Somos el kirchnerismo

Justo esta mañana en un tren que ayer estuvo parado leía que “quizá muramos en ese instante en que nos damos cuenta, en que admitimos, que el mal tiene una estructura lógica”.

Acá estamos. Somos el kirchnerismo. De aća no nos vamos. No nos vamos a cambiar el apellido por tener un familiar hijo de puta. Ahí estamos. En Segurola y Habana.

Estamos en el centro de esa gran conspiración que damos en llamar la vida, la política, que siempre se me antojan como sinónimos.

Somos el kirchnerismo. Somos mucho más que Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Somos con ellos. Y decimos que las coaliciones habidas y por haber que existen para gobernar la Argentina no bajaron del cielo como las tablas de la Ley. Se ponen a prueba todos los días. ¿Vos, “aliado”, qué trajiste hoy para que esto siga andando? ¿Trajiste bardo? Para vos también hay bardo, pasá por allá.

En el kirchnerismo, o como mierda se llame, hay que decir que nadie nos va a poner jamás del lado de la muerte. Pero que tampoco nosotros mismos nos vamos a poner, solos, como borregos, del lado de la muerte.

Necesitamos más internas en el kirchnerismo. Una, dos, muchas internas. Ese Luna Park y todas sus constelaciones tienen rivales internos. Si creía que no los tenía, esa idea se esfumó. Los tiene. Y tiene que disputarles poder.

No existe la casualidad en la política, siempre, todo es responsabilidad de uno. Y por eso le pedimos al mejor ministro de Trabajo en 50 años en la Argentina que necesitamos más. Mucho más del mejor ministro de Trabajo. No hay punto de llegada en esto. Necesitamos más. Acá es América Latina. Si frenás, te caés.

Porque en política no existe el vacío. El vacío se llena. Y entonces, por ejemplo, si la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) no puede estar al lado de los trabajadores precarizados de una línea ferroviaria alguien va a estar. Y si sus dirigentes no pueden hacer una conferencia de prensa conjunta por la muerte de un militante, si no pueden pasarse la clave del sitio web para dar de baja las planillas de la junta electoral y subir una declaración de repudio, esa conspiración que damos en llamar la política, la vida, les va a pedir cuentas en algún momento.

Y si no nos metemos con los que tienen fierros, van a usar los fierros contra nosotros. Ya lo tendríamos que saber porque lo venimos advirtiendo en el caso de las fuerzas de seguridad, que siguen sin ser tocadas por la democracia clase 83.

Vayamos con el pecho a darle un abrazo al que se lo tengamos que dar. Comámonos el cachetazo. Acá son los que sufren y nosotros. El resto de los partidos no tienen voz en esto, no juegan en esta cancha porque no pueden dar más Estado, no pueden dar más abrazos.

Y podemos y tenemos que salir a pedir que vayan en cana los que tengan que ir y que renuncien los que tengan que renunciar.

Porque vamos a poner el pecho pero no vamos a flagelarnos, eh. No lo vamos a hacer porque tenemos responsabilidad y porque de acá no se va nadie.

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: "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).