Hic Sunt Dracones

Leer los diarios y ver programas políticos estas semanas produce una extraña sensación. Hay mucha discusión, muchas palabras, cuando, tal vez, lo que debería haber es un poco más de silencio. Una gran frase de un gran filósofo dice, “sobre lo que no se puede hablar, es necesario callar.” Y sobre lo que va a suceder en los próximos años en la política argentina poco podemos decir hoy, porque no sabemos qué sucederá.

Y no sabemos lo que sucederá porque, como un navío medieval estamos entrando en un Mare In Cognito, en un océano desconocido. Por lo tanto, todo puede suceder.

Por momento pareciera que no hay conciencia sobre lo novedoso del momento político actual, y sobre lo inútil que es tratar de analizarlo con categorías inactuales. Pero repasemos.

Primero, de reelegirse Cristina Fernández de Kirchner dentro de 50 días, estaríamos hablando del primer ciclo de gobierno de la historia argentina en durar (pontencialmente) doce años. Ni Perón lo logró.

Segundo (y más novedoso aún) de así hacerlo, la presidenta habría sido el primer mandatario desde 1983 en haber logrado levantarse de una derrota electoral en una elección legislativa de medio mandato. (A diferencia de Alfonsín, Menem y De La Rúa, cuyas derrotas en 1987, 1997 y 2001 respectivamente pusieron fecha de vencimiento a sus gobiernos por anticipado.)

No sólo eso, sino que Cristina habrá logrado sobrevivir exitosamente una crisis política tan profunda como fue la pelea por la 125, también a diferencia de Alfonsín y De La Rua, que nunca pudieron sobreponerse a la crisis de Semana Santa y al escándalo de las coimas del Senado. (Aquí habría que hacer tal vez una salvedad con Menem, que pudo sobrevivir el fracaso del plan “Bunge y Born” y una mini-híper al inicio de su mandato.)

Tercero, de sacar más del 51% (lo cual hoy parece al menos posible) Cristina Fernández de Kirchner sería al presidenta con mayor porcentaje de votos, superando incluso a Raúl Alfonsín. Algo completamente novedoso para una figura con ocho años de manejo del poder (aunque no, obviamente, como presidenta los ochos años) en sus espaldas.

Y cuarto y último: si Cristina Fernández de Kirchner saca efectivamente 30 puntos de diferencia con el segundo o más, estaríamos hablando de la mayor diferencia entre primero y segundo en una elección presidencial del 83 hasta la fecha (y tal vez antes.) Sumémosle a esto la casi implosión de la UCR y el ascenso de Binner y Macri y veremos que nos esperan más novedades.

Amerita repetirse: este escenario nos adentra en un Mare Incognito en la política argentina. Frente a este escenario, para usar otra gran frase de otro gran filósofo, todo lo sólido se desvanece en el aire.

El fin de ciclo K. La Scioli dependencia. La barón-de-conurbano dependencia. El grupo A. La centralidad del Congreso. La no centralidad del Congreso. El rechazo del campo. El pato rengo. La “amenaza Moyano”. Todos estos lugares comunes (en el buen sentido aristotélico, es decir, aquello que todos compartimos) deberán repensarse.

Pero ojo: si le sumamos a este escenario nacional una crisis económica mundial de muy difícil pronóstico, la caída global de los paradigmas ecónomicos dominantes durante los últimos 30 años, el avance de China y Rusia y el estancamiento de EEUU y Europa, todo esto nos habla de un escenario de gran fluidez e indeterminación. Lo único seguro es que no hay garantías de nada.

Como en aquellos mapas medievales, hay que advertir al viajero que se adentra en un Mare Incognito, “Hic Sunt Dracones”, “Aquí hay dragones.”

: Politóloga. Me interesa la teoría de la democracia y el estudio del populismo.