ContactoAgradecemos DifusiónGrupo Universitario Devoto – Grupo Ave FénixUBA – Cárcel de Villa Devoto
S.O.S
Intentan desarticular uno de los dos centros universitarios que funcionan en la cárcel y logran la reinserción de gente que está detenida
¿POR QUÈ?
Los que estamos privados de la libertad ambulatoria y contamos aún con nuestra libertad de decidir un cambio rotundo en nuestras vidas adquiriendo conocimientos en el ámbito de las facultades que concurren al Centro Universitario Devoto(CUD); nos dirigimos a ustedes solicitando su apoyo en el marco de la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad inherente a todo ser humano.
Si adhiere a la propuesta de bajar el índice de inseguridad apoye la reinserción a través del conocimiento y la formación profesional de estudiantes privados de la libertad.
Las personas detenidas que hemos decidido concurrir al Centro Universitario, intentamos un cambio en nuestras vidas, actualmente vemos amenazadas nuestras posibilidades ya que en las últimas semanas se han realizado traslados de compañeros que cursaban carreras y coordinaban actividades a espacios carcelarios que les impiden hacer ejercicio de su derecho a estudiar.
El día 5 de noviembre se celebró en el CUD un evento organizado por el Dr. Leandro Halperin – Director del Programa UBA XXII: estudio en cárceles – donde participaron el diputado Giogia, el Dr. Zaffaroni – juez de la Corte Suprema de Justicia Nacional – , el Dr. Ruben Hallu – Rector de la UBA y las autoridades máximas del Servicio Penitenciario Federal. Dicha jornada tuvo como objetivo la ratificación del convenio con la Biblioteca del Congreso. El rector de la UBA, informó a los presentes que mantuvo una reunión con el Ministro de Justicia quien le manifestó el deseo de continuar con el Programa UBA XXII además de expandirlo y estimular su crecimiento.
En los cinco días subsiguientes, fueron trasladados muchos de los miembros (11) del Grupo Universitario Devoto (GUD) que habían sido electos en comicios del estudiantado detenido; violando las palabras vertidas por los representantes en el acto del 5 del corriente y el convenio UBA – SPF.
Resulta claro que la única explicación posible para la histórica resistencia al desarrollo y crecimiento de esta experiencia por parte del SPF y el actual ataque sistemático que viene sufriendo el Programa de estudios en cárceles desde principio de año; es que cualquier manifestación de resistencia al modelo de gestión actual es reprimida para defender “la industria del delito”.
El Grupo Universitario Devoto atraviesa, después de 23 años de existencia, su mayor crisis. Difícilmente lograremos sobrevivir esta crisis sin un esfuerzo conjunto de los actores sociales externos, sin duda resulta imperioso que la sociedad civil ingrese a la prisión, no sólo para controlar la administración penitenciaria, sino para sostener y estimular el crecimiento del CUD.
Este comunicado tiene como fin informar a aquellos que bregan por la reinserción y la recuperación de las personas para el bien común de la sociedad; personas que conocen desde adentro lo que es la problemática carcelaria, sus deficiencias y su forma obsoleta de tratar la problemática de la reinserción de aquellos que por distintos motivos han errado su camino, lo que no quiere decir que sean irrecuperables, sino todo lo contrario.
Como miembros del GUD y Ave Fénix tenemos el deber moral no sólo de resistir sino de llamar la atención de los máximos representantes del poder ejecutivo quienes en sus presentaciones públicas no dejan de remarcar la importancia de los derechos y garantías constitucionales.
Pensamos que es absolutamente necesario contar con la oportunidad de igualdad de derechos, como lo es la educación, y que o es una idea de unos pocos sino que es un derecho plasmado en nuestra Constitución Nacional.
Solicitamos:
ð El cese del incumplimiento sistemático de la función social del la cárcel: la reinserción social.
ð El respeto por los derechos legislados en la ley de ejecución de la pena privativa de la libertad (Ley 24.660)
ð El reintegro de los compañeros trasladados.
ð La intervención y presencia del Ministro de Justicia y el Rector de la UBA en el Centro Universitario a fin de garantizar el ejercicio del derecho a estudiar.
Para seguir resistiendo, necesitamos de su opinión y apoyo.
Para enviar adhesiones:
Enviado: lunes 17 de noviembre de 2008, 11:56:42
Asunto: DETIENEN A DIRIGENTE CAMPESINO EN FORMOSA
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Movimiento campesino de Formosa Mo.ca.for
PARTE DE PRENSA: 17 de noviembre de 2008
DETIENEN A DIRIGENTE CAMPESINO DE FORMOSA
La represión, basada en la impunidad, sigue en Formosa; en esta mañana fue detenido Rodrigo González, dirigente campesino del Mo.Ca.For, en la localidad de Ingeniero Juárez. Mientras se encontraba realizando trámites personales fue avistado por Sebastián Alonso, apoderado del empresario Jorga Bellsola Ferrer, quien dio aviso a la policía provincial. Recordamos que Sebastián Alonso esta denunciado por los campesino como uno de los autores del incendio de la vivienda de la compañera Nicolasa Torres, y que este apoderado mafioso se movió con total impunidad llamando a la cómplice policía del gobierno provincial, demostrando la connivencia mafiosa que hay detrás del desalo de campesinos i comunidades de pueblos originarios. Rodrigo González es nieto de Rogelio González (92 años) y sobrino de Julia González (51 años) quienes fallecieron súbitamente la semana pasada, producto de la gran angustia que les genero este desalojo; también se encuentra en estado delicado de salud, la madre de nuestro compañero Gabriel Pérez, quien se encuentra injustamente privado de libertad desde que se inicio el conflicto. El Mo.Ca.For exige la inmediata liberación de todos los compañeros detenidos y el cese del desalojo con restitución de las tierras a sus verdaderos dueños, los campesinos y pueblos originarios, así como también pedimos la solidaridad de organizaciones sociales, organismos de DD.HH, sindicatos, personalidades, etc. El Juez actuante es el de Instrucción Dr. Raúl Schafer con asiento el Las Lomitas
COMISION DIRECTIVA. MOVIMIENTO CAMPESINO DE FORMOSA. FRENTE NACIONAL CAMPESINO |
Declaración de Teatroxlaidentidad que recibí y difundo:
Como no se lo puede leer on line, copio un artículo de Carlos Girotti, publicado ayer en BAE.
No hay caso. Mauricio Macri está convencido de que la letra entra con sangre. Al menos la letra de lo que él llama el presupuesto de la Ciudad. Lo repitió una vez y otra hasta que se cansó. Entonces, cuando los maestros quisieron poner una nueva carpa de la dignidad, el jefe de gobierno respondió con palos. Ni Menem lo había hecho con la Carpa Blanca. Pero Macri sí. Qué tanta discusión por los salarios docentes si no hay plata en el presupuesto. Basta; palo y a la bolsa.
Poco asombra que el paladín más encumbrado de la libertad de mercado, el empresario por antonomasia –devenido mandatario público- no sólo no atine a percibir que los modelos de rapiña capitalista mundial que él dice emular ahora se hayan vuelto repentinamente estatalistas, sino que se afirma en la brecha neoliberal maniatando con su voluntad la capacidad de intervención del Estado para zanjar el conflicto docente. Podrá argumentar que él no ordenó la represión a los maestros, que había una prohibición de instalar la carpa interpuesta por la fiscal de turno, que la policía actuó conforme a la ley y así por delante. Una intrincada malla de coartadas y argumentos burocráticos le sirve al jefe de gobierno para afirmar que el Estado y sus responsabilidades indelegables quedan resumidas en esa visión eficientista y empresarial de que no hay plata en el presupuesto. Es más: el ministro de educación se atrevió a decir, luego de la feroz represión, que aun si hubiera fondos en el presupuesto para aumentar los salarios ello impactaría negativamente en el bolsillo de las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas ya que éstas, de manera automática, deberían volcar esos mayores costos a la cuota mensual por alumno. Terrorismo ideológico de la más baja estofa.
La gratuidad de la escuela pública no sólo se garantiza con la formalidad discursiva sino que es preciso consolidar su cuerpo docente tanto con políticas que apunten a la permanente actualización pedagógica, como a la dignidad salarial. Es muy fácil mostrar en cuadros estadísticos el crecimiento en la matrícula privada como un modo subliminal de serruchar las bases sobre las que se asienta la enseñanza estatal. Mientras tanto, poco y nada dice el gobierno de la Ciudad sobre la abrupta disminución en el cupo de becas para los alumnos pobres, así como tampoco se esfuerza en resolver los graves problemas edilicios que presentan numerosas sedes educativas. Todo va de suyo. La escuela pública y sus docentes, sus alumnos, sus docentes auxiliares y los padres y madres que esperanzadamente recurren a ella, ven caer a diario los fundamentos mismos que hacen a la enseñanza estatal un espejismo constitucional. Se trata de una obra de demolición fríamente calculada. Cuantos más problemas haya en las escuelas públicas más se asegurará la imagen de la enseñanza privada y cuanto más ésta se proyecte como alternativa, más elitista se convertirá. Hay un modelo de país en este razonamiento perverso. Es un país cuyo Estado debe mantener las apariencias de la igualdad de oportunidades pero, en verdad, opera en beneficio de una minoría. Es un país consagrado a velar por el éxito individual, las carreras profesionales meteóricas y brillantes aseguradas, eso sí, por las billeteras repletas que son su única cédula de ciudadanía. Es un país para pocos, manejado por pocos.
En ese modelo de país, el modelo de Mauricio Macri, el interés público sólo es concebible como una mascarada del interés privado. Por eso el presupuesto no alcanza para pagarle un justo aumento a los docentes. El presupuesto está para otra cosa: para sostener la ficción de una ciudad abierta a cierta cultura mientras sus hospitales carecen de insumos básicos, para jugar el patrimonio en la ruleta inmobiliaria.
No es de extrañar que así se esté haciendo Buenos Aires: a imagen y semejanza de esa pretensión de una Argentina domesticada, sin vínculos fraternos con los pueblos y gobiernos democráticos del continente, genuflexa ante el dictado de los poderosos que supieron montar sus carpas sin que un solo palo cayera sobre sus cabezas. Sin embargo, mientras quede un único maestro en pie, defendiendo su escuela y su comunidad educativa, empuñando a modo de arma los ejemplos imperecederos de Marina Vilte, Isauro Arancibia y Guillermo Barros, el jefe de gobierno deberá apelar a los Cascarudos porque, de este lado de la vereda, siempre habrá un Eternauta.
Hace unos días, durante el paro en la ciudad de Buenos Aires, me llegó este mail, enviado por docentes del distrito 13 “para compartir con docentes, padres y ciudadanos en general”. Recién lo puedo compartir ahora porque estaba de viaje, pero entiendo que vale la pena difundirlo porque la información que contiene mantiene plena y alarmante vigencia, al margen del hecho puntual del paro.
Hay escuelas de la ciudad con grados de más de 40 alumnos. Faltan miles de vacantes en jardines de infantes, especialmente en la zona sur; mientras que las salas maternales públicas casi no existen. Hace mucho, mucho tiempo que no se construyen escuelas de acuerdo al crecimiento de la población.
· Los gabinetes psicopedagógicos son pocos (uno por distrito; o sea, uno cada 20 escuelas) y tienen poco personal para atender una problemática cada vez más grave. Faltan maestras recuperadoras, maestras de apoyo, psicopedagogos y asistentes sociales en las escuelas (en el 2004 había 250 profesionales, ahora hay sólo 180 para toda la ciudad). Hay, inclusive, maestras “prestadas” entre escuelas. Se limitan así seriamente las posibilidades para los alumnos con problemas de aprendizaje. Todo esto, además, en el marco de un sistema de salud pública absolutamente colapsado.
· Las condiciones de los edificios siguen siendo desastrosas y falta equipamiento. Hay escuelas sin gas, con goteras, obras sin terminar, ventanas y bancos rotos. De todo lo publicitado por el gobierno sólo se están pintando algunas escuelas, y con facturaciones que triplican los gastos reales de la obra.
· El gobierno anuló las jornadas de reflexión docente, donde los maestros nos juntábamos a pensar sobre la tarea a fin de mejorarla. Suspendió la capacitación en servicio, donde nos formábamos con especialistas en nuestro lugar de trabajo. Prohibió la salida de docentes de las escuelas en horario de trabajo para cuestiones laborales y nos prohibió hacer declaraciones a los medios.
· Por todas estas condiciones, cada vez menos jóvenes estudian para ser maestros. El gobierno reconoció que hay una “emergencia educativa” causada por la falta de docentes. Por eso directivos, bibliotecarias y curriculares deben cubrir los grados y, si esto no es posible, los niños deben ser repartidos. O, directamente, pierden días de clases.
· Cada vez se desdibuja más la función pedagógica del maestro. Quieren menos que la escuela enseñe y más que se dedique a contener el estallido, la bronca popular resultado de políticas que excluyen y marginan.
· Los salarios de los docentes están por debajo de la línea de pobreza. Un maestro cobra $695 de básico. El salario de bolsillo de un maestro que recién se inicia no cubre ni un tercio de la verdadera canasta familiar.
· Estos magros sueldos nos obligan a trabajar extensas jornadas afectando la enseñanza y nuestra salud. Un maestro que trabaja el doble no cobra el doble, pero sí nos descuentan el doble.
· Hay miles de docentes contratados en situación de inestabilidad y precariedad laboral (computación, ajedrez, teatro, asistentes celadores, maestros de apoyo, equipos de orientación). No sólo no se soluciona, sino que se ofrecen nuevas convenios en peores condiciones que los anteriores.
· Los docentes que recién toman cargo pasan meses y meses sin cobrar sus salarios.
· El gobierno dejó en manos de una entidad privada el manejo del Programa de Becas y las redujo en un 48% (¡se eliminaron 30.000 hace un mes, de las cuales el 58,6 % era para hogares bajo la línea de pobreza!).
· El gobierno designó al frente del Hospital Rawson (hospital de docentes) a un doctor denunciado por un caso de gatillo fácil, por maltrato de enfermos e incluso por el levantamiento de tareas que llevó a la muerte de dos compañeros con enfermedades terminales.
· El gobierno suspendió el subsidio de mantenimiento edilicio para las cooperadoras.
· Dicen que no hay plata, pero el gobierno aumentó los sueldos de los funcionarios: Macri cobra $25.000 y sus ministros $20.000. Además las empresas contratistas consiguieron que el gobierno actualice sus precios de licitación según inflación (pero los salarios de los trabajadores no se tocaron). Y por si todo esto fuera poco, se aumentaron los subsidios a las escuelas privadas: la Legislatura aprobó un incremento de 100 millones de pesos hace pocos días.
Maestros del 13

Esta es la desgrabación completa de una entrevista que Marina Garber le hizo a Casullo en abril, para un artículo acerca del lugar de los medios en la vida política argentina, y de la que se publicó una pequeña parte en la revista Acción.
–En su último libro usted analiza las sociedades contemporáneas como sociedades mediáticas, en las cuales los medios establecen las formas fundamentales de comprensión y percepción de la realidad…
–En todo los capítulos de Las cuestiones aparece el fenómeno de la sociedad mediática. Yo denomino sociedad mediática no ya a aquella sociedad de hace 20 o 30 años, donde los medios de comunicación tenían su importancia, eran “el cuarto poder”, tenían su incidencia en cuanto a la labor que cumplían –y esto se verifica a lo largo de la historia del siglo XX en la Argentina–, sino que la sociedad mediática ya es un nuevo fenómeno, una nueva dimensión, donde la realidad es mediada y construida en lo fundamental y en donde es muy difícil escapar a la influencia de los medios y escapar a la producción de los medios, a la construcción del acontecimiento, a la construcción de los hechos, a la narratividad de los medios. En ese sentido podríamos decir que estamos mediados y que esa mediación atraviesa la política, básicamente, pero atraviesa todos los otros niveles de nuestra vida, también los niveles personales y privados en tanto terminamos siendo hijos de los medios. En este sentido te diría que sí hay una modificación y una reformulación. Muchas veces se sigue pensando en la sociedad anterior, la sociedad de los 60 y 70, la de los medios de comunicación y su importancia, cuando ya estamos en otro nivel podríamos decir mucho más decisivo en cuanto a la suerte de la sociedad a partir de qué performance de aquí en más tengan los medios.
–¿Esta influencia se relaciona más con los temas que tocan los medios, es decir con la imposición de una agenda, o con la forma de tratar esos temas?
–Los medios lo que hacen es mediatizar todo, a tal punto que ya llega a ser imposible pensar algo en términos de autonomía frente a los medios. Mediatizan el fútbol, mediatizan la política, mediatizan el arte, mediatizan nuestras vidas, mediatizan la relación que tenemos con la ciudad, mediatizan la relación que tenemos con los valores, por lo cual es difícil pensar, por ejemplo, qué sería hoy el fútbol sin los medios. Qué sería la política sin los medios, si en realidad lo que menos nos interesa de la política es lo que dice el diputado, lo que dice el senador: a nadie eso le interesa, le aburriría soberanamente. Muchas veces, cuando se solicita que haya debate, que haya discusión, que aparezca la política, no se tiene en cuenta que los primeros demoledores de la política son los medios. Acá lo que importa es lo que dice el locutor, que además acá dicen bastantes cosas, no se manejan con discreción como en otros países. Lo que dice el animador cultural, lo que dice el comunicador. Desde esta perspectiva, ahí se nota la influencia, en el sentido de que los medios han generado que ya no haya más un adentro y un afuera de cada una de las circunstancias, sino que hoy los medios atraviesan también el saber, atraviesan los mundos del conocimiento, atraviesan las variables culturales. Cuando digo “atraviesan” quiero decir: es difícil pensar aquello que quedaría fuera de los medios o estaríamos cada vez más incapacitados de enunciar algo que queda fuera de los medios.
–Los medios y el sentido común…
–A mí me parece que los medios son la nueva derecha, en términos culturales, que habita el mundo, que habita Occidente, pero no tanto en términos, o no sólo en términos, de acusar a las izquierdas o defender a figuras de derecha –que también lo hacen–, sino en términos de plantear una realidad, una construcción de lo real, lo que podríamos llamar un entendimiento de lo real, que constituye un sentido común de derecha. El miedo, la seguridad, la idea de determinadas víctimas, las variables en cuanto a cuáles serían las soluciones a tomar en cuenta, quiénes serían los culpables, en dónde está la problemática… Y esto lo construye el mercado en términos de una dramatización nueva, una narración nueva, a través de géneros. La noticia hoy se ha transformado en una instancia que se maneja a través de géneros, o sea que responde a variables con que los viejos géneros hollywoodenses están constituidos y nos constituyen, el género judicial, el género policial, el género de la violencia, el género turístico, son géneros donde el espectador sólo examina y se le hace audible la realidad si viene a través de un formato género. Es decir, se necesita el jefe de policía rodeado de micrófonos, se necesitan las tiras esas que pone la policía alrededor del cadáver, se necesita la escalinata judicial, se necesita la voz del abogado, se necesita el grito de la víctima, se necesita lo que podríamos llamar la constitución del género en términos casi ficcionales para que se haga audible. Porque acá también tenemos que pensar que hay otras voces que aparecen. Bueno, también está el género protesta, el género con cuestionamiento, el género podríamos decir piquetero, en donde también se construye una imagen que nosotros vemos en televisión y ya tenemos planteada la realidad y ya sabríamos de qué se trata porque la forma televisiva nos plantea la entrada al género. Nos plantean la entrada: algo que reconocemos, que nos resulta familiar y que es lo único que se nos hace audible. Frente a eso, aquello que no aparece así constituido directamente es inaudible, es algo que no incidirá. Entonces es el mercado el que construye esto, es el mercado el que entra en competencia… Uno podría decir que los noticieros de alta audiencia en horarios pico de la noche construyen un noticiero donde el 90 por ciento son noticias policiales, noticias de violencia, noticias de violadas, noticias de asesinatos, noticias de secuestros. Porque la cuestión es qué sería lo más conmocionante: no es lo que dijo el diputado ni lo que dijo la Presidenta ni lo que dijo un mandatario latinoamericano ese día. Pero al mismo tiempo están respondiendo a esa misma lógica que el mercado constituye como lo único audible. Es decir, es casi un círculo vicioso. Una vez que vos constituís tu oyente, evidentemente lo único que podés es retroalimentar esa variable.
Yo diría que el sentido común de derecha que el medio manifiesta no es tanto decir “viva Sarkozy” sino plantearse eso: cómo es la vida, de qué manera hay que tomarla, cómo agarro el tenedor, cómo me relaciono con mi hijo, cómo pienso, qué pienso que es el morocho que está en la esquina juntando basura… En ese sentido se constituye un sentido común de derecha que hoy es hegemónico en los grandes centros urbanos de masas, no solamente aquí, y que es un sentido común reactivo, conservador, de corte reaccionario, racista, violentado y pasto fértil para cualquier neofascismo, lo que se evidencia acá con el 61 por ciento de votos de Macri, donde se evidencia básicamente una actitud antipolítica y una gestión de limpieza, una cuestión gerencial que limpie, barra y nos aleje de cualquier acontecimiento donde aparece el otro social.
Creo que forma parte de esto que yo llamo un armazón donde planteo además que los verdaderos partidos de la derecha entre comillas, los que construyen la agenda diaria, los que plantean qué tipo de problemáticas hay que discutir, los que consagran cuál es el hecho importante del día y cuáles son los hechos imprescindibles, no son los partidos en sí –porque nadie va a decir lo que dice López Murphy o Patricia Bullrich–, sino son los medios de comunicación. Ciertos medios de comunicación gráficos, que tienen la capacidad de imponer la agenda. Por la mañana ciertos medios de comunicación radiales se imponen por la agenda impuesta por los medios gráficos y que concluye a la noche con los noticieros de altas audiencias donde se cierra el día y donde uno, si se preguntase qué es lo que realmente pasó con este país en sentido profundo, realmente no sabría. Sabría quién puede ser el asesino de Roxana, sabría si hubo algún raptado, sabría que hubo un choque de un camión en Boedo, sabría que hay un preso que se ha escapado… Tendría una suerte de pequeño melodrama que le esconde la realidad. Ahora, esto es la noticia. Es inimaginable pensar un noticiero de corte político en la Argentina, un noticiero donde el 80 por ciento sean los acontecimientos políticos, sindicales o sociales que suceden. En este sentido es donde yo decía que son productores de un sentido común de derecha y por eso son los, entre comillas, “partidos de la derecha” que, una vez que construyen ese sentido común, cuando llegan los momentos electorales plantean la defensa o la elección de algún referente que represente eso que a lo largo del año han planteado como sentido comprensivo de la realidad.
–Sin embargo los diarios mantienen, por lo menos en apariencia, cierta seriedad, de tratar primero los temas políticos, tener su columna de opinión, sus analistas…
–Los diarios en ese sentido conservan la vieja usanza, pero no te olvides que los diarios hoy por hoy cubren una muy estrecha franja de lo que podríamos llamar la información diaria en relación a la radio y en relación a la televisión. Muchas veces nosotros como somos lectores de diarios pensamos que eso es una práctica pero te alejás un poco y no hay Clarín, no hay Nación, no hay absolutamente nada que sea leído.
–O por ahí hay Clarín pero se lee la sección de deportes o espectáculos o los clasificados…
–Pero también mucho menos de lo que uno piensa por las propias tiradas. Lo que sí los diarios conservan es el análisis político, la reflexión política, algunos de ellos, el posicionamiento político, y desde esa perspectiva son los grandes organizadores de una agenda. En el campo del periodismo gráfico se da una pelea fuerte donde ninguna de las instancias está radiografiando la realidad sino que son trincheras y baluartes de oposición o de defensa de ciertas políticas que actúan construyen la noticia, el copete, el título, el armado, de acuerdo a los intereses que defienden. De todos modos, el periodismo gráfico sigue siendo todavía el mejor periodismo, pero, en relación a los millones de argentinos, es un mundo muy restringido el que lee el diario. O el que accede a Internet, si lo ves en relación al que tiene la radio prendida todo el día o al que abre un canal de aire a la noche, a la hora en que se reúne la familia, familia humilde, familia popular o familia acomodada, el caudal de prensa gráfica es mismo.
–En la radio parecería haber un poco más de diversidad…
–Hay más diversidad, en la radio hay una especie de saturación. Eso también tiene que ver con una característica muy argentina: la radio alcanza un nivel muy alto de comentario, de reflexión, de interpretación periodística, que evidentemente es una instancia de enorme importancia en cuanto a lo que yo llamo la idea que nos hacemos del día que vivimos. Porque a vos te puede suceder por ejemplo que un grupo de 30 personas asaltan la puerta de la legislatura porteña como sucedió hace unos años. Y durante cinco o seis horas los canales de noticias, que también son una realidad muy importante, están ahí filmando cómo atacan, retroceden, tiran piedras, les tiran gases, tratan de voltear un… y podríamos decir que la sociedad vive que la Argentina está en un estado de insurrección, está en un estado de colapso… y por ahí no son más que 50 personas y el resto de las plazas y el resto de las fuerzas están en silencio y tranquilos mirando. Pero la idea que te hacés del país es que la cosa está en el borde. Y esto lo está viendo el jujeño, el marplatense, el de Río Gallegos y el de Buenos Aires. Viendo como durante seis horas se asalta el palacio de la Legislatura, una suerte de Palacio de Invierno en 1917. Esto te indica la importancia de los medios. Después es muy difícil, frente a estas siete o seis horas, que un diputado, un senador o un ministro tenga la capacidad política para hacer frente a eso que te fue entrando en la piel. Frente a eso cómo se hace para realmente tener una capacidad, una potencia, un dinamismo como para explicar todo.
Cuando se habla de la crisis de la política, de la crisis de los políticos, de la crisis de la representatividad, es posible que mucho de esto tenga que ver con una actuación de la clase política lamentable, que tenga que ver con ciertos negociados y ciertos robos que la clase política ha cometido, ciertas estafas. Pero lo decisivo de la crisis de los políticos y la política es que hoy la política la transmiten los medios, hay una política mediática donde no se le puede exigir al pobre diputado que compita con esas cinco o seis horas de transmisión con locutores que están preparados para saber decir, para saber sonreír, para caer agradables, para hacerse entrañables, y después decirle al gordo senador “a ver qué tiene para explicar la cosa”… O sea que también la crisis de lo político en términos civilizatorios se va dando a partir de que el político es reemplazado progresivamente por el locutor. El locutor es hoy el que nos dice y en el cual “confiamos”, entre comillas, nosotros, qué es lo que pasa.
–Y por otro lado la lógica de los tiempos de la televisión que siempre es muy cruel con todos los que quieren argumentar algo un poco más complejo…
–Sí, es terrible…
–Pero por otro lado le otorga horas y horas, por ejemplo, a un incendio sin víctimas, como el de Once, al hecho este de la legislatura…
–Sí, o al absoluto hecho. Es decir, hay un grupo de gente que incendia una estación porque el tren se retrasa, entonces lo que va a hacer el movilero, que es carne de cañón –que es uno de los grandes mediadores de la imbecilización de la Argentina–, el movilero lo que va a hacer es filmar el incendio, entrevistar a cuatro o cinco personajes que van a decir cualquier cosa cuando están en el acontecimiento, o sea asaltando la estación Constitución. No va a haber ninguna reflexión, ningún comentario, sino que uno se va a encontrar con el hecho en bruto. Podríamos decir que eso sería casi lo posmoderno, el hecho en bruto, que luego los diarios al otro día sí lo van a analizar, pero lo que ven millones de personas es un hecho en bruto donde el movilero, jadeante, sin poder respirar, entrando entre el humo, arriesgándose –o sea jugando al héroe tonto–, lo que va a hacer básicamente es exponer uno de los elementos esenciales de las sociedades amedrentadas, que es “no salgas a la calle, no te comuniques con el exterior, no te relaciones con lo social porque todo es un espanto. En todo caso solicitá que haya muchísimos policías que te vayan acompañando en tu camino hacia el trabajo”.
Entonces digo, desde esa perspectiva es el hecho en bruto lo que aparece en la televisión, y después el otro elemento: para la televisión un minuto de reflexión es como un exceso, es como una página entera de un diario. Entonces ya no te pueden dar más que ese minuto, a no ser que seas una figura muy destacada entonces la entrevista puede durar 20 minutos. Te digo los canales de audiencia. Podés tener también en canal 148 de cable donde hay una entrevista bien hecha, pero bueno, ahí estás en el 0,05 de audiencia. Son todas entrevistas extraordinarias pero con una audiencia escasísima.
–Cómo entra en toda esta situación la idea de la interactividad de los medios, por ejemplo los mensajes de los lectores en las versiones online de los diarios, o en los programas de radio, donde los mensajes de los oyentes ocupan dada vez más espacio…
–Ahí tocás un tema difícil de interpretar donde en general la Argentina tiene un mito que es el mito de “la gente”, el mito de “la sociedad”. Yo creo que nosotros estamos perfectamente construidos y atravesados por algo que el peronismo –yo te hablo desde el peronismo– inculcó en la historia argentina, que es la santificación del pueblo. La santificación… eso luego se ha traducido en la santificación de la sociedad y luego en el lenguaje de los medios en santificación de “la gente”: la gente nunca se equivoca, la gente siempre tiene la razón, y más si es víctima, la gente siempre… Si vos leés los comentarios a las noticias de los diarios, los que aparecen en Internet, te das cuenta de que “la gente” es muchísimo peor que el peor de los diarios. “La gente” está mucho más situada en la equivocación, en el error, en el resentimiento, en el rencor, en la locura, en la histeria, que el peor de los titulares de los diarios. Si escuchás muchas veces los llamados telefónicos te encontrás con la misma situación, salvo que sea un buen programa de tango donde un viejo tanguero llame y pida un disco de Goyeneche.
Pero en general, cuando la noticia es la noticia política del día o cuando la noticia tiene que ver con los políticos, con algún robo, con Chávez, uno dice: el diario es deplorable, pero los lectores son más deplorables. Entonces, desde esa perspectiva, yo no hago ningún mito de la sociedad argentina, sobre todo en Buenos Aires. Es como si uno viviese en el peor lugar en el peor momento, así lo vivo yo en cuanto a lo que piensa la bella gente, lo que siente la bella gente, lo que considera la bella gente que habría que hacer, lo que considera la bella gente que habría que tomar como medida. Yo calculo que estamos en un momento podríamos decir feo. Ahora, se hace un mito de que esto, que sería la participación del lector da un tipo de pluralidad, cuando en realidad todos los análisis nacionales e internacionales estarían indicando que a medida que avanza y que se consolida la sociedad masssmediática, la sociedad globalizada, la sociedad del mercado mediático, el pensamiento va siendo único, unanimista. Es decir, en lo fundamental, en lo decisivo y en lo que verdaderamente importa, todos piensan lo mismo, con pequeñas diferencias… Alguno puede pensar que Chávez es un mal nacido, un histérico, un totalitario, una porquería, un asesino, con matices, pero la famosa pluralidad del mercado mediático es una absoluta mentira.
–También está la idea o el mito de que el receptor tiene cada vez más libertad para armar su propio medio, su propia televisión, su diario a medida…
–No tiene, no, porque en realidad el mercado con mucha capacidad, con mucha incidencia, con mucha dinámica, va creando realmente los niveles de un pensamiento único. A eso agregale las variables alternativas, las variables que planteaban un cambio cultural, las variables que planteaban un cambio histórico, las variables que otro acontecimiento que no fuese el que estamos viviendo o que planteaban cambiar la historia frente a la mala historia han entrado en una crisis muy profunda, han entrado en variables podríamos decir de hibernación o de fosilización, nos encontramos con que ese pensamiento unanimista se esparce. Y si vos vas a España y vas a Italia y vas a Londres te vas a encontrar con un nuevo sujeto común y silvestre de derecha que frente a los diez problemas principales piensa exactamente lo mismo, sin ningún tipo de variación. Esto es producto básicamente de la supuesta pluralidad del mercado mediático.
–Y de los mismos grupos económicos que tienen sus diarios en España, sus radios acá…
–Claro, están los oligopolios, están las cadenas, están las variables que dominan… Si los movimientos populares democráticos hoy en América latina –y yo llamo movimientos populares democráticos a los de Evo morales, lo de Chávez, lo de Correa, el propio kirchnerismo, lo de Lula– no resuelven el problema de los medios de comunicación de masas, no hay futuro para los movimientos populares en América latina. Porque van a ser derrotados por esa propia sociedad y por esa capacidad que tiene esta nueva derecha mediática de imponerse, generar las atmósferas, generar los climas y generar los sentidos comunes.
–Más que resolver el problema de la comunicación sería una lucha, y muy desigual…
–Claro, porque además el mercado plantea sus mitos de la libertad de prensa, de la independencia, de la autonomía, de que en realidad la libertad de prensa es lo que a nosotros nos preocupa. Como si por ejemplo para el campesino boliviano su preocupación mayor fuese la libertad de prensa o votar cada cuatro años bajo el modelo histórico anglosajón. Digo, es otro tipo de problemática, por eso yo soy muy defensor de los populismos latinoamericanos. En ese sentido, es muy difícil plantearse esta lucha democrática contra la incidencia de los medios de derecha, porque efectivamente los medios de derecha hacen de sí mismos, como si no bastara con sus enunciaciones cotidianas, una especie de supremo valor que tendría la democracia, un valor intocable. Entonces es muy difícil, es mucho más difícil pelear contra esa derecha que pelear contra una derecha fascista explícita, que puede en algún momento aparecer como algo negativo en la conciencia del ciudadano. Las próximas dos décadas se va a dar este combate y según resulten las circunstancias los movimientos democráticos populares podrán avanzar y serán disueltos y vencidos y derrotados como lo fue López Obrador en México, como lo están bombardeando brutalmente desde todas las cadenas oligopolios y monopolios a Lula, como acá mismo se critican las variables que uno puede defender de la experiencia kirchnerista. Es decir, estamos frente a un reto fuerte donde los medios de comunicación son uno de los grandes protagonistas.
–Cuando usted habla de la influencia de los medios en la conformación de este sentido común reaccionario, ¿se refiere sólo a los noticieros o a los programas informativos, o también a la ficción y a otro tipo de géneros?
–Si vos analizás más en profundidad, si te dedicás claramente a trabajar sobre lo mediático te vas a dar cuenta de que evidentemente esto que llamamos nosotros un sentido común de derecha respira en todas partes. Respira en una película de Hollywood supuestamente inocente, respira en la forma en que el héroe baja del avión en un país árabe y lo que hace, respira en un teleteatro y lo que puede dar un diálogo entre una madre y una hija, respira en la forma en que son presentadas las realidades en términos ficcionales, respira en cómo se organiza la grilla de los canales, cuáles son los canales que están en los primeros quince puestos y cuáles en el puesto 524 de Direct TV, es decir que es una gran orquestación donde lo mediático no es sólo el noticiero.
Esto no significa plantear que se acaben los medios, que los medios transmitan otra cosa, no, al contrario, yo pienso que los medios plantean una lógica de masas, en una sociedad de masas. Es difícil pensar, y yo soy muy escéptico en cuanto a que esta lógica podría ser tomada por la izquierda y cambiada. Yo creo que hay una lógica… si vos tenés 80 canales y estás encerrado en tu casa, ya te maneje la izquierda o la derecha, ya sonaste. Ya hay una lógica civilizatoria que te carcomió. O sea que acá estamos hablando de una lógica… esto lo digo porque muchas veces hay en las izquierdas una lógica alternativista: “déjenme los 90 canales a mí entonces yo voy a dar otra cosa y todo va a ser maravilloso”. No, entre otras cosas, habría que preguntarse el avance tecnológico, habría que preguntarse qué significan 80 canales que dan exactamente lo mismo todos.
Desde esa perspectiva yo soy muy escéptico en cuanto a plantearme una alternativa. Sí creo que puede mejorar, y tampoco quiero hacer desaparecer a la televisión. A mí me gusta por ejemplo el fútbol y me gusta ver el fútbol por televisión. Lo que yo digo es tomar conciencia, tomar conciencia, expandir la conciencia y aplicarla a los medios, que aparecen como los impolutos, como aquellos que generan la gran narración y a los que vos no podés pensar porque son el gran narrador. Los medios son como el novelista que te escribe la novela: vos estás leyendo la novela pero en Flaubert no pensás, pensás en la novela. Lo mismo en la cuestión diaria, vos creés que todo eso es la realidad pero no pensás cómo se maneja en tal canal o en tal diario la realidad. Son como narradores omniscientes y yo digo que hay que tomar conciencia y hay que tratar de que estos narradores omniscientes comiencen a dar cuenta en el sentido autocrítico y crítico del mundo que están dando, porque es una enorme responsabilidad la información y la formación de conciencia, pero en ningún momento plantear la idea de que las sociedades de masas pueden… En ese sentido, las sociedades de masas llegaron a un punto y un individuo no se puede manejar si no le ponés una pantalla en determinado momento para que cuando vuelva del trabajo esté una o dos horas y se vaya a dormir más o menos pacificado.
En todo caso habría que discutir y cuestionar qué es esta sociedad civilizatoria, fabril, técnica, productiva, que avanza a pasos agigantados en una especie de nada, y no creer que lo que te está diciendo el locutor es lo que va a decidir tu vida. Hay una matriz civilizatoria que es más bien lo que habría que cuestionar y que lamentablemente el comunismo en su momento, el socialismo, o los socialismos reales o los estalinismos no cuestionaron… El verdadero modelo que tenían que haber cuestionado, que es el modelo tecnocivilizatorio productivista fabril del capitalísimo, no fue cuestionado por izquierda. Al contrario, la izquierda lo que quiso hacer es eso multiplicado por 100: donde había 20 fábricas, 500 fábricas, con una mejor distribución de la riqueza pero nunca puso en cuestionamiento una calidad y un modo de vida. Cuando hablamos de lo mediático estamos hablando básicamente de un elemento central y protagónico de la calidad y modelo de vida, qué calidad y modelo de vida queremos para vivir.
En ese sentido, podemos decir que por un lado es inevitable que en sociedades de masas haya algo así como estos medios de masas, pero por otro lado tendrían que cumplir otro rol, tener otra conciencia y la propia sociedad tendría que tener sobre esos medios una enorme gravitación. No un poder político sino la sociedad: una enorme gravitación para saber qué se da y qué no se da y qué cosas se ven y no se ven.
–¿Cuál era el papel de los medios antes de este proceso de mediatización?
–Cumplían una función fuerte, no te olvides que la fuerza que podía tener en su momento el diario La prensa que Perón expropia en 1951-52 y se la da a la CGT, es decir que en ese sentido uno puede imaginar que La Prensa tenía un poder de capacidad opositora… Los medios siempre tuvieron fuerza, todo el siglo XX está cruzado por una cultura popular, mediática, industrial, una industria cultural que va avanzando donde los medios cumplen una faceta muy fuerte pero con una mayor ingenuidad, una menor capacidad de hacer política, una menor capacidad de incidencia donde todavía había inmensas zonas donde no estaba tocado por los medios. Yo te recuerdo un ejemplo: yo era JP; nosotros salíamos en manifestaciones de cuadras y cuadras y cuadras y discutíamos con Perón y discutíamos con la CGT o íbamos acá… pero jamás pensamos en los noticieros. Y cuando volvíamos a casa no mirábamos el noticiero, un noticiero del Reporter Esso que duraba 15 minutos y que nadie lo miraba porque era espantoso. Hoy los estudiantes universitarios que son 300 y no 30 mil, salen a la calle cuando llegan las cámaras. En esa relación, la radio era importante pero no decisiva, nadie se ponía a escuchar el noticiero de Radio El Mundo a las 20:30 para ver qué podía decir. Lo mismo los canales de televisión. Había zonas muy amplias donde el político era un político, entonces vos ibas a escuchar a Balbín a Plaza Once o ibas a escuchar a Alfredo Palacios hablando en otra plaza o en un cine o en un teatro, había un espacio del fútbol donde vos podías escucharlo por radio pero el espacio del fútbol era básicamente el estadio de fútbol. Cuando sucedió un gol histórico, algún acontecimiento, eran solamente 50 mil los que lo habían visto. Hoy hay un gol que hace el Barcelona en Moscú y lo ven millones y millones de personas y al otro día están todos hablando de Messi. Entonces en ese sentido podríamos decir que los medios eran importantes, incidían, tenían su papel, los llamaban “el cuarto poder”, pero todavía había enormes franjas de cierta autonomía, en donde las cosas aparecían de por sí. Los medios por ejemplo publicaban en páginas inmensas el debate puntualizado, punto por punto, palabra por palabra, los debates en diputados, en La Nación y en La Prensa. Pero porque era importante ver todo lo que el diputado y el senador decía, intervenía, era importante ver todo lo que el diputado y el senador decía, contestaba, intervenía, eran páginas y páginas, hoy no. Hoy no, hoy más bien hay una barbarización. Es más, cuando se transmiten las sesiones, el que está comentando las sesiones no sabe lo que está transmitiendo.
Los medios influían, no era tan homogéneo, tenías diarios de distintas tendencias, tenías revistas, la revista era muy importante, estaba Primera Plana, estaba Confirmado estaba Leoplán, Vea y Lea, Qué, de altas tiradas, la revista Qué tiraba 200, 250 mil. Estaba el mismo Clarín que era desarrollista, frondizista frigerista: entonces vos leías el diario y sabías que ahí había un determinado planteo que no era el de la Nación o La Prensa, que era más bien de variables agroexportadoras, pero yo creo que sí incidían, sí influían, sí se los leía. La radio tenía muchísimos menos programas periodísticos, la radio de los 50 y 60 tenía el 10 por ciento de los programas periodísticos que hay ahora, eran programas de entretenimiento, programas musicales, pero sí incidía. La Razón quinta y La Razón sexta, los dos diarios de La Razón que salían a las tres y a las seis de la tarde eran diarios decisivos. Cumplían la función que hoy cumplen los noticieros de las 7, 8 y 9 de la noche. Había que comprar La Razón que salía a las 5 y a las 8 y media para enterarte de cómo venían los acontecimientos. Y en ese sentido lo que decía La Razón a la tarde tenía un fuerte impacto en el mundo político. Si La Razón te ponía “Se agrava la estabilidad del gobierno de Frondizi” todo el mundo planteaba que Frondizi estaba muy cerca de ser volteado. En ese sentido, sí tenía. Pero eran otras las dimensiones.
No es como ahora cuando vos tenés servido en bandeja absolutamente todo, no solamente de acá sino de todas partes, y de todos los aspectos. Cosa que también es positivo pero, al mismo tiempo dónde quedó, dónde está lo que está fuera de eso. Porque el hoy es una época que también hay que hablarla en términos interesantes: vos ves el debate entre el PSOE y el PP en España y por ahí podés escucharla de punta a punta en vivo. O la conferencia de Santo Domingo que fue algo extraordinario. Para mí fue una lección que habría que grabarla, porque fue un momento latinoamericano excepcional, de lo cual tendríamos que sentirnos orgullosos porque nunca ocurrió eso de tener ahí las 4 o cinco horas.
-Pero gran parte medios destacaron, más que el contenido, las cuestiones anecdóticas, la mirada de Correa, los gestos de Cristina…
-Se lo desvirtúa porque claro, la mirada, la sonrisa de Correa… Pero la famosa reunión de la OEA, que decidió la expulsión de Cuba, de esa nunca tuvo nadie imagen, nadie supo qué se discutía, nadie supo qué se debatía, cómo se pegaba. Pasaron 50 años, vos tenés una nueva reunión latinoamericana. Entonces, evidentemente no es para expulsar a los medios sino para que los medios tengan otro tipo de actuación,. Pero es cierto: la reunión de Santo Domingo es realmente un hecho excepcional de lo mediático en la historia de América latina, porque además la reunión fue excepcional…
Me permito copiar este artículo que recibí de Carlos Girotti, escrito para Miradas al Sur:
Se le dibuja la sonrisa a quien esto escribe –y no puede evitar el gesto de cabecear como cuando se dice “mirá vos, qué cosa”- al recordar las entradas subrepticias a la quinta de los tanos del barrio para comer frutas, encaramado a los árboles, cuidándose de que los dueños y sus perros no lo sorprendieran in fraganti. Ya en tren de recordar, algo parecido le ocurre cuando se ve entrar a la librería de Abel Langer, el día que cumplía veinte años, y salir del local con un ejemplar de El capital monopolista (aquel texto revelador de Baran y Sweezy) oculto entre las páginas de un diario. Y no mucho más: algún paga-dios en la pizzería cercana al Nacional de Morón o viajar de colado en el Sarmiento en la época del cuerpo de delegados de Filosofía y Letras. Travesuras, inocentes transgresiones de adolescente ávido de perforar las fronteras de lo legal y lo normado. Pero nunca una pasión morbosa por el hurto, esa misma que se sucede en otras imágenes, nada candorosas, desde que algunos festejaron el voto no positivo.
Desde un punto de vista jurídico el hecho de hurtar no supone intimidación a las personas ni ejercicio de la fuerza sobre las cosas. Es lo que lo diferencia al hurto del robo. Uno entra a hurtadillas a un lugar cuando, como se dice en el lenguaje tumbero, entra de canuto. No hay violencia aparente. La ganzúa, delicada, abre sin estropicio lo que la barreta de los boqueteros despedazaría y la mano enguantada selecciona lo que la pistola cargada apuntaría. Todo queda en su lugar menos, claro está, lo que se hurta. Ni qué decir cuando el hurto se produce a la vista de todo el mundo: el souvenir, la billetera (o el libro de mi buen amigo Langer) es un triunfo impoluto, sin mácula o vestigio alguno de violencia. Pero cuando el hurto es una reiteración mecanizada, un calco obstinado, una compulsión imparable y enfermiza, un violentar sordo y travestido por el hecho mismo de la repetición, ahí ya se está frente a otra cosa: la cle(p)tomanía, ese desenfreno por robar sin que parezca un robo.
En la Argentina viene ocurriendo esta pasión, aunque las imágenes que la registran muestren escenas anodinas en apariencia, desprovistas de cualquier rasgo de excepcionalidad, comunes y silvestres, naturales como duraznos en almíbar. Peor aún: son escenas que, en sordina, parecieran retrotraer la memoria a ese tiempo infantil de las rondas alegres y pueriles en el bosque mientras el lobo, el tan temido y execrable lobo, no estaba. Si el lobo no está entonces se puede jugar, correr una maratón, alentar a los tenistas, festejar el día de la primavera, departir amablemente con todos aquellos que también le temen al de los colmillos afilados e insaciables y todo ello haciendo gala de impasibilidad, esa dote de los cuerpos gloriosos que los exime de padecimiento y, cómo no, de un rostro cerúleo, casi impertérrito, que otea la posteridad en esta chance birlada a la historia. El birlón se afana (mire usted las casualidades) en demostrar que no emplea malas artes, que todo lo que hace y todo lo que deja de hacer está instituido en el deber ser de las cosas y hay una claque presurosa en el aplauso al cabo de cada escena. Pero hay sustracción, una sustracción sistemática que, de tan repetida, ya es afano. Y aquí las casualidades no existen.
La perpetración del robo ocurre cuando las miradas están puestas en otro lado. No es un acaso ni un hecho fortuito, aunque la oportunidad haga al ladrón. No, es un cálculo, una estrategia premeditada y alevosa que, a la espera de la ocasión propicia, se consuma tal como una coreografía ensayada una y otra vez antes del estreno del espectáculo. Porque también hay espectáculo, no se vaya a creer. Es la escenificación política de la política basura en la que, como dice Carta Abierta en su Laberinto argentino, “un personaje exiguo, partiquino de momentos menores” de repente gana el centro del tablado y todos los reflectores lo congelan ahí, en ese instante impensado de la fama por contrabando, cubriendo un rol estelar y fugaz que ya hubiera querido Jerzy Grotowsky para su Teatro Pobre. El partiquino usa y abusa de ese nuevo papel, tan sorpresivo como sorprendente, y así como ayer visitara una tristemente célebre exposición ganadera para felicitar al propietario de un encornado apodado con su nombre, hoy posa de Hood Robin entrevistándose con quienes suelen entrar por las ventanas cuando no pueden hacerlo por las puertas.
La cle(p)tomanía es un robo, queda claro, y a mansalva. Cuando la noción de interés público puede ser apropiada por la política chatarra, sin que el ciudadano intervenga para punirla, hay robo. Cuando la democracia alambrada, sin protagonismo ciudadano, es la cobertura y coartada para los que malversan la expectativa popular y en nombre de ella delinquen, hay robo. Cuando se invoca como excusa el credo y la fidelidad a un mandato familiar para anteponerlo al deber cívico, hay robo. Cuando se enarbolan el diálogo y la concertación de intereses para transar finalmente con los que no dialogan ni conciertan nada, hay robo. Cuando los grandes medios de comunicación no inquieren ni interpelan al ladrón por su acto, hay robo.
No es justo que esta manía por lo ajeno permanezca impune y se naturalice como modo de aprehensión y cambio de la realidad adversa. Por muchas razones no es justo, es verdad, pero sobre todo por una: “Están en nuestro pasado los muertos de muchas luchas que impulsaron la reconstrucción simultánea del presente y del pasado, como un único gesto inescindible de conocimiento político. Por eso, pensar la justicia respecto del pasado resulta indesligable, finalmente, de los modos en que se imaginan y materializan actos de justicia respecto del presente” (Carta Abierta, El laberinto argentino).
En este, el que seguramente es el peor momento de su gestión, cuando queda a la vista que no sólo no sabe gestionar sino que subejecuta las partidas, que está rodeado de incapaces y nulos, que favorece descaradamente a socios y amigos y que gobierna con un definido sentido de clase –antipopular y a favor de los que más tienen, por supuesto– y sin preocuparse por ocultarlo, no sólo la popularidad de Mauricio Macri no baja en las encuestas sino, por el contrario, sube. Anoche lo contó, en una mesa redonda a mi juicio imperdible del ciclo que organiza Nación Apache (ojalá se desgrabe y publique), el sociólogo y encuestador Ricardo Rouvier. Pero si el dato ya es díficil de tragar, lo que me hizo correr frío por la espalda es el motivo que dan los encuestados para explicar por qué prefieren a Macri: porque se mantuvo firme ante los estudiantes y los docentes. Mostró autoridad y eso es lo que hace falta (¿cómo, no eran la Presidente y su marido los excesivamente autoritarios?).
¿Está eso indicando un rumbo? ¿Para qué reclamarle al gobierno políticas sociales o cosas así, si lo que está pidiendo “la gente” es lo contrario? ¿A qué o a quiénes estamos enfrentándonos en realidad los que queremos un mundo un poco más justo, un mundo con menos sufrimiento? ¿Solamente al poder económico, no importa si agropecuario, industrial, de servicios o financiero o todo a la vez? ¿Solamente a la alianza entre el poder económico, los grandes medios y lo que llamábamos el imperialismo antes de la posmodernidad y Toni Negri? ¿O también a “algo más”, a algo que ni nos atrevemos a nombrar porque lo tenemos ahí, sentado a nuestra mesa en las fiestas familiares, sentado a nuestro lado en el subte, revisando el mismo estante de góndola que uno en el supermercado, recorriendo los pasillos de la Feria del Libro, haciendo la cola para pagar la tasa de embarque en Ezeiza, yendo a buscar al nene al jardín?
¿Se conformará esa gente con el pago a los holdouts? Acá debería escribir, entre paréntesis, “risas”: ya sabemos la respuesta. No se va a conformar con nada: todo lo que hagan Macri o Cleto está bien, porque, como dijo anoche otro panelista, Nicolás Puente, “el sentido común es de derecha”. ¿Qué quiere decir esto? “Dar a un problema complejo una solución simple”. Los que esperan soluciones simples a, por ejemplo, la inseguridad o la inflación, ya decidieron, en grandes líneas: hay quienes saben darles respuestas simples y están los Durán Barba que saben preparárselas para que puedan darlas.
Aun sin abandonar del todo la batalla por ganarlo, yo diría que de este sector de la sociedad –el mío, el sector en el que me muevo– no hay que esperar nada. No hacerse ilusiones, quiero decir, y en cambio, sí, apuntar al otro, el que no espera soluciones, el que, si va a las concentraciones por un choripán, es porque necesita comer (y no vive de rentas como los dueños de campos donde se cultiva soja). ¿Y con ese sector que pasa? En todo caso, sé bien lo que no pasa: algo que vi por el noticiero de Canal 7 creo que el lunes, desde Bolivia: largas, larguísimas, filas de campesinos, caminando tranquilamente hacia Santa Cruz, firmes, decididos a hacer todo lo que puedan para sostener a su gobierno y enfrentar a los detentadores históricos del privilegio, pocos días después de que esa misma oligarquía demostró a Bolivia y al mundo hasta dónde llega su capacidad de matar y puso a la vista hasta qué punto carecen de límites su racismo y su clasismo salvaje. ¿Harían eso acá los cabecitas negras del conurbano, los peones rurales que trabajan en negro, los pequeños campesinos expulsados por los sojeros? ¿Por qué lo harían? ¿Le interesa al gobierno o a la fuerza política que está en el gobierno hacer algo para que hagan algo así? ¿Se le ocurre aunque sea pensarlo? ¿Es un despropósito hacer cualquier tipo de comparación entre la situación argentina y la boliviana? ¿Nunca hubo ninguna experiencia de ese tipo –movimiento popular con algún arraigo en la capacidad de solucionar las necesidades de los pobres, incluido, y sobre todo, el sentido de dignidad– acá? ¿No hay bases para intentarlo?
Recién llegado por reenvío, desde La Paz
Fecha: jueves, 18 de septiembre de 2008, 12:19 am
CONTRA LA BARBARIE, EL GENOCIDIO Y EL MEMORICIDIO
9 de Septiembre, Día Aciago de la Destrucción de la Memoria Cruceña
A la opinión pública nacional y mundial:
Los archivistas, documentalistas, bibliotecarios, historiadores, investigadores e intelectuales, reunidos en la Sala de Lectura de la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Nacional, denunciamos ante la opinión pública boliviana y mundial el genocidio y el memoricidio que asoló a varias ciudades bolivianas entre el 9 y el 12 de septiembre de 2008.
El 9 de septiembre será recordado por el saqueo, quema y destrucción de las instalaciones instituciones públicas y privadas de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, provocando la destrucción del Archivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y la quema de la Biblioteca del Centro de Estudios Jurídicos y de Investigación Social (CEJIS), delito de lesa cultura provocado por grupos violentos que emplean métodos fascistas, que responden a la Unión Juvenil Cruceñista (brazo paramilitar del Comité Pro Santa Cruz), adscritos a la Prefectura del Departamento de Santa Cruz, que actúa en abierta sedición contra el estado de Derecho y la democracia en Bolivia, desacatando la ley y usurpando funciones del Gobierno Nacional hechos que constituyen delitos penados por ley.
El 11 de septiembre de 2008, sicarios armados, provocaron una matanza de campesinos e indígenas y estudiantes normalistas en el municipio Porvenir del Departamento Pando, hecho tipificado como delito de genocidio en la querella interpuesta de oficio por el Fiscal General de la Nación, contra el prefecto Leopoldo Fernández. Las cifras aterradoras señalan aproximadamente 30 muertos y 50 desaparecidos. El 12 de septiembre, el mismo grupo incendió la Alcaldía de Filadelfia, por su afinidad con el partido de gobierno.
El 9 de septiembre de 2008 será recordado como una fecha negra contra la memoria cruceña. La destrucción del Archivo del INRA y otras instituciones como la Superintendencia Agraria, Forestal, Servicio de Impuestos Nacionales, Aduana Nacional, Empresa Nacional de Telecomunicaciones, provocados por latifundistas, agroexportadores y el capital financiero asociado a la agroindustria en Bolivia, que se resisten al proceso de cambio democrático, particularmente en el caso de la tenencia de la tierra y la plena participación de la población indígena en la gestión del Estado y la sociedad, impulsando un golpe de Estado cívico-prefectural, denunciado por autoridades de gobierno. El ataque y destrucción de archivos, bibliotecas y centros de documentación el 9 de septiembre, han sido cometidos en el curso del desarrollo de esta estrategia de sedición contra el estado de Derecho y la Democracia.
Los atentados han sido selectivamente dirigidos contra documentaciones con valor fiscal o legal, para destruirlos con el fin de sostener así la ilegal ocupación de tierras de comunidades indígenas y fiscales. No podemos olvidar que durante la dictadura del General Hugo Banzer (1971-1978), se adjudicaron millones de hectáreas para favorecer a estos grupos de poder. Nosotros, consideramos que el resguardo, la conservación y acceso de/a los documentos institucionales es un objetivo primario en el ámbito profesional y del servicio a la sociedad.
Al mismo tiempo, sostenemos el interés supremo de preservar la vida de las personas, el estado de Derecho y la Democracia, condiciones sin las cuales los fines y valores profesionales que sostenemos carecerían de genuina veracidad y valor. Por lo expuesto, la Asamblea de Emergencia declara:
1. Nuestro dolor por el genocidio perpetrado en el municipio Porvenir, Departamento Pando, el 11 de septiembre de 2008.
2. Declaramos al 9 de septiembre de 2008 como “Dia aciago de la destrucción de los archivos institucionales y la Biblioteca del CEJIS en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra”, crimen de lesa cultura que debe ser sancionado.
3. Exigimos a las autoridades nacionales, departamentales, locales y/o institucionales, a erigirse en parte civil en procesos judiciales para sancionar tanto a los autores intelectuales, materiales, cómplices y encubridores del genocidio de Porvenir, como al memoricidio provocado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
4. Denunciamos ante el Consejo Internacional de Archivo, el Comité de la Memoria de la Humanidad, la UNESCO, la Asociación Latinoamericana de Archivos, la IFLA, y otras organizaciones de profesionales del mundo, la destrucción de los archivos y la quema de la biblioteca del CEJIS, para que estos delitos de lesa cultura no queden en la impunidad.
5. Constituir en el territorio de la República, Comités de Defensa de la Memoria de la Nación, participativo e inclusivo de profesionales y miembros de la sociedad civil, con el propósito de documentar y denunciar los actos de destrucción, depredación, robo, incendio y cualesquier otra forma de atentar contra su integridad.
6. Repudiamos la violencia política que históricamente ha determinado como objetivos insanos la destrucción de archivos, bibliotecas y centros de documentación en Bolivia y cualquier otro lugar del mundo, cuando estas deben ser conservadas por el interés público y los derechos de la Humanidad.
7. Llamamos a hombres y mujeres del país y el mundo a defender el estado de Derecho y la Democracia en Bolivia, que sigue costando sangre de los más humildes, como son los pueblos indígenas de Pando.
La Paz (Bolivia), 15 septiembre de 2008
Luis Oporto Ordóñez, Juan Carlos Fernández Peñaranda, Galo Jaime Illatarco Peñarrieta, Luis Reynaldo Gómez, Martha Paredes Oviedo, Simón Orellana Chávez, Olga Mogro Moreno, Miriam Agramont, Carola Campos Lora, Mónica Montesinos Rojas, Norka Raquel Lara Gómez, Gaby Gutiérrez Ramos, Lourdes Peñaranda Morante, René Armando Santos Vargas, Liz Quiñones Vargas, Fernando Chuquimia Bonifaz, Gonzalo Molina Echeverría, Demetrio Frontalilla, Juan Carlos Zurita, Ludmila Zeballos Avendaño, Javier Saravia Gutiérrez, Patricia Suárez Veintenillas, José Flores Mamani, Ramiro Fernández Quisbert Ramiro Fernández Quisbert CEPAAA Historia Inmediata/Historia a Debate E-mail: h-debate@cesga.es Página web: www.h-debate.com
¿Vale la pena? No sé si vale la pena. Todo el mundo parece tener todo tan claro que no hay conversación que no parezca un vacuo diálogo de sordos o una superposición de monólogos donde alguien toma un cachito de algo que dijo otro como pretexto para arrancar con otra cosa de la que el otro también va a tomar sólo una parte para decir lo que se le da la gana decir a él: así en la vida y en el mundo, pero sobre todo en el mundo blog, donde la inmediatez y la facilidad para responder y la posibilidad de cierto anonimato permite poner cualquier cosa, enter y ya está, uno lo dijo, aunque no haya tenido tiempo para pensarlo y sin estar muy seguro de si eso a lo que respondió es realmente eso a lo que respondoó: si lo leyó o apenas le pasó la vista por encima mientras estaba pensando qué escribir.
Como sea, aunque no valga la pena, quien quiera leer que lea, quien quiera entender que entienda lo que se le de la gana, y si se toma el trabajo de tratar de entender lo que uno intenta decir, mejor, se agradecerá. Acá va: las palabras que vienen a continuación son mías, porque me hago cargo de ellas, las adopto, estoy de acuerdo con ellas, pero no son mías exactamente porque en gran parte las escribieron o las dijeron otros, pero no puedo decir quiénes son por el sencillo motivo de que fueron escritas como parte de una correspondencia privada o dichas en reuniones: mails o conversaciones entre algunos integrantes del grupo coordinador de Carta Abierta a partir de las más o menos coincidentes objeciones, no importa para el caso si de buena o de mala leche (las hubo de las dos) que suscitó la iniciativa de Ezequiel Meler de publicar en Artepolítica el borrador de la cuarta Carta Abierta, “El laberinto argentino”, que va a ser discutido este sábado.
Con mis propias palabras, a veces, otras citando literalmente, sin decir a quién (porque no pedí autorización), anoto lo que comparto:
1) Por qué tiene que haber sólo un tipo de escritura para escribir sobre política. Por qué no puede haber un discurso que no sea propositivo, no dé soluciones, que tome posición, tenga convicciones y asuma responsabilidades sin creerse en el deber de enseñar nada a nadie ni guiar a nadie.
2) Por qué personas con parecidas ideas políticas no pueden sostener discursos con distintos niveles de complejidad, e inclusos las mismas personas, según la ocasión. A nadie se le ocurriría leer la Carta 1, la Carta 2, la Carta 3 o la Carta 4 en Plaza de Mayo, pero tampoco fueron escritas para eso.
3) Por qué se espera siempre de los intelectuales una función “docente”, que ayuden a “ver más claro”. ¿No es eso elitismo?
4) El Espacio Carta Abierta nació de la escritura de una carta, la primera, lanzada inicialmente por cuatro o cinco personas, consensuada luego por un grupo un poco mayor y firmada finalmente por unas 1.600, tan compleja y “barroca” como la que fue tan criticada en este caso. Y a partir de la existencia de la carta se conformó espontáneamente, sin buscarlo, el Espacio Carta Abierta, no al revés. Quienes nos fuimos sumando nos sumamos a algo que ya existía, que ya tenía un estilo, así de complejo y difícil, y que así y todo vimos que funcionaba sorprendentemente bien. Sorprendentemente para todos, incluso para los impulsores de la idea inicial. Uno de los pocos, de los muy pocos consensos, que hay en el Espacio, es que su vitalidad y su crecimiento, que sigue aumentando, se deben precisamente a eso, a que nos tomó a todos por sorpresa, incluso a sus impulsores, a que se trata de un fenómeno sin explicación previa, y que no encuadra en ningún modelo de organización existente con anterioridad, ni intelectual ni política (y Carta Abierta se concibe como espacio intelectual y político), y entiende que su supervivencia, su vitalidad y su fuerza depende de que mantenga esa singularidad.
5) Nadie de Carta Abierta dijo nunca que este se considera el único espacio de intelectuales progresistas o con ideas nacional-populares de la Argentina, ni el más representativo ni un factor de poder. Si hay compañeros con ideas parecidas o idénticas que quieren lanzar documentos en un estilo “comprensible”, sin “barroquismos”, están en todo su derecho: no hay una disputa de espacios y sí posibilidades de convergencia en la práctica. Que lo hagan y ya está.
6) De la existencia del Espacio, con sus asambleas quincenales, fueron surgiendo otras actividades (comisiones, asistencia a las marchas, participación en actos, declaraciones, reuniones con dirigentes políticos y sociales y con autoridades, charlas, blogs, aperturas de otras Cartas Abiertas en distintos puntos del país, etc), por lo que hoy Carta Abierta no necesita expresarse puntual y directamente sobre cada cosa a través de las Cartas y puede intervenir directamente cuando lo considera necesario.
7) Carta Abierta no acepta hacer llamamientos, no acepta diagnosticar, no quiere renunciar a las ambigüedades ni a los claroscuros, cree que es su deber internarse en la complejidad. No supone que sea su tarea “llegar a más gente”, y mucho menos si para ello tiene que recurrir a fórmulas simplificadoras, lo que no implica que desprecie a quienes se esfuerzan por “llegar a más gente” en distintos ámbitos o distintas tareas, incluidos muchos integrantes del propio Espacio Carta Abierta. Sencillamente, esa no es la tarea de este espacio.
8) Sí, en cambio, al margen de sus propias Cartas, estimula que, dentro y fuera de Carta Abierta, quienes están por una Argentina como la que queremos, construyan más literatura y más arte, con los lenguajes más diversos, simples o complejos, pero no aplanadores, porque entendemos que aplanar es desmovilizar o apelar a una movilización superficial.
9) Si “transmitir un mensaje a las masas populares” es hacer lo de Castells, estamos en contra: el cartel de Fuentealba en manos de Nina Peloso en Bailando por un sueño. En esas escenas nació, también, la nueva derecha.
10) Más productivo que impugnar las formas complejas de escritura es insistir con el tema de que florezcan todas las formas -solicitadas, aforismos, cartas extensas- y que los esfuerzos se dediquen a esa multiplicación, no a la obstaculización de lo que hacen otros.
11) Estamos en contra de quienes no aceptan a Carta Abierta si no se convierte en “un bicho reconocible”, con los que no quieren tomarse el trabajo de ver qué tiene de nuevo. Documentos que dicen las cosas con claridad se pueden leer por decenas. Este procura ofrecer algo distinto: permitan que haya uno distinto.
12) Nadie está obligado a leer la Carta Abierta iv. Es una premisa que preside su redacción.
13) Es casi imposible concordar 100 % con la Carta Abierta iv, es casi imposible que algo no caiga mal. Y es también casi imposible no encontrar algún tramo que no dé mucho de nuevo para pensar. Y es totalmente imposible encontrar un texto que exponga las mismas posiciones.
14) Finalmente, sí, me permito citar algo que uno de los integrantes de la coordinación de Carta Abierta, Carlos Girotti, escribe al resto de los coordinadores, luego de una reunión con dirigentes sindicales (no intelectuales, no estudiantes, no bloggers: dirigentes sindicales): “Carta Abierta existe y es reconocido como espacio porque se atreve a preguntar pero, al hacerlo, contrae obligaciones: entre otras, la de sostener las preguntas poniéndole el cuerpo a la ideas porque intuye que las respuestas no son las del menú ofrecido.”
Dado que lo publicado por Miradas al Sur no puede leerse por Internet, copio el texto de Carlos Girotti que hoy aparece en ese semanario y que poco antes me llegó en un mail titulado “Carta Abierta, la anomalía en la democracia alambrada”.
La aguda observación que el Espacio Carta Abierta hiciera de la emergencia de la nueva derecha en la Argentina, no debería ser tomada sólo como una radiografía o una imagen estática de un fenómeno novedoso. Tampoco alcanzaría con considerarla como una acusación genérica a quienes “trazan un nuevo destino conservador para la Argentina”. Lo que hay, en verdad, es una interpelación radical a los límites del modelo democrático y a los fundamentos de la cultura política vigente desde su restauración en 1983 que, en definitiva, se han mostrado como frágiles diques de contención de la escalada destituyente. Se trata de una democracia alambrada, privatizada, que recién repara en sí misma, en sus límites y en su propia fragilidad cuando sus argumentos últimos son expropiados por quienes, combatiéndola y cuestionándola, habrán de usarlos para su exclusivo provecho sectorial.
Si nos atenemos a las intervenciones públicas de Carta Abierta, es ineludible lo paradojal de las mismas: defender la institucionalidad democrática desde la intuición que ésta –y la cultura política en la que se asienta- jerarquiza la representación en desmedro de la participación. Claro que, en términos constitucionales, el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus legítimos representantes. ¿Pero qué pasa cuando los mandatarios requieren del apoyo explícito y protagónico de los mandantes? ¿Cuánto de la representación sucumbe, en tiempos de crisis, si la participación ha venido siendo confinada a los laberintos de la retórica, ahogada en el cálculo preelectoral, sometida a una opción bianual en un cuarto oscuro y oscurecida a su vez cuando se apagan las luces de las cámaras televisivas? ¿Cuánto de la teatralización, inherente a toda representación, convence a los actores de que el público, en efecto, es un sujeto pasivo, una nada en las sombras, sin rostro ni contornos definidos, que apenas cobra vida en el aplauso o en la fría estadística de la taquilla?
La sola posibilidad de formular estos interrogantes desde adentro mismo del actual dispositivo democrático, es decir, sin renunciar a su defensa frente a la agresión pero cuestionando el alambrado de púas que lo circunda, convierte a la paradoja de Carta Abierta en una anomalía. Esta irregularidad, esta sospechosa y sugestiva intervención política escapa a lo normado y aceptado. De repente, una parte del público se pone de pie, irrumpe en la escena y es otro actor, un actor inesperado que redefine el libreto, que extiende el proscenio más allá de las habituales penumbras.
En cierto sentido no es ésta una anomalía única. Lo anómalo ahora está en el antiguo patio trasero imperial, ese otro teatro planificado por el Consenso de Washington y construido a sangre y fuego por el terrorismo de Estado. Allí aparecieron nuevos actores y nuevas obras que interpelan al espacio en el que se han constituido como lo nuevo e irreverente mientras, por doquier, todo y todos se afirman en el rumbo contrario, esto es, en un rumbo de colisión.
Suponer entonces que es posible sostener lo incipiente y germinal de esta hora latinoamericana con el fraseo balbuceante de una democracia amordazada equivale, de hecho, a tender un hilo más en el cerco perimetral. Desde luego que tampoco sirve el clisé “hay que profundizar la democracia” que, usado a guisa de antídoto contra las tentaciones superestructuralistas, se complementa mágicamente con la mera enunciación de la “democracia participativa” como objetivo plausible. Aquí hay una disputa cultural que compromete a la política y en ésta, como instrumento de cambio y como realización de futuro, al futuro mismo. Pero, para acometer esa disputa, es imprescindible un examen profundo de la actual matriz democrática y de los porqué de la indiferencia que campea (perdón por la palabra) en buena parte de la ciudadanía. Si las presiones nacidas en y al calor de la crisis hicieran derivar al Estado y a la sociedad hacia la derecha; si primara en estas horas la mezquina convicción de que todo se puede arreglar con un arreglo bien entendido, con señas y mohines, la batalla cultural estará irremisiblemente perdida. Si, por el contrario, cobrara encarnadura, peso y volumen la conciencia de que lo anómalo es el camino; si de esta imperfección latinoamericana y argentina reconstruyéramos nuestra identidad de lucha bicentenaria, entonces estaríamos en curso hacia un rumbo emancipatorio.
¿Hay otras claves, acaso, para entender a la democracia como sinónimo de justicia social, o habrá que aceptar que todo es puro espejismo, ficción e impostura y que la memoria histórica de nuestro pueblo ha sido definitivamente anestesiada? Cuidado, porque quienes se inclinen por esta última opción carecerán del lenguaje necesario para ponerle palabras al conflicto, a la tensión irremediable entre la representación y la participación. Y de esto, como es sabido, no hay retorno, sólo pura conspiración.-
Mail recibido, con pedido de difusión, de los profesionales del Centro de Salud Ameghino, de la CABA
No a la política de vaciamiento del Estado
“Lo nuestro no es política sino gestión” decía el actual jefe de gobierno porteño en un slogan publicitario pre-electoral.
¿De qué gestión se trata?:
· Escuelas y hospitales sin gas.
· Ausencia de insumos.
· Veto a la Ley de Medicamentos.
· Reducción del 50 % en becas a estudiantes secundarios de bajos recursos.
· Persecución a los estudiantes “activistas” que participan en las tomas de los colegios.
· Convenios con universidades privadas para la implementación de pasantías, restando vacantes a los egresados de las universidades públicas.
· Intimación a una jubilación anticipada con el fin único de reducir el plantel de las Instituciones del Estado: trabajador que se jubila, renta que se pierde.
· Centralización y tercerización de las Finanzas Públicas.
· No ejecución del presupuesto aprobado para Salud y Educación: ¿dónde está ese dinero?
· Cierre de hospitales y el consecuente abandono de 1.500 pacientes con el fin de desarrollar, en esos predios, negocios inmobiliarios.
· Pedido de renuncia a los directores de los 34 hospitales de la Ciudad y la firma de un decreto (868/08) que pretende legalizar una selección a dedo para esos cargos, desconociendo así lo establecido por la Constitución en materia de concursos.
En síntesis, esto no es más que la progresiva apropiación de los bienes y recursos públicos en manos de grupos privados relacionados con el ejecutivo.
¿No es política?:
Paradójicamente, en una ciudad tan joven en su autonomía y cuyo basamento constitucional es la participación ciudadana, el gobierno “macrista” gestiona autoritariamente, transgrediendo las leyes y normativas vigentes.
Se trata entonces de una política de “negación de la política” que promueve el adormecimiento y la desmovilización de los ciudadanos.
Ante esta riesgosa situación:
Desde la Asociación de Profesionales del Centro de Salud Mental Nº 3 “Dr. Arturo Ameghino”, nos convocamos a recuperar la historia participativa, la memoria de nuestras luchas y llevar adelante una enfática defensa del hospital público, que es de / y para cada uno de nosotros.
Es necesario reconstruir los lazos de lucha en defensa de nuestras instituciones a favor de mayor democracia y desenmascarar las políticas de exclusión y saqueo.
Es urgente instalar colectivos para el debate y la organización de la comunidad en defensa de sus legítimos derechos.
Asociación de Profesionales C. S. M. Nº 3 ”Dr. A. Ameghino”
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Buenos Aires, 2 de Setiembre de 2008
COMUNICADO DE PRENSA
EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Ante las medidas que se vienen adoptando desde el Ministerio de Educación de la C.A.B.A., que perjudican a estudiantes, docentes, cooperadoras, auxiliares y padres queremos expresar:
EL CAMINO ES LA UNIDAD DE TODOS LOS SECTORES QUE CONFORMAN LA COMUNIDAD EDUCATIVA EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Convocamos a la movilización a realizarse en miércoles 3 de Setiembre junto con los estudiantes secundarios y terciarios, docentes y auxiliares a partir de las 15 hs en la Jefatura del Gobierno de la Ciudad
MADRES Y PADRES EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA |
Transmito un comunicado de prensa que recibí, de los estudiantes y profesores del Colegio Nicolás Avellaneda.
COMUNICADO DE PRENSA
El Centro de Estudiantes y la Asamblea de profesores del Colegio nro. 4 DE 9º “Nicolás Avellaneda” comunican que, durante la toma que se está realizando en nuestro colegio en repudio a la política educativa de la actual gestión del gobierno de la CABA de recorte de programas de inclusión (becas; subsidios a cooperadoras; programas de retención de alumnas-madres, alumnos padres y embarazadas; escuelas de reinserción; programas ZAP, entre otros), nunca se interrumpió el dictado de las clases. Por lo tanto, no es cierto lo que se afirma en el fax del ministerio recibido en las escuelas acerca de que “la toma de un edificio escolar supone el cese inmediato de toda actividad educativa”.
Las directivas telefónicas y los anuncios mediáticos del ministro de educación presionando para que se suspendan las clases avasallan los derechos constitucionales a enseñar y a aprender y el derecho a trabajar. Por ello es que la decisión mayoritaria de esta comunidad educativa fue y seguirá siendo mantener el colegio abierto y funcionando.
Creemos que vaciar las aulas es funcional a quienes pretenden debilitar la escuela pública. Por tal motivo, los estudiantes y los profesores del Avellaneda comenzamos una maratón de 24 horas de clases continuadas desde las 7,45 de la mañana del día de hoy. Las clases nocturnas, a partir de las 23 hs y hasta las 7 del día siguiente, tendrán un carácter abierto por lo que invitamos a los padres de los alumnos del colegio a participar de ellas.
EN DEFENSA DE LA ESCUELA PUBLICA
Centro de Estudiantes y Profesores del Colegio “Nicolás Avellaneda”
Documento de la APDH de Azul, recibido recientemente por mail:
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Azul –APDH- ejerció el miércoles último, junto a organizaciones sociales, políticas, gremiales, estudiantiles y ciudadanos autoconvocados, el derecho a manifestarse en repudio a la disertación del Dr. Mariano Grondona sobre Reflexiones Republicanas, en el marco del ciclo de conferencias que organiza la Asociación de Abogados de la ciudad. Frente al comunicado que ADEPA ha distribuido a todos los medios nacionales de prensa, esta Asamblea debe rechazar enérgicamente los términos con los que esa Entidad se refiere a lo acontecido en la ciudad y la calificación que asigna a esos hechos, que atribuye específicamente a militantes en defensa de los derechos humanos.
En el documento de mención, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas afirma que el Dr. Grondona “fue hostigado”, que “lo insultaron y amenazaron y que comenzaron a golpear el automóvil en el que se trasladaría a Buenos Aires”, afirmaciones que realiza sobre la base de la información que con inmediatez a la conferencia propaló el propio Grondona a todos los medios nacionales de prensa, haciendo uso y abuso del poder del que goza en contraposición a un grupo de militancia que no tiene acceso a esos mismos medios y tampoco posibilidad alguna de transmitir a esa escala su propia versión de los hechos, o cuanto menos contradecirla a través del medio gráfico local, el Diario El Tiempo –integrante de ADEPA-, que tiene sometida a esta Asamblea a una estricta censura, como consecuencia de haber criticado un editorial del diario que afirmaba que la apropiación de hijos de desaparecidos había constituido un acto de amor; y sujetos a Juicio a dos de sus integrantes –serán juzgados próximamente en Juicio Oral y Público- por considerarlos responsables de esa crítica que entendió había lesionado su honor.
APDH de Azul está en la obligación de señalar que la libertad de expresión que ADEPA dice defender y entiende afectada por un acto que debió interpretar a favor de la libertad de manifestar y expresarse de grupos de militancia y ciudadanos comunes que no tienen posibilidad de hacerlo en los términos en los que en cambio la aprovechan los actores que defiende –como el Dr. Mariano Grondona-, está en cambio severa y permanentemente lesionada por uno de sus integrantes, el Diario El Tiempo, a través de una política de censura sistemática contra la Asamblea, sobre la que ADEPA nunca se expidió, sin que pueda argüir a esta altura desconocerla. Es el mismo diario desde cuya Dirección y sobre lo vivido en Azul, al comunicado de ADEPA agregó que “se trató de grupo minúsculo de no más de 20 personas que gozan de impunidad y que ya están identificados en la ciudad”.
A estas afirmaciones temerarias deben adosarse las realizadas por el Foro del Bicentenario que asignó a esa manifestación ciudadana la categoría de “ataque” que “empaña el ejercicio de la libre expresión de los ciudadanos” –es difícil creer que Grondona no tenga libertad de expresarse- y que la nuestra ha sido una “manifestación de intolerancia y autoritarismo” que revela el “peligroso clima de tensión y antagonismo político que se está generando en la Argentina”. Esta Asamblea debe lamentar que el núcleo de intelectuales que lo conforman interpreten que el pensamiento disidente al que ellos exponen ponga en peligro al país y que la intolerancia se la adjudiquen, de ese modo, al que piensa diferente.
Las personas que se agruparon frente al Teatro Español, donde se producía la conferencia del Dr. Grondona, se manifestaron con absoluta normalidad y tranquilidad, de lo que pueden dar fe los trabajadores de la prensa local a cargo de la cobertura periodística, los de seguri