Sergio

Conflicto sindical

No creo que pelearse con los representantes de los trabajadores signifique lo mismo que pelearse con los empresarios, los ingleses, los medios de prensa, etc.

Si el viernes Moyano llena la plaza de camioneros y quizás de otros gremios que lo sigan, ¿qué decimos? ¿Que son la oligarquía? ¿Que los llevan y ellos no saben lo que les conviene, que son destituyentes o que van por el choripan? ¿Cómo se va a plantar el gobierno y los que somos sus partidarios, no ya ante Moyano, sino ante decenas de miles de trabajadores que le muestran su descontento en la plaza? Porque si Moyano no tuviera legitimidad ante los trabajadores, no podría movilizar como lo hace.

Los reclamos principales que esgrime Moyano tienen que ver con la suba del mínimo no imponible y el cobro de asignaciones familiares para quienes ganan más de 5000$. Es obvio que en un contexto de crisis puedan ser difíciles de satisfacer, pero ¿son tan descabelladas como para ni siquiera poder discutirlas?

Si hay una tensión cuasi personal que excede los reclamos sindicales, implicando un endurecimiento de las posiciones que se podría evitar, ¿quién tiene la responsabilidad mayor de ceder al diálogo en beneficio del bien común? ¿Si no lo hace la Presidenta, por qué debería hacerlo un líder sindical? Y no nos equivoquemos, no dialogar con el representante de los trabajadores no es lo mismo que no dialogar con la Sociedad Rural. Aquí no se trata de dialogar con el poder económico. Y para tenerlo claro, una vez más, no pensemos en Moyano, sino en quienes llenarán la Plaza de Mayo el viernes.

Además, sinceramente, no creo que sea solo un problema con Moyano, hubo más de un discurso de Cristina ninguneando a distintos sectores del sindicalismo, inlcuso a sindicalistas del pasado (Espejo, por ejemplo), con quién no tenía ningún conflicto de coyuntura. Creo que es un error de su parte. Y creo que quienes estamos de acuerdo con la mayoría de las cosas que hace este gobierno, no necesariamente tenemos que acordar con todas, y en este conflicto en particular, creo positivo expresar el desacuerdo, es difícil que ahondar este problema traiga nada bueno para el gobierno ni para el país.

Para no extenderme, un link con el análisis de Ezequiel Meler, que comparto casi textualmente.

http://ezequielmeler.wordpress.com/2012/06/21/la-delgada-linea-roja-algunas-notas-muy-a-la-zaga-de-los-acontecimientos/

El que está a la izquierda gana siempre

Las siguientes reflexiones surgieron tras escuchar una frase de Chacho Alvarez, el miércoles pasado, en el programa Jungla Política. Chacho dijo: “cuando el peronismo se corre a la izquierda, nadie la gana por izquierda”.

Coincido, pero después de algún análisis, creo que es posible ampliar mucho ese concepto. Primero comencé quitando ese, “por izquierda”, del final. Quedó una frase que primero parece exagerada: “cuando el peronismo se corre a la izquierda, nadie le gana”. ¿Qué pasa si testeamos esa afirmación, tomando elecciones anteriores? Una dificultad que encontraremos, es que no siempre es sencillo determinar qué es izquierda y qué no lo es. Hay espacios más corridos a la izquierda en lo económico pero no en lo cultural, otros a la inversa, etc. Sin embargo, si tomamos las dos fuerzas mayoritarias de cada elección presidencial, en general habrá bastante acuerdo respecto de cuál estaba a la izquierda relativa de la otra. Para no extenderme en el post, haré comentarios muy breves sobre las razones que me hacen ubicar un determinado espacio a la izquierda del otro. Si surgen desacuerdos a este respecto, lo podemos charlar en los comentarios. Algo importante: este análisis pone el acento en lo electoral, así que no se toma en cuenta qué tipo de gobiernos se hicieron después, sino, qué era lo qué representaban para la mayor parte de la sociedad esos espacios, en el momento de votar.

En las dos primeras presidencias de Perón, creo que es claro que estaba a la izquierda de sus oponentes, apoyados, entre otras cosas, por el embajador de EEUU. En las dos elecciones de 1973, tanto Campora como Perón, estaban evidentemente a la izquierda de Balbín como propuesta política, en el clima de época, etc.

En 1989, Menem prometiendo salariazo, contra Angeloz que prometía ajuste, creo que también se situó electoralmente a su izquierda (luego diría “si yo avisaba lo que iba a hacer, no me votaba nadie”).

En el 2003, Kirchner, desde la izquierda peronista, le gana a Menem, que se situaba en la derecha peronista.

En el 2007 Cristina era la izquierda de Carrió. Siete elecciones en las que el peronismo estaba situado a la izquierda de su principal competidor, con siete victorias.

Creo que son tres las veces en las que el peronismo estaba situado a la derecha relativa. En 1983, Luder pierde con Alfonsín. En 1995, tras su primer mandato, Menem era la derecha respecto de Bordón. Y en 1999, aunque discutible, creo que Duhalde era visualizado a la derecha de De la Rua. Es cierto que desde sus posiciones económicas, esto no sería preciso, De la Rua prometía continuar la convertibilidad y Duhalde, sin prometer eliminarla, hablaba de ella en términos mucho más duros. Sin embargo, para la mayoría de los votantes, Duhalde estaba mucho más cerca de Menem, que la Alianza, unión del radicalismo (tradicional adversario del peronismo) y el frepaso (nacido de un peronismo disidente de Menem).

En tres elecciones con el peronismo por derecha, perdió dos y ganó una.

Pero, ¿qué pasaba antes del peronismo? A ver si podemos extender las victorias por izquierda, más allá del universo peronista. Si sacamos las elecciones fraudulentas de los años 30 y las ocurridas durante la proscripción peronista, nos quedan solo tres elecciones más en el ciclo democrático que comienza en 1916. En ese año gana Yrigoyen, lo mismo que en 1928, a la izquierda de conservadores y antipersonalistas. La victoria de Alvear, en 1922, es frente al partido conservador, que se situaba a su derecha. Otras tres victorias para la izquierda relativa. El score final es: ¡12 a 1!  La única vez que entre las dos fuerzas mayoritarias, ganó la situada electoralmente a la derecha, fue Menem en 1995.

Esto puede parecer sorprendente porque muchas veces fuimos gobernados por derechas militares, partidos a la derecha que llegaban mediante elecciones fraudulentas o con proscripciones, y espacios que prometían estar a la izquierda y luego gobernaban por derecha. Pero en cuanto a lo que vota la gente, entre los dos candidatos principales, salvo una excepción, votó siempre a la izquierda relativa.

Párrafo final para el Turco: hay que ser flor de político para ser el único que logró llevar una propuesta de derecha al poder en una elección democrática, en un siglo de historia.

Pronósticos para el 14 de agosto

Me parece un buen momento para realizar pronósticos respecto de las primarias. Este domingo, seguramente saldrán encuestas en todos los diarios, la estrella Poliarquía en La Nación y las demás en Clarín y Página. Si bien las encuestadoras vienen con mala prensa, igual suelen ser bastante aproximadas, así que prefiero intentar acercarme a los resultados ahora, que con ese dato adicional, ya que luego del domingo los números se convertirán en “a cuál encuestadora le creo más”. Mis pronósticos de acá y seguramente  los de aquellos que quieran agregarse en los comentarios, naturalmente también tienen que ver con lo que uno sabe de encuestas anteriores, pero ahora hace tiempo que no veo ninguna nacional. Si alguien tiene un link, sobre alguna reciente, estaré agradecido. Mientras tanto, van mis números, son bastante redondos, pero porque realmente creo que serán aproximadamente así:

Cristina 40% – Duhalde 20% – Alfonsín 15% – Binner 10%.

Foto.

La calidad del voto

Seguramente recordamos la desafortunada frase de Pino: “Las provincias más pobres, no se caracterizan por tener la mejor calidad de voto. Es así.”
En este momento, muchos compañeros, dicen: “La mitad de los porteños son fachos, no hay nada que hacerle”. Parecida a la anterior, aunque un poco más agresiva.
En ambos casos, se discrimina al votante, por “votar mal”. Estos infelices no saben votar, y a eso no hay con qué darle.
Sin embargo, no es lo mismo. Ambas son una discriminación, pero no el mismo tipo de discriminación. La primera frase está expresada como una discriminación del débil, la segunda pretende ser expresada como una discriminación del fuerte. Y si así fuera, y se dirigiera realmente a uno muy fuerte y muy malo, no sería criticable. Voy a dar un ejemplo exagerado para que se entienda. Supongamos que en pleno día, en 1977, alguien se ponía a gritar en el obelisco: “¡Los milicos son todos unos hijos de puta!”. Imaginemos alguien que se le acerca y le dice: “Lo que estás haciendo está mal. Hablar en general del colectivo “militares”, confundiendo a unos con otros, es discriminar. Quizás no todos los militares son malos, al decir milicos, estás incluyendo, por ejemplo, a los de otros países, incluso los cubanos. Eso no corresponde”. Técnicamente quizás tiene razón. Pero es un imbécil, ¿verdad?
La discriminación al débil es siempre una bajeza intolerable. La discriminación al fuerte es complicada de evaluar. Ejemplos de estas dificultades encontramos cuando D’Elia decía “odio a los blancos” o cuando en las pinturas de León Ferrari se critica despiadadamente al catolicismo (¿se imaginan si esas pinturas tuvieran como destinatario al judaísmo?).
¿Cómo evaluar en estos casos? Creo que una clave es medir, que tan fuerte y qué tan malo, es aquel al que hacemos objeto de nuestra discriminación. Eventualmente podría ser un votante. En la Alemania de 1940, me hubiera parecido perfectamente válido hablar de los “miserables que llevaron a Hitler al poder con su voto”.
El punto es que creo que aquí, hoy, no están dadas esas condiciones. La de Macri fue una elección local, si nos quitamos un poco lo autoreferencial, hasta podríamos decir que el PRO es como el MPN de Neuquén, que gobiernan la provincia hace 40 años, pero no parece que estén por arrasar en las elecciones nacionales. Exagero, ya sé. Pero no viene mal para calmar un poco los ánimos.
Los que nos sentimos kirchneristas, somos gobierno nacional hace ocho años, con proyecto de doce. Para bien y para mal, NO SOMOS LOS DÉBILES. Ese discurso fue razonable en el 2008, ante un gobierno, tan atacado, que pareció tambalear. Pero eso ya pasó. Algo que nos mostraron; Néstor en su momento, y Cristina, antes, y ahora más que nunca, es su fortaleza y la fortaleza de nuestro proyecto político.
Si quieren, el votante macrista de clase media porteño, no es “débil”. Pero tampoco podemos decir en serio que es tan fuerte y tan malo. No alcanza ni cerca para discriminar su voto. Creemos en la democracia de verdad, y el tipo ganó bien. Encima, hasta el 23 de octubre, es un aliado político. Quiere que arrase Cristina para que no haya otro opositor más que él.
Para mi gusto es mejor presentarse al ballotage (aunque creo que esto es opinable), seguir haciendo respetuosa campaña, felicitarlo a Macri cuando gane y esperar tranquilos el 14 de agosto.

Shoklender, a pedido de Quintín y Cia.

Mi intención no es hablar en este post de las aristas legales, no tengo información suficiente para eso y además, entiendo que esa es función de la justicia.

La idea es responder un interrogante bastante razonable, que Quintín expresa así: “de verdad me gustaría saber cómo procesan los bloggers K un escándalo de estas proporciones. ¿Les merece alguna reflexión?”. Naturalmente solo respondo aquí, por mí.

En principio el tema me produce dos tipos de incomodad, diferentes. Uno, llamémosle electoralista,  es el blanco que ofrece para atacar al gobierno. En ese sentido es la contracara de la alegría que les produce a los antiK, tener un lugar donde pegar. En este sentido, así como es natural que a los K nos resulte más cómodo hablar de otras cosas, no creo que sean criticables quienes aprovechan esto para tratar de enlodar al gobierno, ¿qué les vamos a pedir? ¿Qué no pateen al arco si ven una buena oportunidad? Este punto solo se presta a chicanas de ataque y defensa y no da para mucho más.

El segundo punto de incomodad, es preguntarme a mi mismo si estas cosas son o no evitables. Hasta qué punto es culpable el gobierno nacional por falta de controles, qué sabían o no las madres, qué grado de responsabilidad le cabe solamente a Shoklender. Todo esto partiendo de la base de que algo realmente pasó. Si fue todo una conspiración de la opo y la corpo, bueno, que le vamos a hacer, esta vez la hicieron bien y me la comí yo también.

Sinceramente “escándalo de estas proporciones”, me parece exagerado, Shoklender ni siquiera es funcionario del gobierno. En este tema, entre Shoklender y el gobierno, están las madres. La vida y el accionar de Shoklender, me importa poco. Así que el punto central a tratar, son las madres. Ya que supongo nadie imagina un complot entre Shoklender y el gobierno, para perjudicar a las madres. Entonces, vamos al tema madres.

No me parece justo decir que la prensa en general está buscando ensuciar a las madres. Escuché a varios periodistas dejarlas todo lo afuera que les es posible. Ahora me vienen a la mente Nelson Castro y Julio Blanck, insospechables de ser K. Les adjudican a las madres una culpa parecida a la ingenuidad. No me parece justo decir que están a favor de los dictadores y que pretenden ensuciarlas. En este punto simplemente estoy de acuerdo con ellos. Pasemos a la responsabilidad del gobierno.

Así como es justo reconocer que la mayoría de los periodistas tienden a dejar afuera a las madres, también tiene que haber una coherencia entre este dejar afuera a las madres, con delimitar el tipo de responsabilidad que pudo tener el gobierno. En este caso SOLO puede achacársele, una falta de controles suficientemente estrictos. Entonces no cabe hablar de “escándalo de proporciones”.

En cuanto a los controles o a la falta de ellos, conceptualmente creo que en un gobierno hay tres posiciones posibles. Una, excesivamente controladora y burocrática, que dificulta la ejecución real de muchos proyectos, pero se asegura relativamente de no producir situaciones como esta. Otra que prioriza la ejecución ante todo, tomando más riesgos de que aparezcan hechos como este. Finalmente, la ideal, que gracias a una maquinaría muy aceitada, debería poder ejecutar y controlar, sin ceder en ninguno de los dos aspectos. Visto completamente de afuera, encuadraría al gobierno en la segunda opción. Que aclaro desde ya, me parece preferible a la primera. Pero por supuesto, peor que la tercera.

Si no olvidamos que aquí la única acusación razonable al gobierno, es la de no controlar lo suficiente, en este caso no tiene sentido adjudicarle una segunda intención a esa falta control. Por eso mi descripción en lo conceptual.

Resumiendo. 1) Yo creo que es muy posible que haya habido un ilícito en este tema. 2) La culpa que le pertenece a Shoklender, no me interesa en absoluto. 3) La de las madres, comparto lo que dice la mayor parte de la prensa insospechable de K: confío plenamente en su honestidad, pero por supuesto, una cosa como esta, algo las salpica. 4) Quienes estén de acuerdo en la premisa anterior, no pueden adjudicarle al gobierno un grado de responsabilidad que exceda el de la falta de control, y en este caso, esa falta de control ni siquiera estaría sospechada de intencional para permitir ilícitos, sería simplemente un modo de actuar que prioriza la gestión, si quieren lo ideológico al darles esta tarea a las madres, pero en ningún caso implicaría sospechas de funcionarios involucrados en el enriquecimiento ilícito.

Los escucho, pero traten de obviar la falsa indignación por favor. El tema es a pedido de ustedes y lo expongo todo lo imparcialmente que me sale, en lo posible pido comentarios en un tono similar.

El posibilismo épico

Martín Caparrós es una persona muy inteligente. Sin embargo, hay algo que le impide comprender el fenómeno kirchnerista. Tal vez su ego gigante, alguna característica de su ideología, cierta terquedad, no sé.

El notable hallazgo que implica la frase del título, se lo debemos a él. Haber sintetizado de un modo tan profundo un rasgo esencial del kirchnerismo, muestra su inteligencia. Utilizar un concepto tan rico, solo para chicanear como lo hace, muestra su cerrazón a este momento político.

¿Cómo chicanea Caparrós? Nos dice que el posibilismo son los hechos, mientras la épica solo ocurre en el discurso. Así pretende que millones y millones de argentinos somos simplemente engañados como boludos durante años y años.

Tratemos de profundizar el concepto, evitando quedarnos en una cáscara que supuestamente vendría a desenmascarar la falacia kirchnerista.

La épica remite a lo imposible, o bien, a lo inusitadamente difícil. Entonces es natural contraponerla con aquello que parece posible o sencillo. Así, la épica, es una épica de futuros derrotados. Por lo menos 9 de cada 10 veces lo es. En la medida que no sea así, es una falsa épica. Una épica mentirosa que decía proponerse algo casi imposible, cuando luego se muestra victoriosa. Un contrasentido, a menos que esa victoria se consiga muy esporádicamente. Entonces, en la gran mayoría de los casos, proponerse la épica, es terminar en derrota.

El posibilismo se relaciona directamente con la especulación. Uno debe calcular qué es posible y qué no lo es. Así, encarado como proyecto político, nace impotente. ¿A quién enamorar con este discurso?

Como sucede a menudo, la vinculación dialéctica entre opuestos, produce una síntesis superadora. Está esbozada en la siguiente frase de Herman Hesse: “Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible.”

En primer lugar, la frase nos señala que pocas veces sabemos de antemano qué es posible y qué no lo es. Situémonos en mayo de 2003. ¿La asignación universal nos hubiera parecido posible o imposible? ¿El regreso de las AFJP al Estado? ¿El matrimonio igualitario? ¿Duplicar el PBI en 8 años? Convengamos que a menudo en la política se dificultan cosas aparentemente menores. Durante 2008 pareció imposible conseguir (y efectivamente lo fue) unos puntos de aumento en las retenciones. Nada es sencillo.

No estoy asegurando que todo lo mencionado nos hubiera parecido imposible, solo marcando esos hechos dentro de una zona gris, para algunos eran posibles, otros hubieran dicho que imposibles.

En segundo lugar, la frase de Hesse nos dice que para concretar muchas cosas posibles, es necesario intentarlas con la fuerza que da, pelear por lo imposible.

¿Qué es el posibilismo épico, sino una épica que no quiere asumirse derrotada; una épica que lucha por la posibilidad cierta de ganar?

¿Qué es el posibilismo épico, sino un posibilismo que se estira lo máximo que puede, que apunta a la épica sin alcanzarla, pero esforzándose, al menos, por acercarse a ella?

Las mejores cosas de la vida se encuentran en una zona de fricción. En el entrelazamiento de aquello que parecía imposible de unir, y logra hacerlo enriqueciéndonos inesperadamente.

Sin embargo, ¿no hay una parte de verdad en la connotación chicanera que le da Caparrós a la frase? ¿No es verdad que hay una distancia entre el discurso kirchnerista y los hechos?

Por supuesto. Pero las palabras son una parte importante de la realidad. En la medida que los hechos avanzan y agrandan los márgenes de lo posible, las palabras van más lejos aún, dándoles marco, pero también generando nuevos compromisos cada vez más difíciles de sortear.

Por eso le agradezco a Caparrós el hallazgo y no lo hago con ironía, ya que no creo que la frase sea casual. Simplemente, esta vez, su condición de agudo observador, prevaleció sobre su miopía política. A pesar suyo.

Moyano

Chiste de Nik, ayer sábado, en La Nación:

– Los gobiernos anteriores le tenían que pedir permiso al FMI, al Banco Mundial, al Club de Paris, a las grandes potencias…¡¡Ahora las decisiones se toman en nuestro país!!

– ¡Que bueno…!

– Sí, le tenemos que pedir permiso a Moyano…

Imaginemos que la ironía de Nik fuera verdad. Que diferencia de país, entre uno que le pedía permiso a los poderosos de afuera, con uno que le pide permiso al representante de sus propios trabajadores…

¡Si estas son las críticas, quién necesita halagos!

Ya lo dijo Rosas en referencia al Facundo, de Sarmiento:

“Se supone que este libro me ataca, ya verán que nadie me defiende mejor”

¿Giro republicano?

Durante veinte años, Néstor y Cristina formaron una sociedad política que logró grandes aciertos desde la presidencia de Néstor en el 2003.

Hoy Néstor no está y es natural que Cristina como líder absoluta, tenga algunas diferencias de impronta. Transcurrido un mes, intentar descubrir las puntas que asoman en ese sentido, puede parecer prematuro. Sin embargo creo que es un ejercicio político interesante, a la vez que un juego atractivo, orejear por dónde vendrán los próximos pasos, aportar al debate sobre los aciertos o errores que se intuyen, intentar entender mejor la política en general, proponiendo definiciones, miradas, pronósticos.

El título del post se inspira en este de Udi, pero también hay interesantes análisis al respecto, aquí, aquí, aquí, e incluso aquí.

Más que imaginar un corrimiento dentro del eje izquierda/derecha, en las primeras señales creo ver cierto desplazamiento hacia el republicanismo, en desmedro de lo que llamaríamos populismo. Trataré de situar la actitud populista con una cita del libro de Horacio Gonzalez “Perón, reflejos de una vid”:

(Perón había dicho que…) “Solo se podía poner “una montura sobre los hechos”. ¿Y no había dicho que ese acto era escaso o podía hacerse solo limitadamente? Los hechos aparecían desnudos, más grandes que la posibilidad de contenerlos. Esto es, serían soberanos e inclementes. Se hallarían fuera de sí.”

Creo que el populismo hace las cosas “como se puede”, buscando montarse sobre los hechos con pocos preconceptos, y a menudo desestimando cierto grado de legalidad. “Pilotear” las situaciones, echando mano a lo que sea necesario y atento a la verdad de cada situación práctica. Esto tiene virtudes y defectos, para mi gusto, priman las virtudes.

La actitud republicana, (hacer las cosas “como se debe”) es más apegada a la ley, es menos flexible, aunque también menos arbitraria (por lo menos en apariencia, personalmente dudo que así sea), ya que se supone, trata a todos con la misma vara.

En mi post anterior sobre Formosa, comparé la  muerte de Roberto López, producida allí, con la de Mariano Ferreyra. Veamos lo que está ocurriendo en ambos casos, tomando en cuenta ciertas diferencias en los sucesos de ambos crímenes.

Una mirada desde la izquierda, pide con energía la cárcel para todos los implicados en el asesinato de Mariano, yendo mucho más arriba que aquello que implique solo a los autores materiales. En eso está la justicia, que no parece encontrar ningún obstáculo por parte del poder político. La mirada republicana, coincide aquí completamente con la izquierda, el cumplimiento de la ley es el camino. ¿Podría uno pensar, que desde un populismo pragmático, se quisiera preservar alguna alianza y no se llegara hasta las últimas consecuencias? No me parece descabellado. Pero justamente, no parece ser lo que está ocurriendo. Tampoco en la causa de “medicamentos truchos”.

El caso de Formosa es distinto desde la visión republicana, aunque no desde la izquierda. Una orden judicial ordena el desalojo de una ruta, en la represión, muere un manifestante. La ley podrá o no concluir en que hubo “excesos” (que fea palabra), pero aún no está probado nada ilegal.

En la visión populista, que aquí coincidiría con la izquierda, hechos como un corte provocado por indígenas que reclaman por sus tierras, no deben ser reprimidos, ya que intentarlo da lugar justamente a intervenir intentando encauzar aquello que es “soberano e inclemente” (en la cita de Gonzalez). Mientras la inflexibilidad republicana está más cerca de cumplir la ley emanada de una orden judicial.

En ambos casos el corrimiento parece ser hacia la actitud republicana, mientras que en el caso Ferreyra, vamos hacia la izquierda y en el caso López (Formosa), hacia la derecha.

La presencia del FMI en una asesoría respecto del Indec, se puede ver como un signo de derecha, si ponemos el acento en “asesoría del FMI”, pero era un reclamo de la izquierda la corrección del Indec, lo que es indudable es que ambas cosas van en un sentido republicano y no populista. Populista es, seguramente, retocar índices para ahorrarle plata al país.

Explorar estos temas tiene algo de atravesar un túnel sin linterna. Desde ya, no pretendo expresar ninguna verdad, trato de entender, avanzo a tientas sin ningún tipo de seguridad.

Por si no quedó claro antes, un giro republicano no es de mis preferencias, aunque me parece algo mucho más benigno que un giro a la derecha.

Formosa

La historia de Bariloche se repite, esta vez, con algunos agravantes. Como compara OMIX, en Formosa tenemos Marianos Ferreyras que parece que importan menos porque “están lejos”.

En la portada de Página 12 digital no figura nada sobre el tema. Hay que entrar a edición impresa, sociedad, para la nota.

No así en Tiempo Argentino, que pone en tapa “La masacre de Gildo, ya son dos los Tobas asesinados”. Luego la nota.

Que yo sepa (ojalá me equivoque), por ahora Cristina no habló del tema. Pero más aún, la acabo de ver en video conferencia con Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa, anunciando obras. ¿Este era el momento? ¿No era un más que módico castigo para Gildo, suspender el acto, si es que estaba programado con antelación?

Lo que acaba de hacer es más o menos como reunirse en público con Pedraza dos días después de la muerte de Mariano Ferreyra.

¿Las muertes solo importan si son en Capital y Gran Buenos Aires?

2011

En el aspecto político, el camino se encuentra despejado para que Cristina se encamine a su reelección. Seguramente una muestra de las posibles dificultades para el año 2011, la vimos en la semana que pasó; una oposición con pocas esperanzas electorales, está dispuesta a jugar el todo por el todo, embarrando la cancha a como de lugar. Pero esta actitud, si bien obliga a estar atentos en todo momento, tiene pocas posibilidades de éxito, la desesperación no es buena consejera y probablemente por ese camino solo empeoren sus chances.

En cuanto a la búsqueda de aliados, mi posición en ese sentido es favorable a la actitud amplia que suele primar en el peronismo. Quienes estén dispuestos a sumarse al proyecto liderado por Cristina, bienvenidos sean. No estoy a favor del peronómetro ni del izquierdómetro. Este es un proyecto en el que confluyen sectores del peronismo y de la izquierda, de hecho la capacidad de aunar esas líneas políticas es, para mi gusto, uno de los aciertos importantes del kirchnerismo.

Me parece difícil que en un año electoral, el gobierno plantee cambios que ocasionen tensiones nuevas en la sociedad. Temas pendientes como; una reforma impositiva profunda, ley de entidades financieras, despenalización del aborto, es probable que queden postergados hasta el comienzo de un nuevo mandato en el 2012.

¿Queda hacer la plancha? Pienso que no. La bonanza económica actual, ofrece la posibilidad de actuar fuertemente a favor de los más necesitados. La redistribución tiene dos momentos principales; el de la captación de recursos (por ejemplo, retenciones, estatización de las AFJP) y el reparto de esos recursos (por ejemplo, nuevos jubilados, movilidad jubilatoria y sobre todo AUH). Sin duda en el futuro será necesario captar más recursos, de allí que mencionara la reforma impositiva, pero un año electoral es el momento ideal para el reparto de recursos. Siendo además, este reparto, el momento reparador por excelencia. Creo por eso que la actualización de la AUH, sumada a la búsqueda activa de los dos millones de niños que por distintos motivos aún no la recibieron, tiene que ser la base de un plan de indigencia cero.

Pienso que el pensamiento pragmático, puesto al servicio de una ideología que cree en la justicia social, es el camino recorrido por el primer peronismo y por la etapa comenzada en el año 2003. Seguir por esa senda es responsabilidad de todos los que creemos en este proyecto.

¿Depurar o transformar?

Es común hablar sobre la necesidad de depuración en distintos ámbitos. Expresiones como; depurar la policía, los sindicatos, la justicia, etc. Ideas análogas se juegan en las decisiones sobre si aceptar o no, determinadas personas o alianzas, dentro de un movimiento político. Depurar está relacionado con quitar lo corrupto. En el sentido de quienes buscan el beneficio económico transgrediendo la ley, pero también en quienes buscan un beneficio personal sin importar a qué ideas están sirviendo y a veces en un sentido ideológico, por ejemplo, no aceptar como socios políticos a quienes no encajan con las ideas que se pretenden llevar adelante. Es un concepto interesante para problematizar.

Asociada la depuración al progreso, podemos recurrir al ideario iluminista para encarar su crítica. Adorno y Horkheimer en Dialéctica del Iluminismo, explican que la razón iluminista, tiende a convertirse en razón instrumental, ya que: “Lo que los hombres quieren aprender de la naturaleza es la forma de utilizarla para lograr el dominio integral de la naturaleza y de los hombres”. Interesante crítica, aplicable a nuestro tema, ya que es muy diferente una depuración química, de una humana, sin embargo la razón iluminista tenderá sutilmente a confundir ambas cosas. Los autores luego llegan a señalar que la razón iluminista llevó dialécticamente a Auschwitz.

Un fuerte defensor de la ilustración, como Sebreli, nos dice sobre este libro: “Ambos autores se equivocaban, el nacionalsocialismo no era el fruto degenerado de la ilustración, sino, por el contrario, la flor del romanticismo antiilustrado”.

Creo que ambos tienen una parte de razón. Las ideas racistas, no se parecen en nada al iluminismo. Sin embargo la Alemania nazi, tuvo mucho de razón instrumental, comportándose con los hombres como si fueran objetos y despojándolos de su humanidad, para lograr lo que ellos veían como “progreso”. Uso ese extremo que fue el nazismo, simplemente para ver amplificado un peligro que contiene en germen la razón iluminista, el de la deshumanización. Desde ya que la enorme mayoría de las veces, el grado que alcanza esta, es incomparable con aquel episodio histórico.

En este sentido me considero apegado a las ideas iluministas, siempre que no se desboquen. En este contexto, dos citas de Perón, en La Comunidad Organizada: “En el seno de la humanidad que soñamos, el hombre es una dignidad en continuo forcejeo y una vocación indeclinable hacia formas superiores de vida”. En una frase de contenido iluminista, aparece intercalado “una dignidad en continuo forcejeo”. Que curiosa y a la vez precisa utilización de este verbo, para describir la realidad del hombre, poco propensa a dejarse manipular con la facilidad de la materia. Luego: “Cuando nuestro tiempo se plantea cuestiones de moral o de ética, no ignora que en la confusión de muchos valores desempeña un activo papel el signo vertiginoso del progreso”. Vertiginoso, es aquí, el quid del problema. Un vez más, la realidad humana no reacciona como la materia. La organización social, no va al ritmo de los adelantos tecnológicos, pero la razón iluminista siempre ofrece la tentación de confundir ambas cosas.

Creo que la depuración de cualquier colectivo humano, solo debe comprender un sector muy minoritario del mismo. Así como la ley solo castiga las trasgresiones graves, y nadie va preso por mentir, por ejemplo, solo aquellos que incurren en la ilegalidad o en formas extremas de inconducta, deben ser depurados.

Pero la acción fundamental para el progreso, debe ser la transformación, no la depuración. Claro que la transformación es mucho más lenta que la depuración. Pero responde a los tiempos y las necesidades humanas.

Cuando se habla, por ejemplo, de Menemistas transformados en Kirchneristas, normalmente se pretende que son personas cínicas que obedecen a quién sea por dinero. Y seguro hay algunos así. Pero hay muchos otros que son cuadros políticos, para los cuáles la política es su trabajo hace años, y sienten la necesidad de transformar relativamente su pensamiento adaptándolo al liderazgo político que siguen. Y no solo por el liderazgo, sino por los hechos concretos que mostró la realidad de fin de siglo, que no eran conocidos durante los años 90.

La sociedad argentina se trasformó con esos sucesos y la llegada de un gobierno sustancialmente distinto a aquel. Por ejemplo, seguramente las Fuerzas Armadas se transformaron muchísimo respecto de las que teníamos hace treinta años.

En este sentido creo que el colectivo Kirchnerista debe incluir todo lo que pueda y rechazar solamente a aquellos que se oponen a las transformaciones que faltan. Las sociedades no progresan depurándose, sino transformándose. Y las transformaciones que faltan, serán más probables, cuantos más seamos los que las apoyan.

Efervescencia

Ayer por la mañana, escucho unas palabras de una conversación entre dos personas mayores, aparentemente vecinos del barrio:

El – Yo solo te pido que veas algunos días 678…

Ella – Sí, no sé, ella es muy soberbia…

Por la tarde, un grupo de jóvenes en la mesa de un bar, en la vereda: “No, no, no, mirá, te empiezo a enumerar; Indec…”

A la noche, ya entre personas que se dedican a la política, en el programa Palabras más, Palabras menos, tres cruces bastante fuertes: Sabbatella con Juez, Filmus con Tenembaum y Caparrós con Artemio.

¿Crispación? Y, la palabra cabe, no digo que no. El problema es la carga negativa de ese término. Eso es lo que no me cierra. Cuando muchos decíamos, desde diferentes sectores, que era importante que la gente volviera a interesarse en política, ¿no estábamos hablando de esto? ¿O nos referíamos a que se lo tomen como un deber cívico, completamente alejado de las pasiones?

Cuando a alguien le gusta el fútbol, la literatura, la moda o la música, suele apasionarse por su tema favorito, realzar algunas cosas y rechazar otras. Discutir, alegrarse y enojarse. Es difícil acercarse a cualquier actividad desde un lugar frío y distante.

¿Qué pueblos tienen más chances de elegir buenos gobiernos, los que discuten de política o los que no?

Discutamos todo lo que haya que discutir, acostumbrémonos a soportar algunos roces sin molestarnos y a la vez discutamos con confianza, creyendo que lo podemos convencer al otro, incluso aunque interiormente pensemos que no es así.

¿Crispación? No, efervescencia, esa me parece la palabra que define el momento actual. Me gusta.

Cristina

Las escenas que estamos viendo son históricas. Si a Néstor en vida se le cuestionó no generar una militancia propia, parece ser que con su muerte lo remedió.

Con su último regalo, produjo un hecho político de una magnitud enorme, que solo podremos medir completamente con el correr de los meses, pero que marcará los próximos años.

La transmisión del mando se hizo en la plaza. El liderazgo que ejercerá Cristina en los próximos años, es algo que no hemos visto en la Argentina desde la muerte de Perón.

Trolls

¿Qué es un troll? Por lo que entiendo sería alguien que comenta un post intentando desviar el tema y entorpecer la conversación acerca del punto central del mismo. En este sitio en general son acusados de troll aquellos anti k que chicanean, repiten lugares comunes, etc.

La verdad es que la acusación de troll, me parece equivalente a la que recibimos del otro lado de “ciber k pagado”. Si estamos compartiendo un café y hablando de política con conocidos, ¿no nos encontramos muchas veces con que algún interlocutor tira solo opiniones chicaneras que repite de algún medio de comunicación? ¿Sería una especie de troll en vivo?

El consejo suele ser ignorar al troll. ¿En vivo vale lo mismo? ¿No hay que buscar un modo de conversar con quienes hablan así para convencer, tal vez no a ellos, pero sí a los que escuchan, o leen en el caso de un blog?

Si me subo a un taxi y me recitan la biblia del gobierno lleno de ladrones, teniendo en cuenta que nadie más escucha y si veo al que habla completamente cerrado en lo que dice, bien puedo responder, ajá, mmhh y no perder mi tiempo en tratar de convencer a alguien que creo (solo creo, nunca puedo estar seguro), que no se va a mover un milímetro de su posición. Pero cuando hay más gente participando de la conversación, y ni hablar en un post en donde hay muchos más leyendo que los que comentan, ¿por qué debería ignorar al supuesto (tampoco nunca podemos estar seguros que lo sea) troll?

Distinto es meterse a intercambiar chicanas con el “troll”. Digamos que aquí estaríamos facilitando su objetivo. Pero aún esto es relativo, para muchos de los que leen ese pequeño duelo puede sumar una cuota de entretenimiento que les haga más llevadera las partes más serias de la discusión política, digamos, más parecido a duro de domar que a 678, incluyendo el sketch “intercambio de chicanas con el mini-troll”.

Aunque parece un tema menor, creo que plantearse estas cosas tiene que ver con el tema tan repetido de mejorar la comunicación, cosa que no creo que sea solo una responsabilidad del gobierno, lo es de alguna manera de todos los que adherimos a sus ideas. De hecho tal vez estoy equivocado y me pueden aportar argumentos de por qué sería mejor ignorar a los supuestos trolls, o en qué sentido es perjudicial entablar una conversación con alguien que chicanea mucho, sea o no un troll.

Personalmente creo que es mejor que todo aquel que desee responder un argumento de “la contra”, lo haga, y en todo caso creo que lo único que siempre hay que respetar para mejorar la discusión política, y esto vale para propios y extraños, es no perder la calma y zarparse con agresiones personales. Sacando eso, habrá discusiones más profundas, más o menos, o decididamente chicaneras, pero no veo por qué excluir ninguna de ellas.

Acerca de lo que consideramos natural

La ley de matrimonio igualitario, abrió la perspectiva de otros interesantes debates. Dos historias breves y una conclusión acerca de lo que consideramos natural.

1) Reunión social un sábado a la noche. Se acerca Luis a sus amigos, Pedro y Jorge.

Luis (en voz baja): – No saben la historia que estoy viviendo. No van a poder creer la mina que me estoy cojiendo desde hace un año.

Pedro y Jorge conocen desde hace mucho a Luis. También a su mujer Laura y a sus hijos de 3 y 5 años. A Pedro no le sorprende lo que dice Luis, sabe que siempre tuvo éxito con las mujeres, lo que cuenta ahora solo aumenta su mezcla de admiración y envidia. Jorge la mira a Laura que charla con su propia mujer, está a una distancia prudente y Luis habla bajo. Piensa que Luis es un poco hijo de puta, que se coja a quién quiera, pero que no nos lo cuente a nosotros, que somos tan amigos de Laura como de él.

Tanto Pedro como Jorge tienen dibujada una media sonrisa. Pedro disfruta y envidia a la vez, Jorge intuye que lo que está escuchando es una bomba de tiempo. Pero ni siquiera se termina de plantear que Luis no tiene derecho a ocultarle esto a su mujer. Una situación así, no sería raro que desemboque en una separación conflictiva con muchos daños para toda la familia, especialmente los chicos. Cualquier pareja puede dejar de quererse, pero no es lo mismo una separación conversada, que la situación que se produce cuando alguien descubre que fue engañado durante años. Ni Pedro ni Jorge van a interrumpir el relato de Luis con un reproche, en nuestra sociedad, algo así, no se vería natural. Lo natural es que Luis cuente su historia y sus amigos la festejen.

2) Un mes después. Pedro y Jorge charlan en una reunión social, un sábado a la noche (sí, Pedro y Jorge estaban siempre un poco al pedo). Se les acerca su amigo Carlos.

Carlos (en voz baja): – No saben la historia que estoy viviendo, desde hace un año estamos cojiendo con mi hermana.

Pedro y Jorge conocen desde hace mucho a Carlos. También a su hermana Marta, saben que ambos son solteros. Sus rostros se ponen serios, no están seguros de haber entendido bien.

Pedro: – ¡Qué estás diciendo! ¿Estás loco?

Carlos: – Ya sé que parece raro, pero somos dos adultos, no jodemos a nadie, ¿cuál sería el problema?

Pedro: – Vos sos un degenerado, ¿y encima nos contás esto a nosotros, que conocemos a tu hermana?

Carlos: – No, por supuesto, yo jamás contaría algo así sin el consentimiento de ella. Lo que pasa es que decidimos no ocultarlo más, y ella prefiere que sea yo el que lo comente al principio, nada más que porque a ella le da un poco de vergüenza.

Pedro: – Yo voy a hacer como que no te escuché, y si volvés a mencionar esto, yo no te hablo nunca más, ¿de acuerdo?

A su lado, con cara de aprobación a las palabras de Pedro, Jorge asiente.

Nada más natural que las reacciones de Pedro y Jorge.

Se pueden permutar a gusto las escenas con situaciones similares. En la primera, variadas formas de violencia aceptada, como la que ejerce Luis sobre su mujer al engañarla, situaciones que encontramos a cada paso, es decir, muy naturales. En la segunda, acciones “raras” o “prohibidas” que no joden en nada a ninguno de sus semejantes, pero que son, que duda cabe, antinaturales.

¿Y esto?

Tal vez fuera más prudente esperar para tener más datos. Tal vez sea difícil opinar de algo así, sin tener todas las precisiones. Pero me da la sensación que aunque duela, hay que empezar a opinar sobre esto, ya. Es mejor equivocarse hablando que esperar una cuarta muerte en silencio. Sin Dioses propone intervenir la provincia. Puede ser, no sé. Pero lo que sea, tiene que ser rápido y detener esto. Y Saiz ya no puede ser un aliado. Esto es inadmisible.

El Peronismo Federal en su laberinto

Todo indica que Néstor Kirchner intentará volver a la presidencia en el 2011 como candidato del PJ. Saber si necesitará ganar una interna, depende de que el Peronismo Federal decida enfrentarlo o vaya por fuera del partido.

Alfonsín muy probablemente será el candidato radical, por consenso o ganándole una interna a Cobos. Queda por saber, a cuántos sectores logrará sumar a favor de su candidatura (PS, CC, etc).

Creo que Macri jugará la carta presidencial. Kirchner y Alfonsín están inclinados a la izquierda, lo que le deja una franja amplia a la derecha. Además, el intento de reelección en la ciudad, es riesgoso. Una derrota sepultaría futuras ilusiones presidenciales. Una victoria, sería relativa. Se expondría a otros cuatro años de desgaste en la gestión. Sería complicado, por ejemplo, volver a pedir en el 2014, que le den tiempo porque recién empieza a gobernar la ciudad. En cambio, aunque sus posibilidades de ganar la presidencial del 2011 son escasas, con obtener un 15% de los votos, podría consolidarse como el referente de la derecha para el 2015.

El Peronismo Federal se encuentra en un laberinto. Por ahora decidió ir con un solo candidato. Lo contrario sería una atomización suicida. Pero falta la decisión más importante, veo tres opciones:

1) Abrir su propio espacio, realizando la interna abierta entre ellos para elegir candidato.

2) Asociarse a Macri. Posiblemente eligiendo por consenso un candidato para enfrentar a Mauricio en la interna abierta.

3) Ir por dentro del PJ, eligiendo un candidato por consenso, para enfrentar a Kirchner en las internas abiertas.

La primera sería testimonial. Preserva su identidad política, pero reduce sus posibilidades de sumar votos. Perdería votos por derecha con Macri y desde el peronismo con Néstor. No superaría por mucho el 7% de Rodríguez Saa en el 2007.

La segunda sería acordar con Macri una interna. En caso de ganarle a Macri, se estarían convirtiendo más, en la opción de la derecha, que en la opción del peronismo. Y hay muchos votantes de derecha que no votan a un peronista y fugarían hacia Alfonsín, mal que les pese. Aún peor si su candidato pierde la interna con Macri, ser el furgón de cola del PRO, no les prometería un gran futuro.

La tercera sería la lógica, pero, por ahora, tiene un serio inconveniente. El Peronismo Federal demonizó a Kirchner. ¿Cómo presentarse a una interna en esas condiciones? En esa interna, pareciera que el perdedor, está en las antípodas del ganador, es decir, luego de un desgaste inútil, no se podría integrar mayoritariamente a los votantes derrotados, dentro del espacio ganador.

Creo que para quienes desean desde el Peronismo, generar un poskirchnerismo, esa actitud de demonización, es el mayor obstáculo. En la medida en que no reconozcan como válido, un liderazgo del Kirchnerismo como línea interna del PJ, que se acerca a la década, no podrán superarlo. La superación dialéctica, es “superar, conservando” (aufheben). En este sentido, negar la realidad del liderazgo de Kirchner, no ayuda, y en el laberinto en que se encuentran, está una de las pruebas.

Si el Peronismo Federal enfrenta a Néstor en la interna abierta del PJ, posiblemente debería elegir por consenso a un candidato propio que le permita, en caso de ganar la interna, asimilar al grueso de Kirchneristas derrotados. Un candidato también, que en caso de perder, pueda convivir con el Kirchnerismo, dentro del PJ, aspirando a sucederlo en el futuro. Por ejemplo, en caso de perder Kirchner con Alfonsín, o tras el desgaste de un tercer mandato si gana.

Felipe Solá podría hacer ese papel. A muchos que votaríamos a Kirchner en esa interna,  en caso de ser derrotados, no nos espantaría para nada seguir la candidatura de Felipe. Mario Das Neves sería un caso similar, aunque, por ahora, le veo menos peso político. Si el adversario fuera en cambio Reutemann, la cohesión sería más difícil.

Naturalmente esto sería una concesión del Peronismo Federal. Sería aceptar cierto corrimiento ideológico hacia la izquierda, provocado dentro del peronismo por la corriente Kirchnerista, predominante en la actualidad. Pero es la concesión necesaria para comenzar a buscar una superación. Si insisten en decir “el Kirchnerismo no es Peronismo”, lo único que lograrán, es perder peso político, y ser ellos, quienes se alejen del peronismo en la percepción del grueso de la población.

Es cierto, el Peronismo Federal podría pedir, de un modo similar, que el candidato Kirhcnerista, sea Scioli. Pero insisto en que la superación de un liderazgo, requiere la previa aceptación del mismo. En el Peronismo actual, los Kirchner tienen un lugar indiscutido hasta que sean derrotados en una presidencial, en la interna o la general.  No se van a ir sin que los “echen”, y es lógico que así sea.

Religión: ¿opio de los pueblos?

Marx lo explica así: “Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones.”

Bien entendido, es uno de los textos más extremos de Marx, ya que, en cierto sentido,  pide una violencia inicial sobre la víctima, no ya sobre el victimario. La religión que cumpliría un papel reparador del dolor (de allí lo de “opio”), debería desaparecer para que ese dolor del explotado sea insoportable y no quede otro camino que la rebelión. Está en consonancia con otra frase suya: “Hay que hacer la opresión real aún más opresiva, agregándole la conciencia de la opresión; hay que hacer la ignominia aún más ignominiosa, publicándola.”

La versión vulgarizada sería: “cuanto peor, mejor”. La obra de Marx es amplísima y en otros textos encontraremos visiones más matizadas, pero tomo la cita a la que refiere el título del post, porque llegó hasta nuestros días con fuerza.

Esta posición me parece viable para una izquierda extrema, que vea como único camino la llegada de la revolución y actúe en consecuencia sin reparar en sacrificios. Pero para las izquierdas dispuestas a convivir en el sistema, apoyarse en este concepto de Marx, me parece insostenible.

Para empezar es gracioso que las mismas personas que a veces reclaman “droga libre”, ataquen a la religión comparándola con una droga. Y el parentesco entre ambas acepciones no es superficial. En ambos casos podríamos hablar del derecho individual de usar todos los caminos que estén a nuestro alcance para sentirnos mejor, ya sean estos, un rezo, o un porro.

Vamos más allá. Marx habla de “felicidad ilusoria”. ¿En qué consistiría? Tomo una frase del catolicismo: “Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el reino de los cielos”. Si la leemos en su contexto y su valor metafórico, lo esencial que dice esa frase, aquí y ahora, es algo así: “ser bueno es más importante que ser rico”. A esto no le llamaría “ilusorio”, es una visión de la vida, como otras. Diría incluso, bastante más profunda que otras. Desde usinas mediáticas se nos trasmite a veces una idea distinta, por ejemplo, algo como: “si no les podés comprar unas Adidas a tu hijo, sos un perdedor miserable y tu vida no vale nada”. ¿Cuál de las dos ideas es más cierta? Yo soy ateo, pero no dudaría en elegir la del “reino de los cielos” como más adecuada a la realidad.

Leamos al historiador marxista Eric Hobsbawm: “Es claro que la religión (…) está tan extendida a lo largo de la historia que sería un error considerarla un fenómeno superficial o destinado a desaparecer; al menos entre los pobres y los débiles, que probablemente necesiten más sus consuelos y sus potenciales explicaciones de por qué las cosas son como son.”

Y luego: “(…) creo que uno de los errores de los movimientos socialistas y comunistas tradicionales fue intentar extirpar violentamente la religión en tiempos donde podría haber sido mejor no hacerlo.”

Desde el ateísmo cualquier religión debe ser entendida como un conjunto de ideas y valores con los cuáles siempre es posible conversar. La iglesia es una institución que participa activamente de la vida política. Se pueden combatir algunas de sus posiciones, aliarse con otras. Por ejemplo, hoy, en la Argentina, hay un fuerte debate en torno al matrimonio gay. Me parece más positivo confrontar con la cúpula eclesiástica en torno a ese tema, que denostar las ideas religiosas en conjunto. Dicho en otros términos, si hay que tratar de derrotar a alguien, Bergoglio me parece un adversario más accesible que Dios.

En líneas generales, desde casi cualquier posición de izquierda, creo necesario integrarnos con otras cosmovisiones populares. No puede haber un corte en el que algunos creamos que sabemos cómo son las cosas y el asunto es ver cuándo llegará el día en que las masas lo entiendan.  Esto no implica cambiar ninguna convicción personal, simplemente establecer líneas de diálogo con quienes tienen posiciones diferentes. Y darse cuenta que “diferente” no es sinónimo de “equivocado”.

Aquí pueden encontrar el audio de la excelente charla que mantuvieron Gerardo, Martín y Manolo, sobre la iglesia como actor político en la Argentina de hoy y también un interesante debate en los comentarios del post.



El peronismo y su relación con el eje izquierda/derecha

Veo tres interpretaciones en torno a este tema:

1) El verdadero peronismo es de izquierda.

2) El peronismo no es de izquierda ni de derecha.

3) En el peronismo conviven la izquierda y la derecha como diferentes líneas internas.

Trataré de explicar cuál de las interpretaciones creo que se acerca más a la realidad. Me basaré en los hechos políticos que el peronismo ha construido en sus casi 70 años de historia, ya que me parece el análisis más coherente con el espíritu movimientista. Perón hacía sus análisis a partir de los hechos y estaba atento a cualquier cambio de la realidad para pensar y actuar en consecuencia. Muchas de sus posiciones políticas las justificaba señalando hacia dónde parecían ir las sociedades, a través de una atenta lectura de su historia.

Primera interpretación

La justicia social fue lo más importante del primer peronismo. Es natural asimilar justicia social con izquierda; agregando los principios de soberanía política e independencia económica, podría concluirse en que el peronismo verdadero es una izquierda nacional.

Pero, ¿qué hacemos con el menemismo? Si eso no era peronismo, ¿por qué fue votado mayoritariamente luego de 6 años de gobierno? ¿Hay que creer que la mayoría de sus votos del 95 fueron antiperonistas? Quienes lo votaron desde el peronismo, ¿solo se dejaron engañar?

Una de las persistencias en la historia peronista, es el pragmatismo, entendido como diálogo con la realidad. Partir de los hechos y tratar de darles solución, sin aferrarse excesivamente a marcos teóricos. De allí que Perón usara tantas veces la frase de Aristóteles: “la única verdad es la realidad”. A mi no me sorprende que luego de la caída del muro en el 89, el peronismo haya girado a la derecha. Perón justificaba muchas posiciones de izquierda, vinculadas a la justicia social, explicando que el mundo de los años 50 contaba cada vez más con países viviendo en sistemas comunistas. Seguramente hubiera tomado nota de los acontecimientos del 89. Es cierto también, que su posición siempre incluía mucho pensamiento propio y una búsqueda dialéctica de superar contradicciones, de allí su tercera posición, ni yanquis ni marxistas.

Menem no solo prosiguió esa línea fundamental del peronismo que es la observación de la realidad y el intento de actuar en consecuencia, sino también, la otra persistencia que encuentro en estos 70 años: la alianza con los trabajadores. Menem tuvo a la CGT de su lado (¿además del “traidor” Menem, también la CGT “traidora”?). La nula inflación dio al salario de los trabajadores formales un muy aceptable poder adquisitivo. Al mismo tiempo, Menem dejó que se hundan los desocupados (cerca de un 25%) y los jubilados. Tuvo una interpretación muy acotada de su alianza con los trabajadores. Abandonó a los que dejaban de serlo por edad y a los que perdían su trabajo por el cierre de industrias. Pero mantuvo la alianza con los trabajadores formales y la CGT. Menem hizo un gobierno de derecha y es parte del peronismo, entonces, no es cierto que el peronismo verdadero sea de izquierda. Además, no fue el primero, hubo antes hombres de derecha tan contundentes como Lopez Rega.

Segunda interpretación

Sostiene que el peronismo está más allá de la izquierda y la derecha. ¿Es posible? No hay un eje más extendido universalmente para pensar la política que el de izquierda y derecha. Si se nos habla de demócratas y republicanos en EEUU, todos sabemos cuál es la izquierda relativa entre ellos. Podemos señalar lo mismo entre países como Corea del Norte y Corea del Sur. Si hablamos de políticos peronistas, ¿alguien duda entre Kirchner y Reutemann, cuál está a la izquierda? Tratar de rechazar un eje tan omnipresente es inútil. En todo caso es posible ser un partido de centro, moderado, poco conflictivo en su seno y en su relación con la sociedad. Pero eso no es el peronismo, no encaja con su historia. En distintas épocas es muy fácil determinar cuál era la línea de izquierda y cuál la de derecha. Ezeiza es un mal recuerdo, pero un claro ejemplo de lo que digo.

Tercera interpretación y conclusiones

La interpretación más lógica. Una crítica que se le hace es que, si en un partido coexisten líneas de izquierda y de derecha, ese partido carece de sustento ideológico, es solo un rejunte de intereses.

Esto es un error que proviene de suponer que el eje izquierda/derecha, es el único válido. Este eje es importante, pero no puede ser el único. ¿Por qué toda la complejidad de distintas sociedades se podría representar en un único corte? En otros países hay divisiones referidas a religiones o etnias, por ejemplo.

Como dije, en el peronismo siempre encontramos: pragmatismo entendido como relación dialéctica con la realidad (recordemos que nació con la gestión de Perón en la secretaría de trabajo, es decir, con hechos concretos) y alianza con los trabajadores. Vistos estos ítems desde su principal opositor, el radicalismo, notaremos que es el reverso. Siempre se presentó como un partido principista (“que se rompa pero que no se doble”). Nació como un partido de oposición y denuncia. En todos sus gobiernos se los acusó, con o sin razón, de inoperancia. A la vez, el conflicto con las centrales obreras fue una constante de los gobiernos de Illia, Alfonsín y De la Rua. No apunto a juicios de valor, solo señalo que fue el reverso del peronismo en los dos aspectos.

Los ejes citados aquí no son para nada intrascendentes. ¿Es lo mismo ser constantemente aliado de los trabajadores, que estar enfrentados con ellos? ¿No hay una diferencia importante entre encarar la gestión tomando como base lo concreto, respecto de actuar fundamentalmente en relación a principios y teorías?

Mi tesis, es que en el peronismo conviven líneas de izquierda y derecha, y está bien que así sea. El gobierno actual se inclina a la izquierda, manteniendo las persistencias mencionadas del peronismo. Respeta la alianza con los trabajadores a través de las paritarias y de la cercanía política con las centrales obreras. Su pragmatismo es evidente, de hecho es una de las críticas de los opositores, que lo ven como un defecto. No es raro tampoco, que tras la debacle del neoliberalismo en América Latina en los años 90, sumadas a las crisis actuales del capitalismo en los países centrales, el peronismo haya girado nuevamente a la izquierda a comienzos de este siglo.

Debatiendo con Beatriz Sarlo

Para que exista el debate político, es necesario que ambas partes tengan posiciones permeables. El discurso monolítico, tanto a favor como en contra del gobierno, cierra las posibilidades de debatir. Me parece que esta nota, demuestra que el discurso de Beatriz Sarlo, no es monolítico, veamos algunas de sus afirmaciones: “si yo estoy diciendo claramente “Cobos tiene que renunciar”, tiene que haber la posibilidad de un diálogo.” “Aguinis dice “la gente lo vota a Kirchner porque da el plan social”, vos tenés esa nota que no solamente es reaccionaria sino que es lamentable desde el punto de vista intelectual”

Son pocas las veces que una crítica de Sarlo al gobierno me parece que no tiene asidero. En cambio, muchas veces les veo una parte de razón a sus críticas, pero a la vez, les noto una mirada sesgada, donde se le asigna mucho más peso a los errores que a los aciertos. Voy a comentar tres párrafos de la nota en cuestión, reconociendo en todos los casos una parte de verdad en lo expuesto por Sarlo, pero mostrando cómo, a mi entender, sus críticas no valoran objetivamente la situación.

Dice Sarlo: “Si mañana arregla con Clarín, yo creo que de parte de Clarín no habría problemas para arreglar en tanto no se recortaran sus intereses. Ahí se tocaron intereses y el capitalismo reacciona como tal. No sé cómo va a terminar eso, pero no lo entiendo como una cuestión de principios.”

Es cierto que Clarín apoyaba a Kirchner, aunque el apoyo principal fue los dos primeros años, hasta el cambio de ministros en el que salió Lavagna de economía y entró Garré a defensa. Pero lo que hace Sarlo, es contraponer cuestiones de intereses con principios, hablando como si en la política no existieran mixturas  entre ambas cosas. Dice que “ahí se tocaron intereses”, pero, ¿por qué se hizo eso? ¿En qué sentido les convenía a los Kirchner tocar los intereses de Clarín? Solo en el sentido de no permitir que Clarín les imponga decisiones que ellos no querían tomar. Entonces, eso, ¿no es actuar por principios? Lo que Sarlo quiere decir, es que esos principios no funcionaron de manera absoluta, ya que los K tendrían que haber roto con Clarín desde el primer día de gobierno. ¿Acaso para llevar adelante los principios no es deseable medir las fuerzas para saber si es posible o no, hacerlo con éxito?

Finalmente, ¿de verdad me está diciendo que no sabe cómo va a terminar? Es obvio que hay puntos de no retorno. En algún momento se atraviesan líneas de las que no se vuelve, y con Clarín eso ya ocurrió. ¿Una foto de Kirchner abrazado con Magnetto? ¿Con Ernestina Herrera, tal vez, festejando el cumple de Felipe o de Marcela, mejor aún? La ruptura con Clarín es definitiva y no se puede negar que los principios tuvieron que ver para llegar a una decisión de esa naturaleza. Si fuera solo cálculo político, la ruptura nunca sería tan definitiva con el diario de mayor tirada del país.

En la nota, también dice: “Yo diría que hay un estado de la opinión pública que no valora que ayer Joaquín Morales Solá lo llevó a Filmus y a Pinedo, y Filmus lo destrozó a Pinedo. ¿Cuándo puede pasar una cosa así en 6 7 8? Nunca.”

En 678 los invitados opositores son muchos menos que los invitados oficialistas en los programas de TN, eso es cierto y me parece una crítica válida. Pero si nos quedamos solo en eso, parece que el gobierno desequilibra la balanza en su favor en lo que a medios se refiere. Sin embargo, una mirada global sobre el tema, indica que con eso recién se achica la desproporción a favor de la oposición en lo que a medios se refiere. En los medios gráficos, la desproporción es abrumadora, con Clarín y Nación captando un porcentaje enorme de lectores. En la TV abierta, canal 13 y América son fuertemente opositores, mientras Telefé sería relativamente neutral, contra canal 7 y ahora 9, favorables al gobierno. Entonces, la lectura de Sarlo, no me parece incorrecta, pero sí, sesgada, solo menciona la parte del tema que le conviene para criticar al gobierno.

En otro párrafo: “(…) los peronistas normales, digamos, te dicen que la cultura política de Kirchner no es peronista, pero tampoco es de otra naturaleza, es kirchnerista en el sentido de que es una originalidad. La falta de consideración y lealtad hacia el resto de los integrantes de ese gran conglomerado ha dejado heridas profundas, fuertes.”

Creo que el destrato de Kirchner para con sus aliados políticos, sean de su partido o no, es real. Se han quejado de eso, políticos tan disímiles como Solá y D’Elia, entre otros. Evidentemente eso dificulta la construcción política. Sin embargo, profundizando, podríamos preguntarnos de qué modo ocurre lo que Sarlo menciona como “falta de consideración y lealtad”.

Por ejemplo, Kirchner obligó a Solá a bajarse de una posible reelección en Buenos Aires, respondiendo a un reclamo de la ciudadanía. A D’Elia le pidió su renuncia como funcionario por un apoyo de D’Elia a Irán, cuyos mnistros estaban acusados en la causa Amia. Cuando Cristina implementa la AUH, evidentemente muchos de los que manejaban planes sociales ven recortado su poder. En todos esos casos podemos hablar de “falta de lealtad” con aliados políticos, pero, eso, ¿no sería justamente tener principios que están por encima de las lealtades políticas?

Esos principios, también se pueden vincular con cálculos políticos, pero son cálculos en los que se priorizan: reclamos ciudadanos, política internacional soberana y derechos sociales. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Cuáles son los valores a los que hay ser más leal? ¿Los que mencioné, o hay que priorizar las lealtades políticas a personas?

En cualquier caso, seguramente mi visión también es sesgada en sentido contrario al de Sarlo. Creo que las visiones sesgadas no impiden el debate. No se pretende objetividad absoluta para plantarse frente a los temas. Lo que impide el debate son las visiones monolíticas. Creo que las de Sarlo, no lo son.