha él o me mancho yo? ¿Nos manchamos los dos? ¿Aún si yo sigo imponiendo el rumbo de la dinámica política?

Le daba vueltas a esto cuando un amigo porteño me decía “bueno, qué barbaridad, si lo hubieran puesto a Pichetto por lo menos…”. Y pensaba en el Néstor Kirchner que en un momento le habrá dicho a Pichetto, menemista 100 %, “vas vos de presidente de bloque”. Y entonces tenemos este Pichetto. No al otro, tenemos a este. ¿Y eso cómo pasó? ¿Cómo se hace aparecer esa realidad “nueva” aquí y ahora? ¿Cómo se la hace aparecer sin un cambio completo de elenco?

Por otra parte: los oficialismos pierden si tienen algunos problemas.  Si venís flojo y si aparece alguien que muestra musculatura de gestión. Ganas de hacer. Algo que mostrar. No se puede culpar a la gente por eso. A la gente no se la puede culpar nunca.

Otro elemento para agregar en el marco de estas preguntas es no olvidar que esto sigue siendo América Latina. Y que las categorías “izquierda” y “derecha”, si bien no dejan de existir, sólo me hablan de una parte de lo que ocurre.

Discutía el otro día que hay todo un mundo de la “vieja” ciencia política, la que hizo su irrupción con los conceptos de las “transiciones a la democracia”, que se resiste con uñas y dientes a dejar caer su paradigma y que viene estirando sus conceptos hasta límites imposibles. En ese contexto es que quieren hacer ver en base a algunos parámetros de análisis “institucionalista”, si se quiere, que los “Kirchner” de este mundo son igual a los “Menem”.

Mi impresión es que lo que no pueden explicar, entre otras muchas cosas, es otra situación que se da: que los “Uribe” de este mundo se parecen a los “Kirchner”. Que acá hay todo un escenario que ha cambiado. Que sigue cambiando.

No sé si me explico.

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: "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).