Las PASO entre la ciudad y el campo

Hace cinco meses escribimos “PRO y Conurbano: un vínculo incierto” y en ese momento afirmamos que las elecciones del 2017 en la provincia de Buenos Aires eran un interrogante y que podían ser una gran noticia para el gobierno de Cambiemos o todo lo contrario. Además nos preguntábamos: ¿Podrá el PRO superar su identificación con la CABA?; ¿Cuánto impactará en las elecciones el resultado que alcance la gestión?; ¿Predominará la (nueva) comunicación? Analicemos brevemente algunos puntos de los resultados del 13 de agosto y, en base a estos, veamos si podemos contestar alguna de estos interrogantes.

Como mencionamos en su momento, en los 24 distritos que conforman el Gran Buenos Aires, en agosto de 2015, Daniel Scioli le ganó a Cambiemos por alrededor de 800.000 votos. En octubre de 2015, por 600.000. Incluso Aníbal Fernández le ganó a María Eugenia Vidal, con una diferencia de algo más de 100.000 votos. Aunque aún falta el recuento definitivo, que seguramente ensanche la diferencia, en el conurbano Cristina Fernández de Kirchner superó a Esteban Bullrich por 400.000 votos.

En octubre de 2015 Scioli había superado a Macri en 20 de los 24 distritos, Aníbal Fernández y Vidal se los repartieron en mitades, y el domingo pasado CFK ganó en 15, el 60% de los municipios del conurbano, dentro de los cuales se encuentran los cinco distritos más grandes. En relación de la elección de Vidal/Aníbal, los que cambiaron de signo fueron: Avellaneda, Lanús y Quilmes (esto último fue el distrito que mostró mayores distancias entre ambas elecciones). Cambiemos mantuvo su hegemonía en el norte y en el primer cordón del oeste mientras que el kirchnerismo ganó en el segundo cordón del oeste y en todo el sur.

De los 9 distritos en donde Bullrich superó a Unidad Ciudadana, cinco fueron por dos puntos o menos (San Martín, Ituzaingó, San Fernando, San Miguel y Tigre). En dos tuvieron diferencias por encima del 35% (Vicente López y San Isidro). CFK, por su parte, en once municipios ganó por más de 10% (las mayores diferencias se dieron en Florencio Varela, Merlo, José C. Paz, La Matanza y Moreno, superando el 20%). Sólo en dos casos la diferencia fue exigua: Hurlingham (2%) y Lanús (por céntimos). Es decir, en casi un tercio de los distritos del Conurbano (siete, específicamente) CFK y Bullrich tuvieron una diferencia de dos puntos o menos.

Luego de este brevísimo panorama vayamos a los interrogantes originales.

¿Los resultados de las PASO en el Conurbano fueron una buena noticia o un problema para el gobierno? La respuesta no nos aparece clara. En comparación al resto del país es un problema. Si uno ve la película 2015-2017, es una buena noticia aunque lejos del techo electoral Bullrich perdió en el conurbano por menos que el Macri de octubre de 2015 pero por mucho más margen que Vidal, quien, recordemos, ganó en toda la provincia salvo en el conurbano.

En cantidad de votos su elección fue semejante a la presidencia de octubre de 2015 (apenas unas decenas de votos más): alrededor de 1.650.000 votos. En relación a las PASO 2015 fue un avance sustancial; si se la compara con las elecciones a gobernador perdió más de 200.000 votos. A nivel provincial, la diferencia que Unidad Ciudadana le sacó en estos 24 distritos (alrededor de 6% en casi dos tercios del padrón), la recuperó en el tercio provincial restante. La elección fue mejor de lo esperado, pero sin llegar al techo de Vidal 2015.

¿Pudo el PRO superar su identificación con la CABA? Obviamente, esta es una pregunta que no puede encontrar respuestas en poco tiempo. Si ocurre será un proceso de mediano largo plazo. Sí podemos afirmar, desandando lo que planteamos en el texto anterior, que la figura de Massa como representación de un sector del Conurbano sufrió un duro golpe. Y que Vidal parece estar logrando consolidar la representación social de una minoría importante del área. Claramente ocupa el espacio que el presidente no puede ocupar.

¿Cuánto impactó la gestión? Aquí tenemos muchas variables a analizar, pocas certezas, pero sí algunos números sorprendentes. Las variables de gestión y su impacto van desde la caída del poder adquisitivo del salario real y los tarifazos, a la multiplicación de obras públicas y los permanentes anuncios de la “lucha contra las mafias”, todo eso es Cambiemos. La reparación histórica y los medicamentos del PAMI. Medir cuánto impactó esto es complejo, más considerando que los resultados no son ni el piso ni el techo del 2015. Si lo que llama la atención es lo que ocurrió en seis distritos gobernados por Cambiemos (San Isidro, Vicente López, Morón, Lanús, Quilmes y Tres de Febrero). Allí Bullrich obtuvo casi 100.000 votos menos que Vidal en 2015. Quilmes fue el municipio donde más votos perdieron. Los millonarios aportes que alguno de estos distritos obtuvieron del gobierno nacional y provincial parecen no haber ayudado a la consolidación del voto de 2015. Se puede suponer que las nuevas gestiones municipales de Cambiemos aún no han generado un impacto positivo.

¿Predominó la (nueva) comunicación? La comunicación vía redes fue parte importante del mito de la victoria PRO de 2015. Como mencionamos antes, esta herramienta es un intercambio privado y no público, lo que no permite conocer fácilmente el real alcance de la pauta publicitaria y las viralizaciones. Tan importante fue en 2015 que dos años después la campaña de la principal opositora al gobierno, CFK, se basó casi completamente en esa herramienta. Ahora bien, y volviendo al oficialismo, las últimas dos semanas de la campaña demostraron la limitación de esta (nueva) comunicación. La aparición constante de Vidal en televisión, en un raid que demostró la fuerte alianza del gobierno con los principales medios de comunicación, da cuenta de esos límites. No alcanzaba con Facebook.

En dos meses conoceremos cuál será el resultado final de estas elecciones legislativas. Sí podemos afirmar que en el marco de unos resultados nacionales muy positivos, el Conurbano sigue siendo uno de los territorios más hostiles para Cambiemos. En el interior de la provincia de Buenos Aires, Cambiemos ganó por 400.000 votos. En la Ciudad de Buenos Aires, sacó una diferencia de 640.000 votos. En el medio del campo y la Ciudad, el Conurbano.