¿Perdió el kirchnerismo en Santa Fe?

Mientras los medios antikircheristas parecen suponer que sus candidatos están en condiciones de “hacerse rulos” luego de la elección santafecina de este domingo, un análisis menos superficial de la contienda electoral amerita realizar un par de precisiones para ubicar la elección dentro del contexto en que debe ubicarse.

  1. Como viene sucediendo desde las últimas elecciones ejecutivas a nivel provincial, el oficialismo se volvió a alzar con la victoria. Como se dijo acá sólo en 6 de las últimas 32 elecciones (1 sobre 9 este año) hubo cambio de gobierno. La mezcla de alegría y de enojo de Binner post triunfo y las caras de preocupación previas a la confirmación de la victoria evidencian que la expectativa era superior a la que finalmente se concretó. Una mirada evolutiva del voto socialista en la provincia indica que el mismo viene en caída, aunque aún logra ser la primera minoría entre los santafecinos. En la elección de 2005 el socialismo y sus aliados reunieron el 43% de los votos, pasando al 48,2% de la elección ejecutiva provincial de 2007 (con Binner de candidato), para disminuir al 40,5% en la de senador de 2009, para volver a caer al 38,7% de ayer. La derrota legislativa también le propinó al socialismo un dolor de cabeza de cara a la administración que se avecina. Habrá que ver ahora, la muñeca política de Bonfatti para lograr consenso y lograr los acuerdos indispensables para una gestión sin olas en el ámbito parlamentario.
  2. La elección del cómico Del Sel fue impresionante. En escasos meses de campaña duplicó con creces la cantidad de votos de la interna abierta y peleó palmo a palmo con Bonfatti. Aquí debe resaltarse que la jugada política de Mauricio Macri (y/o de su alter ego Durán Barba) fue un golazo de media cancha. El apoyo final de Reutemann a su candidatura, que pareció más un subirse a la ola Midachi que a un direccionar los votos hacia el cómico, más el apoyo astuto del duhaldismo a su candidatura, parecen ser parte de una escena en la cual ambos juegan como actores de reparto. No hay dudas, según los entendidos, que mordió mayoritariamente el voto peronista anti K y la presencia de Macri como el “levanta manos” del actor, muestra a las claras quien capitalizó la excelente elección. Con seguridad la boleta única configuró el escenario propicio para candidaturas del estilo Del Sel, al evitar el traccionamiento de dirigentes con fuerte implantación territorial, que puede suponer un sistema electoral basado en la lista sábana (me refiero a la elección en la cual las boletas van unidas una a la otra, como serán el 23 de octubre a nivel nacional) y jugar como cinco elecciones diferentes una a la otra.
  3. La elección del Frente para la Victoria presenta elementos de difícil evaluación. Si se piensa desde las expectativas previas (lo mismo puede extenderse a la Ciudad de Buenos Aires) no se trata de una buena elección, ya que la creencia en el “huracán Cristina”, propio del microclima K, hacía prever un resultado superior. Pero si se observa en forma evolutiva el candidato kirchnerista, la principal bandera en la lucha por la 125 en tierras del agropower, pasó del 9,6% del 2009 al 22,2% de esta elección. Sin dudas, el aumento en el caudal de votos K, junto con la victoria en las legislativas provinciales, dan a entender que la traslación directa entre esta elección y octubre no da por resultado el axioma carriotista del “78% votó en contra del gobierno nacional”. Por último, negar que peronismo santafecino se vertebró desde el vamos como un justicialismo antiK devuelve una mirada optimista sobre la elección del Chivo Rossi en la provincia de la bota, en la cual durante los años 2008 y 2009 la pasó mal de veras (quién no recuerda los huevazos que le propinaron los empresarios campestres).
  4. Una rápida cartografía a los bastiones en los cuales se asentó el voto santafecino revela que el fuerte electoral del candidato ganador se encontró en el centro de la provincia; el del Midachi en las zonas lindantes a la provincia de Córdoba, donde sobre el sudoeste de la provincia parece encontrarse el “campo fértil” para una oposición a cualquier candidatura K; y el del candidato del FPV en el noroeste de la bota. Este análisis a vuelo de pájaro realizado en conjunto con el Escriba invita a reflexionar sobre las características del votante de Santa Fe que esperamos amerite un análisis más profundo de cara a los comicios de octubre para poder evaluar las fortalezas y debilidades del voto oficialista y de la oposición.
  5. Para dar una respuesta a la pregunta que se formula en el título de esta nota, la misma parece evidente. Es claro que en términos absolutos la respuesta es sí y por mucho. Ahora si se reflexiona a partir de la foto del 2009, hay más para festejar que para llorar. Si nos detenemos en la foto del 2009 visualizamos un ganador excluyente de la contienda, Reutemann, que emergía como candidato puesto para las elecciones presidenciales de octubre próximo apoyado por un PJ que volvía a derrotar al socialismo en su propia cancha. El 9% del FPV en esa elección legislativa marcaba que los tiempos del kirchnerismo se había apagado para siempre y que la estrella de Rossi sucumbía en el intento de desafiar el predominio reutemista en la provincia. Sin embargo,  el trabajo de orfebre del presidente del bloque del FPV, junto a la evidencia del repunte presidencial durante estos años, unificó el PJ en derredor del kirchnerismo, impensado docena de meses atrás. La elección a legisladores es otra muestra palpable de que el kirchnerismo (en la figura de una kirchnerista como ME Bielsa) también puede medirse desde ese piso electoral.
  6. Por último y mirando a octubre el dato saliente es que el triunfo de Bonfatti es claramente el triunfo de Binner, quien lo bancó en la interna cuando no era el candidato puesto de la alianza y lo volvió a sostener en esta elección ejecutiva. Si la elección de Córdoba diera por resultado, una victoria de Juez, el gobernador de Santa Fe podría comenzar a “hacerse los rulos” y mostrar como pocos (ni Alfonsín, ni Duhalde y menos que menos Carrió podrán hacerlo) dos victorias electorales en dos importantes distritos del país. Y si aceptamos el axioma carriotista del voto en contra del gobierno, se deberá tener en cuenta que el mismo se podrá repartir entre más de una canasta. Y la canasta del FAP parece llevar más huevos que las boinas blancas y aledaños. El PRO volverá a festejar por partida doble las elecciones de Santa Fe y Buenos Aires, pero su liderazgo natural deberá resignarse a ver el final del partido más importante del año desde el plasma de su casa. Suponemos que hará fuerza por Cristina, para quedar en soledad como alternativa al kirchnerismo en el 2015. El kirchnerismo por otro lado, deberá esperar hasta el 14 de agosto silbando bajito y a sabiendas que tiene mucho a favor (candidata, aparato, militancia, buenas perspectivas económicas y muchos opositores que quieren ser) y pocas en contra.
Mariano Fraschini : Doctor en Ciencia Política y docente (UBA- UNSAM)