Postales desde las Academias Pitman

 

2 de diciembre de 2011, 16:08

El politólogo diríase que “joven”  ingresa a la Casa de Gobierno por la explanada que da al Norte. Citado para las 16:15 ofrece su nombre, su “DNI tarjeta”. Lo acompañan, sube las escaleras. Por acá, se sienta espera. Lo hacen pasar a otra sala, le ofrecen si quiere tomar algo, no quiere nada. Se sienta, espera un poco más. Se abre otra puerta, lo hacen pasar.

La Presidenta de la Nación lo recibe con una sonrisa, un beso. Se siente algo nervioso, halagado quizás. Toman asiento. Alguien ofrece un café, algo de tomar. El politólogo opta por un vaso de agua.

- Bueno, como te comentaron, quería pedirte tu opinión.

- Si sirve de algo, la verdad, un gusto.

- Te cuento: como sabés viene un año difícil por delante. La idea es restringir el ingreso de productos importados. Vamos a endurecer el tema de las licencias no automáticas lo más posible. Por un tiempo el cierre va a ser fuerte. El control va a ser estricto al principio. ¿Qué te parece?

- Bueno, es difícil porque eso puede tener un impacto en los insumos para la industria ¿no? Más allá de eso, que ya le habrán comentado los economistas, me parece que esto puede impactar en el humor de los “famosos” sectores medios urbanos. Si se les complica el acceso a determinados bienes o se le encarecen otros, si se ven obligados a reemplazar ciertos productos por otros de producción nacional de menor calidad eso puede ser complicado. Probablemente hagan oír sus quejas potenciados por los medios de comunicación. No podría medirlo pero algún tipo de impacto negativo en sectores que tienen patrones de consumo sofisticados tiene que tener. Y eso puede arrastrar en algo el humor de los que están “un poco por debajo”.

- Bueno, me sirve lo que me decís, dejame ver un poco el tema. Seguramente encarguemos alguna encuesta específica.

 

 23 de junio de 2012, 16:24

Nueva visita del politólogo a la Casa de Gobierno. Ya conoce el camino. Espera.  Cinco menos diez se abre la puerta. La Presidenta lo saluda y se sienta. Ella ordena unos papeles, pide algo a un secretario. Por la ventana entra algo de luz invernal.

- Bueno, ¿cómo estás tanto tiempo, bien?

- Bien, bien, señora, muchas gracias.

- Mirá, te llamo porque pienso arrancar con otra modalidad de comunicación. Bah, nada nuevo, pero probablemente esta semana llame a cadena nacional varias veces.

- Ah, ¿anuncios grandes?

- No, no, pero quiero romper un poco el cerco informativo, llegar a que más gente nos escuche y cortar con tanta pálida. Prepararnos para el 7 de diciembre ¿Qué opinás?

- No tengo problemas en sí con el uso de la cadena, más en este contexto, pero lo que tiene que evaluar es si no se le puede venir un poco en contra tanta exposición, ¿no? Los medios la van a criticar, probablemente la oposición se monte sobre esto, tratando de plantear que usted se maneja “igual que Chávez”, digamos. En algún sector va a prender eso, ¿no? Más con la cantidad de noticias sobre la desaceleración económica y todo lo que estamos viendo de la dinámica de este semestre que es, digamos, distinta al año pasado. Evalúe si no hay otras formas de llegar con el mensaje, por ahí a través de un par de ministros. Así usted por ahí evita un cierto desgaste de la imagen, de “sobreexposición”, digamos. Y también la cuestión del “uso autoritario de la cadena” del que seguramente la van a acusar.

- Bueno, dejame verlo al tema. Te agradezco, eh. La próxima hablamos mejor pero tengo un acto ahora y tengo que leer unos informes que me prepararon.

4 de julio de 2012, 19:52

Las secretarias ya lo conocen al politólogo. ¿Cortado, no? Sí, gracias eh. Media hora de espera, sale un ministro. Ahora sí, se abre la puerta para él.  Saludos de rigor.

- Habrás visto que venimos avanzando con bastante fuerza en el tema de la política cambiaria. El tema de la “pesificación” de la economía.

- Sí, claro. Hace 20 días me rechazó una compra el sistema nuevo de la AFIP.

- Ah, comprás.

- Tengo una deuda en dólares, con un familiar – sonríe esperando algún gesto cómplice, pero no.

- Bueno. Más allá de tu caso personal te quiero consultar. El lunes vamos a eliminar directamente la posibilidad de comprar dólares “para atesoramiento”.

- ¿Hasta qué monto?

- Para todos.

- (…)

- ¿Qué te parece? Dame tu opinión, con sinceridad.

- Mire, Señora, más allá de la señal que ya se está dando en cuanto a que la situación parece entonces de mayor carencia de dólares de la que el Gobierno está transmitiendo, que ya le deben haber explicado los economistas, pienso que esto sí que tiene que tener un impacto muy negativo en el humor social. Usted sabe que la compra de dólares en un mercado unificado y libre es prácticamente parte de la identidad de los sectores medios, de aquellos que tienen capacidad de ahorro. Que así se protegen de las crisis, que así compran las propiedades para ellos o para sus hijos. Esto va a tener un impacto fuerte y negativo en todos los grandes centros urbanos. Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, hasta Mar del Plata, Bahía Blanca, Tucumán puede ser, el sectores del primer cordón del conurbano. Probablemente haya protestas, en principio inorgánicas pero nunca se sabe si ante otro tipo de coyuntura negativa, como la que el Gobierno atravesó con la Tragedia de Once eso se pude profundizar o hacer más sistemático. Y yo sé lo que usted viene transmitiendo en cuanto a la situación económica, pero el clima no es el mismo del año pasado. Todos los días la gente recibe la información sobre la desaceleración, sobre la caída en los niveles de actividad, de venta de ciertos productos. Esto puede generar preocupación y una retracción extra del consumo. Súmele el tema de las licencias no automáticas, esto va a generar inconvenientes en los niveles de apoyo que mostró el Gobierno el año pasado. Yo le recomendaría revisar la medida, buscar algún tipo de escalonamiento. Obviamente que va a haber quienes intenten la vía judicial por sentirse discriminados, luego está el tema de quienes tienen familiares en el exterior, el tema de las compras en el exterior, el tema de los viajes, las compras por Internet. Y eso reproduciéndose todo el tiempo en el marco del enfrentamiento que hay con los medios, bueno, no le digo nada nuevo, pero ahí seguramente va a recibir una merma en su imagen pública, Señora.

- Te agradezco, lo voy a tener en cuenta.

Domingo 2 de septiembre de 2012, 10:05

El politólogo abre la puerta de la casa en piyama. Abre La Nación, como todos los domingos. Lee una encuesta de Poliarquía que dice que la Presidenta tiene una aprobación de la gestión del orden del 51 %. Mira la ficha técnica: telefónica mil casos, en hogares particulares con teléfono fijo, en centros urbanos de más de diez mil habitantes. Calcula rápido que hay un sesgo de algunos puntos en contra del Gobierno. ¿Cuántos pueden ser? ¿Tres? Puede ser, si están dando un margen de error de 3,5. Además, un núcleo duro del 32 por ciento de los consultados apoya una reforma constitucional con nueva reelección para Cristina a tres años del recambio presidencial. Hace la cuenta rápido y le da casi el doble de los votos que sacó Binner el año pasado.

Vuelve a la cama. Piensa a qué hora juega Boca. Y si no se habrá equivocado de carrera.

 Foto.

Nicolás Tereschuk (Escriba) : "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).