Acerca de lo que consideramos natural
La ley de matrimonio igualitario, abrió la perspectiva de otros interesantes debates. Dos historias breves y una conclusión acerca de lo que consideramos natural.
1) Reunión social un sábado a la noche. Se acerca Luis a sus amigos, Pedro y Jorge.
Luis (en voz baja): – No saben la historia que estoy viviendo. No van a poder creer la mina que me estoy cojiendo desde hace un año.
Pedro y Jorge conocen desde hace mucho a Luis. También a su mujer Laura y a sus hijos de 3 y 5 años. A Pedro no le sorprende lo que dice Luis, sabe que siempre tuvo éxito con las mujeres, lo que cuenta ahora solo aumenta su mezcla de admiración y envidia. Jorge la mira a Laura que charla con su propia mujer, está a una distancia prudente y Luis habla bajo. Piensa que Luis es un poco hijo de puta, que se coja a quién quiera, pero que no nos lo cuente a nosotros, que somos tan amigos de Laura como de él.
Tanto Pedro como Jorge tienen dibujada una media sonrisa. Pedro disfruta y envidia a la vez, Jorge intuye que lo que está escuchando es una bomba de tiempo. Pero ni siquiera se termina de plantear que Luis no tiene derecho a ocultarle esto a su mujer. Una situación así, no sería raro que desemboque en una separación conflictiva con muchos daños para toda la familia, especialmente los chicos. Cualquier pareja puede dejar de quererse, pero no es lo mismo una separación conversada, que la situación que se produce cuando alguien descubre que fue engañado durante años. Ni Pedro ni Jorge van a interrumpir el relato de Luis con un reproche, en nuestra sociedad, algo así, no se vería natural. Lo natural es que Luis cuente su historia y sus amigos la festejen.
2) Un mes después. Pedro y Jorge charlan en una reunión social, un sábado a la noche (sí, Pedro y Jorge estaban siempre un poco al pedo). Se les acerca su amigo Carlos.
Carlos (en voz baja): – No saben la historia que estoy viviendo, desde hace un año estamos cojiendo con mi hermana.
Pedro y Jorge conocen desde hace mucho a Carlos. También a su hermana Marta, saben que ambos son solteros. Sus rostros se ponen serios, no están seguros de haber entendido bien.
Pedro: – ¡Qué estás diciendo! ¿Estás loco?
Carlos: – Ya sé que parece raro, pero somos dos adultos, no jodemos a nadie, ¿cuál sería el problema?
Pedro: – Vos sos un degenerado, ¿y encima nos contás esto a nosotros, que conocemos a tu hermana?
Carlos: – No, por supuesto, yo jamás contaría algo así sin el consentimiento de ella. Lo que pasa es que decidimos no ocultarlo más, y ella prefiere que sea yo el que lo comente al principio, nada más que porque a ella le da un poco de vergüenza.
Pedro: – Yo voy a hacer como que no te escuché, y si volvés a mencionar esto, yo no te hablo nunca más, ¿de acuerdo?
A su lado, con cara de aprobación a las palabras de Pedro, Jorge asiente.
Nada más natural que las reacciones de Pedro y Jorge.
Se pueden permutar a gusto las escenas con situaciones similares. En la primera, variadas formas de violencia aceptada, como la que ejerce Luis sobre su mujer al engañarla, situaciones que encontramos a cada paso, es decir, muy naturales. En la segunda, acciones “raras” o “prohibidas” que no joden en nada a ninguno de sus semejantes, pero que son, que duda cabe, antinaturales.
¿Y esto?
Tal vez fuera más prudente esperar para tener más datos. Tal vez sea difícil opinar de algo así, sin tener todas las precisiones. Pero me da la sensación que aunque duela, hay que empezar a opinar sobre esto, ya. Es mejor equivocarse hablando que esperar una cuarta muerte en silencio. Sin Dioses propone intervenir la provincia. Puede ser, no sé. Pero lo que sea, tiene que ser rápido y detener esto. Y Saiz ya no puede ser un aliado. Esto es inadmisible.
El Peronismo Federal en su laberinto
Todo indica que Néstor Kirchner intentará volver a la presidencia en el 2011 como candidato del PJ. Saber si necesitará ganar una interna, depende de que el Peronismo Federal decida enfrentarlo o vaya por fuera del partido.
Alfonsín muy probablemente será el candidato radical, por consenso o ganándole una interna a Cobos. Queda por saber, a cuántos sectores logrará sumar a favor de su candidatura (PS, CC, etc).
Creo que Macri jugará la carta presidencial. Kirchner y Alfonsín están inclinados a la izquierda, lo que le deja una franja amplia a la derecha. Además, el intento de reelección en la ciudad, es riesgoso. Una derrota sepultaría futuras ilusiones presidenciales. Una victoria, sería relativa. Se expondría a otros cuatro años de desgaste en la gestión. Sería complicado, por ejemplo, volver a pedir en el 2014, que le den tiempo porque recién empieza a gobernar la ciudad. En cambio, aunque sus posibilidades de ganar la presidencial del 2011 son escasas, con obtener un 15% de los votos, podría consolidarse como el referente de la derecha para el 2015.
El Peronismo Federal se encuentra en un laberinto. Por ahora decidió ir con un solo candidato. Lo contrario sería una atomización suicida. Pero falta la decisión más importante, veo tres opciones:
1) Abrir su propio espacio, realizando la interna abierta entre ellos para elegir candidato.
2) Asociarse a Macri. Posiblemente eligiendo por consenso un candidato para enfrentar a Mauricio en la interna abierta.
3) Ir por dentro del PJ, eligiendo un candidato por consenso, para enfrentar a Kirchner en las internas abiertas.
La primera sería testimonial. Preserva su identidad política, pero reduce sus posibilidades de sumar votos. Perdería votos por derecha con Macri y desde el peronismo con Néstor. No superaría por mucho el 7% de Rodríguez Saa en el 2007.
La segunda sería acordar con Macri una interna. En caso de ganarle a Macri, se estarían convirtiendo más, en la opción de la derecha, que en la opción del peronismo. Y hay muchos votantes de derecha que no votan a un peronista y fugarían hacia Alfonsín, mal que les pese. Aún peor si su candidato pierde la interna con Macri, ser el furgón de cola del PRO, no les prometería un gran futuro.
La tercera sería la lógica, pero, por ahora, tiene un serio inconveniente. El Peronismo Federal demonizó a Kirchner. ¿Cómo presentarse a una interna en esas condiciones? En esa interna, pareciera que el perdedor, está en las antípodas del ganador, es decir, luego de un desgaste inútil, no se podría integrar mayoritariamente a los votantes derrotados, dentro del espacio ganador.
Creo que para quienes desean desde el Peronismo, generar un poskirchnerismo, esa actitud de demonización, es el mayor obstáculo. En la medida en que no reconozcan como válido, un liderazgo del Kirchnerismo como línea interna del PJ, que se acerca a la década, no podrán superarlo. La superación dialéctica, es “superar, conservando” (aufheben). En este sentido, negar la realidad del liderazgo de Kirchner, no ayuda, y en el laberinto en que se encuentran, está una de las pruebas.
Si el Peronismo Federal enfrenta a Néstor en la interna abierta del PJ, posiblemente debería elegir por consenso a un candidato propio que le permita, en caso de ganar la interna, asimilar al grueso de Kirchneristas derrotados. Un candidato también, que en caso de perder, pueda convivir con el Kirchnerismo, dentro del PJ, aspirando a sucederlo en el futuro. Por ejemplo, en caso de perder Kirchner con Alfonsín, o tras el desgaste de un tercer mandato si gana.
Felipe Solá podría hacer ese papel. A muchos que votaríamos a Kirchner en esa interna, en caso de ser derrotados, no nos espantaría para nada seguir la candidatura de Felipe. Mario Das Neves sería un caso similar, aunque, por ahora, le veo menos peso político. Si el adversario fuera en cambio Reutemann, la cohesión sería más difícil.
Naturalmente esto sería una concesión del Peronismo Federal. Sería aceptar cierto corrimiento ideológico hacia la izquierda, provocado dentro del peronismo por la corriente Kirchnerista, predominante en la actualidad. Pero es la concesión necesaria para comenzar a buscar una superación. Si insisten en decir “el Kirchnerismo no es Peronismo”, lo único que lograrán, es perder peso político, y ser ellos, quienes se alejen del peronismo en la percepción del grueso de la población.
Es cierto, el Peronismo Federal podría pedir, de un modo similar, que el candidato Kirhcnerista, sea Scioli. Pero insisto en que la superación de un liderazgo, requiere la previa aceptación del mismo. En el Peronismo actual, los Kirchner tienen un lugar indiscutido hasta que sean derrotados en una presidencial, en la interna o la general. No se van a ir sin que los “echen”, y es lógico que así sea.
Religión: ¿opio de los pueblos?
Marx lo explica así: “Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones.”
Bien entendido, es uno de los textos más extremos de Marx, ya que, en cierto sentido, pide una violencia inicial sobre la víctima, no ya sobre el victimario. La religión que cumpliría un papel reparador del dolor (de allí lo de “opio”), debería desaparecer para que ese dolor del explotado sea insoportable y no quede otro camino que la rebelión. Está en consonancia con otra frase suya: “Hay que hacer la opresión real aún más opresiva, agregándole la conciencia de la opresión; hay que hacer la ignominia aún más ignominiosa, publicándola.”
La versión vulgarizada sería: “cuanto peor, mejor”. La obra de Marx es amplísima y en otros textos encontraremos visiones más matizadas, pero tomo la cita a la que refiere el título del post, porque llegó hasta nuestros días con fuerza.
Esta posición me parece viable para una izquierda extrema, que vea como único camino la llegada de la revolución y actúe en consecuencia sin reparar en sacrificios. Pero para las izquierdas dispuestas a convivir en el sistema, apoyarse en este concepto de Marx, me parece insostenible.
Para empezar es gracioso que las mismas personas que a veces reclaman “droga libre”, ataquen a la religión comparándola con una droga. Y el parentesco entre ambas acepciones no es superficial. En ambos casos podríamos hablar del derecho individual de usar todos los caminos que estén a nuestro alcance para sentirnos mejor, ya sean estos, un rezo, o un porro.
Vamos más allá. Marx habla de “felicidad ilusoria”. ¿En qué consistiría? Tomo una frase del catolicismo: “Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el reino de los cielos”. Si la leemos en su contexto y su valor metafórico, lo esencial que dice esa frase, aquí y ahora, es algo así: “ser bueno es más importante que ser rico”. A esto no le llamaría “ilusorio”, es una visión de la vida, como otras. Diría incluso, bastante más profunda que otras. Desde usinas mediáticas se nos trasmite a veces una idea distinta, por ejemplo, algo como: “si no les podés comprar unas Adidas a tu hijo, sos un perdedor miserable y tu vida no vale nada”. ¿Cuál de las dos ideas es más cierta? Yo soy ateo, pero no dudaría en elegir la del “reino de los cielos” como más adecuada a la realidad.
Leamos al historiador marxista Eric Hobsbawm: “Es claro que la religión (…) está tan extendida a lo largo de la historia que sería un error considerarla un fenómeno superficial o destinado a desaparecer; al menos entre los pobres y los débiles, que probablemente necesiten más sus consuelos y sus potenciales explicaciones de por qué las cosas son como son.”
Y luego: “(…) creo que uno de los errores de los movimientos socialistas y comunistas tradicionales fue intentar extirpar violentamente la religión en tiempos donde podría haber sido mejor no hacerlo.”
Desde el ateísmo cualquier religión debe ser entendida como un conjunto de ideas y valores con los cuáles siempre es posible conversar. La iglesia es una institución que participa activamente de la vida política. Se pueden combatir algunas de sus posiciones, aliarse con otras. Por ejemplo, hoy, en la Argentina, hay un fuerte debate en torno al matrimonio gay. Me parece más positivo confrontar con la cúpula eclesiástica en torno a ese tema, que denostar las ideas religiosas en conjunto. Dicho en otros términos, si hay que tratar de derrotar a alguien, Bergoglio me parece un adversario más accesible que Dios.
En líneas generales, desde casi cualquier posición de izquierda, creo necesario integrarnos con otras cosmovisiones populares. No puede haber un corte en el que algunos creamos que sabemos cómo son las cosas y el asunto es ver cuándo llegará el día en que las masas lo entiendan. Esto no implica cambiar ninguna convicción personal, simplemente establecer líneas de diálogo con quienes tienen posiciones diferentes. Y darse cuenta que “diferente” no es sinónimo de “equivocado”.
Aquí pueden encontrar el audio de la excelente charla que mantuvieron Gerardo, Martín y Manolo, sobre la iglesia como actor político en la Argentina de hoy y también un interesante debate en los comentarios del post.
El peronismo y su relación con el eje izquierda/derecha
Veo tres interpretaciones en torno a este tema:
1) El verdadero peronismo es de izquierda.
2) El peronismo no es de izquierda ni de derecha.
3) En el peronismo conviven la izquierda y la derecha como diferentes líneas internas.
Trataré de explicar cuál de las interpretaciones creo que se acerca más a la realidad. Me basaré en los hechos políticos que el peronismo ha construido en sus casi 70 años de historia, ya que me parece el análisis más coherente con el espíritu movimientista. Perón hacía sus análisis a partir de los hechos y estaba atento a cualquier cambio de la realidad para pensar y actuar en consecuencia. Muchas de sus posiciones políticas las justificaba señalando hacia dónde parecían ir las sociedades, a través de una atenta lectura de su historia.
Primera interpretación
La justicia social fue lo más importante del primer peronismo. Es natural asimilar justicia social con izquierda; agregando los principios de soberanía política e independencia económica, podría concluirse en que el peronismo verdadero es una izquierda nacional.
Pero, ¿qué hacemos con el menemismo? Si eso no era peronismo, ¿por qué fue votado mayoritariamente luego de 6 años de gobierno? ¿Hay que creer que la mayoría de sus votos del 95 fueron antiperonistas? Quienes lo votaron desde el peronismo, ¿solo se dejaron engañar?
Una de las persistencias en la historia peronista, es el pragmatismo, entendido como diálogo con la realidad. Partir de los hechos y tratar de darles solución, sin aferrarse excesivamente a marcos teóricos. De allí que Perón usara tantas veces la frase de Aristóteles: “la única verdad es la realidad”. A mi no me sorprende que luego de la caída del muro en el 89, el peronismo haya girado a la derecha. Perón justificaba muchas posiciones de izquierda, vinculadas a la justicia social, explicando que el mundo de los años 50 contaba cada vez más con países viviendo en sistemas comunistas. Seguramente hubiera tomado nota de los acontecimientos del 89. Es cierto también, que su posición siempre incluía mucho pensamiento propio y una búsqueda dialéctica de superar contradicciones, de allí su tercera posición, ni yanquis ni marxistas.
Menem no solo prosiguió esa línea fundamental del peronismo que es la observación de la realidad y el intento de actuar en consecuencia, sino también, la otra persistencia que encuentro en estos 70 años: la alianza con los trabajadores. Menem tuvo a la CGT de su lado (¿además del “traidor” Menem, también la CGT “traidora”?). La nula inflación dio al salario de los trabajadores formales un muy aceptable poder adquisitivo. Al mismo tiempo, Menem dejó que se hundan los desocupados (cerca de un 25%) y los jubilados. Tuvo una interpretación muy acotada de su alianza con los trabajadores. Abandonó a los que dejaban de serlo por edad y a los que perdían su trabajo por el cierre de industrias. Pero mantuvo la alianza con los trabajadores formales y la CGT. Menem hizo un gobierno de derecha y es parte del peronismo, entonces, no es cierto que el peronismo verdadero sea de izquierda. Además, no fue el primero, hubo antes hombres de derecha tan contundentes como Lopez Rega.
Segunda interpretación
Sostiene que el peronismo está más allá de la izquierda y la derecha. ¿Es posible? No hay un eje más extendido universalmente para pensar la política que el de izquierda y derecha. Si se nos habla de demócratas y republicanos en EEUU, todos sabemos cuál es la izquierda relativa entre ellos. Podemos señalar lo mismo entre países como Corea del Norte y Corea del Sur. Si hablamos de políticos peronistas, ¿alguien duda entre Kirchner y Reutemann, cuál está a la izquierda? Tratar de rechazar un eje tan omnipresente es inútil. En todo caso es posible ser un partido de centro, moderado, poco conflictivo en su seno y en su relación con la sociedad. Pero eso no es el peronismo, no encaja con su historia. En distintas épocas es muy fácil determinar cuál era la línea de izquierda y cuál la de derecha. Ezeiza es un mal recuerdo, pero un claro ejemplo de lo que digo.
Tercera interpretación y conclusiones
La interpretación más lógica. Una crítica que se le hace es que, si en un partido coexisten líneas de izquierda y de derecha, ese partido carece de sustento ideológico, es solo un rejunte de intereses.
Esto es un error que proviene de suponer que el eje izquierda/derecha, es el único válido. Este eje es importante, pero no puede ser el único. ¿Por qué toda la complejidad de distintas sociedades se podría representar en un único corte? En otros países hay divisiones referidas a religiones o etnias, por ejemplo.
Como dije, en el peronismo siempre encontramos: pragmatismo entendido como relación dialéctica con la realidad (recordemos que nació con la gestión de Perón en la secretaría de trabajo, es decir, con hechos concretos) y alianza con los trabajadores. Vistos estos ítems desde su principal opositor, el radicalismo, notaremos que es el reverso. Siempre se presentó como un partido principista (“que se rompa pero que no se doble”). Nació como un partido de oposición y denuncia. En todos sus gobiernos se los acusó, con o sin razón, de inoperancia. A la vez, el conflicto con las centrales obreras fue una constante de los gobiernos de Illia, Alfonsín y De la Rua. No apunto a juicios de valor, solo señalo que fue el reverso del peronismo en los dos aspectos.
Los ejes citados aquí no son para nada intrascendentes. ¿Es lo mismo ser constantemente aliado de los trabajadores, que estar enfrentados con ellos? ¿No hay una diferencia importante entre encarar la gestión tomando como base lo concreto, respecto de actuar fundamentalmente en relación a principios y teorías?
Mi tesis, es que en el peronismo conviven líneas de izquierda y derecha, y está bien que así sea. El gobierno actual se inclina a la izquierda, manteniendo las persistencias mencionadas del peronismo. Respeta la alianza con los trabajadores a través de las paritarias y de la cercanía política con las centrales obreras. Su pragmatismo es evidente, de hecho es una de las críticas de los opositores, que lo ven como un defecto. No es raro tampoco, que tras la debacle del neoliberalismo en América Latina en los años 90, sumadas a las crisis actuales del capitalismo en los países centrales, el peronismo haya girado nuevamente a la izquierda a comienzos de este siglo.
Debatiendo con Beatriz Sarlo
Para que exista el debate político, es necesario que ambas partes tengan posiciones permeables. El discurso monolítico, tanto a favor como en contra del gobierno, cierra las posibilidades de debatir. Me parece que esta nota, demuestra que el discurso de Beatriz Sarlo, no es monolítico, veamos algunas de sus afirmaciones: “si yo estoy diciendo claramente “Cobos tiene que renunciar”, tiene que haber la posibilidad de un diálogo.” “Aguinis dice “la gente lo vota a Kirchner porque da el plan social”, vos tenés esa nota que no solamente es reaccionaria sino que es lamentable desde el punto de vista intelectual”
Son pocas las veces que una crítica de Sarlo al gobierno me parece que no tiene asidero. En cambio, muchas veces les veo una parte de razón a sus críticas, pero a la vez, les noto una mirada sesgada, donde se le asigna mucho más peso a los errores que a los aciertos. Voy a comentar tres párrafos de la nota en cuestión, reconociendo en todos los casos una parte de verdad en lo expuesto por Sarlo, pero mostrando cómo, a mi entender, sus críticas no valoran objetivamente la situación.
Dice Sarlo: “Si mañana arregla con Clarín, yo creo que de parte de Clarín no habría problemas para arreglar en tanto no se recortaran sus intereses. Ahí se tocaron intereses y el capitalismo reacciona como tal. No sé cómo va a terminar eso, pero no lo entiendo como una cuestión de principios.”
Es cierto que Clarín apoyaba a Kirchner, aunque el apoyo principal fue los dos primeros años, hasta el cambio de ministros en el que salió Lavagna de economía y entró Garré a defensa. Pero lo que hace Sarlo, es contraponer cuestiones de intereses con principios, hablando como si en la política no existieran mixturas entre ambas cosas. Dice que “ahí se tocaron intereses”, pero, ¿por qué se hizo eso? ¿En qué sentido les convenía a los Kirchner tocar los intereses de Clarín? Solo en el sentido de no permitir que Clarín les imponga decisiones que ellos no querían tomar. Entonces, eso, ¿no es actuar por principios? Lo que Sarlo quiere decir, es que esos principios no funcionaron de manera absoluta, ya que los K tendrían que haber roto con Clarín desde el primer día de gobierno. ¿Acaso para llevar adelante los principios no es deseable medir las fuerzas para saber si es posible o no, hacerlo con éxito?
Finalmente, ¿de verdad me está diciendo que no sabe cómo va a terminar? Es obvio que hay puntos de no retorno. En algún momento se atraviesan líneas de las que no se vuelve, y con Clarín eso ya ocurrió. ¿Una foto de Kirchner abrazado con Magnetto? ¿Con Ernestina Herrera, tal vez, festejando el cumple de Felipe o de Marcela, mejor aún? La ruptura con Clarín es definitiva y no se puede negar que los principios tuvieron que ver para llegar a una decisión de esa naturaleza. Si fuera solo cálculo político, la ruptura nunca sería tan definitiva con el diario de mayor tirada del país.
En la nota, también dice: “Yo diría que hay un estado de la opinión pública que no valora que ayer Joaquín Morales Solá lo llevó a Filmus y a Pinedo, y Filmus lo destrozó a Pinedo. ¿Cuándo puede pasar una cosa así en 6 7 8? Nunca.”
En 678 los invitados opositores son muchos menos que los invitados oficialistas en los programas de TN, eso es cierto y me parece una crítica válida. Pero si nos quedamos solo en eso, parece que el gobierno desequilibra la balanza en su favor en lo que a medios se refiere. Sin embargo, una mirada global sobre el tema, indica que con eso recién se achica la desproporción a favor de la oposición en lo que a medios se refiere. En los medios gráficos, la desproporción es abrumadora, con Clarín y Nación captando un porcentaje enorme de lectores. En la TV abierta, canal 13 y América son fuertemente opositores, mientras Telefé sería relativamente neutral, contra canal 7 y ahora 9, favorables al gobierno. Entonces, la lectura de Sarlo, no me parece incorrecta, pero sí, sesgada, solo menciona la parte del tema que le conviene para criticar al gobierno.
En otro párrafo: “(…) los peronistas normales, digamos, te dicen que la cultura política de Kirchner no es peronista, pero tampoco es de otra naturaleza, es kirchnerista en el sentido de que es una originalidad. La falta de consideración y lealtad hacia el resto de los integrantes de ese gran conglomerado ha dejado heridas profundas, fuertes.”
Creo que el destrato de Kirchner para con sus aliados políticos, sean de su partido o no, es real. Se han quejado de eso, políticos tan disímiles como Solá y D’Elia, entre otros. Evidentemente eso dificulta la construcción política. Sin embargo, profundizando, podríamos preguntarnos de qué modo ocurre lo que Sarlo menciona como “falta de consideración y lealtad”.
Por ejemplo, Kirchner obligó a Solá a bajarse de una posible reelección en Buenos Aires, respondiendo a un reclamo de la ciudadanía. A D’Elia le pidió su renuncia como funcionario por un apoyo de D’Elia a Irán, cuyos mnistros estaban acusados en la causa Amia. Cuando Cristina implementa la AUH, evidentemente muchos de los que manejaban planes sociales ven recortado su poder. En todos esos casos podemos hablar de “falta de lealtad” con aliados políticos, pero, eso, ¿no sería justamente tener principios que están por encima de las lealtades políticas?
Esos principios, también se pueden vincular con cálculos políticos, pero son cálculos en los que se priorizan: reclamos ciudadanos, política internacional soberana y derechos sociales. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Cuáles son los valores a los que hay ser más leal? ¿Los que mencioné, o hay que priorizar las lealtades políticas a personas?
En cualquier caso, seguramente mi visión también es sesgada en sentido contrario al de Sarlo. Creo que las visiones sesgadas no impiden el debate. No se pretende objetividad absoluta para plantarse frente a los temas. Lo que impide el debate son las visiones monolíticas. Creo que las de Sarlo, no lo son.
Un nuevo equilibrio
La política tiene un lado futbolero. Algo de la lucha Radicales/Peronistas, Izquierda/Derecha, tiene que ver con Boca/River. Por supuesto no se agota allí y toma una trascendencia infinitamente mayor al definir los destinos de la sociedad a través de las gestiones gubernamentales. Pero sería necio negar que una parte de las adhesiones de muchas personas, están relacionadas con la camiseta que alguna vez decidieron ponerse.
Veamos algunos choques K v.s. AntiK en esa perspectiva. En el 2007, antes de las elecciones, el partido estaba definido. Desde esta tribuna festejábamos y en la otra la hinchada se iba 15 minutos antes que termine el partido. Era difícil no ser soberbio de este lado. Era difícil no salir puteando al árbitro del otro. Pocos meses después, en la 125, todo había cambiado. ¿Qué pasó con los goles que habíamos hecho? “no, ese partido terminó, ahora empezó otro y van 3-0 abajo a los 20 minutos del primer tiempo”. Todo terminó, siamo fuori. La soberbia era de ellos, y, ¡cómo no se iban a desquitar! Convengamos que les habíamos gritado algún que otro gol en la cara. ¿Por qué en el turno de ellos iban a ser moderados? Pero también, ¿quién no comprendería la furia de una situación como la nuestra? Del baile y la gloria, al siamo fuori en un abrir y cerrar de ojos.
Ahora la situación es otra. Hicimos un par de goles. ¿Todavía perdemos 3 a 2? ¿Estamos empatando 3 a 3? Por ahí anda la cosa. Pero por primera vez, hay partido. Todos nos podemos tranquilizar. No hay que reventar de una patada al delantero del contrario, nos expulsan uno y quedamos al horno. Eso en cambio a nadie le importa si va perdiendo por goleada. Pero ahora sí importa. A nosotros y a ellos.
Si el lado futbolero se apacigua, pueden florecer con más fuerza otros lados. Más constructivos seguramente.
Esto va para el lado político. Para la sociedad viene un año y medio que no quiere desperdiciar. Es fundamental desde el gobierno lanzar una iniciativa importante. En lo posible difícil de rechazar desde el resto del arco político. No enfrentar con vehemencia a la oposición, no quiere decir no hacerlo con los poderes fácticos. En algunos momentos, (solo en algunos momentos) se puede decir incluso, al contrario.
El enfrentamiento está en el ADN político de los Kirchner, y me parece muy bien. Pero ese enfrentamiento no siempre incluye a la oposición. En algún momento del inicio significó DDHH y corte suprema. ¿Puede ahora significar reforma impositiva?
El partido lo levantamos y lo estamos jugando. Pero va a ser muy difícil de ganar sin algún golazo. ¿Se puede hacer una reforma impositiva que cambie la estructura económica en los próximos años? ¿Cuáles serían los costos? ¿Fuga de capitales? Me es difícil medir la viabilidad de la medida. Pero estoy seguro que en algún momento enfrentarse decididamente a Clarín era visto como un imposible.
El mejor gobierno de los últimos 50 años
En este muy interesante post de Roberto Gargarella, se presentan diferentes argumentos desde los cuales, a juicio de RG, algunos defienden un kirchnerismo acrítico, y el autor explica por qué disiente con cada uno de ellos. Aquí, en el post de Tomás al respecto, comenté que estaba de acuerdo con algunas cosas planteadas en el post de RG, pero, sobre todo, me parece innegable uno de los planteos que hace posteriormente, en los comentarios. Dice que evidentemente mucha gente se sintió, (nos sentimos), interpelados por su post, dado que sino, no habría semejante cantidad de comentarios, otros post al respecto, etc.
Personalmente me considero muy kirchnerista, para definir de un modo simple, una fuerte adhesión a este proyecto. Esto no quiere decir acrítico, ya que, naturalmente, veo cosas malas en el gobierno. El tema de este post, no es el mismo del de RG, pero tiene algo que ver. La idea es expresar por qué alguien puede definirse como muy kirchnerista, sin considerarse acrítico.
La razón es que creo que para las realizaciones humanas, hay que tomar parámetros humanos. Maradona y Pelé pueden haber sido los mejores futbolistas de la historia, pero eso siempre que los comparemos con otros futbolistas de carne y hueso. Comparados con una especie de “futbolista perfecto”, que hiciera cinco o diez goles por partido, serían dos troncos.
En todo gobierno habrá aciertos y errores, ¿cómo determinar si lo hecho por un gobierno justifica estar de su lado o ser oposición? Es posible hacerlo sopesando los aciertos y los errores, pero allí todavía faltará un dato, una comparación con otro que haya encarado la misma tarea.
La aseveración de este post es simple. Desde 1955 a la fecha, los gobiernos de Néstor y Cristina son los mejores, con bastante luz sobre el siguiente. No quiero enumerar en el post los logros del gobierno, en todo caso, para quién esté en desacuerdo con mi afirmación y proponga otro gobierno como mejor que este, allí sí, podremos discutir evaluando aciertos y errores de uno y otro.
A mi, la convicción con la que titulo el post, me hace considerarme muy kirchnerista. No porque “es lo que hay”, “es el menos malo”, sino porque trato de medir las cosas en la escala humana y ver qué es lo que les fue posible hacer a otros, y lo comparo con los logros que consiguió esta gestión. Y para mi este gobierno gana cómodo. ¿Pretendo entonces, que si alguien concuerda con mi afirmación, ya no puede considerarse opositor? De ninguna manera, puede haber personas con parámetros más exigentes, que me digan: “para mi no es suficiente, aspiro a más”. De acuerdo. Pero así como nos piden a los kirchneristas que seamos críticos, permítanme pedirle, al que acuerde con mi afirmación, pero no se considere kirchnerista, que por lo menos sea un opositor moderado. Afirmaciones como: “sí, el mejor gobierno de los últimos 50 años es, pero eso no significa nada, igual la cantidad de errores que comete es un escándalo”, me parecerían un tanto incoherentes. En casi ningún ámbito de nuestra vida hacemos afirmaciones de ese tipo. “Esta comida está horrible, pero es la mejor que comí en los últimos tres años”, “anoche dormí pésimo, igual hacía dos años que no dormía tan bien”. Hacerlas sigue siendo posible, ya que se puede argüir que la comparación es con algo muy, muy malo, pero, que quieren que les diga, a mi esas frases no me encajan…
Mi premisa es entonces: si se acuerda con mi afirmación, la mayor distancia que se puede tomar del kirchnerismo, es la de opositor moderado, si no se está de acuerdo, es interesante exponer al debate, cuál sería el gobierno, desde el 55 a la fecha, que fue mejor que este.
Diálogo imaginario con un político apolítico.
A las personas que nos gusta la política, en general la vivimos como algo importante y que no solo participa de la esfera del pensamiento y la argumentación, sino también de la pasión. Podemos ser más o menos cambiantes en nuestras posiciones, pero es difícil que nos parezcan un simple ejercicio de lógica, que no incluya nuestras emociones, broncas, alegrías y tristezas. La mayoría de los que amamos la política, encontramos en ella algo que nos ayuda, en cierta medida, a trazar nuestra identidad.
Así, buscamos situar nuestro pensamiento comprometiéndonos con algunas ideas que nos parezcan representadas en algún espacio político, y adherimos a él, aunque más no sea con nuestra simpatía. Cuando hablamos del tema, lo hacemos refiriendo esa simpatía, marcada adhesión o fanatismo, ya que eso forma una parte esencial de nuestro pensamiento político.
Sin embargo podemos sorprendernos cuando encontramos a los políticos apolíticos. Ellos participan activamente en las discusiones políticas, pero nunca logramos saber a qué espacio adscriben. Critican con gran energía, pero a su vez, es imposible criticarles nada a ellos, puesto que de su lado solo se encuentran los grandes ideales y jamás podemos vincularlos con ninguna figura de carne y hueso que tenga, aunque sea, la posibilidad de cometer errores.
Para representar claramente la dificultad de corporizar un poco sus posiciones, voy a expresar lo que digo en un diálogo imaginario. Al político apolítico, lo vamos a llamar Resbalosus.
A Resbalosus, le encanta hablar con Kirchnerusti, ya que el placer que le produce su propia invisibilidad política, se acrecienta cuanto más claras sean las posiciones del otro, entonces que mejor que hablar con un acérrimo oficialista como Kirchnerusti, al que, digámoslo también, es muy difícil encontrarlo criticando alguna medida del gobierno.
Diálogo imaginario.
Kirchnerusti, viene pensando ese día, que no puede seguir hablando de política con Resbalosus, sin tener una mínima idea de qué espacios ve Resbalosus como los que representan, al menos relativamente, sus ideas. Sino, es absurdo, todo lo que defiende Kirchnerusti está mal, ya que le pueden señalar errores aquí y allá, pero él no tiene posibilidad alguna de criticar nada de lo que piense Resbalosus.
Kirchnerusti: – Decime Resbalosus, siempre trato de preguntártelo, pero al final nos vamos por las ramas, y no me respondés, ya sé que estás contra el gobierno, pero ¿qué partido te gusta?
Resbalosus: – Eso de la política partidaria a mi no me interesa. Los que entran en eso es para conseguir cargos y llenarse de guita, para mi la política es buscar una sociedad mejor, no salvarme personalmente.
Kirchnerusti: – Bueno, no creo que todos entren a la política para eso, pero está bien, igual yo no te digo que milites en un partido, te pregunto cuál es el más cercano a tus posiciones.
Resbalosus: – Es que descreo de los partidos. ¿Acaso no puedo estar en algunas cosas de acuerdo con un peronista y en otras con un radical? ¿En ciertas medidas con la derecha y en otras con la izquierda? Y eso concediéndote que hoy, con los cambios que hubo, esa división todavía signifique algo.
Kirchnerusti: – Está bien hermano, pero para tener una idea de lo que pensás, mencioname por lo menos un político que te gusta.
Resbalosus: – Pero, ¡es increíble! Ustedes los peronistas siempre quieren personalizar las cosas. El líder de ustedes está muerto hace más de 30 años y todavía cantan la marchita como boludos: “Perón, Perón”, repiten. Perón no está más, y cuando estaba, era un ser humano, no un Dios que tenía todas las verdades. Ahora todo es “sí, Néstor, claro Néstor”. ¿No pueden pensar un poco más en las ideas y menos en los líderes carismáticos? Y carismático sería Perón, porque este bizco…
Kirchnerusti: - Está bien, pero las ideas a veces son difíciles de concretar. Bueno, igual decímelas, conociéndolas voy a tener un poco más claras tus posiciones políticas. Si defendés el libre mercado o un estado intervencionista, con quienes te alinearías en política internacional, que se yo. Bueno, escucho tus ideas.
Resbalosus: – En primer lugar la Honestidad. Sin ella es imposible crear una sociedad mejor. Esa es, justamente, la virtud que más necesita la política de hoy. En segundo lugar, Principios. Un político no puede traicionar a sus votantes justificándose siempre en cuestiones coyunturales, debe tener principios fuertes y respetarlos. Y lo esencial, que trabaje por una sociedad mejor, eso justamente, lo que menos encontramos en el gobierno actual, lleno de corruptos que solo buscan su beneficio.
Kirchnerusti: – ¡Pero Resbalosus…! Yo también quiero todo eso, el tema es que esos valores los queremos todos. Sigo sin tener ni puta idea de tus preferencias políticas. Vamos a hacerla más fácil. ¿A quién votaste en la última elección? Ahí está, terminemos con la sarasa.
Resbalosus: – No voté, no estaba en el país.
Kirchnerusti: – No, dejate de joder, vos me estás cargando. Bueno, en la anterior entonces. Y si en la anterior no votaste, en la última que hayas votado, algún voto tuyo, ¡decime algo concreto carajo!
Resbalosus: – ¿Ahora me insultás? ¿Qué sos, la Inquisición? Te vengo respondiendo preguntas desde hace una hora, ¿¿y ahora me insultás?? Mirá, yo con vos no hablo más, la prepotencia kirchnerista es insoportable, por suerte cada día más gente se da cuenta que este es un gobierno al que solo pueden adherir fanáticos. Chau querido, espero que repienses un poco tu actitud, y algún día se pueda hablar seriamente de política con vos. El día que dejes los fanatismos de lado. Supongo que eso pasará cuando te des cuenta que nos gobierna una yegua ignorante, un loco de manicomio y un grupo de chorros que se van a pudrir todos en la cárcel, como se merecen. Ese día, cuando veas las cosas objetivamente, hablamos sin fanatismos de por medio…
La cultura de la coima
Mis pensamientos se dirigieron al tema de la coima, evidentemente por el caso actual en relación a nuestro gobierno y el venezolano. Estas aparentemente serían “coimas en blanco”, lo cual resulta un poco extraño, pero la verdad es que no investigué el tema lo suficiente como para opinar.
De todas maneras, y aunque en todos los casos haya que esperar los resultados judiciales, no me parecería sorprendente que haya habido episodios de corrupción durante este gobierno, como los hubo en gobiernos anteriores. Creo que los políticos no salen de un repollo sino que son el reflejo de la sociedad, y nuestra sociedad no parece demasiado apegada a las reglas. Estos son más o menos los pensamientos que tenía en general sobre el tema. Sin embargo, viendo una propaganda, se me ocurrió pensar que quizás este imaginario que nos une a los argentinos con la coima, tal vez sea otra mentira que nos estamos creyendo (y me incluyo claramente, ya que este post está motivado por la sorpresa que me produjo pensarlo de modo distinto), por lo menos si lo que se evalúa, es en comparación con países del primer mundo. ¿Qué pasa en los Estados Unidos con las coimas? No es que hasta hace una hora supusiera que allá son todos honrados ni mucho menos, pero en mi imaginario los tenía por más apegados a las reglas, es decir, mi pensamiento era: en EEUU la coima sin duda existe, pero en mucho menor medida que aquí.
Pero reparo en esta publicidad protagonizada por George Clooney y John Malkovich y me pregunto: En una sociedad que hace una propaganda de una máquina de hacer café, utilizando a esta como soborno a Dios o San Pedro, para seguir viviendo, ¿debo pensar que la coima es algo inusual?
No se trata de hablar de “mal de muchos…”, ni de defender nada. Simplemente pensar en ciertos mitos sociológicos en los cuales en general nos vemos en desventaja respecto de los “países avanzados”. En este caso el mito del argentino coimero.
La batalla comunicacional
En el programa Palabras + Palabras -, Tenembaum le dijo a Jorge Coscia que en la época de Menem los ataques contra el gobierno eran más que contra el actual. No estoy seguro de que fueran más, pero de verdad, eran muchos. Tal vez similares a los ataques actuales. Posteriormente en el programa de Tinelli, el de más rating de la televisión, se ridiculizaba a De la Rua de un modo grotesco, deteriorando su imagen mucho más que lo que pueda hacer hoy el programa más incisivo de TN. Que yo compartiera aquellos ataques y no comparta los de hoy, no significa desconocer que este no es el primer gobierno seriamente atacado por la prensa. Tenembaum insistía en que ninguno de esos gobiernos habló de golpismo, lo cual es relativamente cierto, por lo menos en cuanto a la expresión en si misma, hablaban de “deterioro de las instituciones” “denuncias falsas”, etc. Pero no empleaban (que yo recuerde) la expresión golpismo.
¿Por qué este gobierno sí lo hace? Por varias razones, una es que De la Rua efectivamente cayó, y eso para un país no es una marca tan fácil de quitar. ¿Cayo por el periodismo? No, principalmente por su propia ineptitud, el ajuste, el corralito, la represión. Pero seguramente alguna manito dio Duhalde fogoneando saqueos y seguramente también, el clima que generó Tinelli mostrándolo como un estúpido, algo influyó.
Pero la razón más importante que tiene el gobierno para emplear la expresión golpismo ante los ataques de la prensa, es la de dar vuelta el reflector que lo enfocaba y que se vea el otro lado, el de la prensa precisamente, y que se note que son un factor de poder capaz de voltear gobiernos. Y esto está muy bien, precisamente porque es la discusión política de la época. El poder comunicacional seguirá siendo, aquí y en el mundo, gigantesco, pero es necesario que por lo menos pierdan la ventaja de ser los únicos que enfocan al otro, que lo cosifican a través de la mirada de la cámara o de la letra gráfica, y lo ponen en el banquillo de los acusados. Ellos lo seguirán haciendo, pero ya descubrieron que también es posible hacérselo a ellos.
Visto así, podemos hablar de batalla comunicacional, esa es la batalla que hay que dar y que funcione en sustitución de verdaderas batallas, con muertos y heridos, que no hay que dar. Si se quiere puede ser un modo de sublimar la agresividad de las confrontaciones políticas. Un gobierno que hizo suya la bandera de la no represión, que no tiene ningún muerto en siete años, no puede ser acusado de violento. Si su estilo confrontativo se “trasmite a la sociedad”, ¿qué decir de su actitud de no reprimir? ¿Eso no se trasmite?
Así, en lo que puntualmente decía Tenembaum, para mi tenía razón, los medios muchas veces han atacado a los gobiernos, pero lo que a él lo deja estupefacto, es que el gobierno responda, en el mismo terreno. Porque tampoco sería una novedad si el gobierno tratara de silenciar periodistas, hacerles juicio, encarcelarlos. Eso lo han hecho desde siempre, también, muchos gobiernos. Lo que hace este, en cambio, es pelear palmo a palmo, en el territorio, incluso utilizando armas y lenguajes similares. En desventaja por ahora, pero creciendo, 678, TVR, Duro de Domar, página 12, blogs, facebook, movilizaciones. Que el tema sea el centro del debate, es muy bueno, que todos hablen de 678 es muy bueno, que los blogs ocupen lugar en los grandes medios, es muy bueno. El debate se instaló, las voces únicas, ya no son únicas. Si queremos victimizarnos un poquito y seguir hablando del “discurso único”, no está mal, victimizarse es parte de las batallas comunicacionales y ellos vaya si lo hacen, pero para mi la realidad ya cambió y también por eso cambiaron las encuestas. La pelea está lejos de ganarse, pero el discurso único ya no es único y esa nueva situación llegó para quedarse.
Otra materia pendiente: acceso a la vivienda propia
Hablar de lo que le falta a un gobierno que uno apoya, me parece un sano ejercicio. Así, resultó muy interesante el post y los comentarios sobre los subsidios al gas. En este apunto a algo que me parece fundamental. Hasta hace pocos meses pensaba que era imprescindible un plan como el de la asignación universal que implementó el gobierno. Cumplida con éxito esa materia, en este momento creo que lo esencial es un buen plan para lograr el acceso a la vivienda propia.
Una de las frases más razonables y que más veces escuché en defensa del menemismo es: “digan lo que digan, con el turco me compré la casita”. La nula inflación, que fomentaba el crédito, favoreció efectivamente a mucha gente que consiguió acceder a su vivienda propia. Conocemos perfectamente las dificultades de aquel modelo, pero así como la tendencia a la recesión, en la convertibilidad, generó excluidos, déficit de enorme gravedad, cabe preguntarse hasta qué punto, uno de los defectos estructurales de un modelo relativamente inflacionario como el actual, es la dificultad para generar crédito en un rubro que implica un monto de dinero importante (comprarse un depto no es lo mismo que un lavarropas) y que a la vez no es una inversión laboral que busca beneficios en alguna rama de la producción.
Además de las evidentes ventajas para el progreso de la sociedad implicado en que una cantidad importante de personas accedieran a su vivienda propia, creo que apuntaría al punto neurálgico en el que es posible conseguir un mayor caudal electoral. Este tipo de beneficio apunta a sectores medios bajos y medios medios. A mi criterio los sectores medios altos en su mayoría no van a apoyar este proyecto bajo ningún punto de vista. Pero en los medios bajos, por ejemplo, habitan muchos votantes que sí podrían recuperarse (o ganarse por primera vez), si vieran mejoras en un rubro tan esencial. Además, un plan de este tipo también apuntaría a los jóvenes, que eventualmente, si se favoreciera para ellos un lugar en donde imaginar un futuro mejor de modo concreto, estoy seguro lo priorizarían por sobre la gracia que puede hacerles “alica-alicate”. Ahora, si “todos los políticos son iguales” (en lo que a sus vivencias se refiere), entonces no sorprende que elijan “al más divertido”, más allá de que luego descubrieran en un gobierno de ese signo, lo equivocados que estaban. Pero la idea es que no tengan que darse ese golpe para aprenderlo.
El gobierno ya hizo planes de este tenor, pero muy deficitarios. No tengo los medios para evaluar el grado de dificultad de algo así, pero sí puedo plantear la siguiente disyuntiva: si es posible, hay que hacerlo porque es fundamental. Si no es posible, probablemente este sea uno de los límites más graves del modelo actual, por lo que implica el tema dentro de la sociedad.
Por supuesto de ninguna manera alcanzaría para impugnar un modelo que mostró tantos aspectos positivos como este, pero sí implicaría una fuerte limitación, porque estaría dejando afuera un sector de la sociedad muy amplio de potenciales votantes.
Redistribución y subsidios en clave comunicacional
A menudo se habla de las dificultades de comunicación que tiene este gobierno. Creo que si esto fuera un tema sencillo, ya se hubiera solucionado. Es cierto que los políticos muchas veces cometen errores no forzados, pero me parece difícil de creer que esos errores persistan indefinidamente en el tiempo. Creo que algunas cosas de este gobierno son marcadamente difíciles de comunicar, veamos.
Partamos del conflicto con el campo, momento clave de la pérdida de imagen de los Kirchner. La posición que el gobierno debía explicar, es que los impuestos o las retenciones, son esenciales para la política de redistribución. Redistribuir implica sacarle algo a los que más tienen para dárselo a los que menos tienen. Quiere decir que esto consta de dos momentos. El menos sencillo de comunicar, publicitar, explicar, obviamente es el de “sacar”, ya que nunca estará del todo claro si ese sacar realmente es para dar, para quedárselo, para la política, las carteras, para “hacer caja” (concepto que traducido, simplemente quiere decir financiar al estado, lo cual es esencial para cualquier política de redistribución) etc. Lo que está claro es que el momento antipático y sospechoso de la redistribución, es cuando se saca.
Lo más fácil de publicitar es el momento de dar. Siempre habrá críticas también en esa parte, pero estas sí, provienen de los sectores más a la derecha de la sociedad. Comentarios del tipo de: “están alimentando a los vagos”, “los docentes se la pasan de huelga y encima les aumentan el sueldo”, “les aumentan a los porteros y yo tengo que pagar más expensas”, y así. Ese rechazo cultural al momento de dar a sectores menos favorecidos, también existe, pero es mucho menor que el rechazo al momento de los impuestos, retenciones, etc.
Creo que un problema central de este gobierno, en clave comunicacional, es que uno de sus modos preferidos de redistribuir son los subsidios a grandes empresas que mantengan valores bajos en: transportes, energía, gas, etc.
No es sencillo comunicar esto como el momento de “dar a los necesitados”, ya que se presta a las sospechas de corrupción y también a las críticas directas sin mucho razonamiento del estilo de “le dan la plata a los que más tienen”.
En realidad, si se les permitiera aumentar tarifas a determinadas empresas y luego hubiera un modo de entregar persona por persona, exactamente el monto del aumento que recibió, siendo el resultado final el mismo que el actual (lo que la empresa deja de cobrar por subsidios, se lo cobra a los clientes, lo que los clientes pagan de más, lo cobran del gobierno, lo que el gobierno pagaba en subsidios, se lo da a los clientes, es decir, empate absoluto), muchos de los que hoy critican los subsidios se quedarían sin letra, pese a que económicamente no habría cambiado absolutamente nada. Claro, esto es inviable de implementar en la práctica.
En resumen, más allá de las críticas que se le puedan hacer a los subsidios desde lo económico (que a veces el beneficiario pertenece a la clase media alta y no lo necesita, que produce distorsiones, etc.), creo que los subsidios tienen este problema comunicacional, son un modo de redistribución, complicado de explicar y poco creíble para el común de la gente, que no tiene la obligación de ser experta en estos temas. Me recuerda una frase que leí en algún lado: “a este gobierno se lo ataca en dos palabras y para defenderlo necesitamos quinientas, así no se puede”. No me siento capacitado para opinar sobre la viabilidad de implantar un sistema distinto al de los subsidios, que logre resultados parecidos, pero me parece muy importante hacerlo. En su defecto, es fundamental encontrar una manera de comunicar los subsidios que sea adecuada, pero esto me parece muy difícil. En este momento el gobierno prácticamente esconde los subsidios.
Si cuando se saca, como en la 125, se promociona a los cuatro vientos, y cuando se da, como en el caso de los subsidios, no se puede decir en voz alta, los resultados comunicacionales evidentemente serán negativos.
Cabildos Abiertos
Ayer hubo dos convocatorias políticas que llevaban en su invitación la expresión “Cabildo Abierto”, ambas en apoyo al proyecto kirchnerista. La de la mañana fue organizada por Luis D’Elia, y la de la tarde por diferentes movimientos afines al gobierno.
Dado que estuve en las dos (el sábado a la reunión bloguera no podía ir, lástima, si iba hacía bingo), está es una breve crónica que trata de motivar a personas interesadas en la política, a plantearse un compromiso más activo con ella. Muchas veces es más fácil acercarse a algo si se sabe cómo funciona, por lo menos para mí, y supongo que habrá otros a los que les pase lo mismo.
La convocatoria de D’Elia funcionó a modo de asamblea, con solo pedir la palabra levantando la mano, se recibía un número de orden para tomar la palabra. Hubo 50 oradores, que hablaban más o menos 3 minutos cada uno. Por supuesto fuimos muchos más los que simplemente escuchamos. Se decidió fundar un movimiento amplio, denominado precisamente Cabildo Abierto. La segunda reunión está prevista para el domingo 23 de agosto, también a las 10.30, esta fue en plaza once, no me quedó claro si la próxima también es allí, pero hay mucho tiempo para confirmarlo. Me gustó particularmente que, al final, 15 de los asistentes (aquellos que se ofrecieron, naturalmente) quedaron encargados de la organización de la próxima asamblea, de modo de descentralizar las decisiones y favorecer la participación. En resumen, una convocatoria muy amplia a la acción política, en la cual, si bien lo central es la defensa del gobierno, también hubo reclamos sobre políticas concretas y sobre todo, para que se abra el juego a la participación de todos los sectores.
En la reunión de la tarde, en Ferro, hubo unos 15 oradores, que hablaron alrededor de 5 minutos cada uno. En este caso los oradores estaban previstos de antemano y eran todos cuadros políticos, en algunos casos bastante conocidos: Piumato, el chino Navarro, Pérsico, etc.
A pesar de ser este un acto menos librado a la espontaneidad de la situación, de todas maneras tuvo clima participativo y asambleario, que me parece es la característica del actual momento político. También hubo expresiones en defensa del gobierno y propuestas, no siempre coincidentes, cosa que me pareció interesante. El punto de disidencia más claro fue cuando Piumato pidió que se profundicen los cambios, mencionando la necesidad de concretar el 82% móvil para los jubilados y la asignación familiar universal. Pocos minutos después, Navarro habló de la asignación universal como una medida liberal no deseada. Lejos de ver en esto una dificultad, creo que ese es el espíritu del aumento de la discusión política, sobre todo en un tema clave como las políticas sociales. Que se debata cómo deben ser implementadas me parece muy positivo, puntualmente resultó muy interesante en el blog Datos Duros.
El principal concepto que me llevé de las dos reuniones, fue justamente la idea de pensar, participar, debatir, antes de tomar posiciones definidas. Si algo bueno puede tener la derrota del 28, es motivar a la acción política en un momento en el que hay tiempo para construir y en el que seguramente los Kirchner se mostrarán más abiertos a la construcción política popular, tema que hasta ahora, era una asignatura pendiente.
Acerca de la seriedad de nuestro sistema político
Anoche en TN, en el programa Argentina para armar, se hablaba de los defectos de nuestro sistema político, que los tiene sin duda. Pero en un momento me llamó la atención el comentario de una licenciada en ciencias políticas, no recuerdo su nombre y aclaro que en otras intervenciones me pareció muy razonable, dijo esto: “las reelecciones indefinidas de los intendentes son casi una rémora monárquica”. En la conversación, no solo aprobaron este comentario sino que más de uno volvió a utilizar comparaciones con las monarquías. En honor a la verdad, no escuché que nadie se refiriera durante el programa a sistemas políticos europeos, pero creo muy probable que, si lo hicieran, hablarían de ellos con mucho más respeto que del nuestro.
¿Qué tal si hablaran, por ejemplo, del sistema político español? ¿Qué opinarían de un país en el que la monarquía no es ninguna metáfora? España tiene rey. ¿Cómo rey? ¿Qué rey? ¿El rey Pele? No, el rey Juan Carlos. Y se lo toman en serio. Más allá de que don Juan Carlos nos caiga más o menos simpático, ¿quién lo eligió para ser rey?¿Cómo se puede tener rey en el siglo XXI? ¿Cómo alguien así puede opinar sobre líderes elegidos democráticamente como Chavez? Se acordarán del “¿por qué no te callas?”.
Pero España no solo es una monarquía, también tiene…¡reelección indefinida para su jefe de estado! Felipe González la gobernó 14 años. Pero todo eso parece normal, porque son el primer mundo.
No quiero ensañarme con España, Inglaterra también tiene reina y reelección indefinida, Francia reelección indefinida aunque no rey, hay otras monarquías, etc.
¿Por qué todo lo de Europa suena racional (hasta las monarquías, que aquí se usan metafóricamente para señalar lo inaudito), y en América Latina todo parece bananero? ¡Cuidado con Chavez, que quiere eternizarse en el poder! Mitterand gobernó 14 años Francia sin que a nadie se le mueva un pelo…
Una agenda unificadora
El kirchnerismo nació como negación. Negación de Menem en un ballotagge tácito. Negación en sus primeras medidas, las que le granjearon su enorme popularidad. Con su política de DDHH, fue lo otro de la dictadura. Con la renovación de la corte y la recuperación de puestos de trabajo, fue lo otro de Menem. Con la decisión firme de mantener las variables económicas bajo control, fue lo otro de Alfonsín. Fue lo otro de De la Rua en todo sentido.
Fue lo otro respecto a lo negado por las mayorías. Negación de negación, abarcó el espectro más amplio que se pudo haber imaginado en adhesiones. Pero eso NO PODÍA durar. Más allá de los errores que se hayan cometido, no hay manera de ser gobierno y mantener este lugar.
No me cabe duda que la derrota del domingo se gestó, casi completamente, en el conflicto con el campo. Desde el 2007 se percibía que, para muchos, el que debía ser negado era el kirchnerismo. Pero no fueron suficientes para detener la victoria de Cristina.
Cuando el campo organizó un lock out salvaje por tiempo indeterminado, el kirchnerismo vio la ocasión de ser, una vez más, la negación de algo odiado. ¿Qué mejor enemigo se podía pedir en el 2008 que la Sociedad Rural y la “oligarquía”? Pero esa batalla cultural se perdió. En parte por supuesto, porque no era exactamente la “oligarquía” lo que se estaba enfrentando, en otra parte porque los medios jugaron ampliamente a favor del “campo”, pero sobre todo porque tarde o temprano un gobierno termina cayendo en el lugar de lo negado. Si no se hubiera dado aquella batalla y en los términos que se dio, la caída hubiera sido más lenta, pero igual hubiera ocurrido, venía ocurriendo. Allí se luchó y se perdió, el domingo último confirmó que ahora, el Otro, el que es fácil negar y con eso solo sumar, es el kirchnerismo.
El que venga ahora, será aquel que niegue mejor al kirchnerismo. Aún si hubiera alguna chance de que Néstor o Cristina ganen en el 2011, solo podrían lograrlo convirtiéndose en su propia negación.
Para quienes apoyamos este proyecto, lo que dije hasta aquí es un panorama sombrío. Sin embargo falta saber QUÉ es eso que se va a negar del kirchnerismo.
Personalmente creo que hay algo que se puede negar con fuerza del kirchnerismo: su desdén por la asistencia social. En ningún otro rubro el gobierno hace cosas como mantener planes de 150$ sin aumentos. Se enorgullece de haber BAJADO la cantidad de planes. En el debate de Capital, fue notable que en un momento, todos los opositores, incluida Michetti, defendieron la asistencia, mientras Heller dijo “el mundo funciona con trabajo, no con asistencia”. Resalto aquí la importancia de que todos defendieran discursivamente la asistencia, más allá de lo que hicieran si fueran gobierno. Esto quiere decir que muy probablemente no hay un rechazo de estas políticas por parte de la ciudadanía, seguramente incluso hay aceptación y serían bien vistas por muchos.
Esto es algo a transformar en estos dos años o a imponer como agenda al que venga. Todos los políticos, buenos y malos, cercanos o lejanos ideológicamente, son sensibles a la agenda. De Narvaez promete 800$ de seguro social. Yo no le creo nada. Pero supongamos que no tengo trabajo, estoy cobrando un plan de 150$ y escucho eso, no soy ingenuo y sé que probablemente me están mintiendo. Igual voto a De Narvaez, si total con 150$ no hago nada, de última pruebo, qué se yo.
Hay que tratar de presionar para unificar en torno a este tema. Si Cristina toma la posta y decide negar su ideología al respecto, para mi produciría un cambio importante, no sé si suficiente. Si no lo hace, si insiste en la “cultura del trabajo” y del dinero para crear puestos de trabajo (lo que por supuesto tiene su lógica, pero que para mi no alcanza, es necesaria TAMBIÉN la asistencia), entonces hay que tratar de que resuene todo lo posible que ESTO ES LO QUE LE FALTÓ A ESTE GOBIERNO. No es tan imposible, lo nombra Carrió, De Narvaez, Solá, Pino, Sabbatella.
Ya estamos jugados, igual la mayoría de la gente va a atacar la “soberbia” de Cristina, el Indec, la falta de diálogo, etc. Pongamos una agenda de negación propia, insistamos. Pero no en un retoque de sintonía fina. Tres millones de planes de 600$ por mes como mínimo. Son unos 6.000 palos verdes en un año, no lo creo imposible, de última se usan reservas. Y si Cristina decide que tiene que negar algo importante de su concepción para sobrevivir políticamente, tal vez lo hace. Si no, para cuando venga el próximo, el tema tiene que estar tan instalado como lo estaba la necesidad de renovar la corte cuando asumió Néstor.
Para nosotros es un modo de unificarnos detrás de un reclamo. Puede servir para mantenernos unidos en vez de discutir nombres o partidos.
Confirmado: la previsible patada en el culo
En el final del 2008 había signos claros, pero al menos yo, no percibí ninguno tan terminante como el que acabo de escuchar en el programa Código Político.
Primero, para enmarcar lo que sigue, quiero decir que creo que este programa con Van der Kooy y Blanck, es el que baja la línea más definida del diario Clarín, mucho más nítidamente que Nelson Castro, Joaquín Morales Sola o Tenembaum y Zloto.
Siendo Clarín el medio político periodístico más importante del establishment, me pareció particularmente interesante estar atento al balance anual que hacen a través de sus medalleros. Vamos a simplificar, con sus medallas de oro, nos presentaron a los tres personajes buenos del año, mientras con sus medallas de plomo y los pinochos nos presentaron a los seis malos.
Los tres buenos fueron toda una definición política: Cobos, Alfonsín y Miguenz. Una especie de alfonsinismo + Sociedad Rural.
Pero lo más interesante estuvo por el lado de los malos, 4 de ellos pertencen/pertenecieron al gobierno, hasta allí, nada sorprendente: Picolotti, Capaccioli, Moreno, Parrili. En todo caso podemos apreciar cierta suavidad en los palos al gobierno, no decidieron ponerlo a Néstor, por ejemplo.
¿Y los otros dos? Son los que dan título a este post: De Angeli y Buzzi.
¿Se acuerdan cuando decíamos que la Sociedad Rural estaba usando como forros a la Federación Agraria, y que luego de conseguir sus objetivos les pegaba la patada en el culo? ¿Se acuerdan cuando decíamos que era evidente que los medios apoyaban al poder económico agrario y no a los pequeños productores? Bueno, teníamos razón. Así de simple. Así de previsible es como funciona la derecha en Argentina.
¿Y ahora? ¿Cuáles son los próximos planes del progresista Buzzi y del revolucionario De Angeli?¿Van a salir a decir “la Sociedad Rural nos usó, nosotros teníamos razón en nuestros reclamos, pero ellos nos usaron para su conveniencia”?¿Van a ponerle fin a la mesa de enlace?
Si hicieran esto, uno podría pensar que cometieron un serio error político, pero que por lo menos ahora tratan de hacer su propio juego. Pero…¿qué tendremos que pensar si no lo hacen?
¿Qué seguiría entonces?
Tal vez podrían hablar con Biolcatti, el actual presidente de la SRA y decirle: “ya sabe señor, cuando nos necesite para algo más, aquí estaremos, siempre firmes, usted solo tiene que avisarnos”
Lo importante
En los últimos días en distintos blogs circularon dos temas con bastante fuerza. Uno es la falta de anuncios económicos dirigidos a los pobres. El otro es la presencia de Rico en las filas kirchneristas.
Me parece bien que se discuta todo, ahora, ¿tenemos claro que la importancia de esos temas no tiene ni punto de comparación?
Supongamos que les dieran a elegir una sola de las siguientes opciones: Néstor o Cristina salen a decir que Rico no tiene nada que ver con el kirchnerismo, que lo repudian, etc o bien, se anuncian medidas normales, nada espectacular, digamos aumento de 150$ a los jefes y jefas (ojo, dije aumento, no suma por única vez), sin agregar nuevos planes, simplemente llevar a 300$ los ya existentes, el costo fiscal de una medida así, es equivalente a la eliminación de la tablita.
¿Con cuál se quedan?
No se trata de instalar ninguna falsa opción, simplemente hablo de medir la importancia de los temas.
Les aclaro que yo no lo pienso ni dos segundos, el aumento me parece imperativo y lo de Rico, totalmente secundario.
Para expresarlo de otro modo, lo de Rico es una piedrita en el zapato, la falta de anuncios dirigidos a combatir la pobreza, se está por convertir en una úlcera…
La marcha por el hambre
Este post no tiene respuestas, este post es una gran pregunta.
Hoy hay una marcha convocada por el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, la CTA y otras organizaciones para decir que el hambre es un crimen. Artemio desde su blog convoca a esa marcha. En un comentario, Ernesto G. le dice “Pero por favor, leete la declaración de algunas organizaciones participantes, como el Frente Darío Santillan (en prensadefrente.org) y sale a la luz la liviandad de la cita. Por lo menos sus argumentaciones: son un conjunto de ideas bellas y generalizantes pero que al momento de encarnar en algo lo hacen para marcar distancia de dos dirigentes gremiales como los dos Hugo.”
Artemio responde con un nuevo post: “se analiza demasiado el “fin último” de la marcha de los Pibes del Pueblo, la “utilización y capitalización política” del eventual giro antioficialista que algunos grupos ( de izquierda presumo), intentarán imprimirle (…)esas cosas pasan… y más pasan si nos retiramos los que queremos dejar una marca, tan sólo por los pibes. Así que compañeros , déjense de joder y marchen con Morlachetti que vale la pena.”
Para mi esta es la gran pregunta del momento político. Más allá de la marcha por supuesto. Porque este gobierno es para mi el mejor de los últimos cincuenta años.
Porque este gobierno los dos últimos años no pudo quebrar el nucleo duro de la pobreza.
No me interesa tanto medir cuánto es exactamente, pongamos 30% con un 10% de indigencia. Lo fundamental es que en los dos últimos años la situación no parece mejorar (incluso empeoró un poco), cosa que sí ocurrió claramente en los tres primeros años de Kirchner. Pero creo que por sus políticas en defensa del estado, por su actitud dinámica e intervencionista, si un espacio político puede quebrar ese nucleo duro es el que gobierna actualmente.
¿Entonces?
¿La indigencia puede esperar? Responder negativamente esta pregunta, sin plantearse las consecuencias es ingenuo. Responder afirmativamente la pregunta es demasiado chocante.
Creo en la responsabilidad política. Pero en este caso, ¿de qué lado está?
Ser funcionales a la derecha, es decir, finalmente, al hambre de los niños. Ser funcionales al pragmatismo excesivo de este gobierno, es decir, por ahora, al hambre de los niños.
Sin ningún tipo de seguridad tiendo a inclinarme por no atacar al gobierno. ¿Tengo derecho a pensar así? pero a la vez, ¿acaso alguien me dio el derecho de pensar al revés? El error, que va a ser grave para los necesitados, puede estar de cualquiera de los dos lados.
Para mi está claro que si se pudiera escuchar la respuesta de los interesados directos, habría que hacer lo que ellos pidan. Jamás pensaría que se están equivocando. No porque no puedan cometer errores, sino porque errores podemos cometer todos, y ellos tienen el derecho de decidir aquello que les incumbe en lo más profundo de su existencia.
No se les puede preguntar, pero se puede tratar de adivinar su respuesta por lo que han contestado en situaciones parecidas. Creo que con sus votos han confiado más en gobernantes como los Kirchner, que en movimientos como los que impulsan la marcha.
A la vez, si creo que el objetivo principal debe ser combatir el hambre, ¿es posible no estar a favor de una marcha que dice que el hambre es un crimen?
Creo que esta es la disyuntiva fundamental de la izquierda hoy en la Argentina.
Sin garantías
Como escuchamos a diario en los noticieros: “uno sale de casa y no sabe si vuelve”. Es verdad, no hay garantías. Nos pueden asaltar y matar, pero también podemos tener un accidente de transito, un ataque cardíaco, etc.
La moral burguesa nos metió tan adentro la idea de seguridad, que ni siquiera el marxismo logró romper con eso y percibir que no está garantizado hacia dónde va la humanidad.
Si Aldo Rico se presenta en una interna, no hay garantías de que no la gane.
Por muy segura que parezca una entidad financiera, no está garantizado que no quiebre.
Cuando un partido de izquierda le da su apoyo a un partido popular que está en el poder, nadie puede garantizar cuánto tiempo tardará en retirarle ese apoyo.
Stalin demostró que la inspiración marxista de un gobierno no garantiza que esté a salvo de la crueldad y el crimen.
No está garantizado que el vicepresidente vote a favor de un proyecto del poder ejecutivo.
La república no está garantizada por los republicanos, nuestra historia demuestra que quienes actuaron bajo esa etiqueta, son quienes más la han vulnerado.
Ninguna de nuestras ideas tiene la garantía de no estar contaminada por prejuicios provenientes de la moral burguesa.
Sostener el consumo y crecimiento de la clase media no ofrece ninguna garantía de conseguir su voto.
Un lider popular puede girar a la derecha luego de ser elegido, y tanto su partido como muchos de sus votantes, pueden mantenerle su apoyo. Los 90 nos enseñaron que tampoco tenemos garantizado que eso no ocurra.
No tengo garantías que este post aporte algo.
¿Alguien quiere continuar la lista?
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