La copropietaria de La Barbarie, MarÃa Esperanza Casullo, nos pregunta, atormentada: » ¿por qué, si hubo y hay antiperonismo, no hay antiradicalismo?».
Si bien cuesta creer que alguien que se presenta en su autobiografÃa como docente de ciencias polÃticas esté haciendo la pregunta en serio, acá va un intento de respuesta por las dudas: Creo, MarÃa Esperanza, que la respuesta se puede dividir en varias partes, según el perÃodo histórico.
1. En principio, el antiperonismo y el no antiradicalismo al que te referÃs están relacionados con las formas en que ambos movimientos definieron ellos mismos el espacio polÃtico en el que se introducÃan. Es decir, está en relación con los orÃgenes de ambos movimientos. El radicalismo representa una forma mas tradicional del liberalismo democrático burgués, que no solo acepta la existencia del ¨otro¨, sino que además acepta la legitimidad no solo de tal existencia sino la posibilidad de la legitimidad de las posiciones de ese ¨otro¨. El espacio de lo polÃtico, entonces, es donde se dirimen tales diferencias tanto hacia afuera como hacia adentro, siendo la UCR quizás la única fuerza que siendo casi inexistente en lo fáctico se empeña en hacer elecciones internas. El peronismo, por el contrario, recorta el espacio social en dos partes. Por un lado el Uno representado por la entelequia ¨pueblo-lÃder¨, que asume la representatividad absoluta de lo nacional, racional, popular, etc, y por el otro lado está el ¨otro¨ absolutamente excluido, representado como la antipatria, antipueblo, cipayos, oligarquÃa o el ahora renacido término ¨gorila¨. Esa exclusión absoluta del ¨otro¨, que pierde legitimidad hasta de existencia, y que replantea la topologÃa del campo polÃtico siempre dividida en dos partes excluyentes que solo pueden conectarse con el ¨o¨ entre medio (Braden o Perón, Perón o Muerte siendo los mas populares y que marcaron hasta el accionar excluyente de al menos una parte de los Montoneros y la AAA que resolvÃan la exclusión del otro en forma literal), hace que el peronista haga imposible la existencia del no-peronista como un ¨otro¨ no antagónico, lo cual es posible con el radicalismo, convirtiendo al no-peronista, automáticamente en antiperonista.
De este modo, MarÃa Esperanza, es el peronismo el que define al ¨otro¨, siempre, como antiperonista, y no hay otra posibilidad, según su propia representación, que no sea entre peronistas y antiperonistas.
2. Con el tiempo eso cambió, ya que con la llegada de Menem esas categorÃas se fueron desdibujando, y el peronismo, al menos temporalmente, cambió la forma de definición del campo polÃtico dejando de lado el método antagónico en función de una supuesta forma mas armónica que llevó a incluir en las listas del peronismo a Cavallo como diputado, a la Bunge y Born con un ministro de economÃa (que se murió al poco de asumir), o la absorción de la UCeDé, con el ingeniero Alsogaray y su hija, la Viola, y hasta Massa, el hoy Jefe de Gabinete. Esta desaparición del modelo dicotómico se extendió a los indultos y llevó a la imposición del modelo neoliberal no solo en lo económico sino que también en lo polÃtico y social hasta naturalizarlo.
3. Con la llegada de De la Rua y caÃda del modelo de la convertibilidad, y la posterior asunción de Duhalde por un lado y Kirchner mas tarde, la tarea mas importante estaba en el salvataje de la llamada ¨gobernabilidad¨, que tras la neoliberalización de la polÃtica representaba la corporación polÃtica que ocupa los cargos ejecutivos y legislativos cual si fueran puestos en empresas privadas, que es en realidad en lo que se convirtió el aparato de estado. Mas allá de las fantasÃa de un grupo de intelectuales y Sandra Russo, la reconstitución del Estado como partÃcipe del mercado no es un proyecto necesariamente progresista sino que es el patrón actual de los gobiernos de derecha tras la debacle del neoliberalismo (debacle relativa, que mas bien puede definirse como agotamiento de un modelo que dió todo lo que podÃa dar). Se puede tomar como ejemplo a quienes nadie acusarÃa ni de nac&pop ni de progres, y que son los polÃticos estadounidenses: EEUU, donde el modelo impositivo es progresivo, donde las jubilaciones siempre se ajustan según la inflación, está hoy en medio de un proceso de ¨redistribución de la riqueza¨, ya que no solo los impuestos son progresivos, sino que la devolución que se hizo fue inversamente proporcional a lo pagado, sino que también, como anuncia el NYT, gane quien gane, se viene una gran ola de regulaciones estatales tras dos décadas de desregulación en un paÃs donde las regulaciones siempre fueron mas extensas que en Argentina. Nadie soñarÃa con declarar que tal redistribución de la riqueza o que la re-regulación es progresista, como no lo es en Argentina. El modelo K, entonces, empezó siendo nada mas que el salvataje tanto de un modelo de acumulación tras el agotamiento del modelo neoliberal, y que hoy se ve en la gran concentración de todo el sistema económico en lo que va desde los monopolios hasta la fijación de precios, pasando por las ventas, y en el salvataje de la gobernabildad para un sector que se ha profesionalizado alrdedor del modelo de estado-empresa. Durante ese perÃodo, las dicotomÃas propias del trazado histórico que el peronismo hace del espacio polÃtico fueron borradas, con K mantenÃendose fuera del armado del PJ y evitando muy cuidadosamente toda referencia a los Ãconos del peronismo.
4. En el presente, eso cambió, con la llegada de K al mando del PJ, la restitución de los Ãconos peronistas, en especial de Evita, que ocupa un espacio bastante central en la fantasÃa de las memorias inventadas del primer peronismo, y el retorno de una topologÃa del nosotros vs. el ¨otro¨ totalmente excluido como quedó en claro durante el conflicto con el ¨campo¨. Si bien era una pelea inganable por parte del gobierno por muchas razones que exceden la respuesta a tu pregunta, MarÃa Esperanza, el planteo que hizo el gobierno de dicotomizar, asumiendo para si mismo no solo toda la razón que fue desde el ¨no se cambia ni una coma¨ hasta la deslegitimización absoluta del otro no solo homogeneizándolo, sino que también demonizándolo y expulsándolo de todo posible compromiso, ya que el otro quedó como aquel que era destituyente, anti-constitucional, que apoyaba la violación de derechos humanos, que no tenÃa ninguna legitimidad en el reclamo puntual de las retenciones sino que se quejaba indirectamente de la polÃtica de derechos humanos, que no se quejaba sino que reproducÃa a los comandos civiles o los grupos de tareas, que no merecÃa ni el diálogo ni el compromiso ni la negociación, sino que solo la condena absoluta.
Mas allá, MarÃa Esperanza, de la futbolización que ha sufrido la sociedad argentina en general, el planteo del gobierno fue un retorno a las fomas originarias del movimiento peronista de exclusión absoluta del ¨otro¨ y no es por eso casual que hayan reaparecido los sÃmbolos partidarios clásicos, como Perón y Evita, sino que también el reclamo de exclusividad de los espacios públicos (la plaza solo la pueden ocupar los peronistas), la piñas para el otro como única respuesta y el retorno del término ¨gorila¨ junto con lo mas chabacano de la creación peronista como Jauretche, ahora elevado al panteón de los intelectuales por CFK. Es por eso que el papel de los intelectuales de la carta abierta, o al menos de los que son intelectuales, ya que gente como Galasso, H. González, Nicolás Casullo o J. P. Feinmann dudosamente entrarÃan en esa categorÃa, fue y es de un gran patetismo. No solo Forster salió a defender una supuesta teorÃa de lo destituyente, sino que se compraron la idea del ¨apoyo crÃtico¨ como si el modelo del gobierno pudiera ser disectado de tal forma, y la supuesta distribución de la riqueza pudiera separarse dentro del proyecto oficial del tren bala, el pago de la deuda, etc. O, como si las crÃticas que hacen pudieran tener un interlocutor válido en la Rosada. Es mas, el mismo K dejó en claro que las retenciones móviles tenÃan como objetivo el pago de la deuda. Todo esto resucitó el antiperonismo como práctica ya que el mismo gobierno resucitó el modelo del no-peronista como antiperonista totalmente excluido, cosa que el radicalismo nunca hizo.
Bueno, ya se alargó mucho, asi que lo dejo ahi, pero es mas o menos una respuesta a la pregunta que tanto te atormenta.
Guauu, Garibaldi, qué clara la tenés. ¿Cuando se publica tu «Index de intelectuales»?
Se podrÃa diseccionar lÃnea por lÃnea y frase por frase la ristra de falacias, mentiras, trampas conceptuales, absolutizaciones de lo parcial, groseras omisiones, afirmaciones injustificables o por lo menos muy discutibles que da como verdad establecida sólo porque a él se le ocurren y ardides retóricos de mala leche a los que recurre el señor que usurpa el nombre del combatiente por la libertad de Italia, pero serÃa interminable. Seguramente en ArtepolÃtica abundan los lectores inteligentes que sabrán detectar todas esas operaciones, o al menos muchas.
che, danielito, claro que todo eso se podria, pero si no lo haces…… eso de desacreditar haciendo comentarios tan generalizadores…..
Garibaldi…pum.
Leà y pensé parecido, no hubiera podido expresarlo tan bien. No me atrevà a responder porque en ese blog no entran mis opiniones de obtusa no intelectual .
Es asà como lo decÃs. Lo que no entiendo es la calidad de «ser» que le otorgás al kirchnerismo cuando en realidad «no es» nada concreto, ha ocupado una suerte de moda que va pasando. Golpe de marketing y ansiedad por consumir que se han juntado en esta sociedad hambrienta de Ãdolos, nada mas. Farandulización pura.
El radicalismo no parió antiradicales porque pensó que otras ideas eran posibles.
«El radicalismo no parió antiradicales porque pensó que otras ideas eran posibles.»
Gracias Caroll, hace rato que no me reÃa tanto. Muchachos los kirchneristas son onanistas, pero ustedes vindicando al Partido Radical y recordando con un aúrea nostalgiosa las épocas en que el comité representaba a DOña Rosa lo son aún mucho más.
La Patria futbolera se ahce de a dos chichis, no es la culpa de la «hegemonÃa fascista» (sic) ni de los «comandos civiles» (sic)
Si bien el papel de mucha gente de Carta ABierta fue bastante decepcionante como decÃs Garibaldi, lo que no me queda claro es porque personas como H. González (nunca leà nada de él, es demasiado pesado y rebuscado para mà gusto), José Pablo Feinmann (FilosofÃa y Nación y La sangre derramada deberÃan ser consideradas de interés público), Nicolás Casullo y el chanta de Galasso no son más intelectuales ¿Lo son y ahora no lo son más por estar «enceguecidos» y apoyar «la tercera tiranÃa»? ¿Nunca lo fueron? ¿Vos les decÃs intelectuales a los que te caen bien y los demás son todos perejiles?
¿Por qué Luis A. Romero, que cada dÃa está más gorilón, Bety Sarlo y Tomy Abraham son intelectuales y los otros no.
En fin, vos sos más maniqueo que los kirchneristas aún. SInceramente, que pesadez, escuchás a un Kirchnerista y te dan ganas de ser opositor, escuchás a un opository te dan ganas de ser kirchnerista.
Bueno, Galasso como historiador es un buen contador, aunque en su favor esta que no es tan ladron como Pigna. Lo de Feinmann es como decia un amigo mio: de derecha entre los de izquierda y de izquierda entre los de derecha, ya que sus articulos, tratando de explicar a Hegel y puteando a Heidegger, en su mayoria, son bastante mediocres y formas de contar sobre como es amigo de todo el mundo. Casullo, mucho verso, poco contenido, salvo, quizas, el analisis sobre las vanguardias (las literarias, no las otras). Creo que nunca lo fueron, no es algo coyuntural. Tampoco creo que lo sea Tomas Abraham, que es mas algo asi como filosofia populachera. Sarlo, en cuanto a literatura, por metodo y contenido lo es. Romero no se.
Hacete K, che, no hay que ser tan vergozoso tampoco. Siempre estas amenazando, pero nunca te haces. Hacete nomas.
Y no flaco, no soy K ni amenazo, de la misma manera que no soy oposición reaccionaria y antipopular como las que dominan en ese campo. Me resulta más fácil entenderme con muchos K que tienen ganas de hablar que con la patética oposición argentina. Realmente es de terror el panorama polÃtico argentino y muchos de ustedes deberÃan reparar un poco en eso. No puede ser que la izquierda sea Kirchner, el centro Lilita y la derecha Macri y Duhalde.
Feinmann no me gusta como periodista pero esos dos libros que te nombraba antes son realmente excelentes. De Casullo sólo he leÃdo Paris 68 y me parece bueno. Luis A. ROmero es un excelente historiador y divulgador, tal vez demasiado veleta en cuanto a sus posiciones polÃticas, últimamente se está poniendo un poco gorila, algo raro en el que nunca lo fue y siempre tuvo un interpretación interesante y desapasionada del perÃodo 1955-1983.
Ah, che, ya que estamos, podrÃas empezar a postear algo que no sean más que provocaciones a ´la lÃnea dura de los K blogueros.
Galasso es un chanta pero tiene varios libros buenos que se alejan del verso del «socialismo nacional» y el delirio del FIP
Garibaldi, ¿pensás que Balvanera te desacredita? Te desacreditás solo. Tus chicanas dan vergüenza ajena.
Pablito: a mi no me desacredita, era un comentario sobre el metodo.
Che Julian: en realidad, la mayor parte de lo que dije arriba, no es mas que una respuesta basada en cosas que son mas curradas que mias, pero la verdad, yo no creo que K sea la izquierda, lilita el centro, etc. Creo que K es de derecha nada mas.
Ah, me toca diminutivo a mà también. Muy ingenioso.
Garibaldi, no recuerdo haber visto antes en este sitio un post que mezclara con tanto tesón un par de ideas bartoleadas de la teorÃa social y un cúmulo tan horroroso de lugares comunes. «El peronismo excluye al otro», ¡qué mente más desastrada! Me recordás una preocupación que vengo teniendo sobre el nivel descendente de los textos de ArtepolÃtica. Tus jugueteos quejosos de universitario iluminado aburren. Para ponerte a analizar en serio una situación tenés que leer un poco más y no conformarte con esa sociologÃa al paso que sólo a vos te resulta interesante. No te pido que dejes de escribir, porque soy re tolerante incluso con los subalumnos de ciencias polÃticas, pero me permito darte un consejo: la próxima vez subà un cuento. Aunque no hayas leÃdo una página de literatura en tu vida, no podrá salirte peor que esto.
!Abajo el peludo!
!Hay que tirar a Perón!
!Fuera el tano Frondizi!
!Echemos a la tortuga Illia!
!Rajemos a la delincuente cabaretera Isabel!
!Muerte a alfonso, a nemen, a delaruina y los ladriprogesistas k!.
Antiperonista y antiradical en todo tiempo y lugar. Peronismo y radicalismo son la peor porquerÃa, gobiernan desde 1983. Basta de culpar a la CIA, los milicos y los marcianos
El problema, Garibaldi, es que tu análisis es empÃricamente falso. La supuesta tolerancia del «democratismo burgués» radical se da de bruces con, no digamos ya negación psicótica del peronismo durante el perÃodo 55/73, sino con la teorÃa de la «legitimidad segmentada» y otras estupideces que han inventado cada vez que pierden las elecciones. Incluso nos podrÃamos retrotraer a las décadas pre-peronistas, cuando el radicalismo se partió debido a que una buena parte del partido no aceptaba la democracia y decidió sumarse al golpe contra Yrigoyen.
Si no hay antiradicalismo es sencillamente porque el peronismo es un movimiento tradicionalmente abierto a las ideas diferentes. Aunque, todo hay que decirlo, con cierta tendencia a la cooptación.
Lo que hablaban de «La Causa contra el Régimen» o intervenÃan provincias gobernadas por opositores eran peronchos ¿no? Los radicales que aceptaban presentarse a elecciones en las que el peronismo estaba prohibido «aceptaban la existencia del otro» ¿no? Sanmartino hablando de «el aluvión zoologico» también ¿no? Y eso recién de arranque del post…
Garibaldi: mi nombre es MarÃa Esperanza Casullo, o MEC en todo caso, que es como firmo, no alguna deformación que no sé a qué viene. El nombre de Pablo es Pablo, no Pablito. Ciertas reglas de cortesÃa y civilidad (que son, como decÃa Kant, muestra de que se reconoce la humanidad que dos personas tienen en común) son el umbral mÃnimo a partir del cual se puede entablar una polémica de ideas. En estos términos, no.
Me parece que la pregunta de MEC no apunta a la formación de «otros» ¿de qué otra manera se constituirÃa la identidad propia sino, también, en la diferencia? Creo que refiere a la formación de un conglomerado que se constituye en forma más o menos homogénea, pese a la heterogeneidad de origen, pero en el que actuan los motivos emocionales por encima de los racionales, y cuyo único objetivo explÃcito es la oposición a (anti-peronista)¿Qué tienen los movimientos (peronismo/yrigoyenismo) objeto de esas interpelaciones (por decir poco) que les sirven de condición de posibilidad? ¿Cómo afectan las percepciones para que las respuestas parezcan provenir de reflejos inmediatos y no de la racionalidad? Gracias MEC por tus textos y reflexiones.
Pido disculpas, MarÃa Esperanza, aunque supongo que el mensaje no estaba dirigido a mÃ. Es una fea costumbre que tomé hace poco tiempo la de abreviar los nombres. No me gusta, ahora que lo veo.
Graciela
No serÃa del todo inapropiado, a los efectos de este «post», una lectura atenta de «La Nación» y «La Prensa» de los años de apogeo de Irigoyen. Quizás allà encuentre el autor del post notas, editoriales y opiniones que le demuestren la absoluta inconsistencia histórica ¿Mentira o ignorancia? de su respuesta a la pregunta de Mary Hope. En esos años la bestia negra de los dueños de este paÃs era el radicalismo, «personalista», lo llamaron, para diferenciarlo de su otra vertiente, la «civilizada», «anti-personalista», representada por Marcelo T.
Palabra por palabra, salvando los estilos de cada época, el odio de la oligarquÃa ¿Será correcto denominarla asà para ese perÃodo? contra la irrupción de las masas en el escenario histórico prefigura (ufa, la tengo con esa palabreja) al antiperonismo. Al respecto Rodolfo Puiggrós, en «El Irigoyenismo» (Corregidor, 1974, 5ta. ed.) tiene algo que decir. Siempre y cuando, claro, admitamos su ingreso al parnaso de la intelectualidad, del cual Garibaldi parece tener la llave.
Saludos
Alguien que le avise a Alem que los tiros de la revolución del parque no son parte de la historia radical, que los 300 intendentes radicales que se quedaron entre el 76 y el 83 lo hicieron de puro democráticos, plis, a ver, acá, a mi derecha…
Alguien que le avise a los peronchos que en los cincuenta juntaban de sus sueldos para las mujeres de los bolches en cana que hicieron mal, que esos eran «el otro» execrable, plis, a ver, acá a mi izquierda…
Garufa, más que Garibaldi.
Pucha que sos divertido…
Qué falta de respeto por el tiempo ajeno, che, emborronar cuartillas a ritmo tan febril sólo para contribuir al pseudointelectualismo y a la sanata estéril, habiendo tanto laburo por hacer…
¿O tu laburo es ese: hacernos perder tiempo…?
Dice Garibaldi:
«El radicalismo representa una forma mas tradicional del liberalismo democrático burgués, que no solo acepta la existencia del ¨otro¨, sino que además acepta la legitimidad no solo de tal existencia sino la posibilidad de la legitimidad de las posiciones de ese ¨otro¨. El espacio de lo polÃtico, entonces, es donde se dirimen tales diferencias tanto hacia afuera como hacia adentro, siendo la UCR quizás la única fuerza que siendo casi inexistente en lo fáctico se empeña en hacer elecciones internas. El peronismo, por el contrario, recorta el espacio social en dos partes. Por un lado el Uno representado por la entelequia ¨pueblo-lÃder¨, que asume la representatividad absoluta de lo nacional, racional, popular, etc, y por el otro lado está el ¨otro¨ absolutamente excluido, representado como la antipatria, antipueblo, cipayos, oligarquÃa o el ahora renacido término ¨gorila¨. Esa exclusión absoluta del ¨otro¨, que pierde legitimidad hasta de existencia, y que replantea la topologÃa del campo polÃtico siempre dividida en dos partes excluyentes que solo pueden conectarse con el ¨o¨ entre medio (Braden o Perón, Perón o Muerte siendo los mas populares y que marcaron hasta el accionar excluyente de al menos una parte de los Montoneros y la AAA que resolvÃan la exclusión del otro en forma literal), hace que el peronista haga imposible la existencia del no-peronista como un ¨otro¨ no antagónico, lo cual es posible con el radicalismo, convirtiendo al no-peronista, automáticamente en antiperonista.»
Bueno, justamente yendo a los orÃgenes históricos del radicalismo, vemos que no sólo no es asÃ, sino que no es ni parecido.
El radicalismo nace como oposición al orden conservador (la «Causa» contra el «Régimen», tal vez la primera definicion binaria de la Argentina moderna), y nunca asume su presencia, al menos en una primera etapa, como un «partido», es decir, como «parte de un todo».
Esto puede verse, por ejemplo, en la Correspondencia entre Pedro Molina e Hipólito Yrigoyen, citada por Persello: Historia del Radicalismo, Buenos Aires, EDHASA, 2007, p. 37
El surgimiento de Yrigoyen como lÃder ratifica, entre 1909 – 1912, esta tendencia del radicalismo a un «carácter populista», como señala Rock. Sus fuentes pasan por Krause antes que por Madison, Jefferson y Constant.
Ya en 1909, Yrigoyen ratifica que «La UCR no es propiamente un partido, en el sentido militante. Es una conjunción de fuerzas emergentes de la opinión nacional, nacidas y solidarizadas al calor de reivindicaciones públicas» (Rock: El radicalismo argentino, Buenos Aires, Amorrortu, 2001, p. 63).
El Manifiesto de la UCR para 1916 lo decìa mas claramente:
«La UCR es la Nacion misma. La obra que habremos de culminar magnanimamente ha de ser para todos los argentinos» (Ibidem, p 63)
Segun Rock, en este periodo «el radicalismo se organizo menos como como un partido en el sentido estricto de la palabra, que como un movimiento de masas que fundaba su fuerza en una serie de actitudes emocionales» (Ibidem, p 67)
Ni que decir del uso de fondos publicos para la creacion de clientelas fieles a los comites, el uso del empleo estatal como colchon para la clase media, las polarizaciones entre el «Grupo Azul», antipersonalista, y los personalistas, etc.
En suma, del radicalismo sigue siendo cierto lo dicho por Pellegrini:
«Es un temperamento, mas que un partido politico, para destruirlo, anularlo por completo y para siempre, no hay sino un medio, entregarle toda la Republica para que gobiernen: en el gobierno se hundiran, ninguno de sus programas sabran cumplirlos, cometeran peores errores qüe los que criticaron»
Caraballo et al: Documentos de historia argentina, p. 49.
Dice Carrol
«El radicalismo no parió antiradicales porque pensó que otras ideas eran posibles.»
Carrolo, aconsejo seriamente que leas La Nacion, pero de 1916 a 1922 y de 1928 a 1930. Lo encontras en cualquier hemeroteca. Asimismo, se puede leer lo dicho por los antipersonalistas, los lencinistas, los disidentes santafesinos, etc, de Yrigoyen y de su gobierno.
Evidencias alternas
1. «Su causa [la de la UCR] es la de la Nacion misma, y su representacion la del poder publico», Yrigoyen a Molina, citado en Nueva Historia Argentina, tomo 6, pagina 30.
2. «La Union Civica Radical no esta con nadie ni contra nadie, sino con todos para bien de todos», Ibidem, p. 31.
Los efectos de tal concepcion se harian sentir largamente en la cultura politica. Como señalan Gallo y Sigal: «La formacion de los partidos politicos contemporaneos: la UCR», en Di Tella y otros: Argentina, sociedad de masas, se trata de una notable contradiccion, la de una agrupacion defensora de la democracia representativa que, al no concebirse cono «parcialidad», niega, de hecho, «la posibilidad de disension minima necesaria para el funcionamiento de una sociedad pluralista».
Para el analisis de la recurrencia a las intervenciones federales (instrumento muy poco democratico y menos republicano aun, vale aclarar), los trabajos de Ansaldi…
En esta clave, quizas sea mas entendible el escaso o nulo rol del Parlamento durante las tres primeras presidencias radicales, pues se partia de una concepcion de tipo omnicomprensivo, frente a la cual el «catch all» peronista era, realmente, un porotö.
Estoy en desventaja: vos me tratás por mi nombre, es decir que sabés con quien tratás (y hasta te das el lujo de usar un diminutivo, no me parece que afectuosamente, pero quién sabe) y en cambio yo sólo tengo un seudónimo que no dice nada, porque a nadie puedo vincular con Garibaldi como no sea a una nerviosa estatua ecuestre de Plaza Italia, cagada de palomas o a un personaje de Los indios estaban cabreros. Asà que, estimado, enmascarado o disfrazado, aun sin saber quién es usted o quién sos, respondamos a la observación con que responde o respondés a mi señalamiento: ciertamente esos comentarios son generalizadores, pero mucho más que a desacreditar (y ganas de desacreditar de ninguna manera me faltan) tienen a llamar la atención y proponer a quienes pasan por aquà que preseten particular atención y ejerzan su capacidad de lectura crÃtica y de pensar por su cuenta. ¿Por qué no encaro la tarea de desmontar lÃnea por lÃnea y frase por frase tus operaciones, omisiones, alusiones tramposas y etcéteras? Porque el dÃa tiene 24 horas y la semana tiene siete dÃas y a lo largo del dÃa y la semana uno tiene muchas otras cosas que hacer más importantes que dedicarlas a vos. Es la trampa tÃpica en que te meten los que amontoman un montón de truquitos de este tipo, unos tras otros, sin respiro: desentrañar seriamente esa maraña es un trabajo extenso e intensivo que requiere de gente con tiempo, quizá pagada por alguna fundación, o que por lo menos no tenga que ganarse la vida con otras ocupaciones o no prefiera dedicar su tiempo a cosas intelectual y polÃticamente más productivas.
Gary Baldi, o Garibaldi ;-P
La proyección (Psicoanálisis) es un mecanismo de defensa a través del cual el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás, sentimientos, impulsos o pensamientos propios, que le resultan inaceptables o que le generan negacion. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sà mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se los atribuyen totalmente.
Resumiendo,estimado compatriota, haganse cargo de sus propios demonios.
Un abrazo peronista
OK. Si bien la diferencia entre radicalismo y radicales me parecia tan evidente como la diferencia entre marxismo y los marxistas que andan dando vuelta (como los del PO o MAS), asi como entre peronismo y peronistas, por lo que todas los ejemplos especificos de lo que facticamente hicieron los radicales o peronistas no es importante respecto de lo que el radicalismo o peronismo como movimientos ejemplifican, las criticas todas muy interesantes.
1. Lamento si les jodio lo del diminutivo.
2. Aclaro que yo no soy ni intelectual ni estudiante de ciencias politicas ni de ningun otro tipo. Es mas, soy un ex ferroviario del ex-FCGSM y un ex-laburante de Segba.
3. Lamento si a MarÃa Esperanza le molesto lo de llamarla Mary Hope.
Y bueno, asi es la vida….
Lamentablemente.
Pero si «lo que facticamente hicieron los radicales o peronistas no es importante respecto de lo que el radicalismo o peronismo como movimientos ejemplifican», entonces, gari, no se sabe de qué corno estás hablando. Cuando lo clarifiques, tratá de dar cuenta de lo dicho.
Por lo demás, vos mismo lo dijiste, al comparar al «radicalismo o peronismo como movimientos»
Che, leà los dos primeros párrafos y me parecieron escrito con mala leche. Lo cierto es que en el interior he experimentado ciertas expresiones de un antiradicalismo cuasi xenófobo. Recuerdo que en algún lugar del oeste bonaerense, se adjetivaba la condición de radical con alguna puteada.
Me encantó Gari, ud hace quilombo en italia, Brasil, Uruguay y ahora se cruzó el rÃo.
Le cuento acá somos pocos los repúblican, muy marginados, ninguneados, no se amilane por lo que le dicen que está muy bién argumentado lo suyo.
Por MEC póngase contento porque le constestó, aunque no sea sobre el tema, jamás contesta.
También me gustó que conteste por acá, asà sacude la modorra de estos barrios.
Con respecto a sus argumentos, puedo decir que son ciertos, mejor dicho que eran ciertos. Se la voy a complicar un poco. Tanto el radicalismo, como el peronismo fomenta esta discusión bizarra, sin ella el radicalismo no existiria. El peronismo esta en ese proceso de exitinción, por eso es una carrera a ver quién se afana mas banderas.
A ArtepolÃtica también le viene bien un Garibaldi, me hacen acordar al Banquete de servero Arcángelo, la oposición paga.
Con respeto a los ideales contruidos únicos y difusos, como patria, nación, radicalismo, peronismo, catolicismo y casi todos los ismos de antaño. LAs identidades colectivos no convergen a una dada, esto es intolerante o al menos tolerante, pero discriminador al fin. LAs identidades colectiva tienden a deverger hacia una diversidad. En la diversidad está el reconocimiento del otro, en la tolerancia NO.
Buen post
Garibaldi: Tu post es de muy mala leche y los términos en los que te dirigÃs a quienes con su esfuero crearon este espacio donde vos te expresas a lo canchero «yo me las se todas» son completamente irrespetuosos. Tus generalizaciones son infantiles y tenés menos calle que Venecia.
«El radicalismo hace internas» Te puedo contar de las internas radicales que aca en La Plata casi siempre terminan en los tribunales porque se trampean sin asco unos a otros y casi siempre hay trompadas radicales en el comité de la calle 48 por las fulerÃas que se hacen entre sÃ.
Eso por contestarte algo, estuve varias veces por decir algo pero como dice MarÃa en esos términos uno no discute.
Saludos.
Garibaldi, le contestás a Balvanera que cumpla su promesa de diseccionar tu argumento (yo no lo hubiera toreado, porque es fácil refutar tus abstracciones), pero de los argumentos con cita que enumero, ni una palabra. Y lo de ex ferroviario y ex SEGBA, no te suma, te aviso desde ahora. Acá cuenta si podés sostener lo que decÃs, o si no.
Digamos que la exclusión y demonización del otro no es un resorte exclusivo del peronismo, lo han usado muchos en nuestra historia, y por lo visto hasta los radicales en determinado momento.
Es más, hoy el peronismo la abandonó por completo, y la posta la agarró el kirchnerismo. Y muchos peronistas pasaron a ser «la antipatria», o «la derecha», o los «impresentables», junto con los demás.
Y lo hacen aún siendo minorÃa, lo que es más gracioso todavÃa.
Mariano T: Una preguntita, si los kirchneristas somos minorÃa, según vos, ¿la mayorÃa quién es? sunpongo que no me dirás «el resto», porque entonces un gobierno electo con el 49.9% serÃa «minorÃa». Lilitos, macristas, duhaldistas, radicales, ¿cuál es la mayorÃa?
En general, hay un sordo pero incesante elogio de los «independientes», que obviamente tiene su mito fundante en el antisocial «que se vayan todos» (y que gobierne Lanata). No es otra cosa lo que se esconde detrás de la deslegitimación de la primera minorÃa electoral por parte de quienes, en todo caso, debieran primero pensar por qué no fueron capaces de imaginar una alternativa, polÃtica y proyectiva, en los plazos establecidos, y después se escudaron en el expediente del fraude electoral y la «legitimidad segmentada». Es triste, pero aflora detrás de todo ello un pensamiento antidemocrático, o, en el mejor de los casos, un pensamiento que puede decantar en otra Alianza. Oposición es algo más que bloqueo: es superación. Pero como no lo van a asumir, para qué gastar saliva. En definitiva, las cosas empiezan a estar más claras ahora, y el conflicto nos depuró de oportunistas y veletas. Bajo el tamiz de estos meses, surge una minorÃa relativa, en control del gobierno, que debe definir hasta dónde avanza con sus ideas.
Creo que lo único que demuestra Garibaldi es la existencia del gorila quÃmicamente puro .
Para muestra basta un botón: «lo mas chabacano de la creación peronista como Jauretche».
Chau.
Ezequiel, te contesto porque me citaste. Elegà por azar un nick tonto como «carol», en principio. No es carrol no carrolo.
DecÃs entre todos los conceptos que copiaste y pegaste: «…Ni que decir del uso de fondos publicos para la creacion de clientelas fieles a los comites, el uso del empleo estatal como colchon para la clase media»…
¿de qué nos estamos quejando? ¿no ha sido perfeccionado ésto hasta el hartazgo con el manejo de los sindicatos y del estado por parte de los peronistas?
Entonces reflexiono: por supuesto que si diseccionamos perfectamente con un bisturà lo hecho y lo dicho a lo largo de mas de 100 años se habrán cometido demasiados desatinos pero no exageremos con el reverdercer de la historia. Nunca nos va a favorecer. Ni a unos ni a otros.
En realidad lo que pretendà expresar es que el peronismo se apropió como ningún movimiento polÃtico del contenido emocional del tiempo en el que le toca actuar. Tal vez el inicio en los años 40 y tantos eran momentos de emociones fuertes, de odios absolutos, de desatinos sin lÃmites, de muchedumbres enfervorizadas. De esa agitación quedó impregnado hasta hoy dÃa. Es un movimiento fuerte en la expresión de sus ideas. Ha sembrado vientos que nos despeinan a todos.
Los que pensamos diferente, en este blog quedamos relegados a la condición de gorilas. Es un término vetusto, doloroso, que nos retrotrae a épocas de mutuas equivocaciones y se utiliza para degradar a cualquiera que esté en la otra vereda. Pero lo aceptamos ya casi sin discutirlo, no se puede discutir todo. Somos gorilas, somos anti.
Antiperonismo es la sublimación del fervor desatado por los mismos peronistas. Luego se instaló como separación: unos y otros.
Creo que no hace bien recordar estas penosas rayas en el piso trazadas por fanáticos en otras épocas. Tal vez estaban justificadas entonces pero ahora quiero pensar que hemos crecido un poco.
No pretendo ofender, puedo equivocarme por supuesto.
Caroll descubrió que puede equivocarse, aleluya.
Nos informa Garibaldi:
«Se puede tomar como ejemplo a quienes nadie acusarÃa ni de nac&pop ni de progres, y que son los polÃticos estadounidenses: EEUU, donde el modelo impositivo es progresivo, donde las jubilaciones siempre se ajustan según la inflación, está hoy en medio de un proceso de ¨redistribución de la riqueza¨, ya que no solo los impuestos son progresivos, sino que la devolución que se hizo fue inversamente proporcional a lo pagado, sino que también, como anuncia el NYT, gane quien gane, se viene una gran ola de regulaciones estatales tras dos décadas de desregulación en un paÃs donde las regulaciones siempre fueron mas extensas que en Argentina. Nadie soñarÃa con declarar que tal redistribución de la riqueza o que la re-regulación es progresista, como no lo es en Argentina.»
1) Garibaldi, no somos Estados Unidos. Y la diferencia no son los recursos, es la matriz ideológica y cultural.
2) Entre otras cosas, ello implica que, en nuestro paÃs, implementar una reforma impositiva como la norteamericana, progresiva a la renta, es efectivamente una medida progresista. Tan progresista, que no ha podido implementarse nunca.
3) Como caso testigo, el conflicto agropecuario. El propio derecho del Estado a fijar tarifas arancelarias fue puesto en cuestión, en defensa explÃcita del modelo agroexportador del asà llamado «Granero del Mundo», un paÃs de los exportadores, para los exportadores, gobernado por los exportadores. Flor de proyección.
El contexto, ciertamente, importa.
Tranqui Carrol, no me sentà ofendido. Simplemente puntualizo la oquedad empÃrica del argumento. Un desatino, como vos lo señalaste.
Dije algo mas que desatino, Ezequiel. Pero es lo que querÃas escuchar.
En general, el autor del post incurre en toda clase de errores y omisiones de procesos, no necesariamente por desconocimiento fáctico o mala voluntad, sino por una caracterización determinada del devenir histórico, que, como es obvio, no comparto. Creo haber aportado algunos elementos que, al menos, ponen en duda la veracidad empÃrica de la argumentación, tanto respecto del radicalismo como del peronismo, en el contexto de la historia argentina del siglo XX.
Otro tema es hacerse cargo de la defensa del radicalismo como forma históricamente particular del liberalismo democrático burgués en nuestro paÃs, algo empÃricamente dudoso dada la naturaleza llanamente conservadora de nuestro liberalismo, debidamente señalada, entre otros, por Botana. Después de eso, desde luego me ha molestado sobremanera que un texto que perfectamente podÃa salir sin destinatario, tuviese nombre y apellido desde el tÃtulo.
Estas y otras razones me han impulsado a tomarme la meticulosa tarea de derribar el argumento, punto por punto, cosa que no me resultó muy compleja.
Y eso porque, una vez evidente la falta de sustento histórico de su tesis, parece definir al radicalismo a partir de una suerte de significado inmanente que no sabemos muy bien de dónde sale -porque se lleva mal con el radicalismo «realmente existente», tan mal que no es capaz de reconocer siquiera sus virtudes- y que cree confundir con un sentido histórico totalmente ausente, o con un contexto «estructural» que en todo caso hace las veces de sujeto en su relato. En fin, flojito.
El General lo dijo bien: no es que él fuera bueno sino que los demás eran mucho, mucho peores. El «peronismo», es decir, los polÃticos que se presentan a disputar cargos amparados en su simbologÃa y liturgias, continúa viviendo y comiendo, casi 60 años después, de lo hecho más o menos entre 1944 y 1950. Ya en su segundo mandato Perón empezó a claudicar y a arriar una bandera tras otra, volviéndose más ortodoxo en lo económico y más intolerante en lo polÃtico (represiones de huelgas, no reconocimiento del derecho a huelga en la const. del 49, etc); de manera que, exagerando un poco, sÃ, siguen currando en base a la imagen que supieron construirse durante unos pocos años en los que metieron una legislación social super avanzada e incorporaron al consumo a millones de personas por las que los partidos tradicionales no habÃan movido un dedo.
Aunque los años dorados del peronismo luzcan hoy bastante parecidos a un paraÃso desde el punto de vista de la equidad social, hay que reconocer que el buen general nunca dio muestras de tener en mente, sobre dicha materia, algo mejor que lo logrado en su primera presidencia. Y encima no supo o no pudo, con todo el apoyo popular que habÃa concitado, generar las condiciones para que esos beneficios pudieran, sino incrementarse, al menos mantenerse. Pero, una vez más, tampoco nadie de otro palo tuvo la precisa acerca de cómo lograr algo asÃ.
Supongo que las deficiencias de los adversarios más los increÃbles avances sociales de los primeros cinco años de peronismo explican su popularidad; ahora, antiperonismos hay de distintos tipos: el más crudo, quizás, sea el oligárquico racista movido por el desprecio a la «negrada» aluvional, «ensoberbecida» al percibirse por primera vez en la historia atendida y reconocida como sujeto de derechos.
El radicalismo de Yrigoyen nunca jugó con el fuego clasista como supo hacerlo el «bombero piromanÃaco», y, por otro lado, a pesar de haber tenido episodios de represión a obreros sumamente brutales, no aplicó una polÃtica sistemática de encarcelamiento y tortura de opositores, como sà hizo el peronismo. Por eso no generó «antirradicales». Creo yo.
AnÃbal
Para dar una respuesta al dilema que nos convoca, dirÃa que lo que provoca rechazo es el populismo, en la medida en que inaugura, a inicios de la WWI o en los albores de la crisis de 1930, nuevas formas de hacer polÃtica en una sociedad de masas no asumida como tal, donde las representaciones que informan la lógica de los actores son netamente conservadoras y elitistas. Por eso es tan fuerte el impacto simbólico, el sentido de ruptura, detrás de los gobiernos de Yrigoyen y Perón.Ciertamente, Yrigoyen fue uno de los presidentes más queridos del siglo XX. Y uno de los más odiados en vida, también. Los radicales tuvieron, desde luego, otras figuras, más cercanas, pero desde 1945 ya no eran el partido mayoritario del paÃs. Y no lo fueron, al menos, hasta que AlfonsÃn, por suerte y calidad, venció a Luder. Con todas sus miserias, es el último presidente radical que puede vanagloriarse de haber generado apoyos masivos. Tal es asÃ, que estuvo al borde de plantear una alternativa superadora al radicalismo tradicional. Después vinieron los noventa, y las identidades partidarias comenzaron un lento proceso de descomposición.
Creo que buena parte del antirradicalismo actual es el lógico resultado de 2001, de cómo terminaron las cosas para un gobierno que cosechaba el 50% de los votos en 1999, y que generó tanta esperanza como desencanto en tiempos muy breves, para terminar sumiéndonos en la peor de nuestras crisis.