Mono Gatica

Más imbéciles que racistas

Lógica liberal I: A Sarmiento no se lo puede considerar antisemita, porque en su tiempo “todos” eran antisemitas, dado que reinaba el denominado “racismo científico”.

Lógica liberal II: A Rosas no se le puede perdonar haber sido violento, aunque en su tiempo todos eran violentos (tanto o más que él).

La lógica liberal siempre es igual, por lo menos en la Argentina. Es aquella que hoy “adora” a Obama porque es negro (o mulato) pero yanqui, y no un “negro de mierda” argentino.

Siempre pensé que la burguesía y la clase media argentinas son racistas. Y lo son. Pero son mucho más imbéciles que racistas.

Les dejo la posta.

De nada.

La soberanía no viaja en subte (todavía)

Los billetes de doscientos pesos son rojos, como el rojo punzó y como homenaje. La estación de subtes de la línea B, que alguna vez Mauricio se dignará a inaugurar en la esquina de Triunvirato y Monroe, se llamará Juan Manuel de Rosas por voluntad mayoritaria de los vecinos de Villa Urquiza (que contrapondrán entonces los nombres de los adversarios de Caseros).
En el reverso del billete hay una ilustración motivada en la Batalla de la Vuelta de Obligado, cuya fecha del 20 de noviembre de 1845, seguramente no se recordará mañana en ningún establecimiento ni público ni privado de este país. O quizás sí, livianamente, por tratarse -con acierto- del Día de la Soberanía Nacional, tan vapuleada (esa soberanía) por años y años de liberalismo oscuro y mitrista.
Juan Manuel de Rosas fue estanciero. Juan Manuel de Rosas fue violento como todos sus adversarios y gobernó a sangre y fuego, como la mayoría en aquella época. Juan Manuel de Rosas, de todos modos, está en el inventario como el hombre que gobernaba la Confederación cuando ocurrió la Batalla de la Vuelta de Obligado, cuya reseña es la siguiente:
La batalla tuvo lugar el 20 de noviembre de 1845 como parte como parte del enfrentamiento entre el gobierno de la Confederación Argentina, liderado por Rosas y la escuadra anglo-francesa cuya intervención se realizó con el pretexto de lograr la pacificación ante los problemas existentes entre Buenos Aires y Montevideo. Pero en realidad pretendían lograr garantías que permitieran el comercio y el libre tránsito por el estuario del Plata y todos los ríos interiores pertenecientes a la cuenca del mismo.La escuadra anglo-francesa estaba formada por 11 buques de combate que navegaban por el río Paraná desde los primeros días del mes de noviembre.La principal fortificación argentina se encontraba en la Vuelta de Obligado, donde el río tiene 700 mts. de ancho y un recodo pronunciado dificultaba la navegación a vela.El general Lucio Mansilla hizo tender, de costa a costa, sobre 24 lanchones, tres gruesas cadenas. En la ribera derecha del río montó 4 baterías artilladas con 30 cañones, muchos de bronce, con calibres de 8, 10 y 12, siendo el mayor de 20, los que eran servidos por una dotación de 160 artilleros.Además, en las trincheras había 2000 hombres al mando del coronel Ramón Rodríguez y un único buque de guerra- el Republicano - que tenía como misión cuidar las cadenas que cruzaban el río.El combate se inició al amanecer con múltiples bajas por parte argentina: 250 muertos y 400 heridos, 21 cañones de la batería cayeron en poder del enemigo que los inutilizó. Asimismo, incendiaron los lanchones que sostenían las cadenas y se perdió el buque Republicano, que fue volado por su propio comandante ante la imposibilidad de defenderlo.Los agresores, por su parte, tuvieron 26 muertos y 86 heridos y sufrieron grandes averías en sus naves que obligaron a la escuadra a quedarse 40 días en Obligado para reparaciones de urgencia.Las repercusiones de la batalla tuvieron gran difusión en toda América. Chile y Brasil cambiaron sus sentimientos - que hasta entonces habían sido hostiles a Rosas - y se volcaron a la causa de la Confederación. Hasta algunos unitarios - enemigos tradicionales de Rosas- se conmovieron y el general Martiniano Chilavert se ofreció a formar parte del ejército de la Confederación para defenderla de los enemigos europeos”
” A raíz de la resistencia de nuestro país, manifestada en esta ocasión, y la actitud posterior de no ceder a ingleses y franceses, que insistían en considerar al Paraná como un río internacional, fue que años más tarde terminaron firmando los acuerdos que dieron fin a la hostilidad. El acuerdo Arana-Deffaudis reconoce la soberanía argentina en los ríos interiores, se compromete a tributar al fisco nacional para circular por esos ríos y a saludar a la Bandera Nacional Argentina con una salva de 21 cañonazos.

Fue a raíz de esto último que el General José de San Martín legó su sable (seguramente lo más preciado para un militar) al Brigadier General Juan Manuel de Rosas con este texto en su testamento;

“El sable que me acompañara en las guerras de la independencia de la América del Sud le será entregado al Brigadier General don Juan Manuel de Rosas, quien con tanto empeño y determinación defendiera la Patria de las injustas pretensiones de extranjeros que pretendían humillarla”.

Cabezas de adoquín

Los cuatro comerciantes estaban azorados. No podían creer lo que veían. Una expeditiva piqueta de albañiles municipales estaba desmontando en sus narices de frentistas cuatro veredas intactas, cargando los baldosones en camiones ad hoc y se disponían a iniciar “el trabajo”, cuando uno de esos comerciantes preguntó: ¿pero qué es lo que están haciendo? Socarronamente, uno de los albañiles contestó: “Lo que dice el cartel amarillo (presidía la operación). Estamos ‘haciendo Buenos Aires’.”  Y se rió con la complicidad del resto.

Pasé dos días después por esa esquina de Balvanera:  Ayacucho y Bartolito, y la intervención de cirujía mayor ya había sido completada. Ahora, donde antes estaban las intactas baldosas, había una superficie de cemento arrugado, es decir, lo que antaño (antes de Mauricio) iba debajo de las baldosas.

Consulté a varios amigos, desconocidos entre sí, y me dijeron que el material que se desguaza, la Municipalidad lo vende a buen precio, sobre todo si no está roto, que también lo hay y es más barato.  El desguace de aceras lo están efectuando en tiempo record (tres turnos) en todos los barrios al sur de la avenida Rivadavia (¿qué esperaban?). Ni uno solo en Palermo, Belgrano, etc.

 Uno de mis amigos me comentó algo peor (que días después comenzó a circular como reguero): “Macri está vendiendo los adoquines a Europa, por eso su urgencia para extirpar esas centenarias piedras (2kg y medio c/u) en el barrio de San Telmo, declarado patrimonio histórico. Un fallo judicial de apuro le impide proseguir con la violación y el ¿latrocinio?, pero volvió a la carga en todos los barrios cuyas calles aun conservan adoquines. Se los lleva, tira tres tachos de brea y dice que eso es asfalto, así como el cemento arrugado de las aceras ahora es “baldosa virtual”.

En una palabra, qué opinará ahora el 60%  que votó a Macri, como dos de esos comerciantes que cité al principio (lo reconocieron) y ahora el muchacho no sólo les sube el ABL un 200%, también destroza la salud en los hospitales, destroza la educación pública, mientras terceriza y hace caja con cualquier cosa. Ni los tacheros lo pueden creer, pero se cuidan de abrir la boca. Es demasiado pronto para trocar al ex Cardenal Newman en un mal parido, después de haberlo adulado sin argumentos.

En los medios no sale nada de esto. Apenas la carpa de los maestros porteños, que antes estaban en el 3º puesto que mide salarios en el país, y ahora -con Mauri- bajaron al 15º. Poco y nada se dice del Garrahan, donde ya no hay ni comida para los chicos internados. Los trabajadores están con su protesta en la calle, pero los medios tampoco los ven.

Ahora el intendente va por el impuesto del 0,6% a las compras con tarjeta de crédito, una verdadera exacción, que parece que la clase media repudiará un poquito más, mientras limpia la cacerola para protesta contra la inseguridad.

Macri, el que iba a construir diez kilómetros de subte por año. Ese mismo. No construyó ni un centímetro y se le cumplen ya los doce meses. Además, en el colmo de la hipocresía, ni siquiera terminó las obras iniciadas en las administraciones anteriores (hay cinco estaciones, con riel, tendido eléctrico y la obra concretada) pero se niega a cortar la cinta. La respuesta (muda) es que los subtes le sacan pasajeros a los colectivos. Y en Buenos Aires, lo sabe un lactante, todos los colectivos son de los testaferros de Mauricio.

Ahora vino por las baldosas y los adoquines, los de piedra, digo, porque los del 60% ya los tiene. Es PROducto de la época. Esto se llama gestión, como dice Michetti, la señora del Opus Dei que faltó a 40 de las últimas 43 sesiones de la Legislatura.

En mi barrio se llama choreo.

Por siempre, Cámpora

Una lágrima y un recuerdo, don Héctor Jota, campeón de la lealtad y de la palabra. Nadie hizo tanto en tan poco tiempo. Nadie, que yo recuerde, cumplió como usted con sus promesas y sus compromisos, sin gritos ni alharacas. 

Todo puede perdonarse, menos la ingratitud. Un bronce ahí… 

Agradecido sobrino.

Pobres, Che…

Posteé lo siguiente el 7 de octubre pasado, como “Lecciones peronistas del Che”. Hoy adquiere especial relevancia, creo.

“Y como puede tratarse de colores, mejor que les responda alguien que ellos (la CTA), y yo también, consideramos tan merecedor de confianza como externo (aunque no lejano ni adversario) de la organización gremial peronista:  Ernesto Guevara”.

Este es el breve mensaje directo que el Comandante obsequió a un grupo de obreros cubanos, el 2 de enero de 1959 ( en la misma semana que asumió el gobierno de la Revolución). Quedó para la historia como “Discurso de El Pedrero”, porque así se llama esa poco conocida localidad de la Isla. Aqui va el remate:

*”Quiero acabar, señores, dándoles un consejo fraterno a los trabajadores del central “Santa Isabel”, que estén aquí. Yo tenía que hablar con ellos, me había compromtido a hablar, pero cuando llegué, me dijeron que habían venido hasta aquí, hasta este mitín. Quería decirles a los trabajadores, que me enteré al hablar, al ir a hablar, que había dos sindicatos; quería pedirles fraternalmente que mediten sobre el peligro de dividir; dividir en las entrañas mismas de una central de la clase obrera, en obreros de este tipo, y obreros de aquel otro tipo; porque la gran palabra de orden para toda la Nación, que es la unión, debe ir aplicándose también a todas las fases de la vida cubana. Así como debemos estar todos unidos frente al peligro común que nos amenaza, deben estar unidos todos los obreros entre sí, y deben ir fusionándose  los sindicatos para constituir bloques realmente fuertes, que puedan oponer una voz multitudinaria cada vez que la agresión de los patronos quiera sobarse sobre la masa del pueblo. Eso es todo, compañeros. Muchas gracias” (aplausos).

*Texto extraído de Suplemento Especial de Página 12. Diciembre de 2007.:

Hoy vemos que muchos descorchan simultáneamente: 1) las patronales (que jamás se atomizaron y siempre tienen UNA SOLA CÁMARA POR “RAMA”); 2) el alfonsinismo (en su espasmódica agonía actual), cuyo sueño dorado se ve así medianamente cristalizado; 3) el antiperonismo en masa, ese que considera a la Corte Suprema (cuya integración impulsó Kirchner en forma limpia y democrática) como “un nido de zurdos garantistas del aborto” y 4) obviamente la CTA, que hasta hace poco albergó en su seno a un tipo como Eduardo Buzzi (golpista confeso, entre otras banalidades).

A todos ellos, y lamentablemente también a sus víctimas (nosotros, los trabajadores): POBRES, CHE…

PD: Esto es como la jubilación. Se sobreentiende que tiene que ser pública. Lo que hay que hacer es controlar al Estado para que el sistema funcione bien. En el caso de los sindicatos, debe haber uno por rama, pero es imprescindible luchar DESDE ADENTRO para democratizarlos, no fundar otro sindicato en el mismo sector, como pretenden justamente los enemigos del movimiento obrero y los ¿zonzos? de la CTA (mis disculpas).

Un Tigre blanco, de ojos verdes

A la memoria de José María Gatica, al cumplirse mañana el 45º aniversario del fallecimiento de un hombre que se sintió feliz, sólo mientras fue boxeador. Ni antes, ni después.

Una noche cualquiera, nadie sabe cómo, el fuego se tragó el kiosco de la estación ferroviaria de Villa Mercedes, provincia de San Luis. Fue en 1931. El dueño quedó en la ruina, y su esposa, María Tomasa Correa, decidió abandonarlo con tres de sus hijos. Así, otra noche cualquiera, el cuarteto aterrizó en Retiro con dos valijas y otros cinco bultos penosos.

Instalados en una pensión de peor muerte, los turistas comenzaron su nueva vida con ojos inocentes y pinta de culpables. Al pibe le tocó siempre la peor parte. Cuando tuvo doce años, su agenda laboral ya estaba repleta. Desde las siete de la mañana junta papeles en Plaza Constitución; a la tarde vende pastillas en los andenes, y combina esa tarea con su colaboración en una lechería, donde un gallego todo corazón le exije barrer la vereda, limpiar los baños y hacer los mandados, todo a cambio de comida y de guardarle el cajón de lustrar zapatos, que el empleado utiliza luego hasta la madrugada en la puerta del Café El Ancla, ochava sudeste de San Juan y Paseo Colón. A la escuela no va más. En San Luis había repetido tres veces el primer grado, y la maestra prefirió adoptarlo como custodia personal para imponer el orden en la clase.

Otra noche cualquiera, de 1939, el pibe se asoma a una de las ventanas de la Misión Inglesa, donde lo marinos británicos comen, escapan de la soledad, escuchan las charlas de un cura anglicano, y también boxean. El pibe de piel blanquísima y ojos verdes cumplió catorce años y cobra 30 centavos por pelear con el que cuadre, siempre que no lo supere en más de tres kilogramos. Tiene agallas y un estilo implacable, frenético. Así lo de descubre Lázaro Koci, un peluquero albanés, paciente buscador de nuevos prospectos, casi un mago en esa especialidad. Bajo su tutela, el pibe debutará en un campeonato amateur en la Federación, donde los jueces confunden los nombres y le otorgan el triunfo a su adversario, un tal Armando Castillo.

Tal vez este pibe sea mañana El Tigre (para él) o El Mono (para las tribunas), un hombre rico y envidiado, odiado y humillado por muchos que no le perdonaron delitos tales como decir ante un grupo de adulones: “les doy cinco minutos para mirarme”, o gravísimas faltas como declarar que un rival “tiene cara de lona”.

Esas imperdonables transgresiones (o acaso su condición de símbolo del primer peronismo) llevarán al pintoresco político Alfredo Palacios a sentenciar ante la muerte del pibe, bajo las ruedas de un colectivo -otra vez pobre y a los 38 años- que su personalidad (la del pibe) “no es digna como para preocupar al paÍs”, mientras otro país, al mismo tiempo, carga su ataúd a pulso durante siete horas hasta el cementerio de Avellaneda.

Argentinos, por su nombre

Es el título del programa que canal 13 (Grupo Clarín) emite todos los domingos por la noche con la conducción de Andy Kusnetzoff. Se trata de una producción basada en recabar opiniones de personas o grupos under o distintos o de recorrer la ciudad en busca de emociones diferentes, todo bajo el paragua light del animador, su estilo semiprovocador y despojado, su no compromiso a la hora de tomar partido, y su innegable cartel de profesional progre de los medios.

Lo de anoche fue desopilante. Y aleccionador. E instructivo. E inmundo. En partes iguales. Una verdadera  muestra del estado calamitoso de nuestra TV de aire, del bajísimo nivel de sus caras bonitas o cotizadas y , como era de esperarse, una batería de mentiras disparadas en forma de sofismas, dirigidas todas a continuar con la ofensiva destituyente contra el gobierno nacional,   motorizada por Clarín (aunque no sólo por Clarín).

Esta vez, el tema se limitó a  invitar a Buenos Aires a cinco jóvenes peones rurales, disfrazados de gaucho, con el propósito explícito de tomarles el pelo, primero, y de bajarles línea política, después.

Pues bien. El primer obj etivo se cumplió con creces. El segundo resultó algo así como  un tiro por la culata.

Kusnetzoff llevó  primero a los peones (ataviados con botas, bombachas, pañuelo al cuello y sombrero típico) para escuchar y narrar chistes de o contra provincianos en el Obelisco. Fue el ablande, para que se sintieran cómodos. El cuchillo que todos llevaban bajo la rastra no era para amedrentar, sino para darles una fisonomía fuera de época. Zafaron, Hicieron reir y se rieron de ellos (los televidentes).

El segundo acto fue el  monumento al más gusto. Andy condujo a los gauchitos al Teatro Maipo, donde fueron recibidos por el flamante showman Jorge Lanata,  y entre todos produjeron un compendio de obscenidades que, reíte de Marrone, Corona o Stray. Casi toda la apertura  se fue mientras los peones comentaban  experiencias sexuales propias o ajenas con ovejas. Y Lanata comentó, con  gesticulación y movimiento pélvico, cómo supuestamente (según le contaron, dijo) se puede someter a  un ovino mientras se lo afeita con una prestobarba.

Cumplida la etapa de garantizar la permanencia del espectador cautivo hasta el final del programa, Lanata, siempre con el inestimable apoyo de Kusnetzoff en las groserías y en su caso en no pocas tonterías, cruzaron al campo que efectivamente querían  ocupar. Pero como son mediocres periodistas, empezaron al revés.

-¿Ustedes cuánto ganan trabajando en el campo?, preguntó Lanata al grupo.

Uno dijo ochocientos.  Setecientos cincuenta, dijo otro. Es decir, la mitad del mínimo,  más o menos.

-¿Y cobran en blanco o en negro?

Todos contestaron  “en negro”,  una obviedad, dado que las cifras que  habían proporcionado están  por debajo de lo que marca la ley.

-¿Y si se enferman, no tienen obra social, no?

Todos dijeron que “el patrón” se ocupa de los gastos en esos casos. Es decir, como en el siglo 19.

Y entonces vino el remate:  

-¿ Y por quién votaron?

Todos dijeron que “por Cristina”.

-¿Y ustedes saben que el gobierno de Cristina se quedó con la plata de los aportantes a la jubilación privada? (sin importar si sabían de qué se estaba hablando).

No contestaron, obviamente porque ellos no son aportantes a ninguna parte. Sus patrones Miguens, Llambías, Biolcati, Buzzi y De Angeli (entre otros) les roban directamente el dinero de los aportes.  

¿Y les parece que votaron bien”,  sugirió Lanata.

Todos dijeron que “parece que no, ¿no?

-Me parece que sí (es decir, no) concluyó el nuevo Maurice Chevallier de cabotaje.

Puesto en blanco (no el sueldo de los peones, sino la nota artera), Andy y Lanata descubrieron que habían  metido la pata cuando los tipos hablaron de trabajo en negro (algo que el gobierno nacional comunicó mal durante el conflicto 125). Pero siguieron adelante para anotar un poroto para el bando de la antipatria, la contribución diaria de desinformación  y venta de pescado en mal estado, esto es, la culpa la tiene el gobierno. Los Kirchner roban. No hubo repregunta sobre el alcance del latrocinio de los terratenientes y sus adláteres y favorecedores.

Los jóvenes peones prefirieron gastarle chanzas a las coristas, franelear un poco con  ellas (mejor que cualquier oveja) y se fueron, no sin antes decir que nunca leen los diarios; que nunca habían estado en un teatro. Pero que sí miran TV, aunque no a Lanata.

Andy Kusnetzoff es hijo del más prestigioso médico psiconalista y sexólogo del país, pero -como dice Sabina- su padre morirá sin dejar descendencia.

Conocí a Jorge Lanata en 1984, cuando aun era colaborador (él) de Eduardo Aliverti (pobre Eduardo…). Me citó para una charla en mi condición de periodista especializado en Boxeo. Estaba interesado en conocer los pormenores de la vida de un pugilista, el último orejón del tarro deportivo. Pensé que era una buena idea. Pero a los diez minutos de conversación  descubrí que su estrategia y su finalidad era otra: ”demostrar” que Juan Carlos Lectoure, el fallecido administrador del Luna Park, era poco menos que un delincuente que se quedaba con el dinero de los “Cachitos camepones de Corrientes”, algo totalmente falso.  Cuando estuve seguro de la trampa,  me levanté y me fui.  Después Lanata se convirtió en lo que es. Pero viene de allí. 

Para el final, las preguntas:

¿Es Andy Kusnetzoff un oligofrénico?  ¿Es Jorge Lanata un malparido?

No. Son progres (o eso nos quieren hacer creer).

Por eso, desde ahora: argentinos por su nombre…

Gabriela, devolvé la guita

¿Por qué tengo que pagar el sueldo de la vicejefa de gobierno porteño, qué faltó a 40 de las últimas 43 sesiones de la legislatura porteña, que debe presidir? 

(Perdonen por el uso de argumentación PRO). Gbariela: ausentismo del 98.71%…

Obama: ¿el sueño americano de Kissinger?

Las encuestas dicen que gana Obama. Las encuestas a veces se equivocan. No importa. Pongamos que gana Obama ¿Y?

Millones de argentinos peronistas se abrazaron a Menem en 1989 creyendo que así escapaban del liberalismo alfonsinista. Y después fue inmensamente peor. Un peronista se transformó en el liberal más siniestro que se recuerde en la Argentina desde los tiempos de Mitre y de Sarmiento. Menem lo hizo. Y (al país) lo hizo mierda. De la Rua, después, completó la tarea liberal.

Millones de peruanos creyeron ponerse a salvo del liberalismo cavernícola de Mario Vargas Llosa y terminaron acunados en brazos del feroz entreguista Alberto Fujimori, quien terminó siendo un verdadero profesor de liberalismo para el académico escribidor de La Tía Julia.

Muchos chilenos, aunque no tantos en cantidad como en los anteriores ejemplos, creyeron que la bendita Concertación centroizquierdista (?) los sacaría del futuro liberal enraizado en la UDI. Pues no. Entre Frei, Lagos y Bachelet le han hecho pito catalán a aquellos sueños.

¿Qué no decir de nuestro amigo Tabaré? Si el general Líber Seregni resucitara unos cinco minutos, se suicidaría ipso facto ante tanta traición liberal dentro de su glorioso Frente Amplio ¿Qué no haría Zelmar Michelini?

Los ejemplos sobran. Pero en Estados Unidos las cosas son distintas.  Los demócratas parecen siempre ser los buenos. Y los republicanos, los que te corren con el palo. No es tan así. Kennedy sepultó por décadas el sueño (no ya el soberano) pero si el integrador de los cubanos. Y era demócrata. Carter y Clinton no movieron un centímetro el fiel de la balanza que deposita a Latinoamérica siempre en el patio del patio de atrás del patio de atrás.

En una palabra: no le creo, por ahora, señor Obama. Si usted gana, eso sí, veré con una pizca de discreto entusiasmo que en su país de racistas y enorme cantidad de mala gente (Reagan, Kissinger, los Bush, el mismo Kennedy) se abrió un minúsculo espacio para que aquel sueño de Martin Luther King (asesinado hace justo 40 años) acaso comience a concretarse con usted en la presidencia. Pero sólo acaso. Veremos lo que usted hace. El mundo lo verá.

Ahora, me alegrará que un negro sea presidente de un país racista. Como me alegré con Mandela en Sudáfrica. No creo, le soy sincero, que mi alegría vaya mucho más allá. Lo digo luego de haber escuchado la traducción de sus discursos.

Dicen que en el sur de su país, en Atlanta (Georgia), por ejemplo, los veteranos del Ku Klux Klan no están tan afligidos. Dicen también que en Harlem y en el sector negro del Bronx, a usted no lo llaman brother. Nosotros (o yo) desde el patio del patio del patio de atrás, tomamos nota de eso.

Esto me recuerda a un breve instante de la película que conocimos aquí en 1992 con el título de “Por encima de todo”, realmente llamada “Love Field”, igual que el aeropuerto de la ciudad de Dallas, donde J.F.K fue asesinado en 1963.  Allí, una muy joven Michelle Pfeiffer, metida a redentora social, reprende al actor negro Dennis Haysbert (en la trama, un humilde trabajador) cuando este le dice que respeta a aquel novel presidente (el diálogo se da un día antes del magnicidio) pero que no espera “nada de él”. Entonces Pfeiffer le dice si puede llamarlo “presuntuoso”, a lo que Haysbert responde “sí, cómo no…”.

Bueno. Respeto a Barack Obama. Pero no espero nada de él. Si gana (cosa probable) muchos racistas resoplarán con encono. Otros no tanto, como si anticipasen en él a un nuevo Menem, a un Fujimori, a un Frei, a un Tabaré, esto es, a un supuesto “enemigo” que hará los deberes más aplicadamente que un hombre del propio riñón. O del mismo color.

Después de todo, Estados Unidos sigue siendo el país de las oportunidades ¿Por qué no dársela a uno de ellos, para que nos haga el trabajo, acaso con más éxito y con un mínimo costo, mientras el mundo celebra lo derechos y humanos que somos? Y si fracasa. Bueno, será otro “negro, bueno para nada, y deberá pagar el gasto de su smoking prestado”.

Como si lo hubiese ideado Kissinger.

¿Cómo ganarse al “negro de mierda”?

Voy a hacerla corta. Y que trabajen los demás. El tema-encuesta es el siguiente y viene con una pregunta: ¿cómo creen ustedes que los partidos hoy opositores de derecha e izquierda argentinos ganarían el favor y el voto de los millones de personas que habitan el conurbano bonaerense y los pueblos pobres del interior, si en forma permanente, sistemática, artera y/o ridícula dicen de esas personas cosas como éstas;

:1 - Los llevan a los actos de prepo.

2 - Los compran con una gaseosa y un pancho. O con un tetrabrik y un choripán.

3 -  Son personas que no piensan, o piensan pero poco, o poco pero con mentalidad de negros.

4 - Son mercancía barata del clientelismo punteril peronista.

Ahora bien, la gente (porque es gente) a la que me refiero puede tener los defectos que sea, pero no creo que todos sean sordos, es decir, que no escuchen lo que los partidos no-peronistas (y sus adherentes) dicen de ellos. Sólo toman nota y recuerdan la consigna: JAMÁS LOS VOTAREMOS. Cualquier intendente peronista del conurbano los tratará mejor, se ocupará aunque sea mínimamente de sus problemas. Ensuciará sus zapatos en el barro. Pondrá la cara.

Todo esto, mientras los cráneos buscavotos los pierden de a millones todos los días, acaso porque -como digo en un comentario a otro post:

Muchos años después, en una clase universitaria, un profesor definió el término “gorila” por su efecto, y lo caracterizó como “la discriminación de los discriminadores”, es decir, una buena medicina para quienes inventaron, emplearon y siguen empleando hasta el hartazgo el despectivo “cabecita negra”, hoy reforzado por el derechismo general como “negro de mierda”. Cada persona que pronuncia su “negro de mierda diario”, sea de derecha, de izquierda, de centro, radical, liberal, socialista, comunista o lo que venga, es y será siempre un gorila, es decir, un antiperonista.

Agrego como remate: “Y además, ya como expresión partidocrática, nunca tendrá el sufragio del negro de mierda”, es decir, en política hay muchos dañinos y perversos. Pero hay muchos más idiotas.

Ahora, ¿cómo  creen ustedes que podrían revertir la tendencia, después de años y años de insultar al sujeto electoral que revienta las urnas de votos peronistas? Si saben cómo, pásenle el dato a Carrió, que cree que será presidenta con los votos de la parroquia del Pilar y algunos más…

PD: Los peronistas del conurbano viven lejos de Plaza de Mayo. Su partido los lleva en micro y les paga el refrigerio. Es lo mismo que hacen los clubes de fútbol con sus hinchadas. Y a nadie le parece mal. Si soy de San Lorenzo y vivo lejos de la cancha ¿por qué no viajar con el micro que fleta mi club, si además me regala la gaseosa y el pancho? Les doy un dato: nadie dejaría de ser de San Lorenzo si esto no ocurriera. Viajarían igual a la cancha, con más dificultades, pero lo harían ¿Creen que no? Ocurre que el peronismo se ocupa de sus adherentes, eso, se ocupa. Los demás partidos no creen en la militancia, en el mejor de los casos. En el peor, tienen sólo votantes de clase media hacia arriba, que viven cerca del centro o tienen auto, y entonces no hay que pagarles nada. Lo malo es que no alcanzan para ganar elecciones.

Por eso, el motivo de esta compulsa. Para que piensen en cómo ganar el favor del famoso “negro de mierda”. Eso, si no les da cosita…

Demócratas

Los demócratas llenaron ayer el acotado Luna Park con 10.000 personas, la misma cifra de adherentes que Nueva Chicago reune actualmente en cada uno de sus partidos como local en el torneo de fútbol de la Primera B Metropolitana. Ese mismo Luna Park que vibró con 25.236 almas la noche de setiembre de 1965, cuando Oscar Bonavena se consagró como campeón argentino de peso  pesado tras vencer a Gregorio Peralta.

Estuvieron anoche casi todos los demócratas, menos Raúl Alfonsín, el ex presidente nacido en Chascomús, que envió un mensaje grabado en su actual domicilio porteño ubicado en Santa Fe y Callao, la esquina donde -hasta el momento- comenzaron todos los cacerolazos convocados via Internet por la oposición burguesa y liberal de la capital argentina contra el gobierno democrático de Cristina Fernández.

Estuvo en primera fila Ricardo López Murphy, demócrata que ocupó efímeramente el ministerio de economía bajo la presidencia de Fernando de la Rúa (demócrata que anoche faltó al acto sin aviso). Es el mismo López Murphy que convalidó la baja de sueldos y jubilaciones estatales en un 13%, y que debió ser echado del gabinete cuando pretendió profundizar el robo a trabajadores y pasivos. No hace tanto tiempo.  

Estuvo el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, demócrata que el pasado 17 de julio estableció una marca indeleble en la Guía Guinness de la democracia, votando en contra de la administración que integra y de los millones de votantes que lo llevaron al cargo, para favorecer a la más rancia oligarquía terrateniente y a sus actuales adláteres de las pymes campestres.

Estuvo el humorista Nito Ärtaza, competidor de Cobos en lides bufonescas y también futuro candidato a cualquier banca que se cuadre. Estuvo el gran demócrata y transparente Enrique Nosiglia, el único abucheado por los demócratas que poblaron las tribunas, acaso porque nunca pudo conocerse a cuántos millones asciende el monto de su afecto por la democracia, producto de miles de servicios a la Nación durante el gobierno del prócer de Chascomús, antes y después.

Y estuvo finalmente:

Elisa María Avelina Carrió, también conocida como Lilita Carrió, (Resistencia, Chaco, 1956), abogada y política argentina, de raigambre política radical, luego fundadora del partido Afirmación para una República Igualitaria (ARI) y actual líder de la Coalición Cívica (CC). 

Nacida en una familia tradicional, cursó sus estudios primarios y secundarios en la ciudad de Resistencia. Se recibió de abogada en la Universidad Nacional del Nordeste en 1978 e hizo estudios de doctorado (que no completó) en Derecho Público, en la Universidad Nacional del Litoral. Fue profesora titular de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional del Nordeste, donde también se desempeñó como Directora del Instituto de Ciencia Política y Filosofía.

 El 7/2/78 en plena dictadura militar, el interventor del Chaco, General de Brigada Antonio Serrano, por decreto provincial 72, la nombró asesora de la Fiscalía de Estado, a los 21 años. También durante el denominado Proceso de Reorganización Nacional fue Secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia, con nivel y jerarquía de Juez de Cámara. Ese cargo lo obtuvo el 21/8/80, por resolución 522 del Superior Tribunal de Justicia.

Carrió, obviamente, fue funcionaria de la misma justicia chaqueña que jamás investigó la conocida masacre de “Margarita Belén”,  padecida por presos políticos torturados y asesinados en uno de los casos más terribles del período dictatorial 76-83. Todavía hoy se esperan novedades sobre el particular.

Después fue diputada nacional por su provincia y por la Capital Federal en varias oportunidades y candidata presidencial derrotada (46% a 22) en las últimas elecciones de 2007. Tras fustigar a sus viejos correligionarios radicales en varias oportunidades, inclusive al prócer Alfonsín, se autopostuló recientemente como referente política de la clase media, con la que -sostuvo- llegará al poder “en 2011, para iniciar desde allí una revolución que incluya a los sectores populares, que el peronismo tiene secuestrados…”.  

Ah, en el acto también estuvo presente Luis Brandoni, un excelente actor dramático y demócrata. O patético, como los ilustres invitados mencionadas unas líneas (de fiebre) más arriba.

Los verdaderos dueños de la democracia

Me adelanto 48 horas. Escribo esto antes del vendaval de mentiras e hipocresías que nos saturarán con motivo del 25º aniversario de la recuperación de la democracia (formal o lo que sea). El desfile comenzó con el homenaje a Alfonsín semanas atrás y terminará (seguro) con los suplementos ad-hoc que preparan La Nación y Clarín.

Lo de Alfonsín ya fue bastante meneado en este sitio, con sus pro y sus contras. Fue edificante. Lo de nuestros diarios formadores de opinión para la alta burguesía y la clasemierda se rebate con las propias tapas y editoriales que los señalados pasquines regalaban entre 1976 y 1983.

Trabajo como profesor de periodismo en la escuela terciaria del Instituto Grafotécnico de Buenos Aires. En el hall circular de su centenaria sede, alguien inteligente colocó hace años varias gigantografías con las tapas y editoriales que menciono más arriba. Hablan por sí mismos. Y no dejan ni un resquicio para el retruco. Esos diarios (y los demás también) fueron colaboracionistas de la dictadura. Y no tienen ni un ápice de autoridad para bañarse de democracia en este aniversario. No les pertenece. Fueron cómplices. Y punto.

En cuanto a los verdaderos dueños de la vuelta a la democracia (reitero, imperfecta, demasiado imperfecta quizás) no tienen nada que ver ni con Alfonsín, ni mucho menos con la Unión Cívica Radical. Sé que soy reiterativo, pero fue el partido colaboracionista por fuerza de los números: 600 de sus cuadros ocuparon intendencias y embajadas de la mano de Videla, Viola, Galtieri y Bignone. Los apellidos de Amaya y Karakachoff (mártires, sin duda) no alcanzan para borrar el oprobio de la UCR como entidad partidaria.

Para no abundar y dirigirme al centro de la cuestión, me remito al número 5 de la revista “Contraeditorial”, aparecido este mes de octubre. Entre muchas notas de valor y algunas de menor monta, se puede rescatar el peso del trabajo del ingeniero agrónomo Alberto Lapolla en su nota “La derecha y el retorno del partido del orden”, una réplica feroz al subidirector de La Nación, Fernán Saguier. Lapolla es genetista,  historiador, ensayista político e histórico. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la Universidad Nacional de La Matanza y en UNIDA, así como en varias instituciones privadas vinculadas con el tema ambiental. Publicó numerosos libros, entre ellos “Los hechos y las razones” y “Sojización y dependencia”.

Pues bien, en su largo artículo, Lapolla responde a Saguier y recuerda lo siguiente. Es un simple párrafo, que vale más que los millones de palabras huecas con que nos atronarán hasta el jueves aquellos que nunca creyeron en la democracia o que la violentaron hasta el hartazgo. Aquí va:

“…sin embargo, el pedido de acabar con la ‘guerrilla fabril’ reclamado por (Ricardo) Balbín, (Mariano) Grondona y (el diario) La Nación se cumpliría a rajatabla unos meses más tarde. La dictadura antiindustrialista establecida por las Fuerzas Armadas con fuerte apoyatura civil el 24 de marzo de 1976, cumpliría con creces la consigna de terminar con esa ‘guerrilla fabril’…”

Y sigue: “…De los 30.000 desaparecidos, el 55 por ciento son dirigentes sindicales de base, es decir, unos 18.000 dirigentes obreros. La dictadura detendría además a 300.000 de ellos y expulsaría a 800.000 delegados de fábrica, cerrando en su curso 50.000 establecimientos fabriles, cifra que llegaría a 217.000 en diciembre de 2001(Alfonsín + Menem + De la Rúa), al final del ciclo desindustrializador…”.

Yo creo en estos números. Y creo en los nombres de los anónimos que no se citarán en el acto masturbatorio que anuncia el radicalismo para el jueves 30 en el Luna Park, ni en los suplementos de La Nación y de Clarín.

Esos y sólo esos, son los verdaderos dueños del retorno democrático (formal, banal o como quiera llamársele). El resto que se rasga la camisa (por algo será…) estaba en aquel tiempo debajo de la cama (en el mejor de los casos) o directamente en la trinchera enemiga.

Cuadrado como baldosa

Así parece ser el ideario, el soporte, el basamento ideológico del gobierno municipal porteño.

Vimos por TV hace dos semanas a enfermeras del Hospital de Gastroenterología Udaondo mostrando en el patio de ese centro asistencial una pancarta que decía “No tenemos ni insumos, ni remedios, ni comida para los pacientes. Sepa usted disculpar, señor familiar de un internado. Nosotros no votamos a Macri. Tal vez usted sí”.

Vimos ayer por TV cómo el gobierno PRO apaleaba docentes frente al edificio de la Intendencia. Y luego escuchamos cómo el Jefe de Gobierno acusaba a los maestros por “robar” días de clase a los alumnos. Es el mismo funcionario que subsidia con 600 millones de pesos anuales a las escuelas privadas, y que no cumplió una sola de sus promesas en el área de educación, más allá de pedir (y obtener en tiempo record) antes de asumir un refuerzo de 160 millones de pesos de parte de la (su) Legislatura, justo para invertir allí.

Después el ministro Narodowski recortó las becas para los que menos tienen. Después desplegaron la consigna ”No hay plata para los docentes”, en el distrito con mayor presupuesto del país, donde casualmente casi la mitad de los estudiantes concurren a escuelas privadas.

También el Jefe celebró un convenio espurio con universidades privadas para que sus egresados de Medicina hagan sus prácticas en hospitales municipales, relegando a los egresados de la UBA, que son los únicos destinatarios de esos “favores” por derecho porpio adquirido. 

El gobierno del PRO también apaleó cartoneros en Barrancas de Belgrano. Dijeron que fue por “equivocación”. También por equivocación aumentaron el ABL hasta un 300% como medida popular inaugural, que fue aceptada sin chistar por la clasemierda de la ciudad.

Mañana miércoles 22 de octubre los dueños de bares y restaurantes pararán por primera vez en la vida ante un aumento del 100%  en sus propios ABL, imposibiles de pagar, según dicen. Esos señores, la mayoría de ascendencia española, muchos gallegos, a quienes la xenofobia porteña no pocas veces tildó/tilda de “cuadrados”.

Cuadradas son las 4×4 que manejan los dos mil contratados que Mauri hizo entrar por la ventana con sueldos de 7.000 pesos, una vez que echó de un plumazo y sin indemnización a otros tantos contratados de administradores anteriores, entre ellos, algunas caseras de escuela que trabajaban 12 horas por día, a cambio de 350 pesos.

La vida a cuadritos se te hace cuando tenés que caminar todos los días veinte cuadras ida y vuelta por Triunvirato entre Los Incas y Monroe, porque ahora el Jefe dice que la obra del subterráneo no se terminará (¡estaba terminada con Ibarra y con Telerman!..). Es el mismo funcionario que prometió diez kilómetros de subte por año durante su gestión. Ahora dice que hará un tranvía urbano. Acaso sea cuadrado.

Macri, sí, que acaba de echar de su cargo al director del hospital Argerich, Donato Spaccavento por denunciar que allí no hay curitas ni aspirinas. Pero Mauri no echó a Jorge Lemus, su ministro de salud, cargado de denuncias tras su paso devastador de años por el Hospital Fernández.

Tampoco investigó los prontuarios de la mayoría de sus funcionarios, porque sería tan difícil meterlos presos como descubrir la cuadratura del círculo. Mejor que sigan y con aumento: en dos decretitos les llevó el salario a 25.000, más del doble que un maestro de grado. Ojo, sin contar gastos de representación, chofer, custodia y prebendas variadísimas.

Pero eso sí. Vemos a diario y hasta en la sopa a ejércitos de albañiles destrozando veredas intactas de buena calidad para cambiarlas por otras más berretas que diente de madera. Todo para colgar el cartelito de Haciendo (mierda) Buenos Aires. En amarillo subido, de fiebre gestionaria…

En la esquina de Rojas y Tres Arroyos (extremo oeste de Villa Crespo) 12 operarios, en tiempo record, quitaron ayer cientos de baldosas del frente de una enorme casa abandonada, que desde hoy tiene un veredón impecable a la vista, que durará, según esos propios operarios- no más de dos años, dado lo ordinario de esos mosaicos cuadraditos utilizados.

Utilizados también para decorar frentes de baldíos, veredas cambiadas hace cuatro meses. Todo deberá ser tapizado con las cuatro por cuatro grisecitas y pobretonas, que antaño regalaban en los corralones si uno hacía una buena compra de arena y de cal.

Basura hay, como siempre. Y ahí la clasemierda que ensucia se sigue quejando, pero seguramente ese será el segundo punto (de dos) de lo que Mauri nos depara. Destrozadas que serán la educación y la salud; veredizado todo el perímetro de la ciudad, seguramente fumigarán a los cartoneros que quedan, arreglarán un contrato leonino con empresas amigas, y se acabarán los soretes al paso de las señoras gordas, no sólo de Recoleta. También de Flores, Palermo, Caballito, Belgrano y Villa Urquiza.

El problema que cuadra hoy es la indocencia, porque clases no hay. El conflicto le estalló en las manos a funcionarios de la ’e’ por la  ‘o’, capaces de hablar de “nuestros chicos” cuando sus chicos van al Saint Catherine’s o al Cardenal Newman en remise, volando por el cuadrante norte de la geogravía citadina.

Tomo prestados dos títulos recientes de Artepolítica. Ese donde Nicolás Casullo dijo: “La gente es muchísimo peor que el peor de los medios” y otro que rezaba: “Los líderes tienen los pueblos que se merecen”. Parece que hoy día es así, en esta tierra de Pedrito de Mendoza y Juancito de Garay.

Hay muchas cabezas de cemento que meten el voto en cualquier bache. Y un mandamás que sigue su itinerario simétrico, pautado, calculado, cuadriculado. Ellos quieren esto, dice a solas con Gabriela. Y a nosotros (a ellos) nos cuesta poco. Los maestros ya se cansarán de saltar sobre el asfalto y todo  seguirá saliéndonos cuadrado, así como lo previmos.

Cuadrado como baldosa.

A quien corresponda

Quitarle a los que menos tienen para darle a los que tienen más, es tan fácil como recitar las vocales. Es lo que hizo y lo que hace habitualmente el liberalismo, aquí y en todas partes.

Quitarle a los que más tienen para darle a los que tienen menos, es riesgoso y/o sangriento. Cuba y Rusia son buenos ejemplos.

Lo realmente insuperable es darle a los que menos tienen, sin forzar ni violentar, con el único riesgo que conlleva caer y levantarse, todas las veces que sea necesario. Ese es -ni más ni menos- el principio y el fin de la idea peronista. Una idea argentina. Y gloriosa.

¡Feliz día!

A quien corresponda.

Otro gol en contra de Roca

La oprobiosa derrota sufrida anoche por la selección argentina de fútbol frente a Chile no da para mayores comentarios. Por lo menos aquí. Pero en el mundo todo está encadenado. Y entonces, buceando en la estadística, encontramos la siguiente perlita:

Resulta que Chile le ha ganado a la Argentina (en fútbol) sólo 6 veces en 75 partidos oficiales, el primero de los cuales se disputó el 27 de mayo de 1910. Fue un triunfo argentino por 3-1 en la vieja cancha del Belgrano Athletic Club. Uno de los goles nacionales lo convirtió aquel día el delantero Maximiliano Susan, jugador del Estudiantes de Buenos Aires y temible artillero en la primera década del siglo XX.

Rastreando en los antecedentes del citado Susan, capaz de señalar cinco  goles consecutivos en un triunfo de su equipo por 18-0, el antecesor de Palermo se despachó en su vejez (allá por 1931) con la siguiente y lapidaria frase, referida a un partido internacional entre Argentina y Brasil, que recogimos de www.foro-cualquiera.com/deportes/33445-las-100-mejores-frases-del-futbol-argentino.html

Fue reproducida por Clarín en su sección Deportes del 20 de abril de 1997 y dice así:

“Al terminar el primer tiempo, íbamos ganando 4 a 0. Entonces se acercó al vestuario el teniente general Roca* y nos dijo: ’Muchachos: hay que ser más diplomáticos. Brasil está celebrando un aniversario del Grito de Ipiranga y no es justo que pierdan el partido. Hay que dejarlos ganar”.

*Julio Argentino Roca ejerció su segunda presidencia de la Nación entre 1898 y 1904, lapso durante el cual se disputó el referido partido de fútbol, cuyo resultado final no viene al caso. Sólo agrega un baldón más a la memoria de un profesional de la entrega, sin reparar por lo visto en comercio internacional, soberanía política o un nimio partido de fútbol, que también deberá agregarse a su impecable foja personal de servicios contra la Argentina. Y bueno…está todo en Internet.

De Filmus a Narodowski

Daniel Filmus se mostró francamente incómodo, hace algo más de un año, cuando en plena campaña electoral porteña un periodista le sugirió la incongruencia de ejercer el cargo de ministro de Educación de la Nación y al mismo tiempo enviar a sus hijos a una escuela privada, en este caso, judía.

“No tiene nada de extraño. Se trata de una decisión familiar, basada en la tradición”, contestó Filmus, para salir del brete.

Nadie sabe cuántos votos le hizo perder ese revelador episodio en su doble vuelta electoral con Mauricio Macri. Tal vez apenas un puñado. Quizás más de lo que uno imagina.

Llegado al gobierno tras su contundente e inobjetable triunfo en las urnas, Macri pidió y consiguió de la Legislatura un enorme refuerzo presupuestario para el rubro Educación. Y semanas después, en una de sus primeras medidas en ese campo, decidió repentinamente -sin consultar a la comunidad educativa (docentes, padres, etc.) y acaso sólo con el conocimiento previo de su ministro del área, Mariano Narodowski- que a partir de este año 2008 los alumnos de las escuelas públicas porteñas deberían cantar el Himno a Sarmiento en TODOS los actos escolares del ciclo lectivo, orden que se ha cumplido al pie de la letra, más allá de algún malestar aislado de alumnos (o padres, o maestros) que en ningún caso llegó a mayores. Sólo el escritor Osvaldo Bayer puso el grito en el cielo e invitó a Narodowski a un debate público que nunca se concretó.
Narodowski lleva en el cargo diez meses. En ese lapso sólo acumuló la antipatía de los maestros por cuestiones salariales y el odio de buena parte de los estudiantes por reducir las becas escolares para los más necesitados. En el único encuentro franco que mantuvo con alumnos debió salir destempladamente por la puerta de la cocina del edificio de la Legislatura, escoltado por asesores y policías.

El actual ministro porteño de Educación, de origen judío igual que Filmus, justificó la medida de alabar desmesuradamente a Sarmiento con generalidades tales como “buscamos un elemento aglutinador, un nombre que genere consenso, cohesión, en un aspecto tan fundamental e imprescindible como es el de la Educación”.

Bien. Sabemos que Domingo Faustino Sarmiento, entre aciertos y errores que exceden cualquier polémica que no sea extensa y bien fundamentada, dejó impreso en sus libros y en sus cientos de artículos periodísticos una particular forma de ver las cosas y la vida. Para él, era civilizado sólo lo proveniente del mundo anglosajón (inglés, estadounidense, etc.) y era bárbaro casi todo lo demás. Son archiconocidas su furibundas diatribas contra indios, gauchos, negros, latinoamericanos, españoles y gitanos, a quienes consideraba “inferiores”. La Iglesia Católica tampoco se salvó de sus improperios.

Se conoce poco (o se ha difundido poco), sin embargo, la opinión que al ex presidente, educador y excelente escritor le merecían los judíos. Claro que sus dichos hay que enmarcarlos en el tiempo en que fueron expresados, así como no parece sencillo vincular a la jerarquía católica de hoy con la Santa Inquisición de hace cinco siglos. De todos modos, no parece estar de más, a la hora de establecer por qué hoy, en el siglo veintiuno, alumnos de escuelas primarias deben honrar en TODOS los actos a un personaje de la historia que vivió y actuó hace más de 120 años, si es que ese mismo personaje (o su ideología, cuanto menos) es difícil o inconveniente juzgar con los parámetros del mundo actual.

Como Sarmiento firmó cada una de sus opiniones, algo que lo enaltece, es sencillo conocer entonces lo que pensaba de los judíos, obviamente, en su tiempo. Lo dejó para la posteridad en su libro “Condición del extranjero en América”. Y cualquiera puede consultarlo, incluído el ministro Narodowski. Aquí va:

“El pueblo judío, esparcido por toda la Tierra, ejerce la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere, por una patria ideal que baña escasamente el Jordán y a la que no piensa volver jamás. Este sueño, que se perpetúa hace 20 o 30 siglos, pues viene del origen de la raza, continúa hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en que el judío vive, pero de las que no forma parte; y ahora mismo en la bárbara Rusia, como en la ilustrada Prusia, se levanta un grito de repulsión contra este pueblo que se cree escogido y carece del sentimiento humano, el amor al prójimo, el apego a la tierra, el culto al heroísmo de la virtud y de los grandes hechos, dondequiera que se producen.”

En fin, tal vez la familia del actual senador Filmus recordó también en algún momento que la tradición y la cultura judías son milenarias, que Hitler murió hace más de sesenta años, y que en definitiva el presente se nutre de la Historia, que ¡oh! siempre es pretérita, pero marca rumbos. Y tal vez por eso mismo los hijos del ex ministro de Educación no tienen hoy la obligación de cantar loas, casi en forma cotidana, a un ex presidente antisemita, aunque ese antisemita haya nacido y muerto en el siglo diecinueve.

Sobre el pensamiento colonial

¿Alguien quería saber algo más sobre pensamiento colonial? Aquí va. Publicado por el amigo Nik en el diario de la historia oficial.- Link: http://www.lanacion.com.ar/humor/index.asp?

El último Casullo

Nicolás Casullo murió hoy. Y mañana tocará otra cuerda. Abundarán las necrológicas; el recuerdo de su paso por los claustros universitarios; su versación, su claridad, su posición nacional, su lucha inclaudicable por las ideas del pueblo; su dignidad en el exilio. En fin, todo esto y mucho más que adornó una vida al servicio de las ideas, de la propagación de ideas, sin falsas posturas, sin amagues aquí y allá. Un pensador imprescincible e irreemplazable para los días que se vienen.

Nuestro modesto reconocimiento es reproducir aquí una parte del contenido del que acaso haya sido el último reportaje que concedió, entre reunión y reunión de Carta Abierta, esa formidable herramienta para la reflexión, que lo tuvo entre sus primeras y más entusiastas espadas.

En un comentario que envié esta tarde quise recomendar sin vueltas su última obra publicada: “Cuestiones”, un volumen donde trata con maestría y transparencia temas tan densos como el Populismo, la Religión, la Intelectualidad Argentina, Los años 70, etc. Vale la pena leerlo y releerlo, cosa que haré desde mañana. Pero ahora, como decía, prefiero aportar pasajes del referido reportaje realizado por estudiantes de Derecho de la UBA, y publicado en setiembre pasado en el número 2 de su revista Vendetta (ediciones NBI), que puede consultarse a la dirección http://nbi.org.ar/vendetta .

Dice Casullo allí:

(…) “El llamado populismo es la forma que tuvo América Latina para que el pueblo inventase una política para sí mismo, que no se la dio la izquierda y no se la dio el liberalismo, que son políticas de otros, para los de abajo (…)”.

(…) “Todo lo que fue historia del pueblo en América Latina es popular nacional. No hay otra historia. O es liberalismo, con o sin dictaduras, o es nacional y popular. En la Argentina, se dio sobre todo con la historia del Peronismo. El Peronismo es un piso de dignidad. Es el piso de Justicia, lo que aparentemente no se transa. Por eso el Peronismo no muere, aunque ande tan golpeado, el pobre (…)”. 

(…) “Hoy hay un situación clara. Más cotidianamente confrontativa. La Argentina real sin disfraces. Hoy la Iglesia es la Iglesia, los ganaderos son lo que siempre fueron, y los gorilas, lo que siempre fueron los gorilas. De golpe, el peronismo volvió a ser la izquierda y esto no deja de ser un logro histórico del kirchnerismo, porque el peronismo había dejado de ser izquierda en 1974 para convertirse en Frankenstein (…)”. 

(…) “El argentino es básicamente un despolitizado, no un desconcientizado. Yo diría que hay un 70 por ciento de la sociedad que vive al margen de la noticia política diaria, permamente y obsesiva. Lo massmediático, de todos modos, es insoslayable. Y sabe manejarse en pos de lo único que le interesa: la gran audiencia (…)”.

(…) “La Universidad viene de una crisis. Ha sido patrocinada por lo melifluo del radicalismo durante dos décadas, Y también hay una izquierda que toma la Universidad como una especie de terreno utópico, de ciudad infantil donde juega a la mancha leninista (…)”.

(…) “No pensar políticamente el campo cultural, sino pensar culturalmente toda la política (…)”.

(…) “Me decía (el ex decano de Derecho) Mario Kestelboim en el exilio: ‘El peronismo es eterno. No va a morir nunca, en serio, no te rías (…)”.

 (…) “El peronismo -recojo aquella frase de John William Cooke- es un hecho maldito. No solamente para la oligarquía vacuna, sino para todos los que están situados en la escena histórica. Imagínense un tipo que tiene mi edadm -64 años- y que fue gorila. Hace 60 años que no puede desembarazarse del peronismo (…)”.

(…) “Como digo, el gorila es un peronista que cumple la función de gorila en la historia nacional. Es un imprescindible para consumar un sentido completo (…)”.

(…) “Hoy aparecen regímenes de fuerte conmoción y corte populista en el continente. Por una serie de encrucijadas, de coyunturas y de azares, se dan hoy siete u ocho gobiernos que pueden sentarse a conversar y tener una serie de elementos nacionales y populares de reivindicación de América Latina y de crítica al actual dominio del mundo. Una situación excepcional, única (…)”.

(…) “Hay que aprovecharla de manera rotunda porque nunca se dio como sinfonía democrática. O sea que es un panorama alentador. A diferencia de Europa, a diferencia de Äfrica, a diferencia de los ex países del este europeo, que han pasado del comunismo impuesto, al más desenfrenado liberalismo, a querer ingresar en la OTAN, y a querer ser siervos de Estados Unidos. Desde esta persepectiva, es una época democrática excepcional, la que se está viviendo hoy en América Latina (…)”.

Adiós, profesor Casullo. Gracias por sus luchas. Y por su sencillez.

Días y hombres de Octubre

Entre un 8 y un 9 de octurbre, como hoy y mañana, se conjugaron virtualmente alguna vez dos hechos fundamentales para la historia de los pueblos latinoamericanos. El 8 de octubre de 1895 nacía en Lobos, provincia de Buenos Aires, Juan  Domingo Perón (tres veces presidente constitucional de los argentinos). El 9 de octubre de 1967 moría en Bolivia, asesinado a los 39 años, el revolucionario argentino Ernesto Guevara, uno de los pilares de la revolución cubana, próxima a cumplir medio siglo de vida en enero próximo.

Perón y Guevara se conocieron poco y se respetaron mucho. Más allá de obvias diferencias metodológicas, los unió siempre la voluntad casi obsesiva de mejorar la vida de los que menos tienen, a través -entre otras herramientas- de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica y, ya en materia, la de un fundamental ideario antiimperialista. En eso sí, siempre coincidieron.

Derrocado el gobierno de Perón en 1955, el golpe de Estado mereció estas líneas de Guevara, dirigidas desde México a su madre:

Septiembre 24 de 1955
México
Querida vieja:

Esta vez mis temores se han cumplido, al parecer, cayó tu ‘odiado
enemigo’ de tantos años; por aquí la reacción no se hizo esperar:.
Todos lo diarios del país y los despachos extranjeros anunciaban
llenos de júbilo la caída del ‘tenebroso dictador’; los norteamericanos
suspiraban aliviados
por la suerte de 425 millones de dólares que
ahora podrían sacar de la Argentina; el obispo de México se mostraba
satisfecho de la caída de Perón, y toda la gente católica y de
derecha que yo conocí
en este país se mostraba también contenta; pero mis amigos y yo, no… Te confieso que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, sino por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de losúltimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte. Para mi, que viví las amargas horas de Guatemala, aquello fue un calco a distancia, Tal vez en el
primer momento no verás la violencia porque se ejercerá en un círculo
alejado del tuyo.”

Y en otra misiva de época, Ernesto Guevara, en su recordado Discurso a los Argentinos, el 25 de mayo de, dijo lo siguiente:

“Todo es parte de una sola lucha y es verdad cuando el imperialismo
nos llama con un denominador común, aún cuando uno se reconozca
comunista, o socialista o peronista, o cualquier otra ideología
política en determinado país, solamente caben dos posiciones en la
historia: o se está a favor de los monopolios o ser está en contra de
los monopolios.” “En Cuba la revolución la hizo el ‘26 de julio’:
Fidel con su puñado de locos como yo, no lo ideólogos del comunismo.
Y en la Argentina, las masas obreras saborearon por primera vez algo del poder gracias al loco de Perón y en contra de los comunistas”

 Perón y el asesinato del “Che”

El 9 de octubre de 1967, un día después de ser capturado por el ejército boliviano, el “Che” Guevara fue asesinado en la localidad de La Higuera, Bolivia. Lo que sigue es la carta que dirigió Juan Domingo Perón al Movimiento peronista al confirmarse la caída en combate del guerrillero.

Fuente: Revista Sala 2, Año 1, Nº 5.

Compañeros:

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más y extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.

Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces?  Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó!

En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.

Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender,  que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.

Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.

Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

 

Lecciones “peronistas” del Che

Es fácil pegarle al sindicalismo peronista. Especialmente si uno no es ni ha sido nunca trabajador asalariado, si no eligió nunca un delegado, si no concurrió jamás a una asamblea laboral. En un artículo de Lucas Carrasco (”Para leer Artepolítica”) hay una  buena caracterización de los habitués de este (nuestro) refugio de ideas. No voy a abundar. Cada uno sabe de dónde proviene.

Los que hemos sido siempre trabajadores sabemos lo que vale la unidad sindical. Y por qué es el botín más preciado de las patronales, aquí y en todo el mundo. Todo lo que atomice o divida no es pluralismo, sino debilidad para enfrentar la desventaja original de las relaciones del trabajo.

Creo que algunos tipos de la CTA no lo entienden y no lo entenderán nunca. Suponen que con dos centrales obreras tendremos más fuerza. Es al revés. Y por eso no consiguen la personería, por lo menos no con este gobierno (hasta ahora).

Antes de extender el cheque,  hay que pensar bien a quién le concedemos la posibilidad de firmar, acaso, el acta de defunción de todas la conquistas obtenidas en décadas de lucha. Los destinatarios de estas líneas podrían ser los señores De Gennaro y Lozano: luchadores ayer, animadores de TV más tarde, vergonzosos integrantes del coro oligárquico en este momento, alguno subido incluso a la tribuna de la Sociedad Rural, sin ponerse colorado.

Y como puede tratarse de colores, mejor que les responda alguien que ellos (yo también) consideramos tan merecedor de confianza como externo (aunque no lejano ni adversario) de la organización gremial peronista:  Ernesto Guevara.

Este es el breve mensaje directo que el Comandante obsequió a un grupo de obreros cubanos, el 2 de enero de 1959 (la misma semana que asumió el gobierno de la Revolución). Quedó para la historia como “Discurso de El Pedrero”, porque así se llama esa lejana localidad de la Isla. Aqui va el remate:

*”Quiero acabar, señores, dándoles un consejo fraterno a los trabajadores del central “Santa Isabel”, que estén aquí. Yo tenía que hablar con ellos, me había compromtido a hablar, pero cuando llegué, me dijeron que habían venido hasta aquí, hasta este mitín. Quería decirles a los trabajadores, que me enteré al hablar, al ir a hablar, que había dos sindicatos; quería pedirles fraternalmente que mediten sobre el peligro de dividir; dividir en las entrañas mismas de una central de la clase obrera, en obreros de este tipo, y obreros de aquel otro tipo; porque la gran palabra de orden para toda la Nación, que es la unión, debe ir aplicándose también a todas las fases de la vida cubana. Así como debemos estar todos unidos frente al peligro común que nos amenaza, deben estar unidos todos los obreros entre sí, y deben ir fusionándose  los sindicatos para constituir bloques realmente fuertes, que puedan oponer una voz multitudinaria cada vez que la agresión de los patronos quiera sobarse sobre la masa del pueblo. Eso es todo, compañeros. Muchas gracias” (aplausos).

*Texto extraído de Suplemento Especial de Página 12. Diciembre de 2007.:

Alfonsín, mucho busto

Ningún presidente argentino dilapidó más rápidamente tan enorme apoyo del electorado. El mandatario que llegó al cargo prometiendo acabar con la desigualdad de la noche a la mañana, vociferando que con su democracia se comería, se curaría y se educaría, pero antes denunció un imposible pacto militar-sindical (jamás probado, pero que sirvió para asustar a la clase media, luego cacerolera).

 Ese presidente que, como contrapartida, nos regaló una hiperinflación del 30 por ciento mensual; ese, que como primera medida de gobierno le declaró la guerra a los trabajadores con el verso de la pluralidad gremial, que siempre debe traducirse como atomización, división o libanización del movimiento obrero*).

El que promovió un “juicio ejemplar” contra nueve dictadores, sólo como excusa para blanquear un punto final con obediencia debida que dejó en la más absoluta impunidad (hasta hoy) a más de 5.000 represores asesinos.

 El mismo presidente que escupió en la cara de un pueblo esperanzado cuando claudicó ante otros represores con su “Felices Pascuas” que ya están en registradas en la Guía Guinness de la bajeza más abyecta.

 Ese que, como guinda de su pastel envenenado, firmó el denominado Acuerdo de Olivos con un sátrapa de su misma calaña, ni más ni menos, para repartirse entre ambos el podio de la indignidad ante una república devastada, a la que sólo le faltaba en ese momento el aterrizaje en el poder (1999) de una síntesis acaso imposible de imaginar: tan cobarde como uno y tan corrupto como el otro.

 Aquel presidente, el cobarde, tiene hoy 81 años y reapareció hace siete meses babeándose en una tribuna porteña, donde acusó al gobierno actual de promover “un bipartidismo de derecha” y otras sandeces similares. Aquel presidente todavía cree que en la Argentina otorga chapa decir que se es de izquierda, cuando uno ha jugado toda la vida como idiota útil para la derecha liberal vendepatria, que siempre necesitó un falso puntero zurdo para engañar sobre la raya y luego tirar el centro a la cabeza del Imperio.

 Ese ex presidente sólo estuvo a la izquierda de Ricardo Balbín, otro patriota que llegó a pedir enfervorizado la cabeza de “los obreros que impulsan la subversión industrial”, aquellos que luego -también por su culpa- engrosarían la larga lista de mártires que se cargaron otros dictadores con la anuencia de los demócratas como el ex presidente, cuyo partido contribuyó a la causa 76-83 con 600 valientes, entre intendentes y embajadores.

El ex presidente vomitó su basura el último abril como invitado vip para hablarle a nadie en el acto de liquidación de un comité de su agrupación en el barrio porteño de Caballito (obviamente tan innecesario como el orador) donde inaugurarán en breve una pizzería.

 Ese presidente fue distinguido hace unos días en la Casa Rosada, por una administración que le hizo los deberes veinte años después y que carga con la romana de la , y que ahora (vaya a saberse por qué) prefiere reivindicar a tamaño desleal). El acto fue emotivo, a salón colmado. Sólo faltó Forrocobos -invitado especial del homenajeado- porque lo encerraron sin cuarto intermedio en el Senado y le impidieron así enrojecerse las manos aplaudiendo a su ídolo.

 Después, o antes, qué más da, descubrieron un busto del ex presidente, que no hace honor a su fisonomía. Nunca sabremos si el escultor falló en su cometido o al agasajado, a esta altura, se le caído la cara, de vergüenza. A tal punto, que es imposible reproducirla.

* Hasta Ernesto Guevara, que jamás fue peronista, fulminó a aquellos que siempre abogan por una oscura “democratización” de los sindicatos, o su división en varias centrales, como propósito para desmovilizarlos y atarles las manos. A eso se refirió en su legendaria declaración de “El Pedrero”, días después de concretarse la Revolución Cubana.

Un camino sin retorno

Curiosidades del efemérides argentino. Mañana, 5 de octubre, se celebra lo que desde 1925 conocemos como “Día del Camino”. Pergeñado para revalorizar la importancia del transporte terrestre, imaginado como enlace entre pueblos y entre estos y los puertos, con el fin último de exportar nuestras materias primas a precio de jolgorio para los dueños de la tierra, hoy, pobre “Día”, anda un poco minimizado, subestimado. Cuando salió a luchar contra el tren, todavía el tren rodaba nacionalmente y conectaba a los argentinos componentes del mercado interno. Finalmente lo venció en forma artera, no sin miles de lobbies que, entre otros, incluyeron aquel emblemático “ramal que para, ramal que cierra”. Y entonces el camino, con pies extraños, debió animarse de a poco, y más allá de la fiereza con que los favorecidos por el ripio transformado en asfalto trataron a quienes fatigaban sus vías para menesteres menos rentables que la devolución dolarizada del producto de la madre naturaleza para quienes no lo trabajan, sino que la exprimen.

Este sábado muchos caminos comienzan a albergar una nueva protesta de la patronal agropecuaria, defensora de sus propios privilegios en contraposición a los del país, como si vivieran en otro planeta. Y están nuevamente a la vera de los caminos, que los miran ahora con más recelo, después del enorme perjuicio causado (con la no querida complicidad del propio asfalto) durante los cuatro meses en que la dignidad de la Nación fue vapuleada por nazis confesos como Biolcati, oligarcas de linaje como Miguens, voraces toma-todo como Llambías, idiotas inútiles como Buzzi e idiotas útiles como el gaucho De Angeli.

Los caminos son los mismos. Los que transitan-transitamos por ellos, también. Sólo el destino que nos proponemos es hoy diferente. Decía Víctor Sonego en su extraordinario libro “Las dos Argentinas”, algo así como el cuento de Borges “El jardín de los senderos que se bifurcan”, pero escrito con otro tono, otro objetivo y otra potencia, que siempre hubo, hay y habrá dos Argentinas. La una: liberal, antipopular, laica y anglosajona. La otra: nacional, popular, cristiana e indohispánica.

El conflicto con los capangas camperos tiene mucho de eso. Sólo que ellos echaron mano a un elemento que debiera revistar en las filas de los contrarios. Se anudan la bandera al cuello, recurren al folclore y al acento de las poblaciones provinciales. Nada más ridículo que un liberal-gorila sacudiendo una bandera argentina al borde de un camino. O una señora de Recoleta maltratando otra en la esquina de Santa Fe y Callao. Pero se han apropiado de los símbolos. Y hasta hace poco, también de los caminos. Que se han hecho para andar, no para recular y retrotraer, los verbos que gustan a los conservadores, y hoy parece que también a enormes legiones de ladriprogresistas de izquierdas, asustados en sus cubiles universitarios o en la niebla de la estupidez que supura la pantalla.

“Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca, se ha de volver a pisar” (poeta dixit). La argentina nacional y popular ha recorrido un largo camino, con sus baches y sinuosidades, con sus dudas y sus atajos. Pero siempre con el objetivo claro de despejar el horizonte, y en este caso los obstáculos diseminados por esos caminos, los mismos que alguna vez provocaron la caída de Salvador Allende, cruzados en las rutas como barreras infranqueables al progreso íntegro y al recorrido compartido. Hoy están a la vera, al costado, con menos apoyo mediático, pero envalentonados por aquel voto no positivo del vice de la no decencia, aunque pragmático para despejar su propio camino político, que -si hubiera un tribunal vial irrefutable- debiera conducir al cementerio del ridículo.

La Argentina ha elegido para este tiempo un camino que no es alternativo, es el original (con los errores que la brújula y los guías nos deparen). El camino increíble de circular sin muletas, sin mostrar más documentos que el origen, sin permitir que nos enchastren las rutas con leche derramada, con perversidad declamada, con bandera basureada.

Es, nuevamente, el viejo camino nacional frente al callejón sin salida del liberalismo, cuyos sostenedores podrían estar celebrando esta tarde de primavera, acaso únicamente un nuevo incremento en el precio del peaje, ese artilugio ganancial destinado al latrocinio de cuatro vivos y a la desaceleración de los que viajan sobre la idea del camino. Pero las carreteras (también los pasadizos y los puentes) vuelven a ofrecérsenos dispuestos a que arranquemos, así nomás, con la fuerza y la convicción con que se cuente. Que nos pongamos en camino, una vez más. Como aquella vez (pronto se cumplirán 63 años), cuando un ejéricito irregular de overoles y alpargatas comenzaron en Berisso y Ensenada la marcha definitivia hacia la dignidad, de la que -gracias a Dios- jamás regresaron, talvez por que se trataba de un camino sin retorno. Sobre ese suelo, sobre esa base irrebatible, entonces: en camino.

Binner II: ¡A brillar!

Para leer estas líneas, antes o después, es preciso remitirse al post que envié el pasado 11 de setiembre con el título “Konex premia genocidas”. Se trata de una crónica comentada sobre la entrega de 100 diplomas a personalidades de la década en en los rubros Instituciones- Comunidad-Empresas Argentinas, otorgado por la Fundación Konex. Allí se menciona el carácter y el tono político-opositor de la ceremonia, durante la cual el vicepresidente Julio Cobos fue invitado especialmente a entregar los referidos diplomas a los “ternados” en cada rubro. E hice hincapié (con abundante data) en la condición de genocida de uno de los ”distinguidos”: el empresario  Carlos Pedro Blaquier (apagón de Ledesma y carta de lectores del propio Blaquier a La Nación, donde desparrama ideología nazi sin tapujos). Cada uno sacó sus conclusiones.

El martes pasado, el Gran Jurado (así lo denominan) otorgó los premios en cada terna. Ese Gran Jurado, había omitido mencionar, estuvo presidido por el doctor Gregorio Badeni quien,  entre otras contribuciones a las causas democráticas, es el abogado defensor del comisario Luis Patti.

Para evitar caer en demasiadas reiteraciones, en cuanto a la condición de derechistas (o reaccionarios o antipatrias o entreguistas, usted dirá, de la mayoría de los premiados, no todos), reproduzco aquí parcialmente la nómina de tan calificados personajes que apoyan al país, como diría el extinto Bernardo.

El premio Konex de Brillante, en esta 29º edición de la magna fiesta, que se desarrolló (¿con permiso de quién) en la también magna aula de la Facultad de Derecho de la UBA, fue otorgado al ministro de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Fayt, de 90 años, integrante de de aquel tribunal servil y automático que acompañó los años de juerga de Carlos Menem en la Rosada.

Y otros favorecidos fueron, desordenadamente:: el rabino (hoy ultraortodoxo) Sergio Bergman; el obispo Casaretto; la Fundación Arcor; el empresario rural Gustavo Grobocopatel; los industriales Luis Pagani y Paolo Rocca (junto con Herr Blaquier); los mandamases de La Nación y Clarín, Julio Saguier y Héctor Magnetto; el ejecutivo de servicios Enrique Cristofani; el ejecutivo de la industria Juan José Aranguren; el diputado radical Raúl Baglini (mano derecha de Cobos); el dirigente agrario Eduardo Buzzi (si se la iba a perder) y hasta, sí, Estela de Carlotto, a quien -se nos ocurre- incluyeron para justificar a todos los demás, a caballo de que a la presidenta de Abuelas no se le mueve un pelo en lugares así, acostumbrada al ricino en pos de su único objetivo en la vida. Fue una jugada brillante (como el Konex de Fayt). Olvidaba decir que entre los políticos regionales destacados premiaron a Fernando Henrique Cardoso (Brasil). Julio María Sanguinetti (Uruguay) y Ricardo Lagos (Chile). Todos tan eficaces para los pueblos de sus respectivos países cuando les tocó gobernar liberalmente.

No hace falta agregar, se cae de maduro, quién recibió el Konex al “Mejor administrador público de la década” en nuestro país. Pues sí, acertó, el ya consagrado candidato de la derecha argentina para 2011: Hermes Binner ¿Quién sino él?

Derecha: Binner es el hombre

Por presencia física y visual, prosapia partidaria, gestión administrativa, historia transparente, carencia de enemigos visibles, buen trato con todo el mundo, preparación intelectual, condición de médico (interesante), cartel-chapa de progre moderado, cercanía sin franela con otros opositores, respeto por los galones y ajeno al circo mediático (un bien muy valorado a la hora de votar, por los reaccionaros que consumen diariamente ese mismo circo, o directamente son parte de él). Por todo eso, y aun mucho más que se irá viendo con el tiempo, puede decirse que la derecha argentina ya tiene su candidato presidencial en serio para las elecciones de 2011.

El candidato no es otro que el actual gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner.

Mide bien en todas las encuestas. Pertenece a un partido centenario, que jamás ha llegado al sillón de Rivdavia. Su relación con el gobierno y la oposición es tipo “sí, como no, pero lo vemos más adelante”, Fue dos veces intentente de Rosario e hizo la plancha sin problemas. En Santa Fe le va igual, salvo que alguna inundación le obligue a mojarse. No tiene denuncias en su contra ni muertos en el ropero. Le encanta a las señoras gordas y chetas de los centros urbanos, tan buen mozo y modosito. Lo del socialismo argentino, se sabe, es una denominación menos sugerente que San Lorenzo “de Almagro” (que fue de Boedo y ahora de Nueva Pompeya o el Bajo Flores). Es decir, no es lo que parece ni crispa los nervios del establishment. La palaba socialismo está más devaluada que Blumberg.

Binner no será segundón de Macri, ni de Carrió ni de Cobos y finalmente acumulará para sí todo el grueso de la oposición antiperonista. Porque Macri no mueve ni moverá el amperímetro fuera de la capital, y Hermes parece un gaucho europeo, como lo fue su maestro Guillermo Estévez Boero, un terrateniente santafecino, afecto al mate, a la literatura y a la moderación, esto es, a que todo siga igual, mientras intentamos que cambie, si es posible dentro de 200 años. He ahí el credo del socialismo argentino, bien llamada la pata izquierda del liberalismo vendepatria de toda la historia.

Biiner “da” bien, se maneja bien. No grita, no gesticula, sonríe cuando corresponde. No se casa con nadie. Chávez le irrita, Evo le irrita, Correa le irrita. Le irritan a su socialismo sarmientino, pacato e insanablemente inútil para un país que vio pasar sin aportarle nada ¿O sí?

Le aportó a Juan B. Justo intentando ser libres y soberanos pero con el visto bueno de Inglaterra. Nada de lío en las fábricas. Nada de ruido en la calle.

Le aportó a Américo Ghioldi, trepado a una banca del Congreso, pidiendo cárcel para dirigentes sindicales y sociales.

Le aportó, finalmente, al primer diputado socialista de América, Alfredo Lorenzo Palacios,  dueño del ego más grande nacido y crecido por estas tierras. Capaz de batirse a duelo sabiendo que el duelo se impediría. Propulsor de una avanzadísima legislación social y laboral, pero incapaz de participar de un gobierno que la promulgó, gracias a la mayoría que él nunca tuvo ni quiso integrar, porque prefirió cautivar adolescentes con su verba inflamada en la Universidad, en vez de ensuciarse en el barro de la intemperie.

Palacios pasó del cielo al infierno de la historia argentina, el día que aceptó convertirse en el primer embajador designado por la “Libertadora” en 1955. Su destino diplomático fue el Uruguay. Su destino ético, irrecuperable.

Pues bien, a la sombra de ese pasado partidario, con su propia impronta, que la tiene, y a estar por una oferta raída de candidatos potables cuando corran los pingos, ahí estará Binner para representar los intereses de la derecha argentina, Lo hará sin gestos altisonantes. Así como se encolumnó con la patronal terrateniente durante el lockout campestre.

Para payaso ya está Cobos. Para payasa, Carrió. Y para perdedor por falta de roce, Mauricio. El establishment se jugará en serio contra la continuidad kirchnerista. Acaso a todo o nada. Buscaron bien. Los tres de arriba quitan más de lo que traen. Para hacer los mandados bien de bien, sin que se espante la gilada progresista (mientras se suman los trogloditas del menemismo), ahí estará don Hermes, pa’ lo que gusten mandar.

Las cosas por su nombre

Más de 20 años fatigando redacciones de diarios y una década tratando de inculcar desde la docencia los principios/taras/miserias de la profesión periodística, permiten extraer de la realidad cotidiana todo tipo de ejemplos para, como mínimo, llenar veinte tomos con el contenido de una imaginaria asignatura que podríamos denominar ”Emprensa”, “Pescado podrido”, “Pedorrismo” (complete usted con su propia inventiva…).

 El 90 por ciento de los periodistas argentinos son funcionales a los intereses de la clase dominante y al establishment económico. Los más, a sabiendas; los menos, por imbéciles. Pero todos colaboran para destrozar cualquier intento de recuperación nacional. Algunos pasando por ventanillas varias (los menos), otros cobrando salarios de joda para la inestimable colaboración que prestan reproduciendo hasta el infinito el discurso de papá mercado y abuelo liberalismo. Todo desde de los miles de variantes que tienden a construir una realidad a gusto de los dueños del poder real, con el objetivo fundamental de transmitírselo a la clase media, y a esta altura sin guardar ni siquiera las formas básicas de un oficio que las tiene, pero parece haberlas olvidado para siempre, específicamente en la Argentina, aunque en algunos lugares (Venezuela) es mucho peor.

Aquellos maestros que nos enseñaron, por caso, que una noticia debe ser confirmada al menos por tres fuentes diferentes, o que la vitalidad de la información se ubica en el primer párrafo, y que allí deben colocarse las cuatro “w” y la “h” (when, where, what, who, how). Es decir, lo elemental: cuándo, dónde, qué, quién, cómo. Aquellos maestros, decía, coincidían golpeando el puño contra la mesa en esta premisa: la primera y principal razón de ser del periodismo es informar con veracidad. Y nada más. Si no se informa bien, o si se oculta o se miente, todo lo demás se va al carajo. Y otra cosa: hay que llamar -siempre- a las cosas por su nombre.

Me permito reproducir ahora un breve fragmento publicado en noviembre de 2005 por el inefable diario La Nación, la voz oficial del padre de la historia nacional. Se trata de declaraciones vertidas en el Congreso por un personaje conocido de la política argentina (diputado entre 1985-2005 y veterano dirigente del Partido Demócrata Progresista, el mismo de Lisandro de la Torre…). 

Les invito a fijar la atención en lo que he marcado con negrita, es decir, el modo con que el diario identifica al dueño de las palabras, que en este caso no tienen mayor importancia, más allá de confirmar que las cabezas huecas son inconmovibles al paso de los años. Pero vamos a las “negritas”:

 ”El presidente Néstor Kirchner y sus adláteres son los responsables de la declinación moral de la República”, aseguró ayer el diputado nacional Alberto Natale (Partido Demócrata Progresista de Santa Fe).

El legislador cuestionó fuertemente la actitud del presidente Néstor Kirchner y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández (…)”

El referente de los partidos provinciales en la Cámara baja, que trabajarán mancomunadamente con los diputados del Pro a partir del 10 del mes próximo, advirtió en un comunicado de prensa que “sin valores éticos no se construye nada positivo y duradero”.

Natale consideró que “la Argentina necesita fuertes ejemplos morales para salir del estancamiento político, económico, jurídico y social en el que está inserta desde hace muchos años”.

A su criterio, “la búsqueda de adhesiones por parte del Gobierno, comprometiendo a intendentes, legisladores, gobernadores y todo lo que haya al paso (…)” .

Bueno, no es difícil descubrir de qué se trata. El periodista no falta a la verdad cuando busca sinonimia para no decir varias veces “Natale”. Ahora, ¿cómo hubiera quedado la nota y qué efecto hubiese tenido en el lector, si en el primer párrafo, y nuevamente sin faltar a la verdad, hubiera llamado a las cosas por su nombre, presentando a don Alberto como lo que alguna vez fue, por más que su amnesia y su histórica condición de hijo de mil putas, lo protejan del eterno escrache de la memoria.

¿Hubiese sido igual publicar así esas primeras líneas? :

“El presidente Kirchner y sus adláteres son los responsables de la declinación  moral de la República, aseguró ayer Alberto Natale, quien fuera INTENDENTE DE LA CIUDAD DE ROSARIO ENTRE 1981 Y 1983, DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR.

A mi me gusta más así. Por eso abandoné el periodismo profesional en 1995. Y desde ese tiempo trato de mostrar para qué lado salta el gato. A ver si alguna vez logramos -en serio- ocuparnos del gato.

Que la clase media se arregle sola

Secuelas de la reunión del sábado en Parque Patricios.

¿Por qué le damos tanta importancia a la clase media, si ésta, salvo excepciones, no se  interesa por el país sino por su ombligo?

El peronismo creó la clase media moderna argentina, es decir, los hijos de los que hicieron el 17 de octubre. Comieron, vieron un médico por primera vez,  se calzaron, se alfabetizaron y luego concurrieron a la Universidad pública. Las mujeres votaron por vez primera.  Hoy son todos antiperonistas, con matices, pero lo son, a derecha y a izquierda. Y reproducen el gorilismo en sus hijos. Esto fue una falla del peronismo en el área educativa. Pero tampoco le dieron tiempo.

Los Kirchner no recogen hoy más que migajas sufragantes de esa veleidosa clase. No hacen pie ni en Capital ni en los grandes centros urbanos del interior. El fuerte (ahora debiéramos llamarle “el bastión” de los K) está en el conurbano bonaerense y en el interior de cada provincia. El resto se fue. Hasta siempre, me parece. Y la verdad, no importa. Mejor malos conocidos: los que no miran TN, ni se dejan engrupir por la basura mediática. Están desmovilizados, es cierto, y entonces ese es el camino. No aprendieron la historia oficial, porque ni eso hace bien el liberalismo hoy día. Hay que trabajar allí, como decía Santa Teresa de Calcuta (no voy a esperar a que Bendedicto la santifique). La famosa opción por lo más pobres entre los pobres. Que la clase media se arregle sola, que plata y amigos tiene de sobra.

Los K quisieron seducir a la clase media con la transversalidad y les pagó con una puteada. Les devolvieron el empleo y la dignidad y se trepó a los Miguens y demás racistas. Entonces, basta de clase media. Que labure, que se exilie o que se joda.

¿Qué nosotros también somos de clase media?

“El mundo no es una solución”, escribió alguna vez el monumental pensador rumano Emil M.Cioran.

De ahí para arriba, y para abajo, tenemos libre albedrío para desembarazarnos de los lastres  históricos, familiares, académicos, escolares, vecinales, mediáticos.

Me encantaría perder así, a emparchar cualquier intento con semejantes compañeros de ruta. No los quiero más.

¿Qué esto es antipolítico? Sí, qué duda cabe ¡Y qué carajo me importa! No quiero a Chacho Álvarez diciéndome (justo él) que Jauretche pasó de moda. Lo que pasó de moda son los traidores como Chacho y como Cobos. Por lo menos pasaron de moda para el pueblo. Que se arreglen ahora con sus votitos de clasemierda.

Si hay que perder elecciones, se pierden. Si hay que empezar de nuevo, se empieza. Pero con los propios. Siempre con los de uno. Lo bueno de la 125 es que se acabaron los apolíticos y todo el mundo tomó partido. Bienvenido sea. Yo le retiré el saludo a dos viejos amigos, a media docena de familiares y a una ristra de comerciantes barriales. A los tacheros (que ahora trinan contra Macri pero ayer fueron su quintacolumna) no los conozco porque no tomo taxi.

Aunque no lo crean, el aire comienza a ser más respirable.

El racismo no se mancha

Este post no pretende competir con otro excelente enviado hoy por Carpe Diem (”Discrimina Discriminador). Sólo quiere agregar algunas líneas que persiguen el sincero propósito de demostrar lo que alguna vez (no sin polémicas ni dolores de cabeza para él) afirmó Umberto Eco en uno de sus tantos mini-ensayos distribuídos por el mundo. Dijo allí que un niño de seis años que considere “basura” a otro de su misma edad, sólo porque el color de piel o la condición social de éste es diferente de la suya “no tiene remedio, siempre será racista”. Agregó que lo que se aprende en el hogar, no lo modifica ni la escuela, ni las campañas de concientización, ”ni mucho menos las leyes”. 

Hace unos años, la Asociación del Fútbol Argentino,  ante reiterados pedidos del Club Atlético Atlanta, cuyos dirigentes (aunque no sus hinchas) son desde hace tiempo mayoritariamiente judíos, resolvió a través de su comité ejecutivo tomar cartas en el asunto. Para ilustrar, transcribo aquí una nota aparecida en Clarín el 6 de junio de 2000, firmada por Guillermo Tagliaferri, y después (vale la pena seguir hasta el final) les cuento cómo continuó el tema: Decía Clarín:  

‘Hacer lo correcto, muchas veces resalta. Por falta de costumbre o por considerar normal lo anormal. Un ejemplo fue la decisión del árbitro Ricardo Sugliani, quien reconoce: “Hice lo que correspondía”.

Sugliani —nacido el 3 de mayo de 1958, en Vicente López y con 15 años en el arbitraje— repite su historia trascendente: “Iban veintiocho minutos del partido entre Talleres de Remedios de Escalada y Atlanta, cuando los hinchas locales empezaron con cánticos antisemitas. ¿Cuáles? ”Judíos h… de p…” Me di cuenta y estando el balón detenido, llamé a los capitanes y al jefe del operativo. Les expliqué que si los hinchas seguían con ese coro discriminatorio y agraviante, suspendía el partido. Lo anunciaron por los altoparlantes y el capitán y el técnico de Talleres se acercaron al alambrado para pedir a los hinchas que depongan su actitud”.

Agrega que “entonces se acabaron esos cantos y el partido continuó desarrollándose normalmente hasta el final. Noté que los hinchas locales pasaron a manifestarse violentamente contra mí cada vez que cobraba alguna infracción. Pero los gritos contra la colectividad judía se acallaron. Eso sí, resurgieron apenas terminó el partido, cuando ya era imposible suspenderlo. Todo quedó registrado en mi informe”.

—¿Hubiese suspendido definitivamente el partido si seguían los cantos?

—Sí. Mi decisión estaba tomada: de ninguna manera iba a seguir jugando si no cesaban esas agresiones. Respeté la resolución del Comité Ejecutivo de la AFA publicada en el boletín oficial número 3100 del 21 de marzo pasado. Si hubiesen cantado ”Bohemio, h… de p…”, no hubiese hecho nada. Pero entraron en un tema doloroso, con cosas muy graves que ocurrieron en el pasado y que incluyeron la muerte de muchas personas por el sólo hecho de pertenecer a la comunidad judía.

Sugliani, durante la entrevista con Clarín en la sede de la Asociación Argentina de Árbitros, enfatiza: “Formo parte de la comisión directiva de esta Asociación y desde que asumimos encaramos una lucha constante para terminar con todo tipo de discriminación”.

De su puntapié inicial en esta campaña, dice: “Simplemente espero que con este pequeño granito de arena la gente recapacite y no insista con esta forma de generar violencia. La picardía de la tribuna se puede expresar de otras maneras”.

— El domingo hubo cantos discriminatorios de los hinchas argentinos contra Bolivia. ¿Hubiese suspendido ese partido?

—Es díficil suspender un partido de eliminatorias. Es cierto, hubo referencias despectivas hacia los bolivianos. Pero sólo soy responsable y opino de los partidos que dirijo. Y el sábado hice lo correcto.

Hasta aquí, la primera parte. Pocos días después, el 18 de junio del mismo año 2000, el mismo árbitro Sugliani debió suspender, esta vez definitivamente, un  partido entre Flandria y Defensores de Belgrano, porque los hinchas de éste último equipo no cesaron de entonar sus cánticos antisemitas. Pero, ¿contra quién cantaban, si Atlanta no jugaba allí? Quedó claro que encontraron la manera de suspender un partido, por ejemplo cuando el equipo propio va perdiendo 7 a 0. Un par de “judíos hijos de puta”, y ahí va el referí de Grondona a suspender el encuentro. Un verdadero dislate, que prueba en principio que el racismo no se puede suspender por decreto ni por ley, y que en este caso sirve además para que los racistas le tomen el pelo a las instituciones.

El último capítulo de este mamarracho volvió a protagonizarlo la misma hinchada de Defensores de Belgrano, esta vez sí, en un partido contra Atlanta, cuyo equipo fue recibido bajo una lluvia de pequeños jabones, cuyo significado no necesita demasiadas explicaciones. El árbitro de ese partido, un tal Derevnin, no aplicó el reglamento, nunca se supo si porque no se dio cuenta de lo que ocurría o porque consideró válido lo que intentamos demostrar más arriba, esto es, que así no se arreglan las cosas. Lo más trágico del asunto, es que los hinchas de Defensores tiraban los jabones desde una tribuna de su estadio bautizada -como homenaje- con el nombre de un colega de tablón desaparecido durante la última dictadura, un tal Marquitos, que no fue otro que el hijo del recordado actor Marcos Zucker, ambos judíos, para más datos. Como se ve, la quintaesencia de la estupidez.

Para el final, el actual presidente de Atlanta, el joven abogado Alejandro Korz, es una de las personas más conocidas por el personal del INADI, ya que presenta por lo menos una denuncia mensual contra el antisemitismo de las hinchadas de los equipos que se enfrentan regularmente con Atlanta por el torneo de Primera B. Su suerte es diversa pero tiene prensa. El que no la tiene es alguien que le sugirió varias veces que cambiara de estrategia (por aquello de que la citada resolución 3100 de AFA siempre fue tomada para el churrete). Esa misma persona lo puso en autos de algo más serio, al preguntarle qué pasaría si los dirigentes de los otros clubes que se miden con Atlanta, presentasen semanalmente una denuncia contra ese club, cuyos hinchas (judíos o no) atacan o se defienden cantando contra “villeros, negros de mierda, etc.). Ocurre aquí que -parece ser- la Argentina ha hecho carne que el antisemitismo es discriminación, y bienvenido que se haya tomado nota, aunque no al precio de dar por terminado el entuerto obviando todas las demás expresiones agraviantes dirigidas contra personas o instituciones.

No por nada, Luis D’Elía está procesado por golpear a un señor que lo insultaba con el clásico “negro de…”, sin que esta persona haya sido denunciada por ningún testigo de sus improperios. Ni qué hablar del amigo Biolcati, el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, que repitió por lo menos tres veces en una semana (ante las cámaras de la cadena televisiva privada de la soja) que el reclamo de los patrones del agro se manifestaba en piquetes constituídos por gente blanca. Leí crónicas y escuché comentarios radiales y televisivos sobre las declaraciones de Biolcati. En ningún caso mencionaron el detalle “ario” citado por el dirigente. Algunos de esos comentarios fueron suscriptos por periodistas archiconocidos en el medio por sus simpatías hacia Atlanta, contentísimos con la denodada cruzada del presidente Korz, y -como mínimo- tan ingenuos como el árbitro Sugliani.

Eco sigue teniendo la razón. Lamentablemente.  

Para amnésicos y desprevenidos

   Parafraseando parcialmente a Joaquín Sabina, podríamos decir que los diarios de hoy no hablan demasiado de aquello que ocurrió hace exactamente 53 años. El 16 de septiembre de 1955, una conjura cívico-militar, bajo la absurda denominación de “revolución libertadora” y una no menos cínica y falsa consigna: “ni vencedores ni vencidos”, logró derrocar al gobierno que encabezaba Juan Domingo Perón, elegido en comicios sin fraude ni proscripciones en 1946 y reelecto de la misma forma en 1951. Comenzó allí una oscura noche que duró más de 18 años, hasta que el mismo mandatario desalojado del poder volvió a ser elegido sin fraude ni proscripciones, y pese a la feroz campaña que se desató en el país para borrar (a él y a su ideario) de la memoria -y específicamente del futuro- nacional. Ese objetivo no pudo consumarse, pese al empleo de una enorme batería de medidas dirigidas en su contra, cuya herramienta más increíble e ilustrativa fue el Decreto-Ley 4161, del 5 de marzo de 1956 (“Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista”). Fue publicado en el Boletín Oficial del 9 de marzo de 1956 y aplicado  rigurosamente durante largo tiempo. Reflotarlo hoy tal vez sirva para refrescar la cabeza de muchos opinólogos, sobre todo extranjeros (¿Rouquié?), acerca de la imposibilidad de modificar la realidad, por más que la realidad no sea de nuestro agrado. Aquí va el texto del referido instrumento “democratizador”, con la ilusión de que lo conozcan algunos y lo recuerden otros, por ejemplo los diarios que existían hace 53 años y hoy padecen de amnesia, entre otras enfermedades, algunas incurables.  
Visto

el Decreto 3855/55 por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas [el Partido Peronista Masculino y el Partido Peronista Femenino], en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y

Considerando:

Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana, para lo cual creó imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas.

Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la nación y una rémora para la consolidación de la armonía entre los argentinos.

Que en el campo internacional también afecta el prestigio de nuestro país, porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas adoptadas por el régimen depuesto, tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo, que el régimen depuesto consiguió parangonar.

Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales, donde también fueron registra