La carrera presidencial en Estados Unidos

 

Durante el día de mañana se realizarán elecciones simultáneas en diez Estados norteamericanos, continuando con la temporada de primarias y caucuses para seleccionar al candidato republicano a la presidencia, con la mirada puesta en las elecciones que se celebrarán el 6 de noviembre de este año. Como ustedes saben, los cuatro principales candidatos del Grand Old Party son Mitt Romney, Newt Gingrich, Ron Paul  y Rick Santorum. Veamos una breve referencia de ellos.

Mitt Romney es un empresario multimillonario y fue gobernador de Massachusetts. Es la segunda vez que se presenta en las elecciones primarias (lo había hecho en 2008) y profesa la religión mormona, algo que no muchos ven con simpatía. El aspecto que genera más recelo entre los votantes conservadores es que, siendo gobernador, aprobó una ley de reforma de la salud ciertamente similar a la que impulsó Obama durante su mandato.

Rick Santorum, con 53 años, es el candidato más joven. Fue Senador de Pennsylvania y cuenta con un firme apoyo de diversas organizaciones sociales conservadoras fundamentalmente por su fuerte rechazo al aborto y su defensa del matrimonio tradicional.

Newt Gingrich, por su parte, fue el presidente de la Cámara de representantes entre 1995 y 1999, y estuvo alejado de la vida pública durante algunos años por una relación extramarital con quien es su actual mujer. Su propuesta más firme es promover un aislamiento de los islamistas radicales alrededor del mundo para obtener la victoria contra el “terrorismo”.

Finalmente, llega el turno del inefable Ron Paul quien hace 24 años se presentó a las elecciones como candidato del Partido Libertario y en las últimas elecciones lo intentó como candidato republicano. Desde 1977 ocupa una banca en el Congreso y actualmente es miembro de la Cámara Baja por el Estado de Texas. Es ginecólogo (algo que siempre menciona cuando se manifiesta en contra del aborto) y propone la abolición de la Reserva Federal, el retiro de las fuerzas armadas nacionales en todos los países en los que tiene bases y la vuelta al patrón-oro.

Si bien suele decirse que Ron Paul es el padrino intelectual y padre espiritual del tea party, lo cierto es que la mayoría de los referentes de esta organización (y agregaría, alguno de los más importantes) ya manifestaron su apoyo a Gingrich (aunque, vale decir, parece que a los amigos se les está apagando la estrella).

Algunos de los candidatos que quedaron en el camino son el ejecutivo Herman Cain; la militante del tea party, Michele Bachmann; el ex demócrata Buddy Roemer; el ex Gobernador de Utah, Jon Huntsman, y el errático Gobernador de Texas, Rick Perry (quien propuso, por ejemplo, enviar tropas a México para luchar contra los carteles de narcotraficantes).

Este ciclo de sucesivas elecciones que se extiende desde el 3 de enero, con el caucus de Iowa, hasta el 26 de junio, con las primarias en Utah, presenta un conjunto de características que estructuran una particular modalidad de selección de candidatos. Son estas particularidades las que intentaré presentar en las próximas líneas, para tener una breve e inicial aproximación que seguramente será completada con sus comentarios.

Las elecciones primarias del partido Republicano se desarrollan en los 50 estados y seis territorios adicionales estadounidenses.  Cada uno de estos Estados y territorios cuenta con un número específico de delegados (consultar la cantidad por Estado acá), quienes están habilitados para formar parte de la Convención Nacional partidaria en la cual se elegirá formalmente al candidato (en esta oportunidad la Convención se realizará en Tampa, Florida, el 27 de agosto). Algo que ocurre generalmente (y que si bien se dijo que esta vez iba a ser una excepción, creo que nuevamente va a ocurrir) es que la convención es sólo el acto oficial de presentación del candidato, el cual, de acuerdo al calendario de las primarias, suele conocerse de manera extraoficial antes del encuentro nacional.

Un aspecto que parece indistinto, pero que no lo es, está reflejado por las diferencias que existen entre las formas de organizar los actos electorales. En este sentido, hay un conjunto de  diferencias claras entre los caucuses y las primarias. Las elecciones primarias (que pueden ser abiertas o cerradas) son organizadas por los gobiernos locales (y en muchos casos estatales) e implican que los miembros con derecho a voto vayan a las urnas. Por su parte, los caucuses son organizados por el partido y su organización varía entre cada uno de los estados. En este tipo de elección el ritual impone encuentros entre los votantes (pueden ser en casas o colegios, por ejemplo) donde discuten sobre los distintos candidatos y sus propuestas, la conveniencia o no de que sea un determinado candidato el que enfrente al probable rival en el otro partido, y un conjunto muy variado de aspectos relevantes en las campañas. En la continuidad del proceso, comienza una cadena de elecciones (se eligen los delegados para la convención del condado, quienes eligen a los delegados para la convención estatal en donde se seleccionan a los delegados para la convención nacional), y en el caso específico de los caucuses republicanos, suelen realizarse por medio del voto secreto.

Esto también ocurre en las primarias y caucuses demócratas. Podemos decir que técnicamente este partido tiene elecciones de estas características pero como un proceso meramente formal, porque no sólo el actual presidente no tiene un  contendiente establecido sino porque tampoco lo tendrá, independientemente de que nada impida que un demócrata se postule como precandidato. Igualmente existirá una convención partidaria para formalizar la candidatura de Obama y se realizará en Carolina del Norte, a principios de Septiembre.

El partido republicano modificó para estas elecciones las reglas de sus primarias y lo que ahora ocurre es que en la gran mayoría de los estados no se asignan los delegados con la tradicional regla del winner take all, sino que lo hacen recurriendo a formas proporcionales o mixtas. En las elecciones del 28 de febrero, en Arizona, la cantidad de delegados en disputa se redujo a la mitad por omitir estas reglas y seguir otorgando la totalidad de los delegados al ganador.

La especificidad del Supermartes, es, como dije, que durante un día en particular varios estados llevan a cabo sus elecciones al mismo tiempo y generalmente muchos candidatos que llegaban con pocas posibilidades y no tienen una buena performance terminado el día, abandonan la carrera por la presidencia. Con respecto a esto, habrá que ver si Gingrich (sobre todo) o Paul (algo más consecuente, creemos que llegará a agosto) dan un paso al costado y manifiestan su endorsement a algún candidato con mayores chances (como ya ocurrió, por ejemplo, con Rick Perry y Herman Cain y sus apoyos a Gingrich).

Algo más con respecto al supermartes. Esta práctica comenzó en la década del 80 y en 2000,  por ejemplo, 16 estados tuvieron sus primarias el 7 de marzo y definieron el 60% de los delegados. En 2004 el supermartes se dividió en una elección el 3 de febrero y luego otra el 2 de marzo, mientras que en la elección en la cual triunfó Barack Obama, en 2008, 24 estados participaron en el llamado “Super-duper-martes”. En esta edición se definirán 419 delegados (se necesitan 1144 para triunfar) y Romney llega con una diferencia importante con respecto a sus rivales. Sin contabilizar los delegados de la última elección en Washington, Romney llevaba 182 delegados, Santorum 79, Paul 40 y Gingrich 39.

En este cuadro podemos ver los resultados en todas las elecciones hasta hoy:

 ESTADO / CANDIDATO

Mitt Romney

Rick Santorum

Newt Gingrich

Ron Paul

Iowa (3/1)

24,5%

24,6%

13,3%

21,4%

New Hampshire (10/1)

39,3%

9,4%

9,4%

22,9%

South Carolina (21/1)

27,8%

17%

40,4%

13%

Florida (31/1)

46,4%

13,3%

31,9%

7%

Nevada (4/2)

50,1%

10%

21,1%

18,8%

Colorado (7/2)

34,9%

40,3%

12,8%

11,8%

Missouri (7/2)

25,3%

55,2%

-

12,2%

Minnesota (7/2)

16,9%

44,9%

10,8%

27,1%

Maine (11/2)

39,2%

17,7%

6,2%

35,7%

Michigan (28/2)

41,1%

37,9%

6,5%

11,6%

Arizona (28/2)

47,3%

26,6%

16,2%

8,4%

Washington (3/3)

37,6%

23,8%%

10,3%

24,8%

 

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de este tipo de elecciones? En principio podemos decir que todos los candidatos durante muchos meses recorren el país y se acercan a los electores, dinamizan la vida intrapartidaria, incrementan el nivel de los debates (o, siendo menos ambiciosos, la cantidad de debates) y ofrecen a sus ciudadanos más y mejores posibilidades para optar por el candidato que más les guste. En el caso específico de esta elección, la dificultad de una primaria tan extendida temporalmente implica para el Partido Republicano una menor cantidad de semanas de disputa directa con el candidato del partido rival.

Pero sin dudas, un componente fundamental en las elecciones está dado por el financiamiento de las campañas. En la contienda actual, y según datos de la Comisión Federal Electoral, se llevan gastados 75 millones de dólares y más del 50% de ese gasto total corresponde a aportes de Restore Our Future, una agrupación que respalda a Romney.

Mientras en Argentina se dio un gran paso con la modificación del financiamiento de las campañas con la Ley de Democratización de la Representación Política, en Estados Unidos, los supercomités que se encargan de recaudar fondos se fortalecieron luego de un fallo de la Corte en 2010 que hizo más flexibles las reglas para que corporaciones y particulares financien ilimitadamente a los distintos candidatos.

El efecto del financiamiento en la campaña es visible, aunque existe una discusión con respecto a si el dinero fluye hacia los candidatos que se encuentran mejor posicionados en las encuestas o, inversamente, las donaciones de las elites partidarias se dirigen hacia sus propios candidatos y esto luego repercute en la elección de los votantes, quienes estarían más inclinados a optar por aquel candidato que atraiga más apoyos. Se estima que ocurre lo primero (por ejemplo en este paper que me facilita un amigo), aunque el riesgo de endogeneidad, es decir, que la causalidad sea inversa, está claramente presente.

En las elecciones de mañana votarán miles de ciudadanos en Alaska, Georgia, Idaho, Massachusetts, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Tennessee, Vermont y Virginia. Es muy probable que Romney gane en la mayoría de los estados y se consolide en su camino a la nominación en Tampa. Pero deberá enfrentar dos problemas que lo persiguen, digamos, desde siempre: su escasísimo carisma (es visiblemente frío y distante) y su, permítaseme el eufemismo, debilidad en el sostenimiento de sus convicciones con el paso del tiempo (hace algunos años se declaró pro choice y hoy es un militante pro life, para dar un ejemplo). Y sobre todas las cosas, deberá enfrentar a un rival que, todo hace presumir, continuará siendo el Presidente de Estados Unidos por cuatro años más.

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