Otras inquisiciones

CAPÍTULO I. QUE TRATA DE CÓMO LOS EDITORES DE AP DISCURREN EN DISQUISICIONES AJENAS A LA COYUNTURA.

– Lo de Fogwill: De un escritor espero que escriba bien. Ya lo deberíamos haber aprendido con Borges, eso es lo que quiero decir. Además pedirle que coincida políticamente con vos, bueh, es como mucho. Dejalo ahí al tipo. En un tiempo me voy a ir a comprar un libro de él a ver qué onda.

– Había que ir el sábado, hoy ya te remarcaron todo…

– Tengo tres imanes en mi heladera. Uno de Evita, uno de una pizzería y uno de Borges. Un electrodoméstico que se banca sus contradicciones, digamos. Eso. El peronismo es eso. Poder decir que Borges es un genio.

– Obvio. No quise decir nada de la obra de Fogwill. Repito: nunca lo leí. Quiza, cuando lo haga, me pase lo mismo que me pasó con Borges: no lo leia por prejuicio ideológico. Y cuando lo leí, además de decirme a mi mismo “que pedazo de idiota” creo que mejoré como persona. Y como peronista. Jua. Espero de los escritores que escriban bien. No les pido nada en tanto tales. Eso sí: Borges era una persona de mierda. Porque para mi no podés ser buen tipo (podes ser brillante, inteligente, etc. pero no buen tipo) pensando como él pensaba. Lo de Fogwill en tanto persona pública que intenta “punkear” diciendo cosas zarpadas no me cae tan bien. Siguiendo con la analogía: prefiero la sutileza irónica de un Borges. Asi que repito: Fogwill me la chupa bien chupada. He aquí, en esta frase, mi homenaje.

– Yo le debo Pierre Menard, El Aleph, Funes y la maravillosa noción de una biblioteca total. Le debo a ese tipo una irrefrenable necesidad de escribir cada vez que lo releo, y una enorme frustración cada vez que no somos Borges. Pago mi deuda con un respetuoso silencio

– Está la anécdota de Tom Lupo, cuyo amigo jotapé encuentra a un Borges ya casi ciego que trata de cruzar una avenida y piensa: hijo de puta, hijo de puta, lo dejo en el medio. Y se acerca. Y se ofrece a ayudarlo. Y mientras empiezan a cruzar le dice: sabe, Borges, yo soy peronista. No se preocupe joven, yo también soy ciego. Yo no sé si Borges era mal tipo en el sentido clásico de alguien que desea el mal ajeno. Me parece que era un tipo que apuntaba a una cierta felicidad minimalista, a los que cultivan su jardín como quería voltaire. A una cierta resignación feliz a un mundo caído.

– Te imaginás una biblioteca sólo con escritores correctamente nac and pop, que embole. Una vez fuimos a una lectura de poesía en donde leía Galeano. Te juro que te querías matar con la pastilla de cianuro a los cinco minutos. Así como Gelman publica esas notas sobre la guerra de Irak con información que saca de Indimedia, pero después publica Violín o el libro con poemas en sefaradí y no hay nada más que decir. Merleau-Ponty decía “Paul Valery es poeta burgués, pero no cualquier burgués es un poeta como Paul Valery.” Porque los estalinistas del PC francés le tocaban también los huevos a él, seguro. Me gusta esta tira de emails, me gusta discutir estos temas y dejar de andar hablando de fibertel y esas cosas.

– ¿Galeano un embole? No me digas eso, yo con Galeano me caso.

– Yo diría: “Galeano, un escritor que nunca comprendió los beneficios del entimema y la elipsis a tiempo.”

– Yo diría, como dijo Borges en esa entrevista que pasan en Encuentro (ge-nial): es un error suponer que todas las palabras deben usarse.

– Mi principal problema con Borges (y acá me planto bien pechito argentino a bancarme los tomatazos) es que… creo que tan bien no escribía. Ya está, ya lo dije.

– Sí claro, pero qué marketing eh, jeeeeeej

– Pero entre Galeano y Borges, ¿quién escribía bien para vos?

– Es así. A las chicas les gusta Cortázar.

– Yo me quedo con el Horacio Quiroga de Los Desterrados. Y con Juan José Saer. Gente bien pum para arriba.

– Cortázar, debo confesar, me gustaba a los 18, pero esa época quedó, ay, tan lejos…

-Ja. Iba a poner Cortázar Y Saer. Y ahora que se puso de moda Di Benedetto….

-Qué injusticia que se le diga gorila a Borges y Cortázar siempre pase como “el que corría por izquierda”. A mí Cortázar sí me cae mal en términos personales, un tipo que tenía la caradurez de decir “hay que rescatar la obra de Borges por un lado y dejar al hombre insensato por el otro”. ¿Y vos, padre? Otro pinosolanista. Y acá me pongo gurka de verdad.

– No se dice pinosolanista. Se dice pinolozanista. Primero. Y segundo: un tipo que escribió para levantarse minitas hasta el final de sus días no puede ser un tipo respetado. Yo he regalado Historias de Cronopios y de Famas a varias chicas (con suerte dispar), pero dejé de hacerlo más o menos a tiempo…

– Yo, de bronca, cuando maduré leí Rayuela de corrido.

– Disiento, un tipo que escribió toda la vida con el único fin de ponerla, y no sólo le salió tan bien, sino que encima también escribió cosas de aceptables para arriba, merece todos mis respetos. Yo escribo para ponerla y hasta ahora no saqué nada medianamente publicable.

– A mi Rayuela me aburrió y lo dejé de leer. Pero una vez, contando esto, me levanté una mina. Asi que, lamento escupirles el asado, no hay ni lecturas ni escrituras que garanten nada. Aunque siempre es bueno tener mas herramientas que no tenerlas.

– Yo dejé de leer Cortázar junto con Stephen King. Pero me arrepiento, eh.

– A mí X me prestó El Extranjero de Camus en la tercera cita. Y me dijo, no te lo regalo, te lo presto, así nos tenemos que ver otra vez. Obviamente, ahí dije me caso.

– A mí, mi primera novia me prestó Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda. Ahí me terminé de hacer positivista cientificista definitivamente.

– A una le regalé El libro de los abrazos, de Galeano, con poesías propias en las páginas en blanco. Menos mal que fue un amor no correspondido, tener que contarle esa historia a mis nietos habría sido un garrón.

– Yo le regalé El Amor Después del Amor a una chica. El disco de Fito. Qué tanto (?). (Si no salís a marcar posición, te pasan por arriba en AP).

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