Será porque nos queremos sentir bien

 

(Escirbimos algo entre Mendieta y Nicolás Tereschuk)

El acto celebratorio por el Día Internacional de los Derechos Humanos y la Democracia que encabezó la presidenta Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo revela una serie de elementos:

  • El kirchnerismo existe. Los kirchneristas existen y no pueden ser pasados por alto.
  • Así como en las movilizaciones opositoras que se dieron durante el año la cantidad de gente resulta un elemento secundario para el análisis, lo mismo ocurrió con la marcha a Plaza de Mayo. Más relevante, allá y acá, es tomar en cuenta que hay un sector de la sociedad que tiene la necesidad de expresarse en un sentido y está dispuesto a hacerlo.
  • Los movilizados en la Fiesta Patria Popular y los del 8-N cometen / cometemos un mismo “error”, condensado en la consigna “si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”. No existe “la” gente, no existe “el” pueblo. Hay distintas expresiones, sectores, visiones, estados de ánimo, necesidades que se expresan de distintas formas.
  •  “Hay que decir lo obvio”, señaló alguna vez Cristina. Y lo obvio es que el kirchnerismo -y otra vez lo decimos- o como le quieran llamar está ahí y no puede ser tomado como si no existiera. No puede ser obviado para el análisis político, no puede ser obviado por los demás poderes del Estado, no puede ser tratado como si no existiera en el espacio público. No es sólo Cristina, no son sólo sus ministros y funcionarios, hay un sector que se siente identificado, que va a “bancar”, que quiere y necesita que el resto de la sociedad lo vea, lo escuche, lo tenga en cuenta.
  • Cuando Cristina apela al “ustedes” lo está diciendo. No es sólo ella, que tiene una tarea difícil, que a veces debe soportar el juego brusco, los errores propios y hasta los “goles en contra”. También están “ustedes”. Los que se enfrentan al Gobierno deberían también “escuchar” esto, tomarlo en cuenta.
  • Es responsabilidad de Cristina y de todos “nosotros” ampliar ese “ustedes”. ¿Que podría haber más gremios? Podría. ¿Que podría haber más intendentes? Podría. ¿Que podría haber más gente “suelta”? Podría.
  • Siempre hay riesgos. Un movimiento político que se visualiza como luchando contra “corporaciones” tiene una potencialidad grande pero un peligro lo acecha: no todo elemento extraño es una “corporación” a ser engullida y destruida. No somos los glóbulos blancos. Somos -queremos ser- los glóbulos rojos. Si el Gobierno se pone demasiado “por arriba” de los actores sociales y políticos organizados la “masa” a la que apela se puede volver a veces muy difusa, muy falta de herramientas para operar en la realidad concreta.
  • Lo marcó de alguna manera Cristina en varios pasajes. No todos los que estábamos abajo hubiéramos criticado a los jueces por largar violadores y asesinos, un reclamo muy presente en nuestra sociedad. No todos los que estábamos abajo le hubiera pedido a Dios que bendiga esta tierra, una creencia muy extendida en nuestro pueblo. Hablarle así, a todos, es lo primero para no ponerse muy “por encima”, ni “muy adelante”. La conducción, creemos, es eso: ni muy adelante, ni muy por arriba.
  • Cuando la historia repase estos años, tendremos un elemento para analizar que estaba ausente en la historia nacional: la presencia en la calle, las movilizaciones, las marchas, la “ocupación del espacio público”, han sido –tradicionalmente- el único modo en que determinados sectores sociales podían hacer notar su presencia a la hora de los reclamos y de las luchas. Las calles, hasta estos años, fueron (con la sola excepción de los festejos por los resultados comiciales) el lugar de la protesta. Hete aquí que el kirchnerismo ha logrado un salto cualitativo en estos modos de participación: el kirchnerismo y los sectores sociales que lo acompañan o, al menos, no lo detestan, han sabido ganar las calles también para festejar, para celebrar. Pero no son celebraciones ni festejos carentes de contenido político, si no todo lo contrario. Y esto tiene una potencia que todavía no se puede mensurar, pero que quedará grabado en la historia colectiva de las generaciones que vendrán.

A no enojarse tanto los “enojados” y a moverse un poco más. Que nosotros bailamos.

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