Israel y la Tierra Prometida

Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.” (Mahatma Gandhi)

Mucho se a escrito sobre el conflicto entre israelitas y palestinos, de manera que no es mucho lo que puedo agregar, salvo lo que mis sentimientos me despiertan, después de leer el artículo descarnado, de León Rozitchner en el Blogs de Ezequiel Meler,  desde la perspectiva del dolor no solo por la guerra en si, sino por esa cosa de sentir que su pueblo es un pueblo perseguido y destinado a deambular por el mundo.

Sin embargo debo ser honesto y expresar también mi dolor, porque concluir en que el cristianismo – capitalismo es la fuente de inspiración de quienes persiguen o instigan o que el cristianismo es quien pelea para consolidarse como religión universal, resulta un desatino intelectual que únicamente puede concebirse desde el dolor. Reconocer la consolidación del cristianismo como religión universal, ¿es reconocer que los ancestros se equivocaron en la defensa de sus intereses espirituales?. De la manera que esta expuesto el concepto, puede interpretarse como una “revancha” de los seguidores de Cristo por su muerte.

Jesús, nació y vivió en el espacio de Oriente Medio, llamado aún hoy Palestina (país de los Filisteos). La vida pública y la actuación de Cristo afectó de un modo u otro la vida de Palestina; está en contra de las inmoralidades, robos, homicidios, adulterios, codicias, perversidades, fraudes, desenfreno (Mc. 7, 20-23) que en Palestina existían. No aprueba que los romanos oprimieran al pueblo judío. Pero en esos tiempos, los que más cargas pesadas imponían al pueblo, desatendiéndolo y arrojándolo a la pobreza, impotencia y desesperanza eran los jefes religiosos-políticos. Jesús escucha los clamores de los marginados de su pueblo y opta por ellos aunque le cueste la vida.

Puede asociarse al capitalismo el cristianismo, de la misma manera que lo asociamos al mundo árabe o a los mismos judíos, o a las religiones orientales. El cristianismo que yo vivo, es pobrismo, esta asociado con la marginalidad social, con la exclusión. Con el levantarse todos los días y saber que uno tiene que administrar pobreza; más aún de quienes tienen la responsabilidad de mantener una fuente de trabajo, un pequeño emprendimiento o simplemente una familia, a los que hay que alimentar.

El cristianismo que yo conozco come como un caballo atado, hasta donde alcanza. No todos los cristianos son capitalistas, y no todos los cristianos son perversos, de hecho, si son seguidores de Cristo, no lo pueden ser, por convicción y por fe. Del mismo modo, no todos los judíos son malas personas, ni todos los judíos son capitalistas.

La guerra para los israelitas es una guerra de poder, de consolidación, para los palestinos de Hamas y la Yihad Islámica, es una guerra santa, fundamentalista (por lo tanto cruel también) pero es santa, es un conflicto de fe. Israelitas y Palestinos tienen el mismo origen: ambos descienden de Sem el hijo de Noé, así lo dicen las sagradas escrituras: La Biblia, La Torá y el Corán. Los hijos de Noé que salieron del Arca eran: Sem, Cam y Jafet; Cam es el padre de Canaan. Ellos representan en forma simbólica los tres grupos humanos que, según los israelitas formaban la humanidad: 1) el de ellos, bendecidos por Dios, los semitas (que incluye entre otros a los árabes); 2) otro grupo, Jafet, lo formaban los pueblos de Europa, los que iban a ser el imperio de los griegos y romanos y el tercer grupo era el de los pueblos de Africa, especialmente Misriam o sea Egipto y Cus, o sea Etiopía; se incluyen también a los cananeos que ocupaban la Tierra Santa antes que Dios enviara allí a su pueblo.

Para seguir con un poco de historia bíblica, Dios ordenó a Moises hacer un censo de todas sus tribus cuando estaban en el desierto; ellas eran Ruben, Simeon, Gad, Judá, Isacar, Zabulón, José, Benjamín, Dan, Aser, Neftali y Levi la que fue encargada de custodiar el templo. También dispuso que las tierras de Canaan (Números capítulo 34, 1-12) (hoy Israel y Palestina) les sean entregadas y sean distribuidas conforme a la suerte y al número que componían cada tribu según el censo (Números, capítulo 33, 50-53).

Desde el punto de vista de la fe, palestinos y cristianos están emparentados: son monoteístas su Dios (Ala) es nuestro Dios (Yavé) y son seguidores de Mahoma (Su profeta) como los cristianos de Cristo. La única cosa que nos separa es que ellos consideran y respetan a Cristo como profeta, para nosotros es el Mesías, el enviado de Dios. Nada más.

Entonces, ¿como es la cosa? ¿Ligeramente debemos pensar que no se respetó la voluntad de Dios? (libro de Josué capítulos 13 al 21) ¿Es una pelea por la herencia? ¿Nadie se conformó con el reparto? ¡Hasta Jerusalem esta dividida!

Por último, me tomo el atrevimiento de incorporar el párrafo de la carta de Albert Einstein escrita en 1929 a Weismann “Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos”

El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.” (Martín Luther King)