Estimados:
Yo no suscribirÃa la acusación de «vendidos» que se les imputa. En general, hay una matriz bastante generalizada, que supongo se relaciona con las inevitables repercusiones de 2001, la BANELCO, etc, en el sentido de que quien piensa distinto a uno, lo hace por plata.
No es mi caso, por lo menos.
Sà puedo entender a los que se sienten «traicionados», porque ustedes son su referencia periodÃstica, y de pronto los ven en una lÃnea de pensamiento, como mÃnimo, llamativa. Y, para colmo, de la vereda de enfrente. Pero bueno, algún dÃa, frente a un gobierno que interpela en buena medida los significantes del progresismo post dictadura, iba a surgir esa diferencia de criterios oculta durante los años de resistencia al neoliberalismo.
En lo personal, tampoco los considero traidores. Sà debo decir que me llamó la atención, cuando en este artÃculo, Zloto concluyó, muy neoclásico él, que la causa última de la inflación podÃa encontrarse en el déficit fiscal.
Me pareció raro, digo, porque conozco otras notas suyas en esos mismos dÃas, con un sentido de realidad altamente superior.
Justamente, en estos meses, esa búsqueda, tan tÃpica de Ernesto, por el «justo medio» de Hillell, decantó en el latiguillo «estamos todos locos», que anula la racionalidad inherente a la polÃtica, aún cuando se trate de una racionalidad perversa. No hace falta leerlo a Dri, o como Ernesto, ridiculizarlo a Feinmann: un colega que asumo ustedes respetan, como Aliverti, y que no es pro gobierno, supo tener una actitud y un análisis muy superior.
Notas como estas, todas de Ernesto, les restaron mucho, y no sumaron ni una idea al ruido. Parecieron más bien una autodefensa, y en muchos casos, una defensa de la corporación periodÃstica, justo cuando era más evidente que algo andaba mal entre los medios y un sector amplio de la sociedad.
Yo no suscribirÃa la acusación de «vendidos» que se les imputa. En general, hay una matriz bastante generalizada, que supongo se relaciona con las inevitables repercusiones de 2001, la BANELCO, etc, en el sentido de que quien piensa distinto a uno, lo hace por plata.
No es mi caso, por lo menos.
Sà puedo entender a los que se sienten «traicionados», porque ustedes son su referencia periodÃstica, y de pronto los ven en una lÃnea de pensamiento, como mÃnimo, llamativa. Y, para colmo, de la vereda de enfrente. Pero bueno, algún dÃa, frente a un gobierno que interpela en buena medida los significantes del progresismo post dictadura, iba a surgir esa diferencia de criterios oculta durante los años de resistencia al neoliberalismo.
En lo personal, tampoco los considero traidores. Sà debo decir que me llamó la atención, cuando en este artÃculo, Zloto concluyó, muy neoclásico él, que la causa última de la inflación podÃa encontrarse en el déficit fiscal.
Me pareció raro, digo, porque conozco otras notas suyas en esos mismos dÃas, con un sentido de realidad altamente superior.
Justamente, en estos meses, esa búsqueda, tan tÃpica de Ernesto, por el «justo medio» de Hillell, decantó en el latiguillo «estamos todos locos», que anula la racionalidad inherente a la polÃtica, aún cuando se trate de una racionalidad perversa. No hace falta leerlo a Dri, o como Ernesto, ridiculizarlo a Feinmann: un colega que asumo ustedes respetan, como Aliverti, y que no es pro gobierno, supo tener una actitud y un análisis muy superior.
Notas como estas, todas de Ernesto, les restaron mucho, y no sumaron ni una idea al ruido. Parecieron más bien una autodefensa, y en muchos casos, una defensa de la corporación periodÃstica, justo cuando era más evidente que algo andaba mal entre los medios y un sector amplio de la sociedad.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-109294-2008-08-08.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-103546-2008-05-04.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-103546-2008-05-04.html
No digo necesariamente que haya mala leche, y espero que no se entienda asÃ. Convengamos en que dejarles un comentario en un post no es la forma ideal de expresar la lectura personal de un fenómeno complejo. Pero la matriz de análisis ético de la polÃtica, omitiendo relaciones de fuerza, marcos ideológicos, sentido histórico, etc., te sale mejor o peor según lo que piensa la Tribuna. Y a un amplio sector (no sé que tan amplio, pero lo suficientemente amplio como para que ustedes bajen a contestarle), no le pareció.
Reconozco que no son ustedes los que cambiaron. Somos nosotros. El relato progresista partió siempre de una impugnación ética de la realidad. Es su condición de surgimiento: cuando el Muro se nos cayó encima, cuando el mundo se hizo unipolar, cuando campeaba el pensamiento único, la ética era un refugio de resistencia.
Reconozco que no son ustedes los que cambiaron. Somos nosotros. El relato progresista partió siempre de una impugnación ética de la realidad. Es su condición de surgimiento: cuando el Muro se nos cayó encima, cuando el mundo se hizo unipolar, cuando campeaba el pensamiento único, la ética era un refugio de resistencia.
Ustedes siguieron haciendo el mismo periodismo que aprendieron con Jorge, en los noventa, en otro contexto, totalmente distinto. Nosotros pedÃamos una mayor politización, un reconocimiento de que las ideologÃas, mal que le pese a Ernesto, existen, y de que en la Argentina la derecha también. La historia no es solamente pasado a evocar: es el conjunto de determinaciones y condicionamientos que sirven para entender la realidad. Y la acción polÃtica moderna -organizada, de masas, con partidos y lucha por el poder- a veces se sirve a sà misma, como la guerra, pero en buena medida se entiende mejor registrando esas relaciones históricas de lucha que reeditando los relatos trascendentes de la ética liberal clásica.
Me gustó mucho lo de que los que cambiaron no fueron ellos sino nosotros, hasta ahora no lo habÃa pensado asÃ, pero creo que tenés razón. «El relato progresista partió siempre de una impugnación ética de la realidad». Ellos siguen ahÃ.
Ezequiel, vos sabés cuánto aprecio leerte por donde escribas, te voy a criticar ahora pero voy a explicarme. Veo que los jóvenes estuvieron seducidos por Tenembaum y hoy no pueden zafar de esa seducción, y en lugar de ver claro, es como que le piden a Tenembaum que comprenda su dolor por el papel activo que tuvo en el conflicto de ClarÃn-TN contra el Gobierno. Asà lo và en el post de Un DÃa Peronista, que consigue que el mismo Ernestino TN-embaum responda, con su dejo de Lord inglés con fair play, que a mà no me conmueve. LeÃste mi post sobre el arduo trabajo de Pablo Llonto, y deberÃas leer todo lo referente a lo que dice Pablo sobre el modo con el ClarÃn trata a su personal periodÃstico, y la frase siguiente que copio:
“El que se pelea con ClarÃn deja de ser periodistaâ€, comentó algún trabajador de prensa en una universidad pública hace unos años. El pánico de revisar la actuación del grupo o de sus principales referentes empresarios no tiene paralelo en el paÃs. No sólo los empleados de los incontables medios informativos dejan de lado esta posibilidad, sino que en gran número, desde todos los espacios se obvian las maniobras y conductas que hechas por cualquier otro sujeto habrÃan sido motivo de informes especiales. El temor al cuco se llama “silencioâ€.
Nadie le puede pedir a TN-mbaum que pierda su trabajo, como hizo Llonto, que es un quijote único en la historia. Uno comprende que disfrute del suculento aumento de sueldo que puede haber significado jugarse con tanta vehemencia por la patronal. Es posible que Ernestino TN-mbaum se pare para siempre, ClarÃn puede pagar muy bien cuando quiere, me lo contó Olga Vigliecca, otra quijota que salió de ClarÃn pero le costó cambiar de estilo de vida por mantener su coherencia ideológica.
A Ernestino TN no se le debe recriminar lo que es obvio. El tema es saber para quién y para qué trabaja, y que es lo que hicieron y hacen sus patrones en el rol activo de ingerencia sobre el Gobierno, para lo cual han puesto toda su artillerÃa pesada y liviana, generando un fenómeno de adhesión de todos los medios y manipulando a la opinión pública.
Abandonen el pañuelo, los mocos y las lágrimas, chicos. Tenembaum le lame los zapatos al jefe, está muy claro, si no, mirá mi otro post «Chacareros más, chacareros menos», donde no pierde tiempo para convencer al espectador de que lo vió no es como se vé.
Te mando un cariño, y a todos los jóvenes, que los necesitamos más aflojados de Ãdolos de barro.
Esta todo bien, Eva.
Por lo demás, yo no miro a T&Z, y tampoco leo a Lanata, ni me siento dolido por lo que pasa con los medios. Los medios masivos de comunicación juegan del otro lado, eso para mà es un duro dato de la realidad. Por eso a lo mejor sueno desapasionado: yo nunca me sentà representado por Lanata, Tenembaum, Zloto, Montenegro y compañÃa. La otra razón es que este post es copia fiel del comentario que les dejé a ellos en su blog.
Vendrá a ser algo asà como que la ética no va más, ahora es la ideologÃa?
No era eso el relativismo moral?
Perdón, seguramente es una burrada, no soy muy ducho en estas lides.
Una cosa que me parece extraña – pero parece que es solo una percepción mÃa, probablemente no sea real – es que los temas abordados o los puntos de vista difieren según el medio en que se publiquen (Página12, ClarÃn, Radio Mitre, Canal 13, …)
¿Es solo un error de percepción mÃa?
Si no fuera asÃ, ¿que significa? ¿que en unos medios se permiten decir determinadas cosas y en otros no? ¿eso habla bien o mal de su ética periodÃstica?
A ver, para que no nos vayamos al fondo del mar. Ayer, la agencia Paco Urondo sacó un artÃculo que plantea, simplificando, que Solanas votó como votó porque tiene un campito donde el sacrÃlego cineasta siembra…soja. MartÃn, un amigo, plantea que un problema del kirchnerismo es qué lugar deja para los ganadores del modelo. Yo persevero por otro lado. En el fondo, en esa crÃtica pedorra a Pino (habiendo tanto que decir, si fuera el caso), late un reflejo preterideológico (epah!). Es como una especie de teorÃa del chori al revés: si estás con ellos, debe ser porque sos sojero, o porque te beneficiás. Más antipolÃtica: los intereses materiales no explican cada clivaje polÃtico, caso contrario muchos de nosotros votarÃamos a Macri, Carrió, etc. Es una pavada, pero una pavada que sale del núcleo según el cual el problema de la Argentina es de orden moral (la impunidad, el relato progresista anclado en una crÃtica ética del poder tal cual se plasma en los 90). Todo eso podÃa servir más o menos cuando coincidÃan la redefinición a la baja de lo público con ciertas zonas grises de su implementación (léase «afano a dos manos»). Y cuando, de paso, no estábamos embarrados en la gestión. La pureza es el lujo de los que resisten. A Pino, en buena medida, esto no le pasa por casualidad. Ha hecho muy poco por desarmar este discurso que remite todos los problemas del paÃs a la corrupción de «los polÃticos».
Sigo insistiendo: el enemigo inmediato no es la derecha, para poder debatir de frente con la derecha tenemos que desarmar la narrativa de la antipolÃtica.
Por si hace falta aclararlo, me parece una burrada la crÃtica de los compañeros de la Paco Urondo.
Zequi, no me queda claro eso de «uds no cambiaron». ¿Eso por qué? ¿por qué ser periodista es cuestionar todo? entonces la crÃtica a T&Z es válida. No les pido que hablen bien del gobierno, les pido que pregunten, repregunten, marquen los defectos o contradicciones del otro actor social (o del opositor) del mismo modo que lo hacen con el gobierno. Y eso, no lo hicieron durante el conflicto agropecuario. Por supuesto, de ahi a decirles traidores… me quedo con la opción «mala» en tu encuesta.
Andres dice algo cierto. El tono varÃa según el medio. (ver lo publicado en la revista XXIII)
En cuanto a Pino: si, es una chicana barata. ¿pero sabes qué? él y muchos las usan vs nosotros. Si, no ayuda a «elevar» el debate y puede que sea un sÃntoma de la antipolÃtica. Pero (personalmente) estoy cansada de que jueguen a ser angélicos. Como te dije en algún momento, hay que marcar porque se aprovechan de que nos caen simpáticos (y ellos si nos marcan con «crÃticas pedorras»)
Creo que el núcleo del texto de Ezequiel es la tesis de que el discurso progresista de los 90 se redujo a una impugnación ética de la realidad y que eso es algo agotado en la situación actual. Ezequiel encuentra una formulación dramática muy atractiva de esa idea: «Reconozco que no son ustedes los que cambiaron. Somos nosotros.».
No hay que tomar al pie de la letra esta afirmación para reconocer su productividad. Es decir: puede que A LA VEZ se haya agotado el reduccionismo ético de la polÃtica y hayan cambiado ET y MZ. Es más: puede que el cambio de estos periodistas (podrÃamos agregar a otros más o menos derechistas, desde Nelson Castro hasta Lanata) sea un corolario del agotamiento del reduccionismo ético.
Estos periodistas quizá no sepan hacer otra cosa que actuar como sacerdotes que todas las mañanas predican lo que no practican: TNmbaum, a propósito del accidente aéreo de ayer en España, hizo un elogio de Zapatero porque fue a visitar a los familiares de las vÃctimas, que en realidad sólo era un pretexto para reprocharle a Kirchner que cuando ocurrió Cromagnon él se quedó en el Calafate. El tono de TNmbaum era encendido y entusiasta, porque se nota que no sabe hacer otra cosa más que reprocharle a otro el no haber hecho algo. Es decir: no es capaz de analizar un conflicto en término de intereses en pugna, entonces todo lo que queda es que Zapatero estuvo bien al saludar a los familiares y Kirchner estuvo mal en quedarse en Calafate.
Esa función admonitora antes la cumplÃan los curas de pueblo. Analizar un conflicto polÃtico en términos de intereses te lleva a exponer también desde qué lugar hablás cuando ocupás el prime time del primer multimedios del paÃs. Ahà ya no sos un juez ético de los gobiernos, sino un actor del conflicto, alguien que está sostenido por determinados intereses. No podés analizar una realidad en la que sólo aparecés como espectador. Como los medios de comunicación van a ser en el siglo XXI un factor de poder cada vez más gravitante, como la tecnologÃa encierra una contradicción entre concentración y dispersión del poder cada vez más aguda, es de prever que el rol de los periodistas va en camino de convertirse en otra cosa. Van a ser (o ya son, pero van a ser cada vez más) operadores de comunicación, diseñadores de mensajes, editores, organizadores de la pantalla, como se vio en la cobertura del conflicto del campo.
¿Qué palabra se usa para titular un suceso? ¿a quién se le adjudica el sujeto gramatical de la oración? «La crisis causó dos nuevas muertes» «Paro histórico» «El campo otra vez en las rutas», etc. Estas frases van acompañadas de una imagen: una foto donde el policÃa que mató a Kostecki y Santillán es apenas una nube que pasa, una pantalla dividida en dos en la que De angeli sentado tomando mate se burla del discurso de la presidenta, etc.
¿Qué lugar queda para los MZ y ET que trabajan para una empresa cuyo mayor interés es fijar cada mañana la agenda de discusión? Un lugar cada vez más reducido, ideas simples, que puedan acompañar a fotos de lectura rápida. En esto Bernardo Neustadt ha mostrado el camino y el mejor discÃpulo es hoy Lanata: una foto de Kirchner con un ojo revirado y expresión iracunda, acompañada de una frase ingeniosa es todo lo que necesitan para vender la edición del dÃa. La lucha de Lanata no es contra la corrupción, sino contra Página 12 o Perfil, disputándose un determinado segmento del mercado que ClarÃn no cubre (lo que ya es difÃcil, porque ClarÃn aspira a cubrirlo todo).
Ahora Lanata pasa al espectáculo revisteril, por lo que dejará un lugar vacante. MZ y ET parecen demasiado timoratos para ocuparlo.
felicitaciones a Ezequiel por el análisis
Oscar C.
Hay muchos tipos de falacias, pero, leyendo las notas de Tenembaum, encontré una constante a la que no le conozco nombre. La llamaré, provisoriamente, falacia de Funes el memorioso.
«Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no habÃa sino detalles, casi inmediatos.»
Ante cada afirmación de sus hipotéticos interlocutores, Tenembaum dispara: la realidad es más compleja. Siempre. Es el más remanido de sus argumentos. Y, como cualquier falacia, en principio funciona.
Veamos unos ejemplos prácticos:
– Colón descubrió América.
La realidad es más compleja. Puede que antes hayan llegado vikingos, e incluso los nativos no cayeron del cielo, sino que, según la teorÃa más aceptada, llegaron desde el viejo continente (de nuevo, la realidad es más compleja: el viejo continente tiene la misma edad que el nuevo), a través de las Aleutianas.
– El 25 de mayo de 1810 el pueblo salió a reclamar la destitución de Cisneros.
– La realidad es más compleja: el 18 de mayo se venció la prórroga establecida por Cisneros para que todos los ingleses -todos ellos mercaderes- que habitaban irregularmente (es decir, todos) el suelo del virreinato, abandonaran este territorio. Eso significaba, para la clase dominante porteña, el fin de toda posibilidad (con España en guerra) de comerciar ventajosamente sus productos primarios. UrgÃa romper lazos con España. Y… sÃ, todavÃa hoy es discutible si fue una revolución o una gran estafa.
PodrÃamos seguir, pero me aburrà antes de lo que esperaba.
En resumen: siempre la realidad es más compleja que su análisis. Por esa razón, precisamente, se efectúa un análisis. Y siempre será inconcluso, siempre dejará elementos afuera.
Cuando llamamos árbol a un árbol, lo hacemos pasando por alto cuántas hojas tiene, y sus diferencias con otro ser al que también llamamos árbol.
Cuando llamamos monopolio a ClarÃn, lo hacemos sabiendo que no es el único protagonista del mercado. Sólo el más grande, el más poderoso y, por lo tanto, el que mayor poder de fuego ostenta. Y sÃ, Ernestito, la realidad es más compleja. Es tan compleja que resulta fácil ridiculizar cualquier intento de relación entre los intereses de ClarÃn y los de la embajada de Estados Unidos, aunque el grupo ClarÃn salga corriendo a la embajada a pedir «auxilio diplomático» cuando pierden un negocio varias veces millonario. Y la ridiculización resulta fácil, precisamente porque la realidad es más compleja. Tan compleja que gritar que todavÃa existen pobres no demuestra per se nada, absolutamente, sobre este gobierno. Hay que trabajar un poquito más para establecer una relación causal. Porque, insisto Ernesto, la realidad es más compleja. Pero usar esa frase como arma arrojadiza ante cada uno de los argumentos -sólidos- con los cuales se pretende demostrar el daño que el discurso único produce en una sociedad, no es más que un manotazo de ciego. Una refutación es otra cosa.
Una refutación en serio es, (¡caramba, qué coincidencia!) algo más complejo.
«para poder debatir de frente con la derecha tenemos que desarmar la narrativa de la antipolÃtica.»
Creo que la derecha, en esa narrativa de la antipolÃtica, nos metió un golazo bárbaro.
Esa narrativa hizo que Kirchner perdiera el 28 de junio.
Esa narrativa clausura la posibilidad de debatir polÃtica porque la polÃtica volvió a ser mala (como debe ser para los que ahora ostentan el poder (Medios, Mesa de Enlaze)) como en los 90.
Usaron para eso el imaginario de «ladrones», «capitalismo de amigos», el «patrimonio del matrimonio K» y, obvio, la «soberbia», que, al situar a los soberbios en un lugar desde el cual es imposible discutir o «dialogar y consensuar», quedan inhabilitados para la discusión polÃtica, ahora entendida como moral, instituciones y república.