fedecorbiere@gmail.com

Chau Golpe

Mucho se ha escrito acerca de estos 30 años de democracia. Están quienes eligen la pompa y el artificio para celebrar el cumpleaños. Aquellos que discuten sobre la densidad del componente civil que auspició la dictadura, y aún existen visiones posmodernas sobre los años setenta que intentan justificar, con sesgo restaurador, el plan sistemático de desaparición de personas sobre el cual asesinos y conspiradores precipitaron la última dictadura militar.

Así como la Revolución de 1810 condensa en un año y una figura como Mariano Moreno (quien muere en altamar, en 1811) todo un proceso de cambio cargado de una fuerza ideológica revolucionaria que marcó el fin de la monarquía en el Río de la Plata; el calor del retorno a la democracia en 1983 produjo un punto de cierre e inflexión sobre golpistas y dictadores, acostumbrados a tomar el poder con la regularidad necesaria para lograr intereses sectoriales con formas impuras de gobierno.

Este trabajo experimental, producido por estudiantes universitarios, narra en formatos multimediales qué pasó en estos años de consolidación democrática, con la distancia documental que permiten las herramientas digitales.

Las visualizaciones presentadas aquí exteriorizan una virtud propia de la época y su estilo hipertextual / transmedia. No hay linealidad en el relato ni verdades reveladas. Se trata de realizaciones en las que el lector puede hacer su propio recorrido. Detenerse en un fragmento, adelantar, hacer pausa, respirar, mirar de nuevo, compartir en medios sociales, comentar, disentir o retomar para mejorar la calidad informativa de los contenidos.

En 1910 Joaquín V. González publica “El juicio del siglo” -en formato de folletín para el diario La Nación, de la familia Mitre-, con ese texto se intentó cerrar en una lectura única y tamizada de aquel plan sistemático que diezmó con la Conquista del Desierto a pueblos originarios, o domesticó a esos gauchos sobrevivientes de las batallas independentistas. Después, las escuelas normales adoptaron esa visión homogeneizadora de los triunfadores.

Han pasado dos centenarios y nuevamente 30 años de otro plan sistemático resultante del terrorismo de Estado. La era digital y las lógicas distribuidas de interacción de la llamada Sociedad de la Información tienen una ventaja. Quienes tratan de imponer un discurso único como lo hiciera la prensa facciosa / mitrista, se encuentran con la respuesta inmediata de una ciudadanía provocante y activa que con su actuar práctico interpelan aquellas formas autoritarias.

Luego de tres décadas en este rumbo irreversible de construcción democrática, en estas piezas periodísticas le decimos chau al golpe, con la calma de la cárcel efectiva a los genocidas y la búsqueda de un destino común que sólo puede consolidarse entre todos.

Equipo docente 30mil.com.ar

Dos Demonios

La llamada “Teoría de los dos demonios” fue uno de los elementos por los cuales ciertos sectores políticos justificaron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. También hubo periodistas facciosos que supieron serpentear en les medios con el retorno a la democracia (a falta de tiranías, en términos dictatoriales y estrictamente atenienses).

 

Gentileza de Mauro Ricci

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración gentileza Mauro Ricci

Los malditos, la Socieadad Interamericana de Prensa y el día después al 7D

Dicen que la política es maldita. También que los periodistas están malditos y que en el control de los medios de comunicación transitan demonios que juegan con aquella materia incandescente, inasible y siempre a punto de estallar, que no es un volcán, sino la opinión pública.

Sin embargo, la única personificación del mal tiene como referente a esos dictadores que sometieron a los pueblos a caprichos mesiánicos, delirios místicos y ambiciones venales. El Plan Cóndor en América Latina es poco mencionado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Su silencio sobre el ex titular de la entidad, el uruguayo Danilo Arbilla Frachia, director del Centro de Difusión e Información de la Presidencia del gobierno de facto de Juan María Bordaberry -entre 1973 y 1975- resulta llamativo cuando sus actuales representantes conforman una misión internacional que evalúa la libertad de prensa y de expresión en la región.

La SIP es una suerte de mega cámara empresaria que reúne a cadenas editoriales, dueños de diarios y de agencias de noticias privadas, cuyo objeto es defender intereses económicos y corporativos. No está escrito en su misión institucional, aunque su proceder indica que la función natural de la SIP es la de interpelar a los representantes de los Estados nacionales, pedir audiencia con presidentes y tratar de marcar su agenda.

Su paso por la Argentina ocurre en medio de una rayuela que divide entre el cielo y el infierno a los distintos jugadores que pugnan por la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En especial, por la medida cautelar de un simple artículo transitorio (el 161°) que obliga a la desinversión de quienes no se adecuen a la norma.

Más allá de la SIP y de su arribismo convocante, ocurre que la reciprocidad entre los medios masivos de comunicación y los procesos de formación de opinión pública conforman una unidad inseparable para el ejercicio del poder. Estado sólido (papel) y líquido (opinión) se complementan.

Pensadores clásicos como Platón y Aristóteles escaparon a las concepciones elitistas sobre verdades reveladas y encontraron en la opinión pública un saber popular, con dominio propio en las mayorías. En esa clave el posterior Renacimiento se deshizo de una idea de pueblo entendida como sujeto pasivo.

Pasado ya este 7 de diciembre habrá que repensar cuál es el lugar de este poder no institucionalizado que dio la base para una discusión amplia por una ley de radiodifusión para la democracia. Frente a los grupos de presión como el señalado hubiera sido extraño, casi idiota, que la función pública-política en el gobierno dejara al libre albedrío de quienes se beneficiaron  en tiempos pasados con negocios macabros a cambio de  editoriales facciosas.

Ahora bien, la brutalidad de los sucesos mediáticos y las pasiones que devinieron en la actual lógica amigo-enemigo debe encontrar un punto de equilibrio. Ese lugar lo tienen los cuerpos colegiados y, en especial, las organizaciones sociales que no encuentran aún  su espacio de reserva del 33 por ciento del espectro.

Un dato extraño  para el compromiso comunicacional asumido por las autoridades del AFSCA es la ausencia de aquellos impulsores de la Ley 26.522, que transitaron los primeros recorridos.

A tres años de la sanción, tal vez sea tiempo de poner en perspectiva histórica lo sucedido con batallas cautelares / culturales y volver convocar a los académicos malditos. Aquellos que desde el ámbito de las Ciencias de la Comunicación imaginaron una época en donde el poder de la palabra resida en el pueblo.

Para ello falta un plan técnico que ordene la digitalización y uso del espectro radioeléctrico.  Resolver la entelequia de la convergencia tecnológica entre radiodifusión y telecomunicaciones. Y por supuesto insistir que a mayor grado de información, accesibilidad y pluralidad de fuentes habrá una institucionalidad democrática  avalada por ese poder popular instituyente. Aquel movimiento incandescente, inasible y siempre a punto de estallar,  que a pesar de su potencia no pudo sostener a Juan D. Perón cuando lo derrocaron con todos los medios haciéndole coro

Eso ocurrió meses después de los poderes fácticos bombardearan la Plaza de Mayo en junio de 1955. La SIP no dijo nada al respecto.  Había sido fundada en 1943, en una conferencia de periodistas realizada en La Habana, cuando Cuba transitaba por el primer gobierno prostibular de Fulgencio Batista.

Ciberespionaje, libertad y control

Las redes de espionaje están rompiendo sus códigos. Con Internet aquellos viejos y buenos tiempos para el servicio secreto han perdido sus encantos. De la exótica madame Mata Hari (Margaretha Geertruida Zelle) al pedido de extradición de Julian Assange (WikiLeaks) -por presunto abuso sexual en Suecia- ha transcurrido casi un siglo. La seducción pasó de ser un arma eficaz para robar información a una estrategia legal para intentar encarcelar a un periodista hacker que llegó a la fama por revelar documentos reservados sobre atrocidades cometidas por marinesnorteamericanos en Afganistán o comunicaciones ocultas de funcionarios de Estado. Pero esto es sólo la muestra del avance de la cibernética para fines bélicos.

Esta semana se produjo una secuencia de acontecimientos donde la innovación tecnológica y su uso para el espionaje revelan la eficacia de las técnicas de control aunque se presenten como eventos separados.

El caso Assange sobre el que la Justicia británica aceptó la extradición a Suecia esconde otro pedido de Estados Unidos -por denuncias del Pentágono- para juzgarlo en ese país por publicar las violaciones a los Derechos Humanos en las guerras de Irak y Afganistán.

A esto se suma la reciente aparición de una unidad de inteligencia del FBI (la principal fuerza del Departamento de Justicia norteamericano) para interceptar comunicaciones on line, que incluye la intercepción de conversaciones inalámbricas o las realizadas por sistemas de voz IP como, por ejemplo, Skype.

Según reveló la revista especializada Cnet, desde fines de mayo la DCAC (Domestic Communications Assistance Center) vigila mensajes “sospechosos” al servicio de autoridades locales, estatales y federales, e incluso a proveedor de servicios de datos y redes sociales cuando el Departamento de Justicia lo requiere. El informe muestra que existen pruebas de solicitudes que realizó el FBI para el financiamiento público de este programa desde 2008.

Por otra parte el Departamento de Seguridad Nacional (Homland Security), también de Estados Unidos, tiene su lista de amenazas para prevenir el terrorismo internacional. Los términos monitoreados puede leerse en el periódico digital Mail OnLine y fueron obtenidos por un pedido del Centro de Información Privada Electrónica apelando al Acta de Libertad de la Información (un recurso legal de Acceso a la Información). Conforme al relevamiento de esta organización la clasificación es “amplia, vaga y difusa”, ya que agrupa desde términos como “terrorismo” y “ciudad Juárez” hasta nombres como “Felipe Calderón”.  Los tópicos más usados se relacionan con la seguridad fronteriza, la lucha contra el terrorismo y acciones del tipo DDoS -denegación de servicios a páginas Web- relacionadas con la llamada ciberseguridad.

A esto se suma el descubrimiento del virus “ciberespía” conocido como Flame (llama, en inglés) que realizó  la compañía rusa Kaspersky Lab en computadoras del Cercano Oriente. El mismo lleva cinco años de recorrido malicioso sobre el que presumen los especialistas en seguridad informática de esa firma que atacó al programa nuclear de Irán en 2010 a través del gusano Stuxnet, por el cual el gobierno de Mahmud Ahmadineyad señaló a Estados Unidos e Israel como responsables, según lo publicó el diario The New York Times. Además de Irán, en otros países como Sudán, Siria, El Líbano, Arabia Saudita, Egipto, Israel y los territorios palestinos, la criptografía de sus sistemas habría sido quebrada por Flame.

Todas estas noticias tienen un común denominador en la circulación de datos por Internet y la preocupación de los gobiernos por monitorizar la red o crear códigos maliciosos para sus guerras virtuales, las cuales generan grandes pérdidas económicas o abren puertas traseras -por sistemas de ingeniería inversa- en los órganos de inteligencia.

De hecho, la Universidad de Cambridge acaba de publicar una investigación sobre la vulnerabilidad de las agencias M15 (Reino Unido) y la NSA (Estados Unidos).

La batalla no ha terminado. En uno de los extremos habrá que esperar dos semanas para la confirmación de la extradición de Julian Assange, que intentará llevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia), la máxima autoridad judicial en el viejo continente.

El otro escenario relacionado con el espionaje es más complejo, ya que pone en cuestión el irresoluble debate entre Libertad vs. Control, que cruza el mundo cibernético.

La arquitectura distribuida del diseño actual de la red por flujos de circulación multimodal -operada por protocolos TCP/IP- parece escapar a los mecanismos de control, que enfrentan la transmisión abierta porPacket Swiching a sistemas de inspección de datos como el Deep Packet Inspection, gracias al cual Egipto apagó Internet por una semana antes de la salida de Hosni Mubarak, a comienzos de 2011.

Hasta ahora el triunfo ha sido de la libertad en la red. En el obituario de las tecnologías de vigilancia ya recibieron su réquiem el programa Carnivore del FBI (Estados Unidos), la red de espionaje global Etchelon (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, y Nueva Zelanda) y Enfopol (Estados Unidos, Gran Bretaña y parte de la Comunidad Europea).

Fuente: Agenda Digital

El día de Internet y después

La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) fue uno de los mayores intentos por encontrar soluciones y estrategias globales para garantizar un entorno digital democrático y pluralista. En ella se delimitaron diversas líneas de acción para resolver la brecha digital de los países menos desarrollados. También allí se cristalizó la propuesta de crear un día mundial para Internet.

La CMSI se organizó por iniciativa de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Tuvo dos rondas de discusión: Ginebra (2003) y Túnez (2005). Justamente, el Día Mundial de Internet toma como referencia la fecha de fundación de esta organización, creada en París el 17 de mayo de 1865, que luego se incorporó a la familia de Naciones Unidas (ONU).

Vale recordar que un antecedente directo de la CMSI fue el Informe MacBride “Un sólo mundo. Múltiples voces”, redactado para la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) por una comisión dirigida por el premio Nobel de la Paz Sean MacBride.

En ambos casos, el eje de los debates estuvo centrado en la democratización de las redes y en garantizar el acceso a la cultura, lo cual implicaba propiciar un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) que desplazara la centralidad de Estados Unidos en la toma de decisiones.

En esos años el Consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Zbigniew Brzezinski (1977-1981), recomendó al presidente Jimmy Carter sustituir la “diplomacia de las cañoneras” por la “diplomacia de las redes”. Por entonces, ese país controlaba más del 65 por ciento de la infraestructura en telecomunicaciones.

Tres décadas después el escenario geopolítico ha cambiado y las redes están más diversificadas. Sin embargo, los resultados de la CMSI no fueron los esperados.

El NOMIC fracasó por el retiro del apoyo financiero de Estados Unidos a Unesco; en tanto, la CMSI no pudo lograr su principal meta: que los dominios de la web pasaran a la órbita de la UIT en lugar de estar administradas por ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números), una entidad que asigna a su criterio los dominios (DNS) conforme a la regulación de la Secretaría de Comercio de Estados Unidos.

ICANN no tiene fines de lucro pero está manejada por las empresas más importantes de alta tecnología, las cuales sí tienen fines comerciales. El Día de Internet invita a pensar estos entretelones, en los que se entrecruzan tanto afanes corporativos como la aspiración de crear sociedades y entornos (no virtuales) incluyentes.

Sólo por hoy se puede ver la infografía interactiva publicada por la Agenda Digital de la Agencia Télam

Internet, ciberdelincuencia e Interpol: ¿El mundo avanza hacia una (ciber)policía global?

 

A continuación se reproduce un interesnate artículo publicado por el blog Agenda Digital

La agenda geopolítica mundial mostró en los últimos meses una serie de iniciativas tendientes a crear una suerte de policía global de Internet. Esto ocurrió bajo las premisas de perseguir la ciberdelincuencia y asegurar medidas de seguridad digital, que comenzaron con la modificación de leyes de propiedad intelectual y rápidamente viraron hacia la persecución del lavado de dinero y el terrorismo internacional. Sin embargo, el problema central es la confusión que presenta el término “ciberdelincuencia” al momento de tratar de identificar los delitos informáticos.

Mientras tanto: el Parlamento Europeo estudia por estos días avanzar con medidas de restricción sobre software legal que posibilita la eventual práctica de hacking (acceso a redes de computadoras con o sin permiso), México dio media sanción a una ley que equipara el intercambio de paquetes de datos End2End con la trata de personas y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos lanzó otro proyecto -luego del fracaso de PIPA, SOPA y OPEN- conocido como CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act, o Ley de Protección e Información Policial Cibernética), remozando la idea de que las empresas de Internet confíen la información de sus usuarios al gobierno en nombre de la “seguridad nacional”.

De los antecedentes vale destacar que algunas propuestas transformaban a las empresas de Internet en agentes punitivos mediante medidas de ahogo financiero (PayPal, eBay y Visa) o en delatores sobre presuntas violaciones cometidas por los usuarios de Google, Yahoo!, AOL, Twitter y Facebook, entre otras. Esta situación generó el rechazo y conformación por éstas de la NetCoalition, debido a que la mayoría de las firmas  cotizantes del Nasdaq (la bolsa de valores electrónica de mayor envergadura) veían comprometido su modelo de negocios.

Respecto de la “ciberdelincuencia” en el ámbito local, la normativa argentina tipifica con la ley 26.388, de 2008, aquellas faltas no contempladas en tiempos anteriores a Internet. Se trata de reformas al Código Penal que adecuan las medidas coactivas a los soportes y plataformas digitales. Entre ellos: difusión de pornografía infantil, la violación o intercepción de una comunicación electrónica -equiparada al correo epistolar-, la confidencialidad de datos o información de archivos, la suplantación de identidad, el fraude informático y la manipulación de cualquier programa de computación “con el fin de causar daños”. Nada señala sobre la propiedad intelectual, el lavado de dinero o el terrorismo internacional.

No obstante, Argentina integra la Convención de Budapest sobre ciberdelitos (2001), la cual armoniza normativas de asistencia mutua junto al Consejo de Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón, Costa Rica, México y Sudáfrica.

La misma fue suscripta en marzo de 2010 por la Subsecretaria de Tecnologías de Gestión -en la 5ta. Conferencia Anual sobre Ciberdelito, realizada en Estrasburgo- y confirmada el 5 de octubre de 2011 por Resolución Conjunta (863/2011 y 1500/2011) del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y la Jefatura de Gabinete de Ministros para la creación de Comisión Técnica Asesora de Cibercrimen.

Uno de los objetivos centrales de la Convención consiste en crear los instrumentos para perseguir redes de pedofilia, con atención a la Convención de sobre los Derechos del Niño (Naciones Unidas).

La norma -que observa las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del G-8- persigue el lavado de dinero y la violación de las leyes de propiedad intelectual mediante mecanismos de cooperación internacional, dejando en la legislación interna la tipificación de los mismos, acorde a los Tratados de Internet celebrados ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI – Naciones Unidas).

En sus considerandos protege los datos personales, lo cual entra en colisión directa con aquellas posturas que promueven medidas de control violatorias de la intimidad de los usuarios. Por tal motivo, el cibercrimen o ciberdelincuencia poco tendría que ver con el terrorismo internacional sobre el que avanzan algunas legislaciones y planes directos de Interpol, como la acción conjunta para identificar activistas de Anonymous, que realizó operativos en Argentina y detenciones en España, entre otros países.

Sin embargo, existe un dato curioso, Interpol -con representación en 188 países-realizó una encuesta formal para consultar a la opinión pública sobre la actuación futura de esta policía global.

En su propuesta sobre seguridad digital, Interpol propone cuatro puntos: 1) Capacitación y Formación (para la lucha contra la corrupción); 2) Incremento del apoyo operativo y de la ayuda a la investigación (neutralización de peligros incipientes e identificación de víctimas de catástrofes); 3) Innovación, investigación y seguridad digital (sobre ciberseguridad y ciberdelincuencia); y, 4) Alianzas internacionales y desarrollo con los sectores público y privado.

Los resultados de la encuesta, que finalizó en noviembre de 2011, no están publicados. Serán presentados en la apertura del Complejo Mundial de Interpol para la Innovación en 2014, a realizarse en Singapur.

Hasta entonces seguirá siendo poco claro el alcance y la definición sobre el “cibercrimen”, aunque todo parece indicar que se confirma la tendencia hacia la creación de una policía global para Internet. (Agenda Digital, Télam)

 

Entrevista a Martín Becerra: “La neutralidad en la red es una discusión central sobre la libertad y los derechos”

A continuación se reproduce un artículo sobre uno de los debates que vienen, tomado de Agenda Digital, un sitio especializado sobre la Sociedad de la Información. Según Becerra, la discusión sobre la “neutralidad en la red” tiene tanta importancia como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. (Si resulta complejo el término, la entrevista está acompañada de otra nota contextual que explica de qué se trata)

 

En el último tiempo Internet se vio inmersa en el debate que mantienen empresas multinacionales, gobiernos y usuarios, sobre el control, los derechos  y la libertad en la Web. En este sentido, el doctor en Ciencias de la Comunicación y especialista en medios Martín Becerra aseguró que el mundo se encuentra en un proceso inicial sobre el concepto de “neutralidad en la red” y que, en nuestro país, su debate será tan importante como fue la sanción de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

En diálogo con este blog, el académico catalogó a la neutralidad de la red como algo “fundamental” para la defensa de los derechos de los usuarios y consideró que iniciativas como Argentina Conectada podrían lograr que “efectivamente se abarate la conexión en los lugares más remotos” del país.

 

- ¿Qué entiende por “neutralidad en la red”?

Neutralidad en la red es un concepto que fundamentalmente lo que hace es proteger a los usuarios para que no pueda existir discriminación respecto al contenido que estos usuarios pueden acceder a través de las redes. Es decir que ni los gobiernos ni los proveedores de conexión a internet ni las empresas que operan en el sector puedan lesionar el derecho de los usuarios a acceder a cualquier información que estos deseen. En este sentido, se plantea la idea de neutralidad. La idea de que no pueda haber ni vigilancia ni control.

 

- ¿Es posible a nivel global que exista neutralidad sabiendo que hay empresas proveedoras de Internet que también participan en la producción de contenidos o tienen acuerdo con otras productoras?

- Bueno, ya hay dos países, Holanda y Chile, que tienen sus propias leyes y regulaciones incipientes sobre el tema y eso demuestra que se puede hacerlo, que se puede tener una política al respecto. Luego será cuestión de ver en qué medida esas políticas son eficaces para evitar los abusos tanto de las empresas como de los gobiernos contra los derechos de los usuarios pero en principio sí. Estos dos países indican que se pueden hacer cosas. Y que eso que se puede hacer, desde mi punto de vista, está en las antípodas de algunas iniciativas como las que hubo en Argentina en el Senado, hace poco más de un año que, al contrario, no sólo no defendían al usuario sino que los agredía imponiéndoles una carga impositiva mayor para utilizar las redes digitales.

 

- ¿Se refiere a proyectos sobre cánones en Internet?

- En este caso concreto me refería a la iniciativa que hubo, y que por suerte quedó archivada, sobre el “Canon Digital”. Lo que quiero decir es que me llamaba la atención que ni el gobierno argentino ni el Congreso, o sea, ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo ni el Judicial no han sido activos en la cuestión de neutralidad en la red. Pero una cosa es no ser activos o proactivos para proteger a los usuarios con una ley o regulación sobre neutralidad y otra cosa distinta es esta iniciativa que existió en el Senado y que afortunadamente se archivó.

 

- Generalmente se sostiene que con una mayor participación de los Estados se puede lograr el equilibrio para llegar a la neutralidad, sin embargo en su ejemplo sobre Chile, el Estado no tiene presencia en las empresas de telecomunicaciones. ¿Cómo se explica el caso de Chile?

- No estoy del todo de acuerdo con eso. Es verdad que Chile no tiene ni tuvo una política de presencia estatal como operador de telecomunicaciones ni de conexión a internet, eso es cierto. Sin embargo, en términos comparativos con Argentina, Chile que tradicionalmente es menos intervencionista tiene la SUBTEL (Subsecretaría de Telecomunicaciones), similar a nuestra Secretaría de Comunicaciones, que realiza estudios de costos sobre los incrementos tarifarios. Es un organismo del gobierno chileno que es más activo que el órgano similar argentino para proteger los derechos de los consumidores. Es verdad que estamos hablando de una posición muy moderada porque no estamos hablando de derechos de usuarios sino de consumo o de consumidores. Lo que hace la SUBTEL es vigilar fuertemente la cuestión de las tarifas de los operadores de telecomunicaciones algo que acá no se hace con la telefonía móvil, por ejemplo. Otra diferencia, por así decirlo, a favor de Chile es que el Programa Conectar Igualdad en Argentina se implementa hace dos años y en ese país existen planes de conectividad que datan de los años 90 con los gobiernos de la Concertación. En contra de Chile, o a favor de Argentina si comparamos, es que ese país no tiene ningún plan parecido al de Argentina Conectada en el que el Estado argentino se plantea ya como potencial operador porque construye con una red de fibra óptica que, una vez que esté concluida, va a permitir que efectivamente se abarate la conexión en los lugares más remotos de nuestra geografía donde es carísima porque los operadores privados no llegan o llegan pero con unos precios salvajes.

 

- Con referencia a los precios: ¿Se puede aplicar la Neutralidad sobre las nuevas tecnologías que impactan sobre el tráfico de información, descarga de datos, mensajería instantánea y otras formas de comunicarse persona a persona también?

- La neutralidad en la red también significa que los usuarios y sus derechos sean defendidos. Esto de que en Internet es todo gratis es una fantasía. Nosotros pagamos mucho como usuarios. Pagamos en el sentido de comprarnos las computadoras, pagar las conexiones de red, el software y otras cosas. O sea, hay una serie de pagos que hacemos. Entonces, neutralidad en la red significa que nosotros cuando compramos un artefacto tecnológico, ya sean computadoras, tablets o teléfonos móviles; deberíamos tener el derecho de instalar allí las aplicaciones que a nosotros nos parezca. Por ejemplo, en Holanda cuando se legisló la Neutralidad en la Red fue porque los operadores de telefonía móvil impedían que los usuarios instalen en sus equipos Skype. ¿Por qué? Porque para los operadores de telefonía móvil eso significaba una competencia sobre el tráfico de telefonía que ellos gestionan. Pero bueno, si uno compra un teléfono móvil, el dueño tiene la posibilidad de elegir. Es como que si yo me compro un departamento y quiero poner una maceta y me dicen “usted no lo puede hacer”, es mi departamento. Uno se transforma en un rehén cautivo del operador. Yo creo que el hecho de que hayan sólo dos países que legislaron sobre esto, aunque se debata en muchos otros, revela que estamos en un proceso muy inicial en la discusión de estos temas. Para mí es muy bienvenido el debate porque es una discusión central sobre la libertad y los derechos que vamos a tener los usuarios  de las redes de comunicación de este Siglo XXI. Para poner una analogía, en la Argentina discutimos mucho, inédita y bienvenida, sobre las redes de comunicación del Siglo XX cuando se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, o sea, sobre los grandes medios generalistas de comunicación, radio y televisión. Yo creo que lentamente se va a imponer una discusión sobre nuevos medios y nuevos derechos de los usuarios que no necesariamente están contenidos en aquella Ley. Esto es tan importante como la otra, en el sentido que tiene que ver con nuestras prácticas informativas, culturales y de entretenimiento.

 

* Martín Becerra es doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e Investigador Independiente en el CONICET. Actualmente es profesor titular en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI). Su último libro publicado es “Los Dueños de la Palabra” (2009), en coautoría con Guillermo Maestrini.

¿Terrorismo mediático? Clarín, paredón y después

Con precisión suiza, justo una década atrás, Argentina conoció la peor crisis institucional que arrasó con las ilusiones de no pocos jóvenes nacidos en democracia. También dejó 38 muertos sólo en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.

Por entonces, los poderes fácticos no eran los cuestionados sino las instituciones y los políticos ajenos a sus intereses.  El caso de los sobornos por el Proyecto DNI  y las cuentas, también suizas,  no ocuparon la tapa de los principales matutinos de circulación nacional. Recién ahora –a instancias de una investigación de la SEC norteamericana y el FBI– aquellos millonarios sobornos silenciados, llegaron  a las portadas de Clarín y La Nación.

Tales omisiones son la síntesis de una práctica común de presiones y contubernios de las corporaciones mediáticas.

El  miedo a los medios, por su capacidad de influenciar a la opinión pública, fue  signo de una época que con la incitativa parlamentaria que declara Papel Prensa un “servicio de interés público” está llegando a su fin.

La única empresa productora de papel nacional (utilizable para el bobinado de rotativas) tiene como principal accionista al Grupo Clarín, con el 49% de sus acciones, y  como socios minoritarios al diario La Nación y al Estado nacional.

Mientras la adquisición de Papel Prensa está siendo investigada como delito de lesa humanidad por el oscuro traspaso de acciones del grupo  Graiver, en marzo de 1977, a sus accionistas privados; Clarín volvió a insistir en usar su tapa para cuestionar a las instituciones con una cita al artículo 32 de la Constitución Nacional, que señala: “El Congreso federal no dictara leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”.

Entre otros constitucionalistas atávicos,  Gregorio Badeni, es mencionado como cita de autoridad para defender la libertad de prensa. El también abogado de Martín Redrado olvida la reforma de 1994 y la parte dedicada a los “nuevos derechos y garantías”, donde su artículo 42 promueve la defensa de la competencia y el control de los monopolios naturales y legales.

No sólo Tiempo Argentino, afín al proyecto nacional, respondió este lunes con ese argumento. También lo hizo Ámbito Financiero, una publicación fundada por Julio Ramos que mantuvo una larga batalla con Clarín por las barreras impuestas para acceder al papel.

A diferencia de Héctor Magnetto, el fallecido periodista nunca se escudó en la libertad de prensa para hacer negocios. Ramos fue un firme defensor de la libertad de empresa de un matutino económico que empezó a circular 35 años atrás como una hojita para informar a especuladores y agentes financieros.

Sólo en gráfica, Clarín es dueña  de Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA),  Olé,  La Razón; y, junto a La Nación, de la Compañía Inversora en Medios de Comunicación (CIMECO), controlante de los diarios La Voz del Interior (Córdoba) y Los Andes (Mendoza), además de revistas menores como Genios y Elle, entre otras.

Clarín posee como principal premio de sus buenos oficios en tiempos autoritarios dos empresas claves: Artes Gráficas Rioplatense, con la cual intentó imponer con la editorial Tinta Fresca su modelo pedagógico en las escuelas; y, da su “toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos” con la distribuidora Impripost.

Entiéndase producción de papel, cadena de distribución y consumo, sólo en una rama de su estructura comercial, complementaria en forma conglomeral con señales televisivas, Internet y cable.

Clarín es un multimedio consolidado en épocas de menemato y un claro exponente de un tipo de periodismo mezquino, con una línea editorial que no es otra que la del capital. Como se sabe los capitales no tienen bandera. Lo curioso, es que hoy Ernestina Herrera de Noble no está en bancarrota porque el Congreso Nacional, al cual está interpelando en sus portadas,  sancionó en 2003 la Ley de Protección de Industrias culturales, por la cual Goldman Sachs no pudo ejecutar los compromisos de deuda asumidos antes de la crisis, que para Clarín en 2002 sólo se llevó dos muertos: Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

El aborto en la historia católica

Probablemente, como suele ocurrir con temas tan controvertidos, este año el proyecto de ley que no criminaliza el aborto en ciertas circunstancias, quede una vez más en el tintero de las comisiones parlamentarias. En 2002, todavía tiempos de reinado de Karol Wojtyla, el historiador Emilio J. Corbière (mi santo padre) explicaba las ambivalencias en los argumentos de la Iglesia Católica. A continuación se reproduce el texto que agrega racionalidalidad a posiciones abyectas fuertemente marcadas por un paternalismo conservador eclesiástico que siempre deja a la mujer (y su cuerpo) en segundo plano.

Existen falsas visiones en torno a la despenalización del aborto. Se conoce poco los aspectos teológicos de la cuestión. Todo se relaciona al control de la persona por lo sexual, una forma más de despotismo oscurantista.

El grupo Católicas para la Libre Elección, que actúa en los Estados Unidos, acusó recientemente al papa Juan Pablo II y al Vaticano de intentar imponer sus puntos de vista conservadores sobre sexualidad y reproducción tanto en la sociedad civil como en el plano mundial, especialmente en la Conferencia sobre población organizada por las Naciones Unidas.

El debate comienza a crecer, ahora, dentro de la misma Iglesia. La presidenta del grupo, Frances Kissling, señaló que la mujer “quiere controlar su fertilidad” y desea “una anticoncepción moderna y segura”.

En realidad, la condena del aborto por la Iglesia Católica data recién de 1869, cuando el papa Pío IX lo reprobó desde el momento de la concepción, en el documento Apostolicae Sedis (Acta Pío IX, V, 55-72).

Sin embargo, la Doctrina de los Padres de la Iglesia, especialmente Santo Tomás de Aquino, fue mucho menos concluyente, ya que consideraba, siguiendo a Aristóteles, que la “animación”, en el caso del hombre, se producía recién a los cuarenta días de concebido, en tanto que las mujeres tardaban ochenta días.

Rígidos moralistas, como San Alfonso María de Ligorio, habían aceptado el aborto terapéutico (Theología Moralis). En la Biblia no existe ninguna mención explícita condenando el aborto. Por el contrario, el único pasaje que se refiere directamente al aborto se encuentra en el Antiguo Testamento (Exodo, 21-22, 24). No adjudica allí valor primordial al feto, ya que por su muerte se tenía que pagar una multa a un futuro padre. En cambio, si la mujer fallecía o era herida, el daño de su cuerpo desencadenaba un proceso de venganza y castigo.

Para Aristóteles, el feto no tenía vida originariamente. Sólo a partir de un cierto tiempo de gestación, el alma le sería infundida. Para el filósofo griego, ese momento era de cuarenta días para el sexo masculino y ochenta para el femenino. El aquinante, como se ve, siguió la misma interpretación.

En el Nuevo Testamento no se encuentra alusión alguna al aborto. Sólo algunos textos, como Gálatas (5-20, 21) y Apocalipsis (9, 21-18, 23; 8:22, 15) se refieren a los crímenes de origen sexual, que merecen el fuego del infierno y la expulsión del Reino de Dios. Sin embargo, en ninguno de estos pasajes se menciona directamente el aborto.

Recién, en el año 100 D.C., en Didaque se afirmó: “No matarás a una criatura por aborto, ni a una criatura recién nacida”. El Concilio de Elvira (305 D. C.) normalizó la vida sexual de los cristianos, prometiendo excomunión a las mujeres que abortaban después de cometer adulterio. Se condenó el aborto realizado con motivo del adulterio, pero no aquel provocado dentro del matrimonio.

A la mujer se la castigaba con rigor por el adulterio y el aborto era castigado como un crimen contra la sexualidad establecida y no en contra de una vida presunta.

La Constitución apostólica era una colección de documentos apócrifos de la Iglesia oriental, y la misma solamente condenaba la supresión del feto “animado”. En Occidente, San Jerónimo, en carta a Algasia, explicaba: “El esperma se forma gradualmente en el útero y no se puede hablar de homicidio antes que los elementos esparcidos reciban su apariencia y sus miembros” (Epístola, 121, 4). De todas manera, castigaba a las adúlteras que abortaban, pero aplicando el criterio aristotélico-tomista en cuanto al feto “animado”.

San Agustín afirmaba que “si el problema del alma no puede ser decidido apresuradamente, con juzgamientos rápidos y sin fundamentos, la ley prevé que un acto sea considerado como homicidio una vez que no se pueda hablar todavía del alma viva en un cuerpo privado de sensaciones, en una carne todavía no formada y, por tanto, todavía no dotada de sentidos”.

San Jerónimo, al igual que San Agustín, aunque hagan una distinción legal ente el aborto del feto “animado” e “inanimado”, entendían que se debía castigar a los primeros, y condenar a los segundos. Aún más , en esta distinción entre “animado” e “inanimado” la ley que prevalecerá en la legislación castigará canónicamente el aborto realizado contra el feto “animado”.

Por eso, en el siglo VII, el Canon Aliquando de Graciano sólo preveía punición canónica para el aborto del feto “animado” (Decretum 2, 32, in Corpus luris Canonici).

El Papa Inocencio III sostenía que se cometía aborto si el feto era “vivificado” (animado), y en igual sentido se pronunció en sus Decretales el papa Gregorio IX (1727-1241). Estos decretales fueron de carácter universal y consideraban homicidio solamente al aborto del feto “vivificado” (Canon Sicut Es).

El propio Santo Tomás de Aquino insistía en que la animación del feto no ocurría el momento de la concepción (Summa Theologica, 3, 10, 64).

Hay que aclarar que los abortos en las fases anteriores a la “animación” merecían una condena moral. Como sus antecesores, Santo Tomás colocaba el aborto en las primeras fases, en la línea de la contracepción, que también es condenada por los católicos, por lo menos en la posición oficial de los eclesiásticos.

Una posición más permisiva comenzó a desarrollarse a fines del siglo XV con Sanches, que consideraba hasta moralmente permitido el aborto de un feto ‘no animado’, siempre que hubiese razones, tales como la violación y el peligro de muerte para la madre, posición que prevalecería hasta nuestros días (De Sancto matrimonii sacremento, Venezia, 1737).

¿Un mundo perfecto?

Notas acerca del periodismo utópico y la política, en el primer aniversario de la ida de Néstor Kirchner

Las despedidas suelen resultar contradictorias. Tocan el corazón del núcleo familiar, que a veces  prefiere la intimidad para enojarse, despedirse y cuestionar a la muerte; pero también ciertas circunstancias obligan a compartir ese momento nunca deseado con allegados, amigos, simpatizantes políticos y, en pocas oportunidades: el pueblo.

(Articulo publicado en Télam y reproducido por gentileza de Reporte Militante, 29/10/2011)

Lo cierto es que las figuras públicas trascienden las fronteras de lo privado y en algunos casos tocan la sensibilidad de un heterogéneo campo de grupos sociales o, simplemente, mujeres y hombres impactados. Pasa habitualmente con artistas y pocas con políticos.

Un año atrás ocurrió tal vez el hecho más significativo desde el retorno a la democracia.  Un movimiento de masas autoconvocado se acercó a la Casa Rosada para despedir a Néstor Carlos Kirchner. Ese acontecimiento recuperó para la tradición política argentina la espontaneidad expresiva una corporalidad única, irreversible e irrepetible, que caracteriza al peronismo desde su emplazamiento un 17 de octubre de 1945.

El “hecho maldito del país burgués”, como señalara el intelectual de izquierda peronista John William Cooke, tiene esas cosas. Es imprevisible, polifacético, genera amores y odios; pero en su continuidad histórica siempre ha mantenido una línea de conducta: la inclusión y la justicia social.

Un día después y a un año calendario de ese momento que mostró en una generación adolescente la necesidad de recuperar la calle, son ineludibles algunas reflexiones para quienes transitan por el indolente oficio periodístico que se pretende científico y no lleva sangre en las venas.

Las mañanas no son bellas porque lo diga un doctor devenido en periodista, sino porque las transformaciones profundas son las que sientan las bases subterráneas de un poder que no es enfermo como se pretende señalar, sino una construcción  diaria, relacional, compleja, y en algunos casos amarga.

A los hombres guiados por sus ideas, como ocurrió con Néstor Kirchner (entre otras figuras que marcarán la historia y presente argentino), los problemas del cuerpo les resultaban esquivos, menores e incluso ridículos.

Este 27, por la plaza de Mayo circularon variadas expresiones partidarias y agrupaciones de diversas vertientes. Se escuchó desde el escenario un claro desafío, que no es otro que el de una construcción venidera ajena a las formas intolerantes preferidas por  las corporaciones y facciones partidarias, con dirigentes restauradores de regímenes anteriores que insisten generar golpes institucionales secos (ya no militares).

También que de esta conformación policlasista no surgirá un mundo perfecto (sería muy aburrido), sino la búsqueda de salidas concretas y consensuadas.

La clave seguramente está no sólo en corregir y encauzar dentro de los márgenes de una actualidad cambiante y compleja, cuáles son las necesidades básicas a cubrir y metas por alcanzar. También la de asumir desafíos a largo plazo. Siempre son años difíciles los venideros. Aunque un poco mejores luego de las sentencias de la Megacausa ESMA, entre otros cambios ocurridos tras la crisis de 2001 y la reconstrucción del país desde 2003.

Al  periodismo científico hay que responderle con más periodismo utópico. Ese, comprometido con la realidad, y que no se agota en la vanidad de unos pocos que buscan en su mundo perfecto para comprar gatos azules o vender espejitos de colores como lo hicieron Pizarro y sus adelantados.

Lo maravilloso para este periodismo utópico es que hoy puede transmitir en sus crónicas hechos vinculados a un imaginario de pibes cargados de ideología, banderas y un compromiso diario con la realidad que entra al terreno de la política con pasión y sin violencia. Un aprendizaje superador de los conflictivos setenta.

El violento oficio de no escribir

Septiembre es un mes maldito. El último 16 Argentina conmemoró los 35 años de La Noche de los Lápices. Sólo 4 de 10 estudiantes secundarios sobrevivieron a las torturas y desapariciones de la última dictadura. Un 16 de septiembre de 1955 sería derrocado Juan Domingo Perón. Luego vendrían 18 años de proscripción política. También un 6 septiembre pero de 1930 sobrevendría el primer golpe militar dirigido por el nacional catolicismo y la restauración conservadora. Mentiras post y la extraña política editorial de los medios en su interpretación libre de los derechos humanos.

 

Articulo publicado en: Rebelion, 20/11/2011

Las omisiones de la prensa a veces resultan sumamente esclarecedoras. El silenciado premio de la Unesco a Las Abuelas de Plaza de Mayo -el pasado 15 de septiembre- ya es parte del anecdotario de diarios de presencia nacional como Clarín y La Nación, que prefirieren en estos días preelectorales magnificar el derrotero mediático de Sergio Schoklender por cualquier micrófono, hasta su entrada triunfal al Congreso de la Nación para realizar una absurda reunión “secreta” con sólo 22 diputados presentes.

Así son las cosas cuando el orden corporativo se viste de gala para recibir premios auto celebratorios destinados a la libertad de prensa. Frente a tanto oscurantismo, las siguientes líneas recorren, a modo de ejemplo, cómo el diario La Nación conmemoró solapadamente el 81 aniversario del inicio de los procesos dictatoriales en Argentina. Sólo faltó la semblanza de Agustín P. Justo. Veamos.

Memoria selectiva

El martes 6 el diario La Nación llenó caja de impresión de algo que no enseñan en ninguna escuela de periodismo. Un extraño uso de la memoria y distracción profesional crearon una bonita sucesión de notas que denotan cierta avaricia de la naturaleza en sus editores o, en el peor de los casos, intencionalidades veladas como las operaciones de prensa que caracterizaron la orquestación de los medios durante la última dictadura. Imaginemos que se trató de lo primero, lo cual obliga por deontología periodística a realizar algunas aclaraciones.

El 10 de septiembre de 2008, hace tres años, Las Abuelas anunciaron que habían encontrado a otro joven privado de su identidad. Se trataba del nieto número 95, hijo de Liliana Carmen Pereyra y Eduardo Alberto Cagnola. Ambos -militantes de la Juventud Universitaria Peronista e integrantes de la organización Montoneros- fueron secuestrados en la pensión donde vivían en Mar del Plata, en octubre de 1977.

Liliana estaba embarazada de 5 meses y rápidamente terminó en la “pieza de embarazadas” de la ESMA. Allí nació Federico, en febrero de 1978. Los padres integran la larga lista de 30 mil desaparecidos y su abuela Jorgelina “Coqui” Pereyra debió cumplir el duro recorrido de la búsqueda.

Esta historia suele repetirse con cada uno de los casos detectados por la organización Abuelas de Plaza de Mayo, en colaboración con la exhaustiva tarea desarrollada por la CONADI (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad), que intenta dar respuesta cierta a los familiares -desde la Secretaría de Derechos Humanos- por los delitos de lesa humanidad cometidos en tiempo del terrorismo de Estado.

Las notas

El matutino puso en su portada como artículo principal de la edición impresa un reclamo presentado por el diputado Juan Carlos Vega (Coalición Cívica-Córdoba) a propósito del pago de indemnizaciones a las víctimas de la última dictadura. La tapa acompañaba la foto de la coterránea del legislador y senadora nacional Norma Morandini -candidata a vicepresidenta por el Frente Amplio Progresista-, junto a la ex dirigente de la Alianza-Frepaso, Graciela Fernández Meijide.

Un poco más perdido en la sábana del histórico diario, estaba la noticia sobre una distinción del Instituto de Prensa y Sociedad (IPyS) a la investigación realizada por Hugo Alconada Mon sobre el funcionamiento de la Unidad de Información Financiera (UIF).

Ese mismo martes, publicó otro artículo sobre un fallo de la Cámara Federal que permite eventualmente a Federico, el nieto recuperado, llevar el apellido de sus apropiadores.

Las dos primeras tienen como foco central denuncias sobre falta de transparencia en el manejo de la cosa pública. La última una omisión básica a señalar.

Los personajes

“Sospechas por los pagos a víctimas de la represión”, lleva la firma de Mariano de Vedia. Pluma que tiene en su ADN periodístico a la familia Mitre y que representa la línea política de un diario que supo adecuarse a los gobiernos de facto, como bien analiza Ricardo Sidicaro en: La política mirada desde arriba: las ideas del diario La Nación (1909-1989)

Sus líneas intentan recuperar el cuestionamiento que hizo Meijide sobre la cantidad de desaparecidos con datos que surgen del informe de la Conadep luego de su reaparición pública a fines de 2009, cuando interpeló al titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, como lo intenta hacer nuevamente Mariano de Vedia.

Aquel suceso terminó en la expulsión de Elisa Carrió de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos), a propósito de declaraciones poco felices por la tarea desempeñada por Las Abuelas; y el regreso al ostracismo de la ex ministra y diputada nacional.

“Premio para investigaciones periodísticas de La Nación”, celebra el reconocimiento, en el tercer puesto, a la investigación del prosecretario de redacción del diario Hugo Alconada Mon, respecto a sus escritos acerca de presuntas irregularidades en la Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo de control de reciente creación para perseguir el lavado de dinero, que tuvo infinidad de cambios instrumentales en su adecuación a los estándares del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) y que aún se encuentra en proceso de consolidación.

La distinción fue entregada por el Instituto Prensa y Sociedad (IPyS) y Transparencia Internacional. Del Instituto cabe señalar su labor interesante en tiempos de democracia para el financiamiento investigaciones sobre concentración mediática, pero también que entre sus referentes preferidos cuenta con el auspicioso acompañamiento del ex presidente de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), Danilo Arbilla, un periodista uruguayo que abrazó al dictador Juan María Bordaberry en el cargo de director de Difusión e Información de la Presidencia. Arbilla, nada dijo entonces sobre la clausura de medios ni la persecución y detención de periodistas. Tampoco de la muerte tras las torturas de sus colegas.

“Un nieto recuperado seguirá llevando el apellido de sus apropiadores”, no tiene firma. Por tradición debe atribuirse entonces al director del medio, Bartolomé Mitre. El artículo cuenta el derrotero jurídico del caso. Señala la ausencia de una legislación armónica frente al pedido del joven para mantener el apellido de quienes se lo robaron –actualmente procesados en libertad– sin cumplir con los procesos de adopción correspondientes. Lo que se traduce en delitos de lesa humanidad, imprescriptibles y que tornan inconstitucional cualquier falta a la verdad sobre la identidad de las personas. Entre ellas: llevar el apellido de quienes cometieron esos delitos.

Agendas

Los estudios sobre el comportamiento de la prensa tienen muchas clasificaciones. Hay quienes consideran canallescas este tipo de acciones. Sin embargo, en términos estrictamente académicos llevan otro nombre. Según el reconocido analista de medios Maxwell McCombs tal práctica se corresponde con la metodología de Agenda cutting. Se quitan selectivamente ítems centrales de la agenda de los medios, los cuales son clave en los procesos de formación de opinión pública.

Se trata de otro tipo de desapariciones que obedecen sin duda a aquellas forjadas en dictaduras. Esas que sirvieron a los intereses y gestiones poco claras de un diario que aún se presenta como “tribuna de doctrina”, a la que podría agregarse de Seguridad Nacional en nombre de la transparencia institucional.

Gobierno y Software Libre, una relación necesaria

Nada es gratis en la vida. Sin embargo, desde la masificación del uso de las Tecnologías para la Información y la Comunicación (TIC) existe una idea naturalizada de que todo lo que circula por las redes de Internet es de libre acceso y disponibilidad. Se trate de contenidos o de sistemas operativos. Lo cierto es que la realidad es otra y que detrás de la pantalla habita un escenario de creadores, programadores y usuarios que interactúan en un complejo esquema económico con modalidades propias y lógicas de funcionamiento cada vez más globales, de tendencia hacia la gratuidad pero con un telón de fondo relacionado a reglas distintas a las pensadas en la era industrial. Software Libre y políticas de Estado, el dilema entre control y libertad.

Articulo publicado en: Agenda Digital, los temas de la Sociedad de la Información (Télam blogs, 06-11-2011)

 

Sobre esto último, Richard Stallman es una suerte de referente internacional para quienes consideran justa la confrontación con las corporaciones tecnológicas que mantienen en sus códigos fuente cerrados no sólo intereses empresarios, sino el control sobre una posible dinamización del conocimiento que genere horizontalidad y un total acceso a la cultura. Entiéndase: inteligencia aplicada al conocimiento y su puesta a disposición a todos, sobre cualquier tipo de dispositivo.

Desde ese imaginario libertario surgen también caminos intermedios, probablemente alejados de los valores de quien fundara el movimiento del Software Libre, el Proyecto GNU y la Free Software Fundation, en la que se desempeña como principal leadership.

El Software Libre bien utilizado puede generar recursos genuinos, de implementarse políticas de Estado que promuevan su uso. De hecho, el Programa Conectar Igualdad incluye en su sistema operativo herramientas de código fuente abierto para los estudiantes, a diferencia del caso panameño, cuyo plan de promoción sólo es operativo bajo el entorno Windows (Microsoft).

Asimismo, la implementación de modelos asociativos y otras experiencias en ejecución, como la diseñada por la Universidad Nacional del Centro, en Tandil, han reconfigurado bajo un esquema de relación entre gobierno, ciudadanía y empresas, un ejemplo a la vanguardia en innovación, investigación, desarrollo y transferencia tecnológica.

Por otro lado, vale destacar que los programadores no se alimentan de códigos de barras ni de ceros y unos. Por eso resulta claramente confuso entender a todo Software Libre como gratuito. El SL no implica gratuidad, sino la posibilidad de que otro tome un desarrollo pre-existente para mejorarlo ponerlo en dominio público (como Ubuntu) o, tal vez, comercializarlo.

Estos son los desafíos que plantean los debates sobre la apropiación de una cultura libre como política de Estado.

Ahora bien, la cuestión no está en el soporte sino en la plataforma, en la formación ideológica y en la preparación cultural para su uso. Existen hechos aislados con revueltas originadas en redes sociales como las de estudiantes iraníes en 2009 o las absurdas búsquedas de gobiernos, como el británico de David Cameron que promovió bloquear esas redes para evitar disturbios tras los virulentos sucesos de Londres a mediados de agosto pasado, ocurridos luego por la muerte de un joven en una situación represiva.

Qué relación tiene esto el Software Libre. Mucha. La masificación de las redes sociales en las comunidades de franjas etarias jóvenes se corresponde con el abaratamiento y acceso a los teléfonos celulares –que ya equiparan en número a la población mundial–. Y, en particular, por la reciente incorporación de Android, un sistema gratuito de amplia penetración por pertenecer a la omnipresente Google.

Google no vende licencias Android y, por ende, el producto en plaza tiene una tendencia a la baja de costos en mercado. Su estrategia comercial está pensada en publicidad contextual. Ese modelo de negocios novedoso nos obliga a plantear la tensión entre libertad y control. Su software es libre pero no su cultura organizacional que, por su naturaleza empresarial, busca maximizar ganancias y está en etapa de expansión.

Tal vez, en el libre flujo de datos y contenidos está la clave que opera como elemento de ruptura, y en donde se abren instancias de participación ciudadana. Participación y Estados promotores, en lugar de represores, son entonces las mecánicas de contención que deben obrar sobre los artefactos que usamos a diario.

A casi 30 años de la más dura de las batallas políticas y culturales, la ciudadanía argentina está recuperándose de la maldita Doctrina de Seguridad Nacional que se prolongó en democracia con las leyes de impunidad. Tiene una cultura propia ligada a la libertad y no al control (de las redes sociales). Una política de promoción software recién lanzada, e iniciativas de inclusión social a través de planes de conectividad con vocación federal. Para ello, la creación de Software Libre resulta un factor ineludible.

Norbert Wiener, uno de los padres de la cibernética, ya consideraba a mediados del siglo XX, que a mayor grado de información en un sistema habría, no sólo una tendencia al equilibrio, sino a la creación de sociedades más justas y democráticas. Esa utopía es la que guía activistas sociales como Stallman y otros.

Mientras las potencias pierden su tiempo en jugar al T.E.G. (o Plan táctico y estratégico de la guerra) con las redes sociales y diseñan Tratados de asistencia mutua (MLATs) con sus servicios de inteligencia, Argentina parece elegir por la libertad, y elaborar políticas inclusivas en lugar de volver al pasado autoritario.

En primera y en última instancia: Sin Software Libre la cosa no funciona.

Una herramienta

Desde dónde miran la realidad quienes por defecto (o virtud) tienen incorporado el oficio escribir para comunicar y poner en circulación datos, informaciones, noticias y hechos relevantes que son tomados por  la agenda de la prensa.

El particularismo argentino mantiene una larga trayectoria de experiencias editoriales que expresaron compromisos diversos con proyectos políticos  concretos, los cuales tuvieron como objetivo central influir sobre el presente, a sabiendas de que los medios masivos de comunicación son instancias que modelan los procesos de formación de opinión pública.

Nota publicada en el portal de la Agencia TELAM, edición especial sobre Periodismo y Pensamiento Nacional. 25/01/2011

El periodismo y su relación con el pensamiento nacional cruza trasversalmente una profesión que, hoy, especialmente  por las cláusulas anti monopólicas de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, incomodan a no pocos profesionales de la palabra a la hora de seguir la línea editorial de la empresa por la cual reciben su paga.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ADEPA y otras  entidades asociadas que supieron fraguar grandes negocios en tiempos de proscripción, represión y dictadura suelen denunciar la inacción estatal o ataques a la libertad de expresión, bajo un movimiento solapado y silencioso que niega la historia reciente, los grandes relatos y su profundidad.

El pecado original de iniciar la lectura de un matutino con la sección internacional es el símbolo de una tradición que miró primero los intereses extranjeros para crear, desde ese lugar, un posicionamiento de elite relacionado a necesidades corporativas y/o conspirativas.

Este clima de época persiste en la nueva era digital donde los patrones comunes son lo efímero, lo accidental y lo contingente, desbordado por una abundancia informativa que borra -en el libre flujo de noticias y de capital financiero- fronteras, territorios y horizontes colectivos.

En este contexto la discusión acerca del llamado periodismo militante resulta bastante opaca cuando se emprende un viaje por las páginas que promueven la transparencia comunicacional y otras pátinas de democracia posmoderna. Las secciones de periodismo ciudadano de los noticieros televisivos son un fiel reflejo de la búsqueda insaciable por noticias blandas y de escaso relieve político.

Con todas las  contradicciones propias al calor de la revolución de Mayo, vale recordar que en su  acto inaugural, en 1810, La Gazeta de Buenos Aires produjo un tipo de periodismo comprometido   a un proceso de transformación social y a un proyecto de nación.

En esa condición de posibilidad constitutiva de identidades es donde el pensamiento nacional construyó instancias emancipatorias ajenas a pensamientos golpistas.

Es cierto que hubo equívocos, pero también aprendizajes de quienes festejaron los bombardeos de junio en 1955.

A modo de ejemplo pueden mencionarse dos publicaciones completamente divergentes unidas por el rechazo al nacionalismo católico y la ingenua solución de la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente) como instancia de integración y reacción política -a la dictadura de Aramburu- con el apoyo del peronista Frente de Liberación Nacional sobre la figura de Arturo Frondizi: Contorno (1953-1959) y Qué sucedió en siete días, entre los años 1955 y 1958.

La mítica revista Contorno representó  un campo intelectual universitario de origen radical volcado a la izquierda, que apostó bajo la dirección de los hermanos David e Ismael Viñas a romper con la dicotomía entre civilización o barbarie (de la revista Sur) e interpretar al peronismo en la creencia de que Frondizi cumpliría el programa político de fundado en su libro “Petróleo y Política” (1954).

La traición a ese proyecto fue cristalizada en la extranjerización de YPF, ratificada con los de negociados de la carne y la aplicación del Plan CONINTES, en 1959, durante las huelgas obreras iniciadas en el frigorífico Lisandro de la Torre.

Esta situación  produjo encuentros y desencuentros entre los protagonistas de la revista, con salidas de matriz reaccionaria que pueden recorrerse en la letra impresa de Juan José Sebrelli; o en la izquierda revolucionaria, con el posterior desprendimiento insurgente de Ismael Viñas en el grupo  Acción Comunista, luego del rechazo de las capas medias a su partido político, Movimiento para la Liberación Nacional (MLN).

Aquella tensión marca la síntesis sobre una época en la que Arturo Jauretche -desde el exilio en Uruguay- y Raúl Scalabrini Ortíz intentaron recuperar lo nacional, con la impronta popular que los herederos de Ezequiel Martínez Estrada en Contorno prefirieron omitir, en esa relectura de un peronismo que se adelantó al socialismo y al comunismo en dar solución práctica al problema (dialéctico marxista) del tercero excluido.

Hubo otras publicaciones posteriores y periodistas que sirvieron de ejemplo a las generaciones siguientes. La figura de Rodolfo Walsh, inmortalizada por su investigación Operación Masacre sobre los fusilamientos en José León Suarez (1956), es bibliografía obligatoria en las escuelas de periodismo.

Su pluma junto a la de Rogelio García Lupo y Jorge Masetti trascendieron del pensamiento nacional al latinoamericano  con la aún vigente agencia de noticias cubana Prensa Latina.

Las revistas de entonces permiten dar cuenta de aquel fenómeno cultural y político. Los tiempos de Internet no son los de la novela por entregas ni la decodificación de cables de noticias encriptados en la clandestinidad. Los escándalos de Wikileaks, sus filtraciones y olvido son parte de una dinámica nueva en la que los periodistas deben encontrar su lugar y asumir el desafío del compromiso comunicacional.

En todos los casos mencionados el proyecto nacional (y latinoamericano) encontró en el periodismo una herramienta para transmitir ideas. Como se dijo al principio, datos y hechos relevantes que merecen tomar estado público.

“La vida continúa…”

La política es maldita, tentadora, apasionante, escurridiza. Produce fanatismos casi religiosos, paternalismos, actitudes díscolas o genuflexas. Todo eso y mucho más sintetiza la temprana desaparición de quien supo concentrar el máximo poder del sistema político argentino. Tele-presidentes, autoconsolación, incertidumbres y celebración tras la muerte de Néstor Kirchner.

A continuación se reproduce el artìculo publicado en el sitio Rebelion.org

La astucia de la historia parece empeñada en buscar su destino en octubre. Como si fuera una cita a ciegas con la muerte y la resurrección, de la que siempre surgen nuevos imaginarios. Muchas veces reformistas, pocas revolucionarios. “La vida continúa…” fueron las palabras del mandatario tupamaro, José Pepe Mujica (Uruguay), quien al calor de sus años de insurgencia supo entender la política y su costado más humano.

Mujica no era amigo de Néstor Kirchner. Tampoco extendió su presencia para ocupar minutos de silencio entre los tele-presidentes que acompañaron los funerales del Secretario General de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Sin embargo, ese estilo directo y desarmado de ingenierías políticas mostró la vigencia que une el compromiso militante con la vida, dejando de lado y por un instante, las especulaciones del día después, que ya había pasado.

No obstante, la economía mostró la indolencia de los mercados. El 28 de octubre las acciones argentinas repuntaron en Wall Street. El grupo Clarín -que no emitió exabruptos- cerró la jornada con un crecimiento en la bolsa del 48%, mientras los grupos empresarios celebraron en silencio que este año quedaría fuera del debate parlamentario la discusión del proyecto por la distribución de las ganancias entre los trabajadores.

Para sorpresa de propios y ajenos, cientos de miles de personas -especialmente jóvenes- saludaron los restos del principal referente del gobierno nacional, en la Casa Rosada. Aquella lógica de amigo-enemigo mostró una tregua en el melodrama político latinoamericano. El derechista Juan Manuel Santos (Colombia) y Hugo Chávez Frías (Venezuela) se abrazaron en cámara, Sebastián Piñera (Chile) advirtió que no tenía una audiencia de 1000 millones y evitó la tentación minera para extenderse en la escena. Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador) acompañaron lo justo a la presidenta Cristina Fernández y un Fernando Lugo (Paraguay) algo recuperado de una enfermedad durísima también estuvo presente.

Incluso, Marcelo Tinelli (el animador televisivo de mayor rating local), que supo ridiculizar a la clase política para forjar y desestabilizar candidatos en los momentos clave de las crisis argentinas, llevó su show de etiqueta negra para decirle a Cristina que, en 2011, bailará junto a ella por un sueño.

Contrapuntos

Estuvieron para la foto Hugo Moyano (titular de la CGT) y Diego Armando Maradona. El titular de la Asociación del Fútbol Argentino desde el mundial `78, don Julio Grondona, tuvo problemas de agenda. En tanto, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto saludaron, una vez más, la decisión activa de concluir las investigaciones por los delitos de lesa humanidad ocurridos en aquellos años de plomo.

Lo cierto es que 1917 fue el año de la revolución rusa, con un proletariado que selló el fin del zarismo en octubre. Que un 17 de octubre la mitad de un pueblo argentino invisible apareció en las calles para encontrarse con un peronismo que supo incorporar los reclamos de justicia social, hasta entonces obturados por una oligarquía terrateniente asociada a intereses extranjeros. Y que a pocos días de celebrarse el día de la lealtad, octubre se llevó a un ex presidente que actuó como piloto de tormentas tras la crisis económica, política y social que no pudo resolver el interinato de Eduardo Duhalde, en 2003.

Kirchner, desconocido por entonces, supo adecuar un pasado de poco relieve en la resistencia peronista a sus íconos, recuperar una identidad ligada a la soberanía nacional -defendida por aquella generación de 30 mil desaparecidos- desanclar la planificación económica de esa retórica en un momento de crecimiento sostenido de los países agroexportadores (de enclave poscolonial) y encontrar puntos de equilibrio para sostener un poder relacional repleto de contradicciones.

En apenas 7 años Kirchner logró ingresar al salón de los Héroes Latinoamericanos. Un alto precio de costo pagó por su estadía en ese panteón patrio. No murió en alta mar como Mariano Moreno -tal vez, envenenado- ni su cuerpo fue el testimonio de una época de la lucha armada como en los tiempos del Che Guevara. Su intimidad fue preservada en un cajón cerrado.

Tuvo su procesión y recuerdo multitudinario. Estaba tomando carrera para redoblar una vez más la apuesta, cumplía su dieta y rutina deportiva, pero las tensiones de la política le jugaron una mala pasada en la soledad de El Calafate, en octubre. Generó amores y odios. Para algunos se trató de un demonio populista, otros lo recordaran como un “buen tipo” comprometido con la causa -que nunca describió en ningún programa-.

Los medios masivos optaron por el segundo relato. La muerte como espectáculo recibió en el oficialista 6-7-8 a una infinidad de artistas, intérpretes y ejecutantes para expresar su dolor. Hebe se subió al obituario de TVR (de la misma productora televisiva) y propuso escuchar sólo el discurso único y homogéneo de la prensa acrítica para defender el modelo. De paso atacó a la izquierda aunque no reflexionó -como suele ocurrir- sobre la posibilidad de un peronismo de izquierda. Es lo que hay y punto.

Balances y proyecciones

Algunos funcionarios pasaron del desconsuelo, la incertidumbre y la autoconsolación, al festejo. Le faltó al canciller Héctor Timerman invitar a un grupo de jazz neoyorkino para bailar en un acto en Boedo (Ciudad de Buenos Aires), para lanzar con trompetas la reelección de Cristina. Sabe que las encuestas post exequias sobre su imagen positiva pueden capitalizarse en intención de voto hacia las presidenciales de 2011.Los legisladores Juan Cabandié, Daniel Filmus, Francisco Tito Nenna y otros los respaldaron desde el singular acto. El espacio de intelectuales Carta Abierta también se autoconvocó en la Biblioteca Nacional, en busca de ratificar un nuevo liderazgo presidencial frente al avance veloz de sectores internos que rompan el delicado equilibrio que llevaba Kirchner sobre sus espaldas.

La universalización del acceso a la educación, movilidad jubilatoria, asignación universal por hijo, reducción del desempleo, y democratización de las comunicaciones son las principales banderas epistolares a defender. Todas ellas tomadas de iniciativas progresistas como las del FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza) de la CTA, y reformuladas según los casos y las batallas con los grupos de presión.

Así, los programas de TV hicieron de su estética fragmentaria -propia del video clip- un continuo de imágenes superpuestas, movilizadoras y emotivas, siempre efectivas tanto en funerales como en casamientos. Esta vez, con la distancia prudencial del game over consumado en un entierro.

Con sabiduría mediática, de todos los tele-presidentes Hugo Chávez Frías fue quien ocupó más minutos junto al féretro. El cajón tuvo su larga marcha a El Calafate (Santa Cruz), esta vez sin las complicaciones de la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas (1989) y el traslado a San Vicente de Juan Domingo Perón (2006).

La política no es ingenua y esconde en los baúles de Banfield una trama de conexiones que nunca serán develadas. Entre el Satán malvado contra las corporaciones y un hombre sólo rodeado de conversos, el reality de los políticos ha hecho gala de esa circunstancia. Macabra en el festejo de quienes hicieron chistes con bebidas espumantes, pero aún más oscura si quienes bailan este eterno minué son arribistas circunstanciales a los que no les interesa si Néstor Kirchner tenía un verdadero Plan de Operaciones y, especialmente, si aquella búsqueda estaba asociada a un proyecto emancipador.

Blogs y periodismo faccioso. Diálogo con Héctor Timerman

Aquel extraño lugar entre el saber y el no saber que dio a la actividad periodista un espacio privilegiado de credibilidad ya no existe. La prensa gráfica tampoco constituye la religión del hombre moderno (como señalara Hegel), en tanto esa falta de certezas permite cierta complementariedad informativa con los llamados “nuevos medios”. Los blogs y Facebook, sin duda, son la estrella del momento.

En un inusual diálogo, el embajador en Estados Unidos, Héctor Timerman, reflexiona sobre la actual tensión entre poder político y medios corporativos. De paso, se confiesa lector de los sitios Ramble Tamble y Artepolítica.

Los taxistas enojados por el matrato a su expertice profesional.

Haciendo click aquí podrás escuchar el audio

¿Anibaladas?

Es una cuestión de actitud, María Marta. Está todo bien, nada mal. La prensa desinforma, mete miedo. Todo lo que se encuentre a la derecha o a izquierda del frente que se quedó con la “V” de la victoria, corresponde a una intencionalidad fascista capitalizada por el corporativismo mediático. Todos están equivocados. Todos. La verdad es una sola, absoluta, revelada y no lleva la cruz de los representantes de Dios en la tierra.

Así, la izquierda que reclama equidad en la distribución de la riqueza es funcional a la derecha y la derecha gana espacio para afectar la institucionalidad democrática, de un proceso de transformación política que tiene la receta del éxito en un modelo guardado bajo siete llaves en alguna bóveda suiza, con el mismo número donde Santa Cruz solía depositar la renta petrolera. 

“La pobre mina me importa un comino”, dijo el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque le dedique su tiempo a responderle por fagocitar el clima de inseguridad (mediática). “Mentiste, mentiste”, Nicole Neumann. Igual que Julio César Cleto Cobos. Son actitudes fascistas.

Los medios inventan una violencia social que no existe y el vicepresidente en funciones pasa lista en el Senado para interpelar a quienes no dan quórum. El “traidor” aprovecha la situación de empate hegemónico que el gobierno supo leer para las elecciones de 2007 y, ahora, desconoce por completo. Eran tiempos de romance con Grupo Clarín y de un radicalismo K que intentaba recuperar el tiempo perdido en una suerte onírica de gobierno de coalición.

Sin embargo, el movimiento de los blogger K  tiene la clave del éxito. Allí recaló Aníbal para despuntar su afecto por las nuevas tecnologías. Abrió un perfil de Facebook y una web -en construcción- por haber superado los límites de visitas.

“El asunto está ahora y, para siempre, en tus manos nene”. Aníbal está conectado, tiene seguidores y las “anibaladas” abren a sus fans la ventana de una innovadora fase en la video-política vernácula.

Aunque resulte extraño, Aníbal sigue los pasos de Lilita Carrió y los de Carlos Chacho Álvarez. Tanto la diputada “que tiene los patitos en fila” como el vicepresidente que supo renunciar cuando debía -y que sale con Solita, la conductora de Gran Hermano-, supieron explotar la pantalla televisiva para construir la imagen deseada por el electorado de fines de los noventa.

A falta de plazas llenas. El principal vocero del gobierno nacional acaba de inaugurar con su perfil en Internet un movimientito de masas cibernético. Infiel por no poner el cuerpo, pero comunicado.

Hasta que la estructura corporativa de los medos no se diluya  (o cambie de manos)  los “efectos de red” funcionan para hacer campaña. No importa que la forma tape el contenido y que la vieja política diluya los conflictos sociales en “twiteos” y versiones 2.0 de tonadas ricoteras.

Mientras la oposición siga fragmentada está todo bien. Nada mal. Todo bien. El futuro llegó hace rato. Néstor Carlos ya lo ves.

Rodolfo Barra, la antítesis del trabajador social

Rodolfo Barra, la antítesis del trabajador social Febrero 17, 2010 Editar Dejar un comentario Ir a los comentarios Rodolfo Barra Dispuesto a trabajar en la campaña presidencial de Alberto Rodríguez Saa, el indescriptible Rodolfo Barra es recordado por sus colegas como la antítesis del perfil de un trabajador social. Norberto Alayón, docente de las cátedras de Trabajo Social 1 y 2 de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA evocó los años (1974-1977) en que el ex ministro menemista se desempeñaba como “Delegado Interventor de la Escuela de Servicio Social de la UBA” acompañando la gestión del rector interventor Alberto Ottalagano, un reaccionario confeso, autor del libro “Soy fascista: ¿y qué?” Alayón sostiene que son palpables “las contradicciones” en las que cae la trayectoria de Barra, un destacado abogado que es signado como accionista de un hotel alojamiento en Recoleta, lo que dista de su marcado activismo católico. “Hay una gran cuota de cinismo” de Barra y así como es “es necesario mostrar los buenos maestros también lo es con los malos maestros”.

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A continuación se reproduce el artículo: RODOLFO BARRA: ¿formador de trabajadores sociales?

Por: Norberto Alayòn (*)

Rodolfo Carlos Barra es un destacado abogado católico, egresado de la Universidad Católica Argentina. Docente en la UBA, en la UCA, en la Universidad de La Matanza y en la Universidad Austral. Colaborador del Opus Dei y del Consejo Pontificio para la Infancia. Actualmente patrocina al gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, en el amparo presentado contra el Fondo del Bicentenario. El 17 de setiembre de 1974, el gobierno de Isabel Martínez de Perón intervino la Universidad de Buenos Aires poniendo al frente de dicha prestigiosa casa de estudios al abogado Alberto Ottalagano, un reconocido fascista que ostentaba en público el saludo nazi, autor de un libro de título guapo: “Soy fascista, ¿y qué?” Barra fue colaborador de Ottalagano, quien lo designó en ese mismo mes de setiembre de 1974 como Delegado Interventor de la Escuela de Servicio Social de la UBA, permaneciendo en la conducción de esa institución formadora de trabajadores sociales hasta el año 1977 (ver libro “Historia del Trabajo Social en Argentina”, Espacio, 2007). Durante 1977 Rodolfo Barra se incorporó como socio al Estudio Demaría, Fernández Cronenbold & Barra. Su extensa actividad pública se desenvolvió durante el gobierno de Carlos Menem. Fue Viceministro de Obras y Servicios Públicos (de 1989 a 1990, durante la gestión de Roberto Dromi) y Viceministro del Interior. Desde el 25 de abril de 1990 hasta el 20 de diciembre de 1993 fue miembro de la Corte Suprema de Justicia, y el 16 de junio de 1994 asumió como Ministro de Justicia de Menem, cargo que desempeñó hasta el 10 de julio de 1996 en que debió renunciar por diversas revelaciones públicas sobre su militancia juvenil. Tanto la revista Noticias, como el periodista Horacio Verbitsky en el diario Página 12 señalaron que Barra, durante la década del 60, había militado en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES), uno de los brazos del grupo ultranacionalista Tacuara. Y que también había sido detenido en esa época por un atentado contra una sinagoga. Por otra parte, hicieron público que por los años 90 Barra era accionista de un hotel “alojamiento” de procedencia familiar en la zona de Recoleta, lo cual colisionaría con su acendrado y manifiesto catolicismo. Después de 1996 fue designado Presidente del Directorio del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA). Y el 13 de diciembre de 1999 asumió como Presidente de la Auditoría General de la Nación, cargo que desempeñó hasta el 1º de febrero de 2002. Barra, lúcido representante del conservadurismo católico, que llegó a ser también Convencional Nacional Constituyente desde mayo a agosto de 1994, se desempeñó como un polifacético cuadro del menemismo, ocupando cuanto cargo público le quedara a mano. Y en la actualidad se pone al servicio de Rodríguez Saá en contra del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Toda sociedad requiere de buenos maestros y es necesario valorarlos, reconocerlos y recordarlos. Pero hay “maestros no buenos”, a los que también es necesario recordar por su accionar o sus enseñanzas o ejemplos contrarios a los principios que sostienen la disciplina que es objeto de enseñanza. Es necesario recordarlos como un acto de justicia y de memoria para ubicar a cada cual en la actuación que le cupo y en las tareas que desempeñó y desempeña. El Trabajo Social es una profesión que se inscribe en la perspectiva del bienestar y la justicia social y, por ende, en la vigencia irrestricta de los derechos humanos en su más amplia acepción y sin discriminaciones de ninguna índole. La trayectoria de Barra no parece ser compatible con estos objetivos. ¿Qué recuerdo tendrán aquellos estudiantes de Trabajo Social que, desde setiembre de 1974 hasta el año 1977, tuvieron en la Escuela de Servicio Social de la UBA donde cursaban, a un personaje del perfil del abogado Rodolfo Barra como Delegado Interventor, del a su vez Interventor de la Universidad, el fascista Alberto Ottalagano? Para beneficio de los alumnos y de la sociedad, una persona del accionar cívico y profesional como Rodolfo Barra seguramente no sería elegida, en la actualidad, para estar al frente de una institución educativa como la Carrera de Trabajo Social de la UBA. (*) Profesor Titular de la Carrera de Trabajo Social y ex Vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Resistiré…

Super_Amigos_Album_TapaEl presidente mandato cumplido Néstor Carlos Kirchner (el Diputado) tiene problemas de transferencia. Todo lo que no se refracta en él como un rayo celestial corresponde a un complot que afecta la institucionalidad democrática del gobierno que heredó a su alter ego y esposa Cristina Elizabeth Fernández (la Presidenta). Hernán Martín Pérez Redrado (el Okupa) se niega a abandonar el sillón del Banco Central y, como todo golden boy adinerado, no mide las consecuencias de sus actos. María José Sarmiento (la Jueza Delivery) dilata el conflicto abierto en el fuero contencioso administrativo. Luego escapa en los relevos de la feria judicial. Las malas lenguas relacionan esa especialidad legal, los antecedentes militares de su padre y la actividad de su hermano, como abogado defensor de los represores durante la última dictadura, a sus decisiones jurídicas. El vicepresidente Julio César Cleto Cobos (el Conspirador) se relame ante la actuación del juez neoyorquino Thomas Griesa (el Embargador Serial). Buenos y villanos se pasean por los medios, el Congreso y los tribunales al calor de una serie animada que se perfila como la más vista de la temporada. Pasen y lean…

La noticia ya es vieja. Los “fondos buitres” revolotean por la Plaza de Mayo y las fuerzas del mal acechan en un Salón de la Justicia donde ya no hay caras de súper amigos. El Okupa sabe que tiene los días contados, pero en una loca carrera con final anunciado aprovecha su minuto de fama para borrar definitivamente un pasado olvidable. Salido de la “Legión del mal”, el Embargador Serial condiciona el “embargo preventivo” de las cuentas del Banco Central en Estados Unidos, en tanto se justifique la independencia de esa entidad con el Tesoro.

Así las cosas, el curioso silencio de los fiscales públicos Eduardo Taiano y Guillermo Noailles en la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito de la Presidenta y el Diputado -motivada por el incremento de la fortuna en un 158%, durante 2008- deja encajonada una causa que quedará en la historia como una picardía de gobernantes.

Apenas terminó el culebrón sobre el crecimiento patrimonial del matrimonio, tras la decisión del juez federal Norberto Oyarbide en hacer caso omiso a un peritaje que no encontró ninguna irregularidad por los negocios inmobiliarios de la pareja, el Okupa apareció en las pantallas de televisión con su implacable traje a rayas y la respuesta no deseada al pedido de renuncia de la presidenta: Resistiré para seguir viviendo. Soportaré los golpes y jamás me rendiré. Y aunque los sueños se me rompan en pedazos. Resistiré…

Las rayas no eran horizontales ni llevaba grilletes, ya que el otrora golden boy quedó libre de culpa y cargo, en 2006, cuando un juzgado penal resolvió que el funcionario no había incurrido en delito de peculado. El entonces joven promisorio había sido denunciado por el uso de fondos reservados para gastos personales y el pago de sobresueldos, cuando estaba al frente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), entre 1991 y 1994. Todo esto en pleno apogeo menemista, época en la que tener la cuota al día del Jockey Club era una necesidad absoluta para un Hernán Pérez que debía transmutar en Martín Redrado. Por eso, hoy, el traje gangsteril y sus declaraciones a cuenta gotas le quedan a medida.

¿Profecía autocumplida?

La saga destituyente comienza el martes 5 de enero cuando un tal Roberto Feletti, a saber: el viceministro -hasta entonces desconocido- de Amado Boudou (Aimé), desliza un mini comunicado en el que pide se liberen los recursos para crear el Fondo del Bicentenario (u$s 6569.-), con el objetivo de “sostener la demanda” interna. Luego del aporte teórico: descapitalización más endeudamiento equivalente a mayor fortalecimiento de la economía, escapa a unas mini vacaciones y se sumerge nuevamente en el cono del silencio.

El presidente del Banco Central no había sido mencionado explícitamente. El miércoles 6 el titular de la cartera económica, Aimé, da nombres, corrige a su segunda línea y aclara que el dinero se usará para realizar “obras de infraestructura”. El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández (el Superministro), inicia las averiguaciones para acusar al Okupa de “mala conducta e incumplimiento en los deberes de funcionario público” -días más tarde, el Procurador General del Tesoro iniciará la demanda penal- . El responsable de la Asociación de la Asociación Privada de Bancos y dueño del Banco MACRO, Jorge Brito, le pide al Okupa que “contribuya [con su salida] a la estabilidad del sistema”. Chocolate por la noticia: Hugo Moyano, descubre con el ojo avizor de la CGT oficialista que Redrado está identificado con “el neoliberalismo que devastó la riqueza nacional”.

Por su parte, los cuatro referentes de campo se suben a la ola para criticar al gobierno; los senadores radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales mantienen un encuentro con el Okupa y presentan una acción de amparo respecto al decreto 2010/09, que liberaría los fondos.

Sorpresa. Esta vez los intelectuales del espacio Carta Abierta no emiten ningún escrito frente al presunto “clima destituyente”. No tienen claro si es la “restauración conservadora” la que en esta oportunidad subordina la soberanía económica a los mercados financieros internacionales. La octava epístola se hace esperar.

Renace de sus cenizas el fundador de FIEL, miembro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) y ex secretario de Hacienda del último gobierno de facto, Manuel Solanet, para justificar la autonomía del Central. No le dan mucho espacio en los medios. Esos antecedentes, sus pronósticos -en septiembre de 2001- de un modelo de convertibilidad inquebrantable (un dólar = un peso) y alrededor de 323 mil razones en fuga, horas antes de dictarse el “corralito”, le quitan solidez a sus argumentos.

Errores por necedad y urgencia

El 7 de enero la Presidenta destituye con un nuevo decreto al Okupa, acompaña su firma todo el gabinete de ministros. No pocos constitucionalistas son consultados. Propios y ajenos estudian a destajo la Carta Orgánica del Banco Central. Dirigentes de la oposición plantean sus posiciones. El 19 de Enero una comisión bicameral empatada en miembros es convocada por la Presidenta, a sabiendas que la recomendación legislativa no vinculante quedará en manos del Conspirador, según lo indica el reglamento del banco de bancos.

Antes. La diputada Diana Conti hablará de (casi) “traición a la patria”, sin armas, pero con el sello de la oligarquía agropecuaria.

La legisladora del Frente para la Victoria (FPV) sabe que aquellos debates en Página/12, entre Osvaldo Bayer y Mempo Giardinelli sobre “matar al tirano” o “no matar a nadie”, no serían traídos de la memoria de archivo por sus declaraciones. También, que ningún seguidor de los jesuitas Juan de Mariana y Francisco Suárez -su discípulo- contestaría a esa figura ridícula en este conflicto, con un reclamo no menos hilarante para que se aplique el “derecho de resistencia a la opresión”. Además de que la idea de “tiranicidio” sería un gesto “gorila”, en caso de comprobarse en al ADN del FPV alguna continuidad con ese movimiento de masas de base popular, democratizador e inclusivo en lo social, que caracterizó al peronismo.

Miguel Ángel Pesce es presidente de la entidad monetaria por un día. Junto a Sergio Chodos -sobreviviente a Roberto Lavagna, Felisa Micelli, Miguel Peirano y Martín Losteau- intenta constituir a contra reloj la cuenta en el Tesoro para realizar el depósito en disputa. Burocracia interna y una medida cautelar aceptada por la Jueza Delivery vuelven todo a fojas cero.

Vale recordar que Chodos fue uno de los encargados de articular el primer canje de la deuda y el fallido pago al Club de París, en tiempos en los que se desempeñaba como secretario de Finanzas de Lavagna; que tras un respiro en la secretaría de Medio Ambiente, pasaría a controlar como interventor en la Superintendencia de las AFJP el millonario traspaso de sus fondos al Estado. Luego ingresaría al directorio del Banco Central.

Por su parte, el radicalismo suelta la mano del Okupa para negociar una solución política. El bloque encolumnado en la figura de Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur) reclama auditar la composición de la deuda externa. La Presidenta responde desde una tribuna en Lanús que el monto a pagar es legítimo, señala que debió cuestionarse durante el primer gobierno democrático y olvida -a pesar de haber ocupado una banca por largos periodos- el fallo del caso Olmos por la que se derivó al Congreso Nacional su estudio. Ese proceso tardó 18 años y, actualmente, se suman dos causas relacionadas con reestructuraciones posteriores relativas al “Plan Brady” y al llamado “Megacanje”.

El martes 12, las cuentas del Banco Central en la Reserva Federal de Estados Unidos son embargadas. Esa tarde la Presidenta da una extensa conferencia de prensa luego de las explicaciones previas del ministro de Economía sobre las consecuencias del embargo para la economía argentina, frente a una nueva oferta de cancelación con los holdouts.

El jueves 14, el secretario de Finanzas Hernán Lorenzino desliza a la prensa que el Embargador Serial se había redimido. No obstante la información falsa, el juez neoyorquino suspende transitoriamente la medida para acercar a las partes en conflicto, con las que mantiene un diálogo telefónico fluido. Se trata de los abogados de dos “fondos buitres” y el estudio Sullivan & Cronwell, que defiende al Central en Nueva York.

Tras la apelación del gobierno, la Jueza Delivery y Federico Pinedo (PRO) comenten “fraude judicial”, la primera, por dar lugar a diversas medidas cautelares; y, el segundo, por recusar a un camarista.

El modelo

Los días siguientes son de playa. Los gemelos fantásticos se convierten en baldecito y agua. El Superministro pasea por la costa de Villa Gesell en bañador. El juez en lo contencioso administrativo, Ernesto Marinelli, eleva a la Cámara de Apelaciones las causas derivadas de los decretos 2010/09 y 18/10, por el uso de las reservas para el pago de la deuda pública con fondos del Banco Central y la destitución del titular de ese organismo, respectivamente.

Ese martes 19, Cristina Elizabeth Fernández habla de una suerte de “judicialización de la política”, y advierte sobre la necesidad de respetar la separación de poderes. Agrega que los decretos de necesidad y urgencia son una herramienta avalada por la Constitución de 1994, por lo que se desprende que no implica ninguna injerencia del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo.

Convoca a una Comisión Ad Hoc para que el Congreso se expida y destrabe la salida del futuro ex presidente del Banco Central, Hernán Martín Pérez Redrado. No convoca a sesiones extraordinarias para resolver la cuestión del Fondo del Bicentenario.

Está molesta por la insistencia en el error. Y que, por hacer bien los deberes con la banca extranjera, su figura deba desgastarse en público al reconocer que el modelo de crecimiento argentino está atado a las políticas neoliberales pregonadas por Manuel Solanet y otros campeones privatistas, con visado asegurado todos los 4 de julio en la Embajada de Estados Unidos.

Así, el gobierno termina por hacer caso a las brabuconadas del jefe de bloque kirchnerista, Agustín Rossi, quien aseguró que luego del recambio legislativo el Ejecutivo vetaría normas o sacaría iniciativas por decreto.

Está molesta por inventar un Martín Redrado que en septiembre se iría por la puerta chica al finalizar su mandato. Por relanzar a un Julio Cobos que no reúne méritos propios para obtener elevados índices de imagen positiva; y, por fortalecer una oposición de proyección nacional por fuera de un bipartidismo manejable.

Pero, especialmente, por tener que celebrar el Bicentenario de la Revolución de Mayo con el pago de una deuda adquirida con la sangre de 30 mil desaparecidos.

Sabe que sólo queda bajo su manga la notable capacidad en desactivar conflictos del Superministro, Aníbal Fernández. No quedan muchos funcionarios de recambio y la política de los derechos humanos ya no alcanza para acompañar un modelo errático. Esa incertidumbre es la que altera tanto a los mercados como al electorado.

Dj Aimé

Las enseñanzas del 28-J indican que no todo está perdido. Ironías del destino… Desde las afueras del Salón de la Justicia se escucha desentonar una voz conocida: Cuando pierda todas las partidas. Cuando duerma con la soledad. Cuando se me cierren las salidas. Y la noche no me deje en paz (…) Resistiré erguido frente a todo. Me volveré de hierro para endurecer la piel. Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte. Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.

Con cartel en mano: “Temazo”, el Superministro anima. Todo bajo el sonido arrollador de las bandejas marplatenses de DJ Aimé.

No es el Okupa renunciado sino, obvio, el Diputado que hará de las fantasías animadas de ayer y hoy el nuevo hit del verano.

Alejandro Olmos Gaona: “La deuda de hoy es la de la dictadura refinanciada”

En una interesante entrevista realizada el día de ayer el historiador Alejandro Olmos Gaona analiza los distintos procesos legales relacionados con la deuda externa argentina que se llevaron adelante desde el retorno a la democracia. El también asesor del presidente ecuatoriano, Rafaél Correa, explica el estado de situación de las tres causas abiertas en la justiticia federal y asegura, más allá de la necesidad realizar una auditoría desde 1976 en adelante, que la deuda externa ya fue pagada en su totalidad. La deuda privada estatizada y su carácter fraudulento; los cambios de posición del actual gobierno y los antecedentes del consorcio de abogados en Estados Unidos que asesoran al Banco Central. Todo esto luego de la curiosa apreciación de Cristina Fernández sobre el carácter legítimo de las obligaciones a pagar por Argentina a los acredores internacionales.

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Las razones de la toma del Nacional Buenos Aires, según Cristian Henkel

El pasado martes un sector estudiantil decidió tomar las instalaciones del Colegio Nacional de Buenos Aires para impedir que se realicen las elecciones de los claustros de graduados y de profesores. Cristian Henkel, presidente de FUBA, aseguró que la razón de la toma tiene que ver con que “los estudiantes venimos luchando por la democratización de la universidad y nos presentamos en las elecciones de los claustros de graduados y profesores para demostrarles quién es la mayoría en la Universidad”. Henkel consideró que los graduados y profesores “son los claustros que concentran la camarilla que hoy dirige la universidad, y son los sectores que ya anticiparon la reelección del rector sin democratizar los estatutos y que llevarán a cabo una asamblea con consejeros que aún no asumieron su mandato”. Según el también consejero superior electo, la FUBA insistirá en su intento por bloquear la conformación del nuevo gobierno de la UBA.

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