Políticas de Estado

Me acordaba justo en estos días de que el Estado argentino realizó en su momento un estudio exhaustivo sobre un proceso de fuga de capitales al exterior.

Está colgado en el sitio web de la diputada opositora Graciela Ocaña, para quien quiera leerlo. Es el Informe Final de la Comisión Especial Investigadora sobre Fuga de Divisas de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, emitido en 2003.

Es interesante analizarlo justo ahora que en el debate público veo que se está pensando mucho en partidos políticos fuertes, en políticas de Estado. En el correcto funcionamiento de las instituciones de la República, en la “alternancia” y, sobre todo, en el diálogo y en el consenso. Y en la falta de soberbia. En no actuar por espasmos, sino en pensar en el mediano y largo plazo. En evitar la “mala praxis” económica.

El informe lo firmaron diputados del Partido Justicialista, como el presidente de la Comisión, Eduardo Di Cola (Córdoba),  junto con Lorenzo Pepe (Buenos Aires), María del Carmen Falbo (Buenos Aires), Alejandra Oviedo (La Rioja), Manuel Baladrón (La Pampa) y Franco Caviglia (Buenos Aires); de la UCR, Guillermo Corfield (Entre Ríos) y Noel Breard (Corrientes); los frepasistas Carlos Raimundi (Buenos Aires) y Alejandro Filomeno (Buenos Aires); Daniel Carbonetto (Polo Social-Bs.As.), María Emilia Biglieri (Demócrata Progresista-Santa Fe) y Ocaña (ARI-Buenos Aires) .

¿Cuáles son las principales conclusiones que surgen de este informe, en el que se estudió la fuga de divisas al exterior registrada durante todo el año 2001, canalizada a través del sistema financiero?

  • Que la fuga de capitales no es “coyuntural” sino “estructural” en la Argentina.
  • Que la “inestabilidad” de la economía no genera la fuga, sino que es la fuga la que genera la inestabilidad.
  • Que la fuga de divisas está vinculada directamente a la evasión impositiva y distintos delitos tributarios.
  • Que ante esa situación, cuando se aceleran procesos de fuga, resulta inadmisible que el Banco Central y la AFIP no actúen aplicando controles o restricciones. Y que esto es así debido al impacto negativo que la fuga de divisas produce en la distribución del ingreso.
  • Que, en 2001, 8 de cada 10 dólares fugados los fugaron empresas.
  • Que 5 de cada 10 dólares fugados por empresas los fugaron 20 empresas.
  • Que 7 de cada 10 dólares fugados por empresas los fugaron 100 empresas.
  • Que 3 de cada 10 dólares fugados por empresas los fugaron sociedades agropecuarias.
  • Que 5 de cada 10 dólares fugados por personas físicas corresponden a la acción de 1.200 personas (el 5% de las personas que fugaron divisas).
  • Que 9 de cada 10 dólares fugados lo hicieron a través de la banca privada (no la pública).
  • Que 7 de cada 10 dólares fugados lo hicieron a los Estados Unidos.

En el informe se relevan 62.148 operaciones de transferencias al exterior por 14 mil millones de dólares. No es toda la fuga de 2001. Por lo que leo acá -corríjanme por favor si estoy comparando manzanas con peras- el monto relevado en el informe es lo mismo que se fugó en 2009, mientras que en 2011 -tema abordado públicamente por la presidenta Cristina Kirchner al explicar las medidas adoptadas sobre el mercado de cambios- se fugaron 21.504 millones).

Les dejo los párrafos que me parecieron más importantes de este informe realizado por y para el Estado, por y para los partidos políticos de esta democracia que está por cumplir 30 años. Es un ratito de lectura, apenas. No cuesta nada:

  • La exportación o fuga de capitales ha sido una constante en el comportamiento de la economía argentina de en las últimas décadas, salvo en el período más atractivo de las privatizaciones. Esta práctica ha sido por momentos legal y por momentos ilegal. De todas maneras, en aquellos momentos en que fue legal (como durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad) una parte importante del dinero salido del país es probable que haya sido producto de la evasión impositiva, del lavado de dinero u otros ilícitos, o la fuga exigía en –algunos casos– la comisión de algún delito tributario“.
  • “En resumen, las consecuencias de la fuga de capitales en relación con la distribución del ingreso nacional, de la inevitable caída de la recaudación impositiva, de los efectos en la balanza de pagos, o en última instancia el daño a las posibilidades de generar desarrollo económico, era de conocimiento público y de las autoridades económicas. También estaban claras las consecuencias de tener una moneda sobrevaluada, el rol del sistema financiero local e internacional, la alianza entre la evasión impositiva y la fuga. Lo que resulta inexplicable es la falta de preocupación sobre estos asuntos por parte de las autoridades“.
  • “Los procedimientos para la fuga han sido descriptos parcialmente en los documentos académicos citados anteriormente y han sido mencionados en esta comisión por una cantidad suficientemente significativa de testigos y de expertos invitados (…). Substancialmente se trata de lo siguiente: un particular o empresa manifiesta a una institución financiera su voluntad de depositar fondos en el exterior o el mismo banco sugiere a su cliente el beneficio de sacar los fondos. Para hacerlo, la misma entidad financiera abre una cuenta en el exterior o la hace abrir por una oficina externa que realiza esa tarea en directa conexión con la mencionada institución financiera y transfiere los fondos por sí, en algunos casos, o a través de una casa de cambios, en otros. El sistema era así de sencillo (…).”
  • “La creciente exposición en dólares hacía que el sistema fuera cada vez más inestable, tanto los bancos como las empresas, endeudadas en una moneda que no era la que obtenían por sus ventas. El resultado de esta política del Banco Central habría sido fomentar la salida de depósitos de un sistema bancario ineficaz a la hora de cumplir con sus funciones”.
  • “Un argumento que algunos economistas han manifestado reiteradamente dice que la fuga ha sido consecuencia de la inestabilidad y volatilidad financiera. Aunque no sea un tema central para el análisis de lo sucedido en el 2001, el estudio de lo ocurrido en nuestro país en la última década revela la existencia de un sector importante del empresariado nacional que ‘estructuralmente’ fuga capitales del país, generando una situación de falta de sustentabilidad de la economía. Siendo así causa de la inestabilidad, luego ésta se utiliza como argumento para sacar capitales del país“.
  • “Del total de transferencias efectuadas por individuos al exterior, la banca pública canalizó sólo el 4% del total, mientras los bancos privados extranjeros facilitaron la salida del 48% y la banca privada nacional giró el 45%, quedando el resto para casas de cambio, bancos cooperativos y demás entidades. Así, la banca privada, nacional y extranjera, canalizó el 93% de los fondos que salieron del país de manos de personas, en sus distintas formas. Y creemos que es importante señalarlo ya que, así como se sostiene que la fuga fue facilitada por medidas tomadas o no tomadas, por la autoridad regulatoria, en particular el Banco Central, la banca pública tuvo un papel menos que marginal en el proceso”.
  • “Se han comentado largamente los procedimientos utilizados en la fuga de divisas. Se ha argumentado también que, generalmente, incluían ilícitos fiscales en alguna etapa: fuera porque eran fruto de la evasión o bien porque esas salidas no eran declaradas, generando evasión desde el momento de la fuga. Frente a esta realidad resulta incomprensible que, dado lo abundante de la bibliografía en la materia y las distintas descripciones hechas por estudiosos del tema en los últimos treinta años, la AFIP no haya tomado nota de los hechos“.
  • “Lo que esta Comisión ha encontrado es, en definitiva, una profunda desarticulación entre organismos del Estado, falta de sistemas de prevención, incumplimiento consuetudinario de normas por parte del sector privado y del Estado. En definitiva, la total inacción de los distintos actores a la hora de evitar la crisis, con responsabilidades expresas en los distintos Presidentes del Banco Central de la República Argentina y los Superintendentes de Entidades Financieras, en particular, tanto como de los distintos Administradores Federales de Ingresos Públicos, junto a la responsabilidad que le compete a los distintos Ministros de Economía, en particular en el último semestre del año, a partir de operaciones que comprometieron, no sólo el crédito público, sino el crédito y los bienes de los argentinos”.

¿Y cómo era cuantitativamente la fuga de 2001, en un contexto no de inflación baja, ni media, ni alta, ni “polémica”, ni nada, sino de deflación? ¿Cómo era esa modalidad en la que “la gente va al dólar”? Era así:

  • “Como se puede apreciar, la cantidad de operaciones se reparte casi a mitades entre empresas y personas físicas. En efecto, el 48,1% del total de las operaciones realizadas corresponde a empresas mientras que el 51,9% tuvo como protagonista a personas físicas. Sin embargo, los montos evidencian una notable disparidad: a las empresas corresponde el 81,5% (12.213.579.075) de las salidas de divisas mientras que las personas físicas fueron responsables del 18,5% (2.763.316.229) de los montos que salieron de la economía y fueron registrados en la base de datos”.
  • “Considerando el número de operaciones realizadas, la banca privada nacional concentró el 42,9% mientras que la extranjera hizo lo propio con el 43,5%. Entre ambas bancas, explican nada menos que casi el 87% de las operaciones. Los grados de concentración son aún mayores analizando los montos transferidos: a través de la banca privada nacional se concretó el 31,4% de las salidas de capitales mientras que la banca extranjera explicó nada menos que el 61%. Entre ambas, concentraron el 92,4% de los montos que salieron de la economía a través de los bancos relevados en esta base de datos. En otras palabras, el fenómeno de la salida de capitales se corresponde fundamentalmente con unos pocos bancos de capitales extranjeros y, en menor medida, pero relevante, de capital nacional”.
  • “La operatoria de las personas físicas se encuentra sumamente concentrada en unos pocos bancos comerciales. Aproximadamente dos tercios de las operaciones se canalizó a través del Banco de Galicia y del Citibank. En efecto, ambos bancos explican, conjuntamente, el 67,4% de las operaciones realizadas y el 65,2% de los montos transferidos al  exterior por personas físicas. Asimismo, los primeros 6 bancos (los dos mencionados más la Banca Nazionale del Lavoro, el HSBC, el ABN Amor Bank y el Bansud) concentran el 78,6% de las operaciones y el 80,7% de los montos transferidos”.
  • “Si bien la salida de divisas tuvo una amplia y diversificada cantidad de destinos en el exterior, las plazas de los Estados Unidos y el Uruguay explican la mayor parte. En el caso del Uruguay, la relevancia es baja en lo atinente a empresas pero muy significativa en el caso de las personas físicas. El total de operaciones indica que el 50,5% se dirigió a EE.UU., mientras que el 21,9% tuvo como destino geográfico el Uruguay. Sin embargo, los montos transferidos evidencian un peso aún mayor por parte de EE.UU., el cual concentra casi el 77% del total”.
  • “Si bien el dato acerca del concepto que motivó la transferencia al exterior resulte probablemente uno de los más importantes para el análisis de las características que asume el fenómeno de la salida de divisas de la economía, la información aportada por las entidades financieras no nos permite obtener conclusiones certeras al respecto. Ello se debe aproximadamente las dos terceras partes de los montos transferidos fueron registrados por las entidades financieras bajo concepto tales como ‘movimientos de capitales’, ‘movimientos de capitales varios’, ‘otras transferencias’, ‘otros giros al exterior’ y otros de similares características. Naturalmente, esto implica incluir en una amplia ‘bolsa’ indiferenciada a una significativa gama de operaciones. Este concepto explica el 66,7% y el 76,3% de los montos transferidos por empresas y personas respectivamente. Dado que la declaración del motivo de la transferencia no asume el carácter de declaración jurada, es altamente probable que no se haya formulado adecuadamente la pregunta al momento de completar el formulario y que no se haya realizado seguimiento o control alguno de la cuestión. Excluyendo al mencionado concepto, en el caso de las empresas aparecen algunas denominaciones de interés, tales como el pago de deudas, operaciones de cambio, rescates de fondos comunes de inversión y servicios reales. En el caso de las personas físicas, aparecen con cierto grado relevante de reiteración los motivos servicios reales, ‘atesoramiento‘, ‘fondos propios’ y ‘ayuda a familiares‘. Cabe destacar que el monto promedio por operación por este último concepto supera los 28.000 dólares, llevando a suponer que tal generosidad en la ayuda bien podría responder al mero atesoramiento en el exterior“.
  • Un total de 21.286 personas realizó 32.272 operaciones de transferencias al exterior por una suma total de 2.763 millones de dólares. El monto promedio por operación es de 85.626 dólares. Sin embargo, poco más de 6.000 personas transfirió 100.000 dólares o más. La operatoria de las personas tuvo un relevante grado de concentración. Un ordenamiento de las personas, según los montos transferidos, permitió comprobar que los primeros 10 si bien explican tan sólo el 0,23% de las operaciones totales, concentró casi el 8% de los montos transferidos. Se trató entonces de 10 personas que giraron al exterior unos 218 millones de dólares, con un promedio por operación de casi 3 millones de dólares y un promedio por persona de casi 22 millones de dólares. Por su parte, los primeros 20 concentran el 11% de los montos transferidos, mientras que los primeros 100 explican el 23%. Para llegara a la mitad de los montos transferidos por el total de personas, es necesario agrupar a los primeros 1.200, los cuales explican el 50,1%”.
  • “Un total de 5.109 empresas realizó 29.876 operaciones de transferencias al exterior por una suma total de 12.214 millones de dólares. El monto promedio por operación fue de 408.809 dólares. Sin embargo, 802 empresas transfirieron un millón dólares o más. La operatoria de las empresas tuvo un alto grado de concentración, muy superior al de las personas. Un ordenamiento de las empresas que integran la base de datos, según los montos transferidos, permitió comprobar que los primeros 10 si bien explican tan sólo el 3,7% de las operaciones totales, concentraron casi el 40% de los montos transferidos. Se trató entonces de 10 empresas que giraron al exterior unos 4.700 millones de dólares, con un promedio por operación de casi 4,3 millones de dólares y un promedio por empresa de unos 470 millones de dólares. Por su parte, los primeros 20 concentran el 48% de los montos transferidos, mientras que los primeros 100 explican el 72%“.
  • “El cruce con la base de datos sobre personas y sociedades agropecuarias del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO permitió apreciar que el 7% de las operaciones realizadas por empresas correspondió a sociedades agropecuarias. Asimismo, dichas sociedades explican el 28,1% de los montos transferidos, indicando el alto grado de relevancia que asumen las mencionadas empresas”.
  • El segundo cruce de bases de datos realizado ha sido con aquella que releva las principales variables económicas de la cúpula de las grandes empresas de la Argentina. Se trata de las 200 empresas con mayor facturación del país. (…) El cruce de información ha permitido apreciar la centralidad que tienen las grandes empresas en los procesos analizados en el presente informe, evidenciando un elevado grado de internacionalización. Casi dos tercios (el 65,2%) de los montos transferidos al exterior durante el año 2001 por empresas, a través de los bancos relevados, pertenecen a la mencionada cúpula empresarial. Se trata de un total de 7.964 millones de dólares transferidos en 4.719 operaciones”.
  • “En etapas de crisis financieras, es habitual –en la Argentina y en cualquier país del mundo- que se produzca una considerable fuga de capitales. Dada la volatilidad e incertidumbre, los tenedores de activos financieros tienden a refugiarse en mercados y economías más seguras, intentando reducir el riesgo de sus inversiones. Sin embargo, al componente coyuntural –asociado a la emergencia de una crisis financieracabe adicionar la existencia de un componente estructural en el fenómeno de la fuga de capitales de la Argentina”..
  • Esto significa que cuando se presenta una crisis financiera, como lo fueron el efecto Tequila o la crisis del año 2001, la fuga de capitales crece notoriamente. Pero en los períodos intermedios la fuga de capitales no se detiene sino que sólo reduce su magnitud“.
  • “De lo expuesto se deduce que resultaría parcial e incorrecto afirmar que los capitales argentinos se fugan cuando se presentan escenarios de inestabilidad y volatilidad financiera. Ahora bien, ¿cómo se explica entonces este comportamiento estructural tendiente a la fuga de capitales? La principal hipótesis explicativa del fenómeno en cuestión proviene del análisis del comportamiento del empresariado local. Durante los primeros años de la década del noventa, los principales grupos económicos locales participaron activamente del proceso de privatizaciones, conformando consorcios inversores junto a grandes operadores transnacionales y bancos de inversión (…) En este marco, la fuga de capitales tendió a reducirse durante esos primeros años de la década del noventa, e incluso se produjeron algunas repatriaciones de capitales radicados en el exterior. Por ejemplo, entre 1992 y 1993 los montos depositados en cuentas de bancos del extranjero se redujeron en 2.500 millones de dólares. Finalizado el negocio de las privatizaciones, se produjeron nuevas tendencias que alteraron la tendencia registrada en materia de repatriación de capitales. Desde mediados de los años noventa comenzó a producirse una inusitada oleada de transferencias de empresas cuyo rasgo dominante fue la compra de empresas locales por parte de inversores transnacionales”.
  • Esto significa que por cada dólar invertido por empresas extranjeras existió aproximadamente otro dólar (en rigor, 90 centavos de dólar) perteneciente a residentes que se fugó de la economía. En otras palabras, los procesos de inversión se parecieron más a un mero canje de activos que a una verdadera expansión de los horizontes productivos del país“.

En el informe se habla de 2001. Las conclusiones que podríamos sacar de este informe para la actualidad tan linda que vivimos los argentinos del dos mil diez y pico se las dejo a los lectores. Yo, argentino.

Foto.

Nicolás Tereschuk (Escriba) : "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).