Net1: Si Keynes viviera, pondría banda ancha

¿Qué es más importante hoy para un pueblo aislado, que pase el tren o que llegue la banda ancha?
José Natanson

Es innegable el rol de Internet para democratizar la información. Sólo en la red puede existir una comunidad horizontal de personas que compita cabeza a cabeza con el más poderoso de los multimedios. Todavía en Internet David puede cascotear a Goliat, como mostró ayer Pablo.

La web puede cambiar la forma en que se distribuye la información, reformatear los medios de comunicación. Puede revolucionar la educación y cambiar la forma de hacer política. Pero para eso no podemos dejar Internet a su suerte. Hay que ayudar a la red.

Lo primero y principal es conocer la infraestructura de internet en nuestro país. Sobre 40 millones de argentinos, la mitad tiene acceso a Internet, y pasan unas 22 horas semanales promedio frente a la pantalla (fuente).

En Argentina hay 3 millones de conexiones de banda ancha hogareñas (fuente). Más de 7 de cada 10 (71,7%) de esas conexiones está en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Las provincias están muy lejos: Santa Fe tiene el 7,1%, Córdoba un 6,9% y Mendoza 2,7%. Los 20 distritos restantes poseen menos de un punto de las conexiones cada uno (fuente). Lo que se dice un panorama muy poco federal.

Ocurre que no es fácil armar una infraestructura de internet en un país tan grande, con una población tan dispersa y poco concentrada (apenas 14 personas por kilómetro cuadrado). Un amigo que trabaja para una empresa telefónica me explicó que levantar una torre y tirar un cable de un lado a otro para conectar a la red es muy caro. A las empresas sólo les conviene hacerlo si tienen un cosumo garantizado que les genere suficiente ganancia para justificar el gasto.

Para el usuario, internet tampoco es barato: una computadora básica se consigue por 1.000 pesos. Un abono con cualquier empresa proveedora del servicio ronda los 70 pesos. Eso es casi el 6 por ciento del salario mínimo de $1200.

Entonces, ¿cómo se conecta a internet esos 2/3 de la población del país que no están en el Área Metropolitana de Buenos Aires? ¿Cómo acceden a la red los sectores de menores recursos?.

El cibercafé, esa isla social

Unas seis millones de personas (tres de cada diez) que se conectan a internet provienen de las clases bajas. Su salida, o mejor dicho entrada, es el famoso “ciber” de barrio: donde haya un kiosco, un locutorio, o una mercería con suficiente espacio, allí habrá media docena de pibes usando el MSN o jugando al Counter Strike. En 2006, sólo en Capital y GBA, existían más de 6.000 locales de este tipo; hoy se estima que llegan a 10.000 en todo el país.

Además, mientras que un tercio de las personas (34%) “debuta” en internet a través de su conexión hogareña, casi la mitad (42%) llega a la red por primera vez en un cibercafé. Tampoco es un dato menor.

Acá puede verse el costo social de la falta de banda ancha. Para quienes no pueden pagar una conexión propia, el cibercafé es una alternativa cara. La hora de uso cuesta entre $2 y $4, y una persona puede pasar entre 10 y 20 horas semanales allí. O sea, una persona de bajos recursos puede llegar a gastar entre $80 y $240 mensuales para conectarse a la red. ¿Alguien se acuerda a cuánto estaba la canasta básica?

Algún lector vivo me dirá que internet no es un derecho humano (todavía) y que un pibe primero tiene que comer e ir a la escuela antes que jugar al Counter. Que la fibra óptica no se come, bah. Y tienen razón, es cierto. Pero para comer, ese pibe necesita que su familia tenga trabajo. Y para eso puede que su padre tenga que manda curriculums y revisar a ver si obtiene una respuesta. ¿Cómo lo hace? El pibe que necesita estudiar un idioma, o buscar un texto, ¿va a acudir al Billiken, al Manual del Alumno Bonaerense? ¿O va primero a YouTube y Wikipedia? Si su madre tiene que pagar una factura, ¿va a hacer un viaje largo con el riesgo de que le afanen los pocos pesos que tiene, o la va a pagar online si puede? ¿Cuánto más barato es chatear con un pariente que vive en el exterior que comprar una tarjeta telefónica?

Ni siquiera hablo del acceso a la información que los medios masivos de comunicación manipulan o censuran. En definitiva: ¿Se entiende de qué hablamos cuando hablamos de “brecha digital”? ¿Puede negarse que la falta de acceso a internet sólo agrandala distancia entre ricos y pobres? ¿Que la brecha digital es en esencia una brecha social?

Instalar banda ancha es agrandar la Nación

Volvamos sobre la frase que abre el post. Gran parte de la actividad económica corre por los cables de la red, que es imprescindible para el funcionamiento actual del mercado interno. Pero también puede ayudar a estimularlo. Internet será uno de los pocos sectores que seguirá creciendo a pesar de la crisis.

En su paquete de reactivación de la economía, Obama invertirá 7.000 millones de dólares en desarrollar banda ancha de alta velocidad, de media velocidad, e inalámbrica. Ya que tanto nos ufanamos de que Barack es peronista, bien podríamos imitarlo al menos una vez.

Repito que instalar fibra óptica en Argentina no es barato. Esto no es como Corea del Sur, un país del tamaño de Entre Ríos donde vive tanta gente como en Argentina (40 millones), de los cuales el 95% tiene acceso a internet. Por un tema de espacio, revoleás un cable y aterriza en Corea del Norte. No obstante, creo que vale la pena empezar a pensar cómo integramos al resto del país, a los pueblitos perdidos que necesitan más la llegada de internet que la vuelta del tren.

Otro tema para pensar es el hardware. ¿Cómo llevamos computadoras a lugares que ni siquiera tienen electricidad o agua potable? No la veo mucho a Alicia Kirchner subida a un camión, septiembre de por medio, repartiendo laptops. ¿Abrimos cibercafés estatales, y que los chicos entren boletín en mano? ¿Reforzamos el rol de la escuela para esto? Una netbook básica se puede producir por 200 dólares. ¿Subsidiamos desde el Estado la fabricación de una PC Argentina a precio accesible?

Acá ya pueden empezar a tirar ideas ustedes. En el próximo número la seguimos.

Link Recomendado – “Brecha digital: la función social de los cibercafés”

Autor de la foto

: Facundo Falduto nació en Lanús durante la presidencia de Alfonsín. El destino lo llevó de chiquito a otra vida en otro lugar. Es redactor, escribiente, algo parecido a un periodista, y editor de blogs (?). Miente mucho y a veces habla en tercera persona, como ahora.